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INTRODUCCIÓN
El lema del campamento juvenil que hemos tenido recientemente reza la siguiente frase: “Más allá de tus sentidos” y el significado hace alusión a la necesidad que tiene cada creyente de conocer y entender de dónde surgen las motivaciones de sus acciones, hace alusión a la necesidad del creyente de saber desechar toda iniciativa que no proviene de Dios y aceptar y hacer con alegría, con obediencia y humildad toda iniciativa que promueve Dios.
Esto lleva un proceso de renuncia, implica una necesidad de que el creyente entienda que ha nacido de la carne pero debe morir a ésta, y que debe nacer del Espíritu para vivir en él. Esto implica lo que la Biblia llama, la muerte de la carne o del hombre de pecado; implica también el hecho de que, ese nuevo ser engendrado por Dios, renacido no de carne sino del espíritu, debe crecer y fortalecerse, debe renovarse y gobernar. ¡No debe gobernar la carne sino el espíritu! El creyente que no entiende de estas cosas vive confundido en razonamientos, en pensamientos y en iniciativas que nunca sabe si provienen de la carne o del espíritu; lo peor es que el cristiano, normalmente elige hacer lo que le gusta, lo que siente y le parece, aludiendo que lo que siente no es malo ni pecaminoso, sin entender que no ha nacido para hacer lo que siente sino para hacer la voluntad de Dios.
Los creyentes hablan mucho de sentir o de lo que les parece, pero, la palabra “sentir” surge del término “sentimiento”, “sentido”, y hay una gran diferencia entre las antenas que Dios nos ha puesto para ver y entender el mundo físico y las que nos ha dado para poder detectar los mensajes celestiales; y, confundido el creyente entre lo espiritual y lo que llamo almático, a veces parece que está tomando decisiones espirituales cuando en realidad son netamente humanas, con origen en sus deseos y razonamientos. Entonces, el cristiano no sabe diferenciar cuándo está obedeciendo a Dios y cuándo no. Normalmente los creyentes no andan queriendo obedecer a Dios y esto es triste, convirtiéndolos en lo que la Biblia llama, creyentes carnales. Ellos quieren llevar adelante lo que sienten y para poder hacerlo se basan en sus sentidos. Los sentidos son esas antenas que captan los mensajes del mundo visible y tangible; y satanás sabe trabajar muy bien en ese nivel, sabe insinuar y traer pensamientos y razonamientos que parecen buenos; recordemos cuando Eva estuvo hablando con la serpiente. Satanás sabe mimetizarse y meterse en el interior de nuestra psiquis, de nuestras emociones, para que hagamos cosas que aparentemente son buenas, están bien, no tienen nada de malo, pero, lamentablemente no forman parte de los planes de Dios. El mandato de Dios fue que no comieran del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal y el razonamiento de la serpiente, el cual inculcó a Eva fue: “¿Qué tiene de malo comer ese fruto? Lo que no quiere Dios es que seas como él pero eso no quiere decir que no puedes probar del fruto, y él sabe que si lo haces serás como Dios conociendo el bien y el mal”. Y a la mujer le pareció, sintió, vio; la Biblia señala que vio el fruto que era codiciable para alcanzar conocimiento y desechó a Dios. ¡Esa lucha continúa hoy! Muchos creyentes se preguntan por qué les va mal si hacen bien las cosas y no basan el hacer el bien en la obediencia a la voluntad de Dios sino que fundamentan el hacer el bien en aquellas cosas que hacen porque las sienten, porque les parece que es el bien.
Dios establece una diferencia entre lo que parece que está bien y entre lo que verdaderamente está bien, ¡y lo único que está bien es su voluntad, no lo que a nosotros me parece!
DIOS TE QUIERE INTRODUCIR EN LA DIMENSIÓN DEL ESPÍRITU
Entonces, la expresión “más allá de tus sentidos” tiene que ver con el deseo que tiene Dios que salgas del nivel de tu alma, de tu psiquis y entres al nivel del espíritu, sabiendo diferenciar entre lo que proviene del alma y lo que proviene del espíritu porque “…Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es…” (Juan 3:6). ¡Dios no quiere carne consagrada, no quiere carne buena porque no la hay! Carne es el ser humano natural que ha pecado, que está corrompido, eso es lo que debe morir y estar en la cruz, así lo decidió Jesús. Dios quiere que salgas de ese círculo, de lo que puedes manejar, palpar o entender. ¡La dimensión de Dios está más allá de tus sentidos! Hay un sentido que es la intuición del espíritu, hay un sentido que es la fe y te lleva a salir más allá de los límites de tus sentidos naturales. Estos tienen que aprender a obedecer y a someterse, no deben ser manejados por ti. Tú no debes manejar tu vida en razón de tus argumentos y de lo que a ti te parece o sientes; tú tienes que saber que cuando haces algo no es para convencerte a ti mismo que es algo bueno sino porque Dios quiere que lo hagas y lo estás obedeciendo en sus planes.
