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MENSAJES DEL CIELO

ANULA TU PASADO y VIVE TU FUTURO

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INTRODUCCIÓN

Leemos es 2ª Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. Esta versículo bíblico nos muestra un hecho trascendente y es el poder de Dios para anular tu pasado. El pasado no debe ejercer ningún dominio sobre las personas y tampoco debe tener ninguna autoridad sobre éstas. Sin embargo, los incrédulos y algunos creyentes, sufren el embate del poder que ejerce el pasado sobre ellos. Pero tengo una buena noticia para darte: ¡tú no vas a vivir en el pasado! ¡El resto de tu vida lo vivirás en el futuro! Por eso, no puedes llevar al futuro, tu pasado.

Te imaginas que un hombre y una mujer se casan, se van de luna de miel, regresan a vivir en una casita que han alquilado, pero la mujer se trae en un camión a la suegra, al suegro, al canario, al perro y los lleva a vivir a su casa. ¿Cómo funcionará ese matrimonio? ¡Cómo la mona! Tu futuro no funcionará bien si pretendes llevar hacia allí, tú pasado. Dios ha establecido que cuando alguien viene a Él, su pasado quede atrás y no afecte más a esa persona. Por eso me fascina el versículo de 2ª Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

¡Dios te promete hoy un futuro venturoso, pero tú tienes que estar dispuesto a dejar tu pasado!

                TU PASADO TE PERSIGUE?

¿Qué hay en tu pasado que te maldice, que no te deja disfrutar y vivir la vida abundante que Jesús le prometió a los que creen en Él? El Señor nos dice: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Hay muchas circunstancias vividas en el pasado que te persiguen en el presente, para que dudes y para que la fe se te escape. Hay experiencias que has adquirido del pasado y traes al presente, pero Cristo hace todas las cosas nuevas. ¡Tu experiencia no sirve! “Mire que yo ya tuve experiencia con las mujeres”, o “Ya tengo experiencia con los hombres y no quiero que me suceda lo mismo”. ¿Eres de Cristo o no? “Claro que soy de Cristo pero lo que viví…Me casé con uno, me separé y me volví a casar pero ninguno resultó”. ¡El que está en Cristo es una nueva criatura, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas! En el reino de Dios no funciona eso de que, el que se quemó con leche, ve la vaca y llora. El Señor te dice: “¡No vas a llorar más! ¡Te vas a gozar! ¡Yo anulo el poder que tiene tu pasado con sus experiencias negativas sobre ti!” El diablo ha estado toda tu vida trabajando con tu pasado para ver de qué manera embromarte y angustiarte, él te detesta porque Dios te ha hecho a su imagen y semejanza. Satanás detesta a Dios y cada vez que te mira, le recuerdas a Dios. ¡Al diablo le revienta que hayas sido creado a imagen y semejanza de Dios! ¡Te odia! Desde que naciste él trama contra tu vida, si pudiera matarte lo haría pero no te mata porque Dios no se lo permite. Tú le recuerdas a Dios y el diablo odia al Señor. No necesitas haber hecho algo malo para que satanás te odie, es más, si haces cosas buenas te odia por hacerlo porque te pareces a Dios haciendo lo bueno. Así que desde que naces, yo creo que hay demonios que te observan y generan a tu alrededor circunstancias adversas, como por ejemplo, que tu madre se impaciente contigo y te dé unas buenas cachetadas, de modo que seas herido o herida desde tu más tierna infancia. ¡Satanás saborea las posibilidades de usar parientes, o alguna otra persona, generando alguna circunstancia para amargarte la vida! Está todo tan corrompido que algunos padres, padrastros y abuelos miran a los bebes con deseos sexuales.

