¿Quieres un toque de Dios? ¡Es necesario que le des una oportunidad! Pero, con sólo un mensaje por semana no alcanza, para tener una vida especial cristiana hay que darle un tiempo extra a Dios; Él necesita atención exclusiva, por tanto, hay que jugarse. No en vano los grandes hombres de Dios que participaron de avivamientos tremendos tuvieron largos momentos de oración y de ayunos por la salvación de la gente y Dios les concedió esa presencia, poder y unción. Él obra en nosotros de acuerdo a nuestros deseos, más anhelas de Dios, él te lo da. Él no puede atarte ni retenerte, tiene que salir de ti. ¡Compartir un tiempo especial con Dios siempre tiene buenos resultados! Si nos esforzamos en leer la Biblia, orar e ir a la iglesia para tener más comunión con nuestro creador, Él nos dará más.
Leamos Hechos 3.1-10: “1Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. 2Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. 3Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. 4Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. 5Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. 6Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 7Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; 8y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. 9Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. 10Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido”.
Hoy quiero hablar acerca de un nivel de fe que debemos alcanzar, un nivel del que disfrutaron los discípulos de Jesús en la primera época de la era cristiana, una fe audaz que iba más allá de una simple oración o petición. Les estoy hablando de una fe que produce milagros no por lo que oramos sino por lo que decimos.
Si analizamos el milagro descrito en el pasaje anterior, observamos que el apóstol Pedro no tenía un nivel de fe que lo llevaba a ponerse delante de un paralítico y decir: “Oh Señor, en el nombre de Jesús, bendice a este hombre y levántalo” ¡No! Pedro no actuó de ese modo, sino que hizo la obra sin pedirle nada a Dios. Cuando Pedro y Juan iban a entrar al templo, un cojo de nacimiento les rogó que le diesen un poco de limosna. Estaba aguardando unas monedas, porque no todos los días un cojo espera que alguien lo sane. Pero Pedro no tenia dinero así que le dijo: “No tengo ni plata, ni oro mas lo que tengo te doy, levántate en el nombre de Jesús”; luego lo tomó de las manos y en el momento se levantó y se le afirmaron los pies.
Nosotros somos un poco distintos, así que decimos: “No tengo ni fe ni milagros, mas lo que tengo te doy” y metemos las manos en los bolsillos y le damos algunas monedas. ¡Somos de otro nivel! Pero ese grado de fe que disfrutaron los discípulos es el que todos estamos esperando disfrutar en este período que llamamos el tiempo de la segunda venida de Cristo, el tiempo de la lluvia tardía. El Señor prometió que enviaría la lluvia temprana y la lluvia tardía, las dos tienen que ver con la productividad de la tierra, con plantaciones y también con frutos. Dios está motivando a la generación actual y nos está incentivando a tener un deseo, no de una iglesia tradicional, formal, y linda, sino poseer un nivel de fe distinto que no hemos conocido aún. Dios está preparando un derramamiento del Espíritu Santo y nuestro corazón debe estar abierto a que sucedan esas cosas o aún mayores. La otra promesa que nos da la Biblia es: “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos…” (Hageo 2:9). ¡Esperamos ver una iglesia poderosa! ¿Has leído el libro de Hechos de los Apóstoles? En los comienzos de la iglesia sucedían cosas maravillosas; la gente se llevaba los paños de los apóstoles, los ponían sobre los enfermos y éstos sanaban. La promesa de Joel dice: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne…” (Joel 2:28). No vamos a detenernos ni dejaremos de creer, ni de esperar, ¡subiremos a ese nivel de fe! La fe viene por el oír y el oír de la palabra de Dios. He venido a contagiarte con el Espíritu de Dios que se movía en el tiempo de Jesús. A veces es tan baja nuestra fe, de modo que nuestras oraciones son una especie de lamento que no llegan a ser peticiones. Normalmente estamos esperando que Dios haga las cosas pero sin embargo nosotros tenemos el Espíritu Santo que ha venido a morar en nuestro interior.
Quiero hablarte de lo que sucede en nuestras vidas y en nuestra conciencia; no estamos acostumbrados a discernir lo que nos dice nuestra conciencia. Muchos estudiosos de la Biblia dicen que ésta es el mismo espíritu del hombre, generalmente no oímos la voz de nuestra conciencia ni le obedecemos. Dios no nos habla a la mente sino a nuestro espíritu. Dice la Biblia: “Lámpara de Jehová es espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón” (Proverbios 20:27). El espíritu del hombre sabe escuchar al espíritu de Dios, lo único que satanás no pudo contaminar con el pecado fue el Espíritu de Dios, por eso, cuando el espíritu del hombre murió por el pecado, Jesús lo hizo revivir; cuando Dios hace revivir al espíritu del hombre pone en él una semilla incorruptible, ese nuevo ser que está en nuestro interior, que ha nacido del Espíritu de Dios unido al espíritu del hombre, oye la voz del Espíritu, conoce y entiende las cosas de Dios. Satanás opera y actúa en nuestra alma, en nuestra mente, voluntad y emociones, pero Dios obra en nuestra conciencia; hasta el más malvado sabe diferenciar lo que está bien de lo que está mal, aún cuando nuestra conciencia está tapada o tiene mucha basura, y eso nos hace saber que tenemos conciencia.
¿Anhelas ser una persona victoriosa en todo lo que emprendas? ¿Deseas vencer todas tus batallas? Te enseñaré un secreto para lograrlo: ¡La unidad con tu hermano genera poder! Quizás pienses que es una pérdida de tiempo unirte a ese miembro de la iglesia, insignificante, que pasa desapercibido quizás hasta a los ojos del pastor, pero estás equivocado. Dios quiere enseñarte una lección importantísima. En 1° Corintios 12:12-26 dice: “12Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. 13Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. 14Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 16Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 17Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? 18Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. 19Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. 21Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. 22Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; 23y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. 24Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, 25para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. 26De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan”.
