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MENSAJES DEL CIELO

AMOR Y PODER

INTRODUCCIÓN

Quiero hablarte de dos elementos fundamentales, los cuales provienen de Dios: El amor y el poder. El amor es lo que mueve a Dios a hacer todo lo que hace. ¡Él no hace nada sin amor! ¿Qué lo movió a crear el universo y el sistema solar? ¡El amor! ¿Qué lo movió para crear al hombre? ¡El amor! Para hacer lo que hacemos o decir lo que decimos, para ser como somos, tenemos motivaciones; cuando hablas, algo te motiva a hacerlo. ¡Siempre hay una motivación! Cuando una persona está resentida, es el resentimiento que la mueve y lo que habla es empujado por ese resentimiento. Lo mismo sucede con la amargura; si alguien está amargado, este sentimiento motiva mal a esa persona. El odio es el que mueve a las personas también a actuar a hacer y a pensar. De todos los motivadores habidos, por excelencia, el más grande, el más importante, el mejor de todos y el más bendito es el amor. Tú puedes tratar a tu esposa con celo y si esto es lo que te motiva obtendrás un resultado, tal vez no muy bueno, pero si te motiva el amor obtendrás otro resultado totalmente distinto. Tanto si te mueve uno o el otro los resultados son diferentes. Si eres una persona resentida, llena de odio y de venganza, tratarás a tus hijos con ese odio que hay en tu corazón. Pero si te mueve el amor, ves a tu suegra como una princesa. ¡El amor te hace ver las cosas distintas! Éste tiene una perspectiva que ningún otro espíritu tiene. El amor es el que mueve a un hombre a amar a una mujer fea o viceversa.

Siempre recuerdo cuando oficié un casamiento, yo tenía a los novios en frente mío y en el momento en que se iban a poner las alianzas, el hombre le dijo a la mujer: “Mi amor, estoy seguro que esto es de Dios porque si fuera por mi yo no te hubiera elegido ya que no eres mi tipo de mujer”. Le quería hacer ver a ella que Dios lo había llenado de amor. ¡La novia salió llorando! ¡Qué hermosa declaración de amor ante Dios, ante los parientes y amigos! ¡Estaba loco ese hombre! Ese regalo de bodas no se lo olvidó nunca más esa mujer y dicho sea de paso, hace varios años que se separaron. Él le fue infiel, entre otras cosas, y ella hace años que padece depresión. ¡Qué Dios la ayude y la bendiga! El amor hace que tú veas a tu esposa cada vez más linda aunque esté más vieja y arrugada, te hace ver la vida desde otra perspectiva y hace que tu relación con tu prójimo sea mejor. El amor hace que una hija que ha sido abusada sexualmente por su propio padre, y que en un tiempo quería verlo muerto, ahora le pida a Dios que perdone a su papá, que lo bendiga y lo libre de irse al infierno. ¡El amor cambia el modo de orar! ¡El amor cambia los sentimientos!

                EL AMOR DE DIOS

Hay distintas clases de amor, pero el amor que realmente vale la pena es el de Dios. Si el amor de Dios está en tu vida, éste te motiva y te guía. Hay palabras que nunca dirías si es que el amor está en tu vida. La Biblia dice que el amor es benigno, paciente y misericordioso, todo lo espera, todo lo sufre y todo lo soporta. ¡Se acabará todo pero el amor prevalecerá! Así señala 1ª Corintios al final del capítulo 13.

Déjame darte una buena noticia; tú existes porque Dios en su amor quiso traerte al mundo. El Señor no tiene hijos no deseados. Tu papá y tu mamá tuvieron relaciones sexuales y ella quedó embarazada, y ninguno de los dos quería que vinieras al mundo. Para ellos posiblemente hayas sido un hijo o una hija no deseada, pero Dios no tiene hijos no deseados. ¡Tú eres el proyecto de Dios! ¿Por qué eres cómo eres? ¡Porque Dios te diseñó así! ¡Eres su diseño! Él nos creó a su imagen y semejanza pero ninguno es igual a otro; Dios ha pensado un proyecto para cada uno de nosotros. Te ha diseñado con los ojos, las orejas y la cara que tienes, pero como a ti, tu imagen no te gusta, te pintas, te haces cirugías, te alisas el cabello, etc. ¡A ti no te gusta cómo eres pero a Dios le agradas!

