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MENSAJES DEL CIELO

DONES ESPIRITUALES – Primera Sesión

INTRODUCCIÓN

Estamos viviendo días en los que necesitamos una sabiduría especial y un discernimiento especial, y tendremos que clamar a Dios con lenguas que no conocemos. Vamos a necesitar hacer uso y ejercicio de los dones de Dios, porque se avecinan tiempos difíciles. Si eres carnal, los dones espirituales no operan en tu vida, y si eres espiritual no puedes moverte sin los dones del Espíritu Santo. Los que no son de Cristo tienen la naturaleza carnal; nosotros tenemos una naturaleza carnal y otra espiritual. Dios es Espíritu y sus hijos son espirituales, engendrados por el Espíritu Santo, por lo tanto, tenemos una naturaleza espiritual. Jesús le dijo a Nicodemo: “Te es necesario nacer de nuevo”. ¿Cómo es eso de nacer de nuevo y volver al vientre de nuestra madre? Mas Jesús no se refería al nacimiento natural sino al nacimiento del espíritu.

Los que somos de Cristo debemos tener la certeza de que realmente hemos nacido a una nueva vida espiritual y en virtud de ello, tenemos una nueva naturaleza, por lo cual, somos llamados hijos de Dios. No somos engendrados de ningún espíritu de ángel, arcángel, querubín o serafín; somos engendrados por el Espíritu de Dios, así que nacemos como hijos de Dios. Al pastor Cash Luna lo tildan de endemoniado porque dijo que como fuimos engendrados por Dios, somos “Jehová Jr”. Entonces comenzaron a decir que es un hereje, que está endemoniado y es un falso profeta, pero resulta que éste término no es otra cosa más que, “hijo de Dios”. Se estila que cuando se le pone el mismo nombre del padre al hijo, nos referimos al hijo como Jr. No hay nada de disparatado o endemoniado en creer que tengo la naturaleza de Dios y en virtud de esa naturaleza es que se me da el título. ¡Nos ha sido dada la potestad de ser hechos hijos de Dios! Y si Dios es Jehová, ¿qué problema hay que me digan “Jehová Jr.”? ¡Ya lo condenaron al infierno al pobre hombre!

Dije que tenemos dos naturalezas; una es la de la carne, la naturaleza caída y pecaminosa que es la que Cristo quiere tener crucificada. Y por causa de esa naturaleza recibimos dones naturales, o sea, habilidades o capacidades. Algunos le llaman talento. ¿Qué son los dones naturales? Son las habilidades que tenemos y desarrollamos como seres humanos, aunque no seamos cristianos. Podríamos mencionar el arte, la pintura, la música, etc. Los dones naturales y los espirituales son de Dios, no hay tal cosa como que los dones son del diablo. También están los dones sobrenaturales. La iglesia tiene que prepararse para operar en el nivel de los dones sobrenaturales. La vida espiritual es sobrenatural. ¿Qué significa sobrenatural? Vas más alto. Si hay poderes naturales extraordinarios, tenemos que entender que los dones del Espíritu Santo son sobrenaturales y extraordinarios.

Veamos en 1ª de Corintios 12:1 lo que el apóstol Pablo les dice a los corintios: “No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales”. Quien ignora la existencia de los dones del Espíritu Santo, ignora la vida espiritual; quien ignora los dones espirituales desconoce acerca de lo que Dios quiere hacer, entonces no puede hacer la obra del Señor.

Si bien Dios usa los dones naturales y los dones sobrenaturales; los primeros se mueven en un nivel natural pero la guerra que nosotros tenemos es sobrenatural. Nuestros enemigos son sobrenaturales; lo que hace satanás y sus demonios es sobrenatural, por lo tanto, necesitamos operar en el nivel de lo sobrenatural.

NO IGNOREMOS LOS DONES ESPIRITUALES

El primer grave problema entonces es la ignorancia. Tal vez ignoramos porque no estamos bien informados, y cuando no estamos bien informados, pecamos, mas hoy dejaremos atrás el pecado de la ignorancia. Dice Romanos 10:14: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” ¿Cómo van a creer en Cristo? ¿Cómo van a ser perdonados los pecados si no hay quien les hable? Cuando alguien ignora el amor de Dios y el perdón de sus pecados, cuando ignora que puede tener acceso a la vida eterna, entonces está fuera del conocimiento del gran poder de Dios. El milagro más grande de todos es que tus pecados sean perdonados, que seas engendrado por el Espíritu Santo y tengas vida eterna. ¡Dios no quiere que te quedes sin la vida eterna!