Dice este pasaje que a todos se nos dio a beber de un mismo espíritu, y fuimos bautizados en un mismo espíritu; podríamos hacer un paralelo con nuestro cuerpo físico: Lo importante en mi cuerpo es que la mano derecha responda a un lado de la cabeza, y que la mano izquierda responda al otro lado de la cabeza, y que todo el cuerpo responda a la misma cabeza. Del mismo modo, en la iglesia hay una unidad proclamada. A pesar de que somos muchos miembros, formamos parte de un solo cuerpo, y lo más lindo es que cada uno es una parte especial del mismo, hay coordinación de tal manera que cuando un miembro se duele, todo el cuerpo se duele junto con él. Hay poder en la unidad, ¡la unidad genera poder! En otras palabras, no hay poder en un miembro individual sino en el cuerpo, en la iglesia en su totalidad. El poder que existe en la unidad se muestra en la Biblia desde el principio hasta el final: en el Génesis era importante la unidad entre Dios y el hombre; éste fue creado y nació para vivir en comunión con su creador. Su relación con Dios generaba en él, poder, autoridad y gloria, nada podía hacer sin Dios, Jesús afirma en San Juan 15:5: “…separados de mí nada podéis hacer”. En el huerto del Edén, Dios le dijo al hombre: “…mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17). Esa sentencia se cumplió en el hombre cuando pecó, quedando desvinculado de Dios, dejó de ser uno con Él y fue como una heladera desenchufada, que podrá ser muy linda pero no producirá el frío que se necesita porque está desconectada de la fuente de energía.
Desde el principio Dios ha establecido que hay poder en la unidad; este es un principio que se aplica tanto cuando se obra mal, como cuando se obra bien. En muchos pasajes de la Biblia se habla de la unidad, en algunos casos Dios le habla a una ciudad o a una nación como si le hablara a una persona; cuando en una ciudad o nación prevalece un determinado espíritu, esa nación o ciudad adquiere una identidad que la hace distinta a todas las demás; por lo tanto Dios puede hablar de la misericordia que está en esa ciudad, o lo necia que es… “derramadora de sangre”, ha llegado a decir Dios en alguna oportunidad (Ezequiel 22:2). ¡Cuando se produce unidad sea para el bien o para el mal, se genera un poder muy fuerte! Cuando hay unidad, los objetivos se alcanzan. Veamos lo que dice Génesis 11:6: “Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer”. Este pasaje se refiere a la Torre de Babel, el cual era un emprendimiento que Dios no quería que se haga; el pueblo en desobediencia estaba edificando y habían llegado a un punto de unidad, que Dios se dio cuenta que nada les haría desistir de lo que se habían propuesto. Dios determina pues, el remedio para ese problema: ¡La división! Y dijo: “7Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. 8Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad” (Génesis 11:7-8). De pronto comenzaron a hablar y no se entendían, surgió la confusión; cuando esto pasa, no hay unidad sino división. Cuando en un matrimonio comienza la discusión, cuando la esposa dice que no entiende a su esposo, que se lo ha dicho de mil maneras, se desarma la unidad. ¡Dios abomina la división!
Hay un misterio en la unidad y Dios quiere dividir las fuerzas del mal, porque ellas vienen a deshacer la iglesia, el matrimonio, una empresa, una organización o un país. Hay un misterio que les quiero compartir: Las palabras adquieren el significado que nosotros les queremos dar, a veces tienen un significado etimológico, pero su verdadero significado depende del espíritu con que las hablamos o interpretamos.
Después de cien años de laicidad en Uruguay, un diputado propuso hacer un manual para definir bien el término; también recuerdo que hace algunos años atrás, un Intendente permitió el nudismo en las playas de su departamento, y se le preguntó: “¿Qué hacemos con el artículo del Código Penal que habla acerca del atentado violento al pudor?” Y contestó que no estaba bien definido lo que era el pudor. ¡Yo creía que la familia estaba definida, pero resulta que también se la está re definiendo! Se están cuestionando los valores y re definiendo todas las cosas; hasta ahora creíamos que la democracia era el gobierno del pueblo, por el pueblo, y para el pueblo, así nos lo enseñaron. Pero estuve leyendo acerca de los mártires de Chicago, que tenían un concepto de la democracia que venía de la Revolución Francesa: Se los consideraba anárquicos, ellos decían que por eso mismo se los condenada; “Porque defendemos la libertad, la fraternidad, y la igualdad es que nos están condenando”. Estudiando acerca del tema, comienzo a descubrir que hay gente que ve a la democracia no como el gobierno del pueblo, por el pueblo, y para el pueblo, sino como un sistema de gobierno que divide al pueblo en partidos, para que discutan hasta cansarse, matarse, agotarse, y dividirse; para esta gente, la democracia era la mejor manera de destruir la unidad que tenían los gobiernos a través del rey. Era más fácil llegar a la anarquía, para debilitar; éstas son personas que desde el año 1700 piensan en instaurar un gobierno mundial.
Cristo también habla de la unidad de la iglesia; los miembros formamos parte los unos de los otros y podemos vivir armoniosamente porque hemos sido bautizados todos en un mismo espíritu, por tanto, todos podemos hablar lo mismo y estar de acuerdo. Estar de acuerdo no significa ser iguales, como por ejemplo, en el cuerpo, todos los miembros son distintos y cumplen distintas funciones pero no obstante, todos colaboran para el bien del cuerpo. ¡En el cuerpo humano hay una unidad maravillosa!
¿Tienes algún sueño escondido que nadie conoce? Yo nunca quise ser pastor y me ha sucedido lo mismo que seguramente les pasa a algunos de ustedes; tuve opresiones para ofrendar y diezmar, semejantes a las que algunos de ustedes tienen. A veces no me concentraba en lo que Dios me quería decir, sino que escuchaba a los predicadores y pensaba: “¡Yo predicaría mejor que él…!” Y elaboraba un mensaje paralelo; aunque no quería ser pastor, porque tenía una mala imagen de la figura pastoral, lo veía como una persona miserable, que Dios había puesto para que las personas lo embromen, muy distinto a lo que algunos piensan, que los pastores están para embromar a la gente. ¿Qué es esto de creer que uno puede confeccionar un mejor mensaje que el del predicador? ¡Entraña poseer el sueño escondido de ser un pastor! Yo no me había dado cuenta, pero mi actitud denotaba que en mi interior, Dios había puesto su sueño: Ser un pastor.
Quizás tienes un sueño, que crees imposible de realizar, porque no te crees capaz, o consideras que no eres la persona indicada para llevarlo a cabo, pero Dios lo ha puesto allí, y si lo ha plantado en ti, también ha planificado darte las fuerzas para hacerlo realidad.
