INTRODUCCIÓN
Las profecías tienen un cumplimiento especial, pero en el transcurso del tiempo hay profecías que tienen cumplimientos parciales que van marcando el camino al cumplimiento final de la profecía. Hoy vamos a meditar acerca de una de ellas:
Leemos en Salmo 2:1-2: “¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?” ¿Por qué los pueblos arman botín y los pueblos piensan cosas que no tienen valor? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas”.
Las naciones están luchando contra los planes de Dios y una de las evidencias fuertes de ello es lo que ha sucedido en Francia donde se ha realizado una conferencia internacional para hablar acerca de la paz en Medio Oriente y resulta ser que Israel no ha tenido participación en la gestación de esta conferencia de paz. El primer ministro de Israel consideró que esto es un complot contra Israel y lo ejemplificó diciendo que Francia había invitado a comer a las naciones a su casa, que a ellos no los habían invitado y no le permitieron hacer la comida. Meyer Habib, miembro del parlamento francés señaló: “La conferencia de París demuestra que hemos perdido toda vergüenza. Estamos hablando de una iniciativa lamentable e improductiva. Lógicamente es una reunión anti-Israel, destinada a sentenciar y para dañar a Israel. El propósito de la conferencia es claro:.. Llevar a Israel a sus fronteras anteriores a 1967. Si ya están organizando una conferencia internacional en París, la lógica diría que se reunirán para encontrar la forma de tratar con ISIS y la amenaza del terrorismo yihadista, tanto suníes como chiíes. Este terror ya ha matado a 250 ciudadanos franceses. Pero, obviamente, nadie se ocupa de ello. Hay un propósito para esta conferencia: Fallar en contra de Israel, el único Estado judío en el mundo y el único país democrático en toda la región”.
Todo el mundo ha estado opinando acerca de esta conferencia que se ha realizado en Francia. Observamos que la misma tiene una secuencia que indica claramente que las naciones se levantan contra los planes de Dios. Uruguay que es una nación históricamente amiga de Israel votó en contra de Israel una resolución de la UNESCO en Octubre de 2016. Y muchas naciones han hecho igual, especialmente Estados Unidos, que ha votado en contra de Israel, contra lo que ha sido su historia, antes de que Obama entregue su mandato al nuevo presidente. Algunos opinan que por fin Obama se quitó la máscara, ya que visiblemente es un enemigo de Israel.
Si quieres saber cómo va el mundo y cuánto falta para la segunda venida de Cristo, lee las noticias acerca de Jerusalén porque Israel es el reloj de Dios.
JERUSALÉN: EL RELOJ DE DIOS
Lo que está sucediendo en esa nación está mostrando el cumplimiento de las profecías acerca de la instauración del gobierno mundial del anticristo y la segunda venida de Jesucristo. ¿Cuál es la idea? “Rompamos sus ligaduras y echemos de nosotros sus cuerdas”, maquinan las naciones contra Israel, según lo profetizado en el Salmo 2:2.
La determinación de la democracia, de separar la iglesia y del estado, no solamente fue una decisión importante para no establecer diferencias entre las religiones sino que también la democracia echó fuera a Dios del gobierno humano. Los gobernantes declaran que el gobierno es meramente humano y según dijo el ex presidente de Uruguay José “Pepe” Mujica, en el gobierno de las naciones, Dios no tiene nada que ver, ya que es algo netamente humano. Si un gobierno toma medidas netamente humanas, entonces es un gobierno que está contra Dios porque el Señor no se ha desentendido del planeta Tierra y no se ha desentendido de las naciones, porque Dios es Señor de la historia y tiene los hilos de la historia. Por lo tanto las naciones están extraviadas ya que quieren gobernar y establecer la paz a través de decisiones puramente humanas, ignorando la presencia del Dios Todopoderoso y su Espíritu Santo en el mundo. La gloria de Dios, dice uno de los profetas bíblicos, rodea la tierra.
La secuencia de acontecimientos fue así: en Octubre de 2016 la UNESCO votó una Resolución que declaraba que no había ningún vínculo entre Israel y el territorio de Israel. ¡Una resolución absurda! Y Uruguay fue uno de los países que apoyó ese fallo. Nosotros hemos pedido una entrevista con el Ministro de Relaciones Exteriores para quejarnos porque también nos atacan a nosotros los cristianos. Jesús nació en Belén y vivió en Capernaum, también echó a los que comerciaban del templo de Jerusalén. Pero la UNESCO declara que no hay relación entre Israel y el territorio de Israel llamado Palestina. Lo que quieren decir es que Israel no tiene vínculos con el muro de los lamentos, que no tiene vínculos con la tumba de David ni las de los patriarcas. Es un territorio ancestral de los palestinos según ellos y eso es mentira. Es una falsedad aprobada por una mayoría, lo que nos da la pauta de que la democracia no sirve para demostrar la verdad, porque no necesariamente la mayoría tiene la verdad, y que la mayoría puede votar una mentira como queda claramente establecido en la UNESCO.
Nosotros no creemos en la mayoría sino en la verdad y si esa mayoría vota en contra de la verdad nosotros que somos de Cristo nos aferramos a la verdad y no nos movemos de ahí. ¡La verdad no responde a la mayoría! ¡La verdad existe antes que la mayoría! La verdad es eterna y nadie puede cambiarla. La luz es luz desde que así lo estableció Dios y la oscuridad es oscuridad desde el comienzo de los tiempos y una mayoría no puede cambiar estas verdades. La verdad la establece Dios y es de Él. El origen de la verdad está en Dios y esa verdad permanece a pesar de los reyes, de la democracia y de los gobiernos ya que estos pasan, pero la verdad queda.
El 23 de diciembre de 2016, otra nueva resolución y esta vez del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, declara que Israel tiene la culpa de que no haya paz entre judíos y palestinos porque Israel ha producido asentamientos. A Israel la señalan como una potencia de ocupación, o sea, un poder extraño que ha tomado por la fuerza un territorio, entonces dicen que tienen que abandonar los terrenos ocupados. Entre esos territorios ocupados hay una zona que comprende el Este de Jerusalén y dentro de las murallas de Jerusalén hay cuatro barrios, el barrio armenio, el cristiano, el judío y el árabe. El barrio judío está en Jerusalén del Este y se le quieren quitar a Israel. No se les ha ocurrido ocupar el barrio armenio sino que se empecinan con el barrio judío y dicen que ese territorio no le pertenece a Israel. También está en Jerusalén del Este, el muro de los lamentos. La explanada del templo es el lugar donde estaba el templo de Jerusalén, el que había construido Herodes cuando Jesús vino al mundo y se dice que no hay relación histórica, religiosa ni cultural y hay miles de evidencias. En Israel se hacen excavaciones arqueológicas y se desentierran de lo profundo de la tierra muchas evidencias de que allí estuvieron los patriarcas, las tribus de Israel; hay evidencia de que David reinó en ese lugar, Salomón y tantos otros…
Y entonces, como consecuencia de la primera mentira surge otra mentira; Israel está ocupando territorios que no le pertenecen. La realidad es que en el año 1948 surge el estado de Israel. Antes de esa época, en Israel, a quien definen como Palestina, no había ningún estado o gobierno, así que Israel no usurpó nada y además tenía el permiso de las Naciones Unidas que había determinado que se tenía que crear dos estados, el árabe y el judío. Israel decidió acatar la resolución, declarándose independiente y fundó el estado de Israel que fue inmediatamente reconocido por las naciones. Uruguay fue el primer país de Latinoamérica en votar a favor del estado de Israel y el cuarto en el mundo. Fue reconocido un estado en un territorio que no era de nadie; Inglaterra, una fuerza imperial gobernaba ese lugar. Ahora dicen que Israel tomó la tierra de los palestinos que y eso es una violación del derecho internacional. Pero resulta que los palestinos no quisieron declarar un estado porque no estaban de acuerdo con que el estado de Israel existiera.
Cuando el 15 de mayo del 1948 declaran la independencia de Israel, al día siguiente llegaron los ejércitos árabes para destruir al niño recién nacido y no pudieron porque perdieron la guerra. Desde ese entonces hasta la actualidad han tenido cinco guerras y todas ellas han estado destinadas a destruir Israel porque los árabes no quieren que esa nación exista. En la guerra de los seis días, un montón de naciones se dispusieron a destruir Israel: Los egipcios al sur, los sirios al norte, los jordanos al este y los palestinos de adentro atacaron Israel, pero los israelitas ganaron la guerra y conquistaron hacia el sur, toda la península del Sinaí, hacia el norte tomó los altos del Golán, hacia el este la tierra que tenían los jordanos y Jerusalén del este que estaba bajo el dominio de estos últimos, también las tierras de Samaria y de Judea que eran territorio israelí pero estaban bajo el poder de los jordanos. Finalizada la guerra, Israel establece un pacto de paz con Jordania y si bien había avanzado al otro lado del Jordán, les devolvió las tierras, quedándose con Jerusalén este y con tierras a las que se le llama Cisjordania pero en realidad son Judea y Samaria. No hubo más problemas con los jordanos, ellos hicieron un pacto de paz con Israel y así es hasta hoy. Los jordanos no reclaman las tierras de Jerusalén del este, tampoco Judea ni Samaria porque tienen paz con Israel.
Israel también hace un pacto de paz con los egipcios al sur y les devuelve la península del Sinaí y bajo garantía de paz entrega los asentamientos que había construido en el Sinaí. Después, en la misma tierra de Israel decide entregar unilateralmente la franja de Gaza y el gobierno de Israel quita a los pobladores judíos de ese lugar, les quita su casa a unas ocho mil quinientas personas y le entrega la zona a los palestinos con expectativas de vivir en paz con ellos. Allí toma lugar el grupo terrorista Hamás y desde ahí hasta ahora, desde la franja de Gaza atacan a Israel arrojándoles misiles. “¿De qué vale entregar tierras?”, se pregunta Israel, “…queremos paz y ellos no nos la garantizan”.
Las naciones pues, ordenan que Israel devuelva Jerusalén del este; teóricamente tendría que devolvérsela a Jordania pero ellos no están reclamando esa tierra. Quienes estaban en esa ciudad de Jerusalén eran los jordanos y las naciones piden que se las devuelva a los palestinos, pero éstos no tenían un territorio demarcado que asegure que esa es su tierra desde el año 1948 hasta ahora, porque no había estado ni gobierno palestino. Ahora hay una Administración Palestina que se ha determinado como gobierno palestino y ha sido reconocido como un estado pero un estado sin tierra porque al no haber paz no se puede subdividir la tierra. Lo más importante para una nación es poseer una tierra, pero no se puede con quien pide establecer una división y también dice que va a pisotear a Israel hasta hacerla desaparecer del mapa. El problema no son los asentamientos, o sea, los lugares donde Israel ha puesto barrios; la cuestión es el terrorismo y aquellos que quieren destruir a Israel.
Es sumamente interesante que Francia haya invitado setenta naciones a la conferencia que se realizó en esa nación, y en la que se trató la paz de Medio Oriente. Los rabinos que estudian el Antiguo Testamento, señalan que cuando se mencionan setenta naciones significa todas las naciones del mundo. Hay un concepto que viene de la época de Noé quien tuvo descendientes que llenaron toda la tierra y cuando en la Biblia se menciona la genealogía de Noé se muestran setenta personas que fueron cabeza de setenta naciones por lo que se establece que setenta naciones significa todas las naciones. La interpretación de los rabinos de Israel es que esas setenta naciones que se han reunido en Francia representan a todas las naciones del mundo. Esta conferencia se realizó dos días antes de una conferencia especial de la ONU. Así que primero fue en octubre de 2016, luego el 23 de diciembre del mismo año y en el primer mes del año siguiente dos conferencias más. Se esperaba que las conclusiones de la conferencia de Francia se planteasen en la ONU de donde surgirá un documento muy importante porque proviene de las naciones. La ONU no convoca setenta naciones para una cuestión así, esa organización tiene representantes que van rotando.
La concusión de todo esto es que Israel está siendo oprimido, digamos por una prensa de naciones que se están oponiendo a los planes de Dios. “¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas”. Esta profecía no se ha cumplido aún pero ha marcado un hito hoy; las naciones complotándose contra el pueblo escogido de Dios.
JERUSALÉN: PIEDRA DE TROPIEZO PARA LAS NACIONES
Dice Dios en Zacarías 12: 2 y 3: “He aquí yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá, en el sitio contra Jerusalén. Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella”.
Jerusalén es el foco del problema más importante que podría generar una tercera guerra mundial. Se pretendió en la conferencia de Francia, presionar a Israel para que se retire de Jerusalén pero el pueblo judío nunca renunciará a Jerusalén porque es la tierra de sus ancestros Abraham, Isaac y Jacob; es la tierra de Gedeón, de Sansón, de David, de Salomón y de tantos otros reyes y profetas bíblicos. ¡Israel no va a renunciar a Jerusalén! ¡Ellos han declarado que es la capital indivisible y eterna de Israel! Pero las naciones están complotadas para echarlos de ahí. Antes de que Israel se vaya de Jerusalén habrá una tercera guerra mundial. ¡Israel no dejará Jerusalén! Sus gobernantes declaran que no los sacarán de allí e Israel de pronto tiene una nube de aliados en el mundo y esas son las iglesias cristianas. Miles de pastores en el mundo hemos estado orando y ayunando por la paz de Jerusalén. En Europa se ha formado una coalición pro israelí y nosotros los pastores que hemos viajado a Israel también hemos formado una coalición pro israelí latinoamericana. Estuve reunido con la embajadora de Israel en Uruguay y hemos estado haciendo planes para respaldar a Israel, también estamos estableciendo una relación muy importante con una organización que tiene treinta o cuarenta años más que el estado de Israel; esta organización fue creada para hacer nacer al estado de Israel y se llama Keren Kayemet. Ellos comenzaron comprando tierras desérticas a los árabes y palestinos porque dicen: “Estas tierras que compramos, que son baratas pero nos las venden caras, que son desérticas y donde no crece nada, las vamos a hacer productivas. En ellas vamos a plantar árboles. Estas tierras van a formar parte del estado de Israel”. Para poder tener una nación, ellos comenzaron juntando dinero para comprar tierras y hasta este momento han comprado doscientas mil hectáreas. Esta organización ha plantado doscientos cuarenta millones de árboles en Israel y ha transformado los desiertos en bosques.
La iglesia Misión Vida ha decidido comprar mil árboles con parte del dinero que se ha destinado para el campamento juvenil de Beraca, para que sean plantados en Israel. Posiblemente a mediados de año un grupo de cristianos uruguayos viajarán a Israel a plantar esos mil árboles. Ellos dicen que si plantan árboles, el clima ya no será árido sino que habrá más humedad; habrá más lluvias y la tierra se volverá más fértil. Los israelitas inventaron el método de riego por goteo; son los número uno en el mundo usando esta tecnología y las montañas en Israel están llenas de árboles regados por ese sistema. ¡Israel está bendiciendo al mundo!
No hay nadie en el mundo que no haga uso de los inventos de los judíos, como los celulares que cuentan con una parte de tecnología israelí y los aparatos de resonancia magnética y tomografías. ¡Todo el mundo está colmado de tecnología israelí! ¡Esta nación está bendiciendo el mundo! También han ayudado al gobierno uruguayo al establecer un sistema de seguridad en una de las ciudades turísticas por causa de los robos y la violencia, y el actual presidente inauguró este sistema de seguridad junto con el intendente de esa ciudad y la embajadora de Israel. Esto sucedió unos días antes de que Uruguay votara en contra de Israel en la UNESCO…
Leemos nuevamente la profecía de Zacarías: “Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella”. ¡Israel no dejará jamás Jerusalén! Esa es su capital indivisible y eterna, y Dios dice: “Yo estoy en el asunto”. ¡No podrán contra Jerusalén! El tema más duro con respecto a lo que las naciones están haciendo contra Israel es Jerusalén, porque Israel puede entregar algunos asentamientos acá y allá pero nunca entregará Jerusalén.
Meditando en estas cosas, me quebranté delante del Señor y oré: “Señor, sea la paz sobre Jerusalén. Bendice esa tierra”. Mientras yo oraba podía vislumbrar una multitud de pastores de las coaliciones Latinoamericanas, de Europa y Estados Unidos, orando por la paz de Israel. Yo entendía como muchos que era un complot contra esa nación pero como hemos estado intercediendo a favor de Israel delante de Dios, nos encontramos con la noticia de que esa conferencia que se realizó en Francia ha sido un fracaso. Algunos opinan que Francia gastó tanto dinero en vano porque las conclusiones son simples y estúpidas y ¿cuáles son esas conclusiones? Invitan a los palestinos y a los judíos a conversar sobre la paz. ¡Chocolate por la noticia! ¡Dios está en el asunto! El Señor ha convertido a Jerusalén en una piedra muy pesada y el que se la quiera cargar será despedazado. Quiero pedirte que ores por Francia y por Uruguay y que le pidas perdón a Dios porque Uruguay votó una estupidez, una mentira y una falsedad contra Israel estableciendo que no existe una relación cultural, histórica ni religiosa entre el pueblo de Israel y esa tierra. Si Uruguay no bendice a Israel, esa nación será bendecida de todos modos porque nosotros los cristianos nos vamos a poner en la brecha y oraremos por la paz de Jerusalén. ¡Vamos a bendecir a Israel!
LA PRENSA DE ACEITE
Cuando estuve en Capernaum, la ciudad donde vivió Jesús, nos mostraron un molino de aceite; es una piedra grande redonda con una cavidad redonda, y adentro de ella rueda una gran piedra de molino llevada por un animal de carga, la que va girando por la canaleta, aplastando las aceitunas u olivas, machacándolas para obtener el aceite. Hemos escuchado cosas muy interesantes acerca de este molino como por ejemplo que la rueda tiene que dar vueltas y vueltas hasta despedazar las aceitunas al punto de quebrar el hueso del carozo de ésta. Nos enseñaron que adentro del carozo de la aceituna también hay aceite y es muy especial. Entonces ese molino tiene que dar vueltas y vueltas tantas veces hasta que esté todo bien triturado, ya que de no ser así no se logra el buen aceite. Una vez que se ha hecho todo ese proceso, se toma toda la aceituna triturada, se coloca en unas bolsas especiales y se las prensa de tal manera que a través de esa bolsa fluya más aceite. Nos contaron que se las prensa tres veces y de cada prensada sale un aceite de distinta calidad. El aceite que conocemos como extra virgen es el primer aceite que sale de la primera prensada, pero para que haya aceite tienen que haber aceitunas trituradas y sus huesos quebrados. No tiene que quedar nada que sirva para el consumo, y de ahí sale el aceite para la comida, para la piel y para iluminar.
La prensa de aceite de la que te estoy hablando se llama Getsemaní en hebreo. No podía haber bendición ni victoria, no podría haber gloria ni obtener una gran cosecha si Jesús no hubiera sido metido en la prensa. Allí precisamente en Getsemaní, el Señor estuvo llorando, sudando gotas de sangre y orando a Dios: “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Ahí estuvo Jesús en la prensa hasta el punto de dejar el último hálito de su propia voluntad para que se haga la voluntad de Dios. Allí estuvo orando y llorando hasta que rindió todo en las manos de Dios. Para que hubiera bendición, Jesús debía pasar por esa opresión. Para que veamos la gloria de Israel es necesario que esa nación pase por la prensa de aceite; es necesario que Israel pase por su Getsemaní. Amamos a Israel y sabemos que todas las naciones se volverán contra ellos; Israel no tendrá amigos, pero me tendrá a mí de amigo y yo voy a orar y ayunar por Israel. ¡Los cristianos del mundo vamos a estar en la crisis de Israel con Israel! En Israel todavía no descubren la verdad de Dios, tienen un velo en sus ojos y no pueden entender, pero Dios está trabajando en ello. Muchos judíos están reconociendo que no es su sabiduría ni su inteligencia, no son sus aviones ni sus misiles, sino que cosas milagrosas están sucediendo en Israel. Un judío me declaró: “Lo que está sucediendo es asombroso y milagroso”. Y yo le dije que así era porque Dios estaba en el asunto.
Dijo Jesús: “Os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor”. (Mateo 23: 39) Mirarán al que traspasaron y llorarán y se arrepentirán y en un solo día Israel será salvo. No le creas a esos que dicen que Israel somos sólo nosotros porque la nación de Israel ha sido desechada. ¡Israel no ha sido desechado! Nosotros hemos sido injertados en el olivo verdadero que es Israel. Hemos sido llamados a ser partícipes de esta gloria bendita. Ellos tienen un velo y por causa de ese velo, el evangelio nos ha sido predicado a nosotros los gentiles hasta que se complete el número de gentiles que entrarán en la salvación de Dios según la Biblia.
¿Tú ya entraste a la salvación de Dios? ¿Tus pecados han sido perdonados? ¿Estás caminando en la voluntad de Dios, tus propósitos son tuyos o son los de Dios? Porque quiero decirte que Dios tiene un Getsemaní también para ti. Tú dices, ¿por qué a mí? ¿Por qué tengo que sufrir esta injusticia? ¡No es justo lo que me está pasando! ¡Yo no me merezco esto!” Si piensas así, piensas igual a Israel pero la prensa está apretando porque no tiene que quedar ni siquiera el carozo; es necesario que seas quebrantado. El aceite de Dios va a salir de la negación de ti mismo y de tu caminar a la cruz. “El que quiere seguir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame” dijo el Señor.
En el tiempo que vivimos en la ciudad de Buenos Aires, Argentina con mi esposa y mis hijas, estuvimos totalmente desorientados y no entendíamos qué quería Dios de nosotros. Nos preguntábamos: ¿Por qué estábamos en Buenos Aires? ¿Por qué no teníamos trabajo y nos faltaba dinero? Recuerdo una noche que a mi hija Viviana se le cerraron los bronquios y no sabíamos qué hacer porque no teníamos dinero, no contábamos con cobertura médica, tampoco sabíamos cómo acudir a algún centro de salud a esa hora entonces decidimos quedarnos en casa. Esa fue la noche más larga de mi vida porque tenía que cuidar a mi hija; la tenía en mis brazos y veía cómo le costaba respirar entonces oraba: “Dios mío sánala”. Recuerdo que esa noche caminé por el living de mi casa de punta a punta orando dándole gracias a Dios por el privilegio de poder estar velando por mi hija y pidiéndole que me la guarde. A la mañana mi hija Vivi estaba sana.
CONCLUSIÓN
Tú dices: ¿Señor estoy en tus manos o no lo estoy, y si estoy en tus manos, por qué me pasa esto? Y el Señor te responde: “Es que quiero menos de ti y más de mí. Quiero ser todo en tu vida”. Dios tenía que quitar muchas cosas de mí para que yo pudiera ser pastor, porque en mi mente y en la de mi esposa no teníamos la menor expectativa de ser pastores. Nosotros queríamos ser buenos y servir a Dios, pero hacerlo en lo que nos gustaba y parecía, y quisimos que Dios apruebe nuestros planes pero Él no transó con nosotros entonces entramos en la prensa de aceite, en el Getsemaní. ¡No sabíamos qué hacer con nuestras vidas! Yo le dejaba un poco de dinero, pero no le alcanzaba para mucho y cuando regresaba a casa ella me decía que necesitaba dinero pero yo le recriminaba: “¿En qué te lo gastaste?” Nosotros sabemos lo que es pasar por el Getsemaní; allí cayó todo lo que era de nosotros y apareció el proyecto que nosotros no teníamos en cuenta y era que seamos pastores. Ahí comenzó a fluir el aceite; cuando ya estábamos triturados comenzamos a ver que la unción de Dios estaba sobre nosotros. Y aunque no teníamos casa ni trabajo o dinero, aunque no teníamos nada y nos veíamos miserables delante de Dios la gente nos buscaba y nos pedía oración y consejo. Yo me maravillaba que la gente nos pidiera consejo justo a nosotros si estábamos más para recibir consejo que para darlo, pero la gente nos decía que querían tener lo que nosotros teníamos. La unción de Dios ya había perforado la carne. Si el vaso de alabastro no se rompe, no hay perfume; el vaso de alabastro debe ser roto. Si la vasija de barro no se rompe, nadie podrá ver el tesoro que esta adentro de ti; Jesús pasará desapercibido para la gente. No te llores por tu aflicción, alégrate en ella porque Dios está haciendo una obra maravillosa en ti.
Estoy feliz porque Francia quedó avergonzada; la gente se pregunta para qué hizo este congreso gastando tanto dinero para nada. Kerry, ministro de relaciones exteriores en Estados Unidos, declarado enemigo de Israel por causa de un discurso que expuso, llamó al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu y le declaró que iba a luchar para que a Israel le vaya bien. Ha habido una linda victoria pero esto no va a parar ya que las naciones se levantarán contra Israel.
La voluntad del Padre era la muerte de Jesús porque de la muerte Dios obtendría vida. Si tú sientes que no eres nada, mejor, porque Dios será todo en ti. No te aferres a lo que tienes o a lo que eres. ¡Aférrate sólo a Jesús! El Señor quiere hacer una obra nueva en tu vida. Quiere tomarte en sus manos y quiere apretarte, y apretarte hasta sacarte todo el jugo. Sólo así tu vida será valiosa y trascendente.
Dile a Dios: “Señor, toma mi vida, renuncio a mis planes porque quiero seguirte a ti, negarme a mí mismo e ir a la cruz porque sé que si no muero a mí mismo, no habrá vida de Cristo que fluya de mí y yo quiero ver tu gloria. Quiero que fluyas a través de mí, Señor. Jesús, quiero ser el instrumento que quieres que yo sea. Perdóname, porque he sido egoísta y no te he dado la gloria; perdóname, porque te he querido servir en mis propios planes. Enséñame a renunciar, Dios mío, así como oró Jesús no quiero que se haga mi voluntad sino la tuya Padre. En el nombre de Jesucristo hago esta oración, amén”.
INTRODUCCIÓN
Dios ha intervenido en la historia del hombre de muchas maneras; por ejemplo, le dio descendencia a su amigo Abraham por medio de su esposa estéril. ¡Dios ha efectuado intervenciones importantísimas en la historia de la humanidad! Podría contarles de muchas obras, como por ejemplo, salvar la descendencia de Abraham, de Isaac y de Jacob enviando a José a Egipto, o cuando libró al pueblo de Israel del ejército del faraón, abriendo el mar Rojo. Pero la intervención más grande, más fuerte y más importante de Dios en el planeta tierra fue haber enviado a su hijo Jesucristo, el Mesías, a morir en la cruz del calvario, para salvar la humanidad de su pecado.
Antes de Cristo, la situación del hombre era irreversible, en el sentido de que no había forma de liberar del pecado a las personas, o mejor dicho, no se había hecho manifiesto el plan de Dios para la salvación de la humanidad. Todos los que vivieron antes de Cristo fueron perdonados y salvados por la fe que tuvieron, sin haber conocido a Jesús, sino que creyeron en las promesas que Dios les había dado. Por eso Jesús le dijo a Tomás (el que no había creído): “Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29).
A través de toda la historia de la humanidad, las intervenciones de Dios fueron hechas posibles, porque hubieron hombres y mujeres que creyeron a la palabra de Dios, y actuaron conforme a lo que Dios dijo. Hubo un Abraham que creyó en Dios, y fue su amigo. Dice la Biblia que creyó Abraham y le fue contado por justicia. Fue posible la liberación del pueblo de Israel, un plan que estaba en el corazón de Dios, porque hubo un Moisés que estuvo dispuesto a creer y a obedecer la palabra de Dios.
