INTRODUCCIÓN
Dios, al crear al hombre y a la mujer pensó llevar a cabo un proyecto eterno; el Señor creó el universo, creó los cielos y la tierra, y su plan fue hacer una familia para vivir Él en familia, pero decide ser el Padre de esa familia. Dios toma el lugar de Padre, por eso es que la Biblia nos enseña que debemos orar así: “Padre nuestro que estás en los cielos…” Un padre tiene hijos, por lo que en los planes del Señor está el engendrar hijos con su mismo ADN y también engendra hijos en nosotros con su naturaleza para que tengamos una familia grande en la eternidad. El proyecto de Dios es grande y eterno, y comienza en la Tierra con un hombre y una mujer y la unión entre ellos. ¡Cuánta bendición puede ofrecer al mundo un matrimonio!
No hay meramente una existencia natural y una sobrenatural sino que de la existencia natural, Dios toma hijos para la existencia eterna. No es que hay dos proyectos: uno carnal y otro espiritual, hay un solo proyecto eterno por lo que Dios trae al mundo hombres y mujeres y forma matrimonios, con éstos forma familias y con las familias forma sociedades. No puede existir una sociedad sin familia y la sociedad no es mejor que las familias que tenemos, sino que es la suma de las familias, por lo que si hay desastre en éstas, si hay violencia e infidelidad entonces hay desastre, violencia e infidelidad en la sociedad ya que la sociedad está formada por familias y éstas están formadas por matrimonios.
PASTORA MARTA: DEBERES DE LAS ESPOSAS
Los que nos hemos casado, no trajimos un librito y nadie nos enseñó nada respecto al matrimonio; fuimos aprendiendo sobre la marcha, lo mismo cuando fuimos padres. Pero qué importante es que en la palabra de Dios siempre contamos con un consejo. Creo que todo matrimonio que esté viviendo un tiempo difícil puede buscar en la palabra de Dios, porque el Señor se encargó de dejarnos esos consejos para que nos vaya bien en nuestra familia. Lo único que puede sostener un matrimonio es el amor, y Dios es amor. Si tú no tienes amor es porque no tienes a Dios y sólo el Señor puede derramar de su amor sobre tu vida para que puedas amar como Él ama, y para que puedas ver como Él ve.
Leemos en 1ª de Corintios 13: 4: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece…” Donde dice amor puedes poner tu nombre; digamos que: Marta es sufrida, es benigna; Marta no tiene envidia, no es jactanciosa y no se envanece. Sigue diciendo 1ª Corintios 13: “…no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. ¡El amor es el único que puede derretir las durezas del corazón! Una joven me dijo: “Pastora, cada vez que me encuentro con alguien que me hace algo, comienzo a cantarle: Te voy a amar, te voy amar, ¡y la bronca se me va!” Roces tenemos todos los días y el matrimonio no está exento de esto, ya que tenemos diferente forma de pensar; los esposos y las esposas somos diferentes porque Dios nos ha dado roles y dones distintos pero si hay amor, todo lo áspero se suaviza. Es importante entonces contar con esta clave que es el amor; el amarnos mutuamente. Que vamos a sufrir, sí, que es bueno el amor, sí, que no guarda rencor, no tiene envidia, no se goza cuando al otro le va mal también. Cuando no tenemos amor nos gozamos cuando al otro le va mal y decimos cosas como: “¡Yo te lo dije!” Entonces nos señalamos unos a otros y nos criticamos.
El apóstol Pablo dice en el libro de Efesios 5:21: “Someteos unos a otros en el temor de Dios”. Los esposos debemos someternos en el temor de Dios y hacer las cosas como al Señor le agrada. Efesios 5:22 al 24 dice: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”. El estar sujetas es una decisión que debemos tomar y no es algo que tiene que provocarte opresión, tristeza o angustia; es importante estar sujetas a nuestros esposos que son cabeza del hogar, orar por ellos y bendecirlos porque ellos también llevan las cargas del hogar entre otras cosas y en lugar de ponernos mal por esto, debemos alegrarnos y orar por ellos. Mujer, la sujeción es una bendición para nuestras vidas porque el que lleva la carga es nuestro esposo ya que tiene que trabajar para sustentar a su familia aunque hay algunos que no trabajan y son vagos dejándole toda la carga a sus esposas, pero es importante estar sujetas a nuestros maridos y orar por ellos. Yo he tenido que poner en práctica esto de orar por mi esposo siempre, ya que él como líder tiene una visión y ve el cuadro completo; yo desde mi posición veo un poquito, cuando por ejemplo dice que vamos a comprar un terreno y ahí vamos a construir tal cosa, yo pienso: “¡Ah, Dios mío! ¿De dónde vamos a sacar el dinero para tanto y cómo lo vamos a hacer?” Y eso no es nada porque viene con otros proyectos como el hogar de niños en Haití por ejemplo, entonces yo convoco a las hermanas de la iglesia a orar. Hay cosas que a veces nosotras no vemos pero si Dios se las demanda a nuestros esposos, las esposas estamos para apoyarlos, para orar por ellos y bendecirlos.
PASTORA MARTA: DEBERES DE LOS ESPOSOS
Acabamos de compartir tres versículos que hablan a las mujeres, para que amen a sus esposos y sean sumisas pero más adelante hay siete versículos que les habla a los hombres ya que éstos tienen una responsabilidad mayor: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”. Aquí la Biblia hace una comparación entre la esposa y la iglesia y manda a los maridos a amar a sus esposas así como Cristo ama a la iglesia, o sea que el amor del Señor es un amor sacrificial. ¡Debes hacer un sacrificio varón! ¡Te va a costar lágrimas amar a tu esposa! “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama”. Así como cuidas tu cuerpo cuando te alimentas y lo proteges cuando te abrigas porque te amas, así también tienes que amar a tu esposa, cuidarla y protegerla. “Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia”. Varón, tienes que ser semejante a Cristo y buscar en el Señor, ser una bendición para tu esposa así como Cristo lo es para la iglesia. Yo no me lo imagino a Jesús criticándome, ni denigrándome, diciéndome que soy una burra, que no sirvo para nada. ¿Crees que el Señor trata así a su amada? ¡No! ¿Por qué ustedes maridos tratan mal a sus esposas? Sean semejantes a Cristo y como Él ama a la iglesia amen a sus esposas. “…porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”. (Efesios 5: 30 al 33) El esposo debe amar a su esposa y ésta debe respetarlo.
PASTORA MARTA: MÁS PARA LAS ESPOSAS
No sólo encontramos estos consejos en esta porción bíblica sino que también el apóstol Pedro reitera conceptos de esta clase. Leemos en 1ª de Pedro 3: 1: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa”. Recuerdo una mujer que por mucho tiempo vio a su esposo llegar a su casa de madrugada y encontraba pintura labial en sus camisas, pero ella las lavaba, oraba y bendecía a su esposo día tras día. La mujer me decía que ayunaba y oraba por él porque quería que se convirtiera y fuera tocado por el amor de Dios. Ella batallaba por su esposo, y aunque él llegaba a la madrugada, lo esperaba con la cena pronta; a veces él comía pero otros días llegaba directo a acostarse. Hasta que un día se dio cuenta la clase de esposa que tenía, cómo lo soportaba aún con todo lo que él le hacía y sucedió que este hombre se convirtió a Cristo. ¿Por qué? Porque hubo una esposa que sin palabras y sin reproches, con amor, paciencia, oración y ayuno se ganó el corazón de ese varón y toda su admiración, ya que éste se dio cuenta lo valiosa que era su esposa, que a pesar de todo lo que le hizo nunca lo dejó de amar y le tuvo paciencia.
“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza”. Sara es un ejemplo para nosotras. Recuerdo cuando tuve que salir de mi tierra natal San Juan para ir a vivir a Buenos Aires y de allí a Montevideo, Uruguay; en ese tiempo me acordaba de Sara. Dios le ordenó a Abraham que se fuera de su casa y de su parentela a una tierra que Él le mostraría; Abraham fue a donde Sara y le dijo que tenían que irse, así que comenzaron a juntar todas sus pertenencias y así andaban de un lado para otro, mas ella lo obedecía y lo llamaba “señor”. Hay cosas que las esposas no comprenden, cuando Dios llama al esposo y le da una visión pero no entienden que deben ser obedientes. Muchos matrimonios se disuelven porque cada uno quiere ir hacia lados opuestos y falta sujeción y comunión entre los cónyuges; es necesario estar unidos y orar pidiéndole a Dios ser guiados. Nosotras somos hijas de Abraham también si hacemos el bien, sin temer ninguna amenaza. Cuando una esposa está sujeta a su esposo es libre de temores y de amenazas.
PASTORA MARTA: MÁS PARA LOS ESPOSOS
Pero continúa diciendo 1ª de Pedro 3:7: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”. Los hombres tienen que pedirle sabiduría a Dios para poder entender a sus esposas, porque somos bastante complicadas. A veces estamos con cara larga y ellos preguntan: “¿Mi amor, te pasa algo?” “¡No me pasa nada!” Aunque somos complicadas, somos también vasos frágiles y muchas veces me ha tocado atender mujeres destruidas, golpeadas, deprimidas, con ganas de morir. Una mujer me dijo: “Pastora, siete años he aguantado a mi esposo alcohólico; él me ha destratado y golpeado pero durante esos siete años he orado por él y hace unos días asistió a la iglesia. Está hecho una seda, totalmente cambiado, ya no se alcoholiza y no me golpea”. ¡Siete años aguantando los maltratos de su esposo y orando por él! ¡Debes tener paciencia mujer! La bendición para ese matrimonio llegó. Nosotras las mujeres también tenemos herencia de parte de nuestro Dios; somos coherederas de su reino. Hay hombres que destratan a las mujeres y las injurian diciéndoles cosas como: “No servís para nada. No sos nadie”. ¿Crees que Dios trata así a alguna persona? ¡De ninguna manera! El Señor nos trata con amor. Él ve lo precioso que surgirá de ese diamante en bruto y piensa en la obra maravillosa que hará en cada una de las vidas. ¿Quiénes somos nosotros para destratar a alguien o arruinarle la vida con palabras hirientes o con maltrato físico? ¡Qué importante es que podamos ver lo que Dios ve! Así como señala el apóstol Pedro, para que tus oraciones a Dios no tengan estorbo, debes tratar a tu esposa como a vaso más frágil porque si tú la estrás maltratando y denigrando, algún día vas a tener alguna necesidad y orarás a Dios pero, ¿sabes qué te dirá el Señor? “Yo no pienso contestar tu oración porque estoy viendo cómo maltratas a mi princesa, la esposa que te di. Ve primero y trátala como a vaso frágil, cuídala, protégela, amala y bendícela, después ven y ora y yo te responderé”. Las oraciones de los varones esposos son estorbadas por causa del maltrato que ellos tienen hacia sus esposas. Es muy importante buscar en Dios el consejo para nuestro matrimonio, orar juntos y creer que el Señor tiene grandes cosas para nosotros y nuestras generaciones futuras. ¡Hay herencia de bendición para tu vida y para la mía!
APOSTOL: MATRIMONIO, DESIGNIO DIVINO
Todo comienza con un hombre y una mujer que se unen con un proyecto que no es suyo sino de Dios. El Señor diseñó al hombre y a la mujer, y con ellos tiene planes etenos. Comienza en lo natural, pero tienen un trasfondo espiritual y sobrenatural, y según las victorias que logremos con el matrimonio, lograremos también victorias para la sociedad y para las naciones.
¿Cómo hago para amar a mi cónyuge? Tanto los hombres como las mujeres somos complicados. Yo me considero un hombre bendecido porque mi esposa Marta me ama. Los conflictos en el matrimonio no se arreglan razonando o argumentando. Muchos son los matrimonios que se pelean por estupideces y después no saben cómo parar; ni siquiera se acuerdan por qué empezaron a discutir pero se hieren con palabras; si él le dijo algo que la ofendió, ella busca algo que lo hiera más y así se pasan discutiendo a ver quién lastima más a quién. Los razonamientos no arreglan las desavenencias en los matrimonios, tampoco las discusiones o peleas; la solución para los matrimonios, como señaló mi esposa, es el amor.
El amor no es algo que yo fabrico porque Dios es amor y es la presencia del Señor en mi vida la que hará que yo pueda amar mi cónyuge. Es el amor y la presencia de Dios la que te dará mujer, la gracia para soportar a ese hombre que te insulta, a ese hombre que se alcoholiza y te denigra. Dios me ama porque Él es amor, no me ama porque soy lindo o bueno ya que es la condición del Señor la que hace que me ame tal como soy. Cuando una mujer tiene a Dios en su corazón, ama a su esposo como Dios lo ama porque el Señor ama también a los borrachos, a los drogadictos y a los violentos porque Él es amor. Es un error creer que puedo argumentar con mi esposa para cambiarla así yo seré feliz; todos queremos ser felices y llegamos mal al matrimonio porque creemos que en éste encontraremos la píldora de la felicidad. Nos enamoramos y creemos que esa mujer nos va a satisfacer y nos dará la felicidad que necesitamos y ella piensa exactamente igual acerca de nosotros. Yo te digo que un matrimonio se forma con lo que tú traes a él; si sufres amargura desde tu niñez o adolescencia, esa amargura la llevas al matrimonio. Si sufres de rechazo o de baja autoestima, no es que la autoestima se mejora automáticamente porque te casaste; tú llegas al matrimonio con una baja autoestima y eso va formando la relación. Lo que trae el hombre y la mujer antes del matrimonio, eso es lo que forja la relación, entonces se forma un matrimonio con baja autoestima, rechazo, amargura, etc. ¡Formamos el matrimonio con lo que traemos! Si traes felicidad y paz al matrimonio, aportas esa felicidad y esa paz en éste.
Importa más que revises que tienes adentro y no qué te dará el matrimonio a ti. El asunto es poner a Dios en medio de ese matrimonio y traerlo al corazón antes del casamiento. Alguna mujer dirá: “Yo me voy a casar con este infeliz pero voy a orar y lo voy a transformar”. ¡Esa mujer ya viene perdiendo! El matrimonio es un prototipo en la tierra de lo que es Jesús y la iglesia. Cristo no ama a la iglesia porque es perfecta, la ama a pesar de sus imperfecciones. Yo aprendí a amar a Marta a pesar de lo que no me gustaba de ella. Al principio yo la quería cambiar, que ella pensara como yo e hiciera como yo quería para que yo fuera feliz y estuviera satisfecho. ¡Es una tarea de locos tratar de cambiar a la mujer! Los primeros años yo la hacía llorar a mi esposa, cuando nos acostábamos cada uno miraba para el otro lado. Por ahí quería entablar diálogo y le preguntaba por ejemplo: “¿Apagaste la luz de la cocina?” “No sé”, me respondía ella muy seca. ¿Cómo que no sabes? ¿La apagaste o no? Insistía yo. “No, anda y apagala vos”. ¡Era difícil cualquier tipo de acercamiento! Pero pronto nos dimos cuenta que no se arreglaba con argumentos la relación sino con la presencia y el amor de Dios. El amor es sabio e inteligente. El amor todo lo cree, todo lo espera, todo lo sufre y todo lo soporta; no busca lo suyo propio, no se envanece, no guarda rencor, es poderoso. El amor logrará la victoria y no tiene dudas de ella; el amor es poder y presencia de Dios.
LA HISTORIA DE NICOLÁS Y YAMILA
Una joven de la iglesia se peleó con su marido que llegó a la relación con baja autoestima y una necesidad de ser aceptado para levantar su estima; en su casa nunca lo habían tenido en cuenta y nada de lo que él hacía les agradaba a los padres. Cuando este hombre se casó dijo: “Ahora esta mujer me va a admirar, estará orgullosa de mí y me dará para adelante en todo”. Y la mujer ni estaba orgullosa, ni le daba para adelante en nada. Él le exigía que ella tenía que ser así y así; era duro y áspero con ella y la mujer peor se ponía. Se separaron dos o tres veces pero volvieron hasta que un día se separaron para nunca más volver. Él había fracasado una vez más en la vida, estaba solo y se lamentaba que era un fracaso y no pudo lograr sacar adelante su matrimonio. Pero un día la palabra de Dios comenzó a obrar en su corazón; y la palabra de Dios alumbra, entonces empezó a ver sus errores, que había sido malo y áspero con su esposa y sólo pensaba en él; pensaba sólo en cómo ser feliz y para ello su esposa tenía que ser como él quería. Cuando comenzó el cambio en este hombre, la llamaba por teléfono a su esposa y le contaba que había asistido a la iglesia, pero ella lo trataba muy frio. Le confesó que se había dado cuenta que fue muy malo con ella y le pidió perdón, mas ella le respondió: “Muy bien, yo también te perdono pero no quiero saber más nada de vos”. Ella se había enterado de nuestra iglesia y quería visitarnos pero cuando él le dijo que asistía a Misión Vida y la invitó a ir con él, la mujer se negó rotundamente aunque quería ir. El esposo lloraba y la amaba en silencio y un día la pudo convencer para que asistiera a un encuentro y ahí en ese encuentro Dios la comenzó a tratar y le mostró las cosas malas que ella tenía en su corazón.
Ella fue transformada en ese encuentro y ese mismo día los dos asistieron a la iglesia y se sentaron juntos. La mujer pasó a contar cómo Dios la había tocado y pudo perdonar a su esposo; él la estaba escuchando y lloraba, entonces le pregunto por qué lloraba su esposo y ella dijo que era porque estaban separados. El esposo lloraba porque quería estar con ella, él la amaba y le pidió perdón por todo lo que le había hecho. Yo le pedí que le dijera algo lindo al esposo y como no sabía qué decir, yo le dictaba y ella repetía: “Mi amor, perdoname. Yo te perdono y te bendigo”. Yo le iba dictando las frases y en una de esas le pido que repita: “Hoy mismo me voy contigo”. Ella me mira sorprendida pero ese día, delante de la congregación decidió irse con su esposo. El matrimonio comenzó una nueva historia con Cristo en el corazón. ¡Yo soy feliz cuando veo las cosas que Dios hace!
Hace unos meses que los vengo observando y veo que están felices, más unidos y consolados. Ella dice que el esposo no es el mismo y él también dice que ella no es la misma; ya no andan cada uno tratando de transformar al otro sino que ven cómo amar y deleitar a su cónyuge. Con ellos hemos filmado un programa de televisión y en medio de las cámaras, de las luces y de toda la gente que había en el lugar, de repente veo en un rincón a esta pareja orando; vi cuando él dijo amén y le hizo una caricia a la esposa. Yo soy testigo de este gran cambio en sus vidas y me deleito en ver cómo ese hombre ama a su esposa. Con ese material Dios forma familias y con las familias crea la sociedad. Los hijos filman todo lo que ven de sus padres, a ellos les queda grabado en sus cabezas, hechos que han vivido desde la niñez y muchos no quisieran ser como sus padres pero ya han sido sellados en su inconsciente. Mujeres llorando me han dicho que no quieren ser como su madre pero me hablan igual que la madre; hombres que han odiado a su padre porque se alcoholizaban y golpeaban a su madre, dijeron que no serían iguales que sus padres pero terminaron haciendo lo mismo, alcoholizándose y golpeando a sus mujeres. Llevan adentro grabadas esas escenas que vivieron en casa y no pueden librarse de actuar como el padre o la madre.
Pero escuchan la palabra de Dios: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. ¡Eres una nueva criatura! Tenías baja autoestima pero el Señor te la quita de un plumazo. Dios te abraza y derrama su amor sobre ti y comienzas a sentirte como “Tarzán en la selva”. Ahora eres capaz de hacer lo que no te animabas antes. Te entristecías por tus fracasos pero ahora ya no te importa porque tus fracasos son una escuela ya que aprendes con ellos a hacer mejor las cosas y así desaparece tu baja autoestima. No importa el veneno que hayas traído a tu matrimonio, la amargura o la tristeza; no importa la historia que hayas traído a tu matrimonio, si Dios llena tu corazón, todas las cosas son hechas nuevas. ¡El Señor hace nuevas todas las cosas! No sabes el efecto positivo que tiene en un hijo ver a su papá besar y abrazar a su mamá y en una hija ver a la madre que honra a su papá, que le lava la ropa y le prepara la comida con amor y no siente que es una esclava por hacerlo sino una heroína.
Hoy en día están denigrando a la mujer en su función más preciosa que tiene. Mira que a Dios no le interesa tanto qué trabajo tienes o cuánto dinero ganas, tampoco le interesa si tienes el último modelo de vehículo; a Dios le importa qué clase de padre eres. El título más importante que tienes es el de ser padre y el hijo comienza a valorar la paternidad desde pequeño, observando a su padre. La mejor escuela para ser un buen padre, un buen hombre y esposo es ver a su papá cuidando de su esposa y de sus hijos. No es tan importante lo que le dices a tu hijo o a tu hija, lo que importa es lo que ellos ven; cómo eres con los demás, cómo te desenvuelves en tu trabajo, si eres responsable o no. ¡Es importante ser hombre porque trasmite hombría a las generaciones que vienen!
El proyecto de Dios es un proyecto que involucra generaciones, la cosa no termina cuando tú te mueres sino que continúa con tu descendencia. ¡Lo que tú has logrado con tu matrimonio y con tus hijos continúa! La tarea más sagrada de una mujer es ser madre. La Biblia señala que en este tiempo Dios traerá el espíritu del profeta Elías que hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y el corazón de los hijos hacia los padres. Muchos chicos no quieren saber nada de sus padres, es más, huyen de ellos, los insultan y les roban. ¡Es triste lo que está sucediendo en la sociedad! Los padres no saben qué hacer con sus hijos y a los hijos les pasa igual, pero Dios sabe qué hacer con los cónyuges, con los padres y con los hijos; el Señor volverá tu corazón papá, tu corazón mamá hacia tus hijos y tú conquistarás sus corazones.
¡Eso de las diferencias generacionales es una gran mentira! Una niña que tiene una buena madre estará orgullosa de su madre y no se despegará de ella, lo he visto con mis hijas y mi esposa. Yo honro a mi esposa porque se dedicó a sus hijas; ella es pastora y esposa pero también es madre y sus hijas la llaman y la buscan para pedirle consejos. ¡Gloria a Dios por mi esposa! Por causa de ella mis hijas también son buenas madres y mis nietos son buenos nietos. Estamos afectando generaciones, hemos afectado positivamente a nuestras hijas y ahora lo hacemos con nuestros nietos. ¡Nuestra descendencia es bendecida! Yo no ando pensando qué será de mi familia cuando yo me muera, qué será de mis nietos y bisnietos; yo estoy feliz y tranquilo porque sé que es lo que sucederá con ellos porque he creído en la palabra de Dios y su palabra me dice: “…yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:5-6). Mi descendencia será una bendición porque yo amo a Dios y guardo sus mandamientos y no tengo temor de qué pasará después de que yo me muera.
He ido recientemente a predicar a uno de los anexos de nuestra iglesia con mi esposa, una hermana y mi nieta Justina de cuatro años. Cuando finalizó el culto nos dirigimos a Beraca a dejar a mi nieta, pero en el camino paramos para comprar pizza. Era un lugar feo, oscuro, había caras raras y me venían pensamientos como, “aquí me van a asaltar”. Al final nos animamos, en el nombre de Jesús; se bajaron mi esposa y la hermana que iba con nosotros y yo me quedé en el auto hablando con Justina. Ella me dijo: “Abuelito, quiero ir a ver la pizzería”. Yo le había puesto tranca a las puertas del auto y le dije que no, entonces me dice: “¿Qué, no te queres quedar solito?” Le contesté que no quería quedarme solito, pero tratando de que se quedara conmigo en el auto. Justina no le tiene miedo a nada, es una niña confiada, entonces me dijo: “Abuelito, no te vas a quedar solo, Cristo se va a quedar contigo en tu corazón”. Mientras pensaba cómo convencerla, ella me decía: “¡Abrime abuelito!” Le abrí y bajó, y en lugar de ir a la pizzería fue a ver un pozo grande, entonces me dijo: “Abuelo, cuidado después porque hay un pozo grande atrás”. Estoy seguro que ella será una predicadora y que no tendrá temor de hablar de Cristo. Yo estoy saboreando lo que viene después de mí, porque el plan de Dios es eterno. Dios se llama a sí mismo Padre y ha querido tener hijos, y ha declarado que sus hijos somos herederos de su reino. Lo que pasa aquí abajo es una copia de lo que el Señor tiene preparado allá arriba. ¡Dios se deleita en tener familia! ¡Cristo tiene novia! Su novia es la iglesia y Él se casará con ella. Vamos a ser una gran familia en el reino de Dios, seremos sus reyes y sacerdotes.
LA HISTORIA DE DAVID
Leyendo la historia del rey David, él tenía muchos asesores, sacerdotes y administradores entre otros, pero finaliza el pasaje diciendo: “…y los hijos de David eran los príncipes cerca del rey” (1 Crónicas 18:17)
Dios le dio a Adán y a Eva la comisión de multiplicarse; tener hijos y henchir o llenar la tierra porque quiere tener hijos, también les dio la comisión de señorear en la tierra como Él señorea en el cielo. Dios nos da elementos para poder formar parte del reino que ya tiene concebido. El matrimonio no es una cuestioncita de unos jóvenes que se enamoraron perdidamente y se casaron, eso es folklore; la pura verdad es que el matrimonio es un proyecto de Dios porque con ellos Él quiere formar familias fuertes. Dios quiere padres que sepan ser padres, hijos que sepan su lugar y sumen bendición a la nación. Yo digo que mi matrimonio ha bendecido al Uruguay y está bendiciendo a las naciones y no lo digo con vanidad ni orgullo sino que doy gracias a Dios porque su gracia ha hecho posible esto. Y por causa de este matrimonio van a surgir muchos más porque sin temor a equivocarme somos un ejemplo para muchos jóvenes y niños. ¡Tu existencia en el mundo es importante y es trascendente!