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). “Señor predicamos en tu nombre, echamos fuera demonios”, dicen algunos, pero Dios responde: “¡No has hecho la voluntad del Padre! No has hecho lo que yo quería sino lo que tú querías”.
¿Por qué habrá tantos creyentes que quieren llevar una buena vida que agrade a Dios y son poco fructíferos, poco productivos, son tan débiles frente a las circunstancias que la vida les depara? ¿Por qué habrá tantos creyentes que haciendo lo que ellos denominan bien les sigue yendo mediocremente como cualquier hijo de vecino? ¿Por qué? ¡Porque viven en el mismo nivel que los no creyentes, tal vez son un poco más buenos, pero son carne!
Entonces, hay una posición del creyente que es más acá de la línea, donde sólo tiene sus sentidos, vista, oído, gusto, tacto y olfato; y por guiarse por ellos es que le parece esto o lo otro, siente eso o aquello y toma la palabra de Dios para ayudar a sus razonamientos pero no se somete a ella ni oye la voz de Dios. ¡No oyen lo que Dios les dice a través de la Biblia porque no tienen un corazón sujeto a la voz del Espíritu Santo! ¡Dios quiere terminar con eso! ¡Él no quiere más ese tipo de creyentes! ¡Dios no necesita esa clase de creyentes, no los puede usar! ¡Religiosos que quieren acallar sus conciencias porque oran, ofrendan y leen la Biblia! ¡Dios necesita gente que conozca su voluntad y la haga! ¡El mundo será transformado cuando los creyentes hagan lo que Dios quiere! ¡No creas que estás agradando a Dios por hacer las cosas buenas que a ti te parece!
“Más allá de mis sentidos” es un territorio que no conozco, que no domino, no entiendo, sólo tengo que obedecer. Entro a ese territorio por la fe, allí está la visión de Dios, está su voluntad. No es un territorio donde yo domino sino donde el Espíritu domina, no es un lugar donde yo entiendo sino donde Dios entiende, me revela y me hace ver. No es un territorio de aquí abajo sino de arriba, a donde Dios nos quiere llevar. ¡Él quiere sacarte de los límites de tu alma, de tu psiquis y llevarte al territorio del Espíritu Santo que es donde suceden milagros!
El alma del hombre y su psiquis no operan milagros, no se mueven en el mundo sobrenatural, no responden al poder de Dios, el alma independiente no goza del beneficio del respaldo de Dios. Pero en el área espiritual, Dios trata con nuestro espíritu si es que somos creyentes, porque, espíritu vivificado o renacido tienen aquellos que han creído en Cristo Jesús y le han recibido en su corazón; entonces, entrar en el territorio del espíritu, es decir, más allá de nuestros sentidos, es entrar en el lugar donde Dios se mueve, donde el poder de Dios se manifiesta y donde se producen los hechos sobrenaturales, donde el creyente entiende que tiene el respaldo de Dios y que Él es la fuente de su sabiduría, de su inteligencia y de sus obras.
El más acá es una dimensión humana, terrenal, natural, pero Dios nos ha querido sacar del territorio en el que se mueven los animales. La palabra “ánima” o “alma” provienen del término animal. Dios quiere sacarnos del territorio animal en el que caímos cuando pecamos; es que cuando lo hicimos hemos quedado destituidos de la gloria de Dios y perdimos el sentido espiritual y la luz de Dios, perdimos la visión espiritual y su bendición, quedando enredados, actuando en nuestros razonamientos y pensamientos. Y la Biblia señala que estando en ese lugar, obedeciendo a los deseos de la carne y a nuestros pensamientos éramos hijos de ira, rebeldes y enemigos de Dios, pero, Él, por su gran misericordia envió a Jesucristo para sacarnos de ahí hacia otro lugar.
