Abrimos nuestras biblias en el libro del profeta Isaías capitulo 50, versículo 10; dice así la Palabrade Dios: “¿Quién entre vosotros tema a YWVH y escucha por voz de su siervo? Aunque ande en tinieblas y carezca de luz, confíe en el Nombre de YWVH, y apóyese en su Dios. Pero vosotros, que atizáis el fuego y encendéis las teas: ¡Andad al calor de vuestro propio fuego, de las teas que habéis encendido! De mi mano os vendrá esto: ¡Acabaréis por yacer en el lugar de tormento!” (Tomado de la versión “La Biblia Textual”)
El tema de hoy hace referencia a un cansancio especial: La fatiga del alma. Esta es un fenómeno que oprime a las personas, entre las que se encuentran lamentablemente los cristianos, y digo “lamentablemente” porque éstos no deberían estar oprimidos; sin embargo, el diablo y el infierno se las arreglan para hacer penetrar dentro de nosotros, lo que llamaremos “fatiga de alma”, la que muchas veces se confunde con la fatiga del cuerpo. En numerosas oportunidades decimos: “¡Estoy cansado! ¡Estoy agobiado! ¡Me duele todo!” Y da la impresión de ser un cansancio físico, pero en realidad es un cansancio del alma que afecta el cuerpo. No tiene que ver con haber trabajado mucho, no se trata de un cansancio físico sino que tiene que ver con la mente, con la voluntad y las emociones; en otras palabras, tiene que ver con la psiquis y como todo lo que sucede en ésta afecta el soma, o sea, la carne o el cuerpo, es por eso que aparecen las complicaciones psicosomáticas. Dicho de otra manera, la inestabilidad de la mente, de la voluntad y las emociones afectan también el cuerpo. Quiero hacer énfasis en que nosotros tenemos que saber diferenciar entre una fatiga física y una fatiga del alma. (más…)
Abrimos la palabra en el libro de Génesis capítulo 3:1-6 “1Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 2Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 6Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella”.
La lección de hoy está basada en Oseas 11:1-2: “1Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. 2Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí; a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios”.
Este pasaje dela Bibliahabla de un tema importantísimo: De la identidad de Dios con su pueblo. A su pueblo Dios le llama “mi hijo”. Esa identidad está fundamentada y basada en la naturaleza que Dios le da a su pueblo, es decir, a su hijo; está fundamentada y basada en la realidad de que su pueblo es hijo de Dios, y que Dios es Padre de su hijo, que es su pueblo.
Hoy haremos un énfasis especial en un tema que venimos ministrando, y que no es suficiente con sólo conocerlo. Saber acerca de algo, no es no es señal de haberlo incorporado o que ya esté metido en nuestras entrañas. Estaremos hablando acerca de los peligros que existen cuando tomamos decisiones almáticas. El alma del hombre es un peligro si no está bajo la autoridad divina, porque todo lo que produce el alma del hombre es contra Dios. El pecado cambió la naturaleza del hombre, haciendo morir el espíritu y entronizando el alma; en ese momento surgió lo que llamamos “la carne”, es decir, la asociación de la mente, voluntad y emociones con el cuerpo del hombre, quien se incendió en pasiones y deseos, en interpretaciones y razonamientos, se envaneció y su necio corazón fue entenebrecido por no tener en cuenta a Dios, según dice el libro de Romanos. Entonces terminó adorando a las criaturas en lugar de adorar al creador. Toda clase de desviaciones surgieron cuando el hombre dejó de depender de Dios y comenzó a depender de sus propias percepciones, cuando creó su propia visión y se apartó de la visión de Dios.
La lección de hoy está basada en 1ª Corintios 15:22-25: “22Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 23Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 24Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies”. El primer resucitado es Cristo, la primicia, luego, en su segunda venida, resucitaremos los que somos de Cristo, y por último resucitarán todos los malvados en la segunda resurrección, los que se van a disfrutar del lago de fuego y azufre preparado para satanás y los demonios. Es necesario que Jesús ponga a todos sus enemigos debajo de sus pies y el postrer enemigo que será vencido y destruido, es la muerte. ¡Tenemos un enemigo en común que es la muerte! Apocalipsis dice que el Hades y la Muerte entregaron sus muertos y fueron echados en el lago de fuego y azufre. Así que allí estarán, el Hades, la muerte, el falso profeta, la bestia, satanás y sus demonios y todos los rebeldes. ¿Cuál es el propósito de Dios? ¿Qué es lo que El se ha propuesto hacer en la historia de la humanidad, desde su comienzo hasta su fin? ¡El propósito de Dios es instaurar su Reino aquí en la tierra!
