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MENSAJES DEL CIELO

DECRETO DIVINO: SEA LA LUZ

INTRODUCCIÓN

Estamos soñando con que Dios irrumpirá en Uruguay y en el mundo entero; estamos creyendo que veremos el poder de Dios moverse maravillosamente en esta tierra. Lo que tú crees, no lo puedes razonar; no sé cómo explicarte por qué, de todas maneras no importa que lo razones, sino que lo creas. Y te digo más, esto sucederá aunque tú no lo creas; va a suceder porque yo sí lo creo. Y si puedo conquistar otros que crean lo que yo estoy creyendo, juntos vamos a producir una gran revolución espiritual en esta tierra. ¡Nada es imposible para Dios! Hace falta sólo una persona que crea y Dios transformará una nación.

Yo estoy convencido de que una sola persona que crea, puede mover la mano de Dios, aunque estoy creyendo que somos muchos los que vamos a estar en una posición de ser instrumentos poderosos en las manos de Dios, pero para ello debemos estar totalmente despojados de nosotros mismos y llenos del poder de Dios, llenos del Espíritu Santo. Hay un fuego en mí que me hace avanzar hacia cosas grandes, difíciles e imposibles.

Moisés era una persona desconocida, llevaba cuarenta años viviendo en el desierto, siendo solamente un pastor de ovejas. Él era una persona intrascendente, no hacía nada que no hiciera cualquier pastor o cualquier persona, pero tuvo un encuentro con Dios y a partir de ese momento surgió en su corazón un proyecto extraordinario y fue el de liberar a una nación entera del yugo del imperio más poderoso que había en la tierra, el imperio egipcio. Se ha descubierto recientemente una estatua de Ramsés II que se supone que era el faraón que gobernaba cuando Moisés liberó al pueblo hebreo del yugo de un imperio que tenía un gran ejército, carros y caballos; mas los esclavos no tenían nada de eso, tampoco estaban formados para la guerra, pero el proyecto era de Dios y cuando Dios lleva a cabo su proyecto, no hay ejército ni faraón que lo pueda hacer retroceder. ¡Todo lo que Dios necesitaba era que Moisés creyera y actuara en el nombre de Jehová de los ejércitos!

Al principio parecía algo loco e imposible, Moisés se sintió impotente y cuestionó a Dios: “¿Cómo voy a ir yo? ¿Quién soy yo?” Y otras cosas que se le cruzaron por su cabeza: “Yo no tengo ejército, no tengo influencia, no tengo ninguna tarjeta de ningún político. ¡Solamente te tengo a ti, Señor!” Y Dios le dijo: “Sí, me tienes a mí y eso es suficiente”.  No necesitas la tarjeta de nadie ni el poder de nadie más. “Dile al faraón que yo te envío”. “Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros” (Éxodo 3: 13 y 14).

Aparece Dios y aparecen los grandes proyectos; aparece Dios y aparecen los grandes desafíos. “Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. Él le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella”. ¿Cómo hizo para trasformar un palo en una serpiente? Es que los proyectos de Dios son extraordinarios. Esa misma vara la extendió sobre el Mar Rojo y le ordenó que se abriera, y el mar se abrió. Donde está Dios, los proyectos son extraordinarios y las cosas increíbles suceden. Y Dios quiere mostrarle a Uruguay y al mundo lo que Él puede hacer con una persona que cree. Así que ve lijando y pintando tu bastón, porque Dios te va a usar.

CONDICIONES DIVINAS

Cuando la presencia de Dios se manifiesta, también se manifiesta su gran poder. David tocaba el arpa pero cuando lo hacía, los demonios salían huyendo de la vida de Saúl. ¡Estamos necesitando un derramamiento del Espíritu Santo! El hombre ha sido creado por Dios para ser habitación del Espíritu Santo. Dios no habita en un templo hecho de ladrillos sino en las vidas que Él ha creado y el templo que el Señor ha creado somos tú y yo. Al templo de Dios se le llama casa de Dios. Tú habitas en una casa de material, pero el Señor habita en una casa de carne y hueso, Él habita en los creyentes. ¡Has sido diseñado para eso!