Ya no debemos movernos en razón de una mente educada y religiosa. Él nos sacó de ese territorio donde nos movíamos por un sentido de conciencia o donde cultivamos valores buenos. ¡Se terminó! ¡Ese territorio ya no tiene poder!
Una mente culta sigue siendo una mente carnal, una mente religiosa es una mente carnal, deseos y valores cultivados siguen siendo basura para Dios. Pero más allá de mis sentidos, opera en mí el Espíritu de Dios. Ya no es una mente cultivada sino que es la mente de Jesús, ya no son valores cultivados sino la verdad de Dios operando en mí.
Hay muchos creyentes que se manejan con buenos valores, se manifiestan en contra del adulterio pero les resultan demasiado buenas las mujeres y terminan adulterando porque no tienen el dominio del espíritu en sus vidas, sino el de la carne.
Más allá de nuestros sentidos está la dimensión de Dios, la celestial y sobrenatural, en la que Dios quiere colocarnos; cuando lo hacemos, entonces, la vida psíquica, chata, humana, natural, terrenal, queda muerta para operar, y sólo queda activa para obedecer la voluntad de Dios. ¡Muchos no saben ni lo que hacen ni lo que dicen! Algunos dicen: “Lo hice por las dudas” y no tienen en cuenta que como dice la Biblia, el que duda no recibirá cosa alguna de parte de Dios (Santiago 1:5). Siguen operando en su mente carnal y ni siquiera tienen miedo de mencionar cosas contra la palabra de Dios.
Más acá, en el territorio de los sentidos, la frase es “ver para creer” pero más allá lo que funciona a la perfección es “creer para ver”. ¡Muchos son los cristianos que declaran que hay que ver para creer!
Todos hemos nacido con una naturaleza carnal, nadie ha nacido espiritual. El apóstol Pablo señala que se siembra cuerpo animal y se resucitará con cuerpo espiritual (1ª Corintios 15:44). También agrega que hay cuerpo animal y cuerpo espiritual. Estamos en el proceso en que las cosas tienen cambios de adentro hacia fuera; mientras nuestro hombre exterior se desgasta y se destruye, nuestro hombre interior, el que ha nacido de la semilla incorruptible de Dios va creciendo y se va fortaleciendo en Cristo. De tal manera que es el hombre interior el que está tomando el control de las decisiones porque es éste el que conoce la voluntad de Dios y se somete a ella. El espíritu a la verdad está dispuesto mas la carne es débil. ¡Pobre carne, queriendo ser buena!
La palabra “animal” se traduce del término griego, “psiquis”, por lo tanto, sembrar cuerpo animal significa que se siembra cuerpo psíquico. Es decir que se siembra un cuerpo que tiene mente, voluntad y emociones. Pero, ese hombre debe recibir a Cristo en su corazón y su actividad psíquica debe quedar muerta para el mundo y permanecer activa y sometida a Dios. Mientras el hombre no es de Cristo, su alma o psiquis domina sus emociones, sus pensamientos, sus palabras y hechos. El alma del hombre se constituye en el soberano del ser humano pero Dios quiere destruirlo y someterlo, poniéndolo bajo la autoridad del Espíritu Santo.
Así que, hay cuerpo animal y hay cuerpo espiritual, es decir, con espíritu vivificado; la palabra ‘espíritu” proviene del término griego “neuma”, de donde surge el término neumonía o neumático, porque la palabra espíritu se traduce como aire, viento, aliento o invisible; esa es otra clase de vida superior y Dios quiere que vivas esa vida y no la otra. Porque a la verdad, el hombre psíquico tiene inteligencia, sabiduría, emociones, pero nada de eso está dirigido por Dios, nada de eso responde a su voluntad. Entonces, el apóstol Pablo señala que hay una sabiduría que no desciende de lo alto sino que es terrenal, animal y diabólica, hay una manera de responder a las circunstancias y a las personas, hay una manera de actuar que solamente tiene origen terrenal, animal y diabólico, y pone en un mismo plano lo terrenal, lo síquico y lo diabólico. Pero, la sabiduría que es de lo alto es revelada, nos es dada a través del Espíritu Santo y esto es un asunto de comunión con el Espíritu de Dios, de comunión con Dios. Lo que se preguntan las personas es: “¿Cómo hago para saber cuando algo viene de mi y cuando viene de Dios?” Y yo les preguntaría: ¿Cómo te llevas con el Espíritu Santo? ¿Cuánto hace que no conversas con Él? ¿Qué sabes de Él, por dónde anda? ¿Qué comunión tienes con el Espíritu Santo? Porque Él revela todas las cosas y nos guía a toda verdad. ¿Cómo se yo que algo es verdad? Es que el Espíritu Santo te guía, no se trata de que sepas cómo, sino de ser amigo suyo, se trata de amar a Dios, de tener comunión con Él; por eso no alcanza sólo con la Biblia, tú tienes que amar a Dios además de conocer su palabra. ¡Si tú amas a Dios lo adoras!
