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MENSAJES DEL CIELO

LAS ARMAS DE DIOS

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INTRODUCCION

Leemos en Mateo 9:35: 35Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”.

En este versículo está resumida la intención de Dios. Fíjate que Jesús dejó asuntos importantes en el cielo, porque tenía cosas más importantes que hacer en la tierra. Dejó sus quehaceres porque consideró que nuestra salvación era más importante que su trabajo en el cielo. Y murió en la cruz del calvario porque consideró más importante nuestra vida que la suya propia. Cuando abrí mi Twitter vi una noticia que salió entreverada con las primeras planas del futbol y señala que en Bolivia, mientras se disputa el mundial, ha habido un encuentro del grupo G77. Para los que no saben, así como existe el grupo G8, el cual integran los países más poderosos de la tierra, hace cincuenta años se creó otro grupo, el G77,que originalmente fue conformado por 77 países, aunque ahora se sumaron otros y son ciento treinta y tres países más China. Básicamente son las naciones del hemisferio Sur las que conforman este grupo, y están tratando de formar un equipo de presión para mejorar el progreso de los países en vía de desarrollo, o sea los tercermundistas, todo esto en contra del imperialismo y de los poderosos, para una mejor distribución de las riquezas, etc.

El grupo se llama” G77 más China” y el más poderoso de ellos es precisamente China. El grupo G8, al comienzo, fue G6, luego G7 más Alemania y ahora es G8. Como China cuenta con una “justicia social extraordinaria”, en ese país no hay personas pobres, por lo que éste, está prácticamente liderando y otorgando créditos a los países tercermundistas.

En el encuentro que se llevó a cabo en Bolivia, participó el secretario de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon quien cumplía años y le regalaron una torta de harina de coca. El presidente Evo Morales está tratando de imponer la coca en el mundo, Mujica quiere imponer la marihuana y Tabaré Vázquez, candidato a la presidencia en Uruguay ha prometido regular, o sea, legalizar la cocaína además de otras drogas. El tema más importante que se trató en la reunión G77 fue, la creación de un nuevo orden mundial, de justicia y paz por supuesto.               Ahora, hay un reino, el reino de Dios, en el cual no se crean bombas atómicas, ni misiles, ni barcos o aviones de guerra en nombre de la paz. Dios está instaurando su reino en este mundo.

El nuevo orden mundial, tema que vengo predicando hace veinte años y que está a las puertas, se trata de un nuevo gobierno mundial, o global. Así como el sistema monárquico gobernado, según el pueblo, por tiranos, fue destruido, dando muerte a los reyes y a todos los que defendían ese sistema monárquico para establecer un gobierno más justo, la democracia, del mismo modo surge un nuevo sistema monárquico, el cual no será de naciones sino mundial. Se levantará alguien que querrá doblegar, gobernar y tomar el control de todas las riquezas y la economía del planeta, así como controlar todo lo que hacen o dejan de hacer los ciudadanos del mundo, y esto ya se está gestando.

Antes, los que integraban el grupo G8 eran quienes hablaban del nuevo orden mundial, también los presidentes de Estados Unidos y los directivos de la Unión Europea; pero ahora resulta que Mujica y todos los demás presidentes del tercer mundo están evaluando el asunto. ¡Se viene nomás! Está a la puerta un nuevo gobierno tirano, liderado por gente que tomará el control del planeta. Este es el reino de las tinieblas, inspirado por satanás, el cual ungirá a una persona para que tome su autoridad y su poder en el mundo. Mientras tanto, Dios nos anuncia que esto sucederá en breve, pero que ese gobierno del anticristo será interrumpido por la venida de nuestro Señor Jesucristo quien establecerá su gobierno mundial, o sea, el reino de Dios.

¿Cuáles son las armas del reino de Dios? ¡Los métodos que Dios usa son sencillos pero muy poderosos! Señala Mateo 9:35: 35Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”. ¡Jesús predicaba el evangelio del reino de Dios! Esto significa predicar las buenas noticias. Dicho de otra manera, Jesús recorría las ciudades y las aldeas predicando la buena noticia de la venida del reino de Dios a la tierra. ¿Por qué se le llama buena noticia? Porque es un reino que se instaura sin guerras y sin bombas.