DIOS REALIZA SU OBRA A TRAVÉS DE QUIENES LE CREEN
Y todo lo que Dios hace, lo realiza en virtud de la fe de los que le creen y le aman. Dios está haciendo cosas importantes en el mundo y usa hombres que le creen, le aman y actúan en consecuencia. ¡Dios está haciendo cosas grandes en Uruguay y hará cosas aún mayores, pero solamente en virtud de mujeres y hombres que creen en su palabra! Dios pone por obra sus planes eternos y hace su labor en el planeta tierra con aquellos que creen y hacen Su voluntad. ¡Esos son los que le sirven! Abraham le creyó y sirvió a Dios. En la misma generación de Abraham hubieron hombres que no creyeron a Dios y no actuaron en consecuencia; esos hombres no le sirvieron a Dios. Dice la Biblia: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). ¡Tú tienes que decidir si vas a hacer la voluntad de Dios o no! ¡Debes decidir si eres de Dios o no! Quien es de Dios hace Su voluntad; quien es de Dios cree en El, cree en su palabra, y cree que El hará las cosas que quiere con él o ella. Cuando la virgen María fue visitada por el ángel, le dijo: “¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres” (Lucas 1:28)
Dice también la Biblia que su parienta Elizabeth estaba embarazada de Juan el bautista y María fue desde su ciudad a la ciudad de su parienta a visitarla. Cuando llegó a la casa de Elizabeth y saludó, el niño que estaba en el vientre de Elizabeth, saltó de alegría al oír el saludo. Esta mujer quedó conmovida, porque cuando María vino a su casa, ella fue llena del Espíritu Santo. ¡¡Y se regocijó!! Y Elizabeth, una mujer que nunca había profetizado, comenzó a profetizar, diciéndole: “Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. 43¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? 44Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. 45Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor” (Lucas 1:42-45). ¡Bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios y la creen, porque eso sucederá en sus vidas! Dios tiene planes para intervenir en el planeta y se está proveyendo de hombres y mujeres que le sirven, para así, hacer aquello que está en su corazón.
Dios hoy nos dice lo mismo que Elizabeth le dijo a María por medio del Espíritu Santo: “Bienaventurada la que creyó lo que el Señor le dijo, porque se cumplirá lo que El le dijo y lo verá con sus ojos”. ¿Y qué le dijo el Señor a María? Que iba a ser cubierta por el Espíritus Santo y quedaría embarazada de un Santo Ser que se llamaría “JESUS” y la razón de ese nombre era porque El iba a salvar a su pueblo de la tiranía del pecado. Nadie puede ser libre de sus pecados, nadie puede salir de la cárcel de sus pecados. ¡Nadie puede dejar de pecar por su propia voluntad! Dijo Jesús que el que hace pecado es esclavo del pecado. (Juan 8:34). El ángel dijo: “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21) Y María dijo: “¿Cómo será esto? pues no conozco varón” (Lucas 1:34) No lo dijo dudando sino que preguntó. Y el ángel le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”. ¡Esto no es un cuento de Batman, de Robin o de Superman! ¡Esto es una tremenda verdad! Y María dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38). ¡¡Creyó la palabra que Dios le había traído!! Y por su fe, igual que Abraham, Moisés, David y los grandes hombres y mujeres de la historia, la virgen María abrió la puerta de la salvación al planeta tierra. ¡¡Bienaventurada la que creyó que tendrán cumplimiento las cosas que les fueron dichas de parte del Señor!! Entonces María dijo: “47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. 48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. 49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre…” (Lucas 1:47-49) ¡¡Dios quiere que entres hoy, en las grandes cosas del Señor para tu vida!! Dios quiere que entres hoy, por la fe, en su dimensión. ¡Dios hoy anuncia, salvación para Uruguay! ¡¡Dios hoy anuncia sanidad y liberación de cadenas demoníacas para tu vida!! ¡Bienaventurado el que creyó porque verá la mano de Dios haciendo lo que el Señor dice! ¿Puedes decir hoy?: “Yo te creo Señor, háblame como le hablaste a la virgen María. ¡Háblame! Yo creeré. ¡Háblame! Yo lo haré. Envíame a mi. ¡Embarázame! ¡Háblame Dios!”
Dios hoy quiere despertar en ti, una fe sencilla, no una fe complicada. Cuando tú haces demasiadas preguntas acerca de lo que Dios está diciendo, es porque tu fe es complicada. Si Dios dice que una montaña puede salirse de un lugar y plantarse en el mar, es así de sencillo. Si Dios dice que una mujer va a quedar embarazada, sin intervención de un acto sexual con un hombre, ¡amén! ¡No hay nada imposible para Dios! Si Dios dice que un moribundo no va a morir, ¡amén! Dios puede hacer que el moribundo no muera, y si muere, y Dios dice que ese muerto va a resucitar, resucitará, ¡porque para Dios no hay nada imposible!
¿Qué significa fe sencilla? Hay algunos que para creer, necesitan evidencias, explicaciones y más explicaciones. Pero hay otros que escuchan la palabra e inmediatamente creen. ¡Están sintonizados con el Espíritu Santo! Mi oración es que tú te sintonices con Dios, para que cuando El hable, entiendas que viene de parte Dios. ¡Bienaventurado el que creyó, porque se cumplirá y verá el cumplimiento de lo que Dios le ha dicho!
Esta iglesia es para valientes, es para gente osada, no para gente complaciente. ¡Esta es una iglesia parida en la lucha, que vive de parto y no puede descansar porque Dios la ha llamado a traer salvación a la República Oriental del Uruguay y a las naciones! Dios ha llamado a esta iglesia a tener una fe sencilla para actuar inmediatamente donde ve que Dios tiene algo que hacer. ¡Esta iglesia no es para gente que quiere lograr su voluntad, sino para gente que quiere sacrificar su voluntad y sus planes para poder ver los planes de Dios cumpliéndose en el planeta tierra! ¡El hombre puede abrir una zanja pero Dios puede abrir el mar Rojo! ¡Dios quiere hacer grandes milagros a través de tu vida! ¡Dios quiere contarte entre las personas que creyeron a su palabra sencillamente y salieron a hacer aquello que Dios quiere!
Lo primero que Dios quiere, es contar con tu fe. ¡Dios quiere contar con tu voluntad! ¿Para qué Dios te va a enviar a algún lugar, si él sabe que vas a titubear, a dudar, y que vas a tener incredulidad? ¿Para qué Dios te va a mostrar sus planes si sabe que tú tienes los tuyos y que estás muy involucrado en ellos? Si tú quieres ver la gloria de Dios y su poder, hoy debes renunciar a ti y a tus planes y decirle a Dios: “¡Quiero ser como María! ¡Quiero ser como José en Egipto, como Daniel en Babilonia, como Moisés en Egipto, y como Abraham tu amigo! ¡Descienda sobre mí tu Espíritu Santo, descienda tu gracia!”
LA FE SENCILLA DE SIMEÓN
Cuando Jesús nació, fue llevado al templo para cumplir los días de la purificación, un rito que era conforme a la ley de Moisés. Sus padres subieron a Jerusalén desde Belén para presentarlo al Señor, llevando un sacrificio conforme a lo dicho en la ley de Dios y he aquí que había en Jerusalén un hombre cuyo nombre era Simeón. Este hombre justo y devoto esperaba la liberación de Israel. El Espíritu Santo estaba sobre él y le fue revelado por el mismo Espíritu que no vería la muerte sin que antes viera al Ungido del Señor. Simeón tenía muchas cosas para hacer, como muchos de nosotros, pero sobre él estaba el Espíritu Santo. Posiblemente era un día de semana, quizás era la hora de trabajo y tenía muchas tareas pendientes, posiblemente tenía muchos compromisos familiares o quizás tenía que trabajar para pagar la tarjeta de crédito, o la factura de la luz. Pero este hombre estaba bajo la unción del Espíritu Santo que lo guiaba en todo momento. No era un hombre que decía: “¡Tengo mucho que hacer!” Si el Espíritu Santo lo mandaba para allá, él iba, porque era un hombre que amaba a Dios y esperaba la liberación de Israel. Y el Espíritu Santo le había revelado que él no se iba a morir hasta que no viera con sus ojos al Salvador. Y un día cualquiera, fue guiado por el Espíritu Santo, al templo. Allí había un montón de gente, y también había un matrimonio que estaba presentando su hijo al Señor. Se acercó Simeón a ese matrimonio y a ese hijo y su corazón estalló en ebullición porque el fuego del Espíritu le estaba indicando algo importante. ¡Algo estaba por suceder! ¡Había una expectativa tremenda en su vida! Cuenta la Biblia que él tomo al niño en sus brazos, bendijo a Dios y dijo: “29Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; 30 Porque han visto mis ojos tu salvación, 31 La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; 32 Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel. 33Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él. 34Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha 35(y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones”. (Lucas 2:29-35)
Simeón, un hombre de fe, le estaba contando a la madre del niño, qué sería de ese niño. Simeón creyó en Jesucristo, el Salvador, sin muchas explicaciones, sin muchos razonamientos, sin muchos milagros ni muchas señales. ¡Simplemente creyó porque el Espíritu Santo estaba sobre él! Él había creído la palabra que Dios le había dado, que él no iba a morir sin antes ver al Salvador. Muchos eran los niños que nacían en Israel y eran traídos para ser presentados al Señor todas las semanas. Hay una fe que es la que Dios quiere derramar sobre ti: Una fe sencilla, una fe que entiende y comprende sin muchas explicaciones, sin muchos razonamientos, sin muchas preguntas. ¡Dios quiere ungirte y guiarte como a Simeón! ¡Simeón fue más creyente que María! María recibió un ángel que habló con ella, pero Simeón ni siquiera habló con un ángel. María sabía que tendría un hijo extraordinario, pero Simeón sabía más de ese hijo que la propia María. Tanto José como María estaban maravillados de lo que se decía de su propio hijo. ¿Pero por qué Simeón recibió esa revelación? El era un hombre que estaba dentro de los planes de Dios. ¡Era amigo de Dios! Era un hombre que Dios podía usar, porque creía.
Dice la palabra de Dios: “…cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Romanos 5:20). La gracia es más grande, es más fuerte y más poderosa que el pecado. El pecado ata a las personas, las enceguece y las maldice. El pecado lleva a las personas a la condenación del infierno, pero la gracia viene sobre ellas y las libera. Me encanta la obra que Dios está haciendo a través de la iglesia Misión Vida para las Naciones. Me imagino a satanás como esos personajes de los dibujitos animados: ¡El gato que se relame porque se va a comer al pajarito! Me imagino a satanás viendo a los drogadictos, a los delincuentes, a las prostitutas en el borde de la muerte y la condenación; los empuja y se relame diciendo: “¡Este es mío!” Pero llega la gracia y los rescata del borde del abismo. No solamente los rescata, sino que los reviste, los unge y los envía a salvar más gente. ¡Doy gracias a Dios, me gozo y me alegro en la salvación de miles! Doy gracias a Dios porque está levantando un ejército de gente. El está decidido a intervenir en la historia de la Republica Oriental del Uruguay y de todas las naciones y usará hombres y mujeres que escuchen su palabra, que la crean y actúen en consecuencia. ¡Gente como Simeón!
Para todo el mundo, ese niño era solo un niño, pero para Simeón era la gloria y la libertad de su pueblo. ¡Era el ungido, el Salvador ¿Puedes decirle hoy al Señor?: “¡Quiero ser como Simeón, como María, como Elizabeth! ¡Simplemente di la palabra!
Padre celestial, unge en esta hora, a todos aquellos que reciben esta palabra. ¡Que los milagros de la primera Navidad se repitan! ¡Que la gloria y la salvación se manifiesten!
Los magos pasaron a la historia porque creyeron. Ellos no estuvieron en contacto con Jesús, no vieron los milagros de Jesús, ni escucharon sus palabras. Tampoco Simeón vivió con Jesús, ni vio sus milagros. ¡No vio ninguna evidencia pero tenía la evidencia del Espíritu Santo! Fue guiado por el Espíritu de Dios. Mi anhelo es que Dios te conceda ser guiado por su Espíritu. Que El te de la gracia de recibir una fe sencilla; que estés distraído para otras cosas, pero no para las cosas de Dios, ni para su palabra.
CONCLUSIÓN
Dios tiene una obra que hacer y necesita hombres y mujeres de fe. Doy gracias a Dios porque día a día me está rodeando de hombres y mujeres que preguntan poco y hacen mucho. Tienen fe, tienen ánimo, son perseverantes, luchadores, no para cubrir añadiduras sino para hacer la obra de Dios. Gracias a Dios por la gente sencilla que día a día está confiando que por una oración suya, enfermos serán sanados. Gracias a Dios por los hermanos que están yendo a los hospitales a orar por los enfermos, porque están haciendo la obra que Dios quiere. ¡Apartan un tiempo para mostrar a los enfermos el amor de Dios!
¿En que consiste la obra de Dios? En sanar enfermos, liberar endemoniados y predicar el evangelio del reino a los que están atados en sus pecados. No es complicado, es sencillo. Dios quiere ungirte para sanar enfermos, para liberar endemoniados. Dios quiere que lleves la luz, la paz y la salvación de Cristo. El anhela que lleves una palabra de ciencia, una palabra de fe, una palabra de sabiduría, a los que no conocen a Jesús. ¡No hay gobierno que solucione este mundo! Este planeta está desquiciado. Nuestros senadores y diputados están aprobando leyes inmundas. La sociedad se está estremeciendo; nos quieren cambiar la enseñanza… ¡Nos quieren cambiar la verdad por la mentira, lo dulce por lo amargo! Nos quieren cambiar los valores y los principios. ¡Nos quieren cambiar la verdad de la Biblia por la mentira del hombre! Pero Dios no cambiará su verdad por las presiones del hombre. ¡El no cambiará su palabra! Jesucristo aún sigue diciendo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).
Señor: Moriré aferrado a tu palabra, no creeré en la mentira del hombre, sino en la verdad de Dios. No me someteré al hombre, me someteré a ti. El diablo está preparando el tiempo de su ungido, que es el anticristo. Pero Dios está preparando el reino de los cielos en la tierra. El está salvando a hombres y mujeres porque Cristo viene pronto. Vendrá en las nubes, y todo ojo le verá. Dice la Biblia que todos los que creyeron en El, seremos arrebatados en las nubes juntamente con él.
¡Volverá! Así de sencillo. “María, no temas, porque has hallado gracia. El Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres. Has sido escogida para ser embarazada por Dios. Hoy te profetizo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, te cubrirá, y parirás dando a luz los planes de Dios”.
Allí donde estás, te pido que le ofrezcas tu vida a Jesús y le digas: “Señor, aleja mis dudas, aleja mis incredulidades. ¡Háblame! ¡Derrama sobre mí tu gracia! Quiero que me embaraces, quiero que me cubras… ¡quiero parir tus obras Señor! Quiero llevar la luz de Dios al mundo. ¡Anhelo hacer tus obras! Dame ahora Señor, una fe sencilla como la de María, como la de Simeón… No quiero evidencias, quiero conocer tu voz. Quiero creerte y conocerte como te conoció Simeón, sin necesidad de que me muestres muchos detalles. ¡Sálvame! ¡Perdóname! Lléname! ¡Restáurame! Bendíceme para que sea bendición a quienes me rodean. En el nombre de Jesús hago esta oración, amén”.
INTRODUCCIÓN
En la historia de Génesis vemos que Dios toma a un hombre que no tiene historia y que no es famoso, para hacer algo grande con él. Jesús eligió como discípulos a doce hombres que tampoco tenían historia y no vinieron de un lugar importante; ellos eran conocidos como gente del vulgo sin letras, es decir, gente común y corriente. El Señor no necesita gente especial para hacer la obra que Él quiere hacer; lo que verdaderamente le importa, es el corazón de esa gente. Quien pone la sabiduría, la gracia y el poder es Dios, por lo tanto el Señor no depende de tu cara para hacer su obra. Dios llamó a Abraham y le dijo: “Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”. Este hombre no tenía historia y no era una persona importante pero Dios toma a esa persona y decide hacer algo importante. No es que somos importantes sino que el Señor nos hace importantes y quiere hacer contigo lo que hizo con Abraham.
¿Quieres ser bendecido? ¿Quieres ser bendecida? A Dios no le sirve que sólo quieras ser bendecido o bendecida, no le alcanza con eso, es muy poca cosa para Él que seas bendecido. He conocido empresarios importantes y muy bendecidos que han acumulado mucho dinero, ellos han querido dejarles su legado a los hijos pero esa herencia fue un desastre y terminó destruyendo la familia. No es suficiente la bendición porque al final esa bendición puede transformarse en una terrible maldición. Un empresario de Brasil dueño de la fábrica de árboles de navidad y de adornos más grande del país, contaba con una flota de camiones que cubría muchos lugares de Brasil; este empresario se llenó de dinero y cuando cumplió setenta años de edad no sabía qué hacer con la fábrica y con su dinero. Tenía un hijo gay que se fue a vivir a Nueva York, al que le importó un bledo la fábrica o lo que hacía su padre. ¡Es importante que seas bendecido y bendecida pero lo más importante es que seas bendición! Cuando Dios te bendice no sólo quiere que seas bendecido; su anhelo es que seas una bendición, lo que significa que las personas que te rodean serán afectadas positivamente con la bendición que tú tienes. ¡No sirve de nada que seas bendecido si no eres bendición!
LA HISTORIA DE ABRAHAM
“Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”, le dijo Dios a Abraham. De verdad el nombre de Abraham es reconocido en todo el mundo y él dejó un legado de bendición. Los descendientes de Abraham conforman hoy el estado de Israel, una nación bendecida. Hace poco estuvimos recorriendo Israel y hemos venido enamorados de lo que está aconteciendo en esa nación. Ellos son capaces de venderle tecnología a todo el mundo por ejemplo, todos los celulares cuentan con tecnología israelí. Venden desde las cosas más sencillas a las más sofisticadas. Hay países alrededor de Israel que tienen cien veces más superficie, si no es más; son países grandes en la región que cuentan con palmeras y dátiles pero el exportador más grande de dátiles en el mundo es Israel. Un judío me declaró: “Dios nos ha bendecido con la nada. Al no darnos nada, nos ha obligado a usar la inteligencia”. Ellos han aprendido a sembrar palmeras en el desierto. Yo nunca me imaginaría plantando bananos en Israel. ¡Ni se me ocurriría! Los bananos crecen en climas cálidos y húmedos con mucha vegetación. ¡Ellos han plantado bananos en el desierto! ¡Es impresionante! Han adquirido la capacidad de hacer que maduren por etapas así no se les echan a perder. En otros países las bananas maduran todas a la vez por lo que se llena el mercado de esta fruta hasta que te salen hasta por las orejas. Como se satura el mercado hay que venderlas baratas, pero los israelitas han aprendido cómo hacer para hacerlas madurar por etapas y no todas juntas por lo que no saturan nunca el mercado ni su precio se reduce. Lo que he visto en Israel es increíble.
Abraham dejó un legado. Dios le dijo: “Haré de ti una nación grande…” A mí me tiene sorprendido cómo una nación con tan poca cantidad de habitantes, nueve millones, más o menos, tiene un desarrollo impresionante. Estados Unidos tiene más de trescientos millones, China e India unos mil quinientos millones, Brasil, ciento sesenta millones, más o menos. Pero Israel tiene nueve millones de habitantes y su economía está entre las primeras del mundo. Ellos les venden tecnología de seguridad a los países más importantes. ¡Es un país bendecido! Casi todos los días arrojan misiles sobre Israel y en estos últimos días la nueva modalidad es producir incendios, así aconteció días atrás, que habían focos de incendio en Israel y se suponía que eran provocados por terroristas, cincuenta focos en diferentes partes del país.
En esa nación hace mucho que no llueve, es muy seco, a esto se le agrega el viento y los terroristas comenzaron a armar incendios; en cuestión de dos días había ciento veinte focos y esto fue en aumento. El primer ministro pidió a las naciones que les ayudaran a mitigar los incendios y gracias a Dios, países como España, Turquía, Rusia y Francia enviaron aviones grandes para colaborar. Hubieron miles de evacuados porque los incendios afectaron las ciudades, entonces le escribí a un amigo que vive en Israel preocupado por la situación y él me respondió: “Amigo Jorge, no te hagas problema, ya están los doscientos veinte focos apagados”. Ni con los ataques que reciben dejan de ser una nación de gente feliz y bendecida. Hemos estado ahí y no parece que están en guerra, y de continuo están recibiendo ataques. ¡Israel es una nación bendecida porque Dios la guarda!
Dios le dijo a Abraham: “Haré de ti una nación grande”. ¡No la pueden aplastar! Le dijo más: “Te bendeciré y serás bendición”. Abraham es una bendición para su descendencia hasta el día de hoy. Te hablo de un hombre que tuvo contacto con Dios hace cuatro mil años atrás pero las consecuencias de esa relación con Dios nos siguen hasta hoy. Israel es una nación sumamente bendecida y guardada por Dios porque el Señor se agradó de un hombre que le creyó a Él. La Biblia dice que Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia; las promesas que el Señor le dio a Abraham se concretan por el hecho de que él creyó, caminó y obró por esas promesas.
Una promesa que no conozco, no la puedo reclamar, por ejemplo, si alguien recibe una herencia pero nunca se enteró de ello, esa bendición se pierde. El creyente debe conocer la palabra de Dios, debe conocer sus promesas y creerlas, entonces le sucederá como a Abraham. Dios te da sus promesas y las cumple; tu parte es creer en esas promesas que el Señor te ha hecho. Leemos en Gálatas 3:29: “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”. Esto significa: las promesas que Dios le dio a Abraham también son para mí. Si tú eres de Cristo entonces eres del linaje de Abraham por lo tanto eres heredero o heredera de las promesas de Abraham.
MI HISTORIA
Dios me tomo a mí y me hizo pastor, pero yo de pastor no tenía nada ni quería tenerlo, y eso no dependía de mi cara. Dios me quería pastor y por cuanto me escogió, me tomó y me hizo tal como Él quería. Mis planes personales eran egoístas, yo quería bendición para mí, pero Dios quería que yo fuera bendición para muchos. Hoy, después de muchos años de haberle creído al Señor y haberle dicho que sí, he visto su promesa cumplirse. Mira que yo de consejero no tenía nada, menos de misericordioso; yo era cristiano porque me había criado en la iglesia y creía en la palabra de Dios, pero no me importaba mucho el sufrimiento de la gente. Mi pensamiento era que si la gente oraba, Dios la ayudaría pero que no me embromaran a mí. Y después de muchos años veo las maravillas que Dios ha hecho conmigo y con mi familia.
Mi hija mayor recientemente cumplió años de casada y fuimos a celebrarlo en un centro comercial pero no entramos por la puerta principal sino por la parte de un supermercado y llevábamos bolsos; entonces se nos acercó un guardia de seguridad y nos dijo que debíamos dejar los bolsos en los lockers. Yo le dije que íbamos a pasar por ahí hacia la parte del shopping, entonces el hombre me mira y exclama: “¡Pastor Márquez, Dios lo bendiga! Yo no voy a la iglesia pero lo conozco y quiero decirle que usted ha bendecido mi vida. Yo lo escucho todas las noches por la radio”. Nos despedimos del hombre y seguimos caminando, y a unos veinte o treinta metros salió una mujer que atendía un quiosco y gritó: “¡Pastor Márquez! ¿Cómo le va? ¡Dios lo bendiga! Hace mucho que no voy a la iglesia, pero usted ha bendecido mucho mi vida”. Mi esposa y yo nos quedamos un rato conversando con la mujer y terminamos orando por ella y bendiciéndola. Desde que habíamos ingresado al centro comercial, en un rato nos encontramos con tres personas que nos conocían y nos saludaron. Cuántas personas como ellas hay que ni siquiera asisten a la iglesia pero han recibido bendición, y yo me alegro mucho. No es por mi linda cara, por mi inteligencia ni porque tenga misericordia, pero Dios ha hecho de mí una bendición. ¡He bendecido a miles de personas! ¡Cuántos matrimonios, cuántos drogadictos, cuántas personas tristes y amargadas he bendecido! Yo me glorío en el Señor por ello. Y el Señor quiere hacer esto contigo. Si tú eres de Cristo perteneces al linaje de Abraham y eres bendito, eres bendita porque Dios ya lo declaró hace cuatro mil años por lo tanto debes creer que Dios ha hecho de ti una bendición para el mundo. Si no lo sabías, ya lo sabes hoy y si no lo creías, es tiempo de que lo hagas. ¡Tú te tienes que transformar en la bendición que el Señor ha determinado que seas! Tu vida cobra valor y sentido cuando decides ser aquello que Dios pensó para ti. El Señor nunca bendice a nadie que no sirva para bendecir a otros. Él no te va bendecir para que esa bendición se te pudra adentro y no la impartas, es más, la bendición no sirve si no bendice a otros. Tal vez te regalaron algún dulce o conserva en un frasquito y tú lo guardaste; de pronto te das cuenta que han pasado meses y años y no has abierto ese frasco que terminó por vencerse, por lo que ya no sirve para nada. Ese producto era una bendición cuando te lo regalaron, pero estuvo mucho tiempo guardado y dejó de ser una bendición. ¡Mira tu vida, no seas que te estés pudriendo! ¡Que la bendición que Dios ha puesto dentro de ti no se eche a perder! Tú has sido llamado para ser bendecido y para ser bendición, y para que Dios haga de ti una nación grande.
¡Así es el Señor! Él toma a alguien que no tiene historia, que no tiene méritos ni antecedentes importantes y lo transforma en una bendición. La Biblia está llena de estos ejemplos. Hombres que no podían creer que Dios los iba a usar como sucedió con Moisés. El Señor escogió un tartamudo para ir a hablar con faraón y cuando Moisés comenzó a excusarse de que era tartamudo para hacer semejante obra, Dios le afirmó que Él le dio la boca por lo tanto iría ante faraón a hablarle las palabras que le daría para que hablase. La palabra de Dios es muy poderosa y genera lo que el Señor está declarando que sucederá. Cuando Dios envía su palabra a tu corazón, envía bendición, tú debes compartirla y no dejar que se te pudra adentro. La palabra de Dios tiene poder suficiente para producir aquello que el Señor ha dicho. Cuando Dios dijo: “Sea la luz”, no sólo lo dijo sino que hizo surgir la luz. Si Dios hoy te habla contra ese espíritu de amargura que te aqueja, esa palabra tiene poder para hacer desaparecer la amargura de tu vida y sin importar cuánto tiempo hace que ese sentimiento está en tu corazón, desaparece al instante en el nombre de Jesús. Si hay en tu corazón impotencia o tristeza que no has podido superar en años, y has hecho fuerza para no sentirte así por lo que trataste de distraerte con muchas cosas para salir de eso, el Señor te dice: “Yo quito hoy tu tristeza y te hago libre”. La palabra de Dios tiene poder para arrancar de raíz toda tristeza, toda amargura, inseguridad e impotencia.
Hoy Dios te está hablando y sucederá que bendición entrará a tu vida, pero tienes que asegurarte que esa bendición no será agua estancada. Jesús dijo que de nuestro interior brotarían ríos de agua viva. En la medida que tú das bendición recibes bendición, ese es el trato con Dios. A Dios no le sirves bendecido sino como bendición. ¡Es muy poca cosa que seas bendecido! He visto cómo mucha gente se jacta de la bendición que tiene y me pregunto si con tanta bendición serán de bendición para los demás. Dios, que ama al hombre, está dispuesto a bendecirlo y necesita hombres y mujeres bendecidos pero dispuestos también a bendecir. ¡El Señor lo va a hacer hoy contigo! Te puedo hablar de Moisés, de Josué, de David y de tantos otros siervos de Dios de la Biblia que no tenían un gran currículum pero fueron bendecidos y de bendición para su pueblo. El gobierno de Israel me ha invitado a su nación y para ello me pidieron que mandara mi currículum pero con lo único que cuento es con lo que Dios ha hecho conmigo. Soy pastor de una iglesia grande y bendecida; una iglesia que llenará la nación de la gloria de Dios.
LA HISTORIA DE GEDEÓN
El libro de Jueces capítulo 6 habla acerca de una situación que vivía Israel y era que los madianitas dominaron por siete años al pueblo. Jueces 6:1 dice así: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años. 2 Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados. 3 Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban. 4 Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos”.
