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MENSAJES DEL CIELO

¿HACIA DÓNDE CORRES?

Leemos en Daniel 12:4: 4Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará”.

Daniel había recibido sueños y visiones acerca del fin, algunas cosas entendió pero otras no, por lo que le hizo preguntas al ángel de Jehová; pero él preguntó de más ya que Dios le había ordenado que escribiera determinadas cosas que debían quedar guardadas hasta el tiempo del fin. O sea que Dios le dio a Daniel escribir lo que él nunca iba a entender y que serían para nuestro tiempo. Por eso después de que Dios le dictó todo, le dijo: “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin”. En aquel tiempo se usaban rollos y cuando éste se sellaba, nadie lo podía abrir, y el Señor dijo que las cosas que estaban escritas allí tenían que quedar cerradas, es decir, el libro de Daniel debía quedar sellado para que esas cosas se entendieran en el tiempo del fin. Yo creo que en el libro “Gobierno Mundial y Fin del Mundo” que escribí, hay muchas cosas que Daniel en su momento no entendió en su tiempo pero que hoy nosotros podemos comprender.

Una de las características de este tiempo es que la gente no entiende las cosas porque andan muy apurados, corriendo, y así lo señala la Biblia en la segunda parte del versículo que leímos de Daniel 4:12 “…Muchos correrán de aquí para allá…” Por tener muchas distracciones, la gente no está atenta, no conocen bien la palabra de Dios, o sólo la conocen de oídas, la leen pero no la entienden, o no la ven, no entra al corazón para que puedan entender; y yo creo que tenemos que prestar especial atención a lo que dice la palabra de Dios porque han llegado esos tiempos finales. ¡Hace veintidós años que vengo predicando que se viene un gobierno mundial, que está profetizado en la Biblia! ¡Y se trata del gobierno mundial del anticristo!

Algunos creyentes están muy distraídos corriendo de aquí para allá y es lamentable porque se espera que el mundo entero viva de esa manera pero no los cristianos. Dios te hablará en esta hora si tú abres tu corazón y lo dispones para entender y conocer lo que Él tiene para ti.

Participé de una cena que se llevó a cabo en uno de nuestros anexos, y en las mesas pusieron un triángulo de cartón con un texto especial que hacía alusión a frases dichas por personas importantes del mundo, las cuales rezan que se está imponiendo un gobierno mundial; cuando me tocó el turno de hablar, pregunté cuántos de los comensales habían leído esos cartelitos y más de ochenta por ciento no le prestaron atención. ¡Creo que a gran parte de la iglesia le sucede eso! ¡Estamos muy distraídos!

¿En qué consiste la distracción? Consiste en que corremos de aquí para allá, y de ese modo dejamos de lado las cosas que verdaderamente importan, los planes eternos de Dios. Pero aquel que dispone su corazón para entender, para buscar a Dios y su voluntad, entenderá, y dice la Biblia que los entendidos resplandecerán. Daniel 12:5 al 7 dice: “Y yo Daniel miré, y he aquí otros dos que estaban en pie, el uno a este lado del río, y el otro al otro lado del río. 6Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas? 7Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas”.

Cuando se acabe la dispersión del pueblo de Israel, todas estas cosas serán cumplidas. Yo he estado en Israel y te puedo asegurar que la dispersión del pueblo santo se está terminando. Son millones los judíos que están volviendo a su nación en cumplimiento de las profecías del libro de Daniel y otros profetas del Antiguo Testamento y en cumplimiento también de las profecías de Jesús, quien señaló que cuando se termine el tiempo de los gentiles de hollar la tierra de Israel, se cumplirán estas cosas y no pasará una generación.

Una de las cosas que atenta contra el conocimiento de la verdad es el vivir distraídos. ¿De qué viene la distracción? ¡Viene del afán! La frase que dice: “Muchos correrán de aquí para allá” significa que muchos estarán corriendo detrás de cosas inútiles y vanas. Cuando tú tienes la mente muy ocupada en cosas estúpidas, difícilmente puedas atender asuntos importantes.

Correr de aquí para allá significa poner la atención en lo que no merece atención, significa poner las fuerzas, invertir la vida en cosas que no tienen valor. ¡Puede ser que estés corriendo el riesgo de estar invirtiendo tu vida en lo que no aprovecha!