Llegó un día que había crecido espiritualmente y era un líder incipiente; recuerdo una oportunidad que habían organizado una campaña y el que era mi pastor en ese entonces, eligió a cuatro o seis líderes para predicar un día cada uno. ¡Y yo estaba entre esos seis! Había una lucha en mi interior por sacar “el oficio de predicador” que tenía y tocar a la gente con la palabra de Dios, pero al mismo tiempo, no quería que a los otros predicadores les vaya tan bien como a mí. Ese el tipo de pensamientos que uno no le cuenta a nadie; escuchaba a los predicadores y pensaba dentro de mí: “¡Yo lo haría mejor!” Y cuando llegó el día que me tocó predicar, oré y ayuné toda la semana… le pedí a Dios que cayera fuego del cielo y se levantaran los muertos.
Cuando el Pastor Roberto Passo me decía que sería un pastor, pensaba que estaba loco. No obstante, era diácono de la iglesia y cuando en una oportunidad él se fue de viaje, dejó previsto que yo predicara el sermón del domingo. Me aparecieron repentinamente los síntomas del temor: cosquillas en el estómago, taquicardias, náuseas, etc. Había en mí un sueño escondido y comencé a luchar con mis temores. El problema más serio que tenía era pararme frente a una multitud; me daba vergüenza, tartamudeaba y me quedaba cortado; al ver que la gente me miraba con atención, más cortado me quedaba, así que para poder concretar mis sueños ¡tuve que enfrentar mis temores! Y cuando hablo de nuestros sueños me refiero a los planes de Dios sobre nuestras vidas, porque no es concebible sueños engendrados por nosotros, si es que nos llamamos cristianos o hijos de Dios. Un hijo de Dios puede tener un sueño propio, que no sea de Dios pero en ese caso, es necesario elegir bien y desechar lo que no pertenece a Dios. El Señor te ayudará con tus sueños, pero, si le pertenecen a Él. Si no tienes sus planes en tu corazón, pídele que abra tu mente, como un día abrió la mía y me hizo entender que su propósito para mi vida era ser un pastor. Hoy reconozco que ese sueño de predicar era de Dios, estaba en mi corazón y Él quería que saliera a luz.
Más de una vez les conté que la primera vez que prediqué estuve toda la semana estudiando lo que iba a decir; leí, oré, estudié, escribí, me hice un ayuda memoria y prediqué muchas veces el mensaje en el fondo de mi casa… le hablaba a un árbol, repetía de memoria lo que iba a decir. En mi casa era un campeón pero cuando subí al púlpito me quedé petrificado. Miré la Biblia, luego la gente y se me secó la lengua… ¡estaba tieso! El púlpito era de madera y muy grande y me veía chiquito detrás de él… comenzaron a temblar mis rodillas, aparecieron todos los síntomas del temor, y dije: “¡Dios mío! ¡Tengo que comenzar! Así que empecé y dije todo lo que tenía anotado en el papelito y cuando terminé, miré el reloj, ¡y había hablado sólo diez minutos! Salí de allí y sentencié: “¡Señor, está confirmado que nunca seré pastor! ¡Haré cualquier cosa que me pidas menos predicar! Te amo, estoy dispuesto a entregarme y a dar todas mis fuerzas pero no me pidas que predique, mira el papelón que hice esta noche”. Es necesario que recuerdes, que tus temores se levantan contra tus sueños, vas a tener que tratar con ellos y enfrentarlos. ¡Tendrás que atravesar la pared llamada temor! ¡Los grandes hombres de Dios a la hora de enfrentar los sueños de Dios también tuvieron miedo!
Presta atención a la siguiente narración: “Todavía temblando, recogió su maleta, le dio las espaldas a Familiar y se encaminó al cartel. Y aún cuando su temor iba en aumento, Ordinario cerró los ojos y dio un gran paso hacia delante, justo a través de la invisible Muralla del Temor. Y aquí hizo un sorprendente descubrimiento. Al otro lado de ese solo paso, el mismo que Ordinario pensaba que no podía dar, encontró que había atravesado su Zona de Comodidad[1]”. ¿Te has encontrado haciendo exactamente lo que temías hacer? Siempre habrá un momento en que haremos aquello que no queremos. Es necesario que sepas, que siempre que quieras realizar tus sueños, tendrás que atravesar esa muralla que te atormenta. ¡Un sueño es un gran emprendimiento! Es algo que está más allá de nuestras posibilidades, de nuestras habilidades, nunca tiene que ver con lo que sabemos o con lo que ya comprendemos cómo hacerlo, sino que es algo que Dios te da para desafiarte. Un sueño es algo que jamás podrás hacer si Él no está contigo, es un desafío en el que Dios quiere caminar junto a ti. Y a través de él enseñarte y mostrarte que eres más de lo que piensas, crees o imaginas. Has sido creado a imagen y semejanza del Dios Altísimo y por tanto, puedes operar en su poder y hacer las obras que Él hace. Pero mis temores, me llevaban a preguntarme ¿es realmente la voluntad de Dios que emprenda ésto? El miedo nos hace preguntas, generalmente pensamos que si determinada cosa proviene de Dios, no debemos tener miedo, pero si es de Dios, el diablo querrá detenerte. ¡El infierno no quiere que tú obedezcas a Dios! ¡Quiere que obedezcas a tus temores! La presencia del temor revela que estás enfrentando un sueño de Dios. Él nos ha creado con un potencial al que no le ha puesto límites, las palabras de Jesús siguen siendo desafiantes y vuelven una y otra vez a este lugar para penetrar en el corazón de los que se llaman hijos de Dios, para decirles: ¡Al que cree todas las cosas le son posibles! Dios te sube a su nivel y te dice: ¡Nada hay imposible si puedes creer!
Mis aprensiones me llevaron a decir entonces: ¿Es realmente la voluntad de Dios que yo predique? Mis temores se estaban levantando en contra de mis sueños y tuve que luchar porque había alguien que quería desafiarme con un gran sueño y ese era Dios, pero también había alguien que quería detenerme y ese era satanás y el poder de las tinieblas. Hay algo que batalla contra nuestros sueños y es el hecho que nos gusta vivir en un área familiar, nos place movernos en un área de comodidad, en un territorio donde conocemos todos los elementos y por tanto, donde nos manejamos con facilidad. El temor a lo desconocido genera en nosotros tremendas frustraciones porque nuestros sueños siempre están más allá de lo familiar, y más allá de ese territorio que dominamos. Salir de ese territorio nos causa temor, por lo tanto un creyente es una persona que no siempre no va estar exenta de experimentar temores, ¡todo lo contrario! Un creyente es alguien que experimenta temores pero se acostumbra a manejarlos y a enfrentarlos para descubrir, una vez que cruzó esa muralla invisible llamada temor, que salió de ese territorio familiar y que no fue tan difícil. ¡Vencer los temores no es difícil!
