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INTIMIDAD CON DIOS TE DA LUZ

INTRODUCCIÓN

Debemos diferenciar dos clases de vida, las cuales tienen dos orígenes distintos, y se contraponen. El apóstol Pablo presenta en el libro a los Romanos, capítulo 7 una gran disyuntiva que está viviendo como cristiano y habla de las fuerzas que combaten dentro de él y la lucha interior que libra. Romanos 7:7 dice: “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás”.

Aquí se presenta un dilema porque cuando no existe la ley, no existe el delito, ya que si la ley no dijera: no mentirás, entonces mentir no sería delito, por lo que todo delito es una infracción de la ley. Si yo hago algo que no está en ninguna ley no es ninguna infracción. Primero existe la ley y luego el delito. El apóstol Pablo dice que la ley le muestra que es un infractor pero que ésta no tiene fuerza para ayudarlo a cambiar y no lo libra del pecado; él nos señala una cantidad de cosas que se mueven en su interior y expresa lo siguiente: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí” (Romanos 7:15 al 17). Pablo nos dice que peca porque el pecado vive en él. Debemos entender que el pecado no es algo sin poder en sí mismo ya que es un poder espiritual. Jesús dijo que el que hace pecado es esclavo del pecado. Lo que está declarando aquí es que el pecado tiene poder para enseñorearse, subyugar y esclavizar a las personas. Pablo nos dice: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí”. De esta manera ya no tenemos culpa sino que le echamos la culpa al pecado. ¡No! Si dejas entrar en tu casa un chancho, ¿quién es culpable, el chancho o quien lo dejó entrar? ¿Por qué está el pecado dentro de ti? Porque cuando pecaste dejaste entrar el pecado y éste se constituye en un poder que te subyuga; el pecado produce pecado dentro de ti y te lleva a pecar pero tú eres el culpable porque dejaste entrar el chancho. Hay quienes disfrutan de las chanchadas del chancho; otros dicen que no lo quieren, pero igualmente lo dejaron entrar y ahora no saben qué hacer.

VIVIR CONFORME AL PODER DEL PECADO

“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo” (Romanos 7:18). En nuestra naturaleza no mora el bien, o sea que de nosotros no sale el bien, no pensamos bien, no hablamos y no hacemos el bien. ¿Qué es la carne? Es la naturaleza pecaminosa que está compuesta por el alma y el cuerpo. Al alma la constituye la mente, la voluntad y las emociones, o sea, lo que pensamos, la fuerza que ponemos en hacer o no hacer algo y los sentimientos, y ahí mora el mal. Digamos que no tenemos fuerzas para hacer el bien pero sí para hacer el mal. El mal te gobierna y eres valiente para adulterar pero tienes miedo de que tu esposa se entere; o sea que tienes voluntad para hacer el mal y cuando vienes arrepentido y me preguntas qué hacer, yo te digo que se lo cuentes a tu esposa pero te aterra el hecho de hacerlo. ¡Te acobardas! ¡Tienes fuerza de voluntad para hacer el mal pero no para hacer el bien! Cuando lo que domina es el pecado, entonces hago lo que no quiero, y lo que quisiera hacer, que es lo bueno, no lo hago y me encuentro que soy impotente porque el pecado es un poder que se enseñorea de las personas.

Hablemos de pecados que generalmente no consideramos como tal, por ejemplo la amargura; no sabemos definir bien este sentimiento, pero cuando miramos a la cara de una persona decimos que es amargada. La amargura es un estado de ánimo que domina a algunas personas, ¿y  por qué la domina? Porque la amargura es un pecado, es un chancho que has dejado entrar a tu vida. ¿Quién quiere ser amargado? ¡Nadie! ¿Pero por qué eres una persona amargada? Porque la amargura te gobierna; el pecado se enseñorea de ti. O sea que la amargura es un pecado y ese poder espiritual te gobierna y se enseñorea de ti. La tristeza también es un pecado porque atenta contra tu felicidad, contra tu paz y tu bienestar físico.  No conozco a nadie que tenga ganas de estar triste. La tristeza tiene que ver con el pasado y eso te ata, estás triste por algún familiar o amigo que perdiste o por algo material; tal vez sientes tristeza porque has deseado ser feliz con el flaco con quien bailaste hace veinte años atrás, en la noche de la nostalgia, pero ahora estás casada con un gordo feo y esa tristeza te domina. Nadie quiere estar triste pero ese sentimiento te domina porque el pecado domina a las personas. La conclusión es que la soledad, la angustia y la amargura son un pecado. También lo es la incredulidad; algunos dicen que oran a Dios pero Él no les contesta y eso produce un estado de ánimo negativo. Quiero decirte que cuando el Espíritu Santo gobierna tu vida la amargura no tiene cabida, tampoco la tiene la angustia ni la soledad entre otras cosas. Es fácil saber si te domina el Espíritu Santo o un chancho; es fácil ver si eres espiritual o carnal.

Como dije, hay dos clases de vida. El apóstol Pablo dijo: “Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí”. En mi carne y en mi naturaleza no está el bien, por eso nadie puede decir que agrada a Dios si hace algo que surge de su propia naturaleza. Podrás cantar alabanzas a Dios pero no podrás agradarlo si no lo haces por la obra de su Espíritu Santo; cuando adoras a Dios en espíritu y en verdad, le agradas a Él, tú lo bendices y ministras su Espíritu a las personas, impartes su presencia, la paz y la vida del Espíritu a quienes te escuchan. Puedes tocar muy bien algún instrumento pero si tocas sólo porque te gusta la música o para que todos te vean, si sale de ti no es bueno sino que es obra de la carne por lo tanto es malo y Dios lo rechaza. Cuando David tocaba el arpa, los demonios huían. Si tú te estás dando cuenta que estás llevando una vida sin sentido y que no vale la pena todo lo que estás viviendo hasta ahora, debes tomar una determinación, así ya no tendrás que andar con cara de amargura, de tristeza o de resentimiento sino que tu rostro irradiará gozo, paz y vida abundante.

VIVIR CONFORME AL PODER DEL ESPÍRITU SANTO

En el capítulo 8 del libro de Romanos el apóstol Pablo llega a una conclusión; en el versículo 1 dice así la palabra de Dios: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Aquí aparece la otra clase de vida. Pablo declara que hay algunos que andan conforme a la carne pero también señala que no hay condenación; dice que aunque en él no está el bien, no hay condenación porque no anda conforme a la carne, o sea, el mal está en mi pero yo ando conforme al Espíritu. No trato de venderle a Dios carne consagrada porque hay carne religiosa a la que le gusta la música cristiana, le gusta predicar, bendecir y echar fuera demonios pero la carne nunca echará fuera los demonios y nunca va a bendecir porque en mí no está el bien.