            ¿DÓNDE ESTÁ TU CORAZÓN?

En el primer viaje que hice a Haití me acompañaron dos jóvenes, uno se llama Edward D’oleo que es un amigo muy querido y el otro José Miguel quien manejaba y por cierto nos fue muy útil, pero Edward estaba abocado a las cosas espirituales y el otro todo lo contrario. Me enteré que José Miguel tenía una novia en Estados Unidos y pude observar algunas cosas; nos llevaron a dormir a un galpón donde hacía mucho calor por cierto, en un momento se apagaron las luces y no funcionaba el generador de electricidad, pero este muchacho se cubre hasta la cabeza con las sábanas y yo, entre dormido, escucho un ruidito… cuando miro hacia donde estaba él, pude ver la lucecita del celular debajo de la sábana. ¡Estaba escribiéndole mensajitos a la novia! Durante mi estadía en Haití pude ver dónde estaba el corazón de ese joven y no estaba puesto en las cosas a las que estábamos abocados, sino en su novia. Él tenía motivos para estar así ya que su papá había abandonado su familia cuando él era chico, se fue con otra mujer con la que tuvo otros hijos, por consiguiente se crió sin su padre y anduvo por la vida rodando. Hasta que se cruzó con el apóstol Fleming, un consiervo que nos está ayudando con el proyecto del hogar para niños en Haití, y que ha criado varios muchachos de la calle, así que llevó a José a su casa, con quien convivió varios años. El apóstol Fleming se constituyó en un padre para él pero a ese chico no le importaba mucho el amor que le brindaba el apóstol ni el que le tiene Cristo, en cambio anda por el mundo buscando el afecto que no ha tenido ya que quiere sentirse arraigado en una familia, entonces hace un esfuerzo muy grande por mantener la relación con su novia. Llegó el día en que le dijo al apóstol que se quería ir a Estados Unidos para casarse y formar una familia con esa chica; le comunicó que se iría a buscar un trabajo y así conseguir dinero para llevar a cabo su proyecto. Se fue de Baraona, la ciudad donde vivía, a la capital, y allí comenzó a dar vueltas, consiguió un trabajo y lo perdió, consiguió otro y sucedió lo mismo y así con varios empleos hasta que ya no conseguía nada, por lo que perdió uno o dos años de su vida, en la nada, sin servir a Dios, hasta que su corazón se fue enfriando, tanto que se alejó de la iglesia.

En este último viaje que hice necesitaba gente que me ayudara y le pedí al apóstol Fleming que me mandara a alguien, pero me contestó que no podía porque era el aniversario de la iglesia y habían programado varias actividades que tendrían ocupados a sus colaboradores. En un momento recibe una llamada de José Miguel y sorprendido le preguntó por qué motivo lo llamaba, a lo que él le responde que era porque lo extrañaba; enseguida el apóstol le informó que yo estaría llegando a Haití y no tenía quien me transportara y le preguntó si él se animaba a manejar el vehículo. Este muchacho que estaba apartado me llevó a varios lados y fue muy provechoso el tiempo que estuvimos juntos. Él me contó que se había ido porque quería trabajar para tener su propio dinero y así poder formar una familia; en ese tiempo en que el anduvo dando vueltas, su pretendida que vive en Estados Unidos se puso de novia con otro chico, pero él enseguida encontró otra muchacha. Yo lo observaba y me hacía acordar a los hámsteres cuando dan vueltas en la ruedita, giran y giran pero no van a ningún lado y así como señala Daniel 12:4, muchos corren de aquí para allá y así se les va la vida en estupideces.

