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MENSAJES DEL CIELO

FE PARA BUCEAR EN LA OSCURIDAD

INTRODUCCIÓN

Debemos entrar en un estado del corazón, de fe, confianza y esperanza. El mundo entero está en tinieblas, bajo el poder del maligno, el príncipe de las potestades del aire. Vivimos rodeados de oscuridad, por lo que no es confiable lo que vemos ni lo que entendemos, por lo tanto, debemos volver una y otra vez a enfatizar la importancia de la fe: La fe nos permite ver la luz, nos ayuda a bucear en un mar de oscuridad. Tenemos que aprender a mirar como mira Dios, porque las cosas no son como tú las ves. Algunos me dicen que lo que sienten es muy real y yo te digo que las cosas no son como tú las sientes. La realidad no es lo que veo ni lo que siento, por lo tanto tengo que aprender a leer mis circunstancias bajo la lupa de Dios ya que el Señor tiene un propósito en cada una de ellas y la fe es la lupa con la que puedo ver bien qué sucede detrás de las circunstancias y cuál es el propósito de Dios por medio de ellas.

Yo veo que mi cónyuge no me entiende y me lamento porque esta situación me tiene cansado o cansada y aunque se lo digo no le entra; es que estoy viendo las cosas desde mi punto de vista y sintiendo según mis sentimientos pero necesito la lupa de Dios para ver qué hay detrás de esa circunstancia que no me deja entenderme con mi cónyuge. Has visto que las mujeres son difíciles de entender pero con la lupa de Dios se las puede entender perfectamente ya que se les puede ver cómo realmente son. ¡Lo mismo ocurre con la suegra!

La Biblia comienza en el Génesis con una luz de esperanza; según leemos en Génesis 1:1 al 3: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”. Las tinieblas gobernaban, pero el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. ¡No veas el caos o la oscuridad, mira al Espíritu Santo moviéndose en tus circunstancias!

MIRANDO CON LOS LENTES DE DIOS…

Debo enfatizar en esto, porque es necesario recordarle a nuestra alma que ella no tiene la lupa para ver bien las cosas sino que la tiene Dios y no está capacitada para entender e interpretar las circunstancias que vivimos, ya que está contaminada por temores, angustias y otras cosas que determinan que veamos esas circunstancias con los anteojos equivocados. Decimos siempre que las cosas se ven de acuerdo al color del lente que se usa y nuestra alma tiene un lente equivocado, por lo tanto debemos forzarla a esperar en Dios, a creerle a Él y a recibir la revelación y la luz del Señor para poder entender a dónde vamos a terminar con cada circunstancia que nos toca vivir y no importa si ésta es buena o mala, ya que las circunstancias son herramientas en las manos de Dios para bendición de nuestras vidas: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…” No importa si la circunstancia es difícil o no, no se trata si es tal como yo la quería; a veces vivimos situaciones en las que nos alegramos y declaramos que Dios está con nosotros y nos bendice, pero estás al borde de caer en una depresión profunda porque no logras ver qué hay en tu corazón o qué está por suceder y no logras ver qué es lo que el diablo está tramando para hacerte caer. Cuanto más seguro o segura te sientes, más cerca estás de caer en un estado de debilidad. Dice la Biblia en 1ª Corintios 10:12: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”. ¡Las cosas no son como las vemos ni como las percibimos!

“El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”. Señala la Biblia que de la luz, Dios hace las tinieblas, y de las tinieblas luz y yo he aprendido de la palabra de Dios que el justo es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. ¿Quién es justo? Justo es el hijo de Dios, aquel que ha sido comprado y limpiado por la sangre preciosa de Jesús y ha recibido nueva vida. La luz va creciendo, o sea que vamos de las tinieblas a la luz. No vamos hacia un lugar peor al que nos encontramos sino a un lugar mejor, así que nuestro futuro es mejor que nuestro pasado y que nuestro presente. ¡Lo mejor lo tengo adelante! Los procesos de Dios se suelen llamar también de “revelación progresiva”; los profetas de la antigüedad tenían ciertas nociones acerca de los planes de Dios, pero señala el Nuevo Testamento que ellos escribieron de cosas que no entendían porque esas cosas estaban escritas para nosotros.