Pero dice Pablo que no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús. A mí me costó entender esto de que estoy en Cristo y que no hay condenación para los que están en Él. Los que hemos creído en Jesús no somos cosa extraña al cuerpo del Señor; los creyentes somos la iglesia y ésta es el cuerpo de Cristo, y lo que funciona en Él funciona en mí. Lo que es de Cristo es mío y lo que produce el Señor lo produzco yo porque no soy separado del Señor sino que formo parte de Él. Mi dedo índice no es mi cuerpo porque es sólo el dedo pero es mi cuerpo porque forma parte de él. ¡Yo soy parte de Cristo! Por mi dedo circula la sangre que circula por mi pierna porque es el mismo cuerpo, entonces, lo que sucede en Cristo sucede en mí. Sucede que cuando yo estoy en Cristo opera en mí, otro poder; así como el pecado opera para producir pecado, el Espíritu de Dios produce vida y paz.

Romanos 8:2 dice: “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”. Hay una ley que no es: no matarás, no mentirás, no robarás; hay una ley que es del Espíritu y esa es la ley de vida en Cristo. Si mi vida está en Cristo funciona la ley del Espíritu y de ser así, el Espíritu produce en mí las obras de Jesús. No es lo que yo puedo hacer sino lo que el Espíritu de Dios hace en mí; no es que tomo una decisión para agradar a Dios, ya que no puedo hacer eso porque el mal está en mí y mora en mí no me lo permite, pero si estoy en Cristo el Espíritu opera en mí, y cuando Él opera y llena a los creyentes no acepta convivir con otros espíritus. ¡No puede un espíritu de pecado dominar a un cristiano! Cuando el Espíritu Santo está hay paz y vida, ya no está la amargura, la angustia y la soledad que son espíritus del infierno. ¡Son cerdos que tienen que salir fuera! ¡No pueden permanecer en el creyente!

Hay una ley que es la ley del pecado y de la muerte, y el pecado es el aguijón de la muerte. La ley del pecado y de la muerte produce muerte y en mi ser opera esa ley del pecado y de muerte, pero el estar en Cristo hace que opere en mí la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús. ¿Qué es esto? Que ya no me tengo que preocupar por agradar a Dios cumpliendo los mandamientos sino que debo ocuparme de mi relación con el Espíritu Santo. Yo no produzco el bien; el bien lo produce el Espíritu Santo. Mi amor a Dios y mi relación con Él hace operar una ley más poderosa que la ley del pecado que me lleva a pensar bien, a hablar bien y a actuar bien. El apóstol Pablo va destilando el conocimiento y la sabiduría de Dios y dice en Romanos 8:3: “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne”. ¡Es imposible que la ley me ayude! Para entenderlo mejor, el semáforo se pone en rojo advirtiéndonos del peligro pero no nos frena ya que no tiene poder para hacerlo; así es la ley, ésta opera indicándonos lo que está mal en nuestras vidas pero no puede librarnos del pecado ya que no tiene poder para ello. Según este pasaje, la ley es débil porque la carne es poderosa para producir pecado. La ley te pone en conocimiento del peligro pero quien decide lo que va a hacer es uno.

“Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne”. Dios envió a su Hijo en semejanza de carne de pecado, pero no es carne de pecado, eso somos nosotros. Jesús tiene ojos pero no pecó, tiene boca como todos los pecadores y todo lo que tienen los pecadores, parece un pecador pero no lo es; es semejanza de carne de pecado. El diablo lo ve como a uno de nosotros y piensa que se lo va a “comer crudo”; Jesús vino en semejanza de carne de pecado pero Él no ha pecado. El dominio del pecado no está sobre Jesús, todo lo contrario, el poder del Espíritu Santo está sobre Él. Dios cargó en Jesús el pecado de toda la humanidad y esto lo debilita hasta la muerte; Cristo muere y el Padre lo abandona, desciende al infierno y allí satanás y los demonios lo escarnecen celebrando la victoria sobre Jesús pero Él era semejanza de carne de pecado, no era pecado ni estaba dominado por éste. Por eso señala la Biblia que el Espíritu Santo lo levantó de entre los muertos.

A causa del pecado condenó al pecado en la carne de Cristo. El pecado dijo: “Yo domino a todos los hombres”. Entonces llega Cristo en semejanza de carne de pecado y el pecado se quiere enseñorear de Él pero no puede por lo que Dios condenó al pecado. Éste es un poder espiritual, si no fuera así no podría dominar a las personas, mas Dios lo hace fracasar en la carne de Jesucristo. ¡En Cristo, satanás, el pecado y el poder que este ejercía sobre la humanidad se estrelló! ¡Cristo es vencedor y nosotros somos de Cristo! Yo formo parte del cuerpo de Cristo, estoy unido al Señor y ando con Él. Yo no ando haciendo el bien, yo ando con Cristo; no ando haciéndome el bueno, yo ando con Cristo porque soy parte de Él. Por lo tanto, la condenación del pecado sobre la carne de Cristo también es condenación del pecado en mi carne porque no hay diferencia ya que el Señor me hace de Él. El Señor es mío y yo de mi Señor. ¡Soy parte del cuerpo de Cristo! “Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. La ley nos condenaba, nosotros éramos impotentes para cumplirla y era necesario hacerlo. Cristo cumplió la ley y Dios condenó al pecado en la carne de Cristo, entonces, se cumplió la justicia de la ley en nosotros que somos de Él, que creemos en Él y formamos parte de Él.

¿QUÉ PENSAMIENTOS TE DOMINAN?