La Biblia señala que David fue un hombre conforme al corazón de Dios y otro hombre es Abraham de quien la Biblia dice que fue amigo de Dios, y el Señor le dijo a su amigo: “Te bendeciré y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. Dios encontró un amigo, una persona que lo amó, que lo respetó y guardó sus mandamientos y dijo: “Con este hombre haré grandes cosas”. Le dijo que le daría una descendencia que nadie iba a poder contar.
Dios escogió a Abraham su amigo y de su linaje formó un pueblo y de ese pueblo vino Cristo y el Señor bendijo al mundo entero.
Volviendo a David, él quería hacer una casa para Dios, un templo, entonces dijo el rey al profeta Natán: “Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo: Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite”. Entonces Natán fue a donde estaba el rey y le dijo todas las palabras que Dios le había mandado que le dijese. Leemos en 2ª de Samuel 7: 11 en la última parte del versículo: “Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa”. No se refería a una casa para vivir porque David se había hecho una casa de madera de cedro muy hermosa; el Señor hablaba de la descendencia de David. También le dijo el profeta Natán de parte de Dios: “Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino”. Éstas son las promesas del Señor: “…yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:5-6)
Continuó el profeta Natán hablando palabra de Dios a David en 2ª de Samuel 7: 13 al 16: “El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente”. Antes de David, Saúl fue el rey pero Dios quitó a Saúl así como a su linaje, y su descendencia desapareció para siempre. El Señor apartó de Saúl su misericordia y le dijo a David: “Si tus hijos se portan mal yo los voy a castigar pero no apartaré de ellos mi misericordia como lo hice con Saúl”. ¿Por qué Dios le dijo esto a David? Porque David fue un hombre que ha agradado al Señor y su corazón fue conforme al corazón de Dios. ¡Tienes que saber hoy que tu conducta en tu matrimonio, en tu familia y tu conducta delante de Dios afectará a miles de personas después de ti!
Dios le dijo a David: “Tú no me vas a edificar casa; yo te voy a edificar casa a ti”. Con esto quiso decir que después de él Dios se quedaría con su descendencia y la iba a bendecir, y si se portaban mal los iba a castigar pero nunca apartaría su misericordia de ellos. Y agregó el Señor: “Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente”. Esto es una doble profecía acerca de Salomón que es el hijo inmediato de David que se quedaría con el reino y también de Jesús, porque cuando habla de reino eterno se refiere al reinado del Mesías. Hay profecías en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento que señalan que David reinará personalmente desde Jerusalén en el milenio. La descendencia de David será firme. En Israel habían doce tribus: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín. David es descendiente de Judá. El término judío viene de Judá. No sabemos qué sucedió con las otras tribus, fueron dispersadas y no se sabe nada de ellas. La promesa de Dios es que juntaría a todas las tribus de Israel pero hay una que está firme e inamovible.
Israel ha tenido seis guerras desde el año 1948 hasta la actualidad, frecuentemente se levantan en guerra contra esa nación. Israel es un pequeño pedazo de tierra y tiene enemigos que se cuentan por millones. Hay veinte naciones árabes que votaron en la UNESCO en contra de Israel diciendo que el Muro de los Lamentos y el lugar donde estaba el Templo de Salomón no tienen ninguna relación con el pueblo judío. El mundo entero está en contra de Israel. La UNESCO está pisoteando la verdad pero el pueblo de Israel sigue firme, los descendientes de Judá, los del linaje de David. La Biblia habla de David como el que tiene el cetro, como el elegido del linaje que viene desde Abraham hasta él. Es en cierto modo el prototipo de Cristo y el león de la tribu de Judá. Hoy vemos con nuestros ojos cómo esta promesa de Dios hecha a David, promesa que él creyó, permanece hasta el día de hoy. ¡Dios cumple sus promesas!
CONCLUSIÓN
El Señor ha declarado: “…hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:5-6). ¡Dios tiene misericordia de mí y de mi descendencia!
Leemos en 2ª de Samuel 7: 18 y 19: “Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí? Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir”. ¡Señor, me has hecho ver qué es lo que vas a hacer con mi descendencia! David fue un hombre que le creyó a Dios. Tú no estás en este mundo por casualidad ni eres un descarte, Dios hoy te señala y te dice: “Yo no hago acepción de personas, cualquier hombre o mujer que me ame así como Abraham y David, yo prometo bendecir su casa y su descendencia. Naciones serán benditas por causa de ti”. Si sigues con ese corazón que hoy tienes no llegarás a hacer lo que Dios quiere; si sigues con ese corazón amargado, resentido y herido no vas a bendecir a Dios, no vas a bendecir a los hombres y tampoco tu casa. Te he dicho que estas cosas no se hacen con razonamientos sino con la presencia de Dios y con el amor del Señor obrando en tu familia, en tu matrimonio, en tu corazón. ¡Dios te necesita para transformar el mundo y quiere sanar tu corazón hoy! ¡Él quiere limpiarte y perdonarte! Dios está seleccionando descendencia y linaje.
“Glorifícate en cada vida, Dios, sopla tu poder Señor. Te damos toda la gloria. La palabra ha sido sembrada, arrebata los corazones, arrebata las vidas para ti, Señor. Tuyo es el poder y la gloria por los siglos de los siglos”. Haz una oración y dile a Dios en esta hora: “Señor amado, te necesito, limpia mi corazón, yo he pecado y estoy herido. ¡Lávame y límpiame, Señor! Haz tu obra en mí, derrama tu Espíritu sobre mí. Líbrame de poderes extraños y lléname de amor Padre, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCIÓN
Yom Kippur, día de la expiación, es la principal fiesta de precepto del calendario judío. Es un día de ayuno y oración que se celebra el 10 del mes hebreo de Tishrei, 10 días después de Rosh Hashanah, el Año Nuevo judío.
En el viaje que hicimos a Israel recientemente, participamos del día de Yom Kippur; como conté, es una fiesta que se celebra diez días después del año nuevo judío y todo Israel ayuna sin comer y sin beber nada; ese día del perdón es un día de retrospección donde los judíos analizan lo que han vivido en el año. La noche previa a este acontecimiento se juntaron en el muro de los lamentos para orar más de cien mil personas celebrando Yom Kippur y pidiendo por la paz de Israel.
La muralla forma parte de la historia de Jerusalén; arriba, donde está la cúpula dorada se encontraba el templo de Dios que edificó Salomón. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) por sus siglas en inglés, es un organismo especializado del Sistema de las Naciones Unidas (ONU). La ONU pretende unificar las naciones y establecer la paz y la seguridad en el mundo. Tres días después de la celebración de Yom Kippur, la UNESCO adoptó una resolución en la que se niega todo vínculo entre el judaísmo y el Muro de los Lamentos, ubicado dentro del Monte del Templo de Jerusalén, y limitándose a considerarlo un lugar de culto musulmán.
Esta organización llevó el tema a votación como si estuvieran en lo cierto, ignorando y pisoteando la verdad. Nadie que tenga dos dedos de frente puede ignorar que quien reconstruyó ese muro fue el rey Herodes así como el templo. En ese lugar, Jesús vio a la viuda poner en el arca de las ofendas dos monedas que era todo lo que tenía, también de ese lugar se maravillaban sus discípulos cuando le dijeron: “Maestro, mira qué piedras, y qué edificios”. Y respondiendo él, les dijo: “¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada” profetizando la destrucción del templo. Y allí mismo el Señor echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas y dijo en su celo: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”.
Con esto quiero decir que el templo no es de juguete sino una realidad que pertenece a la historia, a la cultura y a la esencia del pueblo judío. Hoy en día está ocurriendo como dijo el profeta Isaías: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isaías 5:20)
Quiero hablarte hoy acerca de la verdad en contraposición de la mentira y de la luz en contraposición con la oscuridad. Proverbios 23:23 dice: “Compra la verdad y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia”. El fundamento del evangelio y de nuestra relación con Dios es que el Señor es veraz, que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida y la palabra de Dios es la verdad. La verdad tiene en sí poder y vida; la verdad es algo que existe y tiene sustancia en sí misma y nunca jamás podrá ser atropellada de ninguna manera. ¡La verdad jamás será vencida por la mentira así como jamás las tinieblas podrán vencer la luz! Cuando encendemos una luz, ésta siempre vence a las tinieblas. Cuando tú abrazas la verdad, cuando la atesoras y hablas de la verdad estás disipando las tinieblas. Si te callas, estás pecando porque la verdad debe ser conocida.
LA VERDAD ES ABSOLUTA, NO RELATIVA
Para Göbbels (quien controlaba la prensa y la radio en el tiempo de Hitler) una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Cuando en este mundo te dicen una cosa y te lo repiten muchas veces, en unos años se transforma en una realidad cultural para la sociedad, y nosotros nos estamos dejando atropellar en ese sentido.
En las tratativas de paz en Colombia, el gobierno colombiano junto con las FARC tuvo arduas negociaciones en las que intervinieron personajes importantes, esto se dio en Cuba. La carpeta que sintetizó ese proceso o firma de paz incluía cosas que no se hablaron y la población nunca se enteró de ello. Dentro de esas doscientas ochenta y siete páginas había también, para que el pueblo aceptara en el referéndum, la enseñanza de la ideología de género. O sea que el pueblo iba a votar la paz con las FARC diciendo sí a ese pacto, sin saber que a su vez estaba firmando un acuerdo que tenía que ver con el ejercicio de la ideología de género en Colombia. Cuando algunos pastores se enteraron de ello manifestaron el asunto en las iglesias y finalmente lo que sería un sí, fue un no rotundo. Uno de los que estuvieron ahí, un gran estadista, declaró en una charla que la mujer no nace mujer, sino que se hace mujer, y el hombre no nace hombre, sino que se hace hombre. Están enseñando con esto, una mentira, poniendo lo dulce por amargo y lo amargo por dulce, porque según ellos no necesariamente la persona que nace con órganos genitales masculinos es hombre, porque ser hombre es una elección o una edificación social; es la formación o creación de una identidad de hombre o de mujer. ¡Ya no importa con qué sexo naces! Las enfermeras ya no podrán decirle a la mamá que nació un varón o una niña y las madres ya no podrán enseñarles a sus hijas a jugar con las muñecas porque la estarían condicionando en su libertad y derecho de elegir si será hombre o mujer.
¿Qué es la mentira? La mentira es una creación o invento; la mentira es algo que no existe. Lo que es y existe es la verdad, pero hay personas que crean una historia para engañar a otros y a sí mismos, de tal manera que hacen pasar la mentira por verdad y la verdad por mentira. La mentira es un invento que se dice con el objeto de tapar la verdad y que ésta no se conozca, pero Dios ha declarado que todo saldrá a luz. ¡Ya no podrás tapar tus pecados y tus mentiras! Quien tiene la verdad, quien se afirma en ella y es veraz, tiene certeza y seguridad. Quien se mueve a través de la verdad lo hace confiadamente pero el que miente tiene muchos problemas ya que tiene que estar acordándose de lo que dijo, tapando la mentira. La mentira aumenta la presión sanguínea, aumenta la ansiedad y el estrés porque el que hace uso de la mentira trabaja contra el poder de la verdad. Jesús declaró: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). También dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). La Biblia señala que Jesucristo es el logo de Dios, es la palabra encarnada de Dios. Juan 1:1 expresa: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. ¡Jesús es la palabra de Dios encarnada! Digamos que el que usa la mentira, se opone a Dios.
La UNESCO ha decidido pisotear la verdad e ignorar intencionalmente la historia; ha decidido vilipendiar una realidad que no se puede tapar. Ellos no pueden decir que esos cien mil judíos que se congregaron en el muro de los lamentos se equivocaron de lugar y tenían que haber ido a otro lado. ¡No pueden cambiar lo que dicen las escrituras! No pueden cambiar lo que dice la Biblia cuando Jesús subió al templo y decir que subió al santuario de Al-Aqsa y echó fuera a los cambistas. Jesús echo fuera a los cambistas en el templo construido por Herodes y esa es la verdad. ¡Ahí se practicaba la religión de los judíos! Quien no entiende éstas cosas, yerra.
¿Qué es el pecado? El pecado es una mentira. Cuando uno peca, sabe o no que está equivocado; puede saberlo o no, pero eso no quita que esté equivocado. La persona cree que va bien o sabe que va mal pero no le hace caso a la verdad y sigue en la mentira. Muchos son los que me han dicho que no pueden dejar la droga o el alcohol; o que no pueden dejar de adulterar. Ellos saben que están mal, sin embargo se consideran débiles para enfrentar la mentira que es un pecado, y obrar de acuerdo a la verdad. La verdad es la que te guía al blanco correcto. Si tú caminas en la verdad vas bien orientado, pero si estás pecando confías en una mentira.
¿Qué es la mentira del pecado? Que te está guiando, pero no al blanco sino a otro lado. ¡Compra la verdad y no la vendas! Quiero que entiendas que la verdad es más importante que el oro y que cualquier posesión; la verdad es más importante que tu familia. Tú no puedes despreciar la verdad, tienes que amarla. Jesucristo es la verdad y tienes que amarlo. Debes conocer la verdad, créela y encaminarte por ella.
Hablé con una mujer que se enamoró de una persona incrédula; ella desde hace tiempo me declaró que había un muchacho que conoció en la universidad y le gustaba mucho, según ella, el joven era muy bueno, pero no era creyente. Ya empezó mal porque la Biblia, que es la verdad, dice en 2ª de Corintios 6:14: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” Quien cree la Biblia, no dice que es una persona buena sino que es infiel. “Pero es bueno” dicen muchas mujeres y cuando se enamoran de un hombre bueno, oran por él, ejerciendo fe para que Dios lo cambie; pero la palabra de Dios que es la fe de Dios, te dice: “No hagáis yugo desigual con los infieles”. Hay personas que tienen fe contra la fe o fe contra la verdad; Dios te dice que no lo hagas y tú decides hacerlo pero vas a orar para que se convierta al Señor. Creen que tiene fe y que con su oración y ayuno lograrán torcerle el brazo a Dios y convertir a ese hombre o a esa mujer que aman. ¡Están creyendo una mentira! Tal vez conocerás algún caso así, en que el marido o la esposa se convirtieron, y yo te digo que la misericordia de Dios es grande, pero tú no puedes tentar la misericordia del Señor sino que tienes que creer la verdad. ¡Compra la verdad y no la vendas!
La fe y la verdad no se pueden separar; tú no puedes poner fe en lo que no es verdad; lo que está fuera de la palabra de Dios no es la verdad. No puedes poner fe en algo contrario a la palabra de Dios, porque el Señor te da la fe para que creas en su palabra, en su voluntad y propósito, no para que tú pienses que Él cambiará su voluntad, su propósito y su palabra. ¡Dios no te dará fe para que tú le tuerzas en brazo a Él! La fe es para que la verdad brille y la verdad es la voluntad de Dios. ¡La verdad es la palabra de Dios!
VERDAD Y FE VAN JUNTAS
Tuve una experiencia maravillosa con un amigo precioso, judío, con quien organizamos el viaje a Israel; él ama y busca a Dios, pero no tiene a Jesús en su corazón. Mi amigo vive cumpliendo reglamentos; hay seiscientas trece leyes en el judaísmo que ellos quieren cumplir meticulosamente, con los lavamientos de manos como ocurrió cuando confrontaron a Jesús por causa de que los discípulos no se levaban las manos para comer, con las oraciones y la lectura del Antiguo Testamento que deben hacer cada día. Los judíos se ejercitan en la piedad y en hacer el bien, pero no tienen la esencia de la verdad. ¡Cristo es el camino y la verdad y la vida!
Yo le conté a mi amigo la historia de mi abuelo, que éste antes de morir escribió un libro en el que declaró que él moría tranquilo porque sabía que su descendencia quedaba en las manos de Dios. Mi abuelo lo dijo con total certeza en la palabra de Dios. Mi amigo no entendía cómo podía ser así. Él tiene cinco hijas y se desvela por ellas, no quiere que nada malo les suceda ni que se desvíen y sufre al pensar en la posibilidad de que sus hijas se desvíen del camino. Entonces le recordé una promesa de Dios, que está en el Antiguo Testamento y dice: “…yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:5-6). Yo no necesito estar vivo para garantizar que mis hijos van a caminar en los caminos de Dios; yo sólo necesito creer en Dios y amarlo. El cumplirá su promesa de que bendecirá a miles, a los que le aman y guardan sus mandamientos; yo le amo y guardo sus mandamientos, y tengo paz porque he creído en la verdad. Yo no me apoderé de la verdad, la verdad se ha apoderado de mí. Le dije también que predico lo mismo que él y sé que mi descendencia será bendecida, entonces él se ríe y me pregunta cómo se hace eso, a lo que le respondo: “¡Si esa promesa es tuya y te la dio Dios en el Antiguo Testamento! Se la dio Dios a su pueblo y él no la puede creer pero yo que tengo a Cristo en mi corazón la creo y descanso en el Señor. ¡Cree y descansa tú también!” agregué, a lo que él me dice: “¡Cómo me gustaría tener la fe que tienen ustedes!” Se mata queriendo hacer el bien, pero no encuentra la paz porque la paz te la da la verdad. La verdad te da seguridad y paz; la fe en la verdad, en la voluntad de Dios. Quien está en la mentira vive temeroso y sometido al mal, se siente débil y trata de tapar el pecado y esto es tapar con mentiras la verdad, mas Dios te dice que no tienes que tapar con mentiras la verdad sino confesar la verdad de tu pecado. “Yo te perdono y te limpio”, te dice el Señor. “Yo te haré caminar en la verdad y no tendrás que estar mintiendo para tapar tu pecado. Confiesa tu pecado y yo te haré libre del poder que te está dominando”.
Con un grupo de pastores nos hemos levantado en contra de las declaraciones de la UNESCO y hemos compartido en las redes sociales que la UNESCO nos provoca aversión. Declaramos que este organismo ha atropellado la verdad; que ha vilipendiado la historia y la verdad y en dos días hemos llegado a seis millones de personas. ¡La verdad jamás podrá ser tapada! Más de veinte naciones árabes se han puesto de acuerdo para votar a favor del proyecto que señala que los judíos no tienen nada que ver con el muro de los lamentos y con la historia del templo. Israel tuvo un solo voto y cada país árabe, que son más de veinte, tienen un voto cada uno, pero lo más triste es que hay un gran número de países que tendrían que haber votado a favor de Israel y no lo han hecho por conveniencia política. Yo detesto la conveniencia política porque la conveniencia política también usa la mentira para tapar la verdad. Una gran cantidad de países que han votado a favor de los árabes tienen negocios de petróleo con ellos y no les importa la verdad sino la conveniencia geopolítica del momento. ¡Al mundo ya no le interesa la verdad!
Hemos asistido a esta triste realidad, que la mayoría no tiene la verdad y la pura verdad es que aunque el mundo entero vote en contra de la verdad, la verdad seguirá siendo la verdad. ¡No la podrán tapar! ¡La democracia no podrá tapar la verdad! Tristemente países como México y Brasil han votado en contra de Israel declarando con su voto que esa historia no existe. A lo bueno se le dice malo y a lo malo bueno; a la mujer se le dice hombre y al hombre mujer. Todo se trastorna, según la mentalidad del hombre, la verdad es relativa pero no es relativa según Dios. Cuando Dios estableció la ley de la gravedad, ésta no es relativa y siempre atrae a los cuerpos hacia abajo. Si no lo crees arrójate de un edificio alto y quedará demostrado que eres atraído hacia abajo. ¡La verdad de Dios no cambia! ¡La verdad de Dios es una ley! La verdad no es una cuestión cultural, no es cuestión de la época ni de la cultura de la gente; la verdad es la verdad eternamente. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35), dijo el Señor.
CONCLUSIÓN
No quiero que sigas dominado por tu pecado; has comprobado hoy que el pecado es un engaño y una mentira y que no te lleva por buen camino. ¡Tienes que aferrarte a la verdad y arrepentirte de tus caminos! Si has estado faltando a la verdad, tapándola con mentiras, has estado levantándote contra Dios, estás opuesto a Él, te mientes a ti mismo y no podrás avanzar. El Señor no va a aceptar la mentira y el engaño. Lo que el Señor puede hacer es extenderte su misericordia, perdonar tus pecados y librarte de toda maldad. Dios lo quiere hacer porque te ama. El Espíritu Santo te ayudará en tu debilidad, si sigues en tu mentira no llegarás lejos. Asistir a la iglesia no es suficiente, tampoco lo es cantar y ofrendar; tú tienes que caminar con Dios. El día domingo eres un santo pero el lunes te conviertes en un demonio; el domingo piensas en las cosas de Dios pero el lunes piensas como tus compañeros de trabajo o de estudio. ¡No puedes tener una doble vida con Dios! El Señor te ama y tiene misericordia de ti. No tengas temor de acercarte a Dios y mostrarle tu pecado porque Él te ama y desea perdonarte y limpiarte. El problema de la mentira es un engaño que opera a nivel mundial, como en el caso de la resolución de la UNESCO, y también a nivel individual. Es el mismo problema, por eso Dios condenará al mundo entero y rescatará para sí a los que amaron y anhelaron la verdad; a los que se aferraron a Cristo y lo dejaron entrar a su corazón. Si tú has estado engañando a tu cónyuge, si has estado engañando a tus jefes, a tu familia, a tu pastor; si estás preocupado o preocupada de que el pastor no se entere lo que estás haciendo a escondidas estás frito, estás frita. El problema no es con tu cónyuge, con tu jefe, no es con tu familia ni con tu pastor sino con tu Dios. ¡No tapes más tu pecado, confiésaselo a Dios antes de que sea tarde! Hoy es el tiempo de la gracia y de la misericordia; hoy es el día que Dios te ha dado para arrepentirte. El Espíritu Santo está golpeando la puerta de tu corazón y te dice: “Pídele a Cristo que te perdone y te limpie con su sangre preciosa”.
“La palabra ha sido dada Espíritu Santo, toca los corazones en esta hora, te lo pido en el nombre de Jesús. Libera de toda cautividad y de toda mentira; libera de todo afán y ansiedad Padre, de toda maldición, de amarguras y temores. Venga tu verdad y tu paz sobre cada vida, en el nombre de Jesús”.
Repite esta oración y dile a Dios: “Padre, vengo a ti en el nombre de Jesús a pedirte que me perdones. La mentira, el engaño y mi pecado han estado hasta este día gobernando mi vida. Perdóname Señor, sólo tú me puedes hacer libre. Por tu misericordia soy libre, por tu sangre soy libre. Yo creo y confieso que en ti hay poder para librarme de las ataduras del infierno; tú me libras de condenación y del poder del mal. Declaro que tuyo es el poder, la gloria y la honra Padre, en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCIÓN
Quiero hablarte acerca de conceptos que debemos entender bien y mantener firmes en nuestras vidas; uno de ellos es que el matrimonio no es un proyecto entre dos personas, sino que es un proyecto de Dios. Por lo tanto no existe eso de que ibas pasando, la miraste, entonces vino un angelito y quedaste flechado; esas son cosas que tienen que ver con el folklore del enamoramiento, del noviazgo y del matrimonio pero es Dios el que está en el asunto del matrimonio desde que naces hasta que mueres. Es el Señor el que guía tu vida, sólo que tú tienes que dejar que Él vaya al volante. Dios forma los matrimonios, por ejemplo, lleva a una persona a otro país y allí se enamora; así sucedió con una de las jóvenes que está ayudando en el hogar de niños en Haití: Vanny se fue de Uruguay a servir en esa nación y allá Dios la casó con un hombre de color. En mi caso fue distinto, ya que Marta, mi esposa, vivía al lado de mi casa, así que yo jugaba a la pelota con mis hermanos y la arrojaba para la casa del vecino, entonces me asomaba y gritaba: “Marta, ¿puedo pasar? ¡Quiero sacar la pelota!” Lo cierto es que fue Dios quien intervino, y no cupido. Yo vivía al lado de la casa de Marta y me crié con ella y nunca me había percatado de lo linda que era y un día dije: “¡Uuuuuuuuuu!”
Dios diseñó al hombre y a la mujer, los dos tienen distintos diseños, no sé si estás al tanto del asunto. Debemos tener en cuenta que cuando existe un diseño, existe también inteligencia, por lo que donde hay diseño hay inteligencia; yo no creo que un vaso haya sido pensado por la casualidad sino lo hicieron con un fin y es el de contener líquidos. Alguien lo pensó y alguien lo diseñó y siempre, detrás de un diseño hay inteligencia. En el caso del hombre, la inteligencia es de Dios y no de la madre naturaleza ni del azar; yo no creo que el azar sea tan inteligente para formar un hombre tan bien formado y tan lindo como yo, tampoco creo que haya creado una mujer tan linda como mi esposa. Como yo soy inteligente, no puedo creer que de la nada surgió un ser humano como yo, pero eso es lo que se enseña en las escuelas y universidades para justificar el hecho de que Dios no existe, que provenimos de la materia, que somos fruto de la casualidad o del azar. El azar hizo a una mujer, que vino a existir en el mismo tiempo en que existía un hombre, que también hizo el azar para que ellos se juntaran y tuvieran hijos. ¡Esto es difícil de creer!