                LAS BUENAS NOTICIAS DEL REINO DE DIOS

                La buena noticia es que viene un reino de paz, que, cuando se manifiesta en un corazón, sale de éste todo aquello que no pertenece al reino. Viene la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, significa, una paz que va más allá de toda circunstancia, razonamiento o sentimiento. Cuando el reino de Dios viene a un corazón, se instala en él, la paz de Dios. ¡El cuco no podrá asustarte! ¡Los zombis no podrán atemorizarte! Tampoco los problemas económicos ni las enfermedades podrán asustarte porque cuando viene el reino de Dios a tu vida, entonces se establece un reino de paz en tu corazón. Tú puedes estar “manso como agua de estanque” porque sabes que el Dios en el que crees es Todopoderoso y ninguna cosa que venga podrá contra ti porque el Señor te ha hecho fuerte contra toda circunstancia y contra todo poder del infierno.

El reino de Dios será instaurado, pero su reino ya está entre nosotros; del mismo modo, el reino del anticristo será instaurado pero ya está manifestándose en el mundo.

Un sobrino mío que es pastor en una ciudad de Argentina, por defender a una chica que se prostituía y por librarla de un padre mafioso y violento, está sufriendo un embate tremendo. Le han apedreado la iglesia, los han insultado y amenazado con que los van a matar. Hace unos días la policía se llevó detenida a esa chica acusándola de desacato a la autoridad por no haberse presentado ante el juez. ¡La encarcelaron! Ella no se había presentado porque nunca le había llegado la notificación, pero nunca dejó el hogar donde está viviendo, que es como los hogares Beraca que tenemos aquí en Uruguay. ¡Nunca se desacató! Todo lo contrario, hace años que quiere declarar ante las autoridades y que algún juez la escuche. Pero ni el juez, ni la policía la escucharon. Además, le arrebataron su bebé, que ha sido abusada por el padre, para entregársela a éste. Entonces mi sobrino se encadenó frente a la comisaría que actuó en el caso. ¡Un odio demoníaco! ¡Los efectivos han golpeado a los miembros de la iglesia! Me han enviado un video que muestra cómo gente que odia a quienes defienden a la joven, los insultan y amenazan pero la policía no hace nada.

El gobierno del anticristo ya está funcionando, aunque se va a instaurar en poco tiempo. Lo mismo sucede con el reino de los cielos; éste, por ejemplo, está en mi corazón y en el de muchos cristianos. Es un reino que opera trayendo una paz que aleja toda turbación y sana el alma, porque en el reino de Dios no hay confusión. ¡En el reino de Dios no hay temores ni angustia! Quien tiene el reino de Dios en su corazón es librado de amarguras y de tristezas, porque, o tienes paz, o te gobierna la tristeza; o tienes paz o sufres angustias. ¡No puedes tener paz y angustia, o paz y amargura! ¡Hay cosas que no son del reino de Dios ni pertenecen a éste porque cuando el reino de Dios se manifiesta en una vida, todo lo malo huye!

Cuando la Biblia dice que Jesús andaba por todas las ciudades y aldeas predicando el evangelio del reino, les estaba presentando las buenas noticias; las personas que vivían hasta ese entonces quebrantadas serían sanadas porque se manifestaría en ellas el poder del reino de Dios. El hecho de la manifestación del reino de Dios en la tierra tiene que ver con sanidad en un amplio sentido de la palabra, porque hay enfermedades que son del alma y hay enfermedades del cuerpo. Entonces, Jesús predicaba el evangelio del reino, la buena noticia que trae alegría, paz, bendición y prosperidad al corazón, en tanto que la manifestación del reino de las tinieblas es temor, perturbación, angustia, soledad, impotencia, odio, resentimiento. ¡No se puede estar en los dos reinos! ¡O estás en uno o estás en el otro!

Cuando tu confianza es plena en Dios, cuando tu corazón ha sido totalmente abierto a Él, y ha sido puesto en sus manos, entonces se manifiesta en tu vida el poder de su reino que te hace libre de angustias, de dolor y de resentimientos.

Hay quienes viven encarcelados en prisiones de angustias y de tristeza, pero los hijos del reino manifiestan el reino de Dios fuera de ellos. Hemos leído que Jesús, además de predicar las buenas noticias del reino, sanaba toda enfermedad y toda dolencia del pueblo. Leemos en Mateo 9:36 al 38: “36Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.  37Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. 38Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”. Mi oración es que Dios hoy envíe obreros a su mies.