Lo importante no es tener una novia, lo que importa es que Dios te dé una novia y no que tú la tomes. Lo importante no es que tengas una casa sino que Dios te dé una, lo importante es que Dios te dé hijos y te dé una familia. ¡Lo que tiene valor es lo que Dios te da, no lo que tú tomas! La Biblia llama a todas esas cosas, añadiduras. Tu me dirás: “¿El matrimonio es una añadidura?” ¡Sí señor, es una añadidura! También lo es la familia. Es lo que Dios da, y ¿qué dijo Él? “Busquen primero el reino de Dios y su justicia y todas la demás cosas os serán añadidas”. O sea que, los hijos, el matrimonio, la casa, el trabajo, son las añadiduras que Dios te da por estar abocados trabajando para el reino de los cielos. ¿Qué diferencias hay entre una cosa y la otra? Las añadiduras son cosas temporales, las afecta el tiempo, o sea que con el tiempo van a dejar de ser; el matrimonio es muy lindo y necesario pero con el tiempo dejará de ser. ¿Tú piensas seguir casado en el cielo? ¿Piensas ponerte de novio en el cielo? Alguno dirá: “¿Se puede? ¿Podemos cambiar la más vieja por una más nueva?” Jesús dijo que seríamos como los ángeles, no nos vamos a casar, no habrá sexo ni procreación en el cielo. Todas esas cosas son de aquí abajo, son pasajeras, por lo tanto son añadiduras, aunque no dejan de ser importantes. ¿Cómo no va a ser importante una casa, un matrimonio, una familia? Aunque el matrimonio es temporal, proviene de Dios, los propósitos del matrimonio son eternos, o sea que Dios tiene planes eternos con el matrimonio. Nosotros tenemos que saber diferenciar entre lo eterno y lo temporal, es por ello que el apóstol Pablo dice en 2ª Corintios 4:18: …no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”.

¡Las cosas que se ven son de aquí abajo! Las que no se ven son de arriba y Dios quiere que pongamos nuestro corazón y nuestra mirada en esas cosas que no se ven y Él nos dará las que sí se ven. Entonces, esas cosas de abajo que Dios te da serán una bendición en tu vida. Cuando uno busca primeramente esas cosas invisibles y eternas está involucrado en los planes de Dios, los que Él tiene con las naciones, con el mundo. La persona se involucra con cosas que están fuera de uno pero que pertenecen a los grandes planes de Dios. En cambio, cuando se involucra en las añadiduras está persiguiendo sus planes personales, pero lo eterno es lo de Dios.

Le tuve que decir al muchacho que me acompañaba en Haití: “Te has puesto de novio otra vez porque tienes una necesidad afectiva, pero yo te veo tan triste y tan solo y creo que este nuevo noviazgo no te va a servir porque una cosa es que yo tome una novia y otra es que Dios me la dé”.

Un auto es una añadidura; hay predicadores que enseñan a orar para que Dios les conceda a los creyentes por ejemplo una camioneta cuatro por cuatro, pero si el plan es de Dios, la camioneta vendrá solita. ¡La cuatro por cuatro debe estar incluida en el plan de Dios para tu vida! En Uruguay no hemos necesitado semejante camioneta pero parece que es una cuestión de estatus. Cuando llegué a Haití y veía algunas organizaciones cristianas que tenían semejantes vehículos le preguntaba a Dios qué estaba haciendo yo ahí a pata, con un vehículo prestado. ¿De dónde iba a sacar yo una cuatro por cuatro? En Haití encuentras en las calles y rutas camiones rotos y te hablo de vehículos fortachones, allá no puedes andar con autitos pequeños. No me alcanza el dinero para hacer un edificio y encima tendría que comprar una camioneta cuatro por cuatro, pero hemos adquirido una, bien linda, grandota y fuerte. ¡Qué camioneta! ¡Casi me vuelvo loco cuando me enteré cómo era el motor! En Beraca tenemos unos camioncitos con motor de mil ochocientas cilindradas, los autitos tienen mil ochocientas, mil seiscientas o mil trescientas cilindradas, los medianos tienen dos mil, dos mil doscientas, dos mil seiscientas, tres mil… eso ya sería un gran auto. La camioneta que hemos comprado tiene siete mil trescientas cilindradas, es un motor de camión, pero claro, hay un hogar que construir y es el plan de Dios, no se trata del sueño del pibe. ¡Oh Dios, yo quiero una cuatro por cuatro roja para hacerme ver y darte la gloria a ti!