¡Nada es poco en las manos de Dios! ¿Te crees “algo” o “alguien” en sus manos? Muchos sostienen que no son nada pero hoy es necesario que creas, que eres un gran proyecto de Dios y que tienes que llevarlo a cabo. Yo personalmente, creo que soy un gran proyecto de Dios, pero no siempre me vi así.
Cuán frágilmente venimos a la vida… los seres humanos necesitamos de cuidados cuando nacemos, requerimos de los brazos de nuestros padres hasta el año y medio, precisamos de sus atenciones, porque somos muy débiles. ¡Pero Dios nos ha concebido para grandes proyectos eternos! Antes que yo existiera, Dios ya había planeado todo: Quién se iba a casar con mi mamá… cuál sería el día de mi nacimiento, todos los detalles de mi vida. A pesar de todos los planes humanos, ¡yo tenía que nacer! Cuentan que mi mamá no se quería casar con mi padre, pero al final lo hicieron, y yo soy el primero de cinco hermanos varones. Tampoco mis padres anhelaban un varón sino que querían una nena, ¡pero vine yo! El parto se complicó, no obstante, yo estaba en los planes de Dios. Es una emoción contarles que vengo de un abuelo que casi lo entierran vivo en la primera guerra mundial, que una bomba por poco mató a un pelotón pero el quedó malherido, de modo que hicieron una fosa para los muertos y en el momento que estaban tirando a mi abuelo, él se quejó y dijeron: “¡Aquí hay uno vivo!” Y lo pusieron aparte… ¡Mi abuelo se salvó porque yo tenía que nacer! Cuando mi abuelo regresó de la guerra, mi abuela que había estado comprometida con él, cansada de esperarlo, se casó con el hermano mayor de mi abuelo. Pero pasado el tiempo, mi tío abuelo falleció y mi abuelo finalmente se pudo casar con la viuda del hermano. Casi no se casa mi abuelo con mi abuela, casi lo entierran vivo, casi después de cinco años yo no nazco, casi hubiera sido una mujer… pero así son los planes de Dios. La Biblia afirma: “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre, mas el consejo de Jehová permanecerá” (Proverbios 19:21).
¡Dios tiene planes maravillosos! Escogió a un caldeo errante y le dijo: “Haré de ti una nación grande”, ese fue Abraham. Él tenía una esposa estéril pero le creyó a Dios y por cuanto creyó, Dios pudo realizar los planes que tenía con él. Dios ejecuta proyectos en sociedad con el hombre, Él ha hecho al hombre a su imagen y semejanza, esto significa que somos y operamos como él. Hemos reducido la medida de la imagen de Dios, pero Él quiere agrandarla, levantarla y anhela que seamos como Él, que regresemos a los planes que tenía cuando hizo a Adán y a Eva. La Biblia afirma que Dios llama a las cosas que no son, como si fuesen, ¡y nosotros también operamos del mismo modo! Todas las cosas fueron creadas por la fe, por la palabra de Dios, Él opera por la fe y nos ha dado operar en esa misma dimensión, por medio de la fe, para que sus obras también sean hechas por nosotros. Jesús enseñó que al que cree todas las cosas le son posibles y asimismo el apóstol Pablo afirmó: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Esta palabra es para aquellos que dicen: “No puedo, no tengo, me supera, no llego…” ¡Dios te ha creado a su imagen y semejanza! De la nada, Dios ha creado todo, ¡lo poco es mucho en sus manos!
En Adán y Eva estaban reflejadas todas las personas que habitarían la tierra; lo que se ve de ti es temporal pero los proyectos de Dios contigo son eternos. Cuando Dios le dijo a Abraham “bendeciré en ti todas las familias de la tierra”, no estaba mirando los cien o doscientos años que podía vivir un hombre sobre la faz de la tierra, sino que estaba vislumbrando el proyecto eterno que tenía con ese hombre. Abraham no pudo ver la bendición que habría sobre mi cabeza, pero la bendición que yo tengo me viene de él, que fue llamado “el padre de la fe”. ¡La realidad no es lo que se ve! ¿Qué ves tú? ¿Una semilla o un bosque? Si ves una semilla, eres corto de vista y tienes muy poca fe y esperanza. ¡En una semilla está el potencial de todo un bosque! Dice la Biblia en Eclesiastés 3:11: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos,…” Dios ha puesto eternidad en las cosas que ha creado, nada de lo que se ve es un lapso de tiempo sino que todo lo que se ve pertenece a la eternidad. Este pensamiento encierra un misterio: Los seres humanos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, tenemos por tanto, su sustancia. Un pez está hecho con la sustancia del agua; Dios ordenó a las aguas produzcan peces y seres vivientes y fue así, los peces pues, están formados por la misma sustancia de la fuente de donde fueron creados, es decir, del agua, no hay nada en un pez que no provenga de su fuente, por eso cuando muere, termina siendo agua, lo que era al comienzo. Lo mismo sucede con los animales y con la tierra; Dios le dijo a la tierra que produzca animales y ella creó animales y plantas según su especie; cada animal pues, está formado con la sustancia de la tierra, pero cuando creó al hombre, se habló a sí mismo y dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26) No le habló a la tierra, ni al mar ni a nadie, sino que se habló a sí mismo.
No sé como Dios hace las cosas que son, de lo que no es. El opera en fe y cuando operamos con certeza, lo hacemos en su poder y dentro de sus planes, porque todo lo que proviene de la fe, está dentro del plan de Dios. La ilusión está fuera, pero la fe no, porque la Biblia afirma: “…todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Romanos 14:23). ¡Todo lo que proviene de fe es de Dios! Pero lo que no procede de la fe, se origina en el hombre y es ilusión. No creas que sorprenderás a Dios con una gran idea porque Él ya conoce todos los pensamientos y las ideas grandes son de Él. ¡A Él le interesan únicamente sus planes! Antes que tú nacieras, Dios ya tenía un gran plan contigo; Él tiene un propósito con tu existencia, no está experimentando contigo, no está pensando qué hacer contigo sino que ya tiene un plan predeterminado.