Es necesario pues, aprender y meditar acerca de los dones del Espíritu Santo para estar informados. Por otro lado, podemos estar mal informados; por ejemplo, se dice que los dones de sanidad existieron en el tiempo de Jesús porque hacía falta mostrar el poder de Dios como testimonio ya que no se conocía la ciencia como se conoce hoy y tampoco había tecnología. Y dicen que Dios ha remplazado los dones de sanidades por la medicina, por la tecnología y los médicos se han especializado. Pero se muere la gente cada día en los hospitales, las personas se contaminan en los hospitales, y los médicos no saben qué hacer porque cada día aparecen nuevas enfermedades. Hoy en día, un estado gripal puede llevar a la muerte. La medicina se ha encargado de crear antibióticos que han fortalecido el virus que ocasiona la gripe. Por lo tanto, hoy en día es necesario estar bien informados. Y te digo que la mano de Dios nunca será remplazada por la tecnología, por los remedios ni por el poder humano. No estamos en contra de la medicina, de ninguna manera. No rechazamos ningún don y conocimiento natural, pero Dios hace cosas sobrenaturales. Y cuando los médicos le dicen a alguien que ya no se puede hacer nada, aparece Dios y te dice: “Levántate y anda”. Y por el poder sobrenatural de Dios la persona se sana.

Otra forma de ignorancia es no considerar relevante los dones del Espíritu Santo. Sé que existen y son sobrenaturales, pero yo vivo en un nivel natural y no tengo suficiente conciencia de la necesidad por lo que opero en un nivel natural con los problemas que tengo. Sin embargo, está el don sobrenatural de discernimiento de espíritus que me permite distinguir entre lo que veo y lo que realmente afecta mi circunstancia. Con ese don yo puedo entender que poderes espirituales se mueven detrás de una circunstancia determinada y ya no la enfrento de acuerdo a lo que ven mis ojos sino por lo que discierne mi espíritu.

1ª de Corintios 12: 4 dice: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo”. Los dones son habilidades y capacidades del Espíritu que operan en el creyente. Ahora, los dones naturales son de la persona, están en el alma de la persona, pero los dones sobrenaturales son regalo del Espíritu Santo. Un árbol de pera da peras, una chancha tiene chanchitos; eso es natural. Supongamos que me cuelgan en el árbol de navidad un reloj de oro 18 quilates. ¿Es natural que el árbol de navidad produzca un reloj? Alguien lo colocó allí. Los dones espirituales son un regalo, en cambio los dones naturales son innatos, Dios nos los ha dado y son maravillosos pero algunos los tienen muy escondidos. Los dones naturales son extraordinarios y no los despreciamos. ¡Son habilidades preciosas! Ningún animal cuenta con las habilidades que tienen los seres humanos. Ahora, los dones espirituales son del Espíritu y dados por Él.

DIVERSIDAD DE MINISTERIOS: DONES MINISTERIALES

Dice Pablo a los corintios acerca de los que Dios nos da: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo”. No debemos confundir los dones espirituales con los ministerios; aunque estos son dones o regalos de Dios, son profesiones humanas, por ejemplo, yo soy apóstol, o sea que mi ministerio es apostólico. Están los que tienen el ministerio de evangelizar, o sea que son evangelistas. Dios hace a alguien pastor, a otro evangelista, a otro apóstol, maestro o profeta. Dios lo desarrolla para que ejerza el pastorado, para que sea evangelista, etc. ¿Cuál es el don o regalo? Yo soy el don, el evangelista es el don, o el maestro, etc. Los dones ministeriales son personas dadas por Dios a la iglesia, a la ciudad y a la nación. Menciono esto para que conozcamos la diferencia que hay entre una cosa y otra.

DIVERSIDAD DE OPERACIONES

Después está la diversidad de operaciones y señala el apóstol Pablo que todo lo hace uno y el mismo Espíritu, pero ahora nos vamos a enfocar en los dones espirituales. ¿Qué son las diversidades de operaciones? Son las diferentes maneras en que Dios opera, de acuerdo a la persona que se trata. Por ejemplo, no he encontrado en ningún lado un evangelista que haga lo que hace Anacondia, y sus hijos espirituales hacen lo mismo que él. Tienen un modo de operar o una capacidad específica y especial. Yo he llevado un discípulo de Anacondia a la ciudad de Haití y se ha fastidiado porque no teníamos lo que ellos están acostumbrados a usar, como, por ejemplo, camilleros, carpa para liberación de endemoniados, un equipo que trabaje en el área de liberación y otras cosas más. Vemos entonces que hay diversas maneras de operar. Hubo oportunidades en que Jesús le ponía la mano en la cabeza a un enfermo y éste se sanaba, en otra oportunidad le metió los dedos en la oreja a un sordo y escupiendo tocó su lengua. En otra oportunidad, con la saliva hizo barro y se lo untó a un ciego en los ojos. ¿Por qué hizo eso Jesús? Se lo debe haber indicado el Espíritu Santo, porque todo lo hace uno y el mismo Espíritu Santo. Misión Vida para las Naciones no es como otras iglesias, nosotros tenemos una forma de operar especial; otras iglesias son tan especiales como Misión Vida, pero tienen otra manera de operar. El problema se presenta cuando veo lo que hace el otro y creo que lo que él hace no es de Dios, entonces surgen las divisiones porque algunos creen que Dios opera solo como se los reveló a ellos.