El versículo 35 de Mateo 9 señala que Jesús predicaba el evangelio del reino y sanaba toda enfermedad y toda dolencia, y más adelante, en Mateo 10:1 dice la palabra de Dios que el Señor le da autoridad a sus discípulos para que echen fuera toda clase de demonios y sanen todo tipo de enfermedad y toda dolencia.

Jesús dijo: “El que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también…” (Juan 14:12)  Dios quiere darte hoy su autoridad sobre los demonios, sobre toda enfermedad y dolencia porque tú eres, según el pensamiento de Dios, un testigo de su reino. ¡Tú eres una persona a quien Él ha escogido! Y se supone que Dios ha entrado en tu corazón y ha producido un cambio de tal manera que tu vida ya no es tuya, ya no te pertenece sino que le pertenece a Dios. ¡Tu vida manifiesta la gloria de Dios! ¡A través de ti, Dios sana toda enfermedad y toda dolencia!

El mundo está lleno de personas que necesitan ser sanadas y alentadas; y el reino de Dios es muy sencillo ya que no tiene armas sofisticadas e intelectuales. Yo he experimentado cosas maravillosas; antes de predicar en la mañana, una chica me preparó un té con limón, entonces la abracé y ella me dijo: “¡Qué lindo abrazo apóstol!” ¡Yo me quedé sorprendido! ¡Ella estaba necesitando abrazos! Me contó que su papá la abandonó cuando ella tenía tres años y desde ese entonces ha buscado afecto, y agregó: “Me hacen bien sus abrazos”. Le dije que se acercara a mí para que la abrace más seguido, pero aunque deseaba una muestra de afecto por parte mía nunca se ha animado a acercárseme porque siempre me ve rodeado de tanta gente, entonces, al final se va. Le insistí que cuando necesite un abrazo se acerque porque yo con gusto se lo doy. ¡Eso es un arma poderosa del reino de Dios! Yo le llamo el ministerio del abrazo. A otros les palmeo la espalda, les pregunto cómo andan y los bendigo; a eso le llamo el ministerio de la palmada en la espalda. “¡Guau qué linda cachetada! ¡La gente se siente bendecida! Muchos me dicen: “Apóstol, ¡qué bien me hacen sus retos!” Algunos me tienen miedo en cambio otros me piden por favor que los rete porque no han tenido un padre que les ponga límites. Saben que cuando yo los reto es por su bien y me lo agradecen. ¡Estas son cosas tan sencillas y que solamente a Dios se le puede ocurrir! Imagínate un avión misil para producir la paz en el corazón de las personas. Lo que te pide el Señor es que no pases del largo cuando veas alguien triste, solo o sufriendo. Sé que eres una persona muy ocupada y tienes muchos problemas, pero el que ama, pospone sus derechos y sus anhelos en bien del prójimo, porque si no, no podremos amar al prójimo. ¡Siempre tenderemos motivos para estar demasiado ocupados! Pero el Señor no quiere que te ocupes tanto, sino que veles por tu prójimo. Porque no puedes decir que amas a tu prójimo si no te ocupas de él. La pasión de Jesús era la gente y eso se ha hecho también una pasión en mi vida. Su pasión no era ir al teatro, las carreras de caballo ni salir a tomar un refresco con sus amigos. Cuando Jesús veía una persona necesitada ahí estaba el Señor con ella y eso era un placer para Él porque estaba lleno de amor. Quien no tiene amor, no encuentra placer en esto, pero quien ama, sí lo encuentra.

Una hermana me pidió ayuda porque la querían internar. ¡Estaba angustiada! Cuando tratas con alguien y esa persona te agradece que hayas hablado con ella y te señala que le han hecho bien tus palabras, ¡qué precioso es! También aparece alguien diciendo: “Pastor, ¿qué hago con mi marido?” Le pregunto si está asistiendo a la iglesia, porque así podría darle una entrevista y me responde que vive en Australia, y me cuenta su problema a través de Facebook. Al finalizar la conversación, me agradece por mis palabras. ¡No son mis palabras sino las de Dios!