La esposa de Abraham era estéril, y no solo eso sino que Dios permitió que pasen 50 años en la vida de Abraham sin darle el hijo prometido. Todos los inicios son pequeños… Dios le había prometido que tendría un hijo y Abraham se podía morir tranquilo de que sucedería lo que Dios le había prometido, que sería una gran nación. ¡Tú eres más de lo que se ve a simple vista!
Lo que se ve es circunstancial y temporal pero Dios ha puesto eternidad en nosotros.
Finalmente, se cumplió la promesa y Sara, a los 90 años, dio a luz a Isaac, que significa “risa” porque dijo: “Dios me ha hecho reír y los que se enteren se van a reír conmigo”. Cuando Sara murió, Abraham mandó buscar una esposa para Isaac quien ya tenía cuarenta años; Eliezer su siervo fue el elegido para tan importante tarea, y le encomendó buscar una mujer de su parentela porque no quería que su hijo se case con una mujer cananea. Rebeca fue la mujer escogida por Dios para que fuese esposa de Isaac; pero ella también era estéril. ¡Dios estaba haciendo depender de Él la bendición de una nación! Porque de la descendencia de Abraham nacería el rey David y Jesucristo el Mesías. Dios le dijo al apóstol Pablo: “…mi poder se perfecciona en la debilidad” (2ª Corintios 12:9). No se crean los más jóvenes que pueden hacer más cosas porque son jóvenes; Dios no cuenta con nuestra fuerza, no opera a través de ella ni a través de nuestras habilidades, inteligencia o sabiduría. ¡Dios opera en el poder del Espíritu Santo! ¡Hay hombres de Dios que antes de morir hicieron las obras más grandes de toda su vida! Jacob oró sobre sus nietos Efraín y Manases antes de morir; Noé maldijo a Cam y bendijo a Sem y a Jafet; hace miles de años que murió Noé pero hasta el día de hoy estamos viviendo las consecuencias de sus profecías. Lo que tú vives tiene trascendencia para toda la vida, para bien o para mal. Si entras en la visión de Dios serás una sorpresa para el mundo y serás una bendición como Abraham.
Dios ha previsto una vida cien por ciento victoriosa para el cristiano, en todas las cosas que emprenda. No obstante, satanás y el reino de las tinieblas han traído cosas contra nosotros para que no se manifieste esa victoria. Hay cosas que nos hacen avanzar en tanto que otras nos hacen retroceder, pero Dios ha provisto un equipamiento para que el cristiano sea victorioso en todas las cosas que enfrente.
Satanás quiere frenarnos, él no está interesado en que avancemos, que tengamos fe y esperanza, no quiere que seamos personas de éxito, no quiere que brillemos, que nos vaya bien, así que todos sus misiles y sus dardos atacan a todos aquellos que anhelan ser fieles a Dios, a quienes quieren crecer y llevar frutos y así extender el reino de los cielos. Los más peligrosos, para satanás, son los más consagrados, por lo tanto, algunos, para no tener tantos problemas con él, tratan de no ser tan consagrados, tratan de demostrar que son buenas personas pero no ganan almas para Cristo. Hoy quiero hablarte de dos cosas: De la fe y del temor; son dos cosas tan parecidas pero tan opuestas; la fe es creer que algo que no se ve, sucederá y el temor es creer que algo que no se ve, sucederá. ¿Cuál es la diferencia entre ambos conceptos?
La fe es un potencial poderoso que rinde frutos para el reino de los cielos, y el temor es un poder negativo que rinde frutos para el reino de las tinieblas; la fe es el arma para el creyente en tanto que el temor es el arma de satanás contra el cristiano.
Nuestros temores provocan que no tengamos una vida de fe y asimismo la limitan, pero nuestra fe libera nuestro potencial. Éste es ilimitado, no hay nada imposible para el que cree, así lo afirma la Biblia, pero el temor bloquea el potencial que tenemos, nos limita, nos paraliza, es una fe negativa. La fe te ayuda a avanzar pero no ocurre lo mismo con el temor, por tanto, si quieres ir hacia adelante súbete en el tren de la fe y si quieres ir hacia atrás súbete en el tren del temor. A veces no entendemos o no discernimos que estamos operando en base a temores, estamos equivocados y confundidos porque nuestros temores nos confunden y nos limitan, ¡pero hoy es necesario que crezcamos en la fe! Hoy les traigo palabra de Dios, la Biblia dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Galatas 10:17
El temor genera cobardes, ¡pero la fe forja valientes! Cuando te liberes de todos tus temores, la fe de Dios será liberada a través de tu vida, cuando lo hagas estarás en condiciones de aplicar esta fe y nada te será imposible. Todo eso tiene que ver con el espíritu que se mueve en tu mente; hay espíritus negativos y espíritu positivo, es uno solo el positivo, no existen varios, ese es el Espíritu Santo poderoso de Dios. El día que seas libre de tus temores “andarás como sobre ruedas”, el camino te será aceitado porque tus temores te frenan, te debilitan, te convierten en cobarde; los cobardes no tienen fuerzas para hacer cosas; el cobarde es una persona que no actúa, no toma decisiones pero sabe que tiene que pasar algo, le pide a Dios que ocurra algo pero él no hace nada…. a los diez años le pregunta a Dios por qué no hizo nada y Dios le dice: “¿Por qué no hiciste nada tú?” El hombre cobarde espera que Dios haga las cosas en tanto que el hombre de fe sabe lo que tiene que hacer y lo hace. ¡La fe es activa! El apóstol Pablo decía: “Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras… La fe sin obras es muerta”.