Continúa diciendo el apóstol Pablo: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1ª de Corintios 12:7) Los dones se manifiestan, o sea que se dejan ver, se dan a conocer. ¿Y qué es eso de que le es dada a cada uno? ¿Crees que hay cristianos que no tienen ninguna manifestación del Espíritu Santo? Tu hijo, aunque sea en la vuelta de la oreja, tiene algo que ver contigo y en nosotros se manifiesta que somos hijos de Dios a través del poder del Espíritu Santo que opera por medio de los dones. Significa que no hay un solo hijo de Dios que no tenga alguna manifestación del Espíritu, más bien, cada uno de nosotros tenemos al menos una manifestación haciendo referencia a los dones espirituales. Todos tenemos alguna manifestación para provecho de la iglesia, para el bien de todos.

DIVERSIDAD DE DONES: DONES ESPIRITUALES

Volviendo a los dones espirituales, nos dice 1ª de Corintios: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo… Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas” (1ª de Corintios 12: 4, 8 al 10). Aquí dice que a uno le dio palabras de sabiduría, y a otro le dio otra cosa y a otro le dio otra cosa, para que nadie se crea que las sabe todas. Nadie se crea que es más importante, o que se las sabe todas, o que tiene todo porque quien tiene todo, todo, todo, es Dios.

La multiforme sabiduría de Dios ha sido derramada en la iglesia, pero nadie tiene todo para que nadie se crea nada. El Espíritu Santo da los dones a las personas de tal manera que yo necesito del otro porque de otra forma no estamos completos. Así lo dice el apóstol Pablo en 1ª de Corintios 12: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?” Cada miembro del cuerpo cumple una función específica y necesita de los otros miembros. Los miembros son muchos, mas el cuerpo es uno. Por eso es que una persona tiene un don, otra persona tiene otro don, etc. Y el poder magnífico de Dios se manifiesta a través de la iglesia y no de uno solo. ¿Dónde está Dios? ¡En toda la iglesia! En la suma de los miembros del cuerpo de Cristo.

“Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas” (1° Corintios 12:28). Estos son dones ministeriales. No quiero perder la oportunidad de lanzar un chiste: ¿A quiénes les da Dios don de lenguas? Sencillo, ¡a las mujeres!

Los dones son gratuitos, no se compran ni se ganan; los dones espirituales se practican y se desarrollan como cualquier otro don natural. Había un tal Simón que cuando vio el poder que operaba en uno de los apóstoles quiso comprar ese don. Los dones espirituales son sobrenaturales; esto significa, son muy poderosos, más poderosos que lo que manifiestan los demonios y que todo poder de satanás. Un solo don espiritual puede destruir un plan de décadas o de siglos de satanás, como sucedió el día que fue crucificado Jesús; el diablo creía que iba ganando, pero perdió por goleada. Una sola operación del Espíritu Santo destruye los planes del infierno. Los dones del Espíritu no se compran ni se ganan, pero se deben desarrollar. Son como los dones naturales en el sentido de que se deben desarrollar.

Hubo un tiempo en el que estudiaba piano entonces el profesor me dio unas cuantas melodías para practicar en la semana, pero yo no lo hice. Un día antes de la clase de piano comencé a practicar rapidito, pero se me trancaban los dedos. Llegó la próxima clase de piano y el maestro me pidió que tocara. ¡Cómo traspiré! Cuando finalicé, me dijo: “Márquez, usted no practicó como le dije, no?” Y yo le puse miles de excusas. Además de tocar piano, yo quería cantar en el coro universitario y ser de la selección de vóley; a todo eso tocaba el teclado en la iglesia y ejercía como maestro de escuela dominical, y, además, había muchos “además”. Entonces, yo quería sacar la lección de taquito, pero a la tercera vez que el maestro me llamó la atención, dije la verdad. Entonces me dijo que si yo quería ser un buen pianista debía practicar ochos horas diarias, de lo contrario, si no me comprometía en practicar ocho horas diarias, que no le hiciera perder tiempo. Ese día desistí de ser concertista de piano. Me di cuenta que no tenía corazón para practicar ocho horas diarias con todo lo que hacía. Así que abandoné la carrera.