La revelación progresiva creció hasta que vino Cristo, la mayor revelación de todas las que hemos recibido. ¡No importa lo que venga a mi vida, porque el proceso de Dios es de la oscuridad hacia la luz! Tal vez algo falló, posiblemente tenías un sueño o una idea de algo que querías lograr y que Dios te iba a dar, pero no resultó como esperabas. ¡No te hagas problemas! Si eres cristiano tú no vas al volante sino Dios. ¡Él está manejando! La fe te va a hacer ver que realmente todo te ayudará a bien y eso es algo que escapa a la razón y la lógica porque la fe es más que la razón y la lógica. Tú recibes palabra de Dios y a medida que esto sucede, la fe se apodera de ti y tú declaras: “¡No me quedaré postrado y frustrado porque Dios no me ha llamado a quedarme así! ¡Él no me ha perdonado mis pecados para que yo pierda! ¡Yo declaro que voy a ganar siempre aun en la muerte! ¡Cuando cierre mis ojos aquí en la tierra los abriré en la gloria de Dios!”

Hasta la creación evoluciona, por decirlo así, de lo más oscuro a lo más claro, todo comienza con caos, entonces surge la interrogante: ¿por qué tenemos que atravesar determinados problemas? Es lo que más nos cuesta entender, pero no tenemos que tratar de entender sino creer; para Dios lo que importa no es que entendamos, aunque quiere que entendamos muchas cosas pero Él le da entendimiento a aquel que ha creído, así que, el que cree, comienza a entender lo que no entendía porque para el Señor es más importante el proceso que viene a través de la fe que el que viene a través del entendimiento. Muchas veces, Dios te llevará a situaciones o lugares en los que te preguntarás: “¿Por qué estoy en esta situación? ¿Cómo vine a parar aquí?” Tú no entiendes el por qué, pero Dios, que gobierna todo, está guiándote hacia la bendición; solamente se pierden aquellos que no buscan a Dios, que no quieren saber nada de Él y que no ponen su palabra como fundamento para vivir. La fe viene por el oír y el oír de la palabra de Dios. No el oír cualquier cosa porque solamente la palabra de Dios genera fe en tu corazón.

Desde el Génesis, la Biblia comienza a mostrarnos cosas que tienen que ver con el hecho de que para alcanzar las grandes bendiciones de Dios, para llegar a los logros importantes del Señor, tenemos que atravesar por circunstancias que no entendemos. Algunos tienen más lucidez que otros, por ejemplo, el rey David dijo: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”. ¿Qué ves en la sombra? ¿Qué ves en el valle? Aunque no te vea Señor, yo confieso que tú estás conmigo; tú vas conmigo y guías mi vida. Según la enseñanza de la Biblia, antes de ver una gloria importante es necesario atravesar por un problema importante.

EL EJEMPLO DEL ROBLE

Utilicemos el ejemplo de la semilla, algo de lo que he hablado mucho; una semilla debe morir. En estos momentos estamos cosechando en Monte Beraca semillas de roble; este árbol es muy lindo y su madera es noble, pero yo por muchos años me he negado a plantar árboles de roble porque cuesta mucho que crezcan y se hagan grandes, entonces pensé que era algo que iban a disfrutar mis bis nietos o tataranietos ya que yo no iba a estar, entonces decidí plantar árboles de crecimiento rápido y un día llegó uno de nuestros pastores con algunos arbolitos de roble y los plantó; hoy están bonitos y me pregunto cómo no los planté antes. Han pasado unos diez años desde que se han plantado esos árboles y yo los miro y doy gloria a Dios que al pastor Andrés se le antojó sembrarlos y lo más lindo de todo es que dan muchas semillas. Ahora estoy pensando que en invierno plantaremos unas quinientas semillas porque creo que debemos ser productivos con lo que tenemos a mano y justo en esta época se caen las semillas de los árboles de roble, al suelo.

Habrá que esperar un año para que aparezca una pequeña plantita… la semilla del roble es dura de morir, como los cristianos carnales. Llegó a mis manos una información sobre cómo hacer a la hora de plantar robles, para que el proceso de crecimiento sea rápido; por ejemplo, se meten las semillas en agua, las que son más livianas flotan, éstas las quitamos y las pesadas quedan abajo, recogemos las que quedaron abajo, las secamos y guardamos. La enseñanza aquí es que un cristiano carnal es muy flojo pero un creyente fuerte tiene mucho peso en el mundo espiritual.

Nosotros hemos enviado un grupo de jóvenes al interior del país a realizar una tarea que denominamos “Rescate de una Generación” y antes de que partieran les dije que el diablo los va a tener presente porque los demonios conocen bien a la gente que tienen atada bajo su poder y cuando lleguen esos cincuenta jóvenes a la ciudad y comiencen a robarle las almas a satanás, cuando la gente crea en Jesús y le entregue su corazón, los demonios los atacarán. Entonces les recomendé que permanecieran en oración, que si tenían pecados los confesaran y pidieran apoyo en oración a los líderes porque no podían exponer sus vidas bajo el poder de los demonios. Así como les hablé a los jóvenes que fueron al rescate de una generación, te hablo a ti también.