Romanos 8: 5 dice: “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu”. ¿Quieres saber quién es espiritual o quien es carnal? Escucha sus conversaciones, el que es de la carne habla carnalidades y cuestiona todo. Cuando yo era joven, en el grupo de jóvenes de mi iglesia discutíamos si era malo o no ir a bailar. Alguno decía que allí se movía el diablo, que allí había muchas tentaciones. Enseguida otro discutía: “¿Qué tentaciones? ¿Qué tiene de malo ir a bailar? Si bailo con mi hermana no pasa nada”. ¡Es feo bailar con la hermana! Y agregaba: “Yo voy pero bailo con mi hermana”. Supongamos que eso de bailar con la hermana es un argumento excelente pero, ¿es un argumento espiritual o carnal? Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne y dicen cosas como: “¿Se puede hacer esto o no se puede?” Cuando le dices que no, saltan: “¿Y qué tiene de malo?” Está pensando a ver cómo encontrarle la vuelta para poder pecar sin pecar. Si tengo una voz maravillosa y tengo unas ganas terribles de cantarle a Dios, entonces me paro en el púlpito y le canto, pero si es de la carne y no proviene del Espíritu, la canción es carnal, o sea que es producida por mi carne y eso a Dios no le agrada. Los que son del Espíritu piensan en las cosas del Espíritu. Examínate, es fácil, no se necesita saber de teología o doctrina para ver si una persona es carnal o espiritual, observa si se levanta la persona temprano pensando qué va a hacer de comer. ¿Qué tiene de malo pensar en la comida? Si lo primero que sale son pensamientos de comer y si ocupas toda tu mañana en ver qué vas a hacer de comer, ¡no te estás dedicando a cosas espirituales! Sí, hay que comer y comprar para hacer los alimentos pero tus pensamientos no tienen que estar enfocados sólo en eso. Si piensas sólo en la comida, sales a hacer las compras, pasas por al lado de un indigente o de una persona que está mal y tú ni te enteras y tampoco te importa.

El carnal ve determinadas cosas, el espiritual ve todo lo contrario; en la persona carnal opera el poder del pecado, mas en el espiritual opera un poder más grande y es el poder del Espíritu Santo. ¿En qué vamos a terminar? Romanos 8:6 dice: “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”. Si te ocupas todos los días todo el día en qué harás de comer, nunca vas a salvar a nadie y tampoco te salvarás tú; no te dedicarás nunca a extender el reino de Dios ni te preocupará su voluntad ni sus propósitos porque tu mente está ocupada en cosas que tienen que ver con la carne. El apóstol Pablo aclara la cosa y dice: “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”.

Dios quiere que haya personas que le sirvan tocando los instrumentos pero si eso lo haces en la carne, es enemistad contra Él. Dios quiere predicadores pero si estos predican porque quieren fama y gloria, si lo hacen por dinero o lo que sea, ese predicador está en contra de Dios. Los designios son los planes y los planes de la carne siempre, de continuo, son enemistad contra Dios. No hay forma de que un ser humano pueda agradar a Dios, solamente le agrada aquel que es dominado por el Espíritu Santo. Si el Espíritu Santo es tu Señor, entonces lo que dices y haces le agrada a Dios. El apóstol Pablo dice que los que viven según la carne no pueden agradar a Dios y agrega: “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”.

¡Se pone más duro el asunto! Si eres cristiano pero un espíritu de frustración te domina todo el tiempo, la Biblia dice que los que son guiados por el Espíritu de Cristo son de Él. Un espíritu de frustración no es de Cristo. ¡El Señor es victorioso en todo y hace a los creyentes victoriosos en todo! Si el espíritu de frustración domina tu vida, domina tus pensamientos, tus sentimientos, emociones y hasta tus decisiones. Quien tiene un espíritu de frustración dice: “Me quemé con leche y ahora veo la vaca y lloro”. Una persona frustrada es alguien que ha fracasado pero como no quiere fracasar más no quiere hacer más nada. ¡El que es guiado por la frustración no es del Señor!

Te domina la amargura pero tú te excusas que es culpa de tu suegra; tienes un espíritu de amargura que domina tu vida. Dices que es por culpa de tu esposo porque es malo, pero tú le abriste la puerta al chancho, en este caso la amargura, y lo dejaste entrar. Si te guía el Espíritu Santo el resultado es vida y paz; si te guían la amargura, la frustración u algún otro espíritu negativo, estás siendo dominado o dominada por un poder de pecado y para esto la única solución es la sangre preciosa de Cristo porque vivir amargado o amargada no glorifica a Dios, no muestra el poder del Señor ni su victoria. Debes ir a Cristo y decirle: “Perdóname Señor, cúbreme con tu sangre, líbrame de la atadura del pecado”. Si el Espíritu Santo domina tu vida el rencor no podrá permanecer dentro de ti. ¡No puedes sentir rencor porque quien tiene al Espíritu Santo tiene amor! Podrás hacer fuerza para odiar pero no podrás, porque el Espíritu Santo no puede odiar. ¡El Espíritu Santo ama! Él no puede inducirte nunca a la tristeza ni a la soledad; sí te puede inducir a una clase de tristeza para salvación pero no es esa tristeza que te estoy hablando.

Dice Romanos 8:13 y 14: “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”. Volvamos al versículo 6: “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”. No se trata de qué hay que hacer para agradar a Dios sino qué poder te domina. ¿De qué te ocupas? ¿Te ocupas de la carne? Producirás carnalidades. ¿Te preocupa tener una buena relación con el Espíritu? Vas a producir vida y paz. ¿Qué estás produciendo?

CONCLUSIÓN

La conclusión es que necesitas que Dios perdone tus pecados ya que has estado dando un mal testimonio por causa de tu angustia, de tus tristezas, por causa de los rencores y la amargura que hay en tu corazón, pero no entendías que era un pecado que moraba en ti y te justificabas diciendo: “¿Cómo no voy a estar amargada con lo malo que es mi esposo?” Les echas la culpa a otros pero resulta que la amargura la tienes tú. Si una suegra o tu cónyuge son capaces de quitarte la paz y el gozo, estás declarando así que Dios no sirve para nada. Ninguno de estos poderes que te he mencionado puede contra el Espíritu Santo. No necesitas proponerte ser mejor sino someterte a Él. Pídele a Jesús que te perdone y te cubra con su sangre preciosa y después pídele que te llene con su Espíritu Santo.