Tanto los dones naturales como los dones espirituales se practican y se perfeccionan. Tal vez no te has dado cuenta que hay algo dentro tuyo que gime por ver personas sanadas. Tú no te has animado porque esperas que alguien te confirme que tienes don de sanidades. Dios te dio pies cuando naciste, pero tuviste que aprender a caminar, también te dio manos; cuando eras bebé agarrabas la cuchara y te la metías en la oreja, te ensuciabas de comida, pero al final aprendiste a comer. Los dones naturales y los dones espirituales se deben desarrollar. Si crees que tienes algún don sobrenatural, practícalo. Ahora, si no crees que lo tengas no eres hijo o hija de Dios porque todo aquel que es hijo de Dios tiene dones espirituales, al menos uno. ¿Quieres tener todos los dones espirituales? ¡No puede ser porque no eres Dios! Confórmate con algunos, pero todos no los puedes tener, porque todos los tiene Dios.

Nuestra guerra es sobrenatural. Dice la palabra de Dios en 2ª de Corintios 2:4: “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”. Nuestra guerra no es contra personas sino contra poderes espirituales de maldad en las regiones celestes. ¡Tenemos que vencer en el mundo invisible o espiritual! No creas que sabes mucho porque le dijiste algo a alguien y lo dejaste callado porque eso es meramente una discusión carnal, mas tú tienes que ganar tus batallas primeramente en el mundo espiritual. Porque nuestra lucha no es contra carne ni sangre sino contra poderes espirituales de maldad en las regiones celestes. Nuestra guerra dije, es sobrenatural, también lo son nuestros enemigos, y nuestros dones son sobrenaturales. ¿No te da ganas de descubrir qué dones tienes? Dios necesita gente que manifieste el poder de los dones del Espíritu Santo, y no es por ti sino por el reino de los cielos. No es para que saques pecho sino para que se manifieste la gloria de Dios en tu casa, tu barrio y tu nación, y para que la gente sea transformada.

Dios nos pide que hagamos su obra que es sobrenatural y nos ha dado a nosotros el privilegio de hacerla por medio del poder del Espíritu Santo. Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará…” (Juan 14:12). El Señor nos dio el privilegio de ser partícipes de su obra y ha puesto en nuestras manos el hacerla, y su obra es sobrenatural. ¡La obra de Dios manifiesta su gloria! Y cuando nosotros hacemos algo por el poder del Espíritu Santo, por algún don sobrenatural, no se despierta alabanza y gloria para mí, sino para Dios. Las obras que hacen los cristianos no son para felicitarlos por sus hazañas porque no son hechas por el poder del creyente. Cuando un cristiano hace la obra de Dios, naturalmente surge darle la gloria a Dios.

Los dones deben ser usados, deben ser perfeccionados y manifestados. Si no se manifiestan los dones es porque están ocultos o atrofiados y todos queremos ver la gloria de Dios a través de los dones que el Señor te ha dado. La gloria que Dios ha puesto en otra persona es distinta a la que tú tienes y en todos podemos ver la gloria del Señor en distintas dimensiones y con distintas características. ¡Dios te ha dado a ti manifestación para provecho de muchos!

DONES DE REVELACIÓN

En 1ª de Corintios 12 el apóstol Pablo enumera los dones espirituales que en total son nueve. El primero es palabra de sabiduría. Si tú tienes sabiduría y no se manifiesta es porque ese don está atrofiado. ¿Cómo se manifiesta la sabiduría? A través de la palabra de sabiduría. Tanto el don de palabra de sabiduría como el de palabra de ciencia y palabra de discernimiento son dones de revelación. ¿Qué significa? Que Dios lo manifiesta o lo revela en el corazón y en el intelecto del creyente. Hay sabiduría natural y ésta se adquiere con mucho esfuerzo mediante el estudio, por ejemplo. Pero aquí no nos referimos a la sabiduría natural sino de sabiduría espiritual, la cual es revelada; o sea que se manifiesta y no requiere que seamos estudiosos de doctrina o teología porque aquel que cuenta con la sabiduría de Dios, esa sabiduría se enciende en el corazón del creyente. Jesús dijo: “Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros” (Mateo 10:19 y 20). Si tienes que presentarte delante de alguna autoridad no te pongas ansioso; si tienes que rendir cuentas delante de los demás respecto de tu fe, deja que el Espíritu Santo fluya.

La sabiduría del Espíritu es revelada. Por otro lado está el don de la palabra de ciencia; y ciencia significa conocimiento; y la gente confunde conocimiento con sabiduría. Hay gente que tiene mucho conocimiento, pero son necios porque carecen de sabiduría; ellos no saben qué hacer con esos conocimientos que tienen. En tanto hay quienes no tienen mucho conocimiento, pero son personas sabias con el poco conocimiento que tienen. Dicho de alguna manera, el conocimiento es la acumulación de datos. Conozco muchas cosas, pero tengo que saber qué hacer con eso que conozco. Muchos no saben cómo usar el conocimiento que tienen ni en qué momento hacerlo. A veces haces algo antes de tiempo y te arrepientes luego, pero otras veces lo haces después de tiempo y ya es tarde. Ahí es donde falla la sabiduría. Sabías lo que tenías que decir pero no lo hiciste en el momento preciso.