Lo segundo que hay que hacer antes de sembrar los robles es colocar las semillas en la heladera para que reciban frio no menos de tres semanas, ya que las semillas pasan primero por la estación de invierno, entonces es como que engañáramos esas semillas diciéndole que estamos en invierno; ellas no entienden ese proceso y nosotros tampoco, pero sirve. Hay cristianos que dicen que se sienten fríos y no tienen fuerzas para orar; jamás germinará la semilla mientras esté en la heladera, pero parece que esto ayuda al proceso. Todos pasamos por procesos de invierno, necesitamos frio. Después de tres o cuatro semanas de frío las quitamos de la heladera y las colocamos en agua varios días, ya que las semillas necesitan absorber el agua, hincharse, romperse y entrar en un proceso de descomposición, de ahí saldrá un brotecito que luego tomaremos y plantaremos, la colocaremos en oscuridad para que no vea la luz del sol.

¿Quieres ser como un roble? ¿Anhelas ser cristiano tipo roble? El Señor hará contigo el mismo proceso que se hace con las semillas de roble que acabo de explicar, te colocará en agua, si eres de peso te sacará y te colocará en la heladera, luego te pondrá nuevamente en agua hasta que te hinches y revientes, después de eso comenzará el proceso de un precioso árbol; según los que saben, dicen que Dios hace un gran roble en cien años y un zapallo en tres meses. ¡La semilla debe morir! Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24). La expectativa que hay sobre el creyente es que muera primero y Dios va a tratar con todo aquel que le quiera servir y destruirá todos los proyectos, deseos y amores de esa persona para que ésta comience a amar y a vivir en los planes que Dios tiene.

Para que yo fuera pastor, el Señor destruyó primero todos mis planes, ya que no le servían a Él. Los planes de Dios son mejores que mis planes; yo estaba aferrado a mis proyectos y amaba lo que hacía pero Dios se encargó de hacer como con las semillas, me hizo morir a mis deseos y para ello el Señor tiene que permitir las crisis en nuestras vidas. Sé que he hablado varias veces acerca de esto pero vez tras vez veo que es necesario hacerle entender a los cristianos que las crisis son buenas, son esas circunstancias que vienen a nuestras vidas para destruir nuestras fuerzas, así pueden operar las fuerzas de Dios. ¡Las crisis destruyen nuestros planes para que se manifiesten en nosotros los planes de Dios!

EL EJEMPLO DE MOISÉS…

Dios le declaró a su pueblo Israel que le daría la tierra prometida y ellos comenzaron a soñar con esa tierra donde fluía leche y miel, pero era necesario que salieran de Egipto, cruzaran el Mar Rojo y atravesaran el desierto, esto último fue necesario porque eran tan cabezones que no entendían la voluntad de Dios, ni siquiera le amaban y mucho menos lo buscaban, solamente querían sus bendiciones. ¡Dios necesita trabajar en tu corazón, permíteselo! El pueblo de Dios atravesó el desierto, llegaron a la tierra prometida y decidieron que era dificilísimo el asunto porque allí había gigantes, entonces Dios los envió de nuevo al desierto por cuarenta años; después de ese tiempo, después de que hubieron muerto todos los incrédulos, Dios tomó a los hijos y los introdujo en la tierra prometida. ¡Era necesario pasar por el desierto para llegar a la tierra prometida!

Yo te pregunto: ¿Valdrá la pena atravesar el desierto para llegar a alcanzar la tierra prometida? Dios hace cosas con nosotros que no entendemos. Un día Moisés vio que un soldado egipcio maltrataba a un hebreo, miró a su alrededor, que nadie lo viera y lo mató, enterrándolo luego en la arena. Al día siguiente vio que dos hebreos reñían y reprendió al que estaba maltratando al otro y éste respondió: “¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto. Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián”. Moisés vivió cuarenta años en el desierto, ¡aburrido! Él se había criado en el palacio de Faraón y estudió todas las ciencias de Egipto; se había preparado para ser sucesor de Faraón, era una persona importante en la corte, sin embargo tuvo que huir. ¿Es inexplicable, no? Imagino que se conocía bien el desierto y sabía dónde había fuentes de agua ya que cuidaba ovejas allí y sabía dónde llevarlas a comer y beber. Imagino que se habrá preguntado: “¿Para esto nací?” Tal vez te ha pasado que te has preguntado: “¿Dios va a permitir que vaya a Haití después de todo lo que estudié? Después de lo que me costó esta casa que Dios me ha dado, ¿tengo que dejarla? Dios me la ha dado y no la pienso dejar”. Si te aferras a tu casa, Dios perdió, ya no te puede mandar a predicar el evangelio porque no soltarás la bendición. Me imagino a Moisés aburrido, pensando cuando estaba en el palacio del Faraón, cuando comía los manjares de Egipto y disfrutaba de todas las comodidades. Más de una vez habrá preguntado: “¿Dios, qué hago acá? ¡Te has olvidado de mí, Señor!”