El problema más grande que tienes no son los familiares que te rodean, no son los gobernantes de turno, no es la situación económica ni las enfermedades; el problema más grande que tienes es el pecado y Cristo apareció para condenar el pecado en su propio cuerpo. El Señor vino para perdonar y limpiarnos de todo pecado y una vez que te limpia te transformas en una vasija vacía que debe ser llenada con el Espíritu Santo. Cuando entra el Espíritu Santo no es suficiente ser limpio, es necesario que entre ese poder superior al poder de la carne y del pecado. ¡Es un poder que produce vida y paz! Si alguna circunstancia te roba la paz es porque no tienes una buena relación con el Espíritu Santo pero si puedes burlarte de los problemas y seguir confiando en el Señor entonces Él gobierna tu vida. No importa lo grave del problema o lo grande del poder del mal que ha venido sobre ti porque el poder del Espíritu Santo es más grande que todos los males. Si eres feliz con la vida que llevas, quédate tranquilo pero si estás cansada o cansado del fracaso, de la frustración y la tristeza, reconoce que has pecado, acércate a Jesús, pídele que te perdone, que te limpie y que te llene con su Espíritu Santo.

Tú te preguntarás cómo haces para saber cuál es la voluntad de Dios y yo te digo que no es tu problema, porque el Espíritu Santo te va a guiar a toda verdad. Si me preguntas por qué vine a Uruguay yo te contesto que no sé pero sí sé que fue el Espíritu Santo quien me trajo. Yo busqué a Dios y Él me metió en su voluntad. ¡Debes saber que el Espíritu Santo guía tu vida! ¡Deja que te lleve!

Sueño con que Dios levante siervos y siervas que conquisten las naciones. Es necesario que dejes que Dios disponga de tu vida, ofréndasela a Él. Necesitas entender que no puedes seguir luchando con tus propias fuerzas y que no transformarás tu carne y harás de ella carne consagrada para agradar a Dios porque no lo agradarás ya que para Dios la carne está condenada. Dice Romanos 8:11: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. Lo que hizo el Espíritu Santo con Jesús levantándolo del infierno, también hará con tu cuerpo mal trecho y muerto. ¡El Señor vivificará tu cuerpo muerto y te dará un cuerpo glorificado! Esto no es obra tuya sino del Espíritu Santo. ¡No te conformes con lo que eres porque Dios quiere hacer cosas grandes contigo!

“Espíritu Santo, la palabra ha sido dada, toca las vidas. Aquellos que son llamados por ti para ser transformados, sean tocados hoy con tu poder, en el nombre de Jesús, amén”.

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INTIMIDAD CON DIOS TE DA LUZ

INTRODUCCIÓN

Quiero hablarte acerca de algo que hace mucho daño a cristianos y a no cristianos; los creyentes no se han dado cuenta de la manera en que determinadas cosas golpean y demuelen su fe y los transforman en personas débiles y fracasadas, las transformen en gente que no tiene fuerzas ni iniciativa alguna y no cree en la victoria: Me refiero al temor.

Este es un poder espiritual que paraliza a las personas, que las transforma en cobardes e impide que puedan enfrentar determinadas circunstancias. Los cristianos creemos que las circunstancias que vienen a nuestras vidas son un ejercicio que nos impulsa a salir adelante y a vencer; creemos que después de cada dificultad salimos fortalecidos, estamos más crecidos y maduros, y que a través de las pruebas aprendemos cosas nuevas que quedan grabadas en nosotros y son elementos que nos llevan a ser victoriosos en nuevas circunstancias.

Las personas que no logran atravesar las dificultades se quedan paralizadas en el tiempo y comienzan a comer y a beber el fracaso, y tienen falta de idoneidad para enfrentar las cosas que les depara la vida. Las personas que tienen temores dejan de ejercitarse, por ende dejan de crecer y madurar. Los temores son una fuerza negativa y operan como una especie de fe negativa que no viene de Dios sino del infierno: Tienes fe de que algo malo te va a suceder, sientes miedo de enfermarte o que tu hijo se enferme de algo malo; sientes miedo a la hora de emprender una relación sentimental porque ya has sufrido y crees que los hombres te van a lastimar, entonces decides juntarte a un hombre pero te abstienes de amarlo. El temor produce desconfianza, inseguridad, angustia y falta de iniciativa. Si vives atemorizado o atemorizada no digas que tienes fe en Dios; si ante alguna circunstancia te angustias, no digas que tienes fe en Dios. Si ante una circunstancia declaras: “Esto no lo puedo enfrentar”, o “esto es más de lo que puedo soportar”, o como dicen los jóvenes: “esto me puede”, si como muchos, dices que ya no aguantas más, has determinado un decreto contra ti: ¡Has decretado que tienes límites que no podrás sobrepasar!

El apóstol Pablo, ante los problemas declaró: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Con Él puedo enfrentar cualquier circunstancia y no se trata de que el apóstol Pablo fuera orgulloso o soberbio sino que había conocido el poder de Dios sobre su vida y sabía que era más grande y más poderoso que todos los problemas que pudiera enfrentar. ¡Pablo no confiaba en él sino en Dios!

UTILIZA LOS RECURSOS DE DIOS

Es importante que el creyente confíe en sí mismo pero no que lo haga ausente a la seguridad o a la certeza de que Dios está con él. Lo más importante que tiene un cristiano es la presencia del Espíritu de Dios en su corazón y no ha surgido ninguna fuerza en el universo que pueda doblegar la fuerza del Espíritu Santo, es más, no ha habido circunstancia o poder que haya vencido a Dios. Tú puedes declarar como el apóstol Pablo que todo lo puedes en Cristo que te fortalece, no porque confías en ti sino porque confías en el poder de Jesús que lo levantó de entre los muertos. El Señor venció la muerte, que fue el poder más importante que tenía satanás; él tenía las llaves del abismo y de la muerte, pero Cristo le arrebató esas llaves venciendo con poder.

Hay cosas que tenemos en nuestro armario de recursos a las que echamos mano a veces, como algún medicamento para calmar alguna dolencia; en nuestro diario vivir tenemos un armario con recursos para enfrentar circunstancias y hay armas que no son buenas, porque las armas que no son de Dios, no son buenas. Reitero, si las armas que usas no son de Dios, no son buenas. Por ejemplo, con mi esposa cumplimos treinta y nueve años de casados y hemos enfrentado juntos muchas adversidades pero en nuestro armario de recursos no contamos con un arma que diga “divorcio”. Muchos creen que pueden poner fin a un problema matrimonial con el divorcio pero ni Marta ni yo tenemos en nuestro armario la alternativa “divorcio” y jamás se nos cruzó por la mente semejante planteo, y eso que hemos tenido muchos problemas como cualquier matrimonio, pero nunca echamos mano a un recurso que no es de Dios. La Biblia dice que Dios abomina el divorcio o la disolución del matrimonio. Por lo tanto, con mi esposa hemos solucionado nuestros conflictos con otras armas pero el divorcio no está en nuestra lista.

