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MENSAJES DEL CIELO

UNCIÓN Y CONFLICTO

1ª Samuel capítulo 10 versículos 1-9: “Y tomó Samuel la redoma de aceite y la derramó sobre la cabeza de él, y lo besó y le dijo: ¿No es que JHVH te ha ungido para ser príncipe sobre su heredad? Al alejarte hoy de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en el límite de Benjamín, en Selsá, los cuales te dirán: Las asnas que habías salido a buscar han sido halladas, pero he aquí que tu padre ha olvidado el asunto de las asnas y está intranquilo por vosotros, diciendo: ¿Qué haré en cuanto a mi hijo? Luego pasarás más adelante y llegarás a la encina de Tabor, y allí te saldrán al encuentro tres hombres que suben a ‘Elohim en Bet-‘el, uno llevando tres cabritos, otro llevando tres tortas de pan, y otro llevando un odre de vino. Y ellos te saludarán y te darán dos panes, que recibirás de sus manos. Después de eso llegarás al collado de Dios donde hay una guarnición de los filisteos: cuando entres en la ciudad, encontrarás allí un grupo de profetas que bajan del alto, precedidos de salterios, panderos, flautas y cítaras, y ellos profetizando. Entonces el Espíritu de JHVH vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás cambiado en otro hombre. Cuando te sobrevengan estas señales, haz lo que te venga a mano, porque ‘Elohim está contigo. Luego bajarás delante de mí a Gilgal, pues yo también bajaré a tu encuentro para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas pacíficas. Espera siete días, hasta que yo vaya a ti y te indique lo que has de hacer. Y sucedió que al volver él las espaldas para alejarse de Samuel, ‘Elohim le cambió el corazón; y todas esas señales ocurrieron en aquel mismo día”. (Versión La Biblia Textual)

Este es un pasaje de la Biblia que nos habla de la unción del rey Saúl. Usamos mucho la palabra “unción” pero generalmente no sabemos o no entendemos muy bien qué significa. En la antigüedad se ungían reyes, profetas y sacerdotes. En el caso de aquellos que eran ungidos de parte de Dios (que es lo que nos interesa) eran personas escogidas, apartadas y consagradas por Dios y para El, para un propósito divino. ¡Una persona ungida nunca podrá ser la misma! Dejará de ser la persona que es, para ser una nueva persona para Dios. Saúl era un buscador de asnas y terminó siendo rey de Israel. David era un pastor de ovejas, y cuando fue ungido, también fue mudado en otra persona. Cuando hablamos de unción, no solamente nos referimos al hecho de que Dios haya escogido, apartado y consagrado a una persona, sino que hablamos del hecho de que Dios está revistiendo esa persona con la cobertura del Espíritu Santo para que haga la tarea que El ha planificado que haga.

LA UNCIÓN PROVOCA CONFLICTO

La palabra “Cristo” significa ungido. ¡Cuando la biblia dice que Jesús es el Cristo, está diciendo que es el Ungido! La palabra “Mesías” también significa ungido; cuando decimos que Jesús es el Mesías afirmamos que El es el Ungido. Con Jesús pasó algo similar; hasta los treinta años de edad, Jesús era un carpintero y un buen vecino. No se sabe mucho qué pasó con El en sus primeros treinta años de vida, pero sí se ha escrito mucho qué sucedió a partir del momento en que fue ungido. Dice la Biblia que cuando Jesús fue bautizado en el Jordán y salió de las aguas, el Espíritu de Dios descendió sobre él como paloma. ¡Fue ungido en ese momento y fue revestido de poder! Y luego que fue ungido, fue llevado por el mismo Espíritu Santo al desierto para ser tentado por satanás. ¡La unción provoca conflicto! Algo hace la unción en la persona ungida, que provoca que sus obras sean distintas a las que había hecho hasta ese momento. Sus pensamientos y sus palabras son distintas a las que hasta ese momento tenía y comienza a operar un nuevo poder, un nuevo revestimiento de parte de Dios, de tal manera que sus obras y sus palabras ya no son suyas sino que son las de Dios. Los ungidos ya no trabajan para ellos sino para Dios, no viven para ellos sino para Dios, no hacen sus obras ni sus propios planes, sino las obras y los planes de Dios. ¡Tú llevas el titulo de “cristiano”! ¡Eso significa que eres ungido! Se espera y se supone que un cristiano es un ungido de Dios. La persona ungida es revestida con el poder del Espíritu Santo para el cumplimiento del propósito que Dios tiene con ella. Las personas no eligen ser cristianas, ¡Dios las elige! Ellas escuchan el llamado de Dios, y lo aceptan o se revelan contra ese llamado. Así que si Dios te ha llamado para que seas un cristiano, ya no tienes retorno. ¡Tienes que vivir para Dios y hacer su voluntad! Porque si no, serás hallado rebelde y desobediente y no entrarás en el reino de los cielos.