Dije que hay diseño y hay inteligencia y si hay diseño e inteligencia entonces hay propósito, porque si tú encuentras algo que no tiene forma ni se sabe para qué es, tal vez lo haya hecho la casualidad, en cambio un tenedor por ejemplo, fue hecho con un propósito, alguien pensó que a la vaca había que pincharla. El tenedor es fruto de un diseño inteligente y el propósito de éste no es tomar sopa sino pinchar los alimentos sólidos y llevarlos a la boca. ¡Todo diseño tiene propósito!
TODO DISEÑO TIENE PROPÓSITO
Cuando Dios hizo al hombre y a la mujer, los hizo con un propósito, y cuando los unió en una relación llamada matrimonio también fue con un propósito; no es una unión casual ni un proyecto entre un hombre y una mujer sino que es un proyecto de Dios, por lo tanto hay propósito y los proyectos de Dios son trascendentes. El Señor no creó a los hombres y a las mujeres y los puso en el mundo para luego observar a ver qué hacían sino que Él tiene proyectos con la humanidad; su plan era poblar el planeta Tierra y rescatarlos para formar una familia, para darles vida eterna y que esas personas poblaran el reino de Dios y reinaran juntamente con Él.
El matrimonio no es la imposición de la religión ni de la sociedad; el matrimonio es un proyecto con propósito de Dios para bendición del mundo y el Señor pensó el matrimonio para que las generaciones a través de éstos fuesen bendecidas, seguras, llenas de esperanza, felices y animadas.
Dios no quiso poner una carga opresora sobre el hombre y la mujer sino que quiso bendecir al mundo, porque su deseo fue que no haya hijos rechazados o no deseados. El Señor siempre quiso que los hombres amaran a las mujeres y que éstas los amen a ellos y deseen tener hijos, y que usen sus diseños tanto de mujer y de hombre para ser los mejores padres y las mejores madres. Para que el plan saliera bien, Dios puso virtudes en el hombre y en la mujer, y les dio a cada uno ciertas cosas que el otro no tiene y desea. La mujer desea tener a su lado un hombre que la cuide, que la ame y la proteja, ella necesita apoyarse en él; la mujer de Dios quiere y necesita ser la ayuda idónea del hombre y luchar junto a él por los proyectos de Dios.
Dice Génesis 2.24: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Dios creó a la mujer del costado del hombre; cuando Dios sacó la costilla de Adán sacó algo de él e hizo una mujer y se la presentó al hombre, por lo que Adán declaró: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne…” Ya no serían dos sino una sola carne, esto es, unidos en todo lo que tiene que ver con lo natural, unidos en cuerpo, en alma y espíritu. Dios no hizo a la mujer para que ésta sea competencia del hombre. Cuando la mujer se harta del hombre o se desencanta de él, quiere independencia, quiere ser ella y que el hombre no se meta en su vida, de ahí surge el matriarcado, es decir, el gobierno de la mujer en el hogar, donde la mujer lleva los pantalones y el marido no existe. Hay mujeres que dicen que no necesitan un hombre para tener hijos, ellas se eligen a la carta el semen de cualquiera y tienen los hijos que quieren porque se saben manejar solas y no necesitan de nadie. ¡Esas mujeres son una costilla autogestionante!
Cuando el hombre no entiende qué es él es para la mujer, cuando no entiende para qué fue creado en relación a la mujer, se cree el macho, de ahí surge el machismo, esto es cuando el hombre se cree superior a la mujer y ésta tiene que obedecerlo y someterse porque él es el hombre. Cuando éste piensa que es superior se produce un desbalance moral; si para él la mujer es inferior no le tiene que rendir cuentas a ella porque es el macho, entonces se puede acostar con cualquiera, en cambio su mujer no. En el mundo hay muchos hombres que destrozaron sus hogares porque se creyeron que podían adulterar cuanto quisieran.
En un encuentro de matrimonios en el que estuvimos ministrando, una mujer le confesó a su esposo que le había sido infiel en el tiempo en que estuvieron separados; la separación fue provocada por él ya que se drogaba además de ser muy mujeriego. En ese tiempo en el que estuvieron separados y en que él no quería saber nada de su esposa, aunque ella lo buscaba porque quería reconciliarse, viendo que era imposible, sucedió que la mujer se encontró con un ex novio y se acostó con él. El marido se enteró de esto en el encuentro en el que participaron, y se fue muy enojado. Cuando el hombre se cree superior, acepta para él normas morales que no acepta para la mujer.
Dije que cuando la mujer se cree superior al hombre surge lo que llamamos el matriarcado y cuando es el hombre que se cree superior surge del machismo; todo esto son distorsiones del plan de Dios. La Biblia nos enseña que el matrimonio es un prototipo o un reflejo en la tierra de lo que sería la relación espiritual que existe entre Cristo y la iglesia, también nos enseña que Jesús es la cabeza de la iglesia y la ama de tal modo que se entrega, dando su vida por ella, la cuida y la sustenta, así debe ser el varón. La iglesia se sujeta y ama a Cristo y le es fiel; eso es lo que el matrimonio está llamado a ser, un reflejo de la unión entre Jesucristo y la iglesia. El Señor está enamorado de su amada y la iglesia es la unión en un solo cuerpo de todos aquellos que han sido limpiados por la sangre preciosa de Jesucristo y tienen vida juntamente con Él; Jesús ya les ha dado vida y están unidos desde aquí abajo y por toda la eternidad.
Los hombres debemos aspirar a ser con nuestras esposas como Cristo es con la iglesia. Dios decidió que por la unión del hombre y la mujer sean un solo cuerpo, lo cual significa que no hay separación y que esa unión es para siempre hasta que la muerte los separe, y estableció que la relación entre el hombre y la mujer debe ser una relación de pacto así como Cristo estableció una relación de pacto con la iglesia. Al celebrar la Santa Cena, cuando Jesús levantó la copa de vino y la bendijo, dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros”. (Lucas 22:20) Jesucristo se comprometió con nosotros mediante un pacto y quiero hablarte acerca de la importancia del compromiso y de lo que nosotros declaramos con nuestra boca ya que cuando un hombre y una mujer hacen un pacto hablan con su boca y prometen mutuamente amarse en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza y ser fieles el uno al otro hasta que la muerte los separe.
Hay algo muy importante a resaltar en un pacto; la Biblia dice en 2ª Timoteo 2:13: “Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo”. El amor de Dios con nosotros es un pacto unilateral ya que el Señor se compromete conmigo a ser fiel aunque yo le sea infiel. Cuando existe un verdadero pacto entre un hombre y una mujer no es un contrato entre dos personas sino una unión de dos personas que unilateralmente se prometen amor y fidelidad en cualquier circunstancia. El amor no cobra, sino que da; entonces la mujer promete al hombre amarlo pase lo que pase, aunque él le sea infiel y aunque no cumpla lo que promete y el hombre declara exactamente lo mismo. No depende de cómo se comporte mi cónyuge ni de lo que haga, porque yo he decidido delante de Dios amarlo.
El matrimonio no es un contrato ya que en éstos hay clausulas, por ejemplo, está especificado que si tú pagas tienes derecho a recibir lo que se estipuló pero si no lo haces entonces te cobran multa; en definitiva, un contrato se trata de que si tú cumples con tu parte yo también cumplo con la mía pero si no haces lo que prometiste yo soy libre de no cumplir lo que te he prometido; esto, pues, es muy diferente a un pacto. El pacto matrimonial es como el que Dios tiene con la iglesia; Él nos amó con amor eterno y no lo hizo porque somos buenos, a mí no me amó porque soy bueno ya que no lo soy ni me amó porque soy justo, Dios me amó desde la eternidad con amor eterno porque es su condición y su fidelidad es inamovible. Al hablar de fidelidad entendemos que hablamos de algo que no existe en el corazón del hombre, sólo existe en el corazón de Dios y en quien el Señor ha puesto el poder y la capacidad de ser fiel.
El matrimonio es la unión de personas que han entendido que Dios es el autor del verdadero matrimonio ya que hoy en día vemos unión entre dos hombres, dos mujeres, etc. Yo me refiero al que diseñó el Dios inteligente; el Señor pensó en la unidad entre el hombre y la mujer para cumplir sus proyectos eternos. Yo tomo muy en serio las uniones matrimoniales y me siento un héroe cada vez que caso a una pareja; está tan vapuleado el matrimonio y tan complicado, que aquellos que luchamos por el matrimonio que Dios estableció realmente somos héroes.
Con mi esposa nos fuimos al interior del país a oficiar un matrimonio y nos regresamos enseguida ya que comenzaba en Monte Beraca un encuentro para matrimonios, pero al llegar a la ceremonia les dije a los novios que estaba ahí porque consideraba que el casamiento era un acto sublime ya que donde hay un hombre y una mujer que quieren invitar a Dios a que selle ese pacto es algo maravilloso. Creo que estamos haciendo historia en un país con altos índices de divorcio, más que casamientos, esto es porque la infidelidad es el fruto del corazón del hombre. En la ceremonia de la que participé, el juez de paz dijo a los novios entre otras cosas que se debían fidelidad uno al otro. Yo quedé impresionado porque el estado no enseña de fidelidad, más bien apoya el hecho de que las personas pueden tener relaciones con quien quiera, donde quieran sin que nadie le pueda recriminar, ni siquiera el cónyuge. Según el estado tú puedes acostarte con el vecino a sabiendas de tu esposo porque eso forma parte del derecho al placer sexual de las personas. Así que por un lado te permiten esas prácticas y por otro te dicen que los contrayentes de deben fidelidad mutua. El estado les pide a las personas una virtud que sólo Dios tiene y que existe en un matrimonio, siempre y cuando Dios sea el primero en esa unión. Si Dios es primero en el matrimonio, entonces habrá fidelidad; en cambio, las personas que rechazan y repudian al Señor y se alejan de Él son propensas a infidelidades y divorcios porque salen de la dimensión de la gloria y del poder de Dios.
El Señor exige que tu “sí” sea sí y que tu “no” sea no y no quiere que uses la conveniencia luego de haber empeñado tu palabra. Algunos se casan prometiendo amar a su cónyuge en la salud, en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza, etc. Pero al tiempo se lamentan: “¿Qué te habré visto para casarme contigo? Debí haber estado ebrio para haber aceptado”.
Conocí una pareja que estuvo siete años de novios porque querían estar seguros de que se amaban antes de tomar la decisión de casarse; siete años fornicando sin ningún compromiso aparente, para asegurarse de que a la hora del matrimonio todo iba a funcionar bien, pero se casaron y a los tres meses se separaron. ¡La fidelidad no surge del corazón del hombre, sino del corazón de Dios! Cuando un matrimonio busca a Dios con todo su corazón, el Señor resiste los poderes del mal que quieren destruir su proyecto. El matrimonio de Dios está diseñado y pensado por Él desde el Edén; el matrimonio civil del estado es una invención de éste que surgió muchos siglos después. Es infinitamente superior y más importante el casamiento religioso o aquel que se lleva a cabo ante Dios, que el matrimonio civil. Los jueces dicen que es el único matrimonio que reconoce el estado de la República Oriental del Uruguay y no reconoce otro y hay muchas contradicciones al respecto.
Como Dios ama al hombre y desea que las generaciones que nacen sean bendecidas, quiere matrimonios bendecidos, quiere esposos que amen a sus esposas y esposas que amen a sus maridos y que tengan un pacto de fidelidad entre ellos, sustentados en la gracia y el poder de Dios.
Malaquías 2:13 dice así: “Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto”. Dios no está obligado a aceptar tu ofrenda, si ésta no le agrada, porque Él ve tu corazón. En estos versículos, la Biblia te enseña que si eres desleal con tu esposa, el Señor no recibirá con agrado tus ofrendas. Yo fui áspero con mi esposa en un tiempo, pero leí en el Nuevo Testamento que no debíamos ser ásperos con nuestras esposas y que debíamos vivir con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso frágil y como coherederas de la gracia de la vida para que nuestras oraciones no sean estorbadas, y yo quería la bendición de Dios. Para que el Señor me escuchara yo tenía que dejar de ser áspero con mi esposa y no era fácil para mí porque muchas cosas que ella hacía o decía me desagradaban, entonces me enojaba, pero cuando entré en razón de que mis oraciones iban a ser estorbadas, decidí tratarla bien. Yo le decía con cariño: “¡Hola, mi amor!” Y lo miraba a Dios como diciéndole: “¿Viste como la trato no?” No te digo que cambié de un momento a otro pero desde ese tiempo hasta hoy he ido mejorando en mi trato con mi esposa. Hoy en día vivo agradecido por ella, lo que antes me molestaba de Marta, ahora me causa gracia. Dios puede transformar tu corazón y tu mirada y llevarte a aceptar a una persona así como es, y aun así amarla igual. Mi esposa se siente bendecida y cuando yo la bendigo y la trato bien ella me bendice, entonces al ser bendecido por ella, la re contra bendigo y ella en respuesta me re contra bendice y así vivimos bendecidos.
EL PACTO CON LOS GABAONITAS
Leemos en 2ª Samuel 21: “Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas”. Los gabaonitas eran una especie de remanente de los amorreos, eran un pueblo que quedó de la conquista de Israel en la época de Josué, cuando Dios le dijo que le daría la tierra prometida y le ordena que destruya las ciudades de los amorreos, a sus dioses y a sus moradores, hombres y mujeres porque les entregaría la tierra a ellos ya que el Señor estaba hastiado de los amorreos por causa de sus fornicaciones, de su idolatría y crímenes. Entonces Josué salió a conquistar la tierra y la orden fue que no debía quedar nadie vivo, mas los gabaonitas viendo todo lo que había sucedido, armaron un plan para hacer alianza con el pueblo de Israel y en Josué 9 leemos: “Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai, usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados, y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y todo el pan que traían para el camino era seco y mohoso. Y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con nosotros…Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de tierra muy lejana, por causa del nombre de Jehová tu Dios; porque hemos oído su fama, y todo lo que hizo en Egipto, y todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán… Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos provisión para el camino, e id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos; haced ahora alianza con nosotros. Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para el camino el día que salimos para venir a vosotros; y helo aquí ahora ya seco y mohoso. Estos cueros de vino también los llenamos nuevos; helos aquí ya rotos; también estos nuestros vestidos y nuestros zapatos están ya viejos a causa de lo muy largo del camino. Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová. Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza concediéndoles la vida; y también lo juraron los príncipes de la congregación. Pasados tres días después que hicieron alianza con ellos, oyeron que eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos. Mas todos los príncipes respondieron a toda la congregación: Nosotros les hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar”.
A Josué y a los príncipes del pueblo les había parecido veraz lo que les habían contado los gabaonitas y accedieron a hacer alianza con ellos pero no consultaron a Jehová para ver qué debían hacer. Una vez que sale la palabra de tu boca, Dios quiere que seas fiel a lo que has dicho, por eso dice la Biblia que vamos a dar cuenta de toda palabra ociosa que salga de nuestros labios. No podrás justificarte delante del Señor en ese día, que no sabías lo que estabas diciendo. ¡Dios tiene en cuenta y anotada cada palabra ociosa que sale de nuestra boca! Entonces Jesús dijo: “No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies…Pero sea vuestro hablar: Sí, sí y vuestro no, no…” Dios detesta que habiendo hecho un pacto, no lo cumplas.
Cuando el pueblo de Israel se dio cuenta que había metido la pata ya no había vuelta atrás porque sabían que Dios les iba a demandar que cumpliesen el juramento que habían hecho. Pasaron de esto más de cuatrocientos años, ese fue el período de los jueces, después de ellos vino el período de los reyes y entonces llega el primer rey, Saúl; y cuenta la Biblia que éste, por celo a favor de los israelitas mató a casi todos los gabaonitas. Según lo que nos relata 2ª de Samuel, quinientos años después de esto, hubo hambre en Israel y David le pregunta a Dios, y el Señor le dijo: “Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas”. Uno se pregunta por qué no sucedió eso en el tiempo de Saúl y ocurrió cuando David estaba reinando; porque Dios es Dios de las generaciones y cuando hay maldad en el corazón de las personas, la maldición puede que le llegue ahora, mañana o pasado mucho tiempo. Si eres fiel a tu esposa o a tu esposo, si tu si es si y tu no es no, Dios te bendecirá a ti y después de ti a tus generaciones. “…Porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”, dice el Señor. ¡Yo sé que mis generaciones serán benditas! Yo no estoy trabajando sólo para recibir bendiciones en esta tierra, los que me siguen también recibirán bendiciones; tengo muchos hijos espirituales y ellos van a recibir bendición por haber recibido la palabra que les he predicado.
2ª de Samuel 21:2 y 3 dice así: “Entonces el rey llamó a los gabaonitas, y les habló. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del resto de los amorreos, a los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento; pero Saúl había procurado matarlos en su celo por los hijos de Israel y de Judá.) Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros, o qué satisfacción os daré, para que bendigáis la heredad de Jehová?” La heredad de Jehová eran los israelitas, ellos eran los bendecidos. Dios le había dicho a Josué que los conquistara y destruyera porque Él estaría con Josué. El pueblo de Israel contaba con el respaldo de Dios pero resulta que ahora había una hambruna tremenda en la nación y tenían que ir a los gabaonitas para saber qué es lo que ellos querían a cambio de que los perdonen y bendigan. ¿Qué tenían que perdonar los gabaonitas a los israelitas? Tenían que perdonarlos porque faltaron al pacto que habían hecho con ellos. En lugar de ir los gabaonitas a pedirles su bendición a los israelitas fue todo lo contrario, porque hubo un pacto que no se cumplió. 2ª Samuel 21: 4al 6 nos dice: “Y los gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros querella sobre plata ni sobre oro con Saúl y con su casa; ni queremos que muera hombre de Israel. Y él les dijo: Lo que vosotros dijereis, haré. Ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruyó, y que maquinó contra nosotros para exterminarnos sin dejar nada de nosotros en todo el territorio de Israel, dénsenos siete varones de sus hijos, para que los ahorquemos delante de Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo los daré”.
Dios demandó que el pacto sea cumplido y Él te va a demandar a ti lo que le has prometido a tu cónyuge delante de su presencia. En el caso de los matrimonios, Dios va a exigir que se cumpla con fidelidad el pacto y sabemos que esto no será posible si no es con el poder de Dios. Algunas mujeres dirán: “¡Es muy difícil lo que me está pidiendo Dios porque a este hombre no lo aguanto más!” Tendrías que haberte dado cuenta antes de abrir tu boca; tú te comprometiste con tus palabras que ibas a amar a tu esposa y le ibas a ser fiel. “Ah pero ya no puedo serle fiel. ¿Quién la aguanta a mi mujer?” La fidelidad no viene de tu corazón ni de tu voluntad sino de tu relación con Dios. El Señor es fiel y obrará en ti para que tú seas fiel.
Un matrimonio es una relación entre tres personas no dos, es el esposo, la esposa y Dios en el medio; Dios en la cama, en la cocina y en todos lados. Lleva esto también a otros ámbitos de tu vida. ¿En qué te has comprometido en tu trabajo? ¿Qué fue lo que le prometiste a tus amigos? No te desdigas, no seas como los que no tienen Dios porque tú tienes Dios y debes cumplir con las palabras que has hablado. “Pastor, pero es difícil” ¡Claro que es difícil! Si no fuera así entonces no necesitarías a Dios, pero la prueba de que caminas con Dios es que aun en las situaciones más difíciles y complicadas cumples con lo que prometiste porque estás confiando en el Dios que te acompaña, que te respalda, te sustenta, te cubre, te defiende y te bendice. Claro que para poder disfrutar de una vida y un matrimonio bendecido tienes que amar a Dios con todo tu corazón y establecer un pacto con Él. Sucederán muchas cosas que no entiendes y te preguntarás por qué Dios permitió eso y el Señor te responderá: “Prometiste amarme pase lo que pase y confiar en mí en todo tiempo”. Confío en ti Señor, en las tinieblas y en la luz, en la enfermedad y en la guerra, donde sea que me encuentre confío en ti. Te amo, Señor. Yo he hecho un pacto contigo y nunca te voy a reprochar nada. Y Dios ha hecho un pacto conmigo y me ha dicho: “Nunca te voy a reprochar nada, te voy a amar”.
CONCLUSIÒN
Cuando pienso que Dios me amó y no le importó cómo era yo, me maravillo por lo grande de su amor porque no dependió de que si yo lo merecía o no y cuanto más vil era yo, más me amaba el Señor. El vínculo que tenemos con Dios nos ayuda en el vínculo con nuestro prójimo; no amamos a las personas porque nos gustan, porque son lindas y buenas, las amamos porque el amor de Dios está en nosotros y las valoramos porque Dios las valora. El Señor te ayude a mejorar tu relación con Él, con tu cónyuge y con tus hijos. Nosotros no sabemos ser fieles, hemos postergado a nuestros hijos por algún afán de la vida.
El hombre que casé me dijo que le gustaba tanto su profesión y que ésta le demandaba tanto que él podría trabajar diez o doce horas diarias y aun los fines de semana, y por eso fue que perdió su primer matrimonio porque no supo cuidar a su esposa e hijos. Lo que sucede es que si uno valora más otras cosas que a Dios se le desacomodan todos los valores en le vida. No es más tu trabajo que tu esposa, no es más tus ganas de salir a cazar o tu deporte que tu esposa; tu casa y todo lo que puedas conquistar no son más que tú esposa porque el valor más grande que tienes es ella misma. ¡El valor más grande que tienes es tu esposo, mujer! Quien entiende esto, entiende que el valor más grande por sobre todas las cosas es Dios. Sólo entenderás el valor de las cosas cuando entiendas el valor de Dios.
Si le fuiste infiel a tu cónyuge, si fuiste infiel a la hora de cumplir un contrato o una promesa dile a Dios: “Señor, no te valoré a ti y he perdido tanto, me he enfriado y ni siquiera sé cómo pasó. Me enojé con alguien y guardé ese enojo y eso endureció mi corazón entonces dejé de congregarme y de orar. Hoy recibo tu palabra Señor, y entiendo que tengo que temblar a tu palabra, que tengo que valorarla y creerla. Padre, lo que tú me enseñas hoy es de mucho valor y puede repercutir en bendición o en maldición para toda mi vida y después de mi existencia aquí en la tierra. Líbrame de mis maldades, Señor. Ayúdame a cumplir mis pactos y líbrame de tomar livianamente lo que sale de mi boca, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCIÓN
Leemos en 2ª Tesalonicenses 1:3: “Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás”.
Notamos en este pasaje bíblico, que la fe crece. Hoy tienes que atesorar esta verdad en tu corazón y no debes permitir que tu fe decrezca y se estanque. ¡Tienes que batallar para que esa fe crezca! Jesús preguntó a quienes estaban con Él: “Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”
Quiero decirte que el diablo batalla contra la fe porque él sabe que la gente que tiene fe, obtiene las bendiciones del Señor, arrebata los proyectos de Dios y emprende las obras del reino de los cielos. La gente que tiene fe vence las dificultades, porque la fe es un poder dado por Dios para lograr el éxito en medio de dificultades, ya que hay toda clase de circunstancias que se levantan para detenernos y quitarnos fuerzas para cumplir el propósito de Dios.
ES JUSTO QUE PADEZCAMOS PERSECUCIÓN
El apóstol Pablo veía que la fe de los Tesalonicenses estaba creciendo y por eso declaró: “Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis”.
¡Pablo está diciendo aquí que es justo que padezcamos persecución! Él estaba muy contento con los de Tesalónica porque su fe estaba creciendo, su amor se conocía y también se veía cómo ellos participaban amando a los demás y tenían paciencia en medio de persecuciones y de tribulaciones, pero también agregó que eso de las tribulaciones eran una demostración del justo juicio de Dios para que sean tenidos por dignos del reino de Dios.
Los tesalonicenses estaban creciendo en fe y en amor en medio de tribulaciones y persecuciones. Quiero aclarar que hay tribulaciones que vienen por causa del pecado, por tomar malas decisiones y por nuestros yerros, caprichos, sentimientos o deseos; hay tribulaciones que vienen por no estar en el propósito de Dios, pero tampoco se salvan aquellos que están dentro del propósito de Dios, porque ellos también sufren persecuciones y tribulaciones; cuando en tu vida persiste la pobreza y la miseria, si todos los meses estás juntando las moneditas para poder pagar las cuentas, te quedas sin trabajo porque te echan, los ladrones entran a tu casa, se te rompen las cosas en tu casa y tú quisieras estar en un lugar especial adorando y alabando, disfrutando de la presencia de Dios pero el diablo no te deja pensar en el Señor porque te distrae con la factura que no has podido pagar, en la enfermedad que te sobrevino y en el medicamento que tienes que comprar pero no te alcanza el dinero, etc., será necesario que revises tu vida y las decisiones que estás tomando.
Hay otro tipo de tribulaciones, por ejemplo, los parientes que te detestan porque tú has cambiado mucho y ahora vas a la iglesia de Márquez, entonces dicen que te has vuelto un fanático y ya no los visitas, tampoco bebes con ellos como lo hacías antes. Ahora ya no eres uno más de ellos porque hay ciertas costumbres que has dejado y te lo hacen notar, entonces ya no sabes cómo presentarte delante de esos familiares.