Cuando yo era arquitecto, me ponía a dibujar y quedaba enamorado de los edificios que diseñaba. Dibujaba hasta altas horas de la madrugada mientras mi esposa dormía, pero yo iba a donde estaba ella, la despertaba y le mostraba lo que hice, entonces le preguntaba: “¿Te gusta lo que hice?” Y ella media dormida me respondía: “Si, muy lindo”. Cuando yo diseñaba era feliz al ver lo que hacía. Me daban ganas de escribir mi propio Génesis y poner: “Y vio Márquez lo que había hecho y he aquí que era bueno y bueno en gran manera”. Yo quería que Marta saltara de felicidad y me dijera: “¡Ah papito qué lindo!” ¡Cuando Dios te hizo rompió el molde! Cada edificio tiene un plano, cada cosa creada tiene un diseño, y ese diseño responde al propósito. ¡Tú has sido diseñado con un propósito! Un micrófono ha sido hecho para que funcione como tal, no es un bombo. Toda cosa creada tiene un diseño conforme al propósito del que lo diseñó. La silla en donde te sientas fue diseñada para que te sientes, no sirve para ordeñar vacas. Si Dios te hizo mujer, vas a funcionar bien como mujer; si te hizo hombre funcionarás bien como hombre. ¿Qué es eso de que nací con pito pero ahora siento que soy mujer? ¡No vas a funcionar!

En el Salmo 139:16 el rey David dice: 16 Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”. Han pasado siglos y los científicos han descubierto el ADN, o sea, el proyecto de Dios, donde se encuentra la información de cómo es tu nariz, tus ojos, tu pelo, etc. En el ADN está el diseño de tu sexo, si eres varón o mujer, si eres peludo o pelado; se encuentra el diseño del color de tus ojos, el lunar que tienes, etc. En cada célula de tu cuerpo, en tus uñas y en cada cabello está tu ADN, el proyecto de Dios para ti. ¡Tú has salido tal cual el diseño de Dios! ¡Eres único! ¡Eres única! Y eres fruto del amor de Dios. Si tu padre no te amó, no importa; lo que importa es que Dios te ama. Si tu padre te abandonó, no importa, Dios jamás te abandonará. Es increíble esto porque hay gente fea y mala pero Dios los ama a todos por igual. Me refiero a que es fea en el sentido a cómo uno ve las cosas, aunque una madre jamás ve a su hijo feo. Para ella es hermoso. En Haití, todos los niños nacen negros y las madres los muestran con orgullo. Imagino que Dios codea al ángel y le dice: “Mira qué hermoso me salió fulano, ¿te gusta?” Capaz que el ángel hace como Marta: “Seee, es lindo”. Yo contemplo la obra que estamos haciendo en Beraca y digo: “¡Guau, qué lindo! ¿Viste qué lindo está quedando el templo Marta?” “Si papi”, me responde ella. “Pero Marta si no has ido por ahí…” “Si papi, pasé por el camino y me fijé”. “¡Lo viste de lejos mami, vení y velo de cerca!” ¡Yo amo lo que hago! ¡Del mismo modo, Dios ama lo que hace! Tú no eres el fruto del capricho de tu madre y de tu padre; eres el fruto del amor de Dios. Quien entiende esto deja de sufrir por quien es, por qué vino o para qué vino, porque entiende que Dios tiene un propósito para su vida. Cuando uno entiende el amor de Dios, entiende también el propósito para el cual fue creado. ¡Bendito sea el amor de Dios!