Cuando no cuentas con las armas de Dios surgen otras armas que te dan soluciones que no vienen de Dios, pero las soluciones que no vienen de Dios, no sirven. En este tiempo, la iglesia y yo estamos atravesando circunstancias adversas; Uruguay está sufriendo una persecución religiosa. Hemos salido en los periódicos y en los programas de televisión, lo cierto es que le están pegando a muchas iglesias. ¡Nos están persiguiendo por causa de nuestra fe! Yo vengo a ser “el cuco” o “el viejo de la bolsa” y se han dicho muchas cosas acerca de mí y de mi iglesia; lo cierto es que la angustia y la impotencia han golpeado a la puerta de mi corazón pero yo no tengo en mi armario la idea de que “esto me puede” porque yo no cuento con esa arma ya que no hay nada que me pueda a mí porque yo soy de Cristo. ¡La Biblia declara que soy más que vencedor por medio de Aquel que me amó! (Romanos 8:37). Date cuenta cuáles son las armas que sirven… ¡Las que sirven están en la palabra de Dios! Si la Biblia señala que todo lo puedo en Cristo que me fortalece yo tengo que echar mano de esa arma.

El cristiano que usa la palabra de Dios, opera con ella, que es la espada del Espíritu, y señala la Biblia que la palabra de Dios es más cortante que toda espada de doble filo y penetra hasta partir el alma y el espíritu. ¡No hay arma más poderosa que la palabra de Dios!

Yo que estoy atravesando muchas dificultades, busco en la palabra de Dios y me encuentro con el Salmo 37: 32 y 33: “Acecha el impío al justo, y procura matarlo. Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren”. Otra versión declara: “Acecha el malvado al justo, y procura matarlo. Jehová no lo abandonará en sus manos, ni tolerará que sea condenado en el juicio”.

Por un lado escucho voces que me dicen que me van a comer crudo; algunos hermanos y amigos me dicen: “¡Cuidate! Me he enterado que te van a comer”. Ellos me ayudan con eso a tener miedo. Lo que me produce temor no viene de Dios ya que todo lo que viene de Él nos da fuerza y aliento; tú no debes tener miedo de tus circunstancias sino que debes tener temor de Dios y cuidar tu relación con Él. Si haces eso, los problemas que estás atravesando estarán en las manos de Dios y el Señor te ayudará. Dios declaró que no dejará que seas condenado en el juicio y tampoco te va a abandonar en sus manos. ¡El Señor no te dejará en manos del malvado! ¡Él no te va a abandonar! ¡Créelo!

La palabra de Dios tiene poder; cuando el Señor dijo: “Sea la luz”, su palabra fue pronunciada y se hizo la luz. Dios le dijo a Moisés que extendiera su vara sobre el Mar Rojo y le ordenara que se abra. ¡La palabra de Dios es poder! Moisés obedeció a Dios, extendió su vara, le dijo al mar que se abriera y éste se abrió. Tu recurso más importante es creer en la palabra de Dios y alimentarte de ella. Si desconfías de la palabra de Dios, continuarás con tu angustia y tu temor pero si atesoras la palabra que el Señor te dio y declaras que Él no te abandonará en las manos de los malvados, así será. Leemos en el Salmo 37:39: “Pero la salvación de los justos es de Jehová, y Él es su fortaleza en el tiempo de la angustia”. Alimentarte todos los días te mantiene fortalecido y aseguras que tu cuerpo reciba vitaminas y proteínas y que tus defensas estén altas; la vida espiritual se alimenta con la palabra de Dios y la palabra de Dios debe ser tu comida de cada día.

Como señala el Salmo 37, tu salvación no es un mérito tuyo sino que viene de Dios ya que el Señor es el responsable de tu salvación. Confiar es no temer, es no sentirte angustiado; confiar es luchar contra el temor y la ansiedad, y ¿cómo se lucha? ¡Creyendo en la palabra de Dios! El Señor habla y no miente. Dice el Salmo 37:3: “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad”. Según el diccionario, “apacentar” es alimentar con pastos o con enseñanzas espirituales; apacentar la grey de Dios es darle de comer alimento espiritual. ¿Y cuál es ese alimento? ¡La verdad! Tú confías en el Señor y haces el bien, entonces habitarás en la tierra y serás fortalecido y renovado con la verdad. La verdad no está en los sabios ni en la vuelta de la esquina; la verdad está en la palabra de Dios. Dijo Jesús: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”.

Vienen circunstancias que quieren angustiarte y debilitarte, de modo que termines declarando que no puedes más. ¡Yo no voy a declarar tal cosa! Voy a decir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. ¡Soy más que vencedor por medio de Aquel que me amó! El diablo quiere que desconfíes, así encontrará una brecha para debilitarte y derrotarte. ¡Confía en Dios y créele a su palabra!

Leemos en el Salmo 23:5: “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”. De este versículo aprendí que a Dios le importa un bledo lo que está sucediendo a tu alrededor; no hace caso de tus angustiadores ni de las angustias. Él te dice: “No mires a tus angustiadores, mira la mesa que te estoy sirviendo”. Muchos son los cristianos que no ven la mesa que Dios les está sirviendo porque están asustados por causa de los angustiadores. ¡Tú estás en la mesa de Dios y el Señor te está dando de comer! No mires a tu alrededor, mira la mesa que Dios te está sirviendo y quédate tranquilo. El Señor te va a agasajar, a Él no le importa qué rango de demonio te está atacando. Dios te dice: “¡Yo soy tu cuidador!”

DESECHA LOS RECURSOS QUE NO PROVIENEN DE DIOS

Estuve ayudando a un hermano muy amado que dejó de mirar el plato; no viene al caso contar lo que él está viviendo pero lo cierto es que una persona que según él tendría que estar presa amenazó con matarlo y este hermano se turbó. Entonces dijo: “Dios, ¿no vas a hacer justicia?” Y después pensó: “Si la justicia no hace justicia, entonces la voy a hacer yo”. Entonces tomó un revolver y decidió que antes de que esa persona lo mate, él lo mataría primero. ¡Un cristiano!