Muchos cristianos se preguntan: ¿por qué los creyentes tienen que fracasar en algunas áreas tan importantes de sus vidas como es la familia o el matrimonio? ¿Por qué tienen que fallar en esas áreas en las que consideramos que no debieran fallar?
Hablé recientemente con una mujer que habiendo conocido el evangelio, se enfureció con Dios, lo declaró injusto y culpable porque su papá había muerto, también se enojó con los hermanos y se alejó de la Iglesia. Me dijo: “Pastor, he vuelto a buscar a Dios porque no doy más, la cosa se puso peor”. Me contó que su papá era muy fumador y en determinado momento, le vinieron dolores. Los médicos pensaban que eran dolores musculares, así que no le dieron la medicación adecuada ni le hicieron los análisis pertinentes; después de cierto tiempo, finalmente le hicieron estudios, los que mostraron que tenía un cáncer avanzado. Esta mujer decía: “Me enojé con los médicos, llegué a odiarlos, decidí que no me iba a dejar atender por ellos, ¡y también me enojé con Dios! Le pregunté: “¿Por qué le echaste la culpa a Dios?” “Es que yo creía que mi papá iba a ser eterno, ¡no quería que muriera!”
En algún momento en la vida de ciertas personas ha habido un cambio de dirección, la cual proviene de un cambio de visión. Ésta (la Visión) es parte del método de Dios para la realización de sus planes. Sea mala, regular o buena, cada persona tiene una visión de la vida. Cuando la visión es mala resulta que la vida es mala, por el contrario, cuando la visión es buena el resultado es una vida buena. Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). ¡Dios tiene reservada para cada uno de nosotros una vida abundante! ¿Qué significa esto? Es una vida que me satisface, que me trae alegría, es una vida que me produce placer y me gusta vivirla; una vida en la que me causa placer hacer lo que hago y puedo sin lugar a dudas decir que es una experiencia maravillosa. Que ésto suceda resulta en la necesidad de que nosotros tengamos una visión correcta para vivir, no una visión de la tierra sino del cielo, no una perspectiva humana de la vida, ni racional, ni mental, sino una perspectiva eterna, una perspectiva de Dios. (más…)
Queremos hoy hacer hincapié en la familia. Lo más precioso que tenemos en la tierra es nuestra familia, por eso, lo último que debiéramos hacer es descuidarla. En nuestros centros comunitarios, donde recibimos gente marginada, rechazada, que ha estado en la delincuencia, en la droga, en el alcoholismo, en depresiones, descubrimos continuamente que los problemas más serios que los afectan son aquellos que tienen que ver con sus relaciones familiares. Las heridas más grandes del alma, las que más cuestan sanar y superar son las que recibimos en nuestro entorno familiar.
Dios hizo todas las cosas. El universo que El ha creado es ordenado y previsible; podemos verlo y conocerlo a través del conocimiento de las leyes naturales. Ya se terminó ese tiempo de oscurantismo de la Edad Media, de fantasías y de superstición. Dios es un Dios de orden, del caos hizo un universo ordenado y estableció leyes, las cuales Él mismo sostiene y las ha puesto cerca del conocimiento del hombre. Dios nos ha dado un mandato; en Génesis 1:28 dice: “… llenad la tierra, y sojuzgadla…” Es decir, nos da el mandato de conocer la creación, de entenderla, implica tener ciencia, conocimiento de las leyes de Dios y así tomar dominio de la creación. Y así como hay leyes en el mundo visible, también hay leyes en el mundo invisible, las cuales han sido puestas para bendición de nuestras vidas. ¡No son cosas ocultas las que Él ha revelado en su santa palabra! En ella la ley de Dios nos ha sido revelada porque El quiere que a través de esas leyes alcancemos el más alto nivel de vida que podemos alcanzar.