Recuerdo cuando mandaba al pastor Andrés a cortar los cardos en Monte Beraca, y habían muchos; por varios años estuvimos combatiendo los cardos, una tarea que nadie quería hacer, tampoco el pastor Andrés, pero yo lo mandaba y allá se pasaba las semanas haciéndolo. Él me contó que mientras cortaba los cardos, se preguntaba: “¿Qué hago yo aquí? Yo tengo un llamado a ser pastor”. Y llorando, decía: “¡Dios, te has olvidado de mí!” Se ve que Dios lo preparó cortando cardos porque ahora tiene una iglesia hermosa en la ciudad de San Juan, República Argentina.

Israel tuvo que pasar por el desierto para llegar a la tierra prometida y Moisés vivió cuarenta años en el desierto; me imagino que conocía cada piedra que había en el lugar, conocía muy bien el clima, dónde no había que ir en determinada época del año, dónde estaban los pasos entre las montañas, etc. Pero un día Dios lo visita en el desierto y le dice: “Quiero que vayas a liberar a mi pueblo de la esclavitud de Egipto”. Moisés comienza a excusarse que no le iban a creer, que era tartamudo, quiso hacerle ver a Dios que se había equivocado al elegirlo y que buscara a otro para la tarea. Moisés no entendía para qué había estado en el desierto cuarenta años, pero estaría cuarenta años más liderando a un pueblo de tres millones de personas, ya que no había nadie que conociera el desierto como Moisés. ¡Él iba a llevar al pueblo a la tierra prometida! Era tan específico el plan de Dios y tan perfecto que cuando llegó a la tierra prometida ya Moisés no servía más, llegaron al final del desierto y Dios decidió que ya no lo necesitaba y se lo iba a llevar, por lo que debía entregar el mando a Josué ya que él conquistaría la tierra.

De la oscuridad vamos a la luz y de la muerte a la vida. A mí me emociona ver las ganas que tienen las mujeres de ser madres. ¿Por qué quieren tener hijos? ¿Les gusta el parto? Yo vi a mi hija Viviana cuando dio a luz a mi nieta Justina, la sacaron de la sala de parto en una silla de ruedas y le dijo al doctor que se sentía mal, pero no le hicieron caso y se desmayó. Cuando entré a la sala de parto miré y el piso estaba lleno de sangre y pensé que la habían descuartizado. Dije que después de eso no iba a querer tener más hijos pero quería otro. En cada parto hay un nacimiento; primero el dolor, después la alegría. ¿Por qué a las mujeres no les importa el dolor? Por la alegría que le produce lo que abrazará después del parto. ¡Dios bendiga a las mujeres!

Vamos de lo difícil a lo más fácil. Según la Biblia, el oro se purifica en horno, se funde sobre el fuego; ahora, no se puede usar ese mismo método con la madera. Cuando el oro es fundido, es decir, convertido en líquido, la escoria o la suciedad queda flotando y el oro que tiene más peso queda abajo. Hay muchos procesos de purificación y bendición en toda la Biblia y en nuestras vidas en particular, lo que nos muestra que las crisis son buenas. ¡No le digas a Dios cuántas crisis necesitas, déjalo a Él que sabe! En 1ª Pedro 1:3 dice así la Biblia: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva…” Cuando habla de “esperanza viva” quiere decir que esa esperanza no puede morir, que atravesará cualquier circunstancia, dificultades, oscuridades, cosas que no se pueden entender; pero si tienes esa esperanza viva seguirás adelante porque ninguna circunstancia te va a detener. Seguimos leyendo en este pasaje: “…nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros…” Una herencia que no se corrompe, pura y que no se puede medir, todo por la resurrección de Jesucristo, que genera en nosotros una esperanza de vida eterna. La resurrección es la victoria sobre la muerte pero fue necesario primero morir para después mostrar el poder, ya que no se puede manifestar el poder de la resurrección si primero no viene la debilidad de la muerte. Continúa diciendo el apóstol Pedro: “…que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”. ¡Tú eres guardado por el poder de Dios! Su poder es más fuerte que la enfermedad que padeces; el poder de Dios es más grande que el problema económico que tienes, que la división familiar que estás experimentando, ese divorcio que parece inminente, el poder de Dios que te guarda, es más que una separación.