Hay herramientas que tú no puedes tener en tu armario. O te ayuda Dios o te vas al diablo. Es importante que te concentres en esto que Dios te está enseñando. ¡No mires a los costados! ¡Mira que el Señor está contigo! El rey David estaba siendo perseguido, en el salmo 23, él no estaba tocando un arpa debajo de un árbol al lado de un arroyo tratando de escribir una poesía. “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará…” El rey David estaba siendo perseguido, pero aun así escribió: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tú vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores…” Como él estaba absorto mirando la clase de Dios que tenía y lo que el Señor le estaba ofreciendo, pudo declarar: “… unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”. Estaba feliz y gozoso sin importar que le haya tocado atravesar el valle de sombra de muerte. Por eso, David pudo confesar que su copa estaba rebosando, porque estaba lleno del Espíritu Santo. ¡Qué importa lo que me está pasando, lo que importa es que Dios está sobre mí!

El hermano que mencioné me dijo: “¿Qué quiere que yo haga? ¡Póngase en mi lugar! Tengo esposa e hijos y no se van a quedar solos”. Yo le dije que tenía bien claro que había un montón de demonios que lo querían comer crudo y verlo muerto pero yo conozco un versículo de la Biblia que dice así: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende”. (Salmo 34:7) ¿Está presente este versículo en tu vida? ¿Te comiste ese plato o lo vas a desechar? ¡Hay mil demonios merodeando pero el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende! Si logras enfocarte en la palabra de Dios, te olvidarás de todos los demonios; yo sé que el diablo es malo y feo y le gusta matar a la gente pero si el Señor está contigo no importa qué tan grande sean las circunstancias que tengas que atravesar y cuán fieros sean los demonios, porque Dios te va a defender.

Si pudieras creer lo que te digo hoy, y esto no viene de mi corazón sino que viene de Dios para ti; recibe esta palabra que es tu alimento y no te faltarán fuerzas sino que tendrás paz y las herramientas que no sirven, esas que están en tu mente y en tu corazón caerán al suelo y te quedará solamente la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.

¡Hemos sido creados por Dios para ser invencibles! Algunos dirán que soy un soberbio al declarar esto, pero no es así; Dios nos ha hecho victoriosos y no somos por nosotros, sino por la presencia del Señor en nuestras vidas. ¿Está la presencia de tu Dios en tu vida? He atendido a una mamá con dos hijos que no sabía por qué motivo quiso suicidarse tomando toda clase de pastillas. Su papá, que va poco a visitarla, decidió ir a verla y la encontró tirada en el piso. Ella tenía una profunda tristeza… Comer bien espiritualmente hablando, te quita la tristeza y la depresión, y te quita las ganas de suicidarte. Ella dijo que era muy amada y que amaba a sus hijos pero no entendía por qué decidió quitarse la vida. Me contó que ayudaba mucho a todo el mundo pero se sentía vacía. Entonces le pregunté: “¿Así pretendías ayudar a tus padres y a tus hijos?” Ella inclinó la cabeza y se puso a llorar… ¿Cómo puede decir que ama cuando le va a quitar a quienes la aman, su propia vida? La mujer le entregó su corazón a Jesús y después que oramos tenía en su rostro una sonrisa muy hermosa. Le pidió perdón a Dios y ella sintió que el Señor la ha perdonado, ahora tenía paz porque Cristo había entrado en su corazón.

Fíjate que Cristo es el verbo o la palabra de Dios encarnada. Juan capítulo 1 dice así: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Jesús dijo: “Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”. (Juan 6:49 al 51) Esa palabra encarnada de la que habla Juan es Cristo y Él es la palabra de Dios encarnada, o sea hecha carne. Es difícil de entender pero en resumidas cuentas, Cristo es la palabra de Dios que descendió al mundo y Él declaró que era el verdadero pan. O sea que todo lo que Jesús dice es tu verdadero alimento. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. La palabra que salió de la boca de Dios fue: “Sea la luz”, y fue la luz. El poder de Dios reside en su palabra; lo que el Señor dice genera planetas, sistemas solares, etc; lo que Él dice sostiene el planeta Tierra en la nada. ¡Lo que Dios dice es verdad y poder! ¡Y Cristo es la palabra de Dios encarnada en el mundo!

CONCLUSIÓN

Lo que Dios hoy te ha dicho viene de Jesucristo; si puedes encarnar esto en ti, si puedes procesar esto y que no quede sólo en tu mente sino que lo atesores en tu corazón. Tal vez te sientes débil ante los problemas y crees que ya no puedes seguir; sientes que eres un fracaso, pero Dios te dice que Él no te ha creado para el fracaso. El Señor te ha creado a su imagen y semejanza y ha puesto en ti su Espíritu, y te ha dado su palabra que es la que te sustenta cada día.

No eches mano a los argumentos que te dictan las circunstancias, más bien echa mano a la palabra de Dios. Tal vez estás cansado o cansada, tal vez has probado el polvo y te has convencido de tus fracasos. Estás listo o lista para “colgar la toalla” y no quieres volver a intentar porque ya has intentado varias veces y en todas has fracasado, y has hecho tuyo ese ese refrán que dice que “el que se quema con leche ve la vaca y llora”. Has probado el desánimo y el fracaso porque no has contado con las armas de Dios pero el Señor te dice: “Mi palabra te hará más fuerte que tus circunstancias. Mi poder se perfeccionará en tu debilidad. Tú dependes de mí. Tu causa ya no es tuya; tu causa es ahora mi causa. Dame tu causa y yo te voy a sustentar y te voy a defender. No te fijes en cuán grande es tu problema o qué tan grandes son los demonios que se mueven para destruirte a ti y a tu familia. ¡Yo estoy contigo! Muchos te han fallado pero yo nunca te voy a fallar. Entrégame tu cansancio, tu fracaso, entrégame tu soledad y tu debilidad. Deja que yo entre a tu vida y te llene con mi Espíritu. Nadie ha podido vencer a mi Espíritu Santo y quiero dártelo como un regalo a ti”.

Dile: “Señor, yo recibo esta palabra que es mi comida y mi bebida. No echaré mano a otras armas ni argumentos. Si tú me has dicho que me amas, entonces me amas; si has dicho que me cuidas, así lo haces. Yo confío y espero en ti y aunque las circunstancias me digan lo contrario, yo creeré lo que tú me digas. Señor, he pecado porque he estado con mi mirada puesta en las circunstancias y no me he alimentado de tu palabra; he pecado porque dejé que el temor, la angustia y la impotencia se apoderaran de mí. Mas yo quiero tomarme del Espíritu de victoria que tú tienes para darme en esta hora, en el nombre de Jesús, amén”.