                ¿QUÉ NECESITA TU PRÓJIMO? ¡AMOR!

Cuando el amor de Dios está en ti, comienza a fluir algo tan especial y ya no consideras tan trascendente tus asuntos sino que consideras importante a las personas que tienes al lado. No miras tus derechos ni tus muchas ocupaciones sino que estás mirando un alma que necesita que la sanes.

Si el reino de Dios se manifiesta en tu vida, algo grande sucederá a partir de hoy en tu existencia y en tus relaciones. Si el reino de Dios se manifiesta en ti, su amor te quemará como fuego y comenzarás a sanar las enfermedades y las dolencias que sufre la gente. ¡No es difícil! Tú no puedes sanar a los enfermos, es más, Dios no está contando con tu habilidad para hacerlo, pero el Señor cuenta con un corazón dispuesto y nada más, porque el que sana es Él. Tu tendrás una pasión por orar por los enfermos y éstos se sanarán, pero no es poder tuyo sino de Dios. ¡Es el Señor obrando a través de ti!

¡Por amor de Dios, deja de pensar tanto en ti! Dile al Señor: “Estoy dispuesto a darte mi corazón y a ofrendar mi vida por aquellos que necesitan ser sanados de sus dolencias”.

Recuerdo una historia que me dejó muy marcado y se trata de un hombre que llevó a su hijo a nuestro hogar Beraca; el muchacho se bajó de la camioneta medio drogado. El hombre nos insistía que debíamos recibir a su hijo inmediatamente porque lo había decepcionado. El chico estaba medio mareado, escuchando lo que el padre decía: “¡Me ha decepcionado, me robó! ¡Yo le he dado todo, no le he dejado faltar nada! ¡Yo he sido un buen padre! Pero él….” Y sí, el hijo le había robado de todo. Era fin de semana, entonces le dijimos que le íbamos a dar una entrevista para el día martes. El hombre nos interrumpió: “No, ¿y qué hago yo este fin de semana?” Le explicamos que primero debíamos tener una entrevista y que así era como procedíamos, pero insistió: “Si ustedes no me lo reciben hoy, lo mato o me mato”. Yo lo miraba al hombre y al hijo y pensaba: “¡Qué manera de hablar sandeces! ¡Todavía se creía que era un padre bueno!” Entonces lo aparté y conversé con él; como era constructor lo llevé a ver unos bloques que estábamos fabricando para que no siguiera hablando tonterías delante del hijo. En tanto, le pedí a uno de nuestros pastores que hablara con el chico; estaban conversando y en un momento le dice al pastor: “Te voy a contar la pura verdad y esto nunca se lo he contado ni a los sicólogos”. El pastor le preguntó por qué le confesaría a él algo que no le había contado ni al padre, ni al sicólogo ni al siquiatra, a lo que le respondió: “Te lo cuento a vos porque cuando veníamos caminando, me pusiste tu brazo sobre mi hombro. ¡Nadie nunca había hecho eso!”

Hay gente herida que confiesa: “Mi papá nunca me dijo, te amo”, “mi papá nunca me dio un abrazo”. ¡Dios quiere sanar tus heridas! A tu padre no le importó tu vida porque estaba muy ocupado para atenderte, dándote a entender que tú no valías nada. Yo quiero decirte que Dios te dio una gran señal de que te amaba aunque Él también estaba muy ocupado en el cielo. ¡Pero se ocupó de ti porque eres más importante! ¡Porque te amó, no sólo dejó sus ocupaciones en la gloria sino que también dio su vida por ti porque consideró más importante tu vida que la suya! ¡Por ese motivo murió por ti!

Jesús vino a ser testigo de lo que es la relación de los hombres en el reino de Dios. ¿Cómo? La gente quedaba impactada porque no sólo había amor en Jesús, también había poder y autoridad y decían: “¿De dónde saca éste, la autoridad?” Porque aparecía un endemoniado, y el Señor echaba fuera el demonio y éste se iba. Al paralitico le dijo: “Levántate” y éste se levantó. Es que el reino de Dios no es sólo un reino de amor sino también de poder, y Dios quiere manifestar ese reino de amor y de poder en medio de nosotros. Si tu corazón está dispuesto, Dios lo hará, porque Uruguay y el mundo están sedientos de Él. ¡No se necesitan tantos catedráticos! ¡La gente necesita amor!