Hay una chica que vivía en la calle y comía de la basura, varias veces se ha querido quitar la vida. En su proyecto personal, ella ya estaría muerta, pero en el proyecto de Dios está linda, viva y es su sierva. Tú no planificaste ser hija de Dios, Él te llamó y te llamó porque te ama.  Tú estabas inmerso en tus planes y proyectos, fracasando en la vida, y Dios te rescató. Hay otro chico que se drogaba, se vestía de payaso y cantaba para recibir dinero y así poder drogarse. ¡Ahora es un siervo de Dios! El Señor lo atrajo y lo rescató. El joven dormía en un baldío y a ese lugar llegó otro drogadicto quien le enseñó una canción, la que le gustó mucho. Ese otro chico drogadicto había estado en uno de los hogares de Beraca y aprendió la canción ahí. La letra dice lo siguiente: “Entender, no puedo comprender tu amor. Que sin razón alguna me alcanzó. Por las noches frías tu calor me abrazó, y bajo el sol ardiente me cubrió. No te importó mi condición, mis faltas cubrió tu amor. Sin merecer perdón, sanaste mi herida interior, y ante tus ojos decidí rendirme a ti. Eres tú Jesús, la dulce melodía, la suave armonía de mi corazón. Siempre quiero estar, pegado a tu costado. Estoy enamorado de tu gran amor”. ¡Un drogadicto que se fue de un hogar porque ya no quería estar más ahí, fue a parar a ese baldío y le enseñó la canción a otro que ahora está viviendo en uno de los hogares Beraca!

Siguiendo con los testimonios, viene a mi memoria una chica que ya no quería vivir más, le iba mal en los estudios, se iba a examen en varias materias, pero Dios le cambió la vida y se dedicó a estudiar; ahora está dando exámenes y los ha salvado con notas altas. Ella se peleaba con los padres, con los profesores y los compañeros, era totalmente rebelde, pero el amor de Dios la tocó. ¡Yo bendigo al Señor por su gran amor! Oro para que Dios te cautive en esta hora, y verás que se te van a ir tantas enfermedades y tantos males. Donde reina el amor no puede reinar el odio. Si entra el amor en tu vida se te va el resentimiento, la amargura, la tristeza, el fracaso; si te cautiva el amor, entra la esperanza y la fe. ¡El amor cambia las vidas!

La canción que le enseñó el muchacho que vivió en uno de los hogares Beraca al que vivía en un baldío, la escribió uno de nuestros pastores, Jesús Almeida, que está al frente de dos hogares en la ciudad de Tacuarembó y también de la iglesia que hemos establecido allá. Nosotros habíamos traído a Jesús, disciplinado a Monte Beraca, y ahí le tocó pasar algunos inviernos, cantando en la madrugada con los jóvenes en el monte de oración, entonces en uno de esos momentos surgió la canción. ¡El amor llega a donde no llega ningún otro poder!

Leemos en Génesis 1:1 y 2 dice: 1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. Es el amor de Dios el que estaba generando vida y el que hacía las obras. Yo hago un edificio con amor y el amor está en la obra que yo hice.

¡Yo siento una gran admiración por Albert Einstein! Después de veinte años de su muerte apareció una carta, la última que le escribió a su hija. Albert Einstein declara en esa carta: Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el amor”. ¡El amor de Dios está en cada estrella, en cada planeta y asteroide creado; el amor está en la luz y en la oscuridad. ¡Fue el amor de Dios el que creó todas las cosas! Dice él en su carta: “Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo, olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas”. “El amor”, según declara Einstein, “es luz, dado que ilumina a quien lo da y a quien lo recibe; el amor es gravedad porque hace que algunas personas se sientan atraídas por otras. Es potencia porque multiplica lo mejor que tenemos y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y por amor se muere. El amor es Dios y Dios es amor”.