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INTIMIDAD CON DIOS TE DA LUZ

INTRODUCCION

Gedeón había juntado unos treinta y dos mil soldados para ir a pelear contra el enemigo, pero Dios le dijo que eran demasiados, y le dejó solamente trescientos hombres. Dios no gana las batallas con una gran multitud sino con personas escogidas. El Señor hace su obra con valientes y gente de fe. Dios necesita gente que se ponga en sus manos y haga su obra, y tomará a aquellos que estén dispuestos a jugar en la cancha.

Muchas personas me dan consejos, diría que me matan a bibliazos, mas yo compartí en las redes, que hay muchos que son expertos en Biblia pero no son expertos en amor. El Señor busca gente llena de su amor; su conquista es la conquista del amor. Nos dice Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Es porque amó, que Él vino a morir en la cruz del calvario por nosotros. La cruz es la consecuencia o el resultado del amor de Dios; la redención del hombre es la consecuencia del amor de Dios por la humanidad. ¡El Señor está enlistando gente para transformar al mundo!

Hay una enseñanza que quiero reiterarte con ciertos matices, y es el hecho de que el hombre fue creado por Dios a su imagen y semejanza, es una creación muy especial. El Señor ordenó que las aguas produjeran y éstas así lo hicieron, también ordenó que produzca la tierra y así fue, pero a la hora de crear al hombre, dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. Y tomó Dios polvo de la tierra y lo formó, sopló en él aliento de vida y éste vino a ser una vasija de barro con aliento de vida, un cacharro de barro con alma, con mente, voluntad y emociones.

Lo más singular es que hizo de nosotros una vasija o vaso, palabra que utiliza la Biblia con una connotación especial. Las vasijas que se utilizaban en los tiempos bíblicos no eran como los vasos que usamos hoy en día; eran de cerámica. La vasija además, se hace con un propósito y es que sirva para ser llenada de líquido; eran muy usadas en la antigüedad para guardar el aceite, el vino y el agua y Jesús siempre enseñaba usando ejemplos de la vida cotidiana. En la Biblia es muy común ver pasajes que señalan que nosotros somos vasos de barro, eso ya lo hemos visto aunque quiero enfatizar que somos vasijas de barro, o sea, hemos sido creados con el propósito de ser llenos y de que Dios habite en nosotros.

VASIJAS CON PROPÓSITO

Una vasija contiene algún fluido especial sea vino, aceite o agua; la vasija llamada ser humano está hecha para que Dios habite en ella. La Biblia señala que Dios no habita en templos hechos por manos humanas sino que nosotros somos templo de Dios. Cada uno de nosotros somos un lugar en el que el Señor quiere habitar. Entendamos que generalmente se espera que lo que está dentro de la vasija valga mucho más que ésta, si no es así, mejor vendamos las vasijas vacías y no pongamos nada que no sea de valor en ellas. La vasija ha sido diseñada para ser llena.

Si vemos el pasaje de la Biblia que hace referencia a las bodas de Canaán, allí había seis vasijas y en cada una de ellas cabían dos o tres cántaros. Un cántaro tiene aproximadamente treinta y nueve litros o sea que en cada vasija habían ciento diecisiete litros aproximadamente, multiplicado por las seis vasijas daban muchos litros de vino. Hagamos otras cuentas; Jesús no hizo vino de tetrabrik o de cajitas de cartón, sino que hizo del mejor. Yo creo que no hay en el mundo un bodeguero que haya hecho un vino tan bueno como el que hizo Jesús. Cuando el Señor hace algo lo hace bien, es más, lo que Él hace es lo mejor, tanto es así que el maestresala lo probó, lo elogió y preguntó: “¿Por qué han dejado el mejor vino para el final?” El vino que había dentro de esas vasijas no era de lo mejor sino el mejor. Averiguando cuánto vale el vino más caro del mundo descubrimos que una botella cuesta veinte mil euros, supongamos que contiene un litro, o sea que, el vino que había en una sola vasija, ciento diecisiete litros, multiplicado por veinte mil, nos da como resultado dos millones trescientos cuarenta mil euros. Eso es una vasija, la suma total de las vasijas nos da dieciséis millones de euros. Así corroboramos que lo que hay dentro de la vasija vale más que esta misma. También hicimos cálculos acerca del aceite más caro del mundo; un litro cuesta unos mil trescientos veinte euros; una vasija de ciento diecisiete litros, conteniendo el aceite de oliva más caro del mundo, costaría ciento cincuenta y cuatro mil cuatrocientos cuarenta euros. ¡Es dinero!

Este cálculo es al precio de hoy aunque me llama la atención que vale más caro el vino que el aceite. El vino representa la sangre de Cristo; representa el valor que el Señor pagó por nuestra salvación y Dios nos ha hecho como vasijas para que habite en nosotros algo muy importante y mucho más caro que el vino.

Leemos en 2ª Corintios 4: 6 y 7: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”.

Recordemos que en el libro de Génesis nos dice que al principio, el universo era un caos, estaba todo oscuro, y Dios dijo: “Sea la luz y fue la luz”. El Dios que ordenó que brillara la luz en medio de la oscuridad, sacó luz de las tinieblas y comenzaron a vislumbrarse los colores, los paisajes y toda la belleza que el Señor había creado. Pero ahora compara ese hecho y dice que Él mismo resplandeció en nuestros corazones. ¡El Señor alumbró nuestros corazones! Jesús declaró: “Yo soy la luz del mundo”.

Cuando el hombre desconoce a Dios y vive en pecado, su corazón está en oscuridad. Recuerdo que cuando era chico y me enseñaron acerca de esto, me mostraban un corazón negro y cuando la sangre de Cristo me limpiaba, el corazón se tornaba blanco. El corazón estaba en oscuridad y no es que resplandeció la luz del sol, la de la luna o de las estrellas, es Él mismo que resplandeció en nuestros corazones. Adentro de la vasija, el Señor alumbró y dice la Biblia: “…para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”.