¿Has escuchado alguna vez la palabra gnosis? Eso significa conocimiento, o sea que el término conocimiento viene de la raíz gnosis. El tercer don espiritual de revelación, es el de discernimiento de espíritus. El verbo discernir está formado por el prefijo dis, que significa separación y el verbo cernere, que significa cernir o separar. Discernir también tiene una raíz que significa juzgar, y éste término significa separar lo que está bien de lo que está mal. Y discernimiento de espíritus significa zarandearlos y separar lo que es de Dios y lo que no es; es saber que aquello que parece que es de Dios en realidad no lo es porque lo discierno por el Espíritu Santo.

Una joven me escribió contándome que se subió a un taxi y el taxista le dijo que tiraba las cartas, le preguntó el nombre, entonces le declaró cosas que estaba viviendo. La chica estaba maravillada porque el hombre sabía todo lo que había vivido. Entonces yo le contesto que esos son espíritus de demonios, y ella me cuestiona: “¿Por qué tiene que ser de demonios?” Para mi es sencillamente espíritu de adivinación. Me comentó también que habían convenido con el taxista que la llevaría los días que ella va a la iglesia. Yo le dije que no vaya con él y volvió a cuestionar: “¿Por qué? ¡Contigo no se puede hablar!” Yo entiendo, pero ella no. Sería mucho más sencilla tu vida si supieras discernir, o sea, dividir lo que es de Dios de lo que no es, percibir lo que viene del infierno y lo que es del cielo. ¿Qué se está moviendo detrás de una circunstancia? ¿Es de Dios o no lo es? Este trabajo que me ha salido en el prostíbulo, ¿es de Dios o no es de Dios?

DONES DE PODER

En el segundo grupo encontramos tres dones de poder: Don de fe, dones de sanidades y don de milagros. Éstos se manifiestan no tanto por revelación sino por poder del Espíritu Santo. Jesús declaró: “…si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible” (Mateo 17:20). Hay una fe que es natural, por ejemplo, hay empresarios que tienen fe en lo que hacen y eso no es fe sobrenatural sino natural. Pero está la fe sobrenatural. Vemos en 1ª de Corintios 12 que se mencionan los dones de sanidades y notemos que está en plural. Es que hay muchas enfermedades y hay muchos dones del Espíritu Santo para sanar diversidad de enfermedades. Hay un predicador, Pablo Rocco, que por su mano el Espíritu Santo sana a muchos, pero tiene algo particular, por ejemplo, él va en un auto con alguien y dice que Dios hace milagros extraordinarios colocando muelas en la boca de la gente y no hace falta que ore; entonces le dice a la persona que va con él que se fijara, y ésta nota que tiene muelas nuevas. Hay personas que tienen una habilidad especial de parte de Dios para sanar determinado tipo de padecimientos, lo cual, no significa que no podemos tener varios dones de sanidades y que el Espíritu Santo pueda sanar a través del creyente que tiene esos dones. Otro don de poder es el de hacer milagros. Cuando Moisés extendió la vara sobre el Mar Rojo, éste se abrió. Hay milagros de sanidades y hay milagros de otra especie. Hay diversidad de dones, pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Tal vez tienes muchas deudas, y hay algunos que son expertos en meterse en deudas, pero no saben cómo salir de ellas. Muchos se endeudan pidiendo préstamos para pagar otras cuentas que tienen; y saldan esas deudas, pero se ven metidos en otra. Hay quienes oran por las personas endeudadas y piden a Dios que salde la deuda, y cuando van a ver la cuenta del banco o de la tarjeta de crédito resulta que ya no deben nada. Y el Espíritu Santo me hace sentir que deudas serán canceladas y descubrirás a la hora de pagar que no hay más deuda. Pero no te conformes con recibir un milagro; debes ser lleno del poder del Espíritu Santo para hacer milagros y manifestar la gracia, el amor y el poder de Dios.