Agrandado con el vehículo, lo llevé para hacerle cambio de aceite, y cuando abrieron el motor… ¡Dios mío! ¡Nos dijeron que llevaba dieciséis litros de aceite! Uno de los camiones que tenemos lleva cinco litros y la camioneta que compramos para la gloria de Dios lleva dieciséis litros de aceite, ¡casi me infarto! Le pregunto al Señor: ¿Cómo vamos a hacer para llenar esto, Jesús de mi vida? Sin embargo, tenemos una camioneta que anda lo más bien y está dentro de los planes de Dios. ¿Entiendes cuál es la diferencia? Una cosa es que Dios te dé una camioneta para la obra que Él tiene y otra es que tú se la pidas para después ver cuáles son los planes de Dios.

¿Qué pasa con la gente que se aboca a sus planes personales? Corre de aquí para allá como el hámster, lucha por la ollita que es la condenada, lucha por el trabajo, por el aumento, por su casita y su familia que después se desarma. Gente que dice: “Tengo que cuidar mi familia. Primero Dios, después la familia y después la iglesia”. Y cuando se dedican a la familia, se descuidan de Dios, y ésta se les rompe; he conocido varios que quisieron construir una casa porque su familia tiene que tener un techo, trabajaron durante la semana y los sábados y domingos se dedicaron a construir su casa, porque la familia es lo primero. ¡Pero terminaron la casa y ahora la esposa se quiere separar! Le dice al esposo que se tiene que ir para darse un tiempo, así que el hombre toma su bolsito y se va. ¡Al tiempo vuelve y se encuentra que la señora está con otro hombre! Es que lo que no te da Dios es peligroso, por eso Jesús dijo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas la demás cosas vendrán por añadidura” ¡Ojo con las añadiduras! ¡Que Dios no permita que corras de aquí para allá! Si tú vas a tener una posición correcta, un conocimiento correcto, si vas a estar bien parado en este tiempo de la segunda venida de Cristo, cuando se venga el nuevo gobierno mundial, será porque no estás corriendo detrás de la ollita. ¡Busca a Dios con todo tu corazón, Él tiene planes para ti!

            EL GOBIERNO MUNDIAL SE ACERCA

Recibí una sorpresa cuando estuve en República Dominicana; me dirigía a Haití y cerca del aeropuerto vi un cartel enorme que decía: “El mundo está en crisis” y tenía fotos de algunos líderes mundiales, del FMI, de la ONU y presidentes de naciones; allí estaba el rostro de los más importantes del mundo. Además decía: “Hombres de estados de todo el mundo buscan un hombre que pueda gobernar el mundo”. Me dije que si lo han puesto una vez, lo veré de nuevo, y así fue porque mientras avanzábamos encontré otro cartel que decía lo mismo. Tengo que advertirte que el único gobernante mundial que existirá de acuerdo a las profecías bíblicas es el anticristo y el único gobierno mundial que habrá por parte de hombre es el del anticristo. ¡O sea que estamos cerca!

Una de las armas que tiene satanás para que los cristianos pierdan la brújula es la distracción, es hacerlos correr por el trabajo, por el aumento, por la casa, etc. Hay algunos que creen que la lancha que tienen es bendición de Dios; cuando ellos ven sus casas, sus vehículos, etc. creen que es bendición de Dios pero son cosas por las que ellos se afanaron y piensan que tienen el respaldo de Dios en todo ello. Pero Dios nunca consideró que tener una lancha o un yate era buscar su reino y su justicia, si no, en la Biblia diría: “Vosotros pues orareis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a mí un yate, una cuatro por cuatro, una casa de dos plantas con piscina…” Estamos cometiendo el grave pecado de gastar millones y millones de dólares en majestuosas construcciones y en el mundo los niños se mueren de hambre. Haití está tan cerca de Estados Unidos, ¡pero cuánta miseria y cuánta pobreza hay allí! ¡Cuánta injusticia social! ¡Cuánta maldición por causa de la hechicería hay allí!

Las personas que mandamos a Haití no irán a repartir un poco de comida para luego regresar. Yo he podido ver varios ministerios que se hacen presentes en ese país, reparten alimentos, medicamentos y ropa durante una semana pero se vuelven diciendo: “¡Hemos hecho una gran obra!” Pero la gente de nuestra iglesia que se preparó para ir a esa nación irán a construir un hogar de niños y no volverán hasta que esté terminado, también enviaremos otro grupo que se dedicará a cuidar de esos niños porque Dios nos ha mostrado que ellos necesitan modelos de hombres y mujeres más que alimento, más que ropa, y necesitan ser formados viendo esos modelos de madres y padres. ¡Ahh, pero hay un precio que pagar! Entre el grupo que va a Haití para la construcción del hogar de niños tenemos dos personas que dejan a su familia, uno deja a su esposa con nueve hijos, y otro deja a su esposa y a su hija hasta la finalización de la obra. Y cada uno está dejando postergados sus planes personales porque de no ser así, no podrán hacer la obra de Dios. Porque cuando uno está ocupado en sus planes no puede ocuparse de los de Dios.