El más grande de los científicos del siglo pasado que llegó a entender cosas que los más grandes de este siglo todavía no comprenden, expresa esto. ¡Qué me perdonen todos los científicos que andan diciendo que Dios no existe! “Esta fuerza lo explica todo”, señala en su carta Albert Einstein, “…y da sentido en mayúsculas a la vida. Esta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo ya que es la única energía del universo que el ser humano no aprendió a manejar a su antojo. Para dar visibilidad al Amor he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre: E=mc2”. ¡Es tan cortita que da risa! ¿Qué significa esta fórmula? Que una pequeñísima cantidad de masa tiene encerrada adentro una gran cantidad de energía, porque la velocidad de la luz al cuadrado, multiplicada por cualquier medida de masa da una energía increíble. De ahí nació la energía atómica; de ahí surgió la bomba atómica, el poder de la energía que está encerrada en la masa es tremendo.

Continuó diciendo Einstein en su carta: Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites. Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta. Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada. Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quintaesencia de la vida. Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta. Tu padre: Albert Einstein”.

1ª Corintios 13 dice que el amor es benigno, todo lo soporta, todo lo sufre y todo lo espera. Einstein usa términos parecidos a lo que dice la Biblia.

EL PODER DE DIOS

Hasta aquí te he hablado del amor; me falta lo segundo que te había referido anteriormente y es el poder. Albert Einstein asocia el amor al poder y yo te digo que no hay amor si no hay poder. Porque si el amor careciera de poder, no sería efectivo. Si no hubiese poder, el amor sería ridículo. Pero el amor está unido al poder y Dios es amor, declara la Biblia. No es algo que vamos a producir nosotros porque no podemos producir a Dios. ¡Dios es amor! ¡Si hay amor es porque hay Dios! La Biblia dice acerca de Dios que Él es Omnipotente lo que significa que Dios todo lo puede, significa, el Todopoderoso. Tal vez tú crees que las circunstancias de la vida te han provocado amargura y hasta que el mundo no cambie seguirás amargada; hasta que no cambie tu suegra seguirás amargada. Hasta que no cambie tu marido o tus hijos vas a seguir afligida y angustiada. ¡Si Dios no tuviera poder para sacarte de la amargura, de la aflicción, del odio, del resentimiento y de la tristeza no sería Dios! ¡Él es amor, Dios tiene amor, pero además, es el Todopoderoso! ¡Dios puede lo que no puedes tú! ¡Él llega a dónde tu no llegas! ¡Dios hace lo que tú no puedes hacer! ¿Le crees o no le crees?

Aquí está la mejor parte del mensaje; el apóstol Pablo declaró: “Y su amor ha sido derramado sobre nosotros”. De tal manera que si Él ama, nosotros también podemos amar con su mismo amor. Se termina el racismo, se termina tu disgusto por los gordos, por los petisos, por lo narigones, etc. Si el amor de Dios está en ti, comienzas a mirar a la gente con amor. Sea peludo o pelado te da lo mismo porque el amor de Dios te ha llenado. ¡Un toque del amor de Dios y se te van todas las ñañas! ¡El egocentrismo, la baja autoestima se te va al diablo! El resentimiento, la amargura y la tristeza se van porque no pueden permanecer donde habita el amor de Dios. Tú dices, yo no puedo perdonar porque lo que me han dicho y lo que me han hecho es muy duro. ¡Tú no puedes, pero si el amor de Dios te toca ese odio sale!

¿Estás cansado de odiar? ¿Estás cansada de tener resentimiento? ¿Estás cansado de vivir en la impotencia? ¡Viene el amor de Dios y sale todo eso! Porque el amor de Dios tiene poder en sí mismo. Es extraordinario que Dios quiera que su amor habite en nosotros, o sea, Dios es amor. No es que habita su amor en nosotros, es que Él mismo habita en nosotros. Tú que dices no puedo perdonar, con Cristo adentro, sí puedes hacerlo.