DONES VOCALES

En el tercer grupo de dones dados por el Espíritu están los dones vocales; esto significa que se declaran, o se hablan, por ejemplo, el don de profecía. Es dar mensaje de parte de Dios anunciando lo que el Señor hará. La profecía es un don que Dios le da a algunas personas y éstos anuncian eventos futuros acerca de lo que Dios va a hacer. Satanás no tiene el don de profecía sino de lengua larga; tiene el don de adivinación, él adivina. Pero el profeta que habla de parte de Dios, lo que dice sucederá. Está el don de lenguas que reciben los creyentes como señal cuando son llenos del Espíritu Santo, y comienzan a hablar en lenguas que no entienden ni conocen. Eso no es precisamente el don de lenguas, sino que hay algo más que son los géneros de lenguas. Hay personas habilitadas por Dios para habar en distintas lenguas, sean humanas o angélicas. Hay lenguas de hombres y hay lenguas de ángeles. Cuando uno ora en lenguas está haciendo una oración perfecta. Al orar con el intelecto se nos mezclan cosas que nosotros deseamos con cosas que Dios desea, pero cuando oramos en lenguas, solamente oramos lo que el Espíritu nos da y esa es una oración perfecta. Tienes que ser lleno hoy del poder de Dios de los distintos géneros de lenguas. Porque todo lo que Dios quiere hacer en el mundo, lo hará en sociedad con el ser humano porque Él le ha dado al ser humano autoridad sobre el planeta Tierra. Dios mandó al hombre a llenar la tierra y a sojuzgarla, así que el Señor no hará nada si no lo anuncia a través de profetas o lo manifiesta a través de sus hijos.

Por otro lado está el don de interpretación de lenguas; alguien puede estar hablando algún género de lenguas que nadie entiende, pero tú lo entiendes, o lo hablas tú y lo entiende otro que te escucha y entonces traduce lo que dices porque entiende perfectamente aunque no estudió esa lengua y no la conoce. No hay ningún instituto en el mundo que enseñe lengua de ángeles. Puede haber alguien que hable lenguas angelicales, un idioma que nadie entiende, y hay otro que interpreta lo que dice porque le fue dado ese don. Ha ocurrido que ha habido gente que nunca habló hebreo, pero ora en ese idioma y alguien que conoce el hebreo interpreta lo que dice. Los dones de profecía, de lenguas e interpretación de lenguas son dones vocales porque se declaran con la boca. El don de interpretación de lenguas es equivalente al don de profecía. El profeta habla en un lenguaje que todos entienden; ahora, hay otro que está profetizando en lenguas que nadie entiende, pero hay alguien que interpreta lo que dice y eso que declara se transforma en una profecía porque es un mensaje entregado por Dios a la congregación.

DONES DE REVELACIÓN: Palabra de Sabiduría

Vimos entonces, tres grupos de dones de tres; unos son de revelación, otros de poder y por último los vocales. Volvamos a ver la palabra de sabiduría. En el hebreo, siempre que se numeran cosas como 1, 2, 3 implica que hay un orden, que existe una jerarquía. Por ejemplo, tal como señala 1ª de Corintios 12:28: “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”. Lo primero aquí son los apóstoles, segundo, profetas, tercero, evangelistas; o sea que hay un orden. Sabiduría está en el primer lugar, por lo tanto, este es el don más importante. No todos los dones son iguales en importancia.

En 1ª de Corintios 12:31 el apóstol Pablo dice: “Procurad, pues, los dones mejores”. Si hay dones que son mejores, hay otros que no son tan mejores. Esto significa varias cosas, número uno: uno puede desear o aspirar a determinados dones. Algunos aspiran a algún don que el Espíritu Santo le ha marcado. Volviendo al don de sanidad, hay personas que anhelan sanar enfermos. Ahí no está eligiendo el mejor, sino que siente con el sentir que da el Espíritu. Si tú deseas sanar enfermos, da por hecho que el Espíritu Santo te está impulsando. ¡Comienza a orar por los enfermos! Pero existe la posibilidad de que también puedo aspirar a los mejores dones y pedírselo a Dios. Ahora, todos debiéramos pedir sabiduría, y llegamos a la conclusión que la palabra de sabiduría es la más importante. Y vamos a encontrar razones en la Biblia para deducir que la sabiduría es muy importante.

Leemos en Ezequiel 28:12: “Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura”. Si lees todo el texto bíblico notarás que aquí se establece un paralelo entre el rey de Tiro y satanás. Éste ser fue creado por Dios y le fue dada una belleza sin igual; también se le otorgó una sabiduría extraordinaria. ¡Cuidado que la sabiduría te puede echar a perder también! Acuérdate del rey Salomón. Tener un don no es garantía de que permaneces en santidad y pureza delante de Dios. Puedes tener mucha sabiduría, pero tienes que cuidarte de amar a Dios por sobre todas las cosas y no amar el don más que al dador del don. ¡Tienes que vivir enamorado y enamorada de Dios! Ya sabemos en qué terminó todo, a satanás no le sirvió de nada la hermosura ni la sabiduría; y algo parecido le ocurrió al rey Salomón. Se pervirtió deseando cosas que no eran convenientes. Satanás es derrotado con sabiduría revelada.