La palabra “cobardía” proviene del griego y significa “temor” o “miedo”; también significa “vergüenza, timidez” y “huir”. El que tiene miedo huye; asimismo, la timidez y la vergüenza son dos aspectos del temor. Cuando una persona dice: “Yo no me animo a hacerlo” o “tengo vergüenza”, en realidad lo que tiene es miedo de hacerlo. Nuestros temores y nuestras vergüenzas a veces avergüenzan a Dios. Jesús dijo: “…el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. ¡Tus vergüenzas y tus timideces avergüenzan a Dios! Es bueno para un padre o una madre que su hijo sea una persona bien, que todos lo admiren en la escuela o en la universidad como un buen estudiante. Del mismo modo, a Dios le gusta decir de sus hijos: “Este es mi hijo en quien tengo complacencia. Predica el evangelio y no se avergüenza”. A Jesús lo escupieron, derramó su sangre en la cruz del calvario por nosotros y no le importó, se burlaron de él y siguió adelante. ¡Dios, líbranos de nuestras vergüenzas, de nuestros temores! El ser cobarde no es un defecto, ¡es un pecado! La cobardía te manda al infierno, el lago de fuego y azufre está esperando a los cobardes. Si tú no predicas el evangelio a toda criatura y te avergüenzas de hacerlo, eres un cobarde. La cobardía no sólo se manifiesta en predicar el evangelio, sino también en los estudios, en el trabajo, en las tareas que tenemos que hacer a diario. Muchas veces, tenemos que tomar decisiones y estamos orando para que Dios las tome.
Esta semana he estado hablando con personas que están sufriendo y padeciendo violencia familiar a diario y lo que me tiene asombrado es que no son capaces de enfrentar el problema y con su actitud están destruyendo a sus propios hijos; no solamente hablo de mujeres no creyentes sino también de mujeres cristianas que están manteniendo una situación conflictiva que no les hace bien ni a ellas ni a sus hijos. Enseñamos que la mujer debe estar sujeta a su marido pero no a un demonio. ¡Hay muchos cristianos que viven sujetos a demonios! Recuerdo una oportunidad en que una mujer le pidió consejo a mi señora porque vivía con sus padres que practicaban brujería, tenían imágenes, por lo que la chica vivía en una tremenda opresión. Mi esposa le preguntó cuantos años tenía y asimismo si podía sustentar sola un alquiler; ella le dijo que tenía 28 años de edad y que sí estaba en condiciones de afrontar el gasto de una casa. De modo que el consejo que le dio mi esposa fue, que se alquile un apartamento y viva tranquila pues no estaba obligada a vivir con sus padres. Ella le había predicado a sus padres pero éstos no querían saber nada con el evangelio, así que el consejo fue que se fuera de la casa. Pero recientemente regresó y habló conmigo: Me contó nuevamente la misma historia, todo lo que estaba sufriendo, y cuando le di el mismo consejo que mi esposa, me contestó: “Pastor, ese consejo me lo dio su señora hace dos años atrás…” “Y qué estás haciendo aquí”, le repliqué. “Es que a mí me da miedo dejar a mi mamá”. Le contesté: “¿Para qué te voy a dar un consejo si no obedeces? ¿Eres capaz de irte de la casa de tus padres?” Y me dijo: “La verdad que no, ¡tengo miedo!” Esta chica se quedó atada a sus temores y demás está decirles que no tomó una decisión.
¿Consideras que eres importante? Hoy Dios nos enseñará lo trascendentes que somos. El no está buscando personas especialmente inteligentes sino personas sencillas y con un corazón dispuesto. En otras palabras, tú que no eres importante, en cualquier momento puedes llegar a serlo, tu que no fuiste bienvenido al mundo cuando llegaste, que ni tu esposo, ni tus hijos ni el mundo te valoran, hoy te digo que aún en este día Dios puede mudar tu corazón y transformarte en una persona importante para Dios y para el reino de los cielos.
Cada uno de nosotros somos como vasijas, lo importante no es el recipiente sino lo que hay dentro de él. Pero lo que hay dentro no podría estar si no hay una vasija disponible, ¡de modo que también es importante el recipiente!
Estuve analizando la vida de tres hombres que Dios usó: Saúl, Moisés y Gedeón. Fueron personas dispuestas a ser emprendedores aunque estaban habituados a la clase de vida que tenían. Por ejemplo, Moisés pasó cuarenta años en el desierto pastoreando ovejas: ¿cuál era su trabajo? ¡Traer y llevar ovejas todos los días! Debe ser muy aburrido hacer ese trabajo –pacer ovejas- durante cuarenta años en el desierto… ese hombre no tenía expectativas, no tenía visión ni nada nuevo para hacer. La vida de algunas personas es tan aburrida… ¡cuídate que la tuya no lo sea! Si tu vida es aburrida, hoy te digo que Dios tiene planes trascendentes contigo y está esperando que le des la oportunidad de llenar tu vasija. ¡Él nos ha creado con un propósito realmente trascendente!
También estuve viendo la vida de Gedeón; él era una persona temerosa, desconfiada e incrédula, ¡pero tuvo un encuentro con Dios! Su vida fue trasformada y cambiada. Y el otro personaje que estuve estudiando es Saúl. El era un “don nadie”, pero Dios lo tenía escogido para ser rey de Israel. Del mismo modo, ¡Dios quiere hacer cosas importantes contigo!
En 1ª Samuel capítulo 9 la Biblia relata de una persona, Cis, que tenía un hijo llamado Saúl. Cis no era una persona importante, pero sí era una persona valerosa. Dice la Biblia que a Cis se le perdieron unas burras, no sabemos cuántas, parece que no eran muchas; no era una familia pudiente, como por ejemplo Abraham que tenía miles de cabezas de ganado. De modo que Cis llama a uno de sus criados y le dice: “Prepárate y sal a buscar las burras”. Salió pues Saúl a buscar a las dos o tres burras… una tarea totalmente rutinaria: Es muy habitual en el campo que se pierdan los animales. Saúl salió un día con un tema de rutina y buscaron un día, dos, tres y cuatro días y las burras no aparecían. Se les terminó el pan y todo lo que tenían para comer y pensaron en regresar, pues, habrá pensado Saúl: “Ya a mi padre no le importan las burras sino que debe estar preocupado por mí”. El criado le propone consultar al vidente de Dios, el que nunca fallaba. “¿Qué le llevaremos al profeta?” pregunta Saúl, porque siempre que alguien iba a consultar a un siervo de Dios, llevaba una ofrenda. …¡Sólo tenían unas monedas! Mientras tanto, Dios había hablado un día antes con Samuel el profeta diciéndole: “Mañana a esta hora enviaré un hombre el que tienes que ungir para que sea rey sobre Israel”. ¡Saúl pasó de ser un “busca burras” a ser el ungido de Jehová! Dios no necesita hombres muy preparados, sino personas de corazones sencillos y dispuestos para llenar con su presencia. Lo que ocurre, es que los corazones dispuestos generalmente están en las personas sencillas y sin mucha letra, pues los preparados están muy ocupados. ¡Dios necesita personas dispuestas! El puede tocar aún al drogadicto que no sabe qué hacer con su vida y lo unge, lo bendice y lo levanta como un siervo suyo.