Hemos nacido para ser una vasija de barro y el apóstol Pablo declaró: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”. Si tú brillas, es por la excelencia de la presencia de Dios en tu vida, aunque sigues siendo un cacharro de barro. ¡La gloria de Dios está en ti! Más caro que el vino y el aceite es Dios mismo viviendo y alumbrando para iluminarnos en el conocimiento de su gloria. El Señor quiere llenarlo todo y hacer crecer su reino. ¡No van a frenar el crecimiento del reino de Dios! En dos mil años no han podido parar el evangelio. La revolución más grande que ha habido en el mundo no ha sido mérito de un ejército o de las armas ni de filosofías humanas, tampoco se produjo por la religión; la revolución más grande del mundo ha sido originada por el poder de la sangre de Jesús y su mensaje. El Señor no ha venido a instaurar una religión sino una relación. ¡Él en nosotros! Dios Padre no viene en persona, Cristo no viene en persona; viene el Espíritu Santo a habitar dentro de nosotros y ese tesoro lo tenemos en vaso de barro. Yo soy el vaso de barro, y Él, el tesoro que está adentro de la vasija. ¡Alabo a Dios por este conocimiento!

Hubieron imperios que pretendieron frenar el evangelio, que quisieron detener esta revolución; el primer imperio que se levantó contra el cristianismo fue el romano con todo su poder, con toda su gloria, su orgullo y la capacidad de su ejército; habiendo aplastado naciones en el mundo y todos los ejércitos que se les enfrentaron, sin embargo Roma no pudo vencer al cristianismo. ¡No pudo pararlo! Llevaban a los cristianos al circo romano donde ellos eran el espectáculo ya que los ponían en el medio y los quemaban vivos. Para los romanos era un espectáculo ver cómo los leones devoraban a los cristianos que eran colocados en la arena. La gente enardecida, aplaudía y gritaba. ¡Muy lamentable! Alcoholizadas, las personas pedían más, entonces tomaban a los cristianos y los crucificaban en las cruces, en los caminos. Ellos se escondían en catacumbas, túneles que había debajo de la ciudad, y que se fueron formando porque cuando necesitaban arena cavaban y la sacaban de allí, por lo que la ciudad de Roma, debajo, parecía un queso gruyere lleno de túneles. Una vez que se entraba ahí no se sabía cómo salir. Quien no conocía bien esas catacumbas moría allí adentro y ahí se escondían los cristianos. Cuando tenían que salir porque necesitaban algo, los detectaban enseguida ya que de tanto estar a oscuras su tez se tornaba blanca, entonces los metían en la cárcel y los azotaban. No obstante los creyentes predicaban el evangelio; los que tenían que huir, se iban a otras ciudades y allí también predicaban el evangelio.

DIOS QUIERE PONER SU GLORIA EN TI

En el Antiguo Testamento había un profeta, Habacuc, que se quejaba a Dios por tanta injusticia y porque el mal prosperaba y el Señor le respondió: “Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella….Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Habacuc 2:2 y 14). Hoy estoy predicando acerca de esta profecía de Habacuc y te digo que el Señor mismo vendrá y llenará con su gloria las naciones así como las aguas cubren el mar. ¡Yo creo en lo que Dios dijo! No ha habido evolución política, filosófica ni ninguna otra en el mundo que haya logrado hacer lo que hizo la revolución de Cristo. ¿Y a qué se debe esa revolución? A que Cristo fue la primera vasija de barro en ser llena de la presencia del Padre. No sabemos bien qué pasó durante los treinta años de vida del Señor, los evangelios dicen muy poco acerca de sus vivencias ya que no fue muy trascendente, pero al llegar a la edad de treinta años comenzó su ministerio cuando fue al Rio Jordán para ser bautizado por Juan el bautista, y declara la palabra de Dios que cuando Él salió del agua, el Espíritu de Dios descendió corporalmente sobre el Señor como paloma y fue lleno de la presencia de Dios. A partir de ese momento comenzó su ministerio y en tres años sucedió lo que no sucedió en treinta, y eso que aconteció en tres años perduró en el tiempo. Por motivo de lo que aconteció en esos tres años de ministerio de Jesús, se escribieron cuatro evangelios y después de ello se escribieron los Hechos de los apóstoles, porque ellos continuaron haciendo la obra de Jesús. El Señor fue lleno del poder y de la gloria del Padre, comenzó a predicar el evangelio del reino, las buenas noticias de Dios, sanó a los enfermos, levantó muertos y al momento de ir a la cruz encomendó a sus discípulos a que vayan a todas las naciones para que cuenten lo que Él les había dicho. Y el evangelio se sigue predicando en el mundo aun después de dos mil años. ¿Cómo puede ser esto? La gloria que había en Jesús llenó el corazón de sus discípulos y la que había en ellos llenó la vida de muchos otros, y el evangelio comenzó a avanzar por todos lados y, ¿cuál es el misterio de este milagro? Es que esa gloria de Dios fue puesta en cacharros de barro.

Fui recientemente a una estancia ubicada en el interior del país y el estanciero de ese lugar había construido una capilla en donde colocó una inscripción que decía que entre los oficios, el más antiguo era el del alfarero, que el primer alfarero fue Dios y el primer cacharro fue el hombre. Había dentro del corazón de Dios un proyecto maravilloso y era usar ese cacharro de barro, el hombre que fue hecho del polvo de la tierra. Todo lo que comemos proviene de la tierra, tiene las mismas sustancias y minerales que tiene la tierra. ¡Somos tierra! Y esto es mucho más profundo que decir que somos polvo y al polvo volveremos; somos polvo creado con una inteligencia y sabiduría extraordinaria, pero aun así somos vasos de barro. Y lo importante no es lo que se ve sino lo que Dios pone adentro. El cacharro no vale tanto ya que éste quedará en el cementerio. La vasija es sólo un envase de barro, lo importante es lo que el Señor ha puesto en nosotros y lo que Él nos ha dado es una relación profunda con su Espíritu Santo. De tal manera su Espíritu obra en nosotros que hablamos como Cristo porque el Señor fue ungido con ese Espíritu y nosotros también, así que cuando hablamos no lo hacemos con nuestras palabras sino con las suyas y cuando obramos no hacemos lo que se nos viene en gana, no hacemos obras de hombres sino las obras de Dios. ¡Hablamos y hacemos y pensamos como Cristo! No pensamos como se nos da la gana sino que el Espíritu de Dios que ha sido manifestado en nosotros los creyentes nos inspira.

Dijo Jesús: “…delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo” (Mateo 13). Más que gente adoctrinada, Dios necesita personas llenas del Espíritu Santo. Hay mucha gente experta en Biblia pero que no practica el amor, y para Dios lo más importante es amar.

 Al ver a las personas que participaron del encuentro, expectantes, escuchando el evangelio, me examinaba a mí mismo