Dice la Biblia que los dones y el llamado de Dios son irrevocables, o sea que, satanás permanece en la belleza que le fue dada y en la sabiduría que le fue dada. Para hacer caer a las personas es muy sabio. Pero Dios previó que su sabiduría sobrepasa muy por encima la sabiduría del diablo. Hay quienes se hacen los guapos con satanás y le dicen: “¿Qué te crees?” Satanás se jacta de grandes cosas, él fue creado y le fue dada sabiduría que no le ha servido de nada porque Dios lo avergüenza con la sabiduría que tiene y que les da a los creyentes. Con lo cual, potencialmente, un creyente es más sabio que satanás, si lo que tiene es el don de sabiduría, palabra de sabiduría y revelación de sabiduría. Tú no tienes que tenerle miedo al diablo, si tienes que tener temor de Dios y no ofenderlo al punto que decida no darte más nada. Entonces, sin el respaldo del poder de Dios vas a querer enfrentar a satanás en el poder natural del hombre, mas tú necesitas enfrentarlo en el poder de Dios; y él tiene que ser enfrentado con sabiduría revelada. Por eso ese es el don más importante.

Dice el libro de Proverbios 4:7: “Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia”. Yo le pido a Dios mucha sabiduría; la anhelo con toda mi alma porque sé que con sabiduría voy a resolver muchas cosas que he estado esperando que Dios haga, pero el Señor me dijo que no lo iba a hacer porque yo necesito sabiduría. El Señor me dijo que si me da sabiduría iba a tener todo lo demás. Cuando a uno le falta sabiduría se vuelve cabezón, testarudo, cabeza dura; uno se vuelve insistente en determinados argumentos ante la impotencia de no querer aceptar que lo que le falta es sabiduría para enfrentar determinadas situaciones de la vida. La sabiduría opera en el área del intelecto; o sea, en el área de los pensamientos. Cuando una persona es sabia, se nota en los resultados de lo que dice y hace.

Salomón había sido ungido rey, era un joven inexperto, pero se dedicó a buscar a Dios. “Y aquella noche apareció Dios a Salomón y le dijo: Pídeme lo que quieras que yo te dé” (2ª de Crónicas 1:7). Una madre diría: “Dios mío, dame a mí la enfermedad de mi hijo pero que él se sane” ¿Qué le pedirías a Dios si Él te preguntara que quieres? Reinhard Bonnke, un evangelista que ha ganado millones de personas para Cristo en África, cuando comenzó su ministerio, alquilaba un lugar para predicar y cada mes le faltaba dinero para pagar el alquiler. Y él, todos los meses apartaba un tiempo para orar y ayunar, entonces se encerraba y oraba: “¡Dios mío dame el dinero para el alquiler! Qué no avergüence tu nombre y que yo no sea avergonzado. ¡Padre, manda el dinero!” Él esperaba que llegaran ofrendas de otros países porque en África, ¿quién iba a ofrendar? Era una carga, una guerra y una opresión para Reinhard Bonnke cada mes que tenía que pagar el alquiler porque no le alcanzaba el dinero. Y un día Dios le habló y le dijo: “Reinhard, ¿qué quieres que yo te dé?” ¿Qué te pido? Pensó, y enseguida le vino a la mente lo del alquiler, pero se quedó callado. Dios le volvió a insistir: “¿Qué quieres que te dé?” Y en un golpe de luz, Reinhard Bonnke le dijo al Señor: “Dame un millón de personas para ti”. Eso alegró el corazón a Dios porque estaba pidiendo lo que el Señor quería que pidiera.

Cuando Dios le preguntó a Salomón qué quería que le diera, él respondió: “Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?” Fíjate que lo que pidió Salomón son los primeros dos dones sobrenaturales, sabiduría y ciencia. ¿Qué pidió? ¡Los dones más importantes! Mira que Salomón necesitaba un lindo palacio, tenía que construir el templo con todo lo que su padre David le había preparado. Salomón necesitaba muchas cosas como caballos, carros, derrotar a sus enemigos; pero pensó bien qué era lo que le iba a pedir a Dios y su respuesta agradó al Señor. Salomón reconoció que el pueblo le pertenecía a Dios y ya que él iba a gobernar al pueblo de Dios, necesitaba sabiduría y ciencia para hacerlo. “Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti” (2ª de Crónicas 10 al 12).