Sucede que cuando hay pecado, entonces tu cuerpo se convierte en una guarida de espíritus inmundos. Mucha gente ha llegado a la iglesia sin poder dominar sus deseos de adulterar, de drogarse; no podían dominar sus deseos de fumar, de robar, etc. No podías dominar nada en tu vida sino que te dominaba un cigarro; el pucho era tu señor. ¡Un pedazo de papel con basura adentro! ¡Te dominaba un porro! No tenías fuerza ni voluntad ni dominio sobre eso que te sometía. Aquellos que han sido perdonados de sus pecados dan crédito de que no sólo han sido perdonados y limpiados sino que también el yugo y el poder del pecado se rompió. ¡Ya no te domina el pecado! ¡Ahora Cristo está dentro de ti!

Pero necesitamos saber algo más acerca de esto. Hay más de lo que piensas o de lo que has vivido; hay más de lo que has sentido alguna vez. ¡Todavía no has visto la gloria de Dios! ¡El Señor quiere hacerte vivir cosas maravillosas! El poder de Dios es infinito; Dios es infinito. ¡Él es Todopoderoso! Todavía tienes que experimentar el gran poder de Dios y mostrar lo que el Señor puede hacer con una persona que cree en Él. ¡Dios anhela tomar tu vida! ¡El Señor anhela hacer algo contigo en este mismo día! Quiere ayudarte a tomar una decisión que cambiará el rumbo de tu existencia. El Señor necesita gente para sus grandes proyectos. ¡Dios está convocando!

Hay dos o tres cosas que tienen que pasar y que son fundamentales; si hay pecado dentro de ti, y la Biblia señala que es el aguijón de la muerte, por lo que si hay pecado, hay muerte, y si hay muerte entonces hay condenación eterna, Dios no puede habitar en un templo que está sucio. El Señor no puede establecer relación y comunión con alguien que tiene pecado en su vida. Pecado es todo aquello que está en contra de la voluntad de Dios; es eso que te hace enfrentarte a Dios y te convierte en enemigo suyo. Es necesario que el pecado sea cubierto y que su poder sea deshecho sobre tu vida. Tú no puedes ser cristiano y estar dominado por el pecado porque en vano le estás llamando Señor, a Jesús. Si te ganan los deseos sexuales, los deseos de comer, de alcoholizarte, de drogarte, si te gana el deseo de mentir, tú estás usando las armas de satanás. Cuando una persona no ha sido limpiada y perdonada de sus pecados tiene oscuridad adentro y esa oscuridad no le deja ver ni entender bien, tampoco le deja razonar bien, entonces hay caos dentro de esa persona y el Espíritu Santo no puede estar llenando ese lugar. ¡Primero hay que limpiarlo!

Es necesario que descienda el Espíritu Santo y te convenza. El pecado es algo que agravia profundamente a Dios y te hace su enemigo. Cuando el pecado domina tu vida, te lleva a resistir a Dios y entonces no haces su obra. Tú has nacido para ser de Dios; tú has nacido para hacer su obra y para que el mundo vea la gloria y el poder de Dios. ¡Él te quiere para mostrar su gloria y su poder! El creyente debe entender que no puede caminar en dos aguas, que no puede tener un pie en el mundo o en el pecado y un pie en el evangelio. El creyente que viene a la iglesia el domingo y pone cara de santo pero durante la semana vive como cualquier pecador, no sirve para sí mismo ni para Dios. ¡Una cosa tiene que ocurrir y es que tu pecado sea limpiado por Dios y ahora! Cuando el creyente es limpiado de sus pecados, el templo del Espíritu está limpio y puede ser habitado por Dios. Tal vez dices que estás demasiado hundido en el pecado; tal vez tu vida es un caos y dices como muchos, que nunca vas a poder agradar a Dios. El Señor no quiere que te esfuerces en agradarlo porque quien limpia el corazón es Él. ¡No hay nada que tú puedas hacer para agradar a Dios! Lo que le agrada realmente a Dios es que tú anheles que Él te limpie, es que tú abras tu corazón y permitas que la sangre de Cristo te limpie de todo pecado.