Dios tiene un negocio importante que está instalando en el planeta Tierra, su negocio es llevar el reino de luz al territorio donde está el reino de las tinieblas, es traer el reino de los cielos a la tierra, y esa tarea la hacen los ungidos. Es una tarea importante, fundamental e insume un compromiso total y absoluto, demanda la negación de uno mismo, lo cual implica renunciar a proyectos, ideas, deseos y derechos personales. La palabra “unción” tiene que ver con un sello que Dios pone en aquellos que no viven para hacer sus propias obras, sino las de El. Y en ese negocio estamos los cristianos, los ungidos.

1ª Samuel 16:13 dice: “Samuel entonces tomando el cuerno del aceite, lo ungió en medio de sus hermanos, y el Espíritu de JHVH se apoderó de David desde aquel día en adelante.” ¡David jamás podría seguir siendo un pastor de ovejas! Empezó a pensar como líder, como rey, ¡comenzó a obrar de otra manera! Inmediatamente se pudo vislumbrar que en él había otro Espíritu: Cuando Goliat comenzó a insultar y denigrar a las huestes de Jehová, éstas temieron sobremanera y no se animaron a pelear contra el gigante, ¡pero David tenía otra visión! Antes peleaba contra leones y osos defendiendo a las ovejas, pero ahora dijo: “¿Quién es este incircunciso que  viene aquí a retar a la gente de Dios?” David ya tenía otro corazón, otro pensamiento. ¡Ya no había quien lo detuviera! Su hermano mayor lo quiso detener, pero David lo dejó hablando solo. Saúl lo quiso detener diciéndole: “Tú no podrás contra ese hombre, porque es un hombre de guerra”, mas David le dijo, tu siervo peleará y le cortará la cabeza a ese grandulón.

¡Los ungidos hacen tareas sobrenaturales! Son tareas que se hacen por designio de Dios y con su poder. Esas obras tienen que ver con los pensamientos y los caminos de Dios; las tareas de los hombres tienen que ver con sus propios pensamientos y caminos, son tareas humanas, naturales y chatas, provienen de lo que la Biblia llama “carne”, y dice la Palabra de Dios que lo que es nacido de la carne, carne es y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. ¡Los ungidos de Dios hacen las obras de Dios, por lo tanto hacen las obras del Espíritu!

Hay una gran diferencia entre las obras de los ungidos y las obras de los hombres. Las obras de los hombres son egoístas, son para el “dios estómago”, son para el hombre mismo, para su familia, pero las obras de los ungidos de Dios, son para el reino de los cielos, son para bendecir a la humanidad. Dios hará la obra que tiene que hacer contigo, o sin ti, pero no te quepa la menor duda que eres un llamado de Dios para ser su ungido. El no me mandó a hablar a las piedras, sino a seres humanos, a los que Dios quiere cambiar y mudar en sus corazones a partir de esta hora. Dios tiene una tarea que hacer y ella es más grande que la tuya, El tiene pensamientos y caminos más altos que los tuyos. ¡Dios quiere que veas su gloria y disfrutes de su poder!

¿PARA QUÉ ES LA UNCIÓN?