CONCLUSIÓN

Quien le pida a Dios sabiduría y ciencia alegrará su corazón. ¡Cuántas pavadas le pides a Dios! “Señor, dame otro trabajo porque mi jefe me tiene cansado…” “¡Dame un aumento de salario Dios!” ¿Alguna vez se te ocurrió pedirle a Dios que te dé sabiduría y ciencia para saber qué es lo que tienes que hacer? Sabiduría es entender las decisiones que debo tomar con los conocimientos que tengo. Salomón pidió ciencia, o sea, conocimiento. Señor, dame sabiduría para poder usar correctamente los conocimientos que tengo y dame más conocimiento para tener más habilidad para ser sabio. La conclusión es ésta: Tú puedes tener bienes, riquezas y gloria, pero si no tienes sabiduría, eres tonto porque perderás todo. El hombre que carece de sabiduría pierde lo que tiene. ¡No alcanza la gloria ni los bienes ni las riquezas! Tal vez lo recibiste por herencia, pero lo pierdes todo por falta de sabiduría. Quizás pides tener más dinero, pero Dios te dice: “No me pidas más dinero. Pídeme sabiduría”. Quizás le pides gloria, mas el Señor te dice: “No me pidas gloria porque con la sabiduría vas a adquirir todo lo demás”.

Yo me lamento al ver que hay personas que llevan años y años sin poder adquirir riquezas y no logran prosperar. ¿Qué les está faltando? ¡Sabiduría! Algunos no ven negocio en ningún lado, pero otro encuentra una piedra y piensa qué negocio podría hacer con ella. ¡Cómo Dios no me dio a mí, inventar el spinner! ¡El que inventó esa estupidez está forrado en dinero! Dile a Dios: ¡Señor dame sabiduría! Donde hay sabiduría surgen las ideas; y donde hay ideas hay más dinero que en las minas de oro.

“Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia. Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino” (Proverbios 3:13 y 14). Quien tiene sabiduría no necesita andar pidiendo prestado. ¡No eres sabio pidiendo dinero prestado! ¡Eres sabio usando lo que tienes cuando cuentas con la sabiduría de Dios! Necesitamos sabiduría para tratar con nuestros hijos, con nuestros cónyuges, con los vecinos, etc. Necesitamos sabiduría para tratar con las personas que nos rodean. Si tu jefe se da cuenta que tienes sabiduría, te quiere retener, te sube el sueldo o decide “cortarte las patas” porque le vas a ganar. Pero tú con sabiduría vas para adelante igual. ¡Nadie te va a frenar!

Debemos tener entendimiento de cómo nos vamos a manejar con todo lo que está sucediendo en el mundo, que se nos viene encima y nos quiere destruir como creyentes, quiere destruir nuestra familia, nuestra descendencia, el matrimonio y toda la trama social. Yo digo que son endemoniados aquellos que están tratando de destruir el matrimonio y la familia convencional. ¡Estamos enfrentando fuerzas del infierno! Hay parientes que nos tratan mal y nos hacen daño y no sabemos cómo enfrentar la situación. Proverbios 3:15 hace mención de la sabiduría y dice así: “Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella”. Dios te dice que de nada sirve tener mucho oro si te falta sabiduría, porque la sabiduría es más valiosa que las piedras preciosas. Dios les da a las cosas el verdadero valor que tienen, y si la Biblia dice que la sabiduría es más importante que el oro, la plata y las piedras preciosas, hoy tienes que pedirle al Señor que derrame sobre ti la sabiduría del Espíritu Santo. ¡No hay nadie más sabio que el Espíritu Santo!

Dice la Biblia que con sabiduría creó Dios la tierra y la fundó con inteligencia (Proverbios 3:19). Todo lo que hay en el planeta Tierra, los metales, las piedras preciosas. todo lo bueno, lo grande, hermoso y glorioso que hay en el planeta se logró con sabiduría e inteligencia. ¿Tú quieres eso que Dios tiene para ti? Fíjate cómo te encegueces cuando deseas algo y lo codicias; hasta dejas de tener sabiduría por la concupiscencia o codicia que hay en tu corazón, por obtener eso. Y Dios no quiere dártelo, pero tú peleas con el Señor para obtener eso que no te hace bien, para obtener aquello que no te va a llevar a la prosperidad ni le dará gloria a tu vida.

Oramos: “Señor, queremos el más importante de los dones. Yo no sé cómo hacer con la economía de mi hogar; no sé cómo tratar con algunos vecinos. No sé cómo hacer para que lo que tú me has dado, produzca; no sé cómo hacer con mis hijos. Mas te pido sabiduría, en el nombre de Jesús. ¡Por sobre todo dame palabra de sabiduría! Que en el momento preciso, en esa circunstancia precisa y en el lugar preciso yo tenga la palabra acertada y tome la decisión acertada. ¡Yo anhelo recibir aquello que tienes para mí, Padre! Toma ahora mi corazón, sopla tu Espíritu Santo, te lo pido en el nombre de Jesús. Espíritu Santo te necesito, no puedo vivir la vida ni tomar las decisiones si tú no me alumbras. Hazme sabio Dios mío, te lo pido en el nombre bendito de Jesús, amén”.

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