Te acontecen pues, calamidades y no sabes cómo explicar por qué te ha sucedido eso o alguna otra persecución. Nos ha ocurrido, que una senadora ha dicho de nosotros los evangélicos que somos peligrosos y fundamentalistas, y que los fundamentalistas son de lo peor que hay. Los fundamentalistas somos los que creemos verdades eternas que son las verdades que habla la Biblia, por ejemplo, si nosotros defendemos el matrimonio heterosexual entre un hombre y una mujer, para algunos somos de mente cerrada o retrógrados ya que estamos en contra del mover del mundo y de la nueva modalidad de matrimonios que pueden ser de tres o dos hombres y dos mujeres, etc. Somos fundamentalistas porque tenemos fundamento estable e inamovible; somos fundamentalistas porque estamos en contra, por ejemplo, de que el Estado haga negocio con la droga. El Estado produce combustible, cemento portland, alcohol y bebidas alcohólicas entre otros negocios que tiene, y últimamente tiene el negocio de la marihuana y por defender a nuestros jóvenes del flagelo de la droga, nos catalogan de fundamentalistas. Por no estar de acuerdo con el aborto somos fundamentalistas y peligrosos. Los fundamentalistas son un grupo de gente retrógrada que se aferra a los mandamientos de Dios y ponen al Señor y a sus mandamientos sobre otros mandamientos. Yo me pregunto, ¿tan malos somos? Nosotros fomentamos la familia tradicional compuesta por un padre, una madre y los hijos, y ellos le llaman: familia impuesta por la religión.
Hay una corriente en el mundo que está tratando de destruir los fundamentos. Para este pensamiento, la familia tradicional es una estructura retrógrada; incluso en la actualidad este término se ha redefinido. Ahora, si por imponer una ideología política te levantas en armas, matas, secuestras gente, y decides a quién matar y a quién dejar vivir, eso no es fundamentalismo, sino defender la patria. No obstante, nosotros somos perseguidos porque queremos ejercer nuestros derechos ciudadanos, ya que no se considera conveniente que participemos de la vida política y tratemos de pregonar nuestras verdades y valores en lo que a la política se refiere; ellos están de acuerdo que tengamos libertad religiosa para predicar, pero adentro de los templos y no afuera.
Hay muchos tipos de persecuciones y si vemos en los países musulmanes, en la China y otros lugares, los cristianos sufren persecuciones aterradoras. Se están destruyendo iglesias, matan a los cristianos o los encarcelan porque son peligrosos. Por tal motivo muchos se cuestionan si vale la pena ser cristiano. Yo te digo que hay cristianos que nunca van a padecer persecución porque no están dispuestos a hacer la obra de Dios, no les interesa hacer la voluntad de Dios, más bien su propósito es que el evangelio les provea de bendición como un cónyuge, hijos, casa, prosperidad, etc. Pero no toman la decisión de honrar a Dios con sus vidas, con sus fuerzas, su tiempo y sus bienes. Si no sirves a Dios no padecerás persecución, pero todo aquel que quiera hacer la voluntad de Dios, según la Biblia, padecerá persecución de adentro y de afuera.
Nosotros nos estamos esforzando por predicar el evangelio porque nos ha hecho bien y le hace bien a la sociedad. En Haití un niño arañó a otro en el ojo y según los médicos, podría perder la vista, pero allá están los hermanos cuidándolo y pidiendo oración por él. Yo veo a esos niños en Haití que están siendo criados con tanto amor y ese no es más que el amor de Dios como dice en 2ª Tesalonicenses: “…el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás”. Los hermanos de allá corren de un lado a otro en cada hospital porque quieren salvarle el ojo a uno de nuestros niños. ¡Los valores que impartimos son preciosos!
Hoy en día los hijos no son tan amados sino que son muy desvalorizados y no se tienen en cuenta; pero en nosotros el amor se manifiesta de una manera especial. Una de las secretarias de la Iglesia, Graciana, tuvo familia hace unos días y su bebé presentaba dificultades así que le tenían que hacer una cesárea; los médicos les habían dicho que el bebé iba a nacer con un problema pero a ellos no les importó ya que lo iban a amar igual, aunque no faltaron las insinuaciones para que abortara. Su hijito estuvo internado varios días en el CTI y ella iba al sanatorio para amamantarlo cada tres horas y se volvía a su casa y así estuvo varios días. El esposo que no tuvo una buena paternidad y estuvo en la droga, se siente feliz con su hijito, le da la mema, le cambia el pañal; Dios realmente ha hecho una obra maravillosa en ese hombre. Las enfermeras han felicitado a Graciana por el esposo que tiene, porque ven la dedicación y el amor con que cuida al bebé. Mientras Graciana esperaba en una sala que le hicieran la cesárea, al lado de ella había una joven, a quien le preguntó si ella también estaba embarazada y le respondió que sí; le preguntó para cuándo esperaba familia y la mujer le dijo que estaba allí para practicarse un aborto. La mamá de Graciana, cuando se enteró que estaba embarazada de ella, hizo de todo para abortarla pero no le dio resultado. Resulta que Graciana es una bendición para su madre y ella no tiene una mejor amiga más que su hija y viceversa. Ella y su mamá le contaron su experiencia a la joven y le pidieron que no abortara; la mamá de Graciana le dijo que hizo muchas cosas para quitársela pero hoy está feliz con su hija y ahora espera a su nieto con mucha expectativa. La joven les dijo que no tenía cómo mantener a su bebé a lo que Graciana le sugirió que lo tuviera y se lo diera a ella, pero ésta contestó que ya era una decisión que había tomado con su pareja. La mujer se veía muy atribulada y se puso a llorar, entonces, en un momento se levantó, se secó las lágrimas y les dijo: “¿Saben qué? No voy a abortar”. ¡Y se fue!
¡Lucha por la vida! ¡Es Dios el que hace nacer! El Señor está sembrando vidas en el planeta porque tiene planes y propósitos con las personas. ¡No te opongas a los planes de Dios! El diablo quiere la muerte, sacrifica a los bebes en el altar de los demonios y no hay cosa más linda para él que ultrajar la inocencia y burlarse así de Dios. Nosotros luchamos por la vida, que los bebés no sean abortados, trabajamos para rescatar a los drogadictos, a las familias, a los matrimonios. Aunque muchos vienen a pedir consejo para poder restaurar su matrimonio y se lo damos, pero se enojan porque no les gusta lo que le decimos y terminan hablando mal de nosotros. Son muchas las situaciones adversas que atravesamos, que nos han llevado a preguntarnos si vale la pena seguir luchando y la respuesta es sí, vale la pena porque sabemos que en medio de las tribulaciones, nuestra fe, crece.
NUESTRA FE SE PERFECCIONA EN LA TRIBULACIÓN
Cuando te suceden adversidades te enojas y como no sabes con quién enojarte te la agarras con Dios y cuestionas: “¿Por qué Dios permite que me pase esto?” El apóstol Pablo declaró: “Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan”. ¿Cómo hace Dios para juzgar a los malvados? ¿Qué es lo más importante que tiene Dios en el mundo? Sus hijos, los que Él ha comprado con precio de sangre, a quienes ha limpiado y les ha dado vida eterna. ¿Con quién se complace Dios? ¡Con sus hijos! ¿Has notado cuando alguien ataca a un niño estando la madre cerca? La madre salta como una leona a defender a su hijo porque es lo más precioso que ella tiene. Las madres tienen celo por sus hijos, sólo ella puede rezongarlos y nadie más. Y los niños aprenden enseguida; cuando yo le digo a mi nieta que me voy a enojar con ella, enseguida me responde: “¡Vos no sos mi mamá!”
Los malos se levantan contra los hijos de Dios. Una vez, un pastor amigo me invitó a pescar, en total éramos tres pastores. Habíamos alquilado una lancha que manejaba una persona que sabía dónde pescar y que nos ponía la carnada en el anzuelo. Salimos por el río Paraná en busca de los peces dorados y después de conversar un rato con el hombre, le dijimos que estaba rodeado porque los tres éramos pastores y le comenzamos a hablar acerca del evangelio, y en un momento nos dice: “Yo los detesto a ustedes porque mi señora comenzó a ir a una de esas iglesias de ustedes y antes, sexualmente yo hacía lo que se me daba la gana con ella, pero desde que se convirtió ya no puedo hacer todo eso que hacía”.
Hablando de intimidad, hay pastores que predican que fuera del matrimonio nada pero dentro de éste se permite todo, pero a mí la Biblia no me enseña eso. Si lees Romanos capítulo 1, versículos 18 en adelante la Biblia dice: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad…Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen”. ¡Hay una manera natural y otra que es contra naturaleza! Nosotros predicamos acerca de esto y nos catalogan de fundamentalistas porque no permitimos hacer nada y la persecución se desata, como señaló la senadora Topolansky, nosotros somos peligrosos.
Alguien me escribió y me dijo: “Tu religión ha matado más gente en el mundo que todas las guerras. ¿Te acordas de la inquisición?” Yo estoy como el cuento del borracho; alguien pasó corriendo al lado del hombre porque la policía lo estaba persiguiendo, entonces se le acercan los efectivos y le preguntan si no vio a alguien que pasó corriendo y dobló la esquina, a lo que el borracho responde: “Cuando yo vine, la esquina ya estaba doblada”. ¿Qué tendré que ver yo con las cruzadas, los cruzados y la inquisición? Para muchos, los cristianos somos gente despreciable por eso hay que cuidarse mucho del apóstol Márquez porque no le da libertad a las personas para que se acueste con quien quiera. Dentro de los derechos sexuales que deben ser protegidos, está el derecho de la persona a mantener relaciones sexuales con quien quiera, como quiera y donde quiera, total, a los niños los podemos abortar, y si vienen que se haga cargo el Estado.
El apóstol Pablo dice: “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan”. Es necesario que atravesemos las angustias que producen las persecuciones, las soledades o debilidades porque en medio de esa debilidad y persecución se mueve el poder del Espíritu Santo sobre nosotros y la fe se perfecciona. No me preguntes cómo es eso pero yo sé que aquellos que no están firmes en Dios, en medio de las adversidades se enfrían y se apartan y queda bien claro que no estaban aferrados al Señor. Pero los que padecemos persecución por causa de la justicia y del reino de Dios, cuando vienen estas situaciones, nos afirmamos en Dios, buscamos en Él el sustento y en su palabra el aliento; y de su palabra viene la fuerza para seguir, entonces se mueve dentro de nosotros la esperanza y la fe, y se perfecciona el amor.
Tienen que haber malos que persigan a los buenos y esto es demostración del justo juicio de Dios. “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder”. La Biblia dice que el reino de los cielos no es para los cobardes así que para entrar hay que ser valiente. Hay mujeres que me dicen que no quieren orar porque cuando lo hacen su esposo se endemonia más, entonces para calmar a los demonios prefieren no orar así no padecen tribulación o persecución. Hay hombres que se hacen los machos e insultan a las esposas y les dicen toda clase de bajezas, y hay mujeres así también. Yo le digo a la mujer que tiene que tomar autoridad en el nombre de Jesús. “¿Pero si se me viene encima?” Si se te viene encima entonces Cristo no está contigo. Si eres de Cristo toma autoridad y dile al demonio: ¡Espíritu inmundo te ato y te echo fuera; te ordeno que sueltes a mi marido en el nombre de Jesús!” Tienes que tomar la autoridad del reino, no les pidas “por favor” a los demonios que se retiren, échalos fuera de la vida de tu esposo con fe. Son muchas las situaciones que se levantan contra tu vida pero, ¿estás firme o no?
TRES ELEMENTOS QUE NO PUEDEN FALTAR:
Quiero hablarte acerca de tres cosas que le dan sentido a tu vida; 1ª Corintios 13: 13 dice así: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”. No vale decir que tienes amor, de modo que no importa si no tienes fe porque sin fe no haces nada, no vas a ningún lado y no disfrutas de victoria alguna, por lo tanto necesitas fe; también necesitamos la esperanza porque en el trayecto que va desde que la fe comienza a ejercerse hasta que obtengo la victoria, en medio, debo tener esperanza. La Biblia habla de una esperanza viva, pues hay una esperanza que no viene de Dios sino del mundo; yo me refiero a la esperanza que Dios le da al creyente para que pueda mantenerse en la fe. Quien no tiene esperanza se debilita en la fe, en el trayecto de la tribulación. La fe y la esperanza van de la mano; la fe sin la esperanza se debilita, es como que la esperanza va sosteniendo la fe y te lleva a pensar y a sentir que Dios está contigo y que no es culpable de lo que te sucede sino que estás padeciendo porque el príncipe de este mundo es satanás y se levanta contra los hijos de Dios.
Nos quieren hacer creer que la política es del diablo y no debemos meternos en ese territorio porque vamos a salir perdiendo, pero quiero decirte que satanás no es dueño de ningún territorio, a él no le pertenece ni un centímetro cuadrado de nada pero se sí se ha hecho acreedor de un lago de fuego y azufre y ese es el único territorio que posee. En medio de la tribulación, la fe enfrenta las dificultades y la esperanza no va a fallar porque sabes que Dios está a tu favor y aunque andes en valle de sombra de muerte no temerás mal alguno porque el Señor está contigo. “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón. Aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado” proclamó el salmista.
La confianza, la esperanza, la fe y el amor son sustentados por la palabra de Dios; tú acudes a ella y el Señor te explica y te aclara todo. En 2ª Tesalonicenses te dice que la tribulación es normal, que la fe crece en medio de la tribulación y que ésta sirve para condenar a quienes nos atribulan y Dios nos da a nosotros descanso por causa de lo que hemos padecido. Cuando escudriñas la palabra de Dios comienzas a entender cosas que normalmente no entiendes; las cosas de Dios no son para razonar sino para creerlas. ¡Vale la pena creer a la palabra de Dios!
Leemos en 2ª Tesalonicenses 1:11: “Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder”. ¡Tienes que experimentar esa clase de vida! El Señor ha declarado que eres más que vencedor por medio de Aquel que te amó. El apóstol Pablo decía: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. ¡Declara tú lo mismo! En tu boca debe estar la palabra de Dios. Por ahí te encuentras a alguien que dice: “Esto me puede”, “esto es más fuerte que yo”, “no doy más, voy a colgar los guantes”. No tenemos que hablar conforme al mundo ni a lo que sentimos. Sentimos que el león nos devora pero no nos importa nuestros sentimientos, porque declaramos como dice la palabra de Dios: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. ¡Dios le cerrará la boca a los leones! ¡El Señor caminará conmigo dentro del horno de fuego y cuando yo salga no tendré olor a humo!
El libro de Daniel relata un acontecimiento poderoso; a los amigos de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego los echaron en el horno ardiente, atados de pies y manos, y cuando salieron, el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían. Lo que sí se les había quemado fueron las ataduras. ¡Se queman tus ataduras en medio de la tribulación! La fe crece porque se alimenta de la palabra de Dios. Así como le decimos a los niños que coman para que crezcan grandes, el Señor te dice: “¿Quieres que tu fe crezca? ¡Aliméntate de mi palabra!” Haz que la palabra de Dios more en abundancia en tu vida; la fuente de la fe está en su palabra.
Cuando dices que ya no aguantas más, no estás declarando la palabra de Dios, pero cuando expresas: “¡Soy más que vencedor por medio de Aquel que me amó!”, estás declarando palabra de Dios y la fe comienza a reverdecer en tu interior. No uses pensamientos y argumentos humanos. En el libro de Santiago 1: 5 al 7 dice así la palabra de Dios: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor”.
Por ahí encuentras a algunos cristianos que dicen: lo hice por las dudas. ¡No hagas nada por las dudas! La fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. ¡Aférrate a la fe! Pídele al Señor que aumente tu fe y que te dé amor por su palabra; por la palabra de Dios, crecerás en fe. Los tesalonicenses formaban parte de una iglesia que daba testimonio del poder de Dios, porque ellos vez tras vez, en cada tribulación y en cada persecución salían airosos y la fe de ellos era conocida, y su amor era visto por todos. Supongamos que no tienes ninguna persecución o aflicción, pasas una vida tranquila, pero nadie podrá decir de ti: “¡Mira la fe que tiene esta persona!” ¿Dónde se ve la fe? La fe se manifiesta en las tribulaciones, en las enfermedades, en los conflictos matrimoniales al punto de disolución; la fe se ve cuando tu hijo está en la droga y tú has hecho todo humanamente hablando, pero caes de rodillas delante de Dios y declaras: “Dios, yo no traje un hijo al mundo para que muera por causa de las drogas. Yo te lo entregué a ti, Señor; este hijo es tuyo, él es tu siervo. ¡Diablo no te permito que lo toques!” Tú preguntas por qué te pasa todo lo malo y yo te digo que es necesario que se vea en ti, si tienes fe. Al final de la prueba dirán de ti: “Esa madre lloró delante de Dios, sufrió por su hijo, batalló en fe, lo amó a pesar de todo lo que hacía, y ahora su hijo está predicando”. ¡Esa madre le arrebató su hijo al diablo!
Convéncete hoy que tienes que hacer algo para que tu fe crezca, que debes retener la esperanza. No tengas miedo, sé valiente; no permitas que se refleje el miedo, la angustia y la duda en tu cara, sino que ésta muestre la fe y la esperanza que tienes en Dios. Dile al diablo: “Has embestido a mi familia pero yo te los voy a arrebatar en el nombre de Jesús”.
Yo había sido cristiano toda mi vida y entré en una tribulación grande, entonces le dije a Dios: “Señor, ¿de qué me sirvió haber sido fiel y para qué te he servido?” Me enojé con Dios y le preguntaba qué quería de mí pero comencé a escudriñar su palabra y leía: “Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera en mi camino”. “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”. “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”. Yo leía y repetía varias veces la palabra de Dios. Cuando más o menos comencé a vislumbrar el propósito de Dios para mí y entendí que iba a ser pastor y no arquitecto, una noche oré: “Dios, quiero ir al mismo cuartel de satanás y me quiero vengar de él; quiero arrojarle unas cuantas granadas y destruirlo”. Me enfurecí entonces contra satanás porque Dios me había hecho un hombre valiente.
CONCLUSIÓN
Que el sentir y el propósito del Señor prevalezcan en tu corazón y cuando abras tu boca, hables palabra de Dios. Parecerá por momentos que nada funciona, pero sí funciona. La Biblia dice que la palabra de Dios está atada en los cielos y es el fundamento de nuestras vidas. Si edificas tu casa sobre la palabra de Dios, ésta estará cimentada sobre el fundamento inamovible de su palabra y te llamarán fundamentalista.
Que esta palabra que has recibido hoy sirva para ti pero también para quienes te rodean, dale esta palabra a los que están titubeando, a los que están angustiados y zozobrando en la vida; dale esta palabra de fe a quienes la estén necesitando. ¡Transfórmate en un canal de bendición! Reten esta palabra y compártela porque hay gente que la necesita. Diles a esos que tienen miedo, lo que has creído, que el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende. Tú estás en las manos de Dios y no en las manos de los hombres; no estás en las manos de los médicos ni de los economistas. ¡Estás en las manos de Dios! Si crees, podrás permanecer firme en medio de la tempestad, en medio de la enfermedad, en medio del quebranto familiar o económico porque tendrás las fuerzas de Dios.
Es tiempo de que pongas tu vida y cada una de tus circunstancias en las manos de Cristo. Tal vez no lo sientes y no eres consiente, pero estás siendo dominada o dominado por pecados y necesitas acercarte a Cristo y decirle que quieres pertenecer a su reino. Dile: “Señor, quiero que perdones mis pecados y tomes mis cargas porque quiero vivir la libertad de los hijos de Dios y experimentar una vida de fe, de esperanza y de amor. Tómame en tus manos, Señor. No quiero andar más angustiado, viviendo en soledad, sintiéndome impotente cuando sé que hay un Dios tan grande que tiene cuidado de mí. Necesito que me limpies y perdones mi falta de fe, de mi incredulidad y el depender de mis propios pensamientos. Lléname de tu presencia Dios, yo creo en ti y creo en la palabra que he recibido y creo que de ahora en más voy a tener una vida de victoria. Aumenta mi fe y dame amor por tu palabra, Padre, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCION
En la Biblia, la palabra salvación es muy amplia y abarca muchas cosas; salvación incluye la paz de Dios, que no es cualquier paz, la sanidad del cuerpo, la sanidad del alma, la liberación de la cautividad de pecado y todo lo que puedas imaginar que tenga que ver con la bendición de Dios.
Uno de los objetivos de Dios es la salvación del hombre, digo que es uno de los objetivos, porque Dios tiene otro y es establecer su reino en la tierra y es más grande que cualquier otro objetivo. El Señor te ha dado libre albedrío para decidir si lo amas o no, si te aferras a Él o no y si quieres pertenecer a su reino o no. Aquellos a quienes no les interesa Dios ni su reino se van a perder pero el reino de Dios se va a establecer en la tierra y no se va a perder. A pesar de que Dios te ama y ha hecho tanto por ti, y a algunos los ha perseguido por años hasta que se han rendido a Él, aunque Dios pagó un precio muy alto por tu salvación, ¡te puedes perder!
Yo quiero hablarte de cuánto te ama Dios; digamos que somos cautivados cuando llegamos a entender el amor de Dios, aunque hay personas que rechazan ese amor, y por consiguiente, su salvación.
La salvación incluye ser libres de angustias, de amarguras y tantos otros sentimientos negativos que a veces cargamos sin entender que son una maldición, que son un yugo pesado y nos quitan la paz de Dios. El Señor ama tanto a las personas, que lucha por hacerlas libres de esas cosas pero no puede hacer libre a nadie que no quiere un trato con Él. La condición es que lo ames, que lo anheles y te aferres a Él. Dios no quiere marionetas sino gente que le ame de corazón y su trato es con los que le aman y el Señor cautiva a las personas con su amor.
EL AMOR DE DIOS PROVEE SALVACION
Aquellos a quienes les llega el amor de Dios, se rinden en sus brazos porque toda dureza y tensión se desvanece. A Marta mi esposa, la perseguí dos años. ¡Era dura! Pero no te imaginas cuando se rindió a mis brazos. ¡La perseguí hasta que la doblegué! ¡El amor conquista! El Señor te ama y pagó un precio muy alto por tu salvación. El Padre entregó a su propio Hijo, su Unigénito, para que muriese en la cruz del calvario por nosotros. Pero claro, al amor no lo podemos obligar. Si una persona no te ama no puedes encadenarla y obligarla a que te ame así como hace satanás que ata a las personas y las tiene cautivas. Dios te ama pero nunca te pondrá una cadena al cuello; Él va a esperar siempre por tu respuesta de amor. ¡Dios te ama! Y esta es la revelación más grande ya que no te ama por lo que eres y nadie merece el amor de Dios, pero el Señor ama al hombre porque Él es amor y para Él nosotros somos su creación más especial.
Leí un artículo que hacía referencia a un experimento que se hizo en la ciudad de Nueva York. Dejaron abandonados en un parque, un gato, un perro, una nena y un nene, y colocaron cámaras ocultas para observar qué hacía la gente al verlos. Al primero que rescataron fue al gato, en segundo lugar al perro, luego a la nena y pasaron cuarenta y cinco minutos pero al nene nadie lo rescató. Él estaba sentado, pero nadie se detuvo para socorrerlo. Esto nos hace reflexionar acerca del hecho que se está perdiendo el amor, y las personas no valoran al ser humano. Hoy en día se valora más a algún animal que está en peligro de extinción y se invierten millones de dólares a la causa. Se armó un escándalo mundial por un león que mataron y salió en toda la prensa, en cambio se matan personas todos los días pero ya estamos acostumbrados. No obstante, ¡Dios no está acostumbrado! ¡Dios quiere salvar al hombre y da la vida por Él! Y para la salvación del hombre el Señor ha previsto el evangelio que significa “buena noticia”; el evangelio es la buena noticia de Dios. ¿Cuál es la noticia? ¡Que Dios te ama! Y porque te ama, quiere acercarte hacia Él para que puedas disfrutar de su reino, de su paz, y seas libre de toda maldición y todo yugo del pecado. Jesús dijo que el que hace pecado es esclavo del pecado y no se entiende bien en qué consiste esto de la esclavitud del pecado pero toda persona que está sometida a la amargura, está sometida al pecado y si vives con cara de amargado, no reflejas la gloria de Dios. Si pasas todo el día angustiado y triste, si la depresión te gana, las personas no verán en tu rostro la gloria de Dios y eso no te hace bien a ti ni a nadie.
Cuando el Espíritu Santo gobierna en tu vida se apodera de ti la paz de Dios y el gozo del Señor. No importa qué esté sucediendo en el mundo ni la circunstancia que estés viviendo porque cuando la paz de Dios se apodera de ti, no te la puede quitar tu suegra, ni tu cónyuge, no te la quita el gobierno de turno ni la escasez porque donde está Dios hay bendición. Donde está Dios se manifiesta su reino y su reino es un reino de justicia y de paz. Mientras Jesús predicaba el evangelio del reino manifestaba las obras de Dios; manifestaba los hechos que producen la presencia del reino de Dios en la tierra. El Señor declaró: “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros” (Lucas 11:20). Hay cosas que suceden donde está el reino de Dios, que manifiestan la presencia del reino y esto es cuando las personas se sanan porque el Señor no te quiere enfermo. ¡No es la voluntad de Dios que estés enferma! El gobierno del pecado es el que produce enfermedad en el mundo. Dios no te quiere endemoniado; Él quiere hacerte libre de los demonios. El Señor quiere hacerte libre de la amargura porque no quiere que estés así, tampoco te quiere fracasado y ha provisto de un equipamiento para que seas más que vencedor. ¡Te espera algo más valioso que la medalla de oro!