Para predicar el evangelio del reino no se necesitan profesionales, no se necesitan teólogos ni personas con grandes conocimientos doctrinales. ¡Necesitamos personas que tengan amor! ¿No te sanó el amor cuando entraste por primera vez en la iglesia? ¿No te cautivaron esas miradas de compasión, las sonrisas, los besos, lo abrazos y las palabras de aliento? Cuando le hablas del evangelio y le das palabra a alguien, cuando oras por esa persona y la bendices, ésta comienza a florecer. ¡La gente comienza a creer!

Predicar el evangelio del reino es hablar las buenas noticias, que Dios puede arrancar de raíz la amargura y la tristeza, que Dios puede librarte de esos recuerdos que te han maldecido toda tu vida, que no te han dejado conciliar el sueño y has tenido que recurrir a las pastillas. ¡Cuando viene el reino de Dios a una vida, se hace la luz y se va la oscuridad! ¡Así de sencillo es su reino!

Tú que estás lleno de amor, te pones a hablar con alguien y oras por esa persona, entonces su alma recibe aliento, recibe fe y esperanza. ¡Donde quiera que estés, tienes que darle esperanza a los que te rodean! Les tienes que hablar del gran poder de Jesús que libra de las ataduras y abre las puertas de las cárceles. ¡Hoy te tienes que transformar en un testigo del reino de Dios! “Vosotros sois mis testigos”, dijo el Señor. ¿Por qué dijo eso Dios? ¡Porque nosotros alumbramos con su luz y hacemos sus obras! Jesús apartó a sus discípulos y les dio autoridad sobre los demonios, sobre las enfermedades y dolencias. Les trasmitió su unción, su poder y su autoridad. Dios les otorga autoridad a las personas que están totalmente sometidas y son obedientes a Él. Si careces de autoridad es porque necesitas someterte más a Dios. Si desobedeces en cuanto a lo que Dios te demanda, entonces el Señor te quitará la autoridad, porque así como el Señor da autoridad, también la quita.

Tú preguntarás: ¿Para qué quiero autoridad? Si no la tienes, no estarás sobre las enfermedades, por lo tanto no sanarás enfermos; tampoco estarás sobre los demonios. Debes tener autoridad para sobreponerte a los embates de los demonios, si no, vivirás afligido. Después cuestionas: ¿Puede un hijo o una hija de Dios vivir tan afligido? ¡Claro que sí!

La Biblia señala que las muchas aguas no podrán apagar el amor. Cuando tú conquistas a una persona con amor, te la has ganado. Esa persona te va a amar, te seguirá y te buscará. Te dirá: “¡Qué bien me hace estar contigo! ¡Cuánto bien me hacen tus palabras!”

Una mujer quería una entrevista conmigo con urgencia y me dijo que necesitaba que la ayudara; acordamos que la atendería al finalizar el culto, pero no se presentó. Cuando llegué a mi casa, me escribió: “Pastor, estuve en la iglesia. Todo lo que usted predicó era para mí. Me contestó todo lo que necesitaba saber, así que me fui y dejé que atendiera a otros que estaban necesitados. ¡Muchas gracias por el mensaje!” ¡Qué bueno es Dios!

Estas palabras que te hablo hoy, pueden penetrar en tu corazón y destruir toda fortaleza y argumentos que usas para defenderte porque hay quienes siempre están a la defensiva. Pero estas palabras que te traigo hoy tienen poder para romper toda estructura de defensas que tengas, y puedas abrirte a Dios y decirle que anhelas esa manifestación de su reino en tu vida, para ti y para los que te rodean.

La gran tarea de Jesús era imponer las manos sobre los niños y bendecirlos, consolar a los desconsolados, resucitar muertos. En Mateo 9 vemos varios milagros; desde el verso 1 al 8 se describe la sanidad de un paralítico, desde el verso 18 al 26 la Biblia nos habla acerca de la hija de Jairo quien había muerto pero el Señor la resucitó y también hace referencia a la mujer que tocó su manto y fue sanada. También, en este capítulo se describe a dos ciegos que recibieron la vista y un mudo endemoniado a quien Jesús le echó fuera el demonio y terminó hablando. Luego de contar todos esos relatos, la Biblia nos dice: 35Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 9: 35). ¡Así era Jesús! Y Él no espera menos de ti. Lo que el Señor quiere poner en ti es la misma unción, la misma gloria y el mismo poder que estaba sobre Él, para que hagas las mismas obras que Jesús hacía.