Cuando no hay bendición en tu casa, se te rompe alguna cosa, cuando por fin lo arreglas se rompe otra cosa que también arreglas, pero después cae un hijo enfermo, cuando se sana, tu marido te deja y se va. Cuando no hay bendición de Dios todo se destruye, pero cuando cuentas con su bendición, todas las cosas ayudan a bien. No hay nada malo que venga contra ti, que Dios no pueda usar para bien en tu vida. La aflicción que vivía el pueblo de Israel los llevó a clamar a Jehová. Ellos se habían alejado de Dios y edificaron muchos altares a dioses extraños de distintas naciones. Las naciones tienen dioses para distintas funciones, por lo que si eres un marino conviene que tengas a la diosa del mar, y también está el dios de la montaña, del fuego, de la guerra, etc. Cuando una mujer quiere conquistar a un hombre va a un curandero el que invoca al dios que hace trabajo de endulzamiento para que esa persona se enamore de ella, pero el curandero ni siquiera le pregunta si ese hombre es soltero o casado entonces le pide algunos productos para hacer el trabajo como por ejemplo la miel así le hace el trabajo de endulzamiento para que el día en que ese hombre mire a la mujer, quede prendado. Las personas echan mano a distintos dioses de acuerdo a sus necesidades; Israel había caído en ese engaño, cuando Dios les había ordenado: “A tu Dios amarás y a Él solo servirás”. ¡El Señor es el Dios de tu vida! Es Dios de tu economía, de tu matrimonio, de tu familia, de tu ciudad, etc. ¡El Dios nuestro fue quien creó todas las cosas! “En su aflicción clamaron a Jehová”, señala la Biblia. Así fue que el Señor levantó a un hombre que libraría al pueblo de las manos de los madianitas. El pueblo de Israel estaba temeroso y preocupado, lo que los llevó a esconderse en cuevas y también escondían el trigo que cosechaban porque los madianitas que eran miles, llegaban con gran cantidad de camellos y devastaban la tierra. Así, dice la Biblia, empobrecía Israel.
Leemos en Jueces 6:11 al 14: “11 Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. 12 Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. 13 Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. 14 Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”
Aquí está la clave. No te elige por tu linda cara, tú no sirves, no tienes dinero, no conoces gente importante y no cuentas con un ejército; tú no tienes fuerzas y no sabes cómo hacer pero aquí la clave está en la frase: “Yo te envío”. La clave es que Dios te escogió, eso hizo con Moisés; él le dijo a Dios: “Manda al que tengas que mandar, yo no sirvo para esto”. “Yo te he escogido a ti”. No importa lo que sabes sino lo que Dios sabe; no se trata si puedes hacerlo porque lo importante es que Dios puede. Tú tienes que tener un corazón dispuesto para hacer lo que Dios quiere de ti; Él tiene los recursos que se necesitan para hacer de ti lo que quiere que seas. Dios no ve lo que ve el hombre. Gedeón era muy temeroso y cobarde. Estaba tratando de limpiar el trigo para después esconderlo, antes de que llegaran los madianitas. Era un israelita más que tenía temores, porque los madianitas eran muchos y ellos pocos. Mas Dios habla conforme a lo que Él quiere de la persona. Dios tomó a un adolescente de un campo de Belén que cuidaba ovejas y le dijo: “Tú eres rey de Israel”. ¿Quién puede ver a un rey en un pequeño pastor de ovejas? No es lo que tú ves; lo que importa es lo que Dios ve. Tal vez tú no puedes, pero lo que importa es que Dios puede. El Señor no te escogió porque eres bueno o porque oras mucho; Dios te escogió porque Él es Dios y puede hacer contigo lo que nadie se imagina.
Sucedió que Gedeón comenzó a creerle a Dios aunque le parecía demasiado exagerado lo que Dios le estaba declarando de él: “Hombre esforzado y valiente”. Gedeón sabía que de esforzado no tenía mucho y menos de valiente pero esa era la visión que Dios tenía de él. Leamos nuevamente Jueces 6: 13 y 14: 13 Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. 14 Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”
Con éstas tus fuerzas tú destruirás a los madianitas y lo harás porque te mando yo. Sólo si Dios te manda, el equipamiento lo pone Él porque quiere que seas una bendición. Gedeón no sabía si estaba despierto o soñando entonces quería una prueba. Jueces 6: 36 al 40 dice: “36 Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, 37 he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho. 38 Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua. 39 Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra. 40 Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío”.
Después de esto se dio cuenta que verdaderamente el Señor lo había escogido para salvar al pueblo, pero antes, Dios lo manda a destruir un altar a Baal que tenía su padre y Gedeón aún estaba temeroso: “25 Aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él; 26 y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrás cortado. 27 Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo como Jehová le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche” (Jueces 6:25 al 27).
Gedeón obedeció a Dios pero hizo lo que le encomendó de noche para que nadie se diera cuenta, ¡pero todos se dieron cuenta y lo querían matar! Mas el Dios que le dijo que él iba a vencer a los madianitas mantuvo su palabra y no iba a permitir que lo mataran porque lo había escogido para destruir a sus enemigos. Gedeón mandó a llamar a gente de todas las tribus de Israel y congregó treinta y dos mil hombres para la guerra, gente sin experiencia en guerra y sin armas. Treinta y dos mil hombres para enfrentar a un ejército de ciento veinte mil soldados. Gedeón se habrá preguntado: ¿Qué hago con treinta y dos mil hombres contra un ejército de ciento veinte mil? Sigamos leyendo Jueces 7:2 y 3: “2 Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. 3 Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil”. Veintidós mil tuvieron miedo y temblaban y se volvieron a sus casas. ¡Mira los valientes de Israel! Quedaron diez mil. Me imagino a Gedeón preguntándose: “¿Qué hago con diez mil frente a un ejército de ciento veinte mil además de los miles de camellos que tienen? Para Dios es indistinto si eres lindo o eres feo, lo que importa es que Él esté en el asunto. Si tú eres de Cristo, eres del linaje de Abraham entonces eres heredero de sus promesas. ¡Dios quiere hacer de ti una gran bendición para el mundo! “Te bendeciré y serás bendición”. Es mucho más importante ser bendición que ser bendecido, pero no puedes ser bendición si primero no eres bendecido.
Habló nuevamente Dios con Gedeón. “4 Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá. 5 Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. 6 Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas” (Jueces 7: 4 al 6). Gedeón pensó: “Tendré que luchar con esos nueve mil trescientos”. Pero Dios le contesta: “No, con los nueve mil trescientos no, con los trescientos enfrentarás al ejército madianita”. ¡Dios puede! El Señor saca recursos donde tú ni te imaginas.
“16 Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, dio a todos ellos trompetas en sus manos, y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros. 17 Y les dijo: Miradme a mí, y haced como hago yo; he aquí que cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros como hago yo. 18 Yo tocaré la trompeta, y todos los que estarán conmigo; y vosotros tocaréis entonces las trompetas alrededor de todo el campamento, y diréis: ¡Por Jehová y por Gedeón! 19 Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que llevaba consigo, al extremo del campamento, al principio de la guardia de la medianoche, cuando acababan de renovar los centinelas; y tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos. 20 Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón! 21 Y se estuvieron firmes cada uno en su puesto en derredor del campamento; entonces todo el ejército echó a correr dando gritos y huyendo. 22 Y los trescientos tocaban las trompetas; y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento…” (Jueces 7: 16 al 22)
Una trompeta es suficiente para un ejército, pero Gedeón contaba con trescientas, una por cada hombre. Habían trescientos hombres que no tenían espada ni lanzas, tampoco caballos, pero tenían trompeta. De pronto, todos al unísono tocan las trompetas, rompen las vasijas y se pueden ver trescientas antorchas encendidas de un lado y de otro; uno creería que hay un ejército terrible pero eran sólo los que tocaban las trompetas. Se levantaron los soldados madianitas y comenzaron a matarse entre ellos.
CONCLUSIÓN
Te bendeciré, engrandeceré tu nombre, serás una gran nación, serás bendición. La parte que más me ha tocado es: “serás bendición”. Yo veo la bendición que es Abraham hasta el día de hoy, el legado que le ha dejado a su descendencia; veo lo que dice el apóstol Pablo en Gálatas 3 que si soy de Cristo, soy descendiente de Abraham y son mías las promesas. Señala la Biblia que la promesa de Dios a Abraham no fue para sus simientes sino para una sola que fue el más importante, Jesucristo. La bendición reposó sobre Jesús. Parecía un fracaso la cruz, la muerte de Jesús y su sangre derramada, pero desde la perspectiva de Dios era la victoria más grande que ha acontecido en el mundo. ¡Cristo resucitó! Dios tiene recursos que no tienen los hombres. ¡Yo soy descendiente de Abraham! ¡Yo soy una bendición! ¿Tú eres bendición?
Muchas personas declaran que no están preparados para predicar, quieren esperar un poco más y hacer un curso o algo así. Yo te voy a dar una clave: Si tú no das lo que ya tienes, Dios no enviará más bendición sobre ti. Tienes que dar de lo que tienes; no importa si es poco, tú dalo y el Señor te dará más a ti. Tienes que creer que Dios te transformará en una bendición. ¡Que no se te pudra la bendición adentro!
Viene a mi memoria un hombre que no tiene brazos y piernas, su nombre es Nick Vujicik; él quiso suicidarse por causa de su condición y vivía deprimido hasta que creyó que Dios tenía un propósito con él. Este hombre se casó, tiene hijos, recorre las naciones dándole aliento a quien no tiene aliento. ¡Dios puede! ¡No mires tu condición! Sólo oye la palabra de Dios. El Señor te ha hablado y te quiere bendecir. Que tu existencia no sea sin sentido e infructuosa como la vida de cualquier vecino. Que tu vida produzca las grandezas de Dios. Cuando Dios dice que te bendecirá y te usará, Él tiene poder para que te muevas en su poder. ¡El Señor cuenta con los recursos que necesitas para ser quien Él quiere que seas!
Dile a Dios: “Señor, estoy dispuesto. He creído que lo que has hecho con Abraham harás conmigo; también puedes hacer conmigo lo que has hecho con Gedeón. Tú sacaste un rey de detrás de unas ovejas en unos campos perdidos de Belén. ¡Tú eres grande y poderoso! Yo no soy nadie, pero tú me has mirado Señor, tú me has escogido. Di la palabra que tienes para darme, Dios. Yo soy bendición y voy a impartir bendición. Me has dado tu palabra y la he creído. Yo no seré una bendición, ya soy una bendición, tú lo has determinado así, desde el mismo instante que pronunciaste bendición sobre Abraham también diste bendición a su descendencia y yo sé que soy descendiente de Abraham porque soy de Cristo; yo sé que mi herencia es la misma de Abraham. Te doy gracias, Señor. El mundo verá lo que tú eres capaz de hacer con una persona como yo. Hoy estoy seguro, estoy segura que soy una bendición para mi familia, para mis amigos, para mi barrio y para todos los que me rodean. Yo soy una bendición para mi nación. El mundo verá tu gloria. Gracias Dios, amén”.
INTRODUCCIÓN
Decimos que el evangelio son las buenas nuevas de salvación, aunque también es un paquete grande de parte de Dios para que vivas bendecido, en paz y en victoria; y no solamente para que vivas bien sino para que el fuego y el poder de Dios se trasmita a través de ti. Si en tu vida no hay manifestaciones sobrenaturales del poder de Dios que impacte a otros, entonces el evangelio no está presente en tu vida, porque donde llega el evangelio se produce un sacudimiento, hay frutos y se manifiesta el poder de Dios.
Vemos entonces que el evangelio es mucho más que buenas noticias. Romanos 1:16 dice así: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…”. Yo me considero un hombre dichoso y feliz porque Dios rompió todos mis planes y me colocó en el suyo, que es predicar el evangelio. Estoy agradecido de que Dios haya tenido misericordia de mí y me haya encomendado la tarea de llevar el evangelio de la paz a las personas en todo el mundo; el evangelio que transforma vidas, que generó culturas y transformó el mundo. Antes del evangelio las naciones eran idólatras y tenían dioses de toda clase y tamaños; esos dioses eran caprichosos ya que exigían ofrendas de todo tipo, hasta demandaban que se les entregara a los niños. Las personas ven esto como algo normal, incluso hoy día una madre o abuela van a alguna sesión de umbanda y entrega a su hijo o a su nieto, y esto es poner al niño bajo maldición, es maldecir la descendencia.
Yo me considero dichoso por haber sido escogido por Dios para predicar el evangelio. Reitero lo que el apóstol Pablo declaró en Romanos 1:16: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…”. No sólo es la buena noticia de lo que está escrito sino que esa buena noticia va acompañada de poder. Muchos han perdido la visión de lo que significa el evangelio y sólo han tomado los principios de éste. La idea es que se tomen dichos principios para ser transformados y que les cambie la cabeza a las personas, pero el evangelio se ha tomado como una cuestión de autoayuda. En las librerías seculares y cristianas encontramos varios libros de autoayuda pero eso es malo porque Dios no quiere que te auto ayudes ya que Él quiere ser tu ayuda. ¡Dios sabe que no puedes solo y que no lo vas a lograr! Tú necesitas algo más que tener principios cristianos; algunos han rescatado del cristianismo la ética o la moral cristiana pero éstas no tienen poder en sí, se necesita algo más que conocer determinados valores ya que el evangelio no está compuesto sólo con valores y principios cristianos, y no es sólo costumbres cristianas: ¡El evangelio es poder!
LOS FALSOS DIOSES PERECIERON
Antes de Cristo las naciones tenían costumbres horrendas y la historia se escribía con sangre. Una de las obras más antiguas de la literatura griega escrita por Homero tiene como tema central la venganza, la muerte, los ejércitos y la destrucción, y el mundo admira eso ya que se les da honra y gloria a quienes han matado más gente. Es más, levantan monumentos en honor a esas personas para que se los admire más ya que han sido grandes personajes que dirigieron ejércitos y mataron mucha gente. En cambio el evangelio habla de alguien que dio su vida por amor al resto para que no mueran eternamente y éste es un mansaje contradictorio al mensaje que da la humanidad. El evangelio es un mensaje del amor de Dios pero también habla de su poder sobre aquellos que abren su corazón a ese amor.
En la historia universal, tienen honra los que han matado a sus enemigos y en el evangelio la honra es para Aquél que dio su vida por sus amigos. Si miramos fríamente, diríamos que el evangelio está destinado a fracasar desde el mismo momento en que comienza, pareciera ser que el evangelio es un movimiento que será aplastado con facilidad. El imperio romano comenzó la persecución contra los cristianos y vio que no pudo contra ellos porque los cristianos no se levantaban en armas, ellos amaban y perdonaban. Los cristianos tenían bien claro a quien había que adorar, ellos no adoraron al Cesar sino al único Dios verdadero que creó los cielos y la tierra. El imperio romano era grande y poderoso, y asustaba. Los cristianos eran llevados al circo romano como espectáculo para ser quemados o devorados por los leones ya que estaban decididos a eliminar a los cristianos de sobre la faz de la tierra. ¡Qué bueno haber nacido en esta época para poder ver que el imperio romano cayó y el evangelio ha seguido creciendo! Los cristianos de aquella época se rehusaban a adorar al César y por tal motivo eran condenados. En la antigüedad no se le decía señor a cualquiera, solo al monarca y los dioses; hoy en día se utiliza mucho el término señor para dirigirse a los hombres y éste término ha perdido el verdadero significado en nuestra época. Pero en aquel entonces, Roma obligaba a los cristianos a saludar levantando la mano derecha y diciendo: “¡César es señor!” La vecina que estaba regando su jardín, levantaba la mano y decía a la otra que pasaba: “¡César es señor!” pero cuando se presentaban ante algún cristiano, la persona levantaba su brazo y saludaba: “¡César es señor!”, el cristiano levantaba su mano y declaraba: “¡Jesucristo es Señor!” Entonces eran llevados a la cárcel y azotados y se les exigía que negasen que Cristo era el Señor, pero ellos valientemente decían: “¡Cristo es Señor! Tú serás el César pero no eres señor”. Los cristianos no tenían ejércitos ni armas, mas el impero romano cayó; quiso destruir al cristianismo, quiso destruir el evangelio pero no lo pudo frenar, hasta hubo un César que como no sabía más qué hacer en contra de los seguidores de Jesús, se hizo cristiano, se llamó Constantino, el fundador de Constantinopla, de donde surgió la cultura cristiana de los bizantinos.
Así como el imperio romano, también les sucedió a los griegos y a otros tantos, pero el evangelio siguió difundiéndose. En China están persiguiendo a los cristianos y destruyendo iglesias, pero el evangelio está creciendo cada vez más en ese país. ¡Ni la Unión Soviética ha podido frenar el evangelio! Jesús les dijo a sus discípulos: “…me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). Lo que declaró Jesús está aconteciendo; en países como Irán, China, Corea del Norte y otros más, el evangelio está creciendo. El poder y el fuego que genera el evangelio no lo puede parar nadie y nosotros, como el Apóstol Pablo, declaramos: “No me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios…”
Cuando el apóstol Pablo llegó a la ciudad de Éfeso, los que fabricaban estatuillas de la diosa Diana se llenaron de ira porque por causa de la predicación del evangelio muchos se apartaran de los dioses, por lo que su negocio peligraba y temían que la majestad de esa diosa fuera destruida, entonces tomaron a los compañeros de Pablo y comenzaron a acusarles delante de los magistrados y gritaban: “¡Grande es Diana de los efesios!” Pero ahí están las ruinas de la tal diosa Diana y nosotros estamos delante de la presencia del Señor, reconociendo que el evangelio es poder de Dios.
Muchos han comprobado el poder del evangelio ya que antes no podían ni ver a la suegra, sin embargo ahora les compran regalos; otros no podían sobrellevar su matrimonio, ya no soportaban a su cónyuge y aunque se habían casado enamorados no tenían fuerzas para sostener ese amor porque lo fundamentaban en sus sentimientos, entonces comenzaron a rechazar a sus esposos o esposas y terminaron descubriendo que no tenían el amor de Dios. Junto con el evangelio viene el amor de Dios y a ese amor no lo pueden ahogar los ríos porque el evangelio es poder.
Viene a mi memoria la historia de un hombre que había maltratado a su esposa por muchos años; él llevaba una vida muy disipada con muchas mujeres y despreciaba a su esposa pero ella era creyente, y oró muchos años por su esposo. El hombre se alcoholizaba, salía con sus amigos y se acostaba con prostitutas y se burlaba de su esposa, pero ella oraba incansablemente. Llegó el día en que la mujer y su marido participaron de un encuentro en Monte Beraca y allí fue tocado por el poder del evangelio. Dios le abrió los ojos, entonces se dijo: “¿Qué he hecho con mi esposa? ¿Por qué la he maltratado si ella sólo me ha pagado con bien?” Pasó al frente llorando y le pidió perdón a su esposa por todo el mal que le había hecho. ¡Es poderoso el evangelio! ¡El hombre se convirtió! Algunos están convencidos en que el evangelio va a desaparecer y trabajan para ello; la ONU por ejemplo, pretende pisotear el evangelio. ¡Estos no conocen la historia! ¡El evangelio es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree! Arman leyes, crean sistemas ignorando la verdad de Dios; se burlan y se levantan con ira contra la verdad de Dios, pero la verdad de Dios va a triunfar. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” dijo Jesús (Mateo 24:35). En la India hay treinta millones de dioses; adoran y veneran a la vaca, a la rata, a las víboras y a cuántos otros bichos más. Yo he visto los templos de la idolatría en la India. Cuando el apóstol Pablo predicó, el evangelio quedó establecido en una ciudad y por ello desapareció el culto idolátrico. Cuando fui a la India me hospedé en un hotel y en el hall había un gran santuario con un elefante. ¡Cuánta ceguera! ¿Qué puede hacer por las personas un elefante? Pero allá lo respetan y lo consideran un dios poderoso, y si a la persona le va mal es porque hizo enojar al dios elefante, por lo tanto tienen que hacer cosas para tratar de agradarlo. En Uruguay se le ofrece a determinado dios alguna ofrenda que a éste le desagrada, para enojarlo, entonces colocan en esa ofrenda el nombre de la persona a quien le quieren hacer mal, para que cuando ese dios se enoje, lo haga sobre ella. Ese dios lee el papelito y dice: “¡La voy a rematar!”
EL VERDADERO DIOS, PERMANECE PARA SIEMPRE
Una mujer que invocaba demonios con los tambores me dijo que en Brasil, cuna de estas prácticas, vio en un frasquito mi nombre. ¡Pero yo sigo vivito y coleando porque el evangelio es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree! ¿Entiendes que el evangelio es mucho más que una buena noticia? Tiene valores, pero sin el poder de Dios, esos valores no pueden hacer nada por ti; el evangelio tiene principios, pero sin la presencia de Dios y sin el poder del Señor actuando en tu vida, los principios no pueden ayudarte en nada. Es que en la palabra de Dios, o sea, en la buena noticia de Dios, viene el Espíritu Santo. Jesús dijo a sus discípulos, que esperaran que viniera sobre ellos el Espíritu Santo: “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). Cuando vino el poder, las palabras que hablaban los discípulos eran de poder, porque el Espíritu Santo los guiaba a hablar y a actuar. Por lo tanto un evangelio que no tiene milagros, que no tiene manifestaciones de poder, o sea, circunstancias sobrenaturales en el mundo visible, no es evangelio.
Puede ser que confundas religión con evangelio, pero la religión no tiene poder y no cambia nada. La Biblia nos enseña que la ley está puesta para marcar nuestros errores y pecados, por lo tanto nos condena porque la ley no tiene poder para salvar. Yo sé que no debo mentir porque la ley dice: “No mentirás”, pero la ley no tiene poder para hacer que yo no mienta, mas en el evangelio, Dios en mí es el que hace que yo no mienta. No se trata de mis obras, sino de las de Dios.
El evangelio es sencillo, no es complicado; el judaísmo tiene seiscientos trece leyes que hay que cumplir. Si no te alcanza un día para hacer lo que tienes que hacer de tu rutina, imagínate tener que cumplir los seiscientos trece mandamientos. Pero puedes dejar que Dios te guie; ábrele tu corazón al Espíritu Santo y deja que Él te saque de todo proyecto personal y te ponga en los suyos.
Jesús escogió doce discípulos pero ninguno era versado, no eran doctores de la ley ni religiosos de renombre; era gente muy sencilla que no tenían contactos importantes ni influencia política. Estaban todo el día y la noche con sus barcas en la playa; de noche salían a pescar, a la mañana lavaban las redes, dormían un poco y otra vez salían a pescar. Algunos de los grandes estudiados dijeron de los discípulos de Jesús, que ellos eran gente del vulgo y sin letras, se daban cuenta que anduvieron con Jesús porque eran vulgares, pero el Señor no estaba buscando gente de influencia o poderosa para que nadie creyera que era el poder de la gente, porque el evangelio no se trata de lo que pueda hacer una persona sino de lo que puede hacer Dios. Por eso Jesús no eligió personas encumbradas. Había seguidores como José de Arimatea que tenía mucho dinero e influencia, sin embargo el Señor no lo eligió a él. Había un persona muy importante que formaba parte del Sanedrín y sabía mucho de religión, este hombre se dio cuenta que Jesús era el Mesías y lo visitó de noche para hacerle preguntas. Jesús podía haberlo elegido a Nicodemo porque era su seguidor, pero fue un seguidor oculto. ¡Dios necesitaba mandar gente simple y sencilla a predicar el evangelio! Fueron los discípulos a predicar las buenas nuevas y dijeron: “Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre”.
Si lo que predicas es el evangelio, y lo que llevas encima es el poder del Espíritu Santo, los demonios huyen así como también las enfermedades. ¡En el corazón del evangelio está el poder de Dios! Muchos saben lo que es el poder de Dios porque hubo un tiempo en que no podían dejar la droga o el alcohol; otros no podían dejar de insultar y eran violentos pero cuando llegó el evangelio a sus vidas transformó sus mentes y sus corazones. El evangelio apunta al corazón, a la mente y a las emociones; el evangelio apunta a una transformación total y radical del individuo. Cuando Jesús comenzó a predicar el evangelio, les decía: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). Lo que Jesús trasmitía no era un mensaje elaborado y cautivante, era una predicación que golpea el pecho y aquellos que hoy abren su corazón se encuentran de pronto con que el poder de Dios está actuando en sus vidas. ¡Qué lindo es predicar el evangelio! Si no lo estás haciendo, no sabes lo que te estás perdiendo. Uruguay tiene que ser transformado y no será por los políticos ni los profesionales; nuestra salvación no son los médicos, no son los docentes ni los gobernantes. ¡Nuestra salvación es Jehová de los ejércitos!
En la Biblia están encarceladas las palabras del evangelio y estas palabras no son suficientes si no actúa el poder de Dios. La buena noticia está en la Biblia, pero tú necesitas mucho más que la buena noticia; necesitas que el poder de Dios se manifieste a través de las buenas noticias. ¿Qué es el evangelio? ¡Es la noticia de Dios! ¿Qué parte de la Biblia comprende el evangelio? Toda la Biblia es el evangelio; todo lo que Dios ha dicho es para tu bien, es para el perdón de tus pecados, para tu salvación y tu bienestar. Además, Dios te advierte lo que te sucederá si no le haces caso a lo que Él te dice. ¡Tú necesitas tener la Biblia en el corazón, necesitas que la palabra de Dios more en abundancia en tu vida! El evangelio es la palabra que Dios manda a una persona o a un grupo de personas dadas en una circunstancia dada, en un tiempo dado. Es qué te dijo Dios ayer, qué te dice hoy y qué te dirá mañana. Cuando dice que el evangelio es poder, es porque es vivo, no es una filosofía de vida, no es algo poético o una norma de ética; el evangelio es poder de Dios, dicho de otra manera, el poder de Dios está vivo en el evangelio. El evangelio no se trata de nada menos que del amor que Dios demuestra a las personas a través de las personas. ¡Es Dios amando a través de ti! El amor de Dios está en el centro del evangelio y las muchas aguas no podrán apagar el amor. Es Dios sacudido en ti por un pobre, un quebrantado, por una persona entristecida y necesitada; no se trata de lo que pueden hacer por mí, sino de lo que Dios quiere hacer a través de ti por otros. Si el Señor logra involucrarte en esto, entonces las añadiduras vendrán. Busca primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas os serán añadidas, dice el Señor. ¡Dios no te va a fallar! ¡Es precioso el evangelio! Dios me dio vida a mí a través del evangelio. Si tú vives ansioso, preocupado, enojado; si vives corriendo de aquí para allá el evangelio no se está manifestando en tu vida porque el evangelio tiene todo lo que tú necesitas. No tienes que vivir en ansiedad o en preocupación porque el evangelio que es el almacén de Dios, contiene la paz que tu alma necesita en medio de la tribulación, el evangelio contiene la confianza que tú necesitas y que no tienes en medio de tus dificultades. El evangelio te hace estable en un mundo inestable, te hace seguro en un mundo lleno de inseguridad; el evangelio quita tus temores y coloca fe y confianza, te da esperanza en medio de la desesperanza porque es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree.
No me avergüenzo del evangelio es la primer parte que compartí en este mensaje, porque es poder es la segunda parte, y el tercer término del que quiero hablarte, es salvación.