El Ungido de los ungidos fue Jesús en la tierra. ¿Para qué es la unción? Yo veo a los cristianos que van a congresos, hacen cursos bíblicos, van corriendo a donde está el último predicador de onda para ver si reciben un fueguito… ¡andan de congreso en congreso buscando el fuego! Pareciera que la unción es una sensación que Dios da a los creyentes, pareciera que es un sentir que te hace dormir como un niño de noche. Pero el tema no es qué pasó cuando vino la unción, sino que pasó por causa de la unción. ¿Qué ocurrió en los días sucesivos a la unción? ¿Qué buscas y qué quieres de Dios? ¿Alguna cosquillita, alguna sensación? ¿La unción es para ti una sensación que te produce placer? Tengo que decirte algo importantísimo: ¡La unción trae problemas! Jesús dijo: “No penséis que a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada” (Mateo 10:34). Dice la Palabra de Dios que cuando David fue ungido rey, todos los filisteos se unieron para ir a combatirlo. No es que la unción hace que el diablo huya de ti, sino que hace que las huestes del infierno vengan contra ti. Es que las obras que se producen cuando estás ungido, son obras que llaman poderosamente la atención al reino de las tinieblas; porque el reino de satanás ha estado trabajando en tu “disco duro” toda la vida, para ordenar tu mente y tus pensamientos de acuerdo a los principados y potestades de maldad en las regiones celestes. Satanás ha trabajado toda la vida para enredarte la cabeza, y encima te hace decir: “¡Yo soy así! Nadie me va a cambiar, el que me quiera, me va a tener que aguantar así como soy”. ¡Te metió esos pensamientos para que creas que no se puede cambiar! ¡Satanás ha trabajado en tu vida desde que has nacido! Ha trabajado para meterte en amarguras y tristezas, ha provocado circunstancias para causarte heridas y para que esas heridas nunca cierren, ha trabajado para que nunca olvides algunas palabras o hechos que te han afectado. Satanás ha trabajado para que los que te rodean te rechacen y sintiéndote rechazado, tú rechaces a la gente. ¡Toda tu vida ha estado trabajando para cuadrarte la mente! ¡Los demonios te conocen bien! ¡Te están observando y saben cuáles son tus debilidades y saben cómo tentarte! Tú andas distraído creyendo que el diablo no te va a hacer nada, pero él está desesperado por bloquearte. Pero un día viene la unción de Dios, cae sobre tu vida, y el demonio que estaba acostumbrado a meterte amargura ya no lo puede hacer.

Comienzan las obras de Dios y también comienzan los problemas con los poderes de las tinieblas. Así que están las obras de las tinieblas y están las obras de la luz. En las tinieblas de este mundo, las obras de la luz son muy visibles, muy tangibles y los poderes de las tinieblas la detectan fácilmente porque no provienen de ellos, sino de Dios. Cuando te enciendes y comienzas a predicar el evangelio, tú  que antes odiabas ahora eres un blanco de Satanás, porque en el reino de las tinieblas, toda persona que comienza a hacer las obras de Dios debe ser detenida. Hay creyentes que son conscientes de la unción que hay sobre ellos, ¡pero otros ni se dan por enterados! ¡Las obras de Dios son poderosas! La persona ungida tiene adentro un fuego que no puede parar, le preocupan los problemas del barrio, de la ciudad, de la nación, ora por la gente, por los enfermos, libera a los endemoniados… ¡trae el reino de Dios a la tierra! ¡Hace las obras de Dios!