Te voy a decir cómo es un creyente que vive más acá, es uno que se aburre en el momento de la alabanza y la adoración, es más, no quiere llegar a esa hora del culto porque le interesa la palabra nomás, y si por una de esas llegó antes de tiempo y la iglesia está adorando, esa persona se queda sentada, pone cara de aburrida, no tiene expresión para Dios.
De la comunión con Dios viene la luz, no del conocimiento mental de su palabra sino de la revelación del Espíritu Santo. ¡El diablo sabe más de Biblia que tú y es más religioso que tú! Pero Dios a él no le revela nada. El diablo no tiene luz porque el Espíritu Santo no puede revelarle la verdad. Fíjate la condenación que tienen los demonios y el diablo que no pueden conocer la verdad de ninguna manera y nunca la conocerán porque el Espíritu Santo no puede alumbrar una mente independiente. “A mí no me van a decir lo que tengo que hacer, yo sé lo que tengo que hacer y me las arreglo solo con Dios”, dicen algunos. “Yo tengo un Dios que se pone de acuerdo conmigo y si no, yo hago que se ponga de acuerdo, voy exponer mis razonamientos hasta poder satisfacer mi mente con las razones que defienden mis acciones”.
La Biblia dice que el hombre síquico al que también le llama el hombre natural no ha sido regenerado, no ha renacido del Espíritu, es solamente síquico, no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, las discierne o digiere sólo con una mente carnal, natural, terrenal, animal y diabólica, porque para él son locura, no las puede entender, ya que se han de discernir o entender espiritualmente (1ª Corintios 2:14). Yo me pregunto: ¿Te está hablando Dios?
Dios está sacudiendo a algunos diciéndoles: “¡Ese eres tú, el carnal!” No pongas cara de espiritual porque no lo eres, no pongas cara de bueno porque no eres bueno. Tú te defiendes con tus razonamientos, no quieres hablar con gente espiritual porque te sientes reprendido, no quieres relacionarte mucho con el pastor porque te dirá cosas espirituales, mejor lo escuchas de lejos y razonas por tu cuenta. El carnal no puede hacer amistades espirituales porque sus razonamientos tienen una sustancia terrenal, animal y diabólica.
Mientras yo predico, alguien estará razonando, pero alguien estará siendo sacudido por el Espíritu. Alguien estará diciendo: “Yo no puedo seguir como estoy, necesito un toque de Dios, necesito que meta su mano profundo en mí”. En cambio, otros razonará: “¡Yo no estoy haciendo nada malo! ¡Hago todo el bien que puedo! Yo trato de llevarme bien con todos los vecinos”. ¡Y piensan que esa es la obra de Dios! Creen que tener una casita, una esposa, los hijos, y un autito, es la obra de Dios. Cuidan a sus familias y tienen una puerta con doble cerradura para que no entren los ladrones, para estar apartados del mal, apartados del mundo, libres de la concupiscencia, y declaran que son buenos.
Hay un problema muy serio y es el de los creyentes que conocen la Biblia, conocen el evangelio pero no conocen el poder de Dios. El creyente que ha cauterizado su conciencia declarando: “Yo no hago mal, hago el bien”, necesita entender que todavía está operando más acá de la línea, es decir, todavía se mueve como el hombre natural que es síquico. Todavía su cuerpo está lleno de deseos, sigue operando con libertad, no ha sujetado aún los deseos de su cuerpo, no puede ayunar, por ejemplo, porque es la muerte, y tiene sabiduría que no proviene de lo alto, utiliza versículos bíblicos y todo pero es sabiduría animal. ¡Pero Dios requiere que seas un ser espiritual!