La palabra salvación abarca muchas cosas. Cuando dice que el evangelio es el poder de Dios para salvar, tú te preguntarás: ¿salvar de qué? De cualquier cosa que te esté afligiendo; de cualquier mal que te oprime. Si estás acostumbrado a dormir con la luz encendida quiero decirte que el evangelio es el poder de Dios para salvarte de la oscuridad y ahorrarte unos cuantos pesos a la hora de pagar la factura de la luz. El evangelio es el poder de Dios para levantarte de una enfermedad que te tiene postrada o postrado. ¡El evangelio tiene poder para sanarte hoy donde quiera que estés! Si crees serás sano, serás sana. El evangelio tiene poder para restaurar tu matrimonio. El que recibe el evangelio recibe el poder; tú no sabes cómo hacer para solucionar tus desavenencias matrimoniales pero el evangelio tiene el poder para hacerlo, entonces, la restauración de tu matrimonio, el sanarte de alguna enfermedad, sacarte de una crisis económica, etc, es salvación. Salvación es bendición total y absoluta. A través del evangelio, Dios te enseña muchas cosas, por ejemplo, cuando yo le pedí a Dios que me diera paciencia, me mandó muchas dificultades pero yo no entendía qué estaba haciendo el Señor conmigo y le dije: “Dios, te pedí paciencia y me mendas problemas”. Mas Él me respondió: “Por medio de estos problemas vas a desarrollar la paciencia”.
El evangelio no es para entenderlo sino para creerlo. Si le pides a Dios que te de paciencia porque sabes que no tienes esta virtud, estás pidiendo que te vengan problemas. Cuando te vengan las desavenencias no digas que estás viviendo una injusticia y que no te mereces lo que estás viviendo porque Dios te responderá: “¿No me pediste paciencia?” En los tiempos de crisis que me ha tocado vivir yo me encerraba en mi casa a leer la Biblia y oraba a Dios diciéndole: “Señor, no te entiendo. Te tengo miedo. ¿Qué más vas a romper? ¿Qué más me vas a quitar?” Y Dios permanecía callado. Después entendí que Él estaba rompiendo con mis esquemas para hacer de mí un pastor, entonces le pedí que me hablara por su palabra y me dio el Salmo 40: “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”. Cuando leí eso, no creas que me puse contento, es más, le dije a Dios: “¿Tengo que tener más paciencia todavía?” Es que si no me hacía pasar por ese valle yo jamás iba a cumplir su propósito.
CONCLUSIÓN
Déjalo a Dios obrar en tu vida, ten paz, estás en sus manos. Yo estoy en las manos de Dios y no estoy exento de problemas. Cristo que es el Hijo del Dios viviente, de quien el Padre dijo: “Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia”, tuvo que padecer, fue azotado, atravesó por un sinfín de adversidades, hasta fue a parar a la cruz, pero tuvo victoria y hasta el día de hoy, Jesús está venciendo. “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9 al 11). Jesucristo fue el primero en creer en el evangelio y predicó lo que creía.
Tal vez has endurecido tu corazón contra Dios y crees que tú tienes razón, pero al Señor no le importan razones de hombres porque Él tiene razones que el hombre no entiende. Lo mejor que te puede suceder en medio de las tempestades de tu vida es que Cristo esté en tu barca. Si el Señor te dice de pasar al otro lado, por más recia que sea la tormenta, vas a pasar al otro lado. ¡Vas a vencer las dificultades! El evangelio no surgió para perder; el evangelio surgió para ganar y es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree.
Quizás estás ansioso y acelerado y quieres acelerar a Dios para que se apure, pero el que marca el paso es Él; el que ordena tu vida es el Señor. Tal vez conoces el evangelio pero el poder del evangelio no se manifiesta en ti. Necesitas el poder y la presencia de Espíritu Santo para que Él te use a través del evangelio y no que tú uses el evangelio para hacer lo que quieres. Si el Espíritu Santo no puede obrar en tu corazón es porque le estás estorbando.
“Señor, tú puedes usar a cualquier persona para cambiar al mundo y no necesitas que sean personas encumbradas y poderosas porque tú eres poderoso, Señor. Toma a aquel que hoy ha entendido el poder que hay en el evangelio y decide ponerse en tus manos para que tú lo uses para alcanzar a otros, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCIÓN
Hoy conocerás qué es la unción; algunos dicen que la unción es el Espíritu Santo, pero se trata de dos términos que son totalmente diferentes uno de otro, porque sería como decir que el cuerpo es el espíritu, pero no es así. No se sabe bien qué es la unción, pero parece ser que tenemos un termostato para medirla, cuando por ejemplo sentimos algo lindo, decimos que la alabanza está ungida, en cambio, otro día no sentimos nada y decimos que no había mucha unción. Algunos dicen que la unción es algo que te llega, que te toca. “¡Qué lindo estuvo el culto hoy!” Y se van como pisando nubes, pero en la calle les ladra un perro, entonces comienzan a proferir cierta clase de insultos y se les cae toda la unción al piso.
Parece que la unción es algo que se pone y se saca, pero la verdad es que la unción no es algo que te pones y te sacas. Dios ungió a Saúl como rey y así quedó, lo mismo sucedió con David; se hayan portado bien o mal han sido ungidos para ser reyes, esto significa que fueron elegidos y escogidos, y han sido revestidos de una posición. La unción entonces, es aquello que Dios te da a ti para que funciones dentro de sus planes; es la posición que el Señor te da.
ANTIGUEDAD: PERSONAS ESPECÍFICAS ERAN UNGIDAS
En la antigüedad se ungían a los sacerdotes, a los profetas y a los reyes, sólo a esas tres clases de personas. Cualquier otra persona no era ungida, porque los oficios de Dios eran precisamente esos y se les ungía a esas personas con el aceite de la santa unción, fórmula que encontramos en el libro de Éxodo capítulo 30, que lo hacía un aceite único. Ese aceite no se podía usar para otra cosa más que lo que tenía que ver con la unción de Dios sobre determinadas personas. No se podía hacer como nosotros hoy en día cuando ungimos a los hermanos de la iglesia y lo hacemos a veces con aceite de maíz o algún otro baratito. Dios le había dado a Moisés la fórmula para hacer ese aceite especial, porque la unción que se le daba a un sacerdote era única y nadie podía cuestionarla, quitarla o reemplazarla.
Leemos en Levítico 8: 10 al 12: “Y tomó Moisés el aceite de la unción y ungió el tabernáculo y todas las cosas que estaban en él, y las santificó. Y roció de él sobre el altar siete veces, y ungió el altar y todos sus utensilios, y la fuente y su base, para santificarlos. Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo”. Vemos aquí que se ungían cosas; Moisés ungió todo el tabernáculo o sea el templo que se construyó en medio del desierto por mandato de Dios, hecho con telas, y todas las cosas que estaban en él, y las santificó. La unción tiene relación directa con la santificación; cuando se ungía a alguien que sería rey significaba que esa persona era santificada, y santificar significa apartar. La noción que se tiene de un santo es de una persona con cara bondadosa, las manos juntas a la altura del pecho y una aureola sobre la cabeza, pero eso no expresa santidad. Santificar es apartar para una función determinada; cuando se aparta algo o a alguien y se santifica, ese algo o ese alguien va a llevar a cabo solamente la función que se le asigna.
Un rey no podía ser sacerdote; el cuchillo que se usaba en el tabernáculo para sacrificar a los animales no se podía usar para otra cosa porque había sido apartado para el servicio de Dios, había sido ungido, santificado o consagrado con un propósito. Del mismo modo, los cristianos somos seres apartados para vivir la vida que Dios ha predestinado para nosotros y funcionar dentro del propósito que Él tiene para cada uno; o sea que el cristiano está ungido para servir dentro de la función que Dios le tiene asignada, y éste puede pero no debe funcionar en alguna otra cosa que no sea el oficio que el Señor le ha dado.
El profeta Samuel ungió a Saúl como rey, pero él se portó mal desobedeciendo y pecando; cuando lo ungieron como rey descendió sobre él, el Espíritu Santo y cuando hubo pecado el Espíritu de Dios se apartó de él. El Espíritu Santo puede venir, contristarse y apartarse pero siempre sigue sobre la persona la unción, y seguía pesando sobre Saúl el hecho de que Dios lo había escogido para ser rey. Todos los días de su vida ha cargado con eso porque fue elegido para ser rey y honrar a Dios pero cuando decidió honrarse a sí mismo haciendo lo que le pareció o quiso, el Espíritu Santo ya no lo llenaba aunque siguió portando esa unción. La Biblia señala que el Espíritu Santo vino sobre David cuando fue ungido, y ese día, el Espíritu Santo se apartó de Saúl. Cuando David tuvo oportunidad de matar a Saúl, y el Espíritu Santo ya se había alejado de él; David dijo que no iba a quitarle la vida al ungido de Jehová. El Espíritu Santo puede operar más o menos en tu vida pero la demanda de la unción que está sobre ti te pesará toda la vida y tendrás que rendirle cuentas a Dios por esa unción que Él ha derramado sobre ti. Tal vez digas: “¡Menos mal que yo no soy ungido!” Quiero decirte que Dios unge a todo el que llama a su reino.
Señalé que en la antigüedad sólo se ungían a los reyes, a los sacerdotes y a los profetas; solamente David operó como rey y sacerdote, y no pecó, no le fue asignado pecado. David es figura de Jesucristo y Jesús es Rey de reyes y Señor de señores; es el Cristo o ungido, el Mesías y opera como profeta, sacerdote y rey. Él ha sido ungido por Dios y todas las cosas han sido puestas debajo de sus pies. Jesús opera bajo la unción de Rey de todos los reyes y Señor de todos los señores, los sacerdotes y no sacerdotes, los profetas y los no profetas, aun sobre los demonios. La palabra Cristo proviene del griego significa ungido, la palabra Mesías proviene del hebreo y también significa ungido. Cuando decimos Jesucristo nos referimos a Jesús el Ungido. Ungidos había muchos pero Cristo es El Ungido; o sea, desde Génesis 3:15 cuando Dios le dice a la serpiente: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”. Desde ese entonces en adelante, todo el pueblo de Dios, todos los que aman a Dios están esperando la venida del Mesías, el Ungido de Dios. Digamos que hay muchos libros, pero la Biblia es El Libro y a Israel se le llama el pueblo del Libro. No puede haber confusión, cuando nos referimos al Mesías sabemos de quién estamos hablando porque hay solo un Mesías. Si decimos Cristo, no es un ungido más sino el Ungido por excelencia.
HOY: TODOS SUS HIJOS SOMOS UNGIDOS
La Biblia dice que somos un pueblo escogido y real sacerdocio, nosotros los que hemos sido rescatados por Cristo y a quienes el Señor ha limpiado de pecado. No había sacerdotes reales por lo que significa que hemos sido llamados a ser reyes y sacerdotes. David fue ungido y ofició como rey y sacerdote; Cristo fue ungido y fue profeta, sacerdote y rey, y el pueblo del Señor es un pueblo de reyes y sacerdotes y no se puede tener estas cualidades sin primero ser ungidos.
Leemos en Levítico 8: 10 al 12: “Y tomó Moisés el aceite de la unción y ungió el tabernáculo y todas las cosas que estaban en él, y las santificó. Y roció de él sobre el altar siete veces, y ungió el altar y todos sus utensilios, y la fuente y su base, para santificarlos. Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo”. Se puede decir que santificar aquí también significa apartar; la santificación es apartamiento, o sea que funciona para lo que Dios ha diseñado y preparado. La unción opera si yo respondo a esa unción que sería la tarea, la función y el rango que Dios me ha dado; si eso está, el Espíritu Santo, su llenura, su autoridad y poder están, porque a Dios le interesa esas personas que responden a la unción que Él les ha dado.
¿Quieres tener unción? ¿Quieres sentir esa cosquillita o ese fueguito? Te preguntarás cuál es tu función y yo te digo que tu función es la de Cristo; la unción de Jesús es la misma del cristiano. Está Cristo en primer lugar y el cristiano en el segundo.
Se dice que hay vida en todos lados, supuestamente la NASA ha entablado conversación con un ser del futuro y esto está en YouTube. Un hombre le pregunta al supuesto ser del futuro quién es, y se puede ver en ese video a un ser horrible, yo no sé cómo la evolución puede llevar a un ser humano a ser tan feo. ¡Es un pedazo de piedra con ojos! Ese ser declara que es un ser humano evolucionado, que viene del futuro. La NASA entabla conversación con un ser que no tiene naso. ¡Andan más perdidos que Adán en el día de la madre!
En los tres versículos que señalamos del capítulo 8 de Levítico la palabra santificación aparece tres veces. O sea, la santificación o el apartamiento del creyente para la función que Dios le ha asignado, es importante. Jesús estaba en la sinagoga en Nazaret, su ciudad, un día sábado, y el ministro de la sinagoga le da a leer la lectura que correspondía a ese día sábado de ese año y se trataba de las profecías del profeta Isaías que se habían escrito setecientos años antes de Cristo y hablaban del Mesías, entonces leemos las declaraciones de Jesús en Lucas 4:18: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos”. Jesús declaró que el Espíritu del Señor estaba sobre Él por cuanto lo ha ungido y le ha indicado cuál es la tarea por la cual ha venido al mundo. Vino a dar buenas nuevas a los pobres, a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos y a poner en libertad a los oprimidos. ¡Esta es la función de la unción que está sobre la cabeza de Cristo! Cuando David fue ungido, tenía que ser rey y debía contar con un ejército y con carros de guerra; pero viene Cristo y es ungido, pero la unción que vino sobre Él no era para poseer carros ni ejércitos, no era para tener una linda casa o una cuatro por cuatro; no era para vivir cómodamente y tranquilo como desean muchos cristianos, salir de trabajar temprano, llegar a la casa y tomar mate. Ellos no quieren que los embromen mucho, todo lo que piden es una vida tranquila y que los demonios hagan lo que se les de la gana en el mundo porque es una persona de paz y no quiere problemas.
Algunos creyentes giles expresan lo que ellos quieren y desean, o sea, quieren servir a Dios pero a su modo y de manera que su carne se sienta cómoda y satisfecha. ¡Quieren servir a Dios pero no quieren ir a la cruz y no quieren negarse a sí mismos! ¡La unción a Jesús le costó la cruz y la unción que hay sobre ti es la misma que hay sobre el Señor! Si eres cristiano has sido ungido y si quieres saber para qué te ha ungido Dios, te digo que te ungió para dar buenas nuevas a los pobres, para sanar a los quebrantados de corazón, para pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos y para poner en libertad a los oprimidos.
¿Conoces la voluntad de Dios para tu vida? “¿Cómo puedo hacer para conocer la voluntad de Dios? Estoy esperando que el Señor me muestre su voluntad”, dicen algunos. Lucas 4:18 te muestra cuál es la voluntad de Dios para que hagas. ¡Ya no podrás decir que no sabes cuál es la voluntad de Dios para tu vida! “Es que en esta iglesia no me tienen en cuenta y no se han dado cuenta quién soy yo”… Si en la iglesia no se han dado cuenta quién eres tú, sal a la calle a ver dónde hay un quebrantado de corazón, donde hay un pobre a quien consolar o alguno que necesite ser liberado de las fauces del enemigo. ¡Ve y hazlo porque Dios te ha ungido para eso!
Hechos 10: 38 dice así: “…cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. La unción de Jesús determinó la función que realizó y la unción del Señor sobre tu vida determina la función que debes realizar. ¡No vuelvas a preguntar cuál es la voluntad de Dios para tu vida! Tú tienes que vivir para bendecir a aquellos que están lejos de Dios, lejos de la verdad, en oscuridad, enfermos y trastornados. En 2ª de Corintios 1:21 leemos: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios”. Yo soy el pastor de la iglesia Misión Vida para las Naciones porque Dios me dio esa tarea. Yo soy apóstol. ¿Por qué? Por lo que señala este versículo que dice: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios”. A mí no me ungió la iglesia ni un pastor, a mí me ungió el Señor y Él es el que me confirma delante de la congregación. Yo sé para qué fui ungido y cuál es mi función. ¡Hay de mí si no cumplo con la misión que me fue encomendada! ¡Voy a seguir trabajando hasta el último día de mi vida!
En la época de Jesús no existía la jubilación así que me van a tener que aguantar por mucho tiempo. Escuché a un pastor decir en un programa que emite la cadena de Enlace que no hay apóstoles, que los apóstoles eran doce y con Pablo fueron trece. Yo no voy a dejar de ser apóstol porque un pastor renombrado declaró que no hay apóstoles. Dios me ha dado esa identidad y me ha ungido con esa función; si yo dudara de eso es como dudar que soy hombre y te aseguro que soy bien hombre. Las personas pueden pensar de mí lo que quieran pero “ni me va ni me viene” porque yo sé bien quién soy en Cristo. El Señor me ha ungido para una función de apóstol y el que me confirma delante de todos es Cristo y el que me ungió es Dios. No hace falta buscar en qué instituto estudié para ejercer el apostolado, porque quien levanta a sus siervos y los forma, y el que equipa a sus siervos aunque éstos sean burros es Dios y si el Señor te llama harás cosas tremendas.
Quiero terminar diciendo que la unción es la investidura de santificación, autoridad y poder que Dios les da a los cristianos para que cumplan la función que Él les ha asignado. Si no sé cuál es mi unción, no tendré autoridad ni poder. Yo me paro delante de la congregación con toda autoridad para darle palabra en el nombre de Jesús porque yo sé para qué he sido ungido; yo no titubeo ni dudo acerca de lo que debo hacer porque sé quién me ha investido. Dios quiere que tengas esa certeza en tu corazón, que eres su ungido, su ungida, y que el Señor tiene un plan específico contigo. El fin de este discurso es: ¿Vives para los fines de Dios o no? Cuando vives ansioso o ansiosa planificando tu vida sin pensar que el Señor te ha llamado con un propósito que debes cumplir, estás pecando, pero Dios hará contigo lo que ha prometido. ¡Busca primero el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas te vendrán por añadidura!
Yo creía que iba a ejercer la arquitectura y me gustaba mi profesión pero resultó que Dios me había apartado desde el vientre de mi madre para ser apóstol. Un día mi pastor me informó que debía viajar y quería que yo predicara el domingo siguiente. Me lo avisó con bastante anticipación y accedí; yo quería predicar pero no quería ser pastor porque no me veía como tal. Entonces me preparé, escribí el mensaje que iba a predicar y me recorría de un lado a otro el predio del fondo de mi casa, que medía unos treinta metros de largo y quince de ancho, tratando de memorizar lo que escribí y así hice por varios días antes de ese domingo. Yo tenía unos veinticinco minutos para predicar y escribí un repertorio que durara ese tiempo. Cuando llegó el día, me paré frente a la congregación, puse los apuntes que me había aprendido de memoria sobre el atril, miré a las personas, miré los apuntes y las palabras se empezaron a mover, ¡se me armó una sopa de letras! Pero comencé a predicar; hablé, hablé, hablé y cuando terminé, me bajé, y cuando miré el reloj habían pasado sólo cinco minutos. ¡Yo decía que no sería pastor porque no tenía palabras! Cuando Dios llamó a Moisés para encomendarle la tarea de liberar a su pueblo y le dijo que debía presentarse delante del faraón, Éxodo 4 nos dice: “Moisés respondió a Dios: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?… ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua…envía, te ruego, por medio del que debes envía. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar”.
Dios escoge, forma y equipa a los cristianos para que los cristianos cumplan con los fines de Dios. No pidas unción si no te interesa o no sabes qué es lo que Dios quiere de ti; no quieras poseer mucha sabiduría, gracia y poder si a ti no te interesa cumplir la función de la unción que Dios ha opuesto sobre ti. No hay nadie que se llame cristiano que no esté ungido y que no tenga un llamado y el llamado es claro, vuelve a leer Lucas 4:18: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos”.
CONCLUSIÓN
Tú has sido ungido y tengo una mala noticia para ti y es que si no estás consciente de eso o no te interesa, estás frito, pero la buena noticia es que si te interesa cumplir con la función que Dios te ha asignado entonces estás ungido y eso significa que Dios garantiza que tendrás victoria en todo. La tarea que el Señor te encomendó no es sencilla, hay que arremeter contra los poderes de las tinieblas porque tu lucha es contra demonios, contra los poderes de maldad en las regiones celestes y tu misión es despojar a los demonios de la autoridad y el poder que tienen sobre la vida de las personas. Tú tienes que sanar enfermos, liberar a los cautivos, darle palabra de gracia al cansado y levantar al caído; tú tienes que hacer sonreír al que está triste. ¡Uruguay y las naciones verán la gloria de Dios porque se levantará una iglesia ungida, consagrada y apartada para Dios!
Entiende que eres un ungido y una ungida y que no es elección tuya estar en esa posición, porque es una elección de Dios. Lo que necesitas para cumplir con la misión de la unción para la cual has sido designado, es que tienes que santificarte y apartarte, y tienes que anhelar la llenura del Espíritu Santo. La llenura del Espíritu Santo no es la unción sino el equipamiento de Dios para poder cumplir la misión de la unción y tu misión no son esos planes personales por los cuales te desvelas sino que tu función más trascendente es llevar las buenas noticias a los pobres, a sanar a los quebrantados de corazón y pregonar libertad a los cautivos.
Si hoy le abres tu corazón a Dios el Señor te llenará con ese fuego que necesitas para hacer su obra. Yo no podría hacer mi tarea de pastor si no tuviese ese fuego que me impulsa a ayudar a los necesitados. Entiende que las personas son dignas delante de Dios aunque vivan tirados en una plaza, ellos son fruto del amor de Dios y merecedores de su gracia porque de tal manera amó Dios al mundo y eso incluye al miserable de la calle. Jesús no andaba haciendo planes; Él andaba obrando sanidades y liberando cautivos, cumpliendo con el plan de Dios. Si te propones hacer la voluntad del Padre, el Señor te llenará hoy con la presencia, el poder y la autoridad del Espíritu Santo que es el equipamiento que Dios te da para que puedas cumplir tu función. Será un placer para Dios llenarte con el fuego, con el poder y la autoridad del Espíritu Santo. ¡Ese es su deseo! No es el Señor el que frena tu llenura sino que eres tú, porque pones tus planes y deseos antes que la misión que te encomendó y no quieres someterte y ser obediente.
Toma la decisión de negarte a ti mismo y abraza la misión y el propósito del Señor. ¡Abraza la unción que está sobre ti y pídele a Dios que te llene con su Espíritu Santo en esta hora!
INTRODUCCIÓN
Dios, al crear al hombre y a la mujer pensó llevar a cabo un proyecto eterno; el Señor creó el universo, creó los cielos y la tierra, y su plan fue hacer una familia para vivir Él en familia, pero decide ser el Padre de esa familia. Dios toma el lugar de Padre, por eso es que la Biblia nos enseña que debemos orar así: “Padre nuestro que estás en los cielos…” Un padre tiene hijos, por lo que en los planes del Señor está el engendrar hijos con su mismo ADN y también engendra hijos en nosotros con su naturaleza para que tengamos una familia grande en la eternidad. El proyecto de Dios es grande y eterno, y comienza en la Tierra con un hombre y una mujer y la unión entre ellos. ¡Cuánta bendición puede ofrecer al mundo un matrimonio!
No hay meramente una existencia natural y una sobrenatural sino que de la existencia natural, Dios toma hijos para la existencia eterna. No es que hay dos proyectos: uno carnal y otro espiritual, hay un solo proyecto eterno por lo que Dios trae al mundo hombres y mujeres y forma matrimonios, con éstos forma familias y con las familias forma sociedades. No puede existir una sociedad sin familia y la sociedad no es mejor que las familias que tenemos, sino que es la suma de las familias, por lo que si hay desastre en éstas, si hay violencia e infidelidad entonces hay desastre, violencia e infidelidad en la sociedad ya que la sociedad está formada por familias y éstas están formadas por matrimonios.
PASTORA MARTA: DEBERES DE LAS ESPOSAS
Los que nos hemos casado, no trajimos un librito y nadie nos enseñó nada respecto al matrimonio; fuimos aprendiendo sobre la marcha, lo mismo cuando fuimos padres. Pero qué importante es que en la palabra de Dios siempre contamos con un consejo. Creo que todo matrimonio que esté viviendo un tiempo difícil puede buscar en la palabra de Dios, porque el Señor se encargó de dejarnos esos consejos para que nos vaya bien en nuestra familia. Lo único que puede sostener un matrimonio es el amor, y Dios es amor. Si tú no tienes amor es porque no tienes a Dios y sólo el Señor puede derramar de su amor sobre tu vida para que puedas amar como Él ama, y para que puedas ver como Él ve.
Leemos en 1ª de Corintios 13: 4: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece…” Donde dice amor puedes poner tu nombre; digamos que: Marta es sufrida, es benigna; Marta no tiene envidia, no es jactanciosa y no se envanece. Sigue diciendo 1ª Corintios 13: “…no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. ¡El amor es el único que puede derretir las durezas del corazón! Una joven me dijo: “Pastora, cada vez que me encuentro con alguien que me hace algo, comienzo a cantarle: Te voy a amar, te voy amar, ¡y la bronca se me va!” Roces tenemos todos los días y el matrimonio no está exento de esto, ya que tenemos diferente forma de pensar; los esposos y las esposas somos diferentes porque Dios nos ha dado roles y dones distintos pero si hay amor, todo lo áspero se suaviza. Es importante entonces contar con esta clave que es el amor; el amarnos mutuamente. Que vamos a sufrir, sí, que es bueno el amor, sí, que no guarda rencor, no tiene envidia, no se goza cuando al otro le va mal también. Cuando no tenemos amor nos gozamos cuando al otro le va mal y decimos cosas como: “¡Yo te lo dije!” Entonces nos señalamos unos a otros y nos criticamos.
El apóstol Pablo dice en el libro de Efesios 5:21: “Someteos unos a otros en el temor de Dios”. Los esposos debemos someternos en el temor de Dios y hacer las cosas como al Señor le agrada. Efesios 5:22 al 24 dice: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”. El estar sujetas es una decisión que debemos tomar y no es algo que tiene que provocarte opresión, tristeza o angustia; es importante estar sujetas a nuestros esposos que son cabeza del hogar, orar por ellos y bendecirlos porque ellos también llevan las cargas del hogar entre otras cosas y en lugar de ponernos mal por esto, debemos alegrarnos y orar por ellos. Mujer, la sujeción es una bendición para nuestras vidas porque el que lleva la carga es nuestro esposo ya que tiene que trabajar para sustentar a su familia aunque hay algunos que no trabajan y son vagos dejándole toda la carga a sus esposas, pero es importante estar sujetas a nuestros maridos y orar por ellos. Yo he tenido que poner en práctica esto de orar por mi esposo siempre, ya que él como líder tiene una visión y ve el cuadro completo; yo desde mi posición veo un poquito, cuando por ejemplo dice que vamos a comprar un terreno y ahí vamos a construir tal cosa, yo pienso: “¡Ah, Dios mío! ¿De dónde vamos a sacar el dinero para tanto y cómo lo vamos a hacer?” Y eso no es nada porque viene con otros proyectos como el hogar de niños en Haití por ejemplo, entonces yo convoco a las hermanas de la iglesia a orar. Hay cosas que a veces nosotras no vemos pero si Dios se las demanda a nuestros esposos, las esposas estamos para apoyarlos, para orar por ellos y bendecirlos.
PASTORA MARTA: DEBERES DE LOS ESPOSOS
Acabamos de compartir tres versículos que hablan a las mujeres, para que amen a sus esposos y sean sumisas pero más adelante hay siete versículos que les habla a los hombres ya que éstos tienen una responsabilidad mayor: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”. Aquí la Biblia hace una comparación entre la esposa y la iglesia y manda a los maridos a amar a sus esposas así como Cristo ama a la iglesia, o sea que el amor del Señor es un amor sacrificial. ¡Debes hacer un sacrificio varón! ¡Te va a costar lágrimas amar a tu esposa! “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama”. Así como cuidas tu cuerpo cuando te alimentas y lo proteges cuando te abrigas porque te amas, así también tienes que amar a tu esposa, cuidarla y protegerla. “Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia”. Varón, tienes que ser semejante a Cristo y buscar en el Señor, ser una bendición para tu esposa así como Cristo lo es para la iglesia. Yo no me lo imagino a Jesús criticándome, ni denigrándome, diciéndome que soy una burra, que no sirvo para nada. ¿Crees que el Señor trata así a su amada? ¡No! ¿Por qué ustedes maridos tratan mal a sus esposas? Sean semejantes a Cristo y como Él ama a la iglesia amen a sus esposas. “…porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”. (Efesios 5: 30 al 33) El esposo debe amar a su esposa y ésta debe respetarlo.