Jesús comenzó a predicar y cosas maravillosas comenzaron a suceder; la gente daba gloria a Dios y saltaba de alegría porque veían a los ciegos ver, a los sordos oír y a los paralíticos caminar. La alegría comenzó a fluir en las ciudades y aldeas; hombres y mujeres se regocijaban, personas que tenían su vida frustrada como el paralítico que llevaba años postrado al lado del estanque y cuando el ángel agitaba las aguas él no podía llegar porque estaba sin poder moverse por sus medios, pero llegó Jesús y llegó la esperanza. El hombre no tenía quien lo ayudase a meterse en el estanque cuando el ángel llegaba a agitar las aguas y por ende no tenía esperanza, mas el Señor lo sanó. ¡Cuando llega Jesús al corazón comienza la esperanza! Aunque todo esté oscuro ya el corazón tiene luz y cree que la circunstancia va a cambiar y todo cambia.
LA SALVACION DE DIOS PROVEE LIBERACION
Cuando Jesús comenzó su ministerio y una vez que hubo elegido a sus doce discípulos, los envió a predicar de dos en dos y nos dice Mateo 6:7 al 13: “Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos. Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto, sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas. Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar. Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad. Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban”. Comenzó a verse que las obras que Jesús hacía también las hacían sus discípulos y que el poder que tenía el Señor para liberar a la gente de los demonios también estaba sobre sus discípulos. Jesús les ha dado autoridad a sus discípulos para echar fuera demonios y para sanar a los enfermos; también les dio autoridad para que prediquen el evangelio del reino. ¡Eso es lo que Dios quiere manifestarte hoy!
Me alegra la vida recordar las caras de los chicos que entraron a los hogares Beraca aunque cuando ingresaron, en sus rostros se reflejaba el fracaso y la depresión; algunos estaban muy delgados, incapaces de reaccionar con alguna sonrisa o con amabilidad sino más bien con golpes. Pero después de un tiempo es impresionante cómo les cambia el rostro. ¡Me llena el corazón! Ahora son serviciales, nos manifiestan su amor y nos sonríen porque Dios ha cambiado su estado de ánimo y por ende su rostro es transformado porque Dios transforma de adentro hacia afuera. ¡Su presencia se manifiesta dentro y sale para afuera!
La salvación viene cuando llega el evangelio y si llega el evangelio, las personas se liberan de demonios y se sanan; si viene el evangelio, la paz de Dios se manifiesta en el corazón y la cara cambia, cambian también las expectativas. ¡Viene la fe y se va la frustración! ¡La opresión del pecado huye! ¡El poder del pecado y de la muerte huye y entra la vida, el poder y la gloria!
Luego, Jesús envía setenta discípulos y les da poder y autoridad para liberar a los endemoniados y para sanar a los enfermos; a éstos les dice exactamente lo mismo. “Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. Más en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, saliendo por sus calles, decid: Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros. Y os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma, que para aquella ciudad” (Lucas 10: 3 al 12).
LA INCREDULIDAD DETIENE LA MANO DE DIOS
Jesús dijo que quien rechaza el evangelio será condenado, peor de lo que sucedió con Sodoma y Gomorra, tal es así que será más tolerable el castigo sobre esas ciudades que sobre quien rechaza el evangelio. Sodoma y Gomorra fueron condenadas por el homosexualismo y la violencia entre otros pecados que dominaban, pero más condenación le espera a aquella persona que rechaza el evangelio. Rechazar el evangelio es rechazar el don más precioso de Dios, es peor que cometer otros pecados. Rechazar el evangelio es rechazar a Dios, es rechazar su amor y su deseo de bendecirte, de vivir adentro de tu corazón y rodearte de bendición.
Mateo 6:12 dice: “Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen”. Cuando Jesús comenzó a predicar el evangelio decía: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”. Quiero profundizar sobre la palabra arrepentimiento y sobre la palabra incredulidad. Dice el capítulo 6 de Mateo que Jesús vino a su tierra y comenzó a enseñar pero a su gente le molestaba verlo enseñando en la sinagoga y hacer milagros, por lo que decían: “¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él”. Entonces, en los versículos 5 y 6 dice la palabra de Dios: “Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos”. Incredulidad significa imposibilidad de creer o rechazo a creer. Jesús decía que los incrédulos no creen aunque alguien se levante de entre los muertos.
La incredulidad es un poder espiritual que sigue rechazando a Dios aunque vea milagros; es el peor de todos los pecados porque el incrédulo no puede recibir perdón ni vida eterna. Quien rechaza hasta el final a Dios, será condenado, irá a un lugar que Dios no quiere que vaya, porque su voluntad es que todos se salven. El Señor quiere librarte de la incredulidad y quiere salvarte. La incredulidad es un poder de pecado que te lleva a rechazar a Dios o a lo que viene de Él; la incredulidad te lleva a rechazar su palabra total o parcialmente.
Los demonios creen y tiemblan a la palabra de Dios pero lo rechazan y para que tú seas un verdadero creyente debes creer a la palabra de Dios y aceptar la verdad porque todo aquel que no acepta la verdad entonces acepta la mentira. Si esto es la verdad y yo la rechazo, acepto inmediatamente otra cosas totalmente distinta a la verdad y eso se constituye en un pecado y el pecado es el aguijón de la muerte. El dominio del pecado nos lleva a la condenación, por lo tanto es imprescindible que el hombre reciba el perdón de sus pecados y para ello debe arrepentirse primero. ¡La salvación comienza con el arrepentimiento! Tu salvación nada tiene que ver con que asistas todos los domingos a la iglesia, con que ofrendes y diezmes; no tiene que ver con que cantes o tengas algún puesto en la iglesia, tu salvación tiene que ver con el hecho de que el pecado ya no gobierna en tu vida, que la sangre de Cristo te ha limpiado de todo pecado y que hayas recibido la llenura del Espíritu Santo. Si Dios te da lo que le estás pidiendo es pura cháchara; lo más importante es el perdón de tus pecados y tu salvación. ¡No permitas que el pecado te domine! ¡No permitas que la amargura te dibuje la cara y tome posesión de ti! ¡Debes venir a Cristo para que te limpie!
La barrera más grande que encuentra Dios para salvar al hombre es la incredulidad y la falta de fe; ésta es un rechazo a lo que Dios quiere, es un rechazo al Señor y un rechazo total o parcial a su palabra. Si tú no crees a la palabra de Dios no le crees a Él. ¿Cómo sanamos la incredulidad? Todo pecado comienza a ser limpiado cuando es reconocido. ¿Tú reconoces algún grado de incredulidad en tu vida? ¿Llevas veinte años de cristiano, o más arrastrando la miseria? ¿Sigues en pobreza cuando la Biblia te promete bendición y prosperidad? Que se enoje quien quiera, pero la pobreza es una maldición y todos los gobiernos trabajan para erradicar ese flagelo aún los pastores desde el púlpito. Te repito, la pobreza y la miseria son una maldición. Esta es la evidencia que el poder y la gloria de Dios no conducen tu vida.
Yo llevo veinticinco años en Uruguay enseñando la Biblia y diciéndole a la gente que no pida prestado, que el que pide prestado es esclavo del que presta. ¡Incrédulo! ¿Estás endeudado? Algún grado de incredulidad hay en ti. Hay gente que en lugar de creerle a Dios sacan un préstamo para pagar otro que ya tenían. ¡No creen a la palabra de Dios! Recuerdo una mujer que tenía camiones con los que vendía leña; un día viene desesperada pidiéndome que orara por ella porque estaba a punto de quebrar; entonces yo oré y Dios hizo un milagro. A los días vino contenta porque las ventas aumentaron, porque quienes le debían le pagaron y ahora ella estaba libre de deudas, pero pasaron unos meses y volvió como al principio. “¡Pastor otra vez estoy endeudada porque pedí un préstamo que ahora me cuesta pagar!”
¿La vida que tú llevas es acorde a tu fe o a tu incredulidad? Si tienes fe en la palabra de Dios no te va a faltar ningún bien. Podrás pasar por alguna dificultad pero es para probar tu fe y ésta va a terminar más pura que el oro fino, así que estarás atravesando por una situación de escasez pero te vas a gozar, te burlarás del diablo y le dirás: “¡Yo creo en Dios! Esto es sólo una prueba, no creas que me vas a dejar atado porque tengo un Dios poderoso en quien he creído”. Puede ser una circunstancia, un valle de sombra de muerte, mas el rey David declaraba: “Tú Jehová estás conmigo. Tu vara y tu callado me infundirán aliento”. Declara: ¡No me voy a quedar ahí!”
La fe destruye la incredulidad; y la fe viene por el oír y por el oír de la palabra de Dios. ¡Ésta es palabra de Dios para ti hoy! Hablando recientemente con una persona, me decía: “¿Pero qué queres que piense de Dios? ¡Es un sinvergüenza! ¡Mira que matar a su propio Hijo por nosotros! ¿Qué clase de padre es?” ¡Me decía cosas durísimas contra Dios! Yo lo miraba y no decía nada y al verme así pensó que me mató con lo que me dijo, entonces me reí y le dije: “Todo lo que me dices proviene de tu razonamiento pero no sabes qué distinto se ve todo eso desde la fe”.
Si tú oyes la palabra de Dios, la fe viene por su palabra. El Señor está golpeando la puerta de tu corazón para que tengas fe y te está dando entendimiento para hacerte libre de algunas cosas que te tienen esclavo. Lo primero que necesitas es perdón de Dios, si nunca le has pedido que venga a reinar a tu corazón. Tal vez nunca has hecho una decisión de fe de pedirle a Jesús que perdone tus pecados y te limpie y que te libre del dominio que este ejerce en ti. Si tu rostro está radiante, si tienes gozo y paz quédate tranquilo o tranquila, pero si tienes cara de preocupación, de afán, de ansiedad, angustia, soledad o fracaso pídele perdón a Dios y dile que te libre de esos demonios que están llenando tu mente y tu corazón. Donde está el Espíritu de Dios, no hay lugar para la angustia ni para la tristeza; sólo hay lugar para el gozo y para la paz de Dios.
La Incredulidad es muy sutil. Tú asistes a la iglesia, lees la Biblia pero hay cosas que no estás creyendo, por ejemplo, tú piensas que la solución para tu problema matrimonial es el divorcio pero nada más lejos de la verdad de Dios. ¿En qué crees? ¿En tu sentir o en lo que dice la palabra de Dios? Tienes muchos años de cristiano pero hay cosas que no olvidas y no perdonas. No juegues con el pecado porque éste te va a condenar. El rey David oraba: “Señor perdona los pecados que me son ocultos”. Cuando uno reconoce su pecado, lo confiesa y por medio de la confesión el pecado sale. Así funciona en el mundo espiritual. 1ª de Juan 1:9 dice así: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Los pecados salen cuando uno los confiesa, ahí comienza la salvación. ¡Los demonios de amargura ya no pueden amargarte más! Cuando confiesas tus pecados, entra la paz de Dios, entra la fuerza y un espíritu de victoria y no importa qué tan negro esté todo, porque tú crees en la victoria, entonces atraviesas la oscuridad y llegas a la luz porque te guía la verdad, te guía el Espíritu de Dios.
Te ha hablado de salvación, de incredulidad y de arrepentimiento. Antes del perdón de pecados se produce en el corazón de la persona, el arrepentimiento y éste es una convicción seria y profunda de que mi relación con Dios está rota porque quien domina es el pecado y no el Espíritu Santo. El arrepentimiento te lleva a levantar la mirada al cielo y clamar a Dios por su perdón y su liberación porque no te quieres perder, y ya no quieres que te domine el pecado sino que te domine el Espíritu Santo. Más importante que todo lo que anhelas en el mundo es que no termines en el lago de fuego y azufre porque lo más importante es la vida eterna. Por sobre todas las cosas tienes que valorar tu relación con Dios y la vida eterna. La salvación se manifiesta aquí abajo y culmina en la eternidad; por otro lado, el castigo eterno comienza aquí abajo y culmina también en la eternidad. Es el Espíritu Santo quien produce el arrepentimiento cuando la persona oye la voz de Dios y eso es una convicción profunda. Algunos confunden el arrepentimiento con el remordimiento. El que tiene pecado tiene culpa y el que tiene remordimiento también, pero éste no te quita la culpa ni te perdona. El remordimiento es una especie de miedo a las consecuencias del pecado. Yo he hecho lo malo y ahora voy a perder a mi esposa, mis hijos no me van a querer, Dios no me va a perdonar; entonces la persona llora y no porque su relación con Dios está rota y porque no podrá entrar a la vida eterna sino por lo que le va a suceder por causa de ese pecado que ha cometido. Esa persona tiene su mirada puesta aquí abajo y no arriba. Quien está con remordimiento vive con ese sentimiento y con la culpa del pecado encima porque el remordimiento nunca va a guiar a nadie al perdón de Dios. El remordimiento produce lágrimas de cocodrilo y no lleva a nadie a una convicción profunda delante de Dios.
CONCLUSION
Mi oración es que el Espíritu Santo te convenza de pecado, de justicia y de juicio. Hay muchas personas que no han llegado a creer de verdad y necesitan perdón y salvación. Quien recibe perdón de pecados está en condición de ser lleno del Espíritu Santo y cuando su presencia viene a tu vida, huyen la angustia, la amargura, la soledad, la tristeza, la frustración y viene sobre ti el poder de Dios, no sólo para poder sonreír y creer que saldrás adelante cualquiera sea la dificultad que se te presente, sino también para que hagas la obra de los discípulos de Dios. Te entra un fuego que no te deja estar sin ayudar a una persona que está quebrantada, no te deja hasta que le des una palabra de fe y de aliento a alguien; ese fuego no te deja estar sin orara por un enfermo o por una persona endemoniada y es que ya no te resbalan las cosas sino que anhelas que el Señor te use para ayudar a otros. Les hablas a las personas de Cristo y produces en ellas salvación, sanidad, liberación, etc. Eso es lo que le sucede a quienes aman a Dios y realmente están libres de la esclavitud del pecado. Eres libre de ansiedades y ya no te preocupa el dinero como antes, o el trabajo, ya no te preocupan las añadiduras como te preocupaban antes, porque ahora estás consagrado y consagrada al Señor y Dios está dándote lo que necesitas porque Él ha prometido darte el reino.
Dios nos dice que no nos hagamos tesoros en la tierra sino en el cielo; lo que se ve no es importante sino lo que no se ve, eso es lo que importa. Dios te ha hablado, sabe que el Señor es buen pagador y no es deudor de nadie. ¿Seguirás viviendo igual o vendrás a Cristo para que tu vida sea transformada radicalmente? Viene el perdón, viene la salvación, viene el Espíritu; viene el poder de Dios y la victoria. ¡El equipamiento de Dios para tu vida es para que seas más que vencedor en todo! Ya no quieres seguir viviendo como hasta ahora lo has hecho, reconoces que tu vida así no sirve porque no muestra la gloria del Padre. Reconoces que con esa cara que tienes no glorificas a Dios y tampoco puedes decir que eres una persona cristiana.
El Señor está golpeando a la puerta de tu corazón; no te resistas más y ya no lo esquives si estás arrepentido o arrepentida y has entendido que lo más importante no es lo que Dios te pueda dar aquí abajo sino que te dé el perdón de tus pecados y la salvación. ¡Lo más importante es tu comunión con Dios!
“Espíritu Santo, sólo tú puedes convencer y traer arrepentimiento, sólo tú puedes traer perdón de pecados. Perdona Jesús, los pecados, corta toda maldición. Trae salvación Padre, trae sanidad y liberación, en el nombre de Jesús. Que no quede el pecado adentro sino que salga afuera y sean libres, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCIÓN
Leemos en Hechos 10:37 y 38: “Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.
Dios el Padre ungió a Jesús, Dios el Padre estaba con Jesús y Él anduvo haciendo el bien. A veces ni descansaba; sus discípulos le indicaban que debía descansar y también que debía comer, mas Jesús les dijo: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”.
¿Tú quieres ser como Jesús? El propósito o la pretensión de Dios es que todos lleguemos a ser uno, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, y también, el Señor declaró que nosotros haríamos las mismas obras que Él. Todos miraban lo que Jesús hacía y escuchaban lo que decía, y en un momento, dijo: “Ustedes van a hablar como yo hablo y harán las obras que yo hago”. El Nuevo Testamento hace mención del crecimiento que Dios le quiere dar a la iglesia y la edificación de ésta hasta que todos lleguemos a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
Te pregunto nuevamente: ¿Quieres ser como Cristo? ¿Te gustaría que te clavaran las manos en una cruz con un clavo herrumbrado? En la época de Jesús los clavos tenían herrumbre y no se había descubierto aún el acero inoxidable. Ser como Cristo significa también padecer como Él. Al Señor lo tildaron de endemoniado y decían que echaba los demonios por el poder de Beelzebú. ¡Querer ser como Jesús tiene un precio! Ser como el Señor no se trata de tener un buen negocio o hacerse rico; querer ser como Jesús no significa que tienes que tener una vida cómoda sino que incluye vivir una vida complicada pero también incluye ser investido por la unción de Dios, tener poder y convicción y experimentar una pasión que hace que tú no te detengas por nada.
DESPOJARNOS PARA SER COMO CRISTO
Debemos entender que para ser como Cristo nos tenemos que despojar de nosotros mismos según la enseñanza bíblica; tenemos que despojarnos de nuestros pensamientos, conocer los pensamientos de Dios y abrazarlos con la convicción de que sus pensamientos son mejores y más altos que los nuestros. Tenemos que despojarnos de nuestros planes, convencidos de que los planes de Dios son mejores que los nuestros. Cuando retenemos algunas cosas y no las queremos soltar, no nos despojamos de nosotros mismos, entonces no podemos hacer la voluntad del Padre. Cuando queremos hacer lo que deseamos, dejamos de hacer lo que Dios desea y lo que yo deseo o lo que a mí me gusta se transforma en una trampa, porque lo que yo anhelo me aleja de lo que el Señor anhela. ¡Mis deseos no son los deseos de Dios!
Cuando yo me aferro a algo que quiero, cuando me aferro a mis planes, caigo en una trampa que no me deja hacer la voluntad de Dios. Te lo explico muy sencillo: cuando tú haces tu voluntad, pecas, en cambio cuando haces la voluntad de Dios, no pecas. Toda obra que sale del corazón del hombre, por buena que parezca, está contaminada por el pecado y a Dios esa obra no le sirve. Por eso Jesús declaró: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. Tomar la cruz significa negarse a uno mismo. La cruz representa la voluntad del Padre para Jesús; no era su voluntad ir a la cruz. El Señor oró en el Getsemaní sudando gotas de sangre, diciéndole al Padre: “Para ti todas las cosas son posibles. Tú puedes hacer que yo no beba esta copa. Eres el Todopoderoso y para ti no hay nada difícil. Yo no quiero beber esta copa y tú puedes hacer algo para que yo no la beba pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”. ¡Para ser como Jesús hay que despojarse!
Dice Filipenses 2:4 al 7: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”. ¿Quieres ser como Jesús? ¿Cómo fue el despojamiento de Jesús? Él estaba con el Padre en la gloria, “la pasaba bomba”, millones de ángeles lo servían y estaba muy bien allá. Pero había un problema y es que de tal manera amó Dios al mundo que envió a su Hijo Unigénito… ¡Dios también se despojó!
¿Qué es lo más preciado para un padre? ¡Sus hijos! Sin embargo, el amor por la humanidad hizo que el Padre enviara a su Hijo para que todo aquel que en Él cree no se pierda sino que tenga vida eterna. Dios le dijo a Jesús que tenía que bajar a la tierra pero debía dejar su gloria y su poder en el cielo. “Vas a encarnarte y serás un hombre en debilidad como cualquier hombre. Sujeto a todos los problemas que enfrentan los hombres así que debes dejar tu gloria acá”. ¿En qué consiste esto? Jesús no estimó en ser igual a Dios como cosa de qué aferrarse sino que se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, es decir que vino a servir y no a servirse, vino a servir al Padre y no a hacerse servir. Dice la Biblia que estando en forma de siervo se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz. He visto personas que no quieren despojarse de un novio o una novia, de una carrera, de una casa que tienen que pagar en veinte años; entonces, la casa, el novio, la novia o cualquier otra cosa de la que está aferrado impide que entre en el propósito o la voluntad de Dios.
DESPOJARNOS TIENE UN PRECIO
¿Sigues diciendo ahora que quieres ser como Cristo? Yo he visto que los hermanos que fueron a servir a Dios a Haití se despojaron. ¿Qué muebles podían llevar? ¿Qué dinero podían haber llevado? Se fueron con lo puesto, esperando que si algo llegaban a necesitar, Dios se los iba a proveer. No fueron a forjar un futuro para ellos sino que fueron a promover un futuro para Haití y para los niños que allí viven. ¡Renunciaron a todo! Algunos renunciaron a su padre y a su madre. Sucede que no sólo son los programas de televisión que difaman a la iglesia, quienes se oponen a que tú te consagres. Ellos te dicen que Márquez te está robando, esclavizando y manipulando, pero muchas veces son los parientes los que te frenan. Cuando uno se despoja, puede dejar su patria, y deja padre y madre entre otras cosas. Pedro le dijo a Jesús: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?” Y el Señor le respondió: “Cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mateo 19: 27 y 29). Está el cristiano que le dice al Señor: “Te voy a seguir pero después que entierre a mi padre y a mi madre”. Mas el Señor a ese le responde: “Deja que los muertos entierren a sus muertos y tú ven y sígueme”. ¡Hay un precio que pagar!
¿Aún quieres ser como Jesús? Hay una joven que me viene diciendo hace tiempo que tiene un llamado para ir a Haití. Su mamá la dejó con una vecina y se fue. Cuando la vecina se cansó de ella, fue a parar al INAU donde se crió con amargura, con resentimiento y rechazo, preguntándose siempre por qué su madre no la quiso. Ella no podía perdonar a sus padres porque la habían abandonado, pero cuando llegó a los hogares Beraca y el amor de Dios la cautivó, ella pudo perdonar a su madre y a su padre. La joven trabaja en un jardín maternal y está muy feliz, pero quiere irse a Haití. Su madre y su padre que nunca se han preocupado por ella, cuando se enteraron que se quería ir a Haití, me mandaron un mensaje amenazándome que irían al programa de televisión que se ha encargado de difamarme a mí y a los hogares Beraca, para contar que yo quiero dividir a las familias. A veces no sólo se opone el diablo, se opone hasta la familia.
Nunca olvidaré cuando mi hermano que estaba cursando tercer año de ingeniería, fue a mis padres con la noticia de que se iría al seminario teológico bautista porque quería ser pastor. Mis padres que toda la vida dijeron que la única herencia que nos iban a dejar era el estudio y una carrera, no soportaban la idea de que abandonara la carrera. Mi madre le dijo que finalizara y después que hiciera lo que quisiera. ¡Era el orgullo de nuestros padres que tuviéramos un título! Fue una lucha muy dura, pero mi hermano les dijo: “Ustedes me han enseñado el evangelio desde que soy chiquito y me dijeron que eso era lo mejor que hay para bendecir al mundo, entonces renuncio a mi carrera y me voy al seminario porque quiero ser pastor”. ¡Y se fue! ¡Dios ha bendecido grandemente a mi hermano! Tiene un ministerio grande en la ciudad de Neuquén. Tienen primaria, secundaria y universidad; también tienen radio y televisión.
DESPOJARNOS PARA SER UNGIDOS
Quiero decirte que a quien Dios no ha despojado, no lo puede revestir. Si el Señor no saca de ti todo eso que a Él le molesta conforme a su propósito, no te puede ungir con su Espíritu Santo. Piensa qué cosas te están estorbando e impiden que te puedas consagrar cien por ciento. ¿Qué cosas hay que no quieres renunciar? ¿Qué le estás negando a Dios? Los que quieren ser como Jesús tienen que despojarse como Él se despojó. El Señor fue revestido con el poder del Espíritu Santo después de haber venido al mundo y nacer despojado y después de dar prueba que no le interesaban sus propios planes. Jesús declaraba: “Las palabras que oyen de mí no son mías sino de mi Padre que está en los cielos”. Jesús podía hablar lo que quisiera pero se había despojado, había renunciado a hablar por su propia cuenta y dijo: “Sólo lo que el Padre me da que hable, eso es lo que hablo”. Es por eso que también declaró: “Mis palabras son Espíritu y son vida”. Porque las palabras venían del Padre y no de Él. Aun estando aquí y habiendo tomado forma de siervo se hizo obediente, y como el Padre había ordenado que los pecadores se bautizaran, Jesús se bautizó aunque era sin pecado porque dijo que era conveniente obedecer en todo.
Dice la Biblia que a Jesús le era necesario pasar por Samaria. A esa región no iban los judíos porque era una ciudad idólatra, contaminada y ellos no querían contaminarse pisando el polvo de esa región. Cuando la gente venía del norte de Galilea a Jerusalén, los judíos esquivaban Samaria. ¡No querían pasar por nada del mundo por ahí! Pero la Biblia dice que a Jesús le era necesario pasar por Samaria, mas no era una necesidad suya porque Él no obedecía a sus necesidades, sino que Dios tenía algo con esa región ya que cuando Jesús pasó por allí se encontró con una mujer en un pozo: La mujer samaritana de la que la Biblia hace mención. A ella Jesús le predicó el evangelio; le pidió agua y la mujer le dio de beber. El Señor en un momento le dijo: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva… Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed”. ¿Jesús tenía la necesidad de pasar por Samaria? ¡No! Era el Padre que tenía una mujer señalada para que sea salva y para que muchos sean salvos por su testimonio. Los discípulos llegaron y lo vieron hablando con una mujer y un judío no podía hablar con una mujer samaritana. Ellos lo observaban a la distancia pero en un momento se le acercaron y le dijeron: “Maestro tienes que comer”. Pero Jesús les respondió: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”. ¡Así debe ser un cristiano! Por sobre todo debo hacer la voluntad de Dios. “No la mía sino la tuya Señor. Quiero despojarme como lo hizo Jesús y que me uses como lo usaste a Él. Padre, quiero que la unción que había sobre Jesús esté sobre mí porque quiero hacer las obras que el Señor hacía”.