                CONCLUSIÓN

Yo te pregunto: ¿En qué estás perdiendo tu tiempo? ¡El negocio de Dios es más importante que el tuyo! Su negocio es ganar almas para su reino. ¡Que no se te olvide! Pídele a Dios que ponga en tu corazón ese ardor y ese fuego que lo movían a Él. Dile: “No quiero pasar por al lado de alguien que está entristecido y me excuse que estoy apurado y no puedo detenerme porque tengo muchas ocupaciones”.

Te voy a decir cómo es el amor, el de una madre por ejemplo. Se despierta el nene a las tres de la mañana, la mamá le dio el pecho a las dos. La mujer está cansada y agobiada; el niño la ha hecho correr todo el día y ella necesita dormir una noche en paz, pero se despierta a la madrugada. ¿Qué hace con su hijo? Le dice: “¿Qué te pasa infeliz?” ¡No! La madre deja de lado su necesidad de descanso y sus derechos. ¿Por qué lo hace? ¡Porque tiene amor! Si tú no haces a un lado tus cosas por ayudar a alguien que lo necesita, entonces no tienes amor. Si yo considerara los problemas administrativos de la iglesia, más importantes que la gente, no las atendería. Pero considero que son más importantes las personas que los problemas administrativos de la iglesia. Por eso me he propuesto hablar y ayudar a las personas. No quiero que anden hablando gratuitamente que tengo una iglesia grande pero no tengo tiempo para hablar con la gente. ¡Yo me hago un tiempo para atender a las personas porque las amo! ¡Dios me apartó para amar a la gente!

Una madre deja de lado su cansancio y atiende a su hijito, porque lo ama. Lo he podido ver en mi hija; ella está ocupada tratando problemas serios y viene mi nieta chiquita, gritando: “¡Mamá, caca!” Mi hija quiere seguir haciendo sus cosas, pero la nena insiste: “¡Mami, caca!” Entonces deja todo y le dice: “¿Tiene caquita, mi amor? ¡Muñeca de mamá!” La besa y la abraza y le dice: “Venga que mamá le va a cambiar los pañales”.

Quizás tu madre o tu padre fueron un mal ejemplo para ti, pero tienes un buen ejemplo en Jesús. Dios te enseñará cuáles son las verdaderas prioridades. ¡Él te quiere ungir para eso! ¿Crees que Dios quiere que seas un gran teólogo? ¿Tienes que saber de doctrinas o ser profesor en filosofía para hacer la obra de Dios? ¡No! Necesitas tener un corazón lleno del amor de Dios. Ahí donde estás, Dios puede usarte. ¡El Señor puede dar un gran golpe con una vara torcida! Anhelo que Dios te dé autoridad como Jesús les dio autoridad a sus discípulos sobre los demonios, sobre las enfermedades y las dolencias de las personas. ¡No te dará autoridad para que te ocupes de tus problemas sino para que veles por las personas!

El reino de las tinieblas está trabajando para imponerse en el mundo, pero Dios está haciendo el suyo. ¡Satanás es poderoso pero Dios es Todopoderoso!

“Padre, te pido en el nombre de Jesús que establezcas esta semilla en los corazones y la hagas  germinar. Espíritu Santo, toca los corazones en esta hora. ¡Tú eres Dios! Has mandado en tu palabra que orásemos para que envíes obreros a la mies y yo te reclamo a ti por obreros para la mies. ¡Quiero obreros, Padre mío! Envía gente que ponga su mirada en su prójimo, y velen por las necesidades de los otros; gente que no se olvide de dónde tú le has sacado. Envía personas que no se olviden del dolor y la frustración de aquellos que viven postrados por causa de sus temores, de sus enfermedades, dolencias y angustias. Sana ahora los corazones y los cuerpos, te lo pido en el nombre de Jesús, y unge a tu pueblo. A ti Señor, toda honra y toda gloria, en el nombre poderoso de Jesús, amén”. 

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