PASTORA MARTA: MÁS PARA LAS ESPOSAS
No sólo encontramos estos consejos en esta porción bíblica sino que también el apóstol Pedro reitera conceptos de esta clase. Leemos en 1ª de Pedro 3: 1: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa”. Recuerdo una mujer que por mucho tiempo vio a su esposo llegar a su casa de madrugada y encontraba pintura labial en sus camisas, pero ella las lavaba, oraba y bendecía a su esposo día tras día. La mujer me decía que ayunaba y oraba por él porque quería que se convirtiera y fuera tocado por el amor de Dios. Ella batallaba por su esposo, y aunque él llegaba a la madrugada, lo esperaba con la cena pronta; a veces él comía pero otros días llegaba directo a acostarse. Hasta que un día se dio cuenta la clase de esposa que tenía, cómo lo soportaba aún con todo lo que él le hacía y sucedió que este hombre se convirtió a Cristo. ¿Por qué? Porque hubo una esposa que sin palabras y sin reproches, con amor, paciencia, oración y ayuno se ganó el corazón de ese varón y toda su admiración, ya que éste se dio cuenta lo valiosa que era su esposa, que a pesar de todo lo que le hizo nunca lo dejó de amar y le tuvo paciencia.
“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza”. Sara es un ejemplo para nosotras. Recuerdo cuando tuve que salir de mi tierra natal San Juan para ir a vivir a Buenos Aires y de allí a Montevideo, Uruguay; en ese tiempo me acordaba de Sara. Dios le ordenó a Abraham que se fuera de su casa y de su parentela a una tierra que Él le mostraría; Abraham fue a donde Sara y le dijo que tenían que irse, así que comenzaron a juntar todas sus pertenencias y así andaban de un lado para otro, mas ella lo obedecía y lo llamaba “señor”. Hay cosas que las esposas no comprenden, cuando Dios llama al esposo y le da una visión pero no entienden que deben ser obedientes. Muchos matrimonios se disuelven porque cada uno quiere ir hacia lados opuestos y falta sujeción y comunión entre los cónyuges; es necesario estar unidos y orar pidiéndole a Dios ser guiados. Nosotras somos hijas de Abraham también si hacemos el bien, sin temer ninguna amenaza. Cuando una esposa está sujeta a su esposo es libre de temores y de amenazas.
PASTORA MARTA: MÁS PARA LOS ESPOSOS
Pero continúa diciendo 1ª de Pedro 3:7: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”. Los hombres tienen que pedirle sabiduría a Dios para poder entender a sus esposas, porque somos bastante complicadas. A veces estamos con cara larga y ellos preguntan: “¿Mi amor, te pasa algo?” “¡No me pasa nada!” Aunque somos complicadas, somos también vasos frágiles y muchas veces me ha tocado atender mujeres destruidas, golpeadas, deprimidas, con ganas de morir. Una mujer me dijo: “Pastora, siete años he aguantado a mi esposo alcohólico; él me ha destratado y golpeado pero durante esos siete años he orado por él y hace unos días asistió a la iglesia. Está hecho una seda, totalmente cambiado, ya no se alcoholiza y no me golpea”. ¡Siete años aguantando los maltratos de su esposo y orando por él! ¡Debes tener paciencia mujer! La bendición para ese matrimonio llegó. Nosotras las mujeres también tenemos herencia de parte de nuestro Dios; somos coherederas de su reino. Hay hombres que destratan a las mujeres y las injurian diciéndoles cosas como: “No servís para nada. No sos nadie”. ¿Crees que Dios trata así a alguna persona? ¡De ninguna manera! El Señor nos trata con amor. Él ve lo precioso que surgirá de ese diamante en bruto y piensa en la obra maravillosa que hará en cada una de las vidas. ¿Quiénes somos nosotros para destratar a alguien o arruinarle la vida con palabras hirientes o con maltrato físico? ¡Qué importante es que podamos ver lo que Dios ve! Así como señala el apóstol Pedro, para que tus oraciones a Dios no tengan estorbo, debes tratar a tu esposa como a vaso más frágil porque si tú la estrás maltratando y denigrando, algún día vas a tener alguna necesidad y orarás a Dios pero, ¿sabes qué te dirá el Señor? “Yo no pienso contestar tu oración porque estoy viendo cómo maltratas a mi princesa, la esposa que te di. Ve primero y trátala como a vaso frágil, cuídala, protégela, amala y bendícela, después ven y ora y yo te responderé”. Las oraciones de los varones esposos son estorbadas por causa del maltrato que ellos tienen hacia sus esposas. Es muy importante buscar en Dios el consejo para nuestro matrimonio, orar juntos y creer que el Señor tiene grandes cosas para nosotros y nuestras generaciones futuras. ¡Hay herencia de bendición para tu vida y para la mía!
APOSTOL: MATRIMONIO, DESIGNIO DIVINO
Todo comienza con un hombre y una mujer que se unen con un proyecto que no es suyo sino de Dios. El Señor diseñó al hombre y a la mujer, y con ellos tiene planes etenos. Comienza en lo natural, pero tienen un trasfondo espiritual y sobrenatural, y según las victorias que logremos con el matrimonio, lograremos también victorias para la sociedad y para las naciones.
¿Cómo hago para amar a mi cónyuge? Tanto los hombres como las mujeres somos complicados. Yo me considero un hombre bendecido porque mi esposa Marta me ama. Los conflictos en el matrimonio no se arreglan razonando o argumentando. Muchos son los matrimonios que se pelean por estupideces y después no saben cómo parar; ni siquiera se acuerdan por qué empezaron a discutir pero se hieren con palabras; si él le dijo algo que la ofendió, ella busca algo que lo hiera más y así se pasan discutiendo a ver quién lastima más a quién. Los razonamientos no arreglan las desavenencias en los matrimonios, tampoco las discusiones o peleas; la solución para los matrimonios, como señaló mi esposa, es el amor.
El amor no es algo que yo fabrico porque Dios es amor y es la presencia del Señor en mi vida la que hará que yo pueda amar mi cónyuge. Es el amor y la presencia de Dios la que te dará mujer, la gracia para soportar a ese hombre que te insulta, a ese hombre que se alcoholiza y te denigra. Dios me ama porque Él es amor, no me ama porque soy lindo o bueno ya que es la condición del Señor la que hace que me ame tal como soy. Cuando una mujer tiene a Dios en su corazón, ama a su esposo como Dios lo ama porque el Señor ama también a los borrachos, a los drogadictos y a los violentos porque Él es amor. Es un error creer que puedo argumentar con mi esposa para cambiarla así yo seré feliz; todos queremos ser felices y llegamos mal al matrimonio porque creemos que en éste encontraremos la píldora de la felicidad. Nos enamoramos y creemos que esa mujer nos va a satisfacer y nos dará la felicidad que necesitamos y ella piensa exactamente igual acerca de nosotros. Yo te digo que un matrimonio se forma con lo que tú traes a él; si sufres amargura desde tu niñez o adolescencia, esa amargura la llevas al matrimonio. Si sufres de rechazo o de baja autoestima, no es que la autoestima se mejora automáticamente porque te casaste; tú llegas al matrimonio con una baja autoestima y eso va formando la relación. Lo que trae el hombre y la mujer antes del matrimonio, eso es lo que forja la relación, entonces se forma un matrimonio con baja autoestima, rechazo, amargura, etc. ¡Formamos el matrimonio con lo que traemos! Si traes felicidad y paz al matrimonio, aportas esa felicidad y esa paz en éste.
Importa más que revises que tienes adentro y no qué te dará el matrimonio a ti. El asunto es poner a Dios en medio de ese matrimonio y traerlo al corazón antes del casamiento. Alguna mujer dirá: “Yo me voy a casar con este infeliz pero voy a orar y lo voy a transformar”. ¡Esa mujer ya viene perdiendo! El matrimonio es un prototipo en la tierra de lo que es Jesús y la iglesia. Cristo no ama a la iglesia porque es perfecta, la ama a pesar de sus imperfecciones. Yo aprendí a amar a Marta a pesar de lo que no me gustaba de ella. Al principio yo la quería cambiar, que ella pensara como yo e hiciera como yo quería para que yo fuera feliz y estuviera satisfecho. ¡Es una tarea de locos tratar de cambiar a la mujer! Los primeros años yo la hacía llorar a mi esposa, cuando nos acostábamos cada uno miraba para el otro lado. Por ahí quería entablar diálogo y le preguntaba por ejemplo: “¿Apagaste la luz de la cocina?” “No sé”, me respondía ella muy seca. ¿Cómo que no sabes? ¿La apagaste o no? Insistía yo. “No, anda y apagala vos”. ¡Era difícil cualquier tipo de acercamiento! Pero pronto nos dimos cuenta que no se arreglaba con argumentos la relación sino con la presencia y el amor de Dios. El amor es sabio e inteligente. El amor todo lo cree, todo lo espera, todo lo sufre y todo lo soporta; no busca lo suyo propio, no se envanece, no guarda rencor, es poderoso. El amor logrará la victoria y no tiene dudas de ella; el amor es poder y presencia de Dios.
LA HISTORIA DE NICOLÁS Y YAMILA
Una joven de la iglesia se peleó con su marido que llegó a la relación con baja autoestima y una necesidad de ser aceptado para levantar su estima; en su casa nunca lo habían tenido en cuenta y nada de lo que él hacía les agradaba a los padres. Cuando este hombre se casó dijo: “Ahora esta mujer me va a admirar, estará orgullosa de mí y me dará para adelante en todo”. Y la mujer ni estaba orgullosa, ni le daba para adelante en nada. Él le exigía que ella tenía que ser así y así; era duro y áspero con ella y la mujer peor se ponía. Se separaron dos o tres veces pero volvieron hasta que un día se separaron para nunca más volver. Él había fracasado una vez más en la vida, estaba solo y se lamentaba que era un fracaso y no pudo lograr sacar adelante su matrimonio. Pero un día la palabra de Dios comenzó a obrar en su corazón; y la palabra de Dios alumbra, entonces empezó a ver sus errores, que había sido malo y áspero con su esposa y sólo pensaba en él; pensaba sólo en cómo ser feliz y para ello su esposa tenía que ser como él quería. Cuando comenzó el cambio en este hombre, la llamaba por teléfono a su esposa y le contaba que había asistido a la iglesia, pero ella lo trataba muy frio. Le confesó que se había dado cuenta que fue muy malo con ella y le pidió perdón, mas ella le respondió: “Muy bien, yo también te perdono pero no quiero saber más nada de vos”. Ella se había enterado de nuestra iglesia y quería visitarnos pero cuando él le dijo que asistía a Misión Vida y la invitó a ir con él, la mujer se negó rotundamente aunque quería ir. El esposo lloraba y la amaba en silencio y un día la pudo convencer para que asistiera a un encuentro y ahí en ese encuentro Dios la comenzó a tratar y le mostró las cosas malas que ella tenía en su corazón.
Ella fue transformada en ese encuentro y ese mismo día los dos asistieron a la iglesia y se sentaron juntos. La mujer pasó a contar cómo Dios la había tocado y pudo perdonar a su esposo; él la estaba escuchando y lloraba, entonces le pregunto por qué lloraba su esposo y ella dijo que era porque estaban separados. El esposo lloraba porque quería estar con ella, él la amaba y le pidió perdón por todo lo que le había hecho. Yo le pedí que le dijera algo lindo al esposo y como no sabía qué decir, yo le dictaba y ella repetía: “Mi amor, perdoname. Yo te perdono y te bendigo”. Yo le iba dictando las frases y en una de esas le pido que repita: “Hoy mismo me voy contigo”. Ella me mira sorprendida pero ese día, delante de la congregación decidió irse con su esposo. El matrimonio comenzó una nueva historia con Cristo en el corazón. ¡Yo soy feliz cuando veo las cosas que Dios hace!
Hace unos meses que los vengo observando y veo que están felices, más unidos y consolados. Ella dice que el esposo no es el mismo y él también dice que ella no es la misma; ya no andan cada uno tratando de transformar al otro sino que ven cómo amar y deleitar a su cónyuge. Con ellos hemos filmado un programa de televisión y en medio de las cámaras, de las luces y de toda la gente que había en el lugar, de repente veo en un rincón a esta pareja orando; vi cuando él dijo amén y le hizo una caricia a la esposa. Yo soy testigo de este gran cambio en sus vidas y me deleito en ver cómo ese hombre ama a su esposa. Con ese material Dios forma familias y con las familias crea la sociedad. Los hijos filman todo lo que ven de sus padres, a ellos les queda grabado en sus cabezas, hechos que han vivido desde la niñez y muchos no quisieran ser como sus padres pero ya han sido sellados en su inconsciente. Mujeres llorando me han dicho que no quieren ser como su madre pero me hablan igual que la madre; hombres que han odiado a su padre porque se alcoholizaban y golpeaban a su madre, dijeron que no serían iguales que sus padres pero terminaron haciendo lo mismo, alcoholizándose y golpeando a sus mujeres. Llevan adentro grabadas esas escenas que vivieron en casa y no pueden librarse de actuar como el padre o la madre.
Pero escuchan la palabra de Dios: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. ¡Eres una nueva criatura! Tenías baja autoestima pero el Señor te la quita de un plumazo. Dios te abraza y derrama su amor sobre ti y comienzas a sentirte como “Tarzán en la selva”. Ahora eres capaz de hacer lo que no te animabas antes. Te entristecías por tus fracasos pero ahora ya no te importa porque tus fracasos son una escuela ya que aprendes con ellos a hacer mejor las cosas y así desaparece tu baja autoestima. No importa el veneno que hayas traído a tu matrimonio, la amargura o la tristeza; no importa la historia que hayas traído a tu matrimonio, si Dios llena tu corazón, todas las cosas son hechas nuevas. ¡El Señor hace nuevas todas las cosas! No sabes el efecto positivo que tiene en un hijo ver a su papá besar y abrazar a su mamá y en una hija ver a la madre que honra a su papá, que le lava la ropa y le prepara la comida con amor y no siente que es una esclava por hacerlo sino una heroína.
Hoy en día están denigrando a la mujer en su función más preciosa que tiene. Mira que a Dios no le interesa tanto qué trabajo tienes o cuánto dinero ganas, tampoco le interesa si tienes el último modelo de vehículo; a Dios le importa qué clase de padre eres. El título más importante que tienes es el de ser padre y el hijo comienza a valorar la paternidad desde pequeño, observando a su padre. La mejor escuela para ser un buen padre, un buen hombre y esposo es ver a su papá cuidando de su esposa y de sus hijos. No es tan importante lo que le dices a tu hijo o a tu hija, lo que importa es lo que ellos ven; cómo eres con los demás, cómo te desenvuelves en tu trabajo, si eres responsable o no. ¡Es importante ser hombre porque trasmite hombría a las generaciones que vienen!
El proyecto de Dios es un proyecto que involucra generaciones, la cosa no termina cuando tú te mueres sino que continúa con tu descendencia. ¡Lo que tú has logrado con tu matrimonio y con tus hijos continúa! La tarea más sagrada de una mujer es ser madre. La Biblia señala que en este tiempo Dios traerá el espíritu del profeta Elías que hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y el corazón de los hijos hacia los padres. Muchos chicos no quieren saber nada de sus padres, es más, huyen de ellos, los insultan y les roban. ¡Es triste lo que está sucediendo en la sociedad! Los padres no saben qué hacer con sus hijos y a los hijos les pasa igual, pero Dios sabe qué hacer con los cónyuges, con los padres y con los hijos; el Señor volverá tu corazón papá, tu corazón mamá hacia tus hijos y tú conquistarás sus corazones.
¡Eso de las diferencias generacionales es una gran mentira! Una niña que tiene una buena madre estará orgullosa de su madre y no se despegará de ella, lo he visto con mis hijas y mi esposa. Yo honro a mi esposa porque se dedicó a sus hijas; ella es pastora y esposa pero también es madre y sus hijas la llaman y la buscan para pedirle consejos. ¡Gloria a Dios por mi esposa! Por causa de ella mis hijas también son buenas madres y mis nietos son buenos nietos. Estamos afectando generaciones, hemos afectado positivamente a nuestras hijas y ahora lo hacemos con nuestros nietos. ¡Nuestra descendencia es bendecida! Yo no ando pensando qué será de mi familia cuando yo me muera, qué será de mis nietos y bisnietos; yo estoy feliz y tranquilo porque sé que es lo que sucederá con ellos porque he creído en la palabra de Dios y su palabra me dice: “…yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:5-6). Mi descendencia será una bendición porque yo amo a Dios y guardo sus mandamientos y no tengo temor de qué pasará después de que yo me muera.
He ido recientemente a predicar a uno de los anexos de nuestra iglesia con mi esposa, una hermana y mi nieta Justina de cuatro años. Cuando finalizó el culto nos dirigimos a Beraca a dejar a mi nieta, pero en el camino paramos para comprar pizza. Era un lugar feo, oscuro, había caras raras y me venían pensamientos como, “aquí me van a asaltar”. Al final nos animamos, en el nombre de Jesús; se bajaron mi esposa y la hermana que iba con nosotros y yo me quedé en el auto hablando con Justina. Ella me dijo: “Abuelito, quiero ir a ver la pizzería”. Yo le había puesto tranca a las puertas del auto y le dije que no, entonces me dice: “¿Qué, no te queres quedar solito?” Le contesté que no quería quedarme solito, pero tratando de que se quedara conmigo en el auto. Justina no le tiene miedo a nada, es una niña confiada, entonces me dijo: “Abuelito, no te vas a quedar solo, Cristo se va a quedar contigo en tu corazón”. Mientras pensaba cómo convencerla, ella me decía: “¡Abrime abuelito!” Le abrí y bajó, y en lugar de ir a la pizzería fue a ver un pozo grande, entonces me dijo: “Abuelo, cuidado después porque hay un pozo grande atrás”. Estoy seguro que ella será una predicadora y que no tendrá temor de hablar de Cristo. Yo estoy saboreando lo que viene después de mí, porque el plan de Dios es eterno. Dios se llama a sí mismo Padre y ha querido tener hijos, y ha declarado que sus hijos somos herederos de su reino. Lo que pasa aquí abajo es una copia de lo que el Señor tiene preparado allá arriba. ¡Dios se deleita en tener familia! ¡Cristo tiene novia! Su novia es la iglesia y Él se casará con ella. Vamos a ser una gran familia en el reino de Dios, seremos sus reyes y sacerdotes.
LA HISTORIA DE DAVID
Leyendo la historia del rey David, él tenía muchos asesores, sacerdotes y administradores entre otros, pero finaliza el pasaje diciendo: “…y los hijos de David eran los príncipes cerca del rey” (1 Crónicas 18:17)
Dios le dio a Adán y a Eva la comisión de multiplicarse; tener hijos y henchir o llenar la tierra porque quiere tener hijos, también les dio la comisión de señorear en la tierra como Él señorea en el cielo. Dios nos da elementos para poder formar parte del reino que ya tiene concebido. El matrimonio no es una cuestioncita de unos jóvenes que se enamoraron perdidamente y se casaron, eso es folklore; la pura verdad es que el matrimonio es un proyecto de Dios porque con ellos Él quiere formar familias fuertes. Dios quiere padres que sepan ser padres, hijos que sepan su lugar y sumen bendición a la nación. Yo digo que mi matrimonio ha bendecido al Uruguay y está bendiciendo a las naciones y no lo digo con vanidad ni orgullo sino que doy gracias a Dios porque su gracia ha hecho posible esto. Y por causa de este matrimonio van a surgir muchos más porque sin temor a equivocarme somos un ejemplo para muchos jóvenes y niños. ¡Tu existencia en el mundo es importante y es trascendente!
La Biblia señala que David fue un hombre conforme al corazón de Dios y otro hombre es Abraham de quien la Biblia dice que fue amigo de Dios, y el Señor le dijo a su amigo: “Te bendeciré y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. Dios encontró un amigo, una persona que lo amó, que lo respetó y guardó sus mandamientos y dijo: “Con este hombre haré grandes cosas”. Le dijo que le daría una descendencia que nadie iba a poder contar.
Dios escogió a Abraham su amigo y de su linaje formó un pueblo y de ese pueblo vino Cristo y el Señor bendijo al mundo entero.
Volviendo a David, él quería hacer una casa para Dios, un templo, entonces dijo el rey al profeta Natán: “Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo: Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite”. Entonces Natán fue a donde estaba el rey y le dijo todas las palabras que Dios le había mandado que le dijese. Leemos en 2ª de Samuel 7: 11 en la última parte del versículo: “Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa”. No se refería a una casa para vivir porque David se había hecho una casa de madera de cedro muy hermosa; el Señor hablaba de la descendencia de David. También le dijo el profeta Natán de parte de Dios: “Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino”. Éstas son las promesas del Señor: “…yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:5-6)
Continuó el profeta Natán hablando palabra de Dios a David en 2ª de Samuel 7: 13 al 16: “El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente”. Antes de David, Saúl fue el rey pero Dios quitó a Saúl así como a su linaje, y su descendencia desapareció para siempre. El Señor apartó de Saúl su misericordia y le dijo a David: “Si tus hijos se portan mal yo los voy a castigar pero no apartaré de ellos mi misericordia como lo hice con Saúl”. ¿Por qué Dios le dijo esto a David? Porque David fue un hombre que ha agradado al Señor y su corazón fue conforme al corazón de Dios. ¡Tienes que saber hoy que tu conducta en tu matrimonio, en tu familia y tu conducta delante de Dios afectará a miles de personas después de ti!
Dios le dijo a David: “Tú no me vas a edificar casa; yo te voy a edificar casa a ti”. Con esto quiso decir que después de él Dios se quedaría con su descendencia y la iba a bendecir, y si se portaban mal los iba a castigar pero nunca apartaría su misericordia de ellos. Y agregó el Señor: “Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente”. Esto es una doble profecía acerca de Salomón que es el hijo inmediato de David que se quedaría con el reino y también de Jesús, porque cuando habla de reino eterno se refiere al reinado del Mesías. Hay profecías en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento que señalan que David reinará personalmente desde Jerusalén en el milenio. La descendencia de David será firme. En Israel habían doce tribus: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín. David es descendiente de Judá. El término judío viene de Judá. No sabemos qué sucedió con las otras tribus, fueron dispersadas y no se sabe nada de ellas. La promesa de Dios es que juntaría a todas las tribus de Israel pero hay una que está firme e inamovible.
Israel ha tenido seis guerras desde el año 1948 hasta la actualidad, frecuentemente se levantan en guerra contra esa nación. Israel es un pequeño pedazo de tierra y tiene enemigos que se cuentan por millones. Hay veinte naciones árabes que votaron en la UNESCO en contra de Israel diciendo que el Muro de los Lamentos y el lugar donde estaba el Templo de Salomón no tienen ninguna relación con el pueblo judío. El mundo entero está en contra de Israel. La UNESCO está pisoteando la verdad pero el pueblo de Israel sigue firme, los descendientes de Judá, los del linaje de David. La Biblia habla de David como el que tiene el cetro, como el elegido del linaje que viene desde Abraham hasta él. Es en cierto modo el prototipo de Cristo y el león de la tribu de Judá. Hoy vemos con nuestros ojos cómo esta promesa de Dios hecha a David, promesa que él creyó, permanece hasta el día de hoy. ¡Dios cumple sus promesas!
CONCLUSIÓN
El Señor ha declarado: “…hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:5-6). ¡Dios tiene misericordia de mí y de mi descendencia!
Leemos en 2ª de Samuel 7: 18 y 19: “Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí? Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir”. ¡Señor, me has hecho ver qué es lo que vas a hacer con mi descendencia! David fue un hombre que le creyó a Dios. Tú no estás en este mundo por casualidad ni eres un descarte, Dios hoy te señala y te dice: “Yo no hago acepción de personas, cualquier hombre o mujer que me ame así como Abraham y David, yo prometo bendecir su casa y su descendencia. Naciones serán benditas por causa de ti”. Si sigues con ese corazón que hoy tienes no llegarás a hacer lo que Dios quiere; si sigues con ese corazón amargado, resentido y herido no vas a bendecir a Dios, no vas a bendecir a los hombres y tampoco tu casa. Te he dicho que estas cosas no se hacen con razonamientos sino con la presencia de Dios y con el amor del Señor obrando en tu familia, en tu matrimonio, en tu corazón. ¡Dios te necesita para transformar el mundo y quiere sanar tu corazón hoy! ¡Él quiere limpiarte y perdonarte! Dios está seleccionando descendencia y linaje.
“Glorifícate en cada vida, Dios, sopla tu poder Señor. Te damos toda la gloria. La palabra ha sido sembrada, arrebata los corazones, arrebata las vidas para ti, Señor. Tuyo es el poder y la gloria por los siglos de los siglos”. Haz una oración y dile a Dios en esta hora: “Señor amado, te necesito, limpia mi corazón, yo he pecado y estoy herido. ¡Lávame y límpiame, Señor! Haz tu obra en mí, derrama tu Espíritu sobre mí. Líbrame de poderes extraños y lléname de amor Padre, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCIÓN
Yom Kippur, día de la expiación, es la principal fiesta de precepto del calendario judío. Es un día de ayuno y oración que se celebra el 10 del mes hebreo de Tishrei, 10 días después de Rosh Hashanah, el Año Nuevo judío.
En el viaje que hicimos a Israel recientemente, participamos del día de Yom Kippur; como conté, es una fiesta que se celebra diez días después del año nuevo judío y todo Israel ayuna sin comer y sin beber nada; ese día del perdón es un día de retrospección donde los judíos analizan lo que han vivido en el año. La noche previa a este acontecimiento se juntaron en el muro de los lamentos para orar más de cien mil personas celebrando Yom Kippur y pidiendo por la paz de Israel.
La muralla forma parte de la historia de Jerusalén; arriba, donde está la cúpula dorada se encontraba el templo de Dios que edificó Salomón. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) por sus siglas en inglés, es un organismo especializado del Sistema de las Naciones Unidas (ONU). La ONU pretende unificar las naciones y establecer la paz y la seguridad en el mundo. Tres días después de la celebración de Yom Kippur, la UNESCO adoptó una resolución en la que se niega todo vínculo entre el judaísmo y el Muro de los Lamentos, ubicado dentro del Monte del Templo de Jerusalén, y limitándose a considerarlo un lugar de culto musulmán.
Esta organización llevó el tema a votación como si estuvieran en lo cierto, ignorando y pisoteando la verdad. Nadie que tenga dos dedos de frente puede ignorar que quien reconstruyó ese muro fue el rey Herodes así como el templo. En ese lugar, Jesús vio a la viuda poner en el arca de las ofendas dos monedas que era todo lo que tenía, también de ese lugar se maravillaban sus discípulos cuando le dijeron: “Maestro, mira qué piedras, y qué edificios”. Y respondiendo él, les dijo: “¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada” profetizando la destrucción del templo. Y allí mismo el Señor echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas y dijo en su celo: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”.
Con esto quiero decir que el templo no es de juguete sino una realidad que pertenece a la historia, a la cultura y a la esencia del pueblo judío. Hoy en día está ocurriendo como dijo el profeta Isaías: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isaías 5:20)
Quiero hablarte hoy acerca de la verdad en contraposición de la mentira y de la luz en contraposición con la oscuridad. Proverbios 23:23 dice: “Compra la verdad y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia”. El fundamento del evangelio y de nuestra relación con Dios es que el Señor es veraz, que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida y la palabra de Dios es la verdad. La verdad tiene en sí poder y vida; la verdad es algo que existe y tiene sustancia en sí misma y nunca jamás podrá ser atropellada de ninguna manera. ¡La verdad jamás será vencida por la mentira así como jamás las tinieblas podrán vencer la luz! Cuando encendemos una luz, ésta siempre vence a las tinieblas. Cuando tú abrazas la verdad, cuando la atesoras y hablas de la verdad estás disipando las tinieblas. Si te callas, estás pecando porque la verdad debe ser conocida.