Yo le dije al chico que manejaba el vehículo en Haití, a quien quiero mucho: “¡Estás perdido querido! En tu soledad y en tu necesidad de afecto, andas buscando novia pero lo que necesitas es que Dios te la dé”.

En tus necesidades afectivas, personales, corres el riesgo de tomar aquello que Dios no te ha dado pero que tú quieres. Dicen algunas chicas: “¡Pero yo lo quiero!” ¡Hay gente que se ha ido enojada conmigo de la iglesia! A un muchacho le he dicho: “¡Esa mujer con la que quieres casarte es una sargenta, es una Jezabel, te va a volver loco!” Él me enfrentó y me dijo: “¡Apóstol no me hables así de la mujer que amo!” ¡Se fue enojado de la iglesia! Pero volvió al tiempo diciéndome que yo tenía razón, su señora se había acostado con su mejor amigo. ¡No es fácil ser pastor! Le dije que esa mujer lo sacaría de la iglesia, se fue enojado, se buscó un pastor que los casara y se salió con la suya.

El mundo está presto para estupidizar a la gente, para que consuman mucho deporte y muchas películas. ¿Has notado que para eso hay tiempo? Mucho alcohol, muchas fiestas, mucha droga, poco estudio y trabajo. La gente vive distraída y busca cosas con qué satisfacerse pero no saben que el único que puede satisfacer el alma se llama Jesucristo. ¡No entienden! ¡Si Cristo no satisface tu vida, nada podrá hacerlo! ¡Nada podrá reemplazar a Cristo, ni una esposa, ni una novia, ni una empresa! ¡Nada podrá darte lo que Cristo puede darte! Por eso es muy importante que pongas a Cristo en primer lugar, que es el lugar que a Él le corresponde.

En el tiempo del fin muchos correrán de aquí para allá. Debo decirte que tanto los que corremos detrás de los planes de Dios como los que corren detrás de las añadiduras, el resultado es que todos terminamos corriendo pero la pregunta es: ¿Para qué corres, por qué corres y a dónde vas a llegar? Algunos corren sin dirección, sin sentido ni propósito, se fatigan sin respaldo del Espíritu Santo y después dicen: “¿Ven cómo Dios me bendice?”

Dice la palabra de Dios en 1ª Corintios 9:24: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis”. Yo le dije al muchacho: “Sabes que estás corriendo detrás de lo que tú quieres pero no corres detrás de lo que Dios quiere”. Según la Biblia, quienes corren detrás de lo que Dios quiere son llamados valientes y los otros que corren detrás de las cosas que ellos desean se llaman cobardes.

Los cobardes no quieren soltar sus propios planes para poder entrar en los de Dios. Le dije más: “Puedes conseguir casarte con esa chica pero lo que recibirás es el premio de los cobardes. ¡Hay un premio para los cobardes y hay premio para los valientes! Los valientes son los que perseveran en hacer la voluntad de Dios, son aquellos que dan la vida, se desgastan y se cansan haciendo la voluntad de Dios. Los otros son los que se cansan por cosas temporales, gastan su vida en cosas que no aprovechan. Llega el tiempo en que dicen: “Tengo casa, tengo esto y lo otro pero no tengo satisfacción en mi alma. ¡He desechado a Dios y los planes que Él tenía para mi vida!

Te pregunto: ¿Detrás de qué estás corriendo? ¿Realmente Dios te mostró que debías correr hacia dónde vas? ¿Qué te ha puesto Dios para alcanzar? ¿Algún proyecto personal? ¡De ninguna manera! ¡Dios no le ha dado a nadie proyectos personales! ¡Su orden es que busquemos primeramente su reino y su justicia y todas las demás cosas nos serán añadidas! ¡Dios te dará novio, novia, esposo, esposa, familia, Él te dará todo lo que necesitas si tú haces lo que Él quiere! Me duele el corazón porque hay algunos a quienes les aprobé el noviazgo, los bendije en el día de su casamiento creyendo que corrían detrás de la corona de la vida y hoy están corriendo detrás de quién sabe qué.