Hay muchas cosas en tu pasado que son un lastre, una carga y una opresión. Cuando un pecador llega a los pies de Jesús, lo hace agobiado, lleno de pecados. Quien asegure que cuando vino a Jesús no tenía pecados, no sabe ni entiende nada. La Biblia dice que no hay justo ni aún uno. Todos vinimos doblegados por el poder del pecado y a los pies de la cruz entregamos nuestro lastre y nuestra carga. Cuando recibimos el perdón de nuestros pecados, ese día comienza nuestra libertad y nuestra paz; ese día nos llenamos de esperanza y a partir de ese día no tomamos como referencia para el futuro, lo que hemos vivido en el pasado. ¡La única referencia que tenemos es el poder que levantó a Jesús de entre los muertos! ¡La única referencia es el Todopoderoso! ¡El gran amor y la gran misericordia de Dios hacia nosotros! ¡Ya no miramos al pasado sino que miramos a Jesús!

Cuando tú miras al Señor te llenas de paz y de esperanza; en cambio cuando miras lo que te hizo tu padre, tu abuelo, tu tío, tu cónyuge, tu suegra, el rostro se te transforma y pones cara de vinagre. Pero sobre aquel que llega a Cristo, el Señor produce un milagro, una transformación, un nuevo nacimiento. ¡El que está en Cristo es una nueva criatura! ¡Ya no tiene pasado! El pasado pertenece a una vieja vida y a una vieja naturaleza pecaminosa, pero ahora, el creyente en Cristo recibe una nueva naturaleza, divina e incorruptible, y es guiado por el Espíritu Santo. Entonces, esa nueva naturaleza te promete un futuro de victoria. ¡Es un antes y un después!

Lo lamentable es que hay muchos creyentes que vienen a Cristo pero siguen con su cabeza aturdida. La Biblia nos manda a renovarnos en nuestro entendimiento. Digo que tienen mal su cabeza porque quieren traer al futuro sus experiencias vividas en el pasado. Algunos dicen: “Mi papá nunca me abrazó”, “mi padre nunca me dijo que me amaba”. ¡Qué importa si tu papá no te abrazó o si no te dijo que te amaba, si el Dios del cielo te dice: “Yo soy tu padre, yo te amo, yo he pagado un precio alto por tu salvación”! ¡No pueden disfrutar de la vida novedosa, abundante y llena del Espíritu Santo que Jesús ha preparado para ellos porque se estancan pensando en lo que le hicieron en el pasado! Un creyente es una persona que está viviendo una nueva vida por lo tanto no tiene referencias del pasado. ¡El pasado no tiene poder sobre ti! Pero si tú no estás viviendo esto, entonces no tienes la fe que un creyente debe tener. Porque el paquete de la salvación incluye una vida nueva y no arrastrar hacia ésta la vida vieja.

Esta palabra tiene que marcar en tu vida un antes y un después. ¡Hoy le tienes que entregar a Cristo tu pasado! Básicamente, tu pasado está lleno de pecados y aunque Jesús los haya perdonado, el diablo que es muy sutil, trata de recordártelos y así poner nuevamente sobre ti la culpa que el Señor había quitado, porque quiere que vivas en la misma derrota en que te encontrabas antes. Pero los verdaderos creyentes no viven una vida de derrota. Cuando tienes fe, es imposible que seas una persona derrotada. Yo nunca me caigo porque siempre me estoy levantando, puedo tropezar pero no me quedo caído, porque la fe es el poder de Dios que me levanta, me hace continuar y me lleva a la victoria.