Cuando la Biblia dice que Dios quiere que seamos espirituales, significa que quiere que seamos neumáticos y que vivamos en el conocimiento de la sabiduría que viene de lo alto, la espiritual.
¡El mundo está necesitando transformación! Me han comentado que en Guatemala hay más de un sesenta por ciento de creyentes evangélicos, pero es uno de los países más corruptos de América Latina. ¡Esa clase de cristianismo no puede con la corrupción! Los pastores andan con varios guardaespaldas, y es porque que hay un evangelio que no logra cambiar nada. Lo que sucede en Guatemala no es muy diferente a lo que sucede en otros países de América, donde la gente es asesinada, la vida no vale nada, matan a un diputado antes de la fecha de comenzar a ejercer, sólo por haber sido elegido. ¡Es impresionante!
La violencia sigue creciendo, la angustia aumenta y yo me pregunto dónde está el poder. “…recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1:8). ¿No te da miedo no tener una vida de poder? ¡Tienes argumentos extraordinarios, le puedes ganar a cualquiera pero no tienes poder! ¡El espíritu de Dios no está operando!
Guatemala es una nación que tiene los índices más altos de miseria y pobreza pero cuenta con una cantidad enorme de ministerios que han gastado millones de dólares para hacer estacionamientos y templos, y éstos compiten para ver quién hace la iglesia más grande. ¡Pero esto acontece también en otros países! Los niños se mueren de hambre en las calles y las iglesias hacen estacionamientos de veinte millones de dólares. ¿Dónde está el mandamiento bíblico que dice que tenemos que hacer estacionamientos tan caros? ¿No dijo Dios que teníamos que darle de comer al hambriento? ¿No dijo Dios que debíamos vestir al que está desnudo? ¿No dijo Dios que teníamos que traer a Él, a los niños? ¿No dijo que la religión sin mácula es visitar a los enfermos y a los que están en las cárceles?
CONCLUSIÓN
La religión pura y sin mancha es visitar a los enfermos y predicar a los presos, eso Dios te lo va a demandar. Él no te va a felicitar porque lograste tener una casa linda o porque hiciste un templo grande. Los que hacen la voluntad de Padre tienen una sensibilidad especial para obedecer lo que Él desea, lo que anhela. ¿Eres tú uno de esos? Si no es así, hoy tienes que pedirle perdón a Dios. ¡Tienes que entregarle tu corazón a Jesús! Si no se te ve el fuego, si no se te ve el poder, tú no le has entregado nada, o se lo entregaste y luego se lo quitaste.
El tema es seguir a Cristo y tomar la cruz cada día. ¡Señor, quiero ser lleno del fuego de tu Espíritu, no quiero seguir normas religiosas, quiero obedecer la voz del Espíritu! No quiero hacer lo que se supone está bien sino lo que tú ordenas. ¡Quiero conocerte Señor! Se acerca de ti pero no te conozco, no se responder si lo que estoy haciendo es lo que tú has mandado. ¿Qué me has mandado hacer Señor que no hice? ¡Quiero hacerlo!
¿Estás cansado de vivir una vida religiosa? ¿No estás cansado de hacer lo que te parece? ¿Hasta cuándo vas a ser rebelde a la demanda de Dios? ¿Conformarás a Dios con argumentos o le mostrarás al mundo el poder del Espíritu de Dios en tu vida? Ni el mundo, ni Dios necesitan que los convenzas de que eres bueno. ¡El mundo y Dios están esperando ver el resultado de tu fe!
Estás aferrado a cosas que no tienen valor delante de Dios, estás haciendo cosas para justificarte delante de Dios, pero Él quiere que hoy te rindas y le confieses: “Señor, yo sé que no estoy haciendo tu voluntad, se que no estoy obedeciendo a tus propósitos aunque se que me has llamado a otra cosa. ¡Destruye mis argumentos, destruye mi sabiduría humana, terrenal y diabólica! ¡Tócame Jesús, no me quiero quedar con un mensaje lindo, venga tu fuego sobre mí, Señor! Muchos argumentos hay en mí, muchos pensamientos y deseos que nunca se concretan Señor. ¡Quiero que hoy me derribes! ¡Tu palabra ha venido a mí como espada de doble filo Señor y ha penetrado hasta partir el alma y el espíritu! Con tu palabra estás haciendo división entre lo que proviene de mí y lo que viene de ti. Me inclino delante de ti Señor, derriba mis fortalezas, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”. |