LA VERDAD ES ABSOLUTA, NO RELATIVA
Para Göbbels (quien controlaba la prensa y la radio en el tiempo de Hitler) una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Cuando en este mundo te dicen una cosa y te lo repiten muchas veces, en unos años se transforma en una realidad cultural para la sociedad, y nosotros nos estamos dejando atropellar en ese sentido.
En las tratativas de paz en Colombia, el gobierno colombiano junto con las FARC tuvo arduas negociaciones en las que intervinieron personajes importantes, esto se dio en Cuba. La carpeta que sintetizó ese proceso o firma de paz incluía cosas que no se hablaron y la población nunca se enteró de ello. Dentro de esas doscientas ochenta y siete páginas había también, para que el pueblo aceptara en el referéndum, la enseñanza de la ideología de género. O sea que el pueblo iba a votar la paz con las FARC diciendo sí a ese pacto, sin saber que a su vez estaba firmando un acuerdo que tenía que ver con el ejercicio de la ideología de género en Colombia. Cuando algunos pastores se enteraron de ello manifestaron el asunto en las iglesias y finalmente lo que sería un sí, fue un no rotundo. Uno de los que estuvieron ahí, un gran estadista, declaró en una charla que la mujer no nace mujer, sino que se hace mujer, y el hombre no nace hombre, sino que se hace hombre. Están enseñando con esto, una mentira, poniendo lo dulce por amargo y lo amargo por dulce, porque según ellos no necesariamente la persona que nace con órganos genitales masculinos es hombre, porque ser hombre es una elección o una edificación social; es la formación o creación de una identidad de hombre o de mujer. ¡Ya no importa con qué sexo naces! Las enfermeras ya no podrán decirle a la mamá que nació un varón o una niña y las madres ya no podrán enseñarles a sus hijas a jugar con las muñecas porque la estarían condicionando en su libertad y derecho de elegir si será hombre o mujer.
¿Qué es la mentira? La mentira es una creación o invento; la mentira es algo que no existe. Lo que es y existe es la verdad, pero hay personas que crean una historia para engañar a otros y a sí mismos, de tal manera que hacen pasar la mentira por verdad y la verdad por mentira. La mentira es un invento que se dice con el objeto de tapar la verdad y que ésta no se conozca, pero Dios ha declarado que todo saldrá a luz. ¡Ya no podrás tapar tus pecados y tus mentiras! Quien tiene la verdad, quien se afirma en ella y es veraz, tiene certeza y seguridad. Quien se mueve a través de la verdad lo hace confiadamente pero el que miente tiene muchos problemas ya que tiene que estar acordándose de lo que dijo, tapando la mentira. La mentira aumenta la presión sanguínea, aumenta la ansiedad y el estrés porque el que hace uso de la mentira trabaja contra el poder de la verdad. Jesús declaró: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). También dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). La Biblia señala que Jesucristo es el logo de Dios, es la palabra encarnada de Dios. Juan 1:1 expresa: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. ¡Jesús es la palabra de Dios encarnada! Digamos que el que usa la mentira, se opone a Dios.
La UNESCO ha decidido pisotear la verdad e ignorar intencionalmente la historia; ha decidido vilipendiar una realidad que no se puede tapar. Ellos no pueden decir que esos cien mil judíos que se congregaron en el muro de los lamentos se equivocaron de lugar y tenían que haber ido a otro lado. ¡No pueden cambiar lo que dicen las escrituras! No pueden cambiar lo que dice la Biblia cuando Jesús subió al templo y decir que subió al santuario de Al-Aqsa y echó fuera a los cambistas. Jesús echo fuera a los cambistas en el templo construido por Herodes y esa es la verdad. ¡Ahí se practicaba la religión de los judíos! Quien no entiende éstas cosas, yerra.
¿Qué es el pecado? El pecado es una mentira. Cuando uno peca, sabe o no que está equivocado; puede saberlo o no, pero eso no quita que esté equivocado. La persona cree que va bien o sabe que va mal pero no le hace caso a la verdad y sigue en la mentira. Muchos son los que me han dicho que no pueden dejar la droga o el alcohol; o que no pueden dejar de adulterar. Ellos saben que están mal, sin embargo se consideran débiles para enfrentar la mentira que es un pecado, y obrar de acuerdo a la verdad. La verdad es la que te guía al blanco correcto. Si tú caminas en la verdad vas bien orientado, pero si estás pecando confías en una mentira.
¿Qué es la mentira del pecado? Que te está guiando, pero no al blanco sino a otro lado. ¡Compra la verdad y no la vendas! Quiero que entiendas que la verdad es más importante que el oro y que cualquier posesión; la verdad es más importante que tu familia. Tú no puedes despreciar la verdad, tienes que amarla. Jesucristo es la verdad y tienes que amarlo. Debes conocer la verdad, créela y encaminarte por ella.
Hablé con una mujer que se enamoró de una persona incrédula; ella desde hace tiempo me declaró que había un muchacho que conoció en la universidad y le gustaba mucho, según ella, el joven era muy bueno, pero no era creyente. Ya empezó mal porque la Biblia, que es la verdad, dice en 2ª de Corintios 6:14: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” Quien cree la Biblia, no dice que es una persona buena sino que es infiel. “Pero es bueno” dicen muchas mujeres y cuando se enamoran de un hombre bueno, oran por él, ejerciendo fe para que Dios lo cambie; pero la palabra de Dios que es la fe de Dios, te dice: “No hagáis yugo desigual con los infieles”. Hay personas que tienen fe contra la fe o fe contra la verdad; Dios te dice que no lo hagas y tú decides hacerlo pero vas a orar para que se convierta al Señor. Creen que tiene fe y que con su oración y ayuno lograrán torcerle el brazo a Dios y convertir a ese hombre o a esa mujer que aman. ¡Están creyendo una mentira! Tal vez conocerás algún caso así, en que el marido o la esposa se convirtieron, y yo te digo que la misericordia de Dios es grande, pero tú no puedes tentar la misericordia del Señor sino que tienes que creer la verdad. ¡Compra la verdad y no la vendas!
La fe y la verdad no se pueden separar; tú no puedes poner fe en lo que no es verdad; lo que está fuera de la palabra de Dios no es la verdad. No puedes poner fe en algo contrario a la palabra de Dios, porque el Señor te da la fe para que creas en su palabra, en su voluntad y propósito, no para que tú pienses que Él cambiará su voluntad, su propósito y su palabra. ¡Dios no te dará fe para que tú le tuerzas en brazo a Él! La fe es para que la verdad brille y la verdad es la voluntad de Dios. ¡La verdad es la palabra de Dios!
VERDAD Y FE VAN JUNTAS
Tuve una experiencia maravillosa con un amigo precioso, judío, con quien organizamos el viaje a Israel; él ama y busca a Dios, pero no tiene a Jesús en su corazón. Mi amigo vive cumpliendo reglamentos; hay seiscientas trece leyes en el judaísmo que ellos quieren cumplir meticulosamente, con los lavamientos de manos como ocurrió cuando confrontaron a Jesús por causa de que los discípulos no se levaban las manos para comer, con las oraciones y la lectura del Antiguo Testamento que deben hacer cada día. Los judíos se ejercitan en la piedad y en hacer el bien, pero no tienen la esencia de la verdad. ¡Cristo es el camino y la verdad y la vida!
Yo le conté a mi amigo la historia de mi abuelo, que éste antes de morir escribió un libro en el que declaró que él moría tranquilo porque sabía que su descendencia quedaba en las manos de Dios. Mi abuelo lo dijo con total certeza en la palabra de Dios. Mi amigo no entendía cómo podía ser así. Él tiene cinco hijas y se desvela por ellas, no quiere que nada malo les suceda ni que se desvíen y sufre al pensar en la posibilidad de que sus hijas se desvíen del camino. Entonces le recordé una promesa de Dios, que está en el Antiguo Testamento y dice: “…yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:5-6). Yo no necesito estar vivo para garantizar que mis hijos van a caminar en los caminos de Dios; yo sólo necesito creer en Dios y amarlo. El cumplirá su promesa de que bendecirá a miles, a los que le aman y guardan sus mandamientos; yo le amo y guardo sus mandamientos, y tengo paz porque he creído en la verdad. Yo no me apoderé de la verdad, la verdad se ha apoderado de mí. Le dije también que predico lo mismo que él y sé que mi descendencia será bendecida, entonces él se ríe y me pregunta cómo se hace eso, a lo que le respondo: “¡Si esa promesa es tuya y te la dio Dios en el Antiguo Testamento! Se la dio Dios a su pueblo y él no la puede creer pero yo que tengo a Cristo en mi corazón la creo y descanso en el Señor. ¡Cree y descansa tú también!” agregué, a lo que él me dice: “¡Cómo me gustaría tener la fe que tienen ustedes!” Se mata queriendo hacer el bien, pero no encuentra la paz porque la paz te la da la verdad. La verdad te da seguridad y paz; la fe en la verdad, en la voluntad de Dios. Quien está en la mentira vive temeroso y sometido al mal, se siente débil y trata de tapar el pecado y esto es tapar con mentiras la verdad, mas Dios te dice que no tienes que tapar con mentiras la verdad sino confesar la verdad de tu pecado. “Yo te perdono y te limpio”, te dice el Señor. “Yo te haré caminar en la verdad y no tendrás que estar mintiendo para tapar tu pecado. Confiesa tu pecado y yo te haré libre del poder que te está dominando”.
Con un grupo de pastores nos hemos levantado en contra de las declaraciones de la UNESCO y hemos compartido en las redes sociales que la UNESCO nos provoca aversión. Declaramos que este organismo ha atropellado la verdad; que ha vilipendiado la historia y la verdad y en dos días hemos llegado a seis millones de personas. ¡La verdad jamás podrá ser tapada! Más de veinte naciones árabes se han puesto de acuerdo para votar a favor del proyecto que señala que los judíos no tienen nada que ver con el muro de los lamentos y con la historia del templo. Israel tuvo un solo voto y cada país árabe, que son más de veinte, tienen un voto cada uno, pero lo más triste es que hay un gran número de países que tendrían que haber votado a favor de Israel y no lo han hecho por conveniencia política. Yo detesto la conveniencia política porque la conveniencia política también usa la mentira para tapar la verdad. Una gran cantidad de países que han votado a favor de los árabes tienen negocios de petróleo con ellos y no les importa la verdad sino la conveniencia geopolítica del momento. ¡Al mundo ya no le interesa la verdad!
Hemos asistido a esta triste realidad, que la mayoría no tiene la verdad y la pura verdad es que aunque el mundo entero vote en contra de la verdad, la verdad seguirá siendo la verdad. ¡No la podrán tapar! ¡La democracia no podrá tapar la verdad! Tristemente países como México y Brasil han votado en contra de Israel declarando con su voto que esa historia no existe. A lo bueno se le dice malo y a lo malo bueno; a la mujer se le dice hombre y al hombre mujer. Todo se trastorna, según la mentalidad del hombre, la verdad es relativa pero no es relativa según Dios. Cuando Dios estableció la ley de la gravedad, ésta no es relativa y siempre atrae a los cuerpos hacia abajo. Si no lo crees arrójate de un edificio alto y quedará demostrado que eres atraído hacia abajo. ¡La verdad de Dios no cambia! ¡La verdad de Dios es una ley! La verdad no es una cuestión cultural, no es cuestión de la época ni de la cultura de la gente; la verdad es la verdad eternamente. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35), dijo el Señor.
CONCLUSIÓN
No quiero que sigas dominado por tu pecado; has comprobado hoy que el pecado es un engaño y una mentira y que no te lleva por buen camino. ¡Tienes que aferrarte a la verdad y arrepentirte de tus caminos! Si has estado faltando a la verdad, tapándola con mentiras, has estado levantándote contra Dios, estás opuesto a Él, te mientes a ti mismo y no podrás avanzar. El Señor no va a aceptar la mentira y el engaño. Lo que el Señor puede hacer es extenderte su misericordia, perdonar tus pecados y librarte de toda maldad. Dios lo quiere hacer porque te ama. El Espíritu Santo te ayudará en tu debilidad, si sigues en tu mentira no llegarás lejos. Asistir a la iglesia no es suficiente, tampoco lo es cantar y ofrendar; tú tienes que caminar con Dios. El día domingo eres un santo pero el lunes te conviertes en un demonio; el domingo piensas en las cosas de Dios pero el lunes piensas como tus compañeros de trabajo o de estudio. ¡No puedes tener una doble vida con Dios! El Señor te ama y tiene misericordia de ti. No tengas temor de acercarte a Dios y mostrarle tu pecado porque Él te ama y desea perdonarte y limpiarte. El problema de la mentira es un engaño que opera a nivel mundial, como en el caso de la resolución de la UNESCO, y también a nivel individual. Es el mismo problema, por eso Dios condenará al mundo entero y rescatará para sí a los que amaron y anhelaron la verdad; a los que se aferraron a Cristo y lo dejaron entrar a su corazón. Si tú has estado engañando a tu cónyuge, si has estado engañando a tus jefes, a tu familia, a tu pastor; si estás preocupado o preocupada de que el pastor no se entere lo que estás haciendo a escondidas estás frito, estás frita. El problema no es con tu cónyuge, con tu jefe, no es con tu familia ni con tu pastor sino con tu Dios. ¡No tapes más tu pecado, confiésaselo a Dios antes de que sea tarde! Hoy es el tiempo de la gracia y de la misericordia; hoy es el día que Dios te ha dado para arrepentirte. El Espíritu Santo está golpeando la puerta de tu corazón y te dice: “Pídele a Cristo que te perdone y te limpie con su sangre preciosa”.
“La palabra ha sido dada Espíritu Santo, toca los corazones en esta hora, te lo pido en el nombre de Jesús. Libera de toda cautividad y de toda mentira; libera de todo afán y ansiedad Padre, de toda maldición, de amarguras y temores. Venga tu verdad y tu paz sobre cada vida, en el nombre de Jesús”.
Repite esta oración y dile a Dios: “Padre, vengo a ti en el nombre de Jesús a pedirte que me perdones. La mentira, el engaño y mi pecado han estado hasta este día gobernando mi vida. Perdóname Señor, sólo tú me puedes hacer libre. Por tu misericordia soy libre, por tu sangre soy libre. Yo creo y confieso que en ti hay poder para librarme de las ataduras del infierno; tú me libras de condenación y del poder del mal. Declaro que tuyo es el poder, la gloria y la honra Padre, en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCIÓN
Quiero hablarte acerca de conceptos que debemos entender bien y mantener firmes en nuestras vidas; uno de ellos es que el matrimonio no es un proyecto entre dos personas, sino que es un proyecto de Dios. Por lo tanto no existe eso de que ibas pasando, la miraste, entonces vino un angelito y quedaste flechado; esas son cosas que tienen que ver con el folklore del enamoramiento, del noviazgo y del matrimonio pero es Dios el que está en el asunto del matrimonio desde que naces hasta que mueres. Es el Señor el que guía tu vida, sólo que tú tienes que dejar que Él vaya al volante. Dios forma los matrimonios, por ejemplo, lleva a una persona a otro país y allí se enamora; así sucedió con una de las jóvenes que está ayudando en el hogar de niños en Haití: Vanny se fue de Uruguay a servir en esa nación y allá Dios la casó con un hombre de color. En mi caso fue distinto, ya que Marta, mi esposa, vivía al lado de mi casa, así que yo jugaba a la pelota con mis hermanos y la arrojaba para la casa del vecino, entonces me asomaba y gritaba: “Marta, ¿puedo pasar? ¡Quiero sacar la pelota!” Lo cierto es que fue Dios quien intervino, y no cupido. Yo vivía al lado de la casa de Marta y me crié con ella y nunca me había percatado de lo linda que era y un día dije: “¡Uuuuuuuuuu!”
Dios diseñó al hombre y a la mujer, los dos tienen distintos diseños, no sé si estás al tanto del asunto. Debemos tener en cuenta que cuando existe un diseño, existe también inteligencia, por lo que donde hay diseño hay inteligencia; yo no creo que un vaso haya sido pensado por la casualidad sino lo hicieron con un fin y es el de contener líquidos. Alguien lo pensó y alguien lo diseñó y siempre, detrás de un diseño hay inteligencia. En el caso del hombre, la inteligencia es de Dios y no de la madre naturaleza ni del azar; yo no creo que el azar sea tan inteligente para formar un hombre tan bien formado y tan lindo como yo, tampoco creo que haya creado una mujer tan linda como mi esposa. Como yo soy inteligente, no puedo creer que de la nada surgió un ser humano como yo, pero eso es lo que se enseña en las escuelas y universidades para justificar el hecho de que Dios no existe, que provenimos de la materia, que somos fruto de la casualidad o del azar. El azar hizo a una mujer, que vino a existir en el mismo tiempo en que existía un hombre, que también hizo el azar para que ellos se juntaran y tuvieran hijos. ¡Esto es difícil de creer!
Dije que hay diseño y hay inteligencia y si hay diseño e inteligencia entonces hay propósito, porque si tú encuentras algo que no tiene forma ni se sabe para qué es, tal vez lo haya hecho la casualidad, en cambio un tenedor por ejemplo, fue hecho con un propósito, alguien pensó que a la vaca había que pincharla. El tenedor es fruto de un diseño inteligente y el propósito de éste no es tomar sopa sino pinchar los alimentos sólidos y llevarlos a la boca. ¡Todo diseño tiene propósito!
TODO DISEÑO TIENE PROPÓSITO
Cuando Dios hizo al hombre y a la mujer, los hizo con un propósito, y cuando los unió en una relación llamada matrimonio también fue con un propósito; no es una unión casual ni un proyecto entre un hombre y una mujer sino que es un proyecto de Dios, por lo tanto hay propósito y los proyectos de Dios son trascendentes. El Señor no creó a los hombres y a las mujeres y los puso en el mundo para luego observar a ver qué hacían sino que Él tiene proyectos con la humanidad; su plan era poblar el planeta Tierra y rescatarlos para formar una familia, para darles vida eterna y que esas personas poblaran el reino de Dios y reinaran juntamente con Él.
El matrimonio no es la imposición de la religión ni de la sociedad; el matrimonio es un proyecto con propósito de Dios para bendición del mundo y el Señor pensó el matrimonio para que las generaciones a través de éstos fuesen bendecidas, seguras, llenas de esperanza, felices y animadas.
Dios no quiso poner una carga opresora sobre el hombre y la mujer sino que quiso bendecir al mundo, porque su deseo fue que no haya hijos rechazados o no deseados. El Señor siempre quiso que los hombres amaran a las mujeres y que éstas los amen a ellos y deseen tener hijos, y que usen sus diseños tanto de mujer y de hombre para ser los mejores padres y las mejores madres. Para que el plan saliera bien, Dios puso virtudes en el hombre y en la mujer, y les dio a cada uno ciertas cosas que el otro no tiene y desea. La mujer desea tener a su lado un hombre que la cuide, que la ame y la proteja, ella necesita apoyarse en él; la mujer de Dios quiere y necesita ser la ayuda idónea del hombre y luchar junto a él por los proyectos de Dios.
Dice Génesis 2.24: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Dios creó a la mujer del costado del hombre; cuando Dios sacó la costilla de Adán sacó algo de él e hizo una mujer y se la presentó al hombre, por lo que Adán declaró: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne…” Ya no serían dos sino una sola carne, esto es, unidos en todo lo que tiene que ver con lo natural, unidos en cuerpo, en alma y espíritu. Dios no hizo a la mujer para que ésta sea competencia del hombre. Cuando la mujer se harta del hombre o se desencanta de él, quiere independencia, quiere ser ella y que el hombre no se meta en su vida, de ahí surge el matriarcado, es decir, el gobierno de la mujer en el hogar, donde la mujer lleva los pantalones y el marido no existe. Hay mujeres que dicen que no necesitan un hombre para tener hijos, ellas se eligen a la carta el semen de cualquiera y tienen los hijos que quieren porque se saben manejar solas y no necesitan de nadie. ¡Esas mujeres son una costilla autogestionante!
Cuando el hombre no entiende qué es él es para la mujer, cuando no entiende para qué fue creado en relación a la mujer, se cree el macho, de ahí surge el machismo, esto es cuando el hombre se cree superior a la mujer y ésta tiene que obedecerlo y someterse porque él es el hombre. Cuando éste piensa que es superior se produce un desbalance moral; si para él la mujer es inferior no le tiene que rendir cuentas a ella porque es el macho, entonces se puede acostar con cualquiera, en cambio su mujer no. En el mundo hay muchos hombres que destrozaron sus hogares porque se creyeron que podían adulterar cuanto quisieran.
En un encuentro de matrimonios en el que estuvimos ministrando, una mujer le confesó a su esposo que le había sido infiel en el tiempo en que estuvieron separados; la separación fue provocada por él ya que se drogaba además de ser muy mujeriego. En ese tiempo en el que estuvieron separados y en que él no quería saber nada de su esposa, aunque ella lo buscaba porque quería reconciliarse, viendo que era imposible, sucedió que la mujer se encontró con un ex novio y se acostó con él. El marido se enteró de esto en el encuentro en el que participaron, y se fue muy enojado. Cuando el hombre se cree superior, acepta para él normas morales que no acepta para la mujer.
Dije que cuando la mujer se cree superior al hombre surge lo que llamamos el matriarcado y cuando es el hombre que se cree superior surge del machismo; todo esto son distorsiones del plan de Dios. La Biblia nos enseña que el matrimonio es un prototipo o un reflejo en la tierra de lo que sería la relación espiritual que existe entre Cristo y la iglesia, también nos enseña que Jesús es la cabeza de la iglesia y la ama de tal modo que se entrega, dando su vida por ella, la cuida y la sustenta, así debe ser el varón. La iglesia se sujeta y ama a Cristo y le es fiel; eso es lo que el matrimonio está llamado a ser, un reflejo de la unión entre Jesucristo y la iglesia. El Señor está enamorado de su amada y la iglesia es la unión en un solo cuerpo de todos aquellos que han sido limpiados por la sangre preciosa de Jesucristo y tienen vida juntamente con Él; Jesús ya les ha dado vida y están unidos desde aquí abajo y por toda la eternidad.
Los hombres debemos aspirar a ser con nuestras esposas como Cristo es con la iglesia. Dios decidió que por la unión del hombre y la mujer sean un solo cuerpo, lo cual significa que no hay separación y que esa unión es para siempre hasta que la muerte los separe, y estableció que la relación entre el hombre y la mujer debe ser una relación de pacto así como Cristo estableció una relación de pacto con la iglesia. Al celebrar la Santa Cena, cuando Jesús levantó la copa de vino y la bendijo, dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros”. (Lucas 22:20) Jesucristo se comprometió con nosotros mediante un pacto y quiero hablarte acerca de la importancia del compromiso y de lo que nosotros declaramos con nuestra boca ya que cuando un hombre y una mujer hacen un pacto hablan con su boca y prometen mutuamente amarse en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza y ser fieles el uno al otro hasta que la muerte los separe.
Hay algo muy importante a resaltar en un pacto; la Biblia dice en 2ª Timoteo 2:13: “Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo”. El amor de Dios con nosotros es un pacto unilateral ya que el Señor se compromete conmigo a ser fiel aunque yo le sea infiel. Cuando existe un verdadero pacto entre un hombre y una mujer no es un contrato entre dos personas sino una unión de dos personas que unilateralmente se prometen amor y fidelidad en cualquier circunstancia. El amor no cobra, sino que da; entonces la mujer promete al hombre amarlo pase lo que pase, aunque él le sea infiel y aunque no cumpla lo que promete y el hombre declara exactamente lo mismo. No depende de cómo se comporte mi cónyuge ni de lo que haga, porque yo he decidido delante de Dios amarlo.
El matrimonio no es un contrato ya que en éstos hay clausulas, por ejemplo, está especificado que si tú pagas tienes derecho a recibir lo que se estipuló pero si no lo haces entonces te cobran multa; en definitiva, un contrato se trata de que si tú cumples con tu parte yo también cumplo con la mía pero si no haces lo que prometiste yo soy libre de no cumplir lo que te he prometido; esto, pues, es muy diferente a un pacto. El pacto matrimonial es como el que Dios tiene con la iglesia; Él nos amó con amor eterno y no lo hizo porque somos buenos, a mí no me amó porque soy bueno ya que no lo soy ni me amó porque soy justo, Dios me amó desde la eternidad con amor eterno porque es su condición y su fidelidad es inamovible. Al hablar de fidelidad entendemos que hablamos de algo que no existe en el corazón del hombre, sólo existe en el corazón de Dios y en quien el Señor ha puesto el poder y la capacidad de ser fiel.
El matrimonio es la unión de personas que han entendido que Dios es el autor del verdadero matrimonio ya que hoy en día vemos unión entre dos hombres, dos mujeres, etc. Yo me refiero al que diseñó el Dios inteligente; el Señor pensó en la unidad entre el hombre y la mujer para cumplir sus proyectos eternos. Yo tomo muy en serio las uniones matrimoniales y me siento un héroe cada vez que caso a una pareja; está tan vapuleado el matrimonio y tan complicado, que aquellos que luchamos por el matrimonio que Dios estableció realmente somos héroes.
Con mi esposa nos fuimos al interior del país a oficiar un matrimonio y nos regresamos enseguida ya que comenzaba en Monte Beraca un encuentro para matrimonios, pero al llegar a la ceremonia les dije a los novios que estaba ahí porque consideraba que el casamiento era un acto sublime ya que donde hay un hombre y una mujer que quieren invitar a Dios a que selle ese pacto es algo maravilloso. Creo que estamos haciendo historia en un país con altos índices de divorcio, más que casamientos, esto es porque la infidelidad es el fruto del corazón del hombre. En la ceremonia de la que participé, el juez de paz dijo a los novios entre otras cosas que se debían fidelidad uno al otro. Yo quedé impresionado porque el estado no enseña de fidelidad, más bien apoya el hecho de que las personas pueden tener relaciones con quien quiera, donde quieran sin que nadie le pueda recriminar, ni siquiera el cónyuge. Según el estado tú puedes acostarte con el vecino a sabiendas de tu esposo porque eso forma parte del derecho al placer sexual de las personas. Así que por un lado te permiten esas prácticas y por otro te dicen que los contrayentes de deben fidelidad mutua. El estado les pide a las personas una virtud que sólo Dios tiene y que existe en un matrimonio, siempre y cuando Dios sea el primero en esa unión. Si Dios es primero en el matrimonio, entonces habrá fidelidad; en cambio, las personas que rechazan y repudian al Señor y se alejan de Él son propensas a infidelidades y divorcios porque salen de la dimensión de la gloria y del poder de Dios.
El Señor exige que tu “sí” sea sí y que tu “no” sea no y no quiere que uses la conveniencia luego de haber empeñado tu palabra. Algunos se casan prometiendo amar a su cónyuge en la salud, en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza, etc. Pero al tiempo se lamentan: “¿Qué te habré visto para casarme contigo? Debí haber estado ebrio para haber aceptado”.
Conocí una pareja que estuvo siete años de novios porque querían estar seguros de que se amaban antes de tomar la decisión de casarse; siete años fornicando sin ningún compromiso aparente, para asegurarse de que a la hora del matrimonio todo iba a funcionar bien, pero se casaron y a los tres meses se separaron. ¡La fidelidad no surge del corazón del hombre, sino del corazón de Dios! Cuando un matrimonio busca a Dios con todo su corazón, el Señor resiste los poderes del mal que quieren destruir su proyecto. El matrimonio de Dios está diseñado y pensado por Él desde el Edén; el matrimonio civil del estado es una invención de éste que surgió muchos siglos después. Es infinitamente superior y más importante el casamiento religioso o aquel que se lleva a cabo ante Dios, que el matrimonio civil. Los jueces dicen que es el único matrimonio que reconoce el estado de la República Oriental del Uruguay y no reconoce otro y hay muchas contradicciones al respecto.