He visto cómo algunas personas que han tenido cáncer, se han muerto sin querer perdonar. He visto que hay una relación entre el resentimiento, el odio y el cáncer. Esta enfermedad es un arma poderosa que usa satanás, pero en determinado momento, Dios despierta a una viejita de ochenta años y le dice: “Ve y ora por esa mujer que tiene cáncer” y la viejita que apenas puede mantenerse en pie, ora por esa mujer y el cáncer desaparece. ¡Los demonios han trabajado años para provocar ese cáncer, pero ahora viene una viejita que con una oración les rompe todo el trabajo! ¡No es tu fuerza, sino que es el poder de Dios! ¡Un ungido es un problema serio para el reino de las tinieblas! Pero hay ungidos que no quieren problemas; he escuchado ungidos que dicen: “Pastor, desde que estoy orando por mi esposo, las cosas van peor, así que he decidido no orar tanto, para no tener tantos problemas.” ¡La unción genera conflicto, pero Dios guarda a sus ungidos! Una vez Lutero recibió la visita del diablo, quien le dice: “Tú no puedes hacer la obra de Dios porque eres un pecador”. Lutero le contesta: “¡Quiero saber cuales son mis pecados!” Y satanás comenzó a numerarlos uno por uno, los que Lutero iba escribiendo en un papel; cuando hubo terminado de numerarle todos los pecados, Lutero mojó su pluma en tinta, y sobre todos esos pecados escribió: ¡LA SANGRE DE CRISTO ME LIMPIA DE TODO PECADO! De ahí que Lutero escribió un himno: “Castillo fuerte es nuestro Dios; defensa y buen escudo. Con su poder nos guardará en este trance agudo. Con furia y con afán acósanos satán, cual él no hay en la tierra”.

Dice el Salmo 105:15: “No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.” Mis ungidos dice el Señor, son ¡mis ungidos! ¡No tengas miedo al conflicto y haz la obra de Dios! ¡No te detengas y no retrocedas! El reino de los cielos no es para cobardes, sino para valientes. ¡No puedes ser cobarde! Si vas a hacer la obra de Dios, tendrás que ser valiente, el diablo querrá comerte, mas Dios te guardará. Cristo fue ungido y tuvo que enfrentar al mismo satanás, ¡pero ni la misma muerte lo pudo detener! No obstante, hay creyentes que un demonio raso los frena.

CONCLUSIÓN

Tienes que decidir, si eres cristiano o no, si eres ungido o no. ¿Qué ve la gente en ti? ¿Las obras de cualquier vecino? ¿Te ve amargado o llorando por escasez como cualquier vecino? ¿Qué mal podrá hacerte satanás si haces la obra de Dios? Las obras de Dios no son tus obras, sino de El. ¡Los enfermos tienen que sanarse, los endemoniados tienen que liberarse, los pobres tienen que recibir el evangelio y los presos tienen que recibir libertad! Isaías 61:1 dice: “El Espíritu de Adonay, YHVH está sobre mí, porque YHVH me ha ungido. Me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar los corazones desgarrados, a proclamar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a promulgar el año de gracia de YHVH”. ¡Es para hacer esa tarea que eres ungido! Si no estás haciendo esa tarea, estás perdiendo tiempo, estás desperdiciando tu vida y avergonzando a Jesús. Jesús tiene una tarea que hacer, y es traer el reino de los cielos a la tierra. ¿Será que estás pensando en tus propios proyectos? Eso es lo que Dios quiere, que tires a la basura tus propios proyectos y abraces los de El. Lo que estás haciendo, ¿es lo que tú quieres o te lo ordenó Dios? Dios hoy quiere ungirte, pero debes renunciar a tus planes, tus proyectos y tus deseos. Recién después de renunciar, experimentarás que la voluntad de Dios es agradable y perfecta. Hay cristianos que no quieren hacer la voluntad de Dios y dicen: “¡No siento hacerlo!” Te imaginas al amo preguntándole al esclavo: “Querido esclavo, ¿qué te agrada hacer?” Imagínate a los siervos de Dios poniendo excusas de que están ocupados y tienen mucho que hacer. ¡Dios te ha llamado para que seas su ungido y para que hagas su obra! Ya sabes que vas a tener conflictos, pero también sabes que Dios está contigo y que sus obras son grandiosas y marcan la diferencia. Niégate a ti mismo, toma tu cruz y dale tu vida a Jesús. Si estás dispuesto a renunciar a todo y servir al Señor haz esta oración ahora mismo: “Padre querido, quiero hacer tus obras. ¡Quiero ser ungido! Renuncio a mí mismo Señor, renuncio a mis planes, a mis caminos, a mis pensamientos, renuncio a mis amores que me atan, sean cosas o personas. ¡Hoy renuncio a ello y me abrazo a ti Señor! En el nombre de Jesús hago esta oración, amén”.

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