Si yo no hubiera dejado de lado el coro que dirigía, la iglesia que amaba y mi tierra natal que tanto amaba, la ciudad de San Juan, Dios no hubiera cumplido en mí, su perfecto propósito. Allá cantábamos una canción que dice así: “Ay San Juan, ay San Juan, mi tierra querida. Ay San Juan, ay San Juan, ay San Juan de mi corazón. Ay San Juan, ay San Juan, ay San Juan, por ti doy la vida. Ay San Juan, ay San Juan, ay San Juan de mi corazón”. En esa última estrofa se nos caían las lágrimas… ¡Era más importante San Juan que Cristo! La canté tantas veces y lloré tanto, que dije: “De aquí de San Juan no me saca nadie”. ¡Pero Dios me sacó! ¡Amar a Dios es peligroso! Si no hubiera renunciado a la tierra que amaba, a la profesión que amaba y a otras cosas, no estaría en Uruguay y la iglesia Misión Vida para las Naciones no existiría. ¡Qué importante es una decisión!
LA IMPORTANCIA DE NUESTRAS DECISIÓNES
En este último viaje que hice a Haití casé a Carlos y Vanny, y cuando estaba celebrando la ceremonia yo lo miré fijo y le dije: “Qué importante son las decisiones, ¿no?” Él asentía, pero no entendía lo que yo le estaba diciendo. Cuando comenzamos la obra de Haití, Carlos era nuestro traductor y cobraba veinte dólares diarios por hacerlo, hasta que un día le dije que no le iba a pagar más y que decidiera si sería uno de nosotros, o sea, si se iba a despojar de sus pretensiones o no. Eso fue una puñalada en el corazón, ya que para él eran muy importantes esos veinte dólares diarios, unos seiscientos al mes, lo que era mucho para vivir en Haití. Pero algo le dijo a su corazón como hoy te está diciendo a ti: “Quedate, aquí hay propósito y llamado”. Carlos tomó la decisión, pero después quiso retroceder porque despojarse duele, pero él perseveró y se transformó en un líder. Yo le dije en su casamiento: “Carlitos, si no hubieras tomado la decisión de quedarte, no tendrías la esposa que tienes hoy”. Él dijo delante de todos los que estábamos allí: “No entiendo cómo Dios me ha dado una esposa tan linda, siendo yo tan feo”. “Lo que pasa es que Dios paga bien”, le dije.
Eran dos parejas que se casaban ese mismo día y a los cuatro les dije: “Este casamiento es el mejor que he realizado en los hogares Beraca y digo que es el mejor porque ustedes han dejado muchas cosas por servir a Dios en este lugar” ¡Quién honra a Dios será honrado por Él! Yo espero mi galardón de parte del Señor, no lo espero de los políticos y mucho menos de los que conducen programas televisivos; no espero mi galardón de la gente, porque mi galardón viene de Dios. ¡Dios paga! ¡Él no es deudor de nadie, dice la Biblia! Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús, entonces, ¿para qué quieres la unción y el poder del Espíritu Santo? Le pides al Señor que te unja y te llene y no sabes para qué. Ser como Cristo significa tener la pasión que tuvo el Señor. ¿En qué consiste esa pasión? Es un fuego y una fuerza que te mueve en determinada dirección; la pasión es la decisión de sufrir por una causa. Es un fuego que te lleva a avanzar pase lo que pase porque es más fuerte que tú y ese es el fuego que Dios puso en Jesucristo y anhela poner en los que hoy se quieren despojar. ¡Dios quiere poner pasión en ti!
Él dijo de Jesús: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Significa, este hijo me hace sentir bien porque me obedece, entonces descendió el Espíritu Santo sobre Jesús en forma de paloma y desde ese momento comenzó el ministerio de Cristo. Dice la Biblia que el Señor fu ungido con poder. Hechos capítulo 10 dice. “Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. ¿Para qué tenía Jesús esa pasión y ese fuego? Para andar por ahí sanando a los oprimidos del diablo y haciendo bienes. Así debe ser contigo, no hacer lo que te conviene sino el bien a los demás.
CONCLUSIÓN
La pasión de Dios y de Jesús es la gente y si tú quieres ser como Cristo, la gente se transformará en tu pasión para sanar a los oprimidos del diablo y bendecir. Lo que ocurrió con Jesús fue porque Dios estaba con Él. Ser como Cristo no consiste en lograr grandes emprendimientos personales; Jesús anduvo por todas partes consolando, sanando y liberando endemoniados. Mal que le pese a quien sea, las opresiones que hay en el mundo son ocasionadas por demonios y dentro de la iglesia hay mucha gente que también vive oprimida. Si vives oprimido no es por la causa de Dios sino por causa del diablo porque aquel que es atacado con dardos venenosos del maligno, pero es como Cristo, se goza en las tribulaciones y no vive oprimido. Vive con fuego y pasión en su interior y declara que no lo van a detener porque lo que Dios le ha mandado hacer lo hará.
¡Dios nos ha mandado a bendecir y así lo haremos! El Señor nos ha hecho bendición y nosotros vamos a bendecir. Fortaleceremos a los débiles y daremos ánimo al cansado porque somos como Cristo, porque la unción que hay sobre mí es la misma unción que hubo sobre Cristo. ¿Cuál es la unción? ¡La presencia poderosa de Espíritu de Dios!
Abre tu corazón al Señor y piensa si sinceramente estás honrando a Dios. Muchos viven para el evangelio pero muchos viven del evangelio. El desafío que se te presenta hoy es para que vivas para el evangelio.
“Señor, establece tu reino y tu voluntad en lo más profundo de nuestros corazones. Si hasta hoy no se ha visto tu poder en mi vida, que sea visto a partir de hoy y que puedas decir de mí que soy tu hijo amado, tu hija amada en quien tienes complacencia. No quiero temer ser despojado o despojada, quiero rendirte todo. ¡Obra con tu poder en mí, Padre! Líbrame de mi egoísmo y de mis temores. Que tú puedas contar cien por ciento conmigo. Quiero andar por todas partes haciendo bien y sanando a los oprimidos del diablo como lo hizo Jesús. Libra de opresión y de temor, Padre; libra de egoísmo, en el nombre de Jesús. Sean rotas las opresiones y caigan los muros de contención; sean rotas las cadenas y los lazos del infierno, en el nombre precioso y bendito de Jesús, amén”.
INTRODUCCIÓN
Quiero hablarte acerca de algo que hace mucho daño a cristianos y a no cristianos; los creyentes no se han dado cuenta de la manera en que determinadas cosas golpean y demuelen su fe y los transforman en personas débiles y fracasadas, las transformen en gente que no tiene fuerzas ni iniciativa alguna y no cree en la victoria: Me refiero al temor.
Este es un poder espiritual que paraliza a las personas, que las transforma en cobardes e impide que puedan enfrentar determinadas circunstancias. Los cristianos creemos que las circunstancias que vienen a nuestras vidas son un ejercicio que nos impulsa a salir adelante y a vencer; creemos que después de cada dificultad salimos fortalecidos, estamos más crecidos y maduros, y que a través de las pruebas aprendemos cosas nuevas que quedan grabadas en nosotros y son elementos que nos llevan a ser victoriosos en nuevas circunstancias.
Las personas que no logran atravesar las dificultades se quedan paralizadas en el tiempo y comienzan a comer y a beber el fracaso, y tienen falta de idoneidad para enfrentar las cosas que les depara la vida. Las personas que tienen temores dejan de ejercitarse, por ende dejan de crecer y madurar. Los temores son una fuerza negativa y operan como una especie de fe negativa que no viene de Dios sino del infierno: Tienes fe de que algo malo te va a suceder, sientes miedo de enfermarte o que tu hijo se enferme de algo malo; sientes miedo a la hora de emprender una relación sentimental porque ya has sufrido y crees que los hombres te van a lastimar, entonces decides juntarte a un hombre pero te abstienes de amarlo. El temor produce desconfianza, inseguridad, angustia y falta de iniciativa. Si vives atemorizado o atemorizada no digas que tienes fe en Dios; si ante alguna circunstancia te angustias, no digas que tienes fe en Dios. Si ante una circunstancia declaras: “Esto no lo puedo enfrentar”, o “esto es más de lo que puedo soportar”, o como dicen los jóvenes: “esto me puede”, si como muchos, dices que ya no aguantas más, has determinado un decreto contra ti: ¡Has decretado que tienes límites que no podrás sobrepasar!
El apóstol Pablo, ante los problemas declaró: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Con Él puedo enfrentar cualquier circunstancia y no se trata de que el apóstol Pablo fuera orgulloso o soberbio sino que había conocido el poder de Dios sobre su vida y sabía que era más grande y más poderoso que todos los problemas que pudiera enfrentar. ¡Pablo no confiaba en él sino en Dios!
UTILIZA LOS RECURSOS DE DIOS
Es importante que el creyente confíe en sí mismo pero no que lo haga ausente a la seguridad o a la certeza de que Dios está con él. Lo más importante que tiene un cristiano es la presencia del Espíritu de Dios en su corazón y no ha surgido ninguna fuerza en el universo que pueda doblegar la fuerza del Espíritu Santo, es más, no ha habido circunstancia o poder que haya vencido a Dios. Tú puedes declarar como el apóstol Pablo que todo lo puedes en Cristo que te fortalece, no porque confías en ti sino porque confías en el poder de Jesús que lo levantó de entre los muertos. El Señor venció la muerte, que fue el poder más importante que tenía satanás; él tenía las llaves del abismo y de la muerte, pero Cristo le arrebató esas llaves venciendo con poder.
Hay cosas que tenemos en nuestro armario de recursos a las que echamos mano a veces, como algún medicamento para calmar alguna dolencia; en nuestro diario vivir tenemos un armario con recursos para enfrentar circunstancias y hay armas que no son buenas, porque las armas que no son de Dios, no son buenas. Reitero, si las armas que usas no son de Dios, no son buenas. Por ejemplo, con mi esposa cumplimos treinta y nueve años de casados y hemos enfrentado juntos muchas adversidades pero en nuestro armario de recursos no contamos con un arma que diga “divorcio”. Muchos creen que pueden poner fin a un problema matrimonial con el divorcio pero ni Marta ni yo tenemos en nuestro armario la alternativa “divorcio” y jamás se nos cruzó por la mente semejante planteo, y eso que hemos tenido muchos problemas como cualquier matrimonio, pero nunca echamos mano a un recurso que no es de Dios. La Biblia dice que Dios abomina el divorcio o la disolución del matrimonio. Por lo tanto, con mi esposa hemos solucionado nuestros conflictos con otras armas pero el divorcio no está en nuestra lista.
Cuando no cuentas con las armas de Dios surgen otras armas que te dan soluciones que no vienen de Dios, pero las soluciones que no vienen de Dios, no sirven. En este tiempo, la iglesia y yo estamos atravesando circunstancias adversas; Uruguay está sufriendo una persecución religiosa. Hemos salido en los periódicos y en los programas de televisión, lo cierto es que le están pegando a muchas iglesias. ¡Nos están persiguiendo por causa de nuestra fe! Yo vengo a ser “el cuco” o “el viejo de la bolsa” y se han dicho muchas cosas acerca de mí y de mi iglesia; lo cierto es que la angustia y la impotencia han golpeado a la puerta de mi corazón pero yo no tengo en mi armario la idea de que “esto me puede” porque yo no cuento con esa arma ya que no hay nada que me pueda a mí porque yo soy de Cristo. ¡La Biblia declara que soy más que vencedor por medio de Aquel que me amó! (Romanos 8:37). Date cuenta cuáles son las armas que sirven… ¡Las que sirven están en la palabra de Dios! Si la Biblia señala que todo lo puedo en Cristo que me fortalece yo tengo que echar mano de esa arma.
El cristiano que usa la palabra de Dios, opera con ella, que es la espada del Espíritu, y señala la Biblia que la palabra de Dios es más cortante que toda espada de doble filo y penetra hasta partir el alma y el espíritu. ¡No hay arma más poderosa que la palabra de Dios!
Yo que estoy atravesando muchas dificultades, busco en la palabra de Dios y me encuentro con el Salmo 37: 32 y 33: “Acecha el impío al justo, y procura matarlo. Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren”. Otra versión declara: “Acecha el malvado al justo, y procura matarlo. Jehová no lo abandonará en sus manos, ni tolerará que sea condenado en el juicio”.
Por un lado escucho voces que me dicen que me van a comer crudo; algunos hermanos y amigos me dicen: “¡Cuidate! Me he enterado que te van a comer”. Ellos me ayudan con eso a tener miedo. Lo que me produce temor no viene de Dios ya que todo lo que viene de Él nos da fuerza y aliento; tú no debes tener miedo de tus circunstancias sino que debes tener temor de Dios y cuidar tu relación con Él. Si haces eso, los problemas que estás atravesando estarán en las manos de Dios y el Señor te ayudará. Dios declaró que no dejará que seas condenado en el juicio y tampoco te va a abandonar en sus manos. ¡El Señor no te dejará en manos del malvado! ¡Él no te va a abandonar! ¡Créelo!
La palabra de Dios tiene poder; cuando el Señor dijo: “Sea la luz”, su palabra fue pronunciada y se hizo la luz. Dios le dijo a Moisés que extendiera su vara sobre el Mar Rojo y le ordenara que se abra. ¡La palabra de Dios es poder! Moisés obedeció a Dios, extendió su vara, le dijo al mar que se abriera y éste se abrió. Tu recurso más importante es creer en la palabra de Dios y alimentarte de ella. Si desconfías de la palabra de Dios, continuarás con tu angustia y tu temor pero si atesoras la palabra que el Señor te dio y declaras que Él no te abandonará en las manos de los malvados, así será. Leemos en el Salmo 37:39: “Pero la salvación de los justos es de Jehová, y Él es su fortaleza en el tiempo de la angustia”. Alimentarte todos los días te mantiene fortalecido y aseguras que tu cuerpo reciba vitaminas y proteínas y que tus defensas estén altas; la vida espiritual se alimenta con la palabra de Dios y la palabra de Dios debe ser tu comida de cada día.
Como señala el Salmo 37, tu salvación no es un mérito tuyo sino que viene de Dios ya que el Señor es el responsable de tu salvación. Confiar es no temer, es no sentirte angustiado; confiar es luchar contra el temor y la ansiedad, y ¿cómo se lucha? ¡Creyendo en la palabra de Dios! El Señor habla y no miente. Dice el Salmo 37:3: “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad”. Según el diccionario, “apacentar” es alimentar con pastos o con enseñanzas espirituales; apacentar la grey de Dios es darle de comer alimento espiritual. ¿Y cuál es ese alimento? ¡La verdad! Tú confías en el Señor y haces el bien, entonces habitarás en la tierra y serás fortalecido y renovado con la verdad. La verdad no está en los sabios ni en la vuelta de la esquina; la verdad está en la palabra de Dios. Dijo Jesús: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”.
Vienen circunstancias que quieren angustiarte y debilitarte, de modo que termines declarando que no puedes más. ¡Yo no voy a declarar tal cosa! Voy a decir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. ¡Soy más que vencedor por medio de Aquel que me amó! El diablo quiere que desconfíes, así encontrará una brecha para debilitarte y derrotarte. ¡Confía en Dios y créele a su palabra!
Leemos en el Salmo 23:5: “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”. De este versículo aprendí que a Dios le importa un bledo lo que está sucediendo a tu alrededor; no hace caso de tus angustiadores ni de las angustias. Él te dice: “No mires a tus angustiadores, mira la mesa que te estoy sirviendo”. Muchos son los cristianos que no ven la mesa que Dios les está sirviendo porque están asustados por causa de los angustiadores. ¡Tú estás en la mesa de Dios y el Señor te está dando de comer! No mires a tu alrededor, mira la mesa que Dios te está sirviendo y quédate tranquilo. El Señor te va a agasajar, a Él no le importa qué rango de demonio te está atacando. Dios te dice: “¡Yo soy tu cuidador!”
DESECHA LOS RECURSOS QUE NO PROVIENEN DE DIOS
Estuve ayudando a un hermano muy amado que dejó de mirar el plato; no viene al caso contar lo que él está viviendo pero lo cierto es que una persona que según él tendría que estar presa amenazó con matarlo y este hermano se turbó. Entonces dijo: “Dios, ¿no vas a hacer justicia?” Y después pensó: “Si la justicia no hace justicia, entonces la voy a hacer yo”. Entonces tomó un revolver y decidió que antes de que esa persona lo mate, él lo mataría primero. ¡Un cristiano!
Hay herramientas que tú no puedes tener en tu armario. O te ayuda Dios o te vas al diablo. Es importante que te concentres en esto que Dios te está enseñando. ¡No mires a los costados! ¡Mira que el Señor está contigo! El rey David estaba siendo perseguido, en el salmo 23, él no estaba tocando un arpa debajo de un árbol al lado de un arroyo tratando de escribir una poesía. “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará…” El rey David estaba siendo perseguido, pero aun así escribió: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tú vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores…” Como él estaba absorto mirando la clase de Dios que tenía y lo que el Señor le estaba ofreciendo, pudo declarar: “… unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”. Estaba feliz y gozoso sin importar que le haya tocado atravesar el valle de sombra de muerte. Por eso, David pudo confesar que su copa estaba rebosando, porque estaba lleno del Espíritu Santo. ¡Qué importa lo que me está pasando, lo que importa es que Dios está sobre mí!
El hermano que mencioné me dijo: “¿Qué quiere que yo haga? ¡Póngase en mi lugar! Tengo esposa e hijos y no se van a quedar solos”. Yo le dije que tenía bien claro que había un montón de demonios que lo querían comer crudo y verlo muerto pero yo conozco un versículo de la Biblia que dice así: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende”. (Salmo 34:7) ¿Está presente este versículo en tu vida? ¿Te comiste ese plato o lo vas a desechar? ¡Hay mil demonios merodeando pero el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende! Si logras enfocarte en la palabra de Dios, te olvidarás de todos los demonios; yo sé que el diablo es malo y feo y le gusta matar a la gente pero si el Señor está contigo no importa qué tan grande sean las circunstancias que tengas que atravesar y cuán fieros sean los demonios, porque Dios te va a defender.
Si pudieras creer lo que te digo hoy, y esto no viene de mi corazón sino que viene de Dios para ti; recibe esta palabra que es tu alimento y no te faltarán fuerzas sino que tendrás paz y las herramientas que no sirven, esas que están en tu mente y en tu corazón caerán al suelo y te quedará solamente la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.
¡Hemos sido creados por Dios para ser invencibles! Algunos dirán que soy un soberbio al declarar esto, pero no es así; Dios nos ha hecho victoriosos y no somos por nosotros, sino por la presencia del Señor en nuestras vidas. ¿Está la presencia de tu Dios en tu vida? He atendido a una mamá con dos hijos que no sabía por qué motivo quiso suicidarse tomando toda clase de pastillas. Su papá, que va poco a visitarla, decidió ir a verla y la encontró tirada en el piso. Ella tenía una profunda tristeza… Comer bien espiritualmente hablando, te quita la tristeza y la depresión, y te quita las ganas de suicidarte. Ella dijo que era muy amada y que amaba a sus hijos pero no entendía por qué decidió quitarse la vida. Me contó que ayudaba mucho a todo el mundo pero se sentía vacía. Entonces le pregunté: “¿Así pretendías ayudar a tus padres y a tus hijos?” Ella inclinó la cabeza y se puso a llorar… ¿Cómo puede decir que ama cuando le va a quitar a quienes la aman, su propia vida? La mujer le entregó su corazón a Jesús y después que oramos tenía en su rostro una sonrisa muy hermosa. Le pidió perdón a Dios y ella sintió que el Señor la ha perdonado, ahora tenía paz porque Cristo había entrado en su corazón.
Fíjate que Cristo es el verbo o la palabra de Dios encarnada. Juan capítulo 1 dice así: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Jesús dijo: “Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”. (Juan 6:49 al 51) Esa palabra encarnada de la que habla Juan es Cristo y Él es la palabra de Dios encarnada, o sea hecha carne. Es difícil de entender pero en resumidas cuentas, Cristo es la palabra de Dios que descendió al mundo y Él declaró que era el verdadero pan. O sea que todo lo que Jesús dice es tu verdadero alimento. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. La palabra que salió de la boca de Dios fue: “Sea la luz”, y fue la luz. El poder de Dios reside en su palabra; lo que el Señor dice genera planetas, sistemas solares, etc; lo que Él dice sostiene el planeta Tierra en la nada. ¡Lo que Dios dice es verdad y poder! ¡Y Cristo es la palabra de Dios encarnada en el mundo!
CONCLUSIÓN
Lo que Dios hoy te ha dicho viene de Jesucristo; si puedes encarnar esto en ti, si puedes procesar esto y que no quede sólo en tu mente sino que lo atesores en tu corazón. Tal vez te sientes débil ante los problemas y crees que ya no puedes seguir; sientes que eres un fracaso, pero Dios te dice que Él no te ha creado para el fracaso. El Señor te ha creado a su imagen y semejanza y ha puesto en ti su Espíritu, y te ha dado su palabra que es la que te sustenta cada día.
No eches mano a los argumentos que te dictan las circunstancias, más bien echa mano a la palabra de Dios. Tal vez estás cansado o cansada, tal vez has probado el polvo y te has convencido de tus fracasos. Estás listo o lista para “colgar la toalla” y no quieres volver a intentar porque ya has intentado varias veces y en todas has fracasado, y has hecho tuyo ese ese refrán que dice que “el que se quema con leche ve la vaca y llora”. Has probado el desánimo y el fracaso porque no has contado con las armas de Dios pero el Señor te dice: “Mi palabra te hará más fuerte que tus circunstancias. Mi poder se perfeccionará en tu debilidad. Tú dependes de mí. Tu causa ya no es tuya; tu causa es ahora mi causa. Dame tu causa y yo te voy a sustentar y te voy a defender. No te fijes en cuán grande es tu problema o qué tan grandes son los demonios que se mueven para destruirte a ti y a tu familia. ¡Yo estoy contigo! Muchos te han fallado pero yo nunca te voy a fallar. Entrégame tu cansancio, tu fracaso, entrégame tu soledad y tu debilidad. Deja que yo entre a tu vida y te llene con mi Espíritu. Nadie ha podido vencer a mi Espíritu Santo y quiero dártelo como un regalo a ti”.
Dile: “Señor, yo recibo esta palabra que es mi comida y mi bebida. No echaré mano a otras armas ni argumentos. Si tú me has dicho que me amas, entonces me amas; si has dicho que me cuidas, así lo haces. Yo confío y espero en ti y aunque las circunstancias me digan lo contrario, yo creeré lo que tú me digas. Señor, he pecado porque he estado con mi mirada puesta en las circunstancias y no me he alimentado de tu palabra; he pecado porque dejé que el temor, la angustia y la impotencia se apoderaran de mí. Mas yo quiero tomarme del Espíritu de victoria que tú tienes para darme en esta hora, en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCION
Gedeón había juntado unos treinta y dos mil soldados para ir a pelear contra el enemigo, pero Dios le dijo que eran demasiados, y le dejó solamente trescientos hombres. Dios no gana las batallas con una gran multitud sino con personas escogidas. El Señor hace su obra con valientes y gente de fe. Dios necesita gente que se ponga en sus manos y haga su obra, y tomará a aquellos que estén dispuestos a jugar en la cancha.
Muchas personas me dan consejos, diría que me matan a bibliazos, mas yo compartí en las redes, que hay muchos que son expertos en Biblia pero no son expertos en amor. El Señor busca gente llena de su amor; su conquista es la conquista del amor. Nos dice Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Es porque amó, que Él vino a morir en la cruz del calvario por nosotros. La cruz es la consecuencia o el resultado del amor de Dios; la redención del hombre es la consecuencia del amor de Dios por la humanidad. ¡El Señor está enlistando gente para transformar al mundo!
Hay una enseñanza que quiero reiterarte con ciertos matices, y es el hecho de que el hombre fue creado por Dios a su imagen y semejanza, es una creación muy especial. El Señor ordenó que las aguas produjeran y éstas así lo hicieron, también ordenó que produzca la tierra y así fue, pero a la hora de crear al hombre, dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. Y tomó Dios polvo de la tierra y lo formó, sopló en él aliento de vida y éste vino a ser una vasija de barro con aliento de vida, un cacharro de barro con alma, con mente, voluntad y emociones.
Lo más singular es que hizo de nosotros una vasija o vaso, palabra que utiliza la Biblia con una connotación especial. Las vasijas que se utilizaban en los tiempos bíblicos no eran como los vasos que usamos hoy en día; eran de cerámica. La vasija además, se hace con un propósito y es que sirva para ser llenada de líquido; eran muy usadas en la antigüedad para guardar el aceite, el vino y el agua y Jesús siempre enseñaba usando ejemplos de la vida cotidiana. En la Biblia es muy común ver pasajes que señalan que nosotros somos vasos de barro, eso ya lo hemos visto aunque quiero enfatizar que somos vasijas de barro, o sea, hemos sido creados con el propósito de ser llenos y de que Dios habite en nosotros.
VASIJAS CON PROPÓSITO
Una vasija contiene algún fluido especial sea vino, aceite o agua; la vasija llamada ser humano está hecha para que Dios habite en ella. La Biblia señala que Dios no habita en templos hechos por manos humanas sino que nosotros somos templo de Dios. Cada uno de nosotros somos un lugar en el que el Señor quiere habitar. Entendamos que generalmente se espera que lo que está dentro de la vasija valga mucho más que ésta, si no es así, mejor vendamos las vasijas vacías y no pongamos nada que no sea de valor en ellas. La vasija ha sido diseñada para ser llena.