Señala la palabra de Dios en 1ª Corintios 9:25: 25Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible”. ¿Has visto a esos cultores de los deportes? Estuve viendo un partido de vóley que ganó Argentina y uno de básquet que también ganó y me preguntaba: ¿Será posible que estos buenos deportistas puedan practicar dos deportes a la misma vez y presentarse en dos disciplinas? Y un profesor de gimnasia me respondió que de ninguna manera, porque una disciplina les reclama la vida. Si pretendes ganarte una medalla de oro en natación te tendrás que dedicar eso y eso significa despojarte de todo lo demás. De hecho, hay algunos que dejan familia o dejan tirada cualquier otra cosa porque están abocados a esa disciplina. Leamos nuevamente 1ª Corintios 9:25: 25Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible”.

Si los deportistas tienen bien claro que deben dedicarse a una sola cosa, ¿cómo es que no nos queda claro a los creyentes que debemos dedicarnos primeramente al reino de Dios y su justicia? ¡Las demás cosas serán añadidas!

            CONCLUSIÓN

Yo te pregunto: ¿Hacia dónde corres? ¿Cuál es el motor de tu vida? ¿Qué es lo que te mueve? ¿Tus planes son eternos o temporales? ¿Trabajas para concretar planes temporales y dices que es bendición de Dios para ti? ¡Estás equivocado! Dios te demanda que trabajes en su viña, para sus proyectos. Que no te encuentre en estos días distraído, porque es el tiempo en el que muchos correrán de aquí para allá, pero tú Daniel cierra estas palabras y pon un sello a este libro porque estas cosas están guardadas para aquellos que velan. ¡Por eso Jesús dijo que teníamos que velar y orar!

¡Este es un tiempo muy especial! Me sacudió profundamente ver en República Dominicana el cartel que decía: “Hombres de estado buscan un hombre que pueda gobernar el mundo”. Me dije: “¡Guau, ya lo están anunciando! ¡Se viene!” ¿Estarás despierto? ¡Bájate de la ruedita! ¡Deja de correr! La Biblia dice en Filipenses 4:6 y 7: 6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Para mí es una decisión difícil irme por un mes a Haití, jamás me ido por tanto tiempo pero hay que estar lejos para saber cómo uno ama la iglesia. ¡Cuánto extraño a mis hermanos y cuánto uno se habitúa a estar con las personas con quienes trabaja todos los días, los pastores, las secretarias, mi esposa, todo lo que amo! Pero me iré por un mes y posiblemente tenga que dormir en carpas porque no tenemos un lugar, también debemos prepararnos tomando una sustancia para la malaria. El carnal que tengo adentro me dice: “Pero a esta altura de tu vida, ¿qué vas a hacer si ya has hecho un montón de cosas? ¿Y tu nieta Justina?” ¡Yo suspiraba por ella todos los días que he estado de viaje! Cuando regresé a Uruguay, tenía que ir a un almuerzo con la gente que había ido conmigo a Israel, pero me fui del aeropuerto a Beraca a ver a mi nieta. ¡Cómo una niña tan pequeñita puede cautivar tanto el corazón de un abuelo! Y veré a mi nieto Dino por pocos días, ¡cómo voy a sufrir! Estoy dejando un pedazo de mi vida en Uruguay pero tengo el mismo fuego que tienen las personas que van conmigo para construir el hogar de niños, el cual está metido en mi corazón y nada ni nadie podrá quitarme el gozo del Señor que tengo.

¡Cómo el Señor cautiva corazones! Hoy una hermana se me acercó para decirme que tenía trece días de vacaciones y el dinero para sacarse un pasaje, y me pidió permiso para viajar a Haití. Cualquier otro se iría a veranear a las playas de Brasil pero esta hermana decidió pagarse el pasaje para viajar a Haití, aunque sea para plantar moringa.