El Señor quiere hacer en ti una obra que tú no te imaginas. Moisés fue un hombre intrascendente, tal vez como tú mujer que eres una ama de casa como cualquier ama de casa. Eres un obrero como cualquier obrero o un empresario cualquiera, mas Dios está buscando llenar con su gloria su templo y ese templo eres tú. Dios quiere llenar con su gloria tu vida y poner en tu corazón sus planes. Se trata de disponer el corazón para que Dios haga la obra que Él quiere hacer. Ser cristiano no se trata de lograr que Dios se agrade de mis planes, porque el Señor no se agrada de los planes de nadie ya que Él tiene planes mejores que los tuyos. No le vayas con ideas a Dios, porque Él tiene ideas mejores que las tuyas. No vayas con excusas y razones a Dios; no quieras convencerlo. Lo más importante para el Señor no son tus planes sino sus planes. No le muestres tus caminos, renuncia a ellos porque el Señor te dice: “Mis caminos son más altos que tus caminos. Yo quiero que te niegues a ti mismo y renuncies a ti mismo; quiero que renuncies a tus planes, a tus pensamientos y a tus caminos porque antes que tú nacieras, yo ya tenía planes para ti”.

PLANES DIVINOS Vs. PLANES HUMANOS

Muchas veces conté que cuando mi mamá estaba embarazada de mí, oraba para que yo fuera mujer. Ella quería una nena y tenía planes para su hijita. Mi mamá decía: “Yo quiero tener una nena para poder tomar mate y conversar, y para que me ayude con las tareas de la casa”. Pero los planes de Dios eran traer al mundo un macho bien macho y que sea un apóstol en Uruguay. ¡Los planes de Dios son mejores! Mi mamá ya falleció y Dios sigue cumpliendo sus planes en mi vida y a través de mi vida. Por más que quieras tener un varón o una niña, será lo que Dios quiera porque Él tiene planes eternos. ¡Tú has nacido mujer porque Dios tiene planes eternos contigo, mujer! ¡Tú has nacido hombre porque Dios tiene planes contigo como varón! ¡Dios tiene planes contigo y es importante que tú conozcas esos planes! Muchas veces fui a Dios con ideas; una vez casi se desmayó y me dijo: “¡Guau no lo había pensado! ¡Qué extraordinario que eres hijo!” ¡No fue así! El Señor me dijo: “¿Vas a renunciar a tus planes sí o no? Yo no voy a tener tratos contigo si tú no tomas tu cruz cada día y me sigues. Niégate a ti mismo y vas a ver mi gloria”.

¿Querrás renunciar hoy a tu perro, a tu gato, a tu casa y a esas cosas que estás aferrado para poder disfrutar de la gloria de Dios? Dios quiere en primer lugar perdonar tus pecados porque Él no quiere tratos con nadie que esté dominado por el pecado. O es Dios tu Señor o el pecado es tu señor. Jesús dijo que el que hace pecado es esclavo del pecado y a Dios no le sirve una persona así. Cuando el pecado ha sido perdonado y limpiado, estamos en condiciones de ser llenos del Espíritu Santo.

Hay dos experiencias que tiene que vivir el creyente; la primera es el nuevo nacimiento. Un religioso se acercó a Jesús y el Señor le dijo: “Os es necesario nacer de nuevo”. Pero el religioso no entendió nada. “Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3: 4 y 5). Y a continuación dijo Jesús esa frase famosa: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”.