Si vemos el pasaje de la Biblia que hace referencia a las bodas de Canaán, allí había seis vasijas y en cada una de ellas cabían dos o tres cántaros. Un cántaro tiene aproximadamente treinta y nueve litros o sea que en cada vasija habían ciento diecisiete litros aproximadamente, multiplicado por las seis vasijas daban muchos litros de vino. Hagamos otras cuentas; Jesús no hizo vino de tetrabrik o de cajitas de cartón, sino que hizo del mejor. Yo creo que no hay en el mundo un bodeguero que haya hecho un vino tan bueno como el que hizo Jesús. Cuando el Señor hace algo lo hace bien, es más, lo que Él hace es lo mejor, tanto es así que el maestresala lo probó, lo elogió y preguntó: “¿Por qué han dejado el mejor vino para el final?” El vino que había dentro de esas vasijas no era de lo mejor sino el mejor. Averiguando cuánto vale el vino más caro del mundo descubrimos que una botella cuesta veinte mil euros, supongamos que contiene un litro, o sea que, el vino que había en una sola vasija, ciento diecisiete litros, multiplicado por veinte mil, nos da como resultado dos millones trescientos cuarenta mil euros. Eso es una vasija, la suma total de las vasijas nos da dieciséis millones de euros. Así corroboramos que lo que hay dentro de la vasija vale más que esta misma. También hicimos cálculos acerca del aceite más caro del mundo; un litro cuesta unos mil trescientos veinte euros; una vasija de ciento diecisiete litros, conteniendo el aceite de oliva más caro del mundo, costaría ciento cincuenta y cuatro mil cuatrocientos cuarenta euros. ¡Es dinero!
Este cálculo es al precio de hoy aunque me llama la atención que vale más caro el vino que el aceite. El vino representa la sangre de Cristo; representa el valor que el Señor pagó por nuestra salvación y Dios nos ha hecho como vasijas para que habite en nosotros algo muy importante y mucho más caro que el vino.
Leemos en 2ª Corintios 4: 6 y 7: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”.
Recordemos que en el libro de Génesis nos dice que al principio, el universo era un caos, estaba todo oscuro, y Dios dijo: “Sea la luz y fue la luz”. El Dios que ordenó que brillara la luz en medio de la oscuridad, sacó luz de las tinieblas y comenzaron a vislumbrarse los colores, los paisajes y toda la belleza que el Señor había creado. Pero ahora compara ese hecho y dice que Él mismo resplandeció en nuestros corazones. ¡El Señor alumbró nuestros corazones! Jesús declaró: “Yo soy la luz del mundo”.
Cuando el hombre desconoce a Dios y vive en pecado, su corazón está en oscuridad. Recuerdo que cuando era chico y me enseñaron acerca de esto, me mostraban un corazón negro y cuando la sangre de Cristo me limpiaba, el corazón se tornaba blanco. El corazón estaba en oscuridad y no es que resplandeció la luz del sol, la de la luna o de las estrellas, es Él mismo que resplandeció en nuestros corazones. Adentro de la vasija, el Señor alumbró y dice la Biblia: “…para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”.
Hemos nacido para ser una vasija de barro y el apóstol Pablo declaró: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”. Si tú brillas, es por la excelencia de la presencia de Dios en tu vida, aunque sigues siendo un cacharro de barro. ¡La gloria de Dios está en ti! Más caro que el vino y el aceite es Dios mismo viviendo y alumbrando para iluminarnos en el conocimiento de su gloria. El Señor quiere llenarlo todo y hacer crecer su reino. ¡No van a frenar el crecimiento del reino de Dios! En dos mil años no han podido parar el evangelio. La revolución más grande que ha habido en el mundo no ha sido mérito de un ejército o de las armas ni de filosofías humanas, tampoco se produjo por la religión; la revolución más grande del mundo ha sido originada por el poder de la sangre de Jesús y su mensaje. El Señor no ha venido a instaurar una religión sino una relación. ¡Él en nosotros! Dios Padre no viene en persona, Cristo no viene en persona; viene el Espíritu Santo a habitar dentro de nosotros y ese tesoro lo tenemos en vaso de barro. Yo soy el vaso de barro, y Él, el tesoro que está adentro de la vasija. ¡Alabo a Dios por este conocimiento!
Hubieron imperios que pretendieron frenar el evangelio, que quisieron detener esta revolución; el primer imperio que se levantó contra el cristianismo fue el romano con todo su poder, con toda su gloria, su orgullo y la capacidad de su ejército; habiendo aplastado naciones en el mundo y todos los ejércitos que se les enfrentaron, sin embargo Roma no pudo vencer al cristianismo. ¡No pudo pararlo! Llevaban a los cristianos al circo romano donde ellos eran el espectáculo ya que los ponían en el medio y los quemaban vivos. Para los romanos era un espectáculo ver cómo los leones devoraban a los cristianos que eran colocados en la arena. La gente enardecida, aplaudía y gritaba. ¡Muy lamentable! Alcoholizadas, las personas pedían más, entonces tomaban a los cristianos y los crucificaban en las cruces, en los caminos. Ellos se escondían en catacumbas, túneles que había debajo de la ciudad, y que se fueron formando porque cuando necesitaban arena cavaban y la sacaban de allí, por lo que la ciudad de Roma, debajo, parecía un queso gruyere lleno de túneles. Una vez que se entraba ahí no se sabía cómo salir. Quien no conocía bien esas catacumbas moría allí adentro y ahí se escondían los cristianos. Cuando tenían que salir porque necesitaban algo, los detectaban enseguida ya que de tanto estar a oscuras su tez se tornaba blanca, entonces los metían en la cárcel y los azotaban. No obstante los creyentes predicaban el evangelio; los que tenían que huir, se iban a otras ciudades y allí también predicaban el evangelio.
DIOS QUIERE PONER SU GLORIA EN TI
En el Antiguo Testamento había un profeta, Habacuc, que se quejaba a Dios por tanta injusticia y porque el mal prosperaba y el Señor le respondió: “Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella….Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Habacuc 2:2 y 14). Hoy estoy predicando acerca de esta profecía de Habacuc y te digo que el Señor mismo vendrá y llenará con su gloria las naciones así como las aguas cubren el mar. ¡Yo creo en lo que Dios dijo! No ha habido evolución política, filosófica ni ninguna otra en el mundo que haya logrado hacer lo que hizo la revolución de Cristo. ¿Y a qué se debe esa revolución? A que Cristo fue la primera vasija de barro en ser llena de la presencia del Padre. No sabemos bien qué pasó durante los treinta años de vida del Señor, los evangelios dicen muy poco acerca de sus vivencias ya que no fue muy trascendente, pero al llegar a la edad de treinta años comenzó su ministerio cuando fue al Rio Jordán para ser bautizado por Juan el bautista, y declara la palabra de Dios que cuando Él salió del agua, el Espíritu de Dios descendió corporalmente sobre el Señor como paloma y fue lleno de la presencia de Dios. A partir de ese momento comenzó su ministerio y en tres años sucedió lo que no sucedió en treinta, y eso que aconteció en tres años perduró en el tiempo. Por motivo de lo que aconteció en esos tres años de ministerio de Jesús, se escribieron cuatro evangelios y después de ello se escribieron los Hechos de los apóstoles, porque ellos continuaron haciendo la obra de Jesús. El Señor fue lleno del poder y de la gloria del Padre, comenzó a predicar el evangelio del reino, las buenas noticias de Dios, sanó a los enfermos, levantó muertos y al momento de ir a la cruz encomendó a sus discípulos a que vayan a todas las naciones para que cuenten lo que Él les había dicho. Y el evangelio se sigue predicando en el mundo aun después de dos mil años. ¿Cómo puede ser esto? La gloria que había en Jesús llenó el corazón de sus discípulos y la que había en ellos llenó la vida de muchos otros, y el evangelio comenzó a avanzar por todos lados y, ¿cuál es el misterio de este milagro? Es que esa gloria de Dios fue puesta en cacharros de barro.
Fui recientemente a una estancia ubicada en el interior del país y el estanciero de ese lugar había construido una capilla en donde colocó una inscripción que decía que entre los oficios, el más antiguo era el del alfarero, que el primer alfarero fue Dios y el primer cacharro fue el hombre. Había dentro del corazón de Dios un proyecto maravilloso y era usar ese cacharro de barro, el hombre que fue hecho del polvo de la tierra. Todo lo que comemos proviene de la tierra, tiene las mismas sustancias y minerales que tiene la tierra. ¡Somos tierra! Y esto es mucho más profundo que decir que somos polvo y al polvo volveremos; somos polvo creado con una inteligencia y sabiduría extraordinaria, pero aun así somos vasos de barro. Y lo importante no es lo que se ve sino lo que Dios pone adentro. El cacharro no vale tanto ya que éste quedará en el cementerio. La vasija es sólo un envase de barro, lo importante es lo que el Señor ha puesto en nosotros y lo que Él nos ha dado es una relación profunda con su Espíritu Santo. De tal manera su Espíritu obra en nosotros que hablamos como Cristo porque el Señor fue ungido con ese Espíritu y nosotros también, así que cuando hablamos no lo hacemos con nuestras palabras sino con las suyas y cuando obramos no hacemos lo que se nos viene en gana, no hacemos obras de hombres sino las obras de Dios. ¡Hablamos y hacemos y pensamos como Cristo! No pensamos como se nos da la gana sino que el Espíritu de Dios que ha sido manifestado en nosotros los creyentes nos inspira.
Dijo Jesús: “…delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo” (Mateo 13). Más que gente adoctrinada, Dios necesita personas llenas del Espíritu Santo. Hay mucha gente experta en Biblia pero que no practica el amor, y para Dios lo más importante es amar.
Al ver a las personas que participaron del encuentro, expectantes, escuchando el evangelio, me examinaba a mí mismo y oré: “Señor, si tú hiciste grandes cosas conmigo, ¿qué no harías con diez o con cientos? Tú puedes levantar a alguien que haga diez veces más de lo que yo he hecho, que esté dispuesto a abrir su corazón”. Yo les dije a los que participaron del encuentro que ellos eran hijos espirituales míos y no estaría celoso o envidioso si ellos anhelaban hacer más que lo que yo he hecho hasta ahora. Un padre no debe sentir celos de que su hijo sea mejor que él porque los hijos no están compitiendo sino que son la prolongación de su vida, son su alegría y su orgullo.
Jesús fue lleno del Espíritu Santo y dice Mateo capítulo 4:1: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo”. El Señor fue ungido por el Espíritu Santo y llevado al desierto para ser tentado y satanás en persona lo tentó y lo puso “contra las cuerdas”. Jesús, después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches sintió hambre. “Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”.
Si el Señor convertía esas piedras en pan y Él podía hacer lo que quisiera ya que el poder del Padre estaba sobre el Señor, pero si hacía caso a lo que el diablo le decía, entonces lo estaba obedeciendo a él, pero Jesús vino a obedecer sólo a su Padre. La conveniencia no es el camino más corto, no es lo más fácil sino la obediencia a la voluntad del Padre y a su palabra. El Señor fue probado y salió vencedor en todo porque la unción del Espíritu Santo estaba sobre Él. ¡No seas un perdedor! Clama hoy al Señor que el poder de su Espíritu Santo llene tu vida. Tú eres una vasija de barro y no vales nada sin Dios, no hay valor más grande que puedas tener y que el Señor te pueda dar. Pídele que su presencia se manifieste en ti y ya no titubees a la hora de hacer o hablar. Que estés ungido de tal manera que el poder, la gloria y las palabras de Dios fluyan en ti y que hagas la obra de Dios y no las tuyas. Que la gente diga acerca de ti que lo que haces o dices no proviene de ti y se pregunten qué tienes de especial.
Yo he dicho en otra oportunidad que la iglesia en este momento está atravesando por un sacudimiento y está siendo limpiada, y hay gente que se asusta de esto, mas yo hoy te hablo bajo el poder y la unción del Espíritu Santo, depende de ti si lo crees o no. Yo creo que cuando Dios está por manifestar un gran avivamiento el diablo moviliza su ejército para promover un gran sacudón. Gedeón juntó treinta y tres mil soldados para ir a la guerra y Dios le dijo que eran demasiados, no sea que después se jacten y digan que la guerra la vencieron ellos por el gran ejército que eran. Con menos gente el Señor podía trabajar, gente valiente que se pusiera en sus manos. Gedeón entonces, redujo su ejército de treinta y dos mil a diez mil y estaba medio temeroso porque el ejército opositor era numeroso pero Dios le dijo que aún eran muchos y ordenó a Gedeón que llevara al pueblo a las aguas. “Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas” (Jueces 7).
El Señor le dijo que iba a usar a quienes tomaran agua como lo hacen los perros. Nueve mil setecientos hombres tomaron agua como cualquier persona normal pero sólo trescientos lo hicieron como Dios dijo y esos eran suficientes para el Señor. ¡Con esos hombres libró una guerra increíble! Dios dividió a esos trescientos en grupos y los colocó alrededor de la ciudad que iban a invadir de noche y usó cántaros o vasijas con fuego adentro. ¡El Señor quiere usar vasijas con fuego adentro! Los hombres habían puesto unas teas encendidas dentro de las vasijas y dada la orden, rompieron las vasijas y el fuego se vio por todas partes, entonces los del ejército enemigo se espantaron y ese día hubo gran victoria sin empuñar una sola arma.
CONCLUSIÓN
Dios no usará a los temerosos, la Biblia señala que los cobardes no entrarán en el reino de los cielos. El Señor necesita gente valiente y valiente es aquel que es ungido con la unción de Dios, porque el poder del Señor viene sobre la persona de tal forma, que ésta enfrenta las circunstancias y sale vencedora. Dios quiere llenar a mujeres y hombre con su gloria; Él quiere poner su riqueza en cacharros de barro. ¿Será éste el día en que dejes que te llene? Tú no ves en tu vida la gloria y el poder de Dios, tus palabras no son palabras de poder ni crees lo que dices. Pídele al Señor que te llene y haga contigo como hizo con Cristo. La única manera que las obras sean eternas es que Dios las haga. Jesús predicó el evangelio del reino por tres años y fue suficiente, el fuego se encendió y hasta hoy no ha parado. ¡Ese fuego está en mí! Tú necesitas ese fuego, si eres de esos que titubean a la hora de obedecer a Dios, si le pones excusas porque tienes otros planes o porque estás cansado. ¿Será este el día en que dejes que Dios haga contigo lo que se propuso cuando te trajo a la tierra?
“Padre, oro por tu pueblo para que sea bendecido y descienda tu gloria sobre ellos. Tú has mandado esta palabra y este desafío. Tú no harás la obra con gente que se cree inteligente y sabia en su propia sabiduría o que cuenta con sus propias fuerzas. Harás una obra poderosa con gente ungida y llena de tu gloria. Queremos tener una riqueza más grande que el vino en nuestras vasijas, Señor, queremos tu gloria. Haz lo que has dicho en tu palabra, que tú alumbraste en la oscuridad de nuestros corazones para mostrarnos la gloria de Jesús. Sopla tu Espíritu Santo sobre tu pueblo y bendice, Dios. Limpia con tu sangre y destruye los pensamientos y las estructuras mentales que se oponen; destruye las maldiciones heredadas que se oponen, también los trabajos de hechicería. Padre, glorifica tu nombre y muestra tu poder en las naciones. ¡Queremos ver tu gloria en Uruguay y en el mundo, Señor! Nadie detendrá el evangelio, sino que crecerá y tu gloria cubrirá la tierra así como las aguas cubren el mar. Atrae a ti a tus escogidos, Padre, te lo pido en el nombre de Jesús y manifiesta tu presencia sobre ellos. Llénalos con tu Espíritu Santo, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCIÓN
Respecto a la creación del hombre, encontramos dos relatos en la Biblia; uno se encuentra en Génesis capítulo 1 y el otro en el capítulo 2. Leemos en Génesis 2:7: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. En otras versiones declara: “y fue el hombre un alma viviente”. Más adelante, en este mismo capítulo nos relata la Biblia que Dios vio que el hombre estaba solo y eso no era bueno. “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”.
Me llama la atención que Dios creó al hombre del polvo de la tierra pero a la mujer la creó de la carne y de los huesos de éste. Notemos aquí que la sustancia del hombre es el polvo de la tierra pero la mujer es la sustancia del hombre. Cuando Adán la vio, declaró: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”. De la Iglesia, la Biblia señala que somos de Jesucristo carne de su carne y huesos de sus huesos; hemos salido también del costado de Jesús, de las costillas perforadas del Señor en la cruz del calvario.
Dios creó al hombre del polvo de la tierra y yo ya he predicado que nosotros somos terrenales o terráqueos porque somos de la tierra. ¿Por qué eres de la tierra? Porque comes frutas, verduras y hortalizas que se cosechan de la tierra, y si comes vaca, esta se alimenta de la tierra. ¡Todo proviene de la tierra! Lo que pasa es que Dios es un gran artista y entonces, de la tierra sacó zanahorias, naranjas, etc. Muchas cosas creó a partir de la tierra pero la mejor creación, es el hombre.
El capítulo 1 del libro de Génesis cuenta día por día todo lo que creó Dios y cada uno culmina diciendo: “Y vio Dios que era bueno”. Al sexto día creó al hombre y a la mujer y cuando hubo finalizado, dice la Biblia: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”. Dios le da un lugar de trascendencia a la creación del hombre y lo considera la corona de todo lo que creó. El Señor decidió crearlo pero lo hizo conforme a su imagen y semejanza; puso la imagen del Dios creador, en el hombre, y lo hizo a éste un ser creativo. Los conejos desde su creación hasta hoy en día siguen construyendo su madriguera, las águilas siguen construyendo los mismos nidos, los monos siguen alimentándose de banana y colgándose de los árboles; los animales no han logrado nada más porque no son creativos pero Dios hizo del hombre un ser creativo y nos maravillamos de lo que éste ha hecho sobre la faz de la tierra.
TESORO EN VASOS DE BARRO
Yo quiero defender el valor que tiene el ser humano porque Dios envió a su Hijo a morir en la cruz del calvario para pagar el precio del rescate de los hombres y las mujeres en el mundo. ¡Tú vales mucho para Dios! De hecho, cuando Dios creó al hombre y vio lo que había hecho, declaró que era bueno y bueno en gran manera. Somos polvo pero muy bien hecho; yo me admiro al pensar en el trabajo que realizan mis riñones, el hígado, los pulmones, etc. ¡Qué habilidad la de Dios para sacar de la tierra una obra de arte como lo es el hombre al cual la Biblia llama vasija de barro! En 2ª Corintios 4:7 el apóstol Pablo señaló: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro…” El tesoro es Cristo y nosotros la vasija de barro. ¡Qué bien hecha está la vasija! El Señor nos dio inteligencia y sabiduría y puso en nosotros sentimientos, ¡qué barro más bien pensado! Tú comes frutas y verduras entre otras cosas y recibes energía a través de lo que comes y así sigues manteniendo tu sistema neurológico fuerte además de otras funciones del cuerpo. ¡Una creación hermosa y bendita! ¡Dios es un gran alfarero! Según la sapiencia popular se dice que Dios fue el primer alfarero y el hombre su primer vasija. ¡Bendito sea Dios!
Algunas mujeres, al ver una vasija de barro, pueden llegar a perderse, abandonando el estudio, la familia, etc. porque se enamoran perdidamente de esa vasija. Es que el hombre es precioso. ¡Tiene un valor extraordinario! Lo mismo sucede con los hombres, al ver una vasija femenina también se vuelven locos y se pierden. Es que las vasijas que Dios creó son una obra de arte maravillosa. Algunos hombres y mujeres dicen que están felices con su cacharro y no los cambian por nada del mundo; es que Dios también puso amor en la vasija. Cuando el hombre pecó, se pervirtió e independizó de Dios y perdió lo mejor de Él; perdió sus virtudes, la verdad se escapó de su interior y comenzó a creer en la mentira. En lugar de darle la gloria a Dios comenzó a darle gloria a la luna, a las estrellas y a toda cosa creada, así el hombre se perdió. Y la vasija se rompió en sus manos.
Leemos en Jeremías 18: 2 al 6: “Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel”. Dios se compara con un alfarero; Jeremías, obedeciendo a su mandato fue a la casa del alfarero y vio cómo trabajaba el barro en la rueda, pero observó también que la vasija se deshizo en sus manos. Mas Dios, que es buen alfarero, toma el mismo barro y hace una vasija como mejor le parece. Otra versión de la Biblia señala que el alfarero hace una vasija mejor a la que se le rompió. Esto ha sido una gran enseñanza para mí y Dios me ha consolado a través de este pasaje porque Él me llevó a mirar, no lo que se está diciendo de mí sino lo que Él está haciendo en medio de su pueblo. La mayoría de nosotros tenemos fotos de cuando éramos pequeños, yo tengo una mía en un triciclo en el patio de mi casa. ¡Era un encanto de niño! El doctor le dijo a mi mamá que nunca había visto un niño tan inteligente como yo. Era una obra de arte que Dios había creado, pero a medida que fui creciendo me fui pudriendo. Tal vez cuando eras pequeño o pequeña eras una criatura linda pero al crecer terminaste haciendo todo lo malo, cosas que nunca hubieras querido hacer o ser. Tal vez llegaste a pensar que ya está, que fracasaste, que no sirves para nada porque le has fallado a Dios. Tal vez llegaste a decir que tu vida ya no tiene sentido, que estás consciente de que Dios existe y ha hecho todo bien pero no sabes por qué te ha tocado ser tan infame y tan cruel; te cuestionas por qué terminaste haciendo lo que no querías hacer al punto de ofender a Dios.
LA HISTORIA DE DIEGO
Quiero compartir unas fotos: no se trata de una chica sino de un muchacho.
¡Una ternura de su abuela! Era una vasija bien hecha hasta que se echó a perder. Diego nos cuenta: “Sólo Dios pudo transformarme en lo que soy ahora, ya no soy lo que aparece en las fotos. En ese entonces tenía muchos aplausos, llenaba teatros, estuve en mil tarimas y boliches e hice muchas giras artísticas”.
“En la foto que dice: “El futuro se construye con amor”. Yo me estaba manifestando contra los pastores evangélicos porque me quería casar con un hombre. Yo integraba la comisión de un colectivo gay en la que era vicepresidente y luchaba porque quería casarme con una persona de mi mismo sexo. Sentía que nadie velaba por mis derechos y quería que mi futuro se construyera con amor. Quiero decirte que el futuro que hoy en día estoy construyendo se está haciendo con amor, con el amor de Dios que todo lo puede, todo lo soporta, todo lo espera. Cuando yo era pequeño, era una vasija de barro muy bien hecha. Mi abuela mi crió y me dio todo. A los doce años sufrí una violación que marcó mi futuro, desde ese entonces decidí que quería estar con hombres. Años más tarde comencé a consumir cocaína lo que me llevó a la perdición, pero un tiempo después encontré los hogares Beraca que hoy están siendo muy cuestionados por gente que realmente no conoce lo que se vive allí. Yo escribí en una nota al respecto diciendo: Hoy la sonrisa de mi madre, los ojos llenos de amor de mi abuela, las palabras de aliento de mi padre, los abrazos de mis hermanos y el amor de mis amigos me hacen entender que la obra de Beraca no fue en vano, que ahí no se paga derecho de piso sino que se vive como hay que vivir. Beraca es lo que uno necesita cuando está solo, cuando no tiene a nadie y necesita amor. Beraca es hacer sentir a la gente que tienen un bastón llamado ONG ESALCU. Beraca es realizar un campamento para más de dos mil jóvenes donde sus vidas son cambiadas y donde se marca el destino de cada uno. Beraca fue y seguirá siendo el verdadero lugar de rehabilitación. ¡A mí me cambió la vida! En un campamento Dios me dio identidad. Yo veía a Menny Escobar y me veía a mí predicando, presentando a mi esposa y a mi familia. Yo he sido homosexual y quiero decirte que si conoces personas homosexuales no tienes que distanciarte de ellos sino predícales del amor de Dios, ese amor que me predicaron a mí y que me permitió cambiar”.
Diego hoy es el tecladista en nuestra iglesia en la ciudad de Maldonado, él es un ejemplo que me lleva a decirle a Dios: “Señor, vale la pena todo esfuerzo y toda inversión”. ¡No importa de qué me acusen! Yo he tomado la determinación de que no voy a parar de hacer la obra que Dios me encomendó. En el libro de Jeremías vemos que el alfarero estaba haciendo una vasija la que se echó a perder en sus manos, entonces el alfarero tomó ese mismo barro (como Diego) e hizo una vasija conforme a su beneplácito. Hoy Diego quiere formar una familia, él quiere tener una esposa e hijos. Dios hace obras extraordinarias y quiere hacerlo también en tu vida.
LA HISTORIA DE GABRIL Y ETELVINA
Dije que Dios me consoló de una manera increíble. Yo estaba en medio de un mar de problemas, la angustia y la tristeza me invadían, aunque no sentía temor sino una paz profunda en mi corazón. Yo tenía ganas de acostarme a dormir pero una pareja de jóvenes me pidió que los casara y fui. El casamiento se realizó en uno de nuestros hogares Beraca a unos kilómetros del centro, en medio del campo, un lugar muy bonito; y le doy gracias a Dios porque el pastor encargado de ese hogar y su esposa lo han arreglado con esmero y cariño. ¡Quisiera que todos los hogares fueran así! Me gustaría tener mejores cosas como colchones y camas, pero aunque no estén en las mejores condiciones, sin embargo son mejores que las veredas duras y frías en las que dormían algunos jóvenes. Está bien que a veces no tenemos la mejor comida, pero aun así consideramos que esa comida, que no sólo consumen los chicos sino también los encargados de los hogares, es mucho mejor que lo que consumían de la basura.