Como Dios ama al hombre y desea que las generaciones que nacen sean bendecidas, quiere matrimonios bendecidos, quiere esposos que amen a sus esposas y esposas que amen a sus maridos y que tengan un pacto de fidelidad entre ellos, sustentados en la gracia y el poder de Dios.
Malaquías 2:13 dice así: “Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto”. Dios no está obligado a aceptar tu ofrenda, si ésta no le agrada, porque Él ve tu corazón. En estos versículos, la Biblia te enseña que si eres desleal con tu esposa, el Señor no recibirá con agrado tus ofrendas. Yo fui áspero con mi esposa en un tiempo, pero leí en el Nuevo Testamento que no debíamos ser ásperos con nuestras esposas y que debíamos vivir con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso frágil y como coherederas de la gracia de la vida para que nuestras oraciones no sean estorbadas, y yo quería la bendición de Dios. Para que el Señor me escuchara yo tenía que dejar de ser áspero con mi esposa y no era fácil para mí porque muchas cosas que ella hacía o decía me desagradaban, entonces me enojaba, pero cuando entré en razón de que mis oraciones iban a ser estorbadas, decidí tratarla bien. Yo le decía con cariño: “¡Hola, mi amor!” Y lo miraba a Dios como diciéndole: “¿Viste como la trato no?” No te digo que cambié de un momento a otro pero desde ese tiempo hasta hoy he ido mejorando en mi trato con mi esposa. Hoy en día vivo agradecido por ella, lo que antes me molestaba de Marta, ahora me causa gracia. Dios puede transformar tu corazón y tu mirada y llevarte a aceptar a una persona así como es, y aun así amarla igual. Mi esposa se siente bendecida y cuando yo la bendigo y la trato bien ella me bendice, entonces al ser bendecido por ella, la re contra bendigo y ella en respuesta me re contra bendice y así vivimos bendecidos.
EL PACTO CON LOS GABAONITAS
Leemos en 2ª Samuel 21: “Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas”. Los gabaonitas eran una especie de remanente de los amorreos, eran un pueblo que quedó de la conquista de Israel en la época de Josué, cuando Dios le dijo que le daría la tierra prometida y le ordena que destruya las ciudades de los amorreos, a sus dioses y a sus moradores, hombres y mujeres porque les entregaría la tierra a ellos ya que el Señor estaba hastiado de los amorreos por causa de sus fornicaciones, de su idolatría y crímenes. Entonces Josué salió a conquistar la tierra y la orden fue que no debía quedar nadie vivo, mas los gabaonitas viendo todo lo que había sucedido, armaron un plan para hacer alianza con el pueblo de Israel y en Josué 9 leemos: “Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai, usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados, y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y todo el pan que traían para el camino era seco y mohoso. Y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con nosotros…Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de tierra muy lejana, por causa del nombre de Jehová tu Dios; porque hemos oído su fama, y todo lo que hizo en Egipto, y todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán… Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos provisión para el camino, e id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos; haced ahora alianza con nosotros. Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para el camino el día que salimos para venir a vosotros; y helo aquí ahora ya seco y mohoso. Estos cueros de vino también los llenamos nuevos; helos aquí ya rotos; también estos nuestros vestidos y nuestros zapatos están ya viejos a causa de lo muy largo del camino. Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová. Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza concediéndoles la vida; y también lo juraron los príncipes de la congregación. Pasados tres días después que hicieron alianza con ellos, oyeron que eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos. Mas todos los príncipes respondieron a toda la congregación: Nosotros les hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar”.
A Josué y a los príncipes del pueblo les había parecido veraz lo que les habían contado los gabaonitas y accedieron a hacer alianza con ellos pero no consultaron a Jehová para ver qué debían hacer. Una vez que sale la palabra de tu boca, Dios quiere que seas fiel a lo que has dicho, por eso dice la Biblia que vamos a dar cuenta de toda palabra ociosa que salga de nuestros labios. No podrás justificarte delante del Señor en ese día, que no sabías lo que estabas diciendo. ¡Dios tiene en cuenta y anotada cada palabra ociosa que sale de nuestra boca! Entonces Jesús dijo: “No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies…Pero sea vuestro hablar: Sí, sí y vuestro no, no…” Dios detesta que habiendo hecho un pacto, no lo cumplas.
Cuando el pueblo de Israel se dio cuenta que había metido la pata ya no había vuelta atrás porque sabían que Dios les iba a demandar que cumpliesen el juramento que habían hecho. Pasaron de esto más de cuatrocientos años, ese fue el período de los jueces, después de ellos vino el período de los reyes y entonces llega el primer rey, Saúl; y cuenta la Biblia que éste, por celo a favor de los israelitas mató a casi todos los gabaonitas. Según lo que nos relata 2ª de Samuel, quinientos años después de esto, hubo hambre en Israel y David le pregunta a Dios, y el Señor le dijo: “Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas”. Uno se pregunta por qué no sucedió eso en el tiempo de Saúl y ocurrió cuando David estaba reinando; porque Dios es Dios de las generaciones y cuando hay maldad en el corazón de las personas, la maldición puede que le llegue ahora, mañana o pasado mucho tiempo. Si eres fiel a tu esposa o a tu esposo, si tu si es si y tu no es no, Dios te bendecirá a ti y después de ti a tus generaciones. “…Porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”, dice el Señor. ¡Yo sé que mis generaciones serán benditas! Yo no estoy trabajando sólo para recibir bendiciones en esta tierra, los que me siguen también recibirán bendiciones; tengo muchos hijos espirituales y ellos van a recibir bendición por haber recibido la palabra que les he predicado.
2ª de Samuel 21:2 y 3 dice así: “Entonces el rey llamó a los gabaonitas, y les habló. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del resto de los amorreos, a los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento; pero Saúl había procurado matarlos en su celo por los hijos de Israel y de Judá.) Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros, o qué satisfacción os daré, para que bendigáis la heredad de Jehová?” La heredad de Jehová eran los israelitas, ellos eran los bendecidos. Dios le había dicho a Josué que los conquistara y destruyera porque Él estaría con Josué. El pueblo de Israel contaba con el respaldo de Dios pero resulta que ahora había una hambruna tremenda en la nación y tenían que ir a los gabaonitas para saber qué es lo que ellos querían a cambio de que los perdonen y bendigan. ¿Qué tenían que perdonar los gabaonitas a los israelitas? Tenían que perdonarlos porque faltaron al pacto que habían hecho con ellos. En lugar de ir los gabaonitas a pedirles su bendición a los israelitas fue todo lo contrario, porque hubo un pacto que no se cumplió. 2ª Samuel 21: 4al 6 nos dice: “Y los gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros querella sobre plata ni sobre oro con Saúl y con su casa; ni queremos que muera hombre de Israel. Y él les dijo: Lo que vosotros dijereis, haré. Ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruyó, y que maquinó contra nosotros para exterminarnos sin dejar nada de nosotros en todo el territorio de Israel, dénsenos siete varones de sus hijos, para que los ahorquemos delante de Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo los daré”.
Dios demandó que el pacto sea cumplido y Él te va a demandar a ti lo que le has prometido a tu cónyuge delante de su presencia. En el caso de los matrimonios, Dios va a exigir que se cumpla con fidelidad el pacto y sabemos que esto no será posible si no es con el poder de Dios. Algunas mujeres dirán: “¡Es muy difícil lo que me está pidiendo Dios porque a este hombre no lo aguanto más!” Tendrías que haberte dado cuenta antes de abrir tu boca; tú te comprometiste con tus palabras que ibas a amar a tu esposa y le ibas a ser fiel. “Ah pero ya no puedo serle fiel. ¿Quién la aguanta a mi mujer?” La fidelidad no viene de tu corazón ni de tu voluntad sino de tu relación con Dios. El Señor es fiel y obrará en ti para que tú seas fiel.
Un matrimonio es una relación entre tres personas no dos, es el esposo, la esposa y Dios en el medio; Dios en la cama, en la cocina y en todos lados. Lleva esto también a otros ámbitos de tu vida. ¿En qué te has comprometido en tu trabajo? ¿Qué fue lo que le prometiste a tus amigos? No te desdigas, no seas como los que no tienen Dios porque tú tienes Dios y debes cumplir con las palabras que has hablado. “Pastor, pero es difícil” ¡Claro que es difícil! Si no fuera así entonces no necesitarías a Dios, pero la prueba de que caminas con Dios es que aun en las situaciones más difíciles y complicadas cumples con lo que prometiste porque estás confiando en el Dios que te acompaña, que te respalda, te sustenta, te cubre, te defiende y te bendice. Claro que para poder disfrutar de una vida y un matrimonio bendecido tienes que amar a Dios con todo tu corazón y establecer un pacto con Él. Sucederán muchas cosas que no entiendes y te preguntarás por qué Dios permitió eso y el Señor te responderá: “Prometiste amarme pase lo que pase y confiar en mí en todo tiempo”. Confío en ti Señor, en las tinieblas y en la luz, en la enfermedad y en la guerra, donde sea que me encuentre confío en ti. Te amo, Señor. Yo he hecho un pacto contigo y nunca te voy a reprochar nada. Y Dios ha hecho un pacto conmigo y me ha dicho: “Nunca te voy a reprochar nada, te voy a amar”.
CONCLUSIÒN
Cuando pienso que Dios me amó y no le importó cómo era yo, me maravillo por lo grande de su amor porque no dependió de que si yo lo merecía o no y cuanto más vil era yo, más me amaba el Señor. El vínculo que tenemos con Dios nos ayuda en el vínculo con nuestro prójimo; no amamos a las personas porque nos gustan, porque son lindas y buenas, las amamos porque el amor de Dios está en nosotros y las valoramos porque Dios las valora. El Señor te ayude a mejorar tu relación con Él, con tu cónyuge y con tus hijos. Nosotros no sabemos ser fieles, hemos postergado a nuestros hijos por algún afán de la vida.
El hombre que casé me dijo que le gustaba tanto su profesión y que ésta le demandaba tanto que él podría trabajar diez o doce horas diarias y aun los fines de semana, y por eso fue que perdió su primer matrimonio porque no supo cuidar a su esposa e hijos. Lo que sucede es que si uno valora más otras cosas que a Dios se le desacomodan todos los valores en le vida. No es más tu trabajo que tu esposa, no es más tus ganas de salir a cazar o tu deporte que tu esposa; tu casa y todo lo que puedas conquistar no son más que tú esposa porque el valor más grande que tienes es ella misma. ¡El valor más grande que tienes es tu esposo, mujer! Quien entiende esto, entiende que el valor más grande por sobre todas las cosas es Dios. Sólo entenderás el valor de las cosas cuando entiendas el valor de Dios.
Si le fuiste infiel a tu cónyuge, si fuiste infiel a la hora de cumplir un contrato o una promesa dile a Dios: “Señor, no te valoré a ti y he perdido tanto, me he enfriado y ni siquiera sé cómo pasó. Me enojé con alguien y guardé ese enojo y eso endureció mi corazón entonces dejé de congregarme y de orar. Hoy recibo tu palabra Señor, y entiendo que tengo que temblar a tu palabra, que tengo que valorarla y creerla. Padre, lo que tú me enseñas hoy es de mucho valor y puede repercutir en bendición o en maldición para toda mi vida y después de mi existencia aquí en la tierra. Líbrame de mis maldades, Señor. Ayúdame a cumplir mis pactos y líbrame de tomar livianamente lo que sale de mi boca, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCIÓN
Leemos en 2ª Tesalonicenses 1:3: “Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás”.
Notamos en este pasaje bíblico, que la fe crece. Hoy tienes que atesorar esta verdad en tu corazón y no debes permitir que tu fe decrezca y se estanque. ¡Tienes que batallar para que esa fe crezca! Jesús preguntó a quienes estaban con Él: “Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”
Quiero decirte que el diablo batalla contra la fe porque él sabe que la gente que tiene fe, obtiene las bendiciones del Señor, arrebata los proyectos de Dios y emprende las obras del reino de los cielos. La gente que tiene fe vence las dificultades, porque la fe es un poder dado por Dios para lograr el éxito en medio de dificultades, ya que hay toda clase de circunstancias que se levantan para detenernos y quitarnos fuerzas para cumplir el propósito de Dios.
ES JUSTO QUE PADEZCAMOS PERSECUCIÓN
El apóstol Pablo veía que la fe de los Tesalonicenses estaba creciendo y por eso declaró: “Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis”.
¡Pablo está diciendo aquí que es justo que padezcamos persecución! Él estaba muy contento con los de Tesalónica porque su fe estaba creciendo, su amor se conocía y también se veía cómo ellos participaban amando a los demás y tenían paciencia en medio de persecuciones y de tribulaciones, pero también agregó que eso de las tribulaciones eran una demostración del justo juicio de Dios para que sean tenidos por dignos del reino de Dios.
Los tesalonicenses estaban creciendo en fe y en amor en medio de tribulaciones y persecuciones. Quiero aclarar que hay tribulaciones que vienen por causa del pecado, por tomar malas decisiones y por nuestros yerros, caprichos, sentimientos o deseos; hay tribulaciones que vienen por no estar en el propósito de Dios, pero tampoco se salvan aquellos que están dentro del propósito de Dios, porque ellos también sufren persecuciones y tribulaciones; cuando en tu vida persiste la pobreza y la miseria, si todos los meses estás juntando las moneditas para poder pagar las cuentas, te quedas sin trabajo porque te echan, los ladrones entran a tu casa, se te rompen las cosas en tu casa y tú quisieras estar en un lugar especial adorando y alabando, disfrutando de la presencia de Dios pero el diablo no te deja pensar en el Señor porque te distrae con la factura que no has podido pagar, en la enfermedad que te sobrevino y en el medicamento que tienes que comprar pero no te alcanza el dinero, etc., será necesario que revises tu vida y las decisiones que estás tomando.
Hay otro tipo de tribulaciones, por ejemplo, los parientes que te detestan porque tú has cambiado mucho y ahora vas a la iglesia de Márquez, entonces dicen que te has vuelto un fanático y ya no los visitas, tampoco bebes con ellos como lo hacías antes. Ahora ya no eres uno más de ellos porque hay ciertas costumbres que has dejado y te lo hacen notar, entonces ya no sabes cómo presentarte delante de esos familiares.
Te acontecen pues, calamidades y no sabes cómo explicar por qué te ha sucedido eso o alguna otra persecución. Nos ha ocurrido, que una senadora ha dicho de nosotros los evangélicos que somos peligrosos y fundamentalistas, y que los fundamentalistas son de lo peor que hay. Los fundamentalistas somos los que creemos verdades eternas que son las verdades que habla la Biblia, por ejemplo, si nosotros defendemos el matrimonio heterosexual entre un hombre y una mujer, para algunos somos de mente cerrada o retrógrados ya que estamos en contra del mover del mundo y de la nueva modalidad de matrimonios que pueden ser de tres o dos hombres y dos mujeres, etc. Somos fundamentalistas porque tenemos fundamento estable e inamovible; somos fundamentalistas porque estamos en contra, por ejemplo, de que el Estado haga negocio con la droga. El Estado produce combustible, cemento portland, alcohol y bebidas alcohólicas entre otros negocios que tiene, y últimamente tiene el negocio de la marihuana y por defender a nuestros jóvenes del flagelo de la droga, nos catalogan de fundamentalistas. Por no estar de acuerdo con el aborto somos fundamentalistas y peligrosos. Los fundamentalistas son un grupo de gente retrógrada que se aferra a los mandamientos de Dios y ponen al Señor y a sus mandamientos sobre otros mandamientos. Yo me pregunto, ¿tan malos somos? Nosotros fomentamos la familia tradicional compuesta por un padre, una madre y los hijos, y ellos le llaman: familia impuesta por la religión.
Hay una corriente en el mundo que está tratando de destruir los fundamentos. Para este pensamiento, la familia tradicional es una estructura retrógrada; incluso en la actualidad este término se ha redefinido. Ahora, si por imponer una ideología política te levantas en armas, matas, secuestras gente, y decides a quién matar y a quién dejar vivir, eso no es fundamentalismo, sino defender la patria. No obstante, nosotros somos perseguidos porque queremos ejercer nuestros derechos ciudadanos, ya que no se considera conveniente que participemos de la vida política y tratemos de pregonar nuestras verdades y valores en lo que a la política se refiere; ellos están de acuerdo que tengamos libertad religiosa para predicar, pero adentro de los templos y no afuera.
Hay muchos tipos de persecuciones y si vemos en los países musulmanes, en la China y otros lugares, los cristianos sufren persecuciones aterradoras. Se están destruyendo iglesias, matan a los cristianos o los encarcelan porque son peligrosos. Por tal motivo muchos se cuestionan si vale la pena ser cristiano. Yo te digo que hay cristianos que nunca van a padecer persecución porque no están dispuestos a hacer la obra de Dios, no les interesa hacer la voluntad de Dios, más bien su propósito es que el evangelio les provea de bendición como un cónyuge, hijos, casa, prosperidad, etc. Pero no toman la decisión de honrar a Dios con sus vidas, con sus fuerzas, su tiempo y sus bienes. Si no sirves a Dios no padecerás persecución, pero todo aquel que quiera hacer la voluntad de Dios, según la Biblia, padecerá persecución de adentro y de afuera.
Nosotros nos estamos esforzando por predicar el evangelio porque nos ha hecho bien y le hace bien a la sociedad. En Haití un niño arañó a otro en el ojo y según los médicos, podría perder la vista, pero allá están los hermanos cuidándolo y pidiendo oración por él. Yo veo a esos niños en Haití que están siendo criados con tanto amor y ese no es más que el amor de Dios como dice en 2ª Tesalonicenses: “…el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás”. Los hermanos de allá corren de un lado a otro en cada hospital porque quieren salvarle el ojo a uno de nuestros niños. ¡Los valores que impartimos son preciosos!
Hoy en día los hijos no son tan amados sino que son muy desvalorizados y no se tienen en cuenta; pero en nosotros el amor se manifiesta de una manera especial. Una de las secretarias de la Iglesia, Graciana, tuvo familia hace unos días y su bebé presentaba dificultades así que le tenían que hacer una cesárea; los médicos les habían dicho que el bebé iba a nacer con un problema pero a ellos no les importó ya que lo iban a amar igual, aunque no faltaron las insinuaciones para que abortara. Su hijito estuvo internado varios días en el CTI y ella iba al sanatorio para amamantarlo cada tres horas y se volvía a su casa y así estuvo varios días. El esposo que no tuvo una buena paternidad y estuvo en la droga, se siente feliz con su hijito, le da la mema, le cambia el pañal; Dios realmente ha hecho una obra maravillosa en ese hombre. Las enfermeras han felicitado a Graciana por el esposo que tiene, porque ven la dedicación y el amor con que cuida al bebé. Mientras Graciana esperaba en una sala que le hicieran la cesárea, al lado de ella había una joven, a quien le preguntó si ella también estaba embarazada y le respondió que sí; le preguntó para cuándo esperaba familia y la mujer le dijo que estaba allí para practicarse un aborto. La mamá de Graciana, cuando se enteró que estaba embarazada de ella, hizo de todo para abortarla pero no le dio resultado. Resulta que Graciana es una bendición para su madre y ella no tiene una mejor amiga más que su hija y viceversa. Ella y su mamá le contaron su experiencia a la joven y le pidieron que no abortara; la mamá de Graciana le dijo que hizo muchas cosas para quitársela pero hoy está feliz con su hija y ahora espera a su nieto con mucha expectativa. La joven les dijo que no tenía cómo mantener a su bebé a lo que Graciana le sugirió que lo tuviera y se lo diera a ella, pero ésta contestó que ya era una decisión que había tomado con su pareja. La mujer se veía muy atribulada y se puso a llorar, entonces, en un momento se levantó, se secó las lágrimas y les dijo: “¿Saben qué? No voy a abortar”. ¡Y se fue!
¡Lucha por la vida! ¡Es Dios el que hace nacer! El Señor está sembrando vidas en el planeta porque tiene planes y propósitos con las personas. ¡No te opongas a los planes de Dios! El diablo quiere la muerte, sacrifica a los bebes en el altar de los demonios y no hay cosa más linda para él que ultrajar la inocencia y burlarse así de Dios. Nosotros luchamos por la vida, que los bebés no sean abortados, trabajamos para rescatar a los drogadictos, a las familias, a los matrimonios. Aunque muchos vienen a pedir consejo para poder restaurar su matrimonio y se lo damos, pero se enojan porque no les gusta lo que le decimos y terminan hablando mal de nosotros. Son muchas las situaciones adversas que atravesamos, que nos han llevado a preguntarnos si vale la pena seguir luchando y la respuesta es sí, vale la pena porque sabemos que en medio de las tribulaciones, nuestra fe, crece.
NUESTRA FE SE PERFECCIONA EN LA TRIBULACIÓN
Cuando te suceden adversidades te enojas y como no sabes con quién enojarte te la agarras con Dios y cuestionas: “¿Por qué Dios permite que me pase esto?” El apóstol Pablo declaró: “Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan”. ¿Cómo hace Dios para juzgar a los malvados? ¿Qué es lo más importante que tiene Dios en el mundo? Sus hijos, los que Él ha comprado con precio de sangre, a quienes ha limpiado y les ha dado vida eterna. ¿Con quién se complace Dios? ¡Con sus hijos! ¿Has notado cuando alguien ataca a un niño estando la madre cerca? La madre salta como una leona a defender a su hijo porque es lo más precioso que ella tiene. Las madres tienen celo por sus hijos, sólo ella puede rezongarlos y nadie más. Y los niños aprenden enseguida; cuando yo le digo a mi nieta que me voy a enojar con ella, enseguida me responde: “¡Vos no sos mi mamá!”
Los malos se levantan contra los hijos de Dios. Una vez, un pastor amigo me invitó a pescar, en total éramos tres pastores. Habíamos alquilado una lancha que manejaba una persona que sabía dónde pescar y que nos ponía la carnada en el anzuelo. Salimos por el río Paraná en busca de los peces dorados y después de conversar un rato con el hombre, le dijimos que estaba rodeado porque los tres éramos pastores y le comenzamos a hablar acerca del evangelio, y en un momento nos dice: “Yo los detesto a ustedes porque mi señora comenzó a ir a una de esas iglesias de ustedes y antes, sexualmente yo hacía lo que se me daba la gana con ella, pero desde que se convirtió ya no puedo hacer todo eso que hacía”.
Hablando de intimidad, hay pastores que predican que fuera del matrimonio nada pero dentro de éste se permite todo, pero a mí la Biblia no me enseña eso. Si lees Romanos capítulo 1, versículos 18 en adelante la Biblia dice: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad…Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen”. ¡Hay una manera natural y otra que es contra naturaleza! Nosotros predicamos acerca de esto y nos catalogan de fundamentalistas porque no permitimos hacer nada y la persecución se desata, como señaló la senadora Topolansky, nosotros somos peligrosos.
Alguien me escribió y me dijo: “Tu religión ha matado más gente en el mundo que todas las guerras. ¿Te acordas de la inquisición?” Yo estoy como el cuento del borracho; alguien pasó corriendo al lado del hombre porque la policía lo estaba persiguiendo, entonces se le acercan los efectivos y le preguntan si no vio a alguien que pasó corriendo y dobló la esquina, a lo que el borracho responde: “Cuando yo vine, la esquina ya estaba doblada”. ¿Qué tendré que ver yo con las cruzadas, los cruzados y la inquisición? Para muchos, los cristianos somos gente despreciable por eso hay que cuidarse mucho del apóstol Márquez porque no le da libertad a las personas para que se acueste con quien quiera. Dentro de los derechos sexuales que deben ser protegidos, está el derecho de la persona a mantener relaciones sexuales con quien quiera, como quiera y donde quiera, total, a los niños los podemos abortar, y si vienen que se haga cargo el Estado.
El apóstol Pablo dice: “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan”. Es necesario que atravesemos las angustias que producen las persecuciones, las soledades o debilidades porque en medio de esa debilidad y persecución se mueve el poder del Espíritu Santo sobre nosotros y la fe se perfecciona. No me preguntes cómo es eso pero yo sé que aquellos que no están firmes en Dios, en medio de las adversidades se enfrían y se apartan y queda bien claro que no estaban aferrados al Señor. Pero los que padecemos persecución por causa de la justicia y del reino de Dios, cuando vienen estas situaciones, nos afirmamos en Dios, buscamos en Él el sustento y en su palabra el aliento; y de su palabra viene la fuerza para seguir, entonces se mueve dentro de nosotros la esperanza y la fe, y se perfecciona el amor.
Tienen que haber malos que persigan a los buenos y esto es demostración del justo juicio de Dios. “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder”. La Biblia dice que el reino de los cielos no es para los cobardes así que para entrar hay que ser valiente. Hay mujeres que me dicen que no quieren orar porque cuando lo hacen su esposo se endemonia más, entonces para calmar a los demonios prefieren no orar así no padecen tribulación o persecución. Hay hombres que se hacen los machos e insultan a las esposas y les dicen toda clase de bajezas, y hay mujeres así también. Yo le digo a la mujer que tiene que tomar autoridad en el nombre de Jesús. “¿Pero si se me viene encima?” Si se te viene encima entonces Cristo no está contigo. Si eres de Cristo toma autoridad y dile al demonio: ¡Espíritu inmundo te ato y te echo fuera; te ordeno que sueltes a mi marido en el nombre de Jesús!” Tienes que tomar la autoridad del reino, no les pidas “por favor” a los demonios que se retiren, échalos fuera de la vida de tu esposo con fe. Son muchas las situaciones que se levantan contra tu vida pero, ¿estás firme o no?
TRES ELEMENTOS QUE NO PUEDEN FALTAR:
Quiero hablarte acerca de tres cosas que le dan sentido a tu vida; 1ª Corintios 13: 13 dice así: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”. No vale decir que tienes amor, de modo que no importa si no tienes fe porque sin fe no haces nada, no vas a ningún lado y no disfrutas de victoria alguna, por lo tanto necesitas fe; también necesitamos la esperanza porque en el trayecto que va desde que la fe comienza a ejercerse hasta que obtengo la victoria, en medio, debo tener esperanza. La Biblia habla de una esperanza viva, pues hay una esperanza que no viene de Dios sino del mundo; yo me refiero a la esperanza que Dios le da al creyente para que pueda mantenerse en la fe. Quien no tiene esperanza se debilita en la fe, en el trayecto de la tribulación. La fe y la esperanza van de la mano; la fe sin la esperanza se debilita, es como que la esperanza va sosteniendo la fe y te lleva a pensar y a sentir que Dios está contigo y que no es culpable de lo que te sucede sino que estás padeciendo porque el príncipe de este mundo es satanás y se levanta contra los hijos de Dios.
Nos quieren hacer creer que la política es del diablo y no debemos meternos en ese territorio porque vamos a salir perdiendo, pero quiero decirte que satanás no es dueño de ningún territorio, a él no le pertenece ni un centímetro cuadrado de nada pero se sí se ha hecho acreedor de un lago de fuego y azufre y ese es el único territorio que posee. En medio de la tribulación, la fe enfrenta las dificultades y la esperanza no va a fallar porque sabes que Dios está a tu favor y aunque andes en valle de sombra de muerte no temerás mal alguno porque el Señor está contigo. “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón. Aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado” proclamó el salmista.