Tenemos dos clases de eventos en el pasado: están nuestros pecados, las cosas que hemos hecho mal; y muchas personas viven castigándose por ello, tratando de que no sean tan graves, por eso dicen que cometieron errores y no lo llaman por su nombre, pecado, porque al parecer suena más suave llamarles “errores”. ¡Pero el pecado es pecado y éste genera muerte! ¡El pecado debe ser perdonado! Otro evento que vivimos en el pasado son las cosas que nos han hecho o dicho. Nosotros creemos que estamos sufriendo por algo que nos han hecho o nos han dicho pero yo te voy a decir que nadie sufre por ello, sino por causa de los sentimientos que se han generado en ti cuando alguien te ofendió de palabra o de hecho. Si tú tienes tu esperanza puesta en Dios, si tienes un temperamento que no se deja golpear por las circunstancias adversas, puedes seguir caminando tranquilo o tranquila. Lo triste es que algunas personas no pueden conciliar el sueño por causa de lo que le han hecho y necesitan pastillas para dormir por algo que les sucedió años atrás. Algunos viven en estados depresivos toda su vida. Recuerdo a una abuela que participó de un encuentro que estalló en llanto y confesó por primera vez en su vida que cuando tenía dieciocho años se había practicado un aborto y esto lo tenía muy guardado en su corazón, toda una vida. Ella nos declaró: “¡Yo sabía que había hecho mal!” Y la única vez que abrió su boca para confesar su pecado fue a los setenta años en un encuentro en Monte Beraca; allí, Cristo se manifestó con poder, la perdonó, la limpió y le dio paz; pero ella ya había vivido cincuenta años arrastrando su pecado.

Algunos intentan ser buenos pero el Señor dijo que lo que es nacido de la carne, carne es. Tú pretendes ser bueno pero eres carne y necesitas el nuevo nacimiento. ¡La vida espiritual que Cristo tiene para darte es la que posee el poder para no pecar!

Te dije que hay dos tipos de eventos: los pecados que hemos cometido y los pecados que se nos han pegado cuando alguien nos hizo algo. No es el abuso sexual que cometió tu padre contra ti lo que te hace sufrir sino lo que se generó dentro de tu corazón, como el odio, venganza, etc. El diablo te quiere hacer creer que la culpa la tiene tu padre pero en realidad, lo que a ti te quita la paz es tu propio pecado. Es el pecado personal el que te quita la libertad de tratar con Dios y conocer al Señor. ¡No es el pecado del otro!

Tu pasado está lleno de cosas que te han acontecido, y algunas de tus amarguras se las atribuyes a otros, entonces, ¿cómo tener gozo? ¿Cómo tener esperanza? Has fracasado varias veces en los negocios. ¿Qué hay en tu mente? ¿Sabes ahora que eres una nueva criatura? ¿Sabes que Cristo está contigo y te defiende? ¡El Señor te da fe para que no fracases más! ¿O será que vienes a vivir una vida cristiana pensando en los fracasos anteriores? Esa carga pesada que hay sobre ti, tiene que caer. El asunto es que no tenemos habilidad para despojarnos, ni para olvidarnos de nuestro pasado. ¡Eso es un problema serio y para ello también necesitamos a Cristo!

                TU CONSCIENTE debe ser limpiado

Tienes que acercarte al Señor hoy, porque hay cosas que están muy claras en tu mente. Nosotros tenemos algo que llamamos memoria y hay una división en ésta. El área del consciente tiene que ver con aquellas cosas que recordamos fácilmente, que están muy presentes en nosotros y nos hacen sufrir. Si tu padre te golpeaba cuando eras chico, te castigaba severamente, y aún Cristo no ha limpiado esa herida, tú te llenaste de ira, de violencia, de odio, de deseos de venganza, y tienes presente los golpes que recibías de tu papá. La psicología señala que cada vez que recuerdas un hecho de ese tipo, el cerebro lo interpreta como si volviera a ocurrir, por eso el nombre de resentimiento: Se recicla un sentimiento y el cerebro no sabe discernir si sucedió hace años o está sucediendo ahora, porque al cerebro le da lo mismo. Si tú lo recuerdas, tu psiquis hace de cuenta que te está ocurriendo eso nuevamente y en consecuencia retienes tu odio y tu deseo de venganza. Es por eso que hay quienes no tienen paz aunque su padre haya muerto. Conozco personas que odian a su progenitor aun cuando está muerto y sepultado. ¡Tienen que tomar pastillas para dormir porque odian a un muerto! No se pueden despojar y tienen muy presente todo lo que esa persona le hizo y le dijo.