Unos cuantos jueces nos han solicitado que recibamos personas que han estado privadas de su libertad por rapiñas, hurtos, crímenes etc. Cuando leemos el prontuario de esas personas nos da miedo y a esos nenes tenemos que recibirlos en los hogares. Y el juez lo solicita. Supongamos que alguien ha sido condenado con doce años de prisión y pasaron diez, pero como tiene buena conducta el juez propone alguna sentencia alternativa para cumplir los dos años que restan y nos pide que lo recibamos hasta que cumpla su condena en los hogares Beraca. Nosotros accedemos y apenas llegan les preguntamos qué saben hacer a lo que nos responden que no saben nada entonces les enseñamos un oficio.
Esos que nos critican que hacemos trabajar a los jóvenes y no les pagamos sueldo, ¡qué les pague el estado! El Portal Amarillo o esa organización que cobra mil o dos mil dólares, Manantiales. ¡Que ellos les paguen un sueldo! Con tal currículum y esa clase de empleados, yo, jefe de una empresa no los tomaría. Pero nosotros no buscamos empleados y ellos no buscan empleo porque esos jóvenes lo que buscan es amor, afecto, socorro. El setenta por ciento de las personas adictas golpean las puertas de las iglesias y ellos declaran que prefieren acudir a una organización religiosa aunque tengan un colchón precario porque allí los reciben con amor y con abrazos. ¡Allí tienen contención! No andamos buscando empleados sino que estamos socorriendo almas. ¿Qué clase de almas? Las almas que creemos que Dios hace pasar por valles de sombra de muerte para luego llevarlos a ser príncipes del reino de los cielos. ¡Es maravillosa la obra de Dios! El Señor toma una vasija rota y la hace nueva.
La pareja que casé, tuvo un comienzo no muy feliz: La joven conoció a quien hoy es su esposo, cuando fue en busca de droga a una “boca”; ella fue al lugar y le dijo a quien estaba cuidando la puerta: “Decile a tu jefe que necesito droga pero no tengo dinero”. El jefe desde adentro la estaba observando, entonces la invitó a salir con él a lo que ella le dice: “Si hay droga lo que vos quieras”. Esa fue su declaración de amor. Asi se conocieron y desde ese momento comenzaron a vivir un infierno de infidelidad, de prostitución, de consumo y tráfico de drogas, ¡un desastre! Viendo la muerte a cada momento cara a cara e incrédulos de que habría alguna solución para ellos. Estos jóvenes se habían separado y vuelto a juntar, a todo esto habían tenido un hijo de quien se hizo cargo un familiar. Finalmente los dos acudieron a los hogares de Beraca pidiendo socorro; ellos no fueron pidiendo empleo ni sueldo alguno. Hay hogares Beraca de hombres, de mujeres, de madres con hijos. Algunos han salido a decir que nosotros separamos las familias, es que no podemos ingresar una pareja en los hogares, el hombre es alojado en un hogar de hombres y la mujer donde están las mujeres.
A la joven que acabo de mencionar la mandamos a un hogar que queda a quinientos Kilómetros de la capital y él se quedó en un hogar para hombres en las afueras de la capital. Con mucha dificultad el joven se fue recuperando y madurando, el evangelio fue ganando su corazón y llegó a ser la mano derecha del pastor que estaba a su cargo y líder del hogar. En cambio ella retrocedió, se fue del hogar, se comenzó a drogar y a prostituirse nuevamente, más que antes. En la ceremonia de casamiento nos dijo que era tan prostituta que ya ni para eso servía pero un día volvió, se recuperó y se fue de nuevo a lo que hacía. La primera vez que se fue del hogar, su novio Gabril lloró porque él quería formar una familia y que su hijo creciera con papá y mamá, pero ya la segunda vez que se fue, decidió que necesitaba otra mujer, una sierva de Dios, algo que no veía en ella. Pero la joven volvió y nuevamente comenzó a recuperarse aunque después de un tiempo se fue de nuevo. Esta vez estaba convencida que había perdido la oportunidad que Dios le había dado, dejó de creer que algún día iba a ser la esposa de Gabril; ella se veía abajo y a él lo veía inalcanzable. Se fijó entonces en un joven que vivía en uno de los hogares que estaba cerca del suyo a quien veía a su nivel. Cuando le pregunté si realmente amaba a ese muchacho me dijo poco convencida que le gustaba; le pregunté también si amaba a Gabril y me respondió: “No pastor, si yo lo amara no le hubiera hecho lo que le hice”. “¿No crees que Dios puede revertir las cosas? Le insistí. “Y, ya no tengo fe. Él está tan alto y yo acá abajo”. Le dije que yo creía que Gabril era el papá que su hijo necesitaba y que ella era la mamá que el niño necesitaba. La alenté a que si ella se animaba a creer, yo la iba a respaldar, ella sonrió, lloró y me dijo: “¿Usted cree pastor?” “Sí, creo” le afirmé. Ahí se encendió una chispita de esperanza. Nosotros tratábamos de que se vieran, así que la traíamos de Salto para realizar algún trámite en la capital y lo llamábamos a él para que se encontraran y estuvieran unos momentos juntos, también con su hijito. Así se fueron animando hasta que hace poco los casamos. Cuando estuve delante de ellos y los vi llorar, lloré con ellos porque Dios me sacudió y me trajo a memoria la palabra del alfarero que tomó dos vasijas rotas, destruidas, y no tomó barro nuevo sino el mismo que estaba deshecho para hacer unas vasijas nuevas.
CONCLUSIÓN
Desde que fuiste creado estuviste en las manos de Dios, no sé si te has alejado de Él o todavía estás en sus manos, pero tu vasija no glorifica al Señor, tu vida necesita que el alfarero tome ese barro y haga una obra nueva. Tal vez piensas que tu vida no sirve para nada, que has fracasado en todo; tal vez has negado a Dios y pisoteado su gracia pero hoy quieres ponerte en las manos del alfarero y dejar que Él haga una vasija como quiere. Dile: “Señor, yo soy barro y estoy en tus manos”.
“Toma cada vida Señor, tú eres el alfarero y nosotros barro en tus manos. Sea hecha oh Dios tu voluntad en nuestras vidas, venga a nosotros tu reino. Limpia con tu sangre preciosa toda maldad e impedimento. Deshace nuestras maldades delante de ti Señor, perdona nuestras iniquidades, envía tu Espíritu Santo y llena cada vida, Padre. Haz una vasija conforme a tu beneplácito, te lo pido en el nombre de Jesús. Levanta al pobre del muladar, Dios Todopoderoso. Toma este barro. ¡Es increíble lo que tú puedes hacer con nosotros! De la nada puedes hacer todo Padre, en el nombre de Jesús lo declaro y para tu gloria, amén”.
INTRODUCCIÓN
Hoy quiero meditar acerca del propósito de Dios y la redención. Ya he hablado acerca de la caída del hombre; conocemos según la Biblia, que Dios ha hecho los cielos y la tierra y puso a Adán en el jardín del Edén quien tenía una relación perfecta con el Señor hasta el día que pecó. Le llamamos la caída del hombre al momento en que éste desobedece a Dios y decide hacer por su cuenta lo que siente y le parece; en ese momento se sale por voluntad propia de las manos de Dios y de su comunión con el Señor, y no sólo pierde la autoridad que Dios le ha dado para señorear sobre su creación, sino que también queda sometido a otra autoridad; desde ese momento satanás viene a constituirse en príncipe de este mundo y ese título se lo puso Jesús.
Hay una falla por decir así, en lo que la Biblia llama el primer Adán; de Jesús se dice que es el segundo Adán, y entre el primero y el segundo hay un valle que es la caída de hombre. Pero el propósito de Dios al crear el planeta Tierra es uno desde el principio y hasta el final; digamos que su plan es una línea recta y es crear el planeta con un designio especial y eterno, y tiene que ver con el universo, poner también a un ser creado a su imagen y semejanza en poder y autoridad para gobernar, señorear y multiplicarse sobre la faz de la tierra.
Los primeros versículos de la Biblia hablan acerca de esto. Reitero: El propósito de Dios sigue siendo el mismo desde el principio hasta el final, pero en el medio hay un valle que es la caída del hombre. Muchas veces predicamos el evangelio y hablamos acerca de perdón de los pecados y la redención de la humanidad, y esto es sumamente importante, pero es una operación de rescate para que el hombre continúe cumpliendo con los planes de Dios sobre la tierra. O sea que su designio no es la salvación del hombre sino el señorío, el gobierno, el poder y la autoridad de éste. Hay personas a las que una enfermedad, un problema económico y hasta una suegra las vuelve loca. Dios nunca pensó en que el hombre debía ser sometido sino que fuera un ser especial, corona de la creación.
EL HOMBRE: SEMEJANTE A DIOS
La Biblia señala que Dios creó los animales y las plantas ordenándoles que se multipliquen según su género, pero cuando llega al sexto día, momento de la creación del hombre, la Biblia nos muestra que es una creación sumamente especial, distinta al resto; porque cuando Dios declara que va a crear al hombre, eso está en Génesis 1: 26 y 27, declara: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.
Estos dos versículos nos muestran el propósito de Dios, ¿y qué entendemos por propósito? Esto tiene que ver con una idea, un plan o diseño de Dios. El Señor planifica y determina lo que hace y su propósito es inmutable. Dios es un Dios inmutable e inamovible y su propósito también. Hay detalles en la descripción del capítulo 1 de Génesis. Cuando Dios dice: “Hagamos al hombre conforme a nuestra semejanza”, utiliza aquí el verbo hacer en plural. Los teólogos han entendido que Dios está haciendo alusión al hecho de la existencia de la trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Aquí vemos que el Espíritu Santo, la voz de Dios y Jesús están presentes en la creación porque Dios está dialogando con el Hijo y con el Espíritu Santo. Hay un concepto difícil de racionalizar pero tan real que no podemos negar y se trata de que Dios es uno pero también es un Dios en tres personas; es tripartito aunque no podemos hablar de partes de Él porque Jesús es todo Dios, así como el Espíritu Santo y Dios, lo mismo que tú. Tú eres una sola persona que tiene vida biológica, psíquica y espiritual y a veces no sabes discernir entre la vida del alma y la del espíritu, en cambio, aquellos que hemos conocido el evangelio y recibido la luz de Dios, podemos discernir por su palabra lo que es el alma y el espíritu. Tú eres un ser trinitario igual que Dios.
Cuando Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”, hace una alusión especial porque habla de todos los animales, de las plantas y después vuelve y nombra a los animales que se arrastran, esto incluye a la serpiente quien tipifica a satanás y no solo génesis hace alusión de este animal sino también en otras partes de la Biblia habla de la serpiente antigua. Hay también un énfasis especial aquí, en el que Dios dice que por sobre todos los animales, también los que se arrastran y las plantas, creó al hombre a su imagen: “…Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó…”. Notemos que aquí ya no usa el plural como al principio cuando dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Esto significa semejante, pero no igual; o sea que el hombre va a operar como Dios. No es Dios; no será igual a Él pero va a ser semejante a Dios. Un niño comienza a caminar y dicen que lo hace igual a su abuelo; ese niño no es igual al abuelo pero es semejante a él.
Cuando habla de la imagen del hombre, la Biblia señala que Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó. Ahora, el Padre nos dice: “No se hagan imagen de mí, no se inclinen ante ellas ni me comparen a ninguna imagen”. El primer mandamiento que es: Amarás el Señor tu Dios por sobre todas las cosas, incluye el hecho de que al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás; esto significa que sólo delante del Señor te arrodillarás. También dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso…” Dios el Padre no tiene imagen y algunos lo quieren visualizar; tratan de hacer alguna imagen y ahí surge la idolatría pero el Señor no quiere que se haga imagen alguna de Él. ¿Por qué dice que Dios creó al hombre a su imagen? Lemos en Colosenses 1:15: “Él (Jesús) es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación”. El hombre fue creado a imagen de Dios, fue creado a imagen de Jesús. Tú no puedes visualizar una imagen del Espíritu Santo ni del Padre pero puedes tocar a Jesús. Cuando el Señor estaba en la tierra la gente lo tocaba y comían con Él, etc. Y el apóstol Pablo declaró que Jesús es la imagen del Dios invisible. Si alguien quiere ver a Dios, vea a Jesús. En Juan capítulo 14, versículo 10 y 11 leemos: “Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?…Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí”. O sea que la única imagen que podemos tener de Dios es la de Jesús y no me refiero a un cuadro, a una estatua ni si siquiera a un crucifijo con un Cristo crucificado; me refiero a Jesús mismo. Cuando la Biblia dice que Dios creó al hombre a su imagen, significa que lo creó a la imagen de Jesús, lo hizo como Él.
El nivel de la estatura del hombre que Dios creó es el nivel de la estatura de la segunda persona de la trinidad, al nivel de Cristo. ¡Ese es el lugar que Dios le dio al hombre! No lo hizo como Cristo sino semejante a Él en su imagen porque Jesús existe como hombre en la mente de Dios desde antes de la creación del mundo. Y habiendo tomado satanás potestad del planeta, porque Adán le entregó el territorio que Dios le dio a él para que lo gobernara, Dios manifiesta su propósito inmediatamente y le dice a la serpiente que se arrastra, como podemos ver el Génesis 3:15: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”. Yo voy a levantar de la descendencia de la mujer a alguien que te va a pisar la cabeza. Dios le ha dado un lugar al hombre y no ha desistido de darle ese lugar que Él ha determinado, por lo tanto, quien tenía que derrotar a satanás no era Dios sino un hombre y Jesucristo es Dios hecho hombre, nacido de mujer. Es como que Dios nos dijera: “No he desistido de que las cosas sean como las planifiqué desde el principio y así permanecerán hasta el final. He puesto al hombre sobre la tierra y no será satanás y sus demonios los que gobiernen; no será el hombre sin mi quien gobierne sino aquel que es imagen de Dios en la tierra”.
EL PROPÓSITO DE DIOS VA MÁS ALLÁ DE LA SALVACIÓN
Vemos que el propósito de Dios es mucho más grande que la redención del hombre; la salvación es un operativo de rescate del hombre y tiene un objetivo corto. Nosotros creemos que trabajamos para que el hombre sea salvo, predicamos el evangelio para que sus pecados sean perdonados y alcance la salvación, pero Dios no se conforma sólo con el hecho de que sea salvo. Podemos verles la cara a algunos cristianos que se amedrentan cuando viene alguna dificultad y no saben qué hacer con su cónyuge, con sus hijos, con la suegra; no saben qué hacer con los problemas de la vida y se sienten derrotados y oprimidos, cansados y agobiados. ¡Dios no te hizo para eso! ¡El Señor tiene un propósito más alto del que estás viviendo en este momento! Algunos creen que ya está, que Dios los perdonó porque por primera vez sintieron libertad y se conforman con eso; pero los vemos actuar y parecen esclavos de satanás sumidos en sus pecados y pensamientos. Trato todos los días con creyentes que se sienten abatidos por los sentimientos y deseos que tienen; no muestran cara de soldados victoriosos sino más bien de derrotados. Tienen temores, ¡creyentes que duermen con la luz encendida!
No puedes conformar a Dios con el hecho de que te salvó y te redimió. El término redimir significa rescatar; Jesús pagó un precio para rescatarte pero eso no significa sólo el perdón de tus pecados. ¡Dios quiere verte victorioso! ¡Él quiere poner su gloria sobre ti! No serán los ángeles quienes conquisten el planeta Tierra, será el hombre redimido por Dios. Jesucristo es el Unigénito, el único que tiene los genes de Dios hasta que Él murió en la cruz del calvario, y cuando empezaron a nacer en Cristo las personas redimidas por Dios, surgieron hombres y mujeres que poseían los genes de Dios nacidos del Espíritu Santo, entonces Jesús dejó de ser el único Hijo de Dios para pasar a ser el primogénito, o sea, el primero entre muchos hermanos.
El propósito de Dios no es sólo la salvación y no se termina ahí. ¡Su propósito es llevarte a las alturas desde donde el hombre cayó! Desde la caída del hombre el Señor te levanta hasta la altura donde se perdió el poder y el señorío del hombre. Debía ser hombre quien le pisara la cabeza a satanás y venciera el poder del pecado porque el propósito de Dios era entregarle al hombre el planeta Tierra. Por eso, Jesucristo dejó su gloria y su deidad haciéndose como uno de nosotros, un ser débil para enfrentar los poderes de satanás; en el mismo territorio en el que Adán cedió sus derechos, Jesús vino a reclamar esos derechos que Dios le ha dado al hombre. Lucas 4:8 y 9 dice: “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares”. ¡Satanás quería que Jesús se postrara delante de él y el Señor era quien había venido a pisarle la cabeza! Lo tentó a Jesús para que lo obedeciera; el Señor ayunó por cuarenta días y como tenía hambre el diablo le dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. Jesús entendió que no debía someterse en nada, Él podía convertir piedras en pan pero no había venido al mundo para someterse y obedecer a un diablo inmundo que Dios ya sentenció que un hombre le iba a pisar la cabeza. ¡Jesús no vino a obedecer a satanás! ¡El Señor vino dispuesto a obedecer en todo al Padre! “Mi comida y mi bebida es que haga la voluntad del Padre”, dijo Jesús. ¡Qué grande es el Señor! Él es nuestro hermano mayor, nuestro salvador y redentor, pero más grande es lo que Dios quiere hacer con cada uno de nosotros. Dios no quiere verte derrotado, tú no has nacido en Cristo para vivir vencido, doblegado e inclinado.
Mi nieta viajaba conmigo en el auto y me dijo que sentía miedo y no recuerdo de qué, pero le dije que ella era una hija de Dios y tenía que enfrentar a satanás y decirle que se vaya. Ella insistía que tenía miedo, y yo le dije: “Vamos a decirle al miedo que se tiene que ir en el nombre de Jesús”. Aún no cumple los cuatro añitos y le hice repetir conmigo: “Temor, te ordeno que te vayas”, y ella sollozando repitió las palabras que le dije. En un momento le hablé: “No Justina, llorando no, repetí de nuevo conmigo”. ¡Al diablo hay que darle órdenes y no llorarle! ¡Hemos sido creados para darle órdenes al diablo en el nombre de Jesús! ¡La Biblia dice que Dios ha puesto a satanás debajo de nuestros pies! El plan de Dios no es sólo salvarte; el plan de Dios es que cuando un demonio te quiera enfrentar termine huyendo, asustado, porque la gloria del Señor está sobre ti. Por ahí mi nieta agarró fuerza, se enojó y ordenó al temor que se fuera. En un momento, me susurra al oído: “Abuelo, se fue el temor”.
Yo me deleito en la palabra de Dios; no he nacido para andar con “cara de rata” ni para arrastrarme. Leemos en Romanos 8:26 al 30: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”. ¡Nos llenó de gloria! Es poca cosa para Dios tu salvación, eso es sólo el inicio de grandes cosas. No es suficiente para Dios rescatarte y salvarte; Él quiere revestirte de gloria y poder.
Dice así en el Salmo 8: “¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; de la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo”. Eso lo experimenté con mi nieta; fíjate que los niños son más capaces para creer que los grandotes. Si Dios puede construir una fortaleza de los labios de los niños que maman, el Señor dice: “Yo con esto destruyo al diablo”.
Continúa diciendo el salmista: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies. Ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!” Aquí se refiere al hombre redimido.
Este Salmo está diciendo que el propósito de Dios permanece a pesar de la caída del hombre y lo que Él planificó será así como lo pensó. Todo lo que Dios se propuso con Adán llegó a culminarse en Jesucristo. El apóstol Pablo se refiere al Señor como el segundo Adán. Leemos en 1ª Corintios 15: “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales”. Los hombres que hemos nacido en el planeta Tierra seguimos la imagen del que pecó y somos pecadores; tal cual el Adán que pecó, somos nosotros sus descendientes, pero tal cual el Adán que venció que es el verdadero, el que Dios estableció que tenía la victoria y el trono, ese es Jesús, tal cual el celestial, el Adán del cielo, así también el resto de los que creen en Él y le aman. Hemos sido llamados para mostrar la imagen de Jesús y para ser como Él es. Esto de que llegamos a señorear sobre las obras de Dios tiene que ver con nuestra unidad, nuestra comunión, nuestra identidad e identificación con Jesucristo. Cuando llegamos a ser parte de Jesús, somos parte de su victoria. ¡Somos vencedores juntamente con Él! Jesús es el primero, el que entró, el que venció el pecado y la muerte; pero detrás de él viene su cuerpo porque Él es la cabeza. ¡La iglesia va detrás de Jesús y es vencedora como Él es! La iglesia no es aparte de Jesús sino su cuerpo. ¡Somos el cuerpo de Jesús!
“Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante”. El significado de Adán es “hecho de la tierra”, y el segundo Adán significa lo mismo; el hombre debía vencer en la tierra, hecho del polvo, por eso Jesús nació de una mujer. Notemos que el Salmo 8 señala que Dios hizo al hombre un poco menor que los ángeles pero le ha dado autoridad sobre los ángeles caídos y los ha puesto bajo sus pies. Quiero hacer un énfasis especial acerca del poder y la gloria de Jesús. Estas dos cosas nos identifican con Cristo; así como el Señor es la imagen del Dios invisible, nosotros somos la imagen de Jesús. La Biblia lo afirma en Efesios 4:13: “… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. El Espíritu Santo trabaja para que tú llegues a la medida de la estatura de la plenitud del Señor. ¡Cristo la plenitud del Padre! ¡Tú la plenitud de Cristo! ¡No te conformes con menos! En Juan 17 Jesús ora al Padre: “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno”. No fue una medida de la gloria ni una semejanza es la misma gloria que el Padre le dio a Jesús. En el mismo capítulo Jesús ora: “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”. Padre, devuélveme la gloria que tuve contigo desde antes de la fundación del mundo. Jesús estaba antes de la fundación del mundo en este nivel de gloria y desciende a la tierra tomando forma de siervo, haciéndose obediente, hasta la muerte y muerte de cruz y viene a hacer la voluntad del Padre. Y por cuanto fue obediente hasta la muerte aceptando cargar sobre su cuerpo nuestros pecados, “…Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9 al 11). ¡Dios puso a Jesús por sobre todas las cosas! Jesús baja como un hombre y sube nuevamente para estar con la misma gloria que Dios le dio. El Señor había dejado su gloria, pero su gloria brilló cada vez más hasta que se sentó a la diestra del Padre reinando con poder y a Él le ha sido dada la autoridad. ¿Qué ora Jesús? “La gloria que tú me has dado yo les he dado”.
CONCLUSIÓN
¡Tú no eres una serpiente que se arrastra ni un vil gusano! “Gloria” significa fulgor y Jesús te dice: “Yo te he dado gloria para que brilles y no es la de algún ángel o arcángel. Te di mi gloria”. Te hablé de gloria y de poder. Dijo Jesús: “…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). Hablo del mismo poder que operó en Jesús, Él fue revestido de poder por el Espíritu Santo. El poder no estaba en Él sino que vino sobre Él por cuanto permaneció en la obediencia y la voluntad del Padre, ese poder y el revestimiento del Espíritu Santo permaneció sobre Jesús. Cuando declaró: “recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”, quiso decir: “Ustedes van a recibir el mismo poder que han visto en mi. Van a hacer las obras que yo he hecho y aún mayores porque yo voy al Padre pero vendrá sobre ustedes el Espíritu Santo, el Espíritu que vino sobre mí”. ¡Ese es el propósito de Dios sobre tu vida! ¡Gloria y poder!
“Gracias Padre, que me salvaste y me perdonaste pero aquí estoy como un vil gusano. ¡Mira lo que me pasa! ¡Mira lo que me ha dicho mi padre! ¡Mira lo que me hizo mi esposo!” Dios quiere ver su gloria y su poder en ti; su poder y su gloria quieren ser derramado sobre ti. No es que Dios quiere salvarte para que tú vivas tranquilo o tranquila; Él te ha rescatado y te ha perdonado, si es que lo ha hecho para incluirte en el ejército de gente que hace las obras de Jesús. No le sirves a Dios solamente rescatado; le sirves cuando cumples su propósito y el propósito de Dios es que su gloria brille sobre ti al punto que lleguen a decir: “¿Qué tiene este hombre, qué poder de mueve en él? ¿Qué tiene esta mujer, qué poder se mueve en ella?”
El Señor necesita gente llena de su poder y de su gloria. Cuando les ves la cara a algunos, no te dan ganas de creer en Dios. ¿Por qué tu Dios permite que tengas esa cara de amargada, de impotencia y soledad? ¿No es que tu Dios es bueno? ¿Por qué esa falta de fuerza y de valor? Dios quiere llenarte, que hoy sea un pentecostés en tu vida y descienda el Espíritu Santo como lo hizo la primera vez, y la gloria de Dios sea vista sobre tu vida. Oro al Padre que tu debilidad sea cambiada en fortaleza, que ese vacío interior sea lleno por el Espíritu Santo. El Señor te dice: “No me conforma tu vida porque tu vida no brilla para mí. No me conforma tu vida porque no se ve mi poder en ti. Déjame que te llene y te revista. Deja que mi fuego descienda sobre ti”.