CONCLUSIÓN

¿Tienes en Dios tu esperanza o vas a colgar los guantes y te vas a rendir? ¡Tienes que seguir peleando porque el poder de Dios te guarda! Tú te sientes débil pero Dios no está contando con tus fuerzas; el apóstol Pablo le pedía al Señor que le quitara el aguijón de su carne, pero Dios le respondió: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2° Corintios 12:9). Dios no cuenta con tus fuerzas sino con su poder. ¡El poder de Dios te guarda! El apóstol Pedro dice que somos guardados por el poder de Dios mediante la fe. ¿Has visto qué importante es la fe? La fe te permite bucear en medio de un océano de total oscuridad. Tú eres guardado por el poder de Dios y no cuenta lo que ves, sino la fe que tienes. ¡Eres guardado por Dios por causa de la fe! “…sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (1° Pedro 1:5). ¡La gloria más grande está adelante! ¡No te quedes mirando las desgracias presentes! ¡Mira la gloria venidera! 1ª de Pedro 1:6 y 7 dice: “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.

Dios es quien prueba a los creyentes. La crisis y las dificultades son parte del proceso hacia la victoria y el apóstol Pablo aprendió la lección por lo que declaró que cuanto más débil se sentía, más fuerte era. ¡No le tengas miedo a las crisis! ¡No temas por las circunstancias que estás viviendo! El poder de Dios te guarda por medio de la fe que Él te está dando para que tú veas y creas que eso que ha venido sobre ti no es para siempre; lo definitivo es la eternidad, es el poder y la gloria de Dios que vamos a experimentar cuando sea manifestado Jesucristo. Meditar en estas cosas nos renueva las fuerzas. Una persona que no tiene esperanza en Dios, que no tiene fe en Dios, le da igual si es de día o de noche. Durante el día se siente agobiada, débil, cansada, deseando que llegue la noche; y por las noches no duerme deseando que se haga de día. Por la noche se siente afligido por la ansiedad, la angustia, los temores y no logra conciliar el sueño esperando que amanezca, pero el día no es una buena noticia para ellos porque el estado de su alma es calamitoso.

Pero el creyente sabe que después de la noche viene un nuevo día, y antes de que te despiertes los pajaritos están cantando; la vida está manifestándose y tú te deleitas en la obra de Dios. Tienes que alegrarte por la obra que Dios está haciendo en tu vida, la que ves y la que no ves. Mi hija Viviana va a tener una nena, se llama Paulina; aún no nació, pero ya tiene nombre. No la hemos visto aún, pero es real, se sienten las pataditas en la panza. No sabemos cómo crecen los huesos en el vientre de la madre, no entendemos el proceso, pero la criatura se va formando porque Dios así lo ha determinado. Tú no conoces la obra que Dios está haciendo en ti pero si crees en Él tienes que alegrarte porque el Señor está haciendo cosas maravillosas para ti.

Si aún no has experimentado la paz que trae el saber que Dios cuida de ti, si quieres ponerte bajo su amparo, si estás cansado o cansada de dudar y no creer, necesitas poner tus inquietudes y tu falta de paz en las manos de Dios. ¡Deposita hoy en sus manos todos tus problemas porque Dios quiere tomar tu carga!

“Padre, oro que la esperanza se apodere de tu pueblo y que la bendición sea tangible. Que tu palabra se arraigue en cada corazón en esta hora y que surja el gozo a pesar de las circunstancias, por causa de la fe y del conocimiento que de hecho cualquier circunstancia conflictiva es sólo el paso hacia una gran bendición. Padre, declaramos que somos más que vencedores y proclamamos tu victoria sobre nosotros; no miramos nuestra debilidad sino tu grandeza Señor, no confiamos en nuestra inteligencia sino en la tuya y ponemos en tus manos nuestras vidas hoy, Padre. Te pedimos que tomes en tus manos a aquellos que aún no te conocen y que no han experimentado la fe y la confianza de vivir bajo tu cuidado, en el nombre de Jesús, amén”.

                 

 

 

 

 

 

 

 

 

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