Es común encontrarnos con otro caso: Por ejemplo, cuando una mujer perdona a su marido una infidelidad pero en un momento de enojo ella le recuerda lo que éste le hizo. ¡Lo tiene presente y no ha perdonado de verdad a su marido! Porque cuando uno perdona, olvida. Aunque hay mujeres que le han perdonado una, dos, tres y otras tantas veces la infidelidad del esposo, pero este no es el caso que quiero tratar en este momento. El tema es tener presente lo que me hicieron o dijeron; tener presente el pecado que cometí. El diablo tiene la habilidad de acusarte y decirte que Dios está enojado contigo por el pecado que cometiste. ¡Te recuerda a cada momento lo que has hecho! Encima hay quienes declaran: “¡Debo estar pagando algún pecado! Dios debe estar enojado conmigo por algo que hice mal”. Yo te voy a decir cuál es la única manera de pagar por tu pecado, ¿tú quieres pagarlo? ¡La única manera es yéndote al infierno! Dice Ezequiel 18:20: “El alma que pecare, esa morirá…” Si tú pretendes pagar por tu pecado, será en el lago de fuego y azufre con una muerte y una condenación eterna.

La otra manera es el precio que Cristo pagó en la cruz del calvario, asumiendo nuestro pecado sobre sí mismo, presentándose delante del Padre como el Cordero de Dios Inmolado y cargando sobre sus hombros nuestra maldad. Su muerte es el precio que Jesús pagó para que nosotros no tengamos que ser condenados por la eternidad. ¿Prefieres que pague Cristo por ti? ¡Es un precio muy alto pero lo pagó por ti! Así que no vivas queriendo agradar a Dios por tu cuenta, ven a Cristo y pídele perdón por tus pecados. La Biblia dice que se presentaban los sacerdotes ante el altar y ofrecían como ofrenda a Dios un cordero limpio y sin defecto pidiendo que muriera el cordero en lugar de la muerte del pecador. Ese cordero era el sustituto. Entonces Dios aceptaba la muerte del animal en lugar del pecador. Ese cordero era sacrificado en el altar y conceptualmente significaba que los pecados de la persona eran puestos sobre ese animal inocente. Había quien pagara ese precio y ese es un concepto que viene desde la antigüedad pero era sombra de lo que vendría, porque el real y único sacrificio aceptado por Dios es el de su Hijo Jesucristo en la cruz del calvario.

                TU INCONSCIENTE debe ser limpiado

Entonces pues, hay vivencias del pasado que están en nuestro consciente pero hay otras que están en el inconsciente, que nos han marcado imperceptiblemente. La memoria las bloqueó pero ahí están guardadas y esto afecta nuestras reacciones y nuestros sentimientos. A veces no entendemos por qué tenemos determinadas actitudes y no queremos que ocurran más, pero mientras esos recuerdos estén en nuestro inconsciente nos llevarán a hacer cosas que no queremos. Siempre doy el ejemplo de una mujer que salió de la iglesia contenta porque Dios la tocó, ella me dijo que se fue a su casa cantando pero cuando llegó, se encontró con el demonio de su marido que la comenzó a insultar y agredir. Él le decía que ella se acostaba conmigo. La mujer oraba: “Señor dame paz, yo no le voy a responder”. Pero el marido insistía, y al final ella se hartó y comenzó a aventarle cosas. ¡Se le fue el Espíritu! Después, arrepentida oraba: “Señor, yo te había prometido que no lo iba a pelear más”. Pero no podía cumplir porque hubo algo que la marcó en algún momento de su vida y aún vive con esa referencia metida en su inconsciente. Hay cosas que haces y dices, como: “Yo soy así” ¡No! ¡El diablo te marcó! Él generó circunstancias que quedaron grabadas en tu mente y que no tienen que estar allí. Dios tiene que limpiar tu consciente y tu inconsciente porque los dos están sucios. ¿Cómo funciona el inconsciente? Te lleva a hacer y a decir cosas que no te animas a decir y hacer en estado consciente.