En la mente de Saúl no había otra cosa que encontrar las burras; asimismo, en mi mente no estaba el plan de ser pastor y quizás en tu mente estás leyendo este mensaje por casualidad, o tenías pocas ganas de leerlo o te sentías mal. Tú no te das cuenta de la guerra espiritual que se levanta para que no recibas la palabra de Dios, ¡pero la estás recibiendo! ¡En la mente de Saúl había dos burras pero en la mente de Dios había un plan totalmente diferente! Dios había preparado a Samuel para que cuando Saúl llegara, supiera que ese era el hombre del cual le había hablado. Llega Saúl y se encuentra con un hombre a quien le pregunta: “Disculpe, ¿dónde se encuentra el profeta Samuel?” Y recibe la respuesta: “Yo soy el vidente; sube delante de mí…” Saúl está buscando burras y se encuentra con un vidente que le dice: “Ven a comer conmigo”. Había un festejo, un sacrificio organizado en la cuidad; treinta hombres iban a comer, era una comida especial. El animal que se presentaba en sacrificio era carne buena, era un animal escogido. Participar de un festejo semejante era un honor y Saúl no entendía qué hacía allí porque en ese lugar los hombres que estaban, eran de ese pueblo y menos entiende Saúl cuando Samuel lo pone a la cabecera de la mesa. Saúl piensa: “Yo sólo andaba buscando las burras…!” y escucha a Samuel que le dice al cocinero: “Ese trozo que te di para que lo pusieras aparte, tráelo ahora” y se la dan a Saúl. ¡Dios tiene planes que tú no conoces! Él quiere que estés dispuesto a entregarle tu corazón para y poner en ti el plan que tiene preparado para ti.
¡Dios está buscando hombres sencillos! Lo importante no es la vasija sino lo que ella tiene dentro, la unción del Espíritu Santo. Lo importante no es que confíes en ti sino que tu confianza sea absoluta en Dios, que te propongas hacer lo que Dios quiere que hagas y que puedas creer que Dios puede hacer algo importante contigo. ¡Dios desafía gente de ese tipo! Así que si hoy estás buscando burras, ¡hoy Dios puede hacer algo grande contigo! Saúl decía: “Yo soy de tribu de Benjamín y mi papá es Cis y yo ando buscando unas burras y Saúl le dice que no se haga problema que ya se han encontrado las burras. A veces en tu mente estás buscando burras pero en la mente de Dios está el que te encuentres con el vidente. Dios está buscando obreros, porque la mies es mucha y los obreros son pocos, gente para mandar a las cárceles, a los hospitales, Él está necesitando evangelistas, apóstoles, maestros, pastores y cada uno de ellos están ahora leyendo este mensaje. Han comenzado la lectura quizás por un dolor de cabeza, pero Dios tiene otra idea mucho más importante que la que tú tienes pensada para ti mismo. El pasaje bíblico que estamos analizando, cuenta que el vidente le dice al criado que se adelante, y entonces tomó una redoma de aceite derramándola sobre la cabeza de Saúl. Lo besó y le dijo: “¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?… Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo”. (1ª Samuel 10:1-7)
Tengo para compartir contigo un pasaje dela Bibliaque está en San Juan capítulo 9. Estoy particularmente interesado en indagar por qué fracasan los cristianos y no sólo esto, sino por qué se acostumbran a vivir una vida de frustración. La vida cristiana es singular, extraordinaria, de victoria yla Bibliadice que nosotros, los que hemos creído en Cristo Jesús, somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. ¡No puede ser que tu vida sea como la de tu vecino! ¡La vida de un cristiano debe resplandecer! Un hijo de Dios no pasa desapercibido, es una persona especial, encendida por Dios. Hoy Él te desafía a cambiar tu vida de un modo radical.
Jesús dijo “Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.” (Juan 9:5) Me llamó la atención esta frase: “entre tanto que estoy en el mundo”… ¿y qué después de su ida? Y seguidamente que se fue Jesús, dijo: “Vosotros sois la luz del mundo”. (Mateo 5:14). Hemos sido llamados para mostrarle al mundo quién es Dios y cuáles son sus obras. Dice su palabra que hemos sido salvados, perdonados, se nos ha dado una nueva vida, con el propósito de que andemos en las obras que Él ha preparado de antemano para que caminemos en ellas. Jesús decía que él hacía las obras que había visto del Padre, que el hijo hace las obras que ve del Padre, y nosotros, como salvados y perdonados por su gran misericordia, también existimos para mostrar su gloria y hacer sus obras. Está claro, hay quienes no quieren hacer ninguna obra, anhelan vivir tranquilos, tener una casa, un auto, una esposa e hijos y llevarse bien con todo el mundo, pero lamento decirte que no has venido para esto. ¡Dios tiene obras preparadas para ti! Si tú eres un cristiano lo vas a hacer y si no lo eres, ¡no lo harás! Dicela Biblia que aquellos que son guiados por el Espíritu Santo son verdaderos hijos de Dios así que presta atención qué guía necesitas para tener una esposa, una casa, una auto, una familia, ¡eso lo tiene cualquiera! Estamos hablando de que Dios quiere hacer de nosotros una vida singular como fue la vida de Jesús. Fue tan singular su vida que no se lo podrán sacar de encima, porque su obra ha sido total y absolutamente extraordinaria, trascendente y que ha llegado hasta nuestros días.