¡El llamado del Señor quema los huesos! Oro para que ese llamado queme los tuyos y puedas experimentar ese fuego que aunque quieras sacártelo, no podrás. Ojala puedas renunciar hoy a tus planes temporales porque las cosas que son de Dios son eternas y las añadiduras son temporales. Bien está realmente el que conoce la voluntad de Dios y la hace, porque su voluntad es agradable y perfecta.

Si a ti la voluntad de Dios te resulta pesada y opresiva es porque no lo amas, estás amando más otras cosas que al Dios que te perdonó, que te liberó, que te salvó y te ungió. No es que Dios te ha pedido que seas fiel por un tiempito, ¿crees que porque has luchado unos años ya no tienes más por qué luchar? Así que cuando Dios te llamó a ser fiel, ¿te llamó por un tiempito? ¿Qué pensaría mi esposa si le dijera que he estado a su lado por treinta y cuatro años pero ya está, ya he cumplido? En el libro del Apocalipsis, Dios le dice a una de las iglesias: “Se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida” No es que por haberle dado ciertos servicios a Dios ya tienes determinados galones, y ya es tiempo de descansar. ¡No! la Biblia dice: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2:10). Eso me lo han enseñado desde chiquito con una canción: “Se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida, se fiel, se fiel…”

Quizás en alguna curva de la vida perdiste la brújula, quizás en algún momento te cansó Dios, te agotó el yugo que Él te puso, pero yo te digo que el yugo de Dios se vuelve pesado cuando perdemos el amor hacia Él. Hay personas que se han propuesto ser fieles y han resultado todo lo contrario y esa es su condición, de infiel, en cambio hay otros que están esperando recibirse, ponerse de novio, casarse, están esperando terminar la casa, ¡ve a saber qué idiotez están esperando para servir a Dios! Dios, hoy te demanda que vengas hacia su voluntad.

Le dije al chico que manejaba la camioneta: “Podrás continuar con tu novia, podrás casarte con ella pero tengo que decirte que Dios te dio la oportunidad de servirle y no lo estás haciendo. Si sigues en este camino, Él te tiene reservada la corona de los cobardes y la Biblia dice que los cobardes no entrarán en el reino de los cielos”.

Hay quienes el hacer la voluntad de Dios les da miedo porque temen perder algo pero el que corre la carrera, de todo se despoja, deja de lado todo lo que le molesta porque corre para alcanzar un premio. Trato con personas que por años me han dicho que van a dejar determinada cosa para servir a Dios, que se van a ir a la comunidad, pero no lo hacen. Hay gente que no entiende que está jugando con su vida. ¡Sí señor, para seguir a Cristo hay que ser valiente, hay que estar dispuesto a dejar todas las cosas, no algunas!

En el viaje que hice a Haití quizás sufrí más que nunca el estar ausente de la tierra bendita que Dios me ha dado, de mi familia y de mi iglesia a quienes amo con todo mi corazón. Pero he determinado que si Cristo me demanda que me quede en Haití, me quedaré, no tengo dramas. No le quiero escatimar a Dios los últimos años de vida que me quedan, si los voy a gastar, los gastaré en lo que vale la pena. Ejemplo le he dado a la iglesia y si debo seguir dándolo lo haré porque si no, de nada sirve lo que predico. ¡Te voy a pedir que ores por la obra de Haití y apoyes en oración a aquellos que van a estar trabajando en esa nación! Hay mucho vudú allí, hay mucha malaria, suceden muchos asesinatos, muchos robos y hay muchos niñitos negritos a los que Dios ama tanto como a mis nietitos Justina y Dino.

¡Descienda tu fuego Espíritu Santo, descienda tu convicción y tu poder Dios mío! Si en esta hora has tomado la decisión de dejar atrás cosas y despojarte de todo, hazlo ahora mismo.

Haz esta oración con fe: “Padre querido, perdóname porque he pensado en mis propios planes, y he dejado de lado los tuyos, que has preparado para mí desde antes de la fundación del mundo. ¡Renuncio en esta hora a mis proyectos personales y tomo los tuyos! Me dispongo en esta hora a hacer tu voluntad. ¡Gracias Señor! ¡Sé que lo mejor en mi vida, está por venir! En el nombre de Jesucristo hago esta oración, amén”.

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