Mas lo que sucede en la carne es un paralelo a lo que sucede en el espíritu. Yo he nacido de un padre de carne que se llamó Joaquín, él plantó una semillita en mi mamá y yo fui engendrado, entonces se produjo un óvulo fecundado y desde ese momento en el vientre de mi mamá surgió la vida de lo que más adelante sería el apóstol Jorge Márquez. De la misma manera que un ser de carne es engendrado por un papá, el ser espiritual que debe nacer en nosotros es engendrado por nuestro Padre del cielo. Dios engendra vida espiritual en nosotros. El Espíritu Santo viene y se produce el nuevo nacimiento, y se trata de una criatura espiritual que nace dentro de la casa que está creada para Dios. Entonces hay vida de la carne y hay vida espiritual adentro. Cuando un hombre tiene relaciones con una mujer y ésta queda embarazada, ¿el hombre ya es padre? ¡Claro que sí! Pero eso no alcanza para que el hijo se desarrolle; el niño necesita la compañía del padre, la ayuda, el aliento, el dinero y el alimento. Un  hijo necesita un padre que lo aliente, que le dé esperanza, que lo felicite y aún que lo corrija y le ponga límites. El niño espiritual que nace también necesita de la presencia continua del Padre del cielo. Por eso ha enviado Dios su Espíritu Santo a los creyentes, para que les muestre la verdad y les enseñe el camino. ¡Necesitamos ser llenos de Espíritu Santo! O sea que necesitamos dos cosas: ser engendrados por el Espíritu Santo y ser llenos de Él. A eso se le llama bautismo en el Espíritu Santo.

Hay creyentes que viven huérfanos y ni siquiera saben que hay bautismo del Espíritu Santo y por lo tanto no hay poder. A algunos se les ve sólo tristeza, amargura y fracaso en su rostro. Mas a aquellos que son llenos de Dios, se les ve la fe y el poder del Espíritu reflejado en sus rostros. Una vez Pablo fue a determinado lugar y se encontró con algunos creyentes que estaban conversando, entonces les preguntó si ellos habían recibido el Espíritu Santo. ¿Sabes lo que le respondieron? “Ni siquiera sabemos que hay Espíritu Santo”. Dice la Biblia que Pablo les impuso las manos y recibieron el poder del Espíritu Santo.

No hay vida cristiana si no hay llenura del Espíritu, y si eso no ha sucedido en ti no digas que llevas una vida cristiana porque tienes una existencia chata e intrascendente como la que tenía Moisés antes de que Dios lo llamara. Él, hasta ese entonces fue un pobre y desgraciado pastor de ovejas. ¡Llevaba una vida aburrida! “Más aburrida que chupar clavos”, como dice el dicho popular. Pero tú tienes que revelarte contra esa vida intrascendente y pedirle a Dios que te limpie y te llene con su presencia. Alguno dirá: “Mi vida es un caos”. “¡Mi vida es un desastre! ¡Mira si Dios va a querer usarme a mí!” “Muchas veces intenté serle fiel y consagrarme pero al final nunca lo hice y vivo metiéndole excusas a Dios”. No importa lo oscura que esté tu vida, y si es la peor de las vidas, mejor. A  Dios le encanta que tú le ofrezcas ese caos y que le pidas que haga algo con él.

CONCLUSIÓN

Te diré cómo Dios actúa; leemos en Génesis 1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. Cuando hay pecado en tu vida, tus pensamientos son erráticos, hay oscuridad en tu mente y en tus decisiones, y hay oscuridad en tus sentimientos. Tú crees que estás acertado, pero no ves bien porque hay oscuridad cubriendo tus razonamientos; ves mal, entiendes mal y explicas mal. Así tienen la cabeza muchos y si no la tuvieran así, entonces sus vidas serían trascendentes. Cuando la Biblia habla de que en el principio la tierra estaba desordenada y vacía, esto también se traduce como caos. Oscuridad cubría tu cabeza y así como el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas, así se mueve sobre tu vida.

“Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” (Génesis 1:3). Se va el pecado y se va la oscuridad de tu vida; ahora, adentro está el Espíritu Santo trayendo nuevos pensamientos, nuevas emociones y sentimientos, e inspirando nuevos caminos. No importa en qué caos te encuentres porque Dios dijo sea la luz y fue la luz. ¡Dios quiere hacer y puede hacer algo nuevo en ti! Tú has dado vueltas toda la vida, aún no has renunciado a ti mismo y no te has despojado de ti mismo. Más bien has persistido y perseverado en tus propios caminos y crees en tus propios sentimientos. Todavía crees que tus sentimientos les dan sentido a tu camino, pero Dios te dice: “Arrepiéntete y vuelve atrás en tus caminos. No confíes en ti mismo y no le des crédito a tu corazón. Dame tu corazón porque yo haré algo nuevo”. ¡Dios hará cosas grandes! ¡Él no hace cosas pequeñas! El Señor toma algo pequeño y hace algo grande; toma algo que no sirve y hace que sirva. Dios toma algo que está en oscuridad y hace resplandecer la luz. El Señor con poco hace mucho y con nada hace todo. Dios puede hacer con una persona que cree, lo que Él cree. Con una vara de un pastor que llevaba cuarenta años caminando en el desierto, Dios produjo las plagas de Egipto. Turbó el corazón del faraón a tal punto que echaron a los esclavos del pueblo hebreo y éstos salieron con oro, sin ejército y sin armas porque Dios es grande. Y los condujo por el desierto a la tierra prometida porque el Señor es grande.

¡Aún no has conocido los grandes planes de Dios para tu vida! ¿Todavía te preguntas por qué has nacido mujer y no hombre? Varias chicas me dijeron que si hubieran nacido hombre, sus padres las hubieran querido. Tengo buenas noticias para ti: Dios que creó al hombre y a la mujer, te ama profundamente y desea abrazarte.

Fui a predicar a una campaña evengelística en la ciudad de Treinta y Tres y ese día había poca gente, pero habían muchos escuchando a lo lejos. Cuando hice el llamado para que las personas le entregaran su corazón a Jesús, aparecieron unas cincuenta personas. Entre ellos había una chica turbada, tanto, que temblaba y lloraba; también había muchos adolescentes que lloraban porque un compañero se había suicidado. Empezamos a orar por los enfermos y pasó al frente una anciana bajita y encorvada, entonces un pastor que participó de la campaña oró por la mujer y la columna se enderezó. A la joven que estaba turbada la miré fijo y le dije: “Dice el Señor: yo voy a cambiar tu turbación y tu oscuridad. Serás una mujer que sonríe. Yo cambio hoy tu vida. Te vas a desconocer”. Al día siguiente, me envían una foto de la joven contenta, me contaron que estaba cambiada y feliz. ¡Dios había hecho su obra en ella! ¡Hay poder en Jesús! No esperes que aparezcan pastores que manifiesten el poder de Dios. Yo creo que Dios quiere derramar su Espíritu sobre todos los creyentes no importa si eres bajo o alto, gorda o flaca, porque tú eres de Dios. ¡Él te ha creado! ¡Tú eres de Dios! ¡Eres para la gloria de Dios! No importa el caos que tengas en tu cabeza porque el Espíritu de Dios se mueve sobre tu caos. Dios te dice hoy: “Sea la luz sobre tu vida”.

Primero, tus pecados tienen que ser limpiados; segundo: tienes que nacer de nuevo, y tercero: tienes que ser lleno del Espíritu Santo. Para que seas lleno del Espíritu Santo tienes que vaciarte de ti mismo y decirle a Dios: “Señor, ya no quiero gobernar mi vida, sé tú mi Señor. Ya no quiero que el pecado me domine, necesito que tu presencia se manifieste en mi vida. Perdona mis pecados Dios, y límpiame. Yo quiero una casa limpia para ti; que mi templo esté limpio para ti, Señor. Tú puedes limpiarme con tu sangre, Jesús. Yo creo que harás cosas grandes conmigo y mi vida será trascendente. Recibo la llenura de tu Espíritu Santo en esta hora, en el nombre de Jesús, amén”.

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