Estoy cansado de ver cristianos fracasados, que se conforman con una vida triste, gris y pálida. Todos los días hablo con cristianos y escucho de la boca de ellos, frases y palabras insertas en el pensamiento humanista y materialista. Recientemente hablé con una mujer que me dijo: “Pastor, ¿por qué me tiene que pasar lo que me está sucediendo? “Me casé con tanta ilusión…” Me dijo la palabra que jamás quisiera escuchar en la boca de un cristiano: ¡Ilusión! Los cristianos no vivimos de ilusión; algunos me han dicho: “pastor no me mate la ilusión”. ¿Sabes lo que dice el diccionario de la palabra ilusión? “Trastorno en los sentidos de la percepción”. ¡Muchos cristianos se ilusionan y se trastornan! Existe la ilusión óptica, que es un trastorno en el sistema de la visión, es decir, un espejismo, y también hay ilusiones del corazón, espejismos del alma. A veces nos ilusionamos y confundimos, como dice un dicho popular, “gordura con hinchazón”; creemos que la visión que hemos armado dentro nuestro es fe y en realidad es ilusión, y creyendo en ella, apostamos, ponemos tiempo, esfuerzo, dinero en empresas, en familias, en cosas que terminarán en fracaso. Por lo tanto yo conmino a los cristianos a conocer más la palabra de Dios y a pensar y hablar más de acuerdo a ella. Fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, e ilusión es trastorno en los sentidos de la percepción. ¡Quiero que hoy seamos libres para que dejemos de hacer obras equivocadas que conducen a fracasos! Lo importante para no fracasar es conocer el origen de nuestras obras, de nuestras decisiones. Nuestras obras tienen que ver con nuestras decisiones, pero si quieres ser más cauteloso todavía, tienes que entender cuál es el origen de tus pensamientos, porque ellos dan origen a hechos; tienes que tener dominio de lo que piensas, porque de esa manera sabrás de antemano, antes de tomar una decisión si lo que vas a hacer, terminará en un fracaso o en una victoria. Reitero: Si conozco bien el origen de los pensamientos que estoy teniendo puedo saber de antemano si lo que voy a hacer será un éxito o un fracaso. ¡Ningún pensamiento generado en Dios será un fracaso! Cuando un creyente se pregunta por qué Dios permite que le ocurra determinado hecho, no sabe de lo que está hablando, porque todas las cosas que vivimos tienen relación con lo que pensamos, con lo que decidimos y con lo que hacemos.
No saber el origen de una situación es desconocer la verdad. Fui impactado con las palabras de Jesús que están en San Juan 8:31-32: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Conocer la verdad implica creer la verdad y actuar conforme a ella, pero creer una mentira es seguir un engaño que terminará en fracaso. Dios no quiere que tú te enteres que está mal lo que has decidido hacer luego que lo has determinado. ¡Dios quiere que te enteres que está mal antes de decidirlo! “Pastor, tengo 25 años de casada y esta semana he descubierto que me casé con un demonio”. ¿Te costo 25 años descubrirlo? ¡Si conocieras el origen de tus decisiones lo hubieras descubierto antes de casarte! Recuerdo una chica que a una semana de su casamiento me dijo: “Pastor, tengo ciertas dudas de casarme con este hombre” y yo que conozco la Biblia, le dije: “Si estás dudando entonces no te cases”, pero ella replicó: “Pastor, ya tengo las tarjetas repartidas, la torta está encargada, han de venir los parientes de lejos, etcétera…” Dijo todas esas excusas cuando lo importante era saber cuál era el origen de su duda. La Biblia dice que nadie tiene que hacer algo dudando. ¡Son demasiados los cristianos que hacen las cosas “por las dudas”! A Dios le alegra el que se acerca con fe, así que si estás haciendo las cosas por las dudas no esperes que Dios te respalde en las decisiones que estás tomando.
Leemos en Isaías 40:21-31: “21¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? 22El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. 23El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. 24Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca. 25¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. 26Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio. 27¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? (más…)
Quiero compartir contigo referente a la necesidad de acercarnos a Dios para que nuestros ojos vean mejor; Dios ha dado a sus hijos el tener una visión profunda, que va más allá que la del resto de la gente, pudiendo ver aún lo que está por suceder. Y no me refiero a la visión que comprende el sentido de la vista sino a la visión del sentido del espíritu del hombre, iluminado por el Espíritu de Dios. ¡Es triste no poder ver! Cuando una persona no ve bien, toma decisiones equivocadas, hace las cosas mal, y después descubre que le faltó visión a la hora de actuar. Les sucede a muchos hombres y mujeres que se casan y luego se dan cuenta que la persona con la que se casaron no era la indicada. Conozco casos de parejas que estuvieron muchos años de novios para asegurarse que la cosa funcionara, y hasta mantenían relaciones sexuales. Y el argumento que dan es: “¿Cómo nos vamos a casar si no sabemos si funcionamos bien sexualmente?” ¡Pasan años ajustando el noviazgo! Al fin se casan y a los tres meses se separan… La oscuridad te atrae, te seduce a tomar decisiones desacertadas, como lo es drogarte, engañar a tu cónyuge, etc. (más…)
Han pasado ya varios días del terremoto de grado 7 en la escala de Richter que ocurrió en la República hermana de Haití, una nación pequeña pero con más población que Uruguay, y ha sido noticia en todos los medios del mundo. Por causa del efecto devastador que ha provocado ese terremoto, he reflexionado seriamente, algo que quiero compartir en esta oportunidad. Por supuesto, una vez más se confirma que Jesús tenía razón en lo que dijo hace más de dos mil años atrás y que está sucediendo. En alguna noticia se ha hecho mención de que hacía 200 años no había ocurrido un terremoto como el de esta magnitud en esa isla. Un periodista de la BBC de Londres sintetiza la noticia de esta manera: “Imposible describir lo que se siente, lo que se ve y se huele en Puerto Príncipe; cadáveres en las calles, gemidos entre los escombros y ninguna ayuda coordinada”. Aún está costando coordinar la ayuda internacional. El aeropuerto de Haití es muy pequeño, hay una enorme cantidad de gente, muchos quieren irse del país. Está todo muy congestionado, creando un problema logístico. Hay órdenes y contra ordenes: alguien dio la orden de arrojar comida desde los helicópteros, pero otro se opuso ya que habría problemas, pero parece ser que la primera orden prevaleció, así que la gente se amontonó, y se golpeó por arrebatar un poco de alimento. ¡Gente que con machete amenaza al que tiene algo de comida para quitársela! La gente sufre de hambruna y falta de agua, ¡mientras en el aeropuerto hay agua que no pueden distribuir, por falta de coordinación! (más…)