Cuando uno ya grabó en su memoria la ubicación de las notas en el piano, puede tocar sin mirar. Al comienzo cuesta ubicar los dedos donde corresponde. Cuando era chico, mi mamá me mandaba a aprender piano y eso era un martirio para mí. Mis amigos jugaban al futbol y yo salía bañadito portando un solfeo hacia la casa de la profesora de piano; ellos me decían: “¡Marica, vení a jugar con nosotros!” Yo llegaba a la clase de piano, miraba a la profesora que era vieja y fea y pensaba: “¡Mis amigos están jugando al futbol y yo acá tocando un piano desafinado!” Me costaba ubicar los dedos sobre las teclas según las notas; cuando lograba acomodar un dedo se me desacomodaba el otro, pero una vez que lo grabó mi inconsciente, el dedo iba solo y no necesitaba estar pensando. ¡Ahora, con los ojos cerrados puedo tocar el teclado y cantar!

A veces tú tienes actitudes que no sabes de dónde vienen pero es que fuiste marcado por algún hecho de tu pasado. Los gritos de tu padre, las peleas de él con tu madre, el alcoholismo, etc. Reacciones de hombres que odian a su padre porque golpeaba a su madre, pero ahora ellos les pegan a su esposa, y es que quedaron marcados en su inconsciente y aunque detestan lo que hacen, está tan marcado en su vida, que hacen eso que detestan.

El inconsciente es muy útil para algunas cosas pero es malvado para otras. Yo he conocido mujeres casadas que tienen serios problemas a la hora de tener relaciones sexuales con su esposo y ellas me dicen: “Algo me dice que alguna vez mi padre abusó de mí, pero no estoy segura, sólo tengo una imagen, pero no sé si fue un sueño o fue real”. ¡Hay cosas que ocurrieron en tu tierna infancia y quedaron grabadas en el inconsciente! Por eso ahora, los perversos que enseñan acerca de la sexualidad quieren meterles conceptos sexuales nuevos a los niños de entre cuatro y cinco años para que ya queden marcados con estas nuevas tendencias.

                NUEVA CREACIÓN EN CRISTO

Pero el que está en Cristo es una nueva criatura; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas. ¡Cuando Dios perdona tus pecados, los borra! Si algún ángel lo quiere buscar en el archivo de los pecados no encuentra nada. ¿Cómo puede ser que no tenga pecados si la Biblia dice que no hay bueno ni aún uno, que todos pecaron, todos se desviaron a una y cada cual se apartó por su camino? ¡Es que la sangre de Cristo limpió y perdonó todos sus pecados! ¡Fueron borrados! Cuando Cristo estaba colgado en la cruz del calvario, antes de morir dijo: “Consumado es”. Algunos que han estudiado esta terminología que usó el Señor, dicen que significa: “La cuenta fue pagada y anulada”. ¡Se terminó! ¡Lo que tú le debías a Dios ya no corre más, ya no hay deuda contra ti! ¡No cuenta lo que has hecho en el pasado o te hicieron! ¡Dios quiere darte una nueva vida! No traigas a esa nueva vida lo que has vivido en el pasado. ¡Deja que Cristo te limpie en esta hora!

¿Sabes que Dios padece de amnesia? Dice Jeremías 31:34: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”. ¡Eso es la amnesia de Dios! Tú le preguntas: “Señor, ¿No me respondes porque estás enojado conmigo? ¿Qué hice?” El diablo te acusa: “¿Te acordás cuando le fallaste a Dios aquella y aquella vez?” Y tú respondes: “¡Sí, es verdad! Le fallé tantas veces y tengo miedo de hacerlo de nuevo”. ¡Se cayó tu fe por causa de lo que te dijo el diablo! “Señor, será que por aquel pecado que cometí contra ti ahora no me quieres oír”. Y Dios te dice: “¿De qué me estás hablando? ¡Yo ya no me acuerdo porque tengo amnesia!” Cuando Él te da una nueva vida, ya no ve la otra. Además de tener amnesia, es ciego. La Biblia dice que la sangre de Jesús derramada en la cruz del calvario nos cubre y que la vida está en la sangre, no en el corazón y mucho menos en los riñones o las entrañas; y la sangre de Cristo es su vida. Cuando Él derramó su sangre en la cruz del calvario, derramó su vida y al hacerlo sobre nosotros cubriéndonos con su sangre, quedamos totalmente revestidos. Tal vez te acercas a Dios asustado porque Él te va a rezongar pero no te ve a ti sino que ve la sangre de Cristo, ve la vida de Cristo, entonces dice: “Yo veo a mi hijo, aquel que me agradó. ¡Yo veo a mi hijo amado!” El Señor, cuando mira, dice: “Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia”. ¡Ya no te ve a ti, ve a Jesucristo en ti! ¡Tienes una vida nueva! ¿Por qué vas a sacar la vida vieja de la basura si Dios tiene un hombre nuevo para que te revista?