La confianza, la esperanza, la fe y el amor son sustentados por la palabra de Dios; tú acudes a ella y el Señor te explica y te aclara todo. En 2ª Tesalonicenses te dice que la tribulación es normal, que la fe crece en medio de la tribulación y que ésta sirve para condenar a quienes nos atribulan y Dios nos da a nosotros descanso por causa de lo que hemos padecido. Cuando escudriñas la palabra de Dios comienzas a entender cosas que normalmente no entiendes; las cosas de Dios no son para razonar sino para creerlas. ¡Vale la pena creer a la palabra de Dios!
Leemos en 2ª Tesalonicenses 1:11: “Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder”. ¡Tienes que experimentar esa clase de vida! El Señor ha declarado que eres más que vencedor por medio de Aquel que te amó. El apóstol Pablo decía: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. ¡Declara tú lo mismo! En tu boca debe estar la palabra de Dios. Por ahí te encuentras a alguien que dice: “Esto me puede”, “esto es más fuerte que yo”, “no doy más, voy a colgar los guantes”. No tenemos que hablar conforme al mundo ni a lo que sentimos. Sentimos que el león nos devora pero no nos importa nuestros sentimientos, porque declaramos como dice la palabra de Dios: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. ¡Dios le cerrará la boca a los leones! ¡El Señor caminará conmigo dentro del horno de fuego y cuando yo salga no tendré olor a humo!
El libro de Daniel relata un acontecimiento poderoso; a los amigos de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego los echaron en el horno ardiente, atados de pies y manos, y cuando salieron, el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían. Lo que sí se les había quemado fueron las ataduras. ¡Se queman tus ataduras en medio de la tribulación! La fe crece porque se alimenta de la palabra de Dios. Así como le decimos a los niños que coman para que crezcan grandes, el Señor te dice: “¿Quieres que tu fe crezca? ¡Aliméntate de mi palabra!” Haz que la palabra de Dios more en abundancia en tu vida; la fuente de la fe está en su palabra.
Cuando dices que ya no aguantas más, no estás declarando la palabra de Dios, pero cuando expresas: “¡Soy más que vencedor por medio de Aquel que me amó!”, estás declarando palabra de Dios y la fe comienza a reverdecer en tu interior. No uses pensamientos y argumentos humanos. En el libro de Santiago 1: 5 al 7 dice así la palabra de Dios: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor”.
Por ahí encuentras a algunos cristianos que dicen: lo hice por las dudas. ¡No hagas nada por las dudas! La fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. ¡Aférrate a la fe! Pídele al Señor que aumente tu fe y que te dé amor por su palabra; por la palabra de Dios, crecerás en fe. Los tesalonicenses formaban parte de una iglesia que daba testimonio del poder de Dios, porque ellos vez tras vez, en cada tribulación y en cada persecución salían airosos y la fe de ellos era conocida, y su amor era visto por todos. Supongamos que no tienes ninguna persecución o aflicción, pasas una vida tranquila, pero nadie podrá decir de ti: “¡Mira la fe que tiene esta persona!” ¿Dónde se ve la fe? La fe se manifiesta en las tribulaciones, en las enfermedades, en los conflictos matrimoniales al punto de disolución; la fe se ve cuando tu hijo está en la droga y tú has hecho todo humanamente hablando, pero caes de rodillas delante de Dios y declaras: “Dios, yo no traje un hijo al mundo para que muera por causa de las drogas. Yo te lo entregué a ti, Señor; este hijo es tuyo, él es tu siervo. ¡Diablo no te permito que lo toques!” Tú preguntas por qué te pasa todo lo malo y yo te digo que es necesario que se vea en ti, si tienes fe. Al final de la prueba dirán de ti: “Esa madre lloró delante de Dios, sufrió por su hijo, batalló en fe, lo amó a pesar de todo lo que hacía, y ahora su hijo está predicando”. ¡Esa madre le arrebató su hijo al diablo!
Convéncete hoy que tienes que hacer algo para que tu fe crezca, que debes retener la esperanza. No tengas miedo, sé valiente; no permitas que se refleje el miedo, la angustia y la duda en tu cara, sino que ésta muestre la fe y la esperanza que tienes en Dios. Dile al diablo: “Has embestido a mi familia pero yo te los voy a arrebatar en el nombre de Jesús”.
Yo había sido cristiano toda mi vida y entré en una tribulación grande, entonces le dije a Dios: “Señor, ¿de qué me sirvió haber sido fiel y para qué te he servido?” Me enojé con Dios y le preguntaba qué quería de mí pero comencé a escudriñar su palabra y leía: “Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera en mi camino”. “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”. “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”. Yo leía y repetía varias veces la palabra de Dios. Cuando más o menos comencé a vislumbrar el propósito de Dios para mí y entendí que iba a ser pastor y no arquitecto, una noche oré: “Dios, quiero ir al mismo cuartel de satanás y me quiero vengar de él; quiero arrojarle unas cuantas granadas y destruirlo”. Me enfurecí entonces contra satanás porque Dios me había hecho un hombre valiente.
CONCLUSIÓN
Que el sentir y el propósito del Señor prevalezcan en tu corazón y cuando abras tu boca, hables palabra de Dios. Parecerá por momentos que nada funciona, pero sí funciona. La Biblia dice que la palabra de Dios está atada en los cielos y es el fundamento de nuestras vidas. Si edificas tu casa sobre la palabra de Dios, ésta estará cimentada sobre el fundamento inamovible de su palabra y te llamarán fundamentalista.
Que esta palabra que has recibido hoy sirva para ti pero también para quienes te rodean, dale esta palabra a los que están titubeando, a los que están angustiados y zozobrando en la vida; dale esta palabra de fe a quienes la estén necesitando. ¡Transfórmate en un canal de bendición! Reten esta palabra y compártela porque hay gente que la necesita. Diles a esos que tienen miedo, lo que has creído, que el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende. Tú estás en las manos de Dios y no en las manos de los hombres; no estás en las manos de los médicos ni de los economistas. ¡Estás en las manos de Dios! Si crees, podrás permanecer firme en medio de la tempestad, en medio de la enfermedad, en medio del quebranto familiar o económico porque tendrás las fuerzas de Dios.
Es tiempo de que pongas tu vida y cada una de tus circunstancias en las manos de Cristo. Tal vez no lo sientes y no eres consiente, pero estás siendo dominada o dominado por pecados y necesitas acercarte a Cristo y decirle que quieres pertenecer a su reino. Dile: “Señor, quiero que perdones mis pecados y tomes mis cargas porque quiero vivir la libertad de los hijos de Dios y experimentar una vida de fe, de esperanza y de amor. Tómame en tus manos, Señor. No quiero andar más angustiado, viviendo en soledad, sintiéndome impotente cuando sé que hay un Dios tan grande que tiene cuidado de mí. Necesito que me limpies y perdones mi falta de fe, de mi incredulidad y el depender de mis propios pensamientos. Lléname de tu presencia Dios, yo creo en ti y creo en la palabra que he recibido y creo que de ahora en más voy a tener una vida de victoria. Aumenta mi fe y dame amor por tu palabra, Padre, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.
INTRODUCCION
En la Biblia, la palabra salvación es muy amplia y abarca muchas cosas; salvación incluye la paz de Dios, que no es cualquier paz, la sanidad del cuerpo, la sanidad del alma, la liberación de la cautividad de pecado y todo lo que puedas imaginar que tenga que ver con la bendición de Dios.
Uno de los objetivos de Dios es la salvación del hombre, digo que es uno de los objetivos, porque Dios tiene otro y es establecer su reino en la tierra y es más grande que cualquier otro objetivo. El Señor te ha dado libre albedrío para decidir si lo amas o no, si te aferras a Él o no y si quieres pertenecer a su reino o no. Aquellos a quienes no les interesa Dios ni su reino se van a perder pero el reino de Dios se va a establecer en la tierra y no se va a perder. A pesar de que Dios te ama y ha hecho tanto por ti, y a algunos los ha perseguido por años hasta que se han rendido a Él, aunque Dios pagó un precio muy alto por tu salvación, ¡te puedes perder!
Yo quiero hablarte de cuánto te ama Dios; digamos que somos cautivados cuando llegamos a entender el amor de Dios, aunque hay personas que rechazan ese amor, y por consiguiente, su salvación.
La salvación incluye ser libres de angustias, de amarguras y tantos otros sentimientos negativos que a veces cargamos sin entender que son una maldición, que son un yugo pesado y nos quitan la paz de Dios. El Señor ama tanto a las personas, que lucha por hacerlas libres de esas cosas pero no puede hacer libre a nadie que no quiere un trato con Él. La condición es que lo ames, que lo anheles y te aferres a Él. Dios no quiere marionetas sino gente que le ame de corazón y su trato es con los que le aman y el Señor cautiva a las personas con su amor.
EL AMOR DE DIOS PROVEE SALVACION
Aquellos a quienes les llega el amor de Dios, se rinden en sus brazos porque toda dureza y tensión se desvanece. A Marta mi esposa, la perseguí dos años. ¡Era dura! Pero no te imaginas cuando se rindió a mis brazos. ¡La perseguí hasta que la doblegué! ¡El amor conquista! El Señor te ama y pagó un precio muy alto por tu salvación. El Padre entregó a su propio Hijo, su Unigénito, para que muriese en la cruz del calvario por nosotros. Pero claro, al amor no lo podemos obligar. Si una persona no te ama no puedes encadenarla y obligarla a que te ame así como hace satanás que ata a las personas y las tiene cautivas. Dios te ama pero nunca te pondrá una cadena al cuello; Él va a esperar siempre por tu respuesta de amor. ¡Dios te ama! Y esta es la revelación más grande ya que no te ama por lo que eres y nadie merece el amor de Dios, pero el Señor ama al hombre porque Él es amor y para Él nosotros somos su creación más especial.
Leí un artículo que hacía referencia a un experimento que se hizo en la ciudad de Nueva York. Dejaron abandonados en un parque, un gato, un perro, una nena y un nene, y colocaron cámaras ocultas para observar qué hacía la gente al verlos. Al primero que rescataron fue al gato, en segundo lugar al perro, luego a la nena y pasaron cuarenta y cinco minutos pero al nene nadie lo rescató. Él estaba sentado, pero nadie se detuvo para socorrerlo. Esto nos hace reflexionar acerca del hecho que se está perdiendo el amor, y las personas no valoran al ser humano. Hoy en día se valora más a algún animal que está en peligro de extinción y se invierten millones de dólares a la causa. Se armó un escándalo mundial por un león que mataron y salió en toda la prensa, en cambio se matan personas todos los días pero ya estamos acostumbrados. No obstante, ¡Dios no está acostumbrado! ¡Dios quiere salvar al hombre y da la vida por Él! Y para la salvación del hombre el Señor ha previsto el evangelio que significa “buena noticia”; el evangelio es la buena noticia de Dios. ¿Cuál es la noticia? ¡Que Dios te ama! Y porque te ama, quiere acercarte hacia Él para que puedas disfrutar de su reino, de su paz, y seas libre de toda maldición y todo yugo del pecado. Jesús dijo que el que hace pecado es esclavo del pecado y no se entiende bien en qué consiste esto de la esclavitud del pecado pero toda persona que está sometida a la amargura, está sometida al pecado y si vives con cara de amargado, no reflejas la gloria de Dios. Si pasas todo el día angustiado y triste, si la depresión te gana, las personas no verán en tu rostro la gloria de Dios y eso no te hace bien a ti ni a nadie.
Cuando el Espíritu Santo gobierna en tu vida se apodera de ti la paz de Dios y el gozo del Señor. No importa qué esté sucediendo en el mundo ni la circunstancia que estés viviendo porque cuando la paz de Dios se apodera de ti, no te la puede quitar tu suegra, ni tu cónyuge, no te la quita el gobierno de turno ni la escasez porque donde está Dios hay bendición. Donde está Dios se manifiesta su reino y su reino es un reino de justicia y de paz. Mientras Jesús predicaba el evangelio del reino manifestaba las obras de Dios; manifestaba los hechos que producen la presencia del reino de Dios en la tierra. El Señor declaró: “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros” (Lucas 11:20). Hay cosas que suceden donde está el reino de Dios, que manifiestan la presencia del reino y esto es cuando las personas se sanan porque el Señor no te quiere enfermo. ¡No es la voluntad de Dios que estés enferma! El gobierno del pecado es el que produce enfermedad en el mundo. Dios no te quiere endemoniado; Él quiere hacerte libre de los demonios. El Señor quiere hacerte libre de la amargura porque no quiere que estés así, tampoco te quiere fracasado y ha provisto de un equipamiento para que seas más que vencedor. ¡Te espera algo más valioso que la medalla de oro!
Jesús comenzó a predicar y cosas maravillosas comenzaron a suceder; la gente daba gloria a Dios y saltaba de alegría porque veían a los ciegos ver, a los sordos oír y a los paralíticos caminar. La alegría comenzó a fluir en las ciudades y aldeas; hombres y mujeres se regocijaban, personas que tenían su vida frustrada como el paralítico que llevaba años postrado al lado del estanque y cuando el ángel agitaba las aguas él no podía llegar porque estaba sin poder moverse por sus medios, pero llegó Jesús y llegó la esperanza. El hombre no tenía quien lo ayudase a meterse en el estanque cuando el ángel llegaba a agitar las aguas y por ende no tenía esperanza, mas el Señor lo sanó. ¡Cuando llega Jesús al corazón comienza la esperanza! Aunque todo esté oscuro ya el corazón tiene luz y cree que la circunstancia va a cambiar y todo cambia.
LA SALVACION DE DIOS PROVEE LIBERACION
Cuando Jesús comenzó su ministerio y una vez que hubo elegido a sus doce discípulos, los envió a predicar de dos en dos y nos dice Mateo 6:7 al 13: “Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos. Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto, sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas. Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar. Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad. Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban”. Comenzó a verse que las obras que Jesús hacía también las hacían sus discípulos y que el poder que tenía el Señor para liberar a la gente de los demonios también estaba sobre sus discípulos. Jesús les ha dado autoridad a sus discípulos para echar fuera demonios y para sanar a los enfermos; también les dio autoridad para que prediquen el evangelio del reino. ¡Eso es lo que Dios quiere manifestarte hoy!
Me alegra la vida recordar las caras de los chicos que entraron a los hogares Beraca aunque cuando ingresaron, en sus rostros se reflejaba el fracaso y la depresión; algunos estaban muy delgados, incapaces de reaccionar con alguna sonrisa o con amabilidad sino más bien con golpes. Pero después de un tiempo es impresionante cómo les cambia el rostro. ¡Me llena el corazón! Ahora son serviciales, nos manifiestan su amor y nos sonríen porque Dios ha cambiado su estado de ánimo y por ende su rostro es transformado porque Dios transforma de adentro hacia afuera. ¡Su presencia se manifiesta dentro y sale para afuera!
La salvación viene cuando llega el evangelio y si llega el evangelio, las personas se liberan de demonios y se sanan; si viene el evangelio, la paz de Dios se manifiesta en el corazón y la cara cambia, cambian también las expectativas. ¡Viene la fe y se va la frustración! ¡La opresión del pecado huye! ¡El poder del pecado y de la muerte huye y entra la vida, el poder y la gloria!
Luego, Jesús envía setenta discípulos y les da poder y autoridad para liberar a los endemoniados y para sanar a los enfermos; a éstos les dice exactamente lo mismo. “Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. Más en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, saliendo por sus calles, decid: Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros. Y os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma, que para aquella ciudad” (Lucas 10: 3 al 12).
LA INCREDULIDAD DETIENE LA MANO DE DIOS
Jesús dijo que quien rechaza el evangelio será condenado, peor de lo que sucedió con Sodoma y Gomorra, tal es así que será más tolerable el castigo sobre esas ciudades que sobre quien rechaza el evangelio. Sodoma y Gomorra fueron condenadas por el homosexualismo y la violencia entre otros pecados que dominaban, pero más condenación le espera a aquella persona que rechaza el evangelio. Rechazar el evangelio es rechazar el don más precioso de Dios, es peor que cometer otros pecados. Rechazar el evangelio es rechazar a Dios, es rechazar su amor y su deseo de bendecirte, de vivir adentro de tu corazón y rodearte de bendición.
Mateo 6:12 dice: “Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen”. Cuando Jesús comenzó a predicar el evangelio decía: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”. Quiero profundizar sobre la palabra arrepentimiento y sobre la palabra incredulidad. Dice el capítulo 6 de Mateo que Jesús vino a su tierra y comenzó a enseñar pero a su gente le molestaba verlo enseñando en la sinagoga y hacer milagros, por lo que decían: “¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él”. Entonces, en los versículos 5 y 6 dice la palabra de Dios: “Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos”. Incredulidad significa imposibilidad de creer o rechazo a creer. Jesús decía que los incrédulos no creen aunque alguien se levante de entre los muertos.
La incredulidad es un poder espiritual que sigue rechazando a Dios aunque vea milagros; es el peor de todos los pecados porque el incrédulo no puede recibir perdón ni vida eterna. Quien rechaza hasta el final a Dios, será condenado, irá a un lugar que Dios no quiere que vaya, porque su voluntad es que todos se salven. El Señor quiere librarte de la incredulidad y quiere salvarte. La incredulidad es un poder de pecado que te lleva a rechazar a Dios o a lo que viene de Él; la incredulidad te lleva a rechazar su palabra total o parcialmente.
Los demonios creen y tiemblan a la palabra de Dios pero lo rechazan y para que tú seas un verdadero creyente debes creer a la palabra de Dios y aceptar la verdad porque todo aquel que no acepta la verdad entonces acepta la mentira. Si esto es la verdad y yo la rechazo, acepto inmediatamente otra cosas totalmente distinta a la verdad y eso se constituye en un pecado y el pecado es el aguijón de la muerte. El dominio del pecado nos lleva a la condenación, por lo tanto es imprescindible que el hombre reciba el perdón de sus pecados y para ello debe arrepentirse primero. ¡La salvación comienza con el arrepentimiento! Tu salvación nada tiene que ver con que asistas todos los domingos a la iglesia, con que ofrendes y diezmes; no tiene que ver con que cantes o tengas algún puesto en la iglesia, tu salvación tiene que ver con el hecho de que el pecado ya no gobierna en tu vida, que la sangre de Cristo te ha limpiado de todo pecado y que hayas recibido la llenura del Espíritu Santo. Si Dios te da lo que le estás pidiendo es pura cháchara; lo más importante es el perdón de tus pecados y tu salvación. ¡No permitas que el pecado te domine! ¡No permitas que la amargura te dibuje la cara y tome posesión de ti! ¡Debes venir a Cristo para que te limpie!
La barrera más grande que encuentra Dios para salvar al hombre es la incredulidad y la falta de fe; ésta es un rechazo a lo que Dios quiere, es un rechazo al Señor y un rechazo total o parcial a su palabra. Si tú no crees a la palabra de Dios no le crees a Él. ¿Cómo sanamos la incredulidad? Todo pecado comienza a ser limpiado cuando es reconocido. ¿Tú reconoces algún grado de incredulidad en tu vida? ¿Llevas veinte años de cristiano, o más arrastrando la miseria? ¿Sigues en pobreza cuando la Biblia te promete bendición y prosperidad? Que se enoje quien quiera, pero la pobreza es una maldición y todos los gobiernos trabajan para erradicar ese flagelo aún los pastores desde el púlpito. Te repito, la pobreza y la miseria son una maldición. Esta es la evidencia que el poder y la gloria de Dios no conducen tu vida.
Yo llevo veinticinco años en Uruguay enseñando la Biblia y diciéndole a la gente que no pida prestado, que el que pide prestado es esclavo del que presta. ¡Incrédulo! ¿Estás endeudado? Algún grado de incredulidad hay en ti. Hay gente que en lugar de creerle a Dios sacan un préstamo para pagar otro que ya tenían. ¡No creen a la palabra de Dios! Recuerdo una mujer que tenía camiones con los que vendía leña; un día viene desesperada pidiéndome que orara por ella porque estaba a punto de quebrar; entonces yo oré y Dios hizo un milagro. A los días vino contenta porque las ventas aumentaron, porque quienes le debían le pagaron y ahora ella estaba libre de deudas, pero pasaron unos meses y volvió como al principio. “¡Pastor otra vez estoy endeudada porque pedí un préstamo que ahora me cuesta pagar!”
¿La vida que tú llevas es acorde a tu fe o a tu incredulidad? Si tienes fe en la palabra de Dios no te va a faltar ningún bien. Podrás pasar por alguna dificultad pero es para probar tu fe y ésta va a terminar más pura que el oro fino, así que estarás atravesando por una situación de escasez pero te vas a gozar, te burlarás del diablo y le dirás: “¡Yo creo en Dios! Esto es sólo una prueba, no creas que me vas a dejar atado porque tengo un Dios poderoso en quien he creído”. Puede ser una circunstancia, un valle de sombra de muerte, mas el rey David declaraba: “Tú Jehová estás conmigo. Tu vara y tu callado me infundirán aliento”. Declara: ¡No me voy a quedar ahí!”
La fe destruye la incredulidad; y la fe viene por el oír y por el oír de la palabra de Dios. ¡Ésta es palabra de Dios para ti hoy! Hablando recientemente con una persona, me decía: “¿Pero qué queres que piense de Dios? ¡Es un sinvergüenza! ¡Mira que matar a su propio Hijo por nosotros! ¿Qué clase de padre es?” ¡Me decía cosas durísimas contra Dios! Yo lo miraba y no decía nada y al verme así pensó que me mató con lo que me dijo, entonces me reí y le dije: “Todo lo que me dices proviene de tu razonamiento pero no sabes qué distinto se ve todo eso desde la fe”.
Si tú oyes la palabra de Dios, la fe viene por su palabra. El Señor está golpeando la puerta de tu corazón para que tengas fe y te está dando entendimiento para hacerte libre de algunas cosas que te tienen esclavo. Lo primero que necesitas es perdón de Dios, si nunca le has pedido que venga a reinar a tu corazón. Tal vez nunca has hecho una decisión de fe de pedirle a Jesús que perdone tus pecados y te limpie y que te libre del dominio que este ejerce en ti. Si tu rostro está radiante, si tienes gozo y paz quédate tranquilo o tranquila, pero si tienes cara de preocupación, de afán, de ansiedad, angustia, soledad o fracaso pídele perdón a Dios y dile que te libre de esos demonios que están llenando tu mente y tu corazón. Donde está el Espíritu de Dios, no hay lugar para la angustia ni para la tristeza; sólo hay lugar para el gozo y para la paz de Dios.
La Incredulidad es muy sutil. Tú asistes a la iglesia, lees la Biblia pero hay cosas que no estás creyendo, por ejemplo, tú piensas que la solución para tu problema matrimonial es el divorcio pero nada más lejos de la verdad de Dios. ¿En qué crees? ¿En tu sentir o en lo que dice la palabra de Dios? Tienes muchos años de cristiano pero hay cosas que no olvidas y no perdonas. No juegues con el pecado porque éste te va a condenar. El rey David oraba: “Señor perdona los pecados que me son ocultos”. Cuando uno reconoce su pecado, lo confiesa y por medio de la confesión el pecado sale. Así funciona en el mundo espiritual. 1ª de Juan 1:9 dice así: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Los pecados salen cuando uno los confiesa, ahí comienza la salvación. ¡Los demonios de amargura ya no pueden amargarte más! Cuando confiesas tus pecados, entra la paz de Dios, entra la fuerza y un espíritu de victoria y no importa qué tan negro esté todo, porque tú crees en la victoria, entonces atraviesas la oscuridad y llegas a la luz porque te guía la verdad, te guía el Espíritu de Dios.
Te ha hablado de salvación, de incredulidad y de arrepentimiento. Antes del perdón de pecados se produce en el corazón de la persona, el arrepentimiento y éste es una convicción seria y profunda de que mi relación con Dios está rota porque quien domina es el pecado y no el Espíritu Santo. El arrepentimiento te lleva a levantar la mirada al cielo y clamar a Dios por su perdón y su liberación porque no te quieres perder, y ya no quieres que te domine el pecado sino que te domine el Espíritu Santo. Más importante que todo lo que anhelas en el mundo es que no termines en el lago de fuego y azufre porque lo más importante es la vida eterna. Por sobre todas las cosas tienes que valorar tu relación con Dios y la vida eterna. La salvación se manifiesta aquí abajo y culmina en la eternidad; por otro lado, el castigo eterno comienza aquí abajo y culmina también en la eternidad. Es el Espíritu Santo quien produce el arrepentimiento cuando la persona oye la voz de Dios y eso es una convicción profunda. Algunos confunden el arrepentimiento con el remordimiento. El que tiene pecado tiene culpa y el que tiene remordimiento también, pero éste no te quita la culpa ni te perdona. El remordimiento es una especie de miedo a las consecuencias del pecado. Yo he hecho lo malo y ahora voy a perder a mi esposa, mis hijos no me van a querer, Dios no me va a perdonar; entonces la persona llora y no porque su relación con Dios está rota y porque no podrá entrar a la vida eterna sino por lo que le va a suceder por causa de ese pecado que ha cometido. Esa persona tiene su mirada puesta aquí abajo y no arriba. Quien está con remordimiento vive con ese sentimiento y con la culpa del pecado encima porque el remordimiento nunca va a guiar a nadie al perdón de Dios. El remordimiento produce lágrimas de cocodrilo y no lleva a nadie a una convicción profunda delante de Dios.
CONCLUSION
Mi oración es que el Espíritu Santo te convenza de pecado, de justicia y de juicio. Hay muchas personas que no han llegado a creer de verdad y necesitan perdón y salvación. Quien recibe perdón de pecados está en condición de ser lleno del Espíritu Santo y cuando su presencia viene a tu vida, huyen la angustia, la amargura, la soledad, la tristeza, la frustración y viene sobre ti el poder de Dios, no sólo para poder sonreír y creer que saldrás adelante cualquiera sea la dificultad que se te presente, sino también para que hagas la obra de los discípulos de Dios. Te entra un fuego que no te deja estar sin ayudar a una persona que está quebrantada, no te deja hasta que le des una palabra de fe y de aliento a alguien; ese fuego no te deja estar sin orara por un enfermo o por una persona endemoniada y es que ya no te resbalan las cosas sino que anhelas que el Señor te use para ayudar a otros. Les hablas a las personas de Cristo y produces en ellas salvación, sanidad, liberación, etc. Eso es lo que le sucede a quienes aman a Dios y realmente están libres de la esclavitud del pecado. Eres libre de ansiedades y ya no te preocupa el dinero como antes, o el trabajo, ya no te preocupan las añadiduras como te preocupaban antes, porque ahora estás consagrado y consagrada al Señor y Dios está dándote lo que necesitas porque Él ha prometido darte el reino.
Dios nos dice que no nos hagamos tesoros en la tierra sino en el cielo; lo que se ve no es importante sino lo que no se ve, eso es lo que importa. Dios te ha hablado, sabe que el Señor es buen pagador y no es deudor de nadie. ¿Seguirás viviendo igual o vendrás a Cristo para que tu vida sea transformada radicalmente? Viene el perdón, viene la salvación, viene el Espíritu; viene el poder de Dios y la victoria. ¡El equipamiento de Dios para tu vida es para que seas más que vencedor en todo! Ya no quieres seguir viviendo como hasta ahora lo has hecho, reconoces que tu vida así no sirve porque no muestra la gloria del Padre. Reconoces que con esa cara que tienes no glorificas a Dios y tampoco puedes decir que eres una persona cristiana.
El Señor está golpeando a la puerta de tu corazón; no te resistas más y ya no lo esquives si estás arrepentido o arrepentida y has entendido que lo más importante no es lo que Dios te pueda dar aquí abajo sino que te dé el perdón de tus pecados y la salvación. ¡Lo más importante es tu comunión con Dios!
“Espíritu Santo, sólo tú puedes convencer y traer arrepentimiento, sólo tú puedes traer perdón de pecados. Perdona Jesús, los pecados, corta toda maldición. Trae salvación Padre, trae sanidad y liberación, en el nombre de Jesús. Que no quede el pecado adentro sino que salga afuera y sean libres, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.