En cuanto al poder, Jesús dijo: “8pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). El poder reside en el Espíritu Santo, porque el Espíritu que Él nos ha dado no es de temor sino de poder, de amor y de dominio propio. ¡No digas no puedo, no tengo fuerzas o esto me puede! Clama: “¡Ven Espíritu Santo y lléname de ti!” Para no ser menos, Dios decidió darnos, no una medida de poder más chiquita que la que él tiene, sino su misma medida. Leemos en Juan 14:12: 12De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre”.

¡El poder que operó en Jesús es el mismo que opera en los verdaderos creyentes; quizás en los falsos no, pero en los que verdaderamente son creyentes opera el gran poder del Dios del cielo! Dios no dijo: “Para que sean grandes y poderosos voy a poner sobre ellos el espíritu del arcángel Gabriel” ¡No! ¡Nos dio su mismo Espíritu! Jesús les había dicho a sus discípulos que iba a morir, que resucitaría al tercer día y se iría al cielo, pero ellos se pusieron tristes y creyeron que no lo iban a ver más, y el Señor les respondió: “A ustedes les conviene que yo me vaya, porque el Padre les enviará la promesa que les había prometido. Él va a derramar de su Espíritu sobre ustedes quien les guiará a toda verdad y les va a aconsejar”. ¡Ese es el Espíritu de amor, de poder y de dominio propio! Si tienes amor y poder, entonces tienes dominio propio. ¡A nada le dirás no puedo!

CONCLUSIÓN

Dios quiere llenarte de su Espíritu y quiere llenarte de amor, para que pienses en los demás, para que los ames y les prediques el evangelio; quiere que sanes a la gente, que le des consejos y ánimo. Con los pastores del ministerio Misión Vida vivimos animando a las personas; vivimos dándoles esperanza y orando por ellas, pero Dios necesita más gente que haga esta obra.

Dios te creó con un propósito, está escrito en su libro. ¿No vas a conocer el plan de Dios para ti? ¿Todavía estás en tus propios proyectos haciendo lo que te parece y se te da la gana o anhelas entrar en los grandes planes de Dios? Dios te hizo hombre o te hizo mujer y tiene un propósito con tu vida. ¡No puede ser que te mueras sin conocer el propósito de tu existencia! Lo más importante que debes conocer es el propósito de Dios para tu vida. ¡No te puedes morir y llevarte al cajón el plan que Dios tenía para ti! ¡Eso es un pecado muy grande! ¡Tú tienes que vivir para Dios!

Quizás hasta hoy no habías entendido esto pero el Señor está golpeando la puerta de tu corazón y te dice. “Si me dejas entrar, la desesperanza, la impotencia, la escases, la amargura, el resentimiento o la desconfianza huirán de ti y tendrás fe. Yo te daré fe y te haré caminar por caminos que nunca has imaginado”. “9Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1ª Corintios 2:9).

Dos cosas quiere darte Dios: amor y poder. Si reconoces que te faltan estas cosas, primero tienes que renunciar a ti mismo y a tus planes y decirle a Dios: “Te entrego mi vida Señor, no quiero trabajar más con mis fuerzas ni en mis planes. Quiero tus planes y tus fuerzas. Quiero tu amor y tu poder Señor”. ¡Lo que es imposible para ti para Dios es posible! Con gente que haya entendido esto y lo haya recibido, Dios va a transformar el mundo, va a transformar Uruguay. Esté país ya no será catalogado como gnóstico ni laicista, sino que será conocida como una nación de creyentes, de gente que ama a Dios.

¿Te tocó esta palabra? ¿Entiendes que no vale la pena seguir viviendo si no tienes esto? Si no tienes esto, tú no tienes fuerza ni propósito. ¡Te falta poder! Tú quieres ser bueno pero no puedes. ¡Es Dios en ti! ¡Es su amor y su poder en ti! El Señor quiere derramar su Espíritu sobre ti; un espíritu de amor, de poder y de dominio propio.

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