No sé cómo piensas vivir tu futuro, yo sí sé cómo pienso vivir el mío; pienso vivir en la fe de Cristo Jesús. ¡Mi Señor y salvador, el cual se dio por mí íntegramente! El Señor padeció por mí, fue a la condenación en mi lugar. ¡Voy a vivir la vida que Él me ha prometido! Si tú quieres seguir viviendo en tu vieja vida, allá tú. Si no, este es el momento en que tienes que tomar una decisión, te quedas con tu pasado o se lo entregas a Jesús. ¿Vivirás el resto de tus días en tu pasado o en tu futuro? Dios tiene el poder para sacar de tu memoria esas cosas que ni siquiera sabes que tienes adentro. El Señor puede limpiar tu inconsciente o subconsciente, también puede limpiar tu conciencia. “…transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…” señala Romanos 12:2.

                CONCLUSIÓN

¡Dios quiere hacerse cargo de tu futuro! ¡Quiere enterrar tu pasado! “El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados”, dice Miqueas 7:19 ¡Nunca más se acordará de ellos! Tú debes entregarle a Jesús los recuerdos de tus fracasos porque el Señor ya no se acuerda de ellos, bastante sufrió ya en la cruz del calvario para quitar tus pecados como para que tú se los traigas a memoria. Hebreos 10:16 al 18 dice: “Este es el pacto que haré con ellos. Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, y añade: “Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado”. El pecado es remitido, o sea, enviado a otro lugar; fue quitado de ti y puesto sobre Jesús en la cruz del calvario. ¡Ya no hace falta más sacrificio! No tienes que hacer nada más para que Dios te perdone y te vuelva a limpiar. ¡Cristo no va a morir otra vez porque pienses que tu pecado aún no fue quitado! Necesitas fe para creer que Dios hoy lo quita de sobre ti y lo clava en la cruz del calvario.

Tú sabes que estás aferrado al pasado y hay cadenas que te atan, sabes que hay cosas que has querido superar pero no has podido. El diablo te sigue acusando y tú le sigues creyendo. ¿Podrás creerle hoy a Jesús? ¿Podrás entregarle al Señor aquellas cosas que te persiguen? ¿Aún tomas pastillas para poder conciliar el sueño porque hay cosas que te persiguen y te afligen? ¡Dios quitará tu tristeza, tu ansiedad, tu agobio y tu debilidad! ¡Él quitará en esta hora el peso del pecado y te dará paz! ¡Dios quitará la opresión, el resentimiento y el odio que hay en ti! Tienes que entregarle a Jesús tu pasado si aún no lo has hecho ya que has vivido anclado en él.

“Padre querido, quebranta el poder del pecado; quebranta el poder del pasado. ¡Cubre con tu sangre, Jesús! Rompe cadenas y ataduras Padre, te lo pido en el nombre de Jesús. Espíritu de Dios, quebranta el yugo y toda maldición. ¡Destruye todo poder del pecado en las personas! Libera de toda cautividad, Señor, te lo pido en el nombre de Jesús. ¡Perdona los pecados! Dios se lleva tu pasado y éste ya no podrá contra ti, en el nombre de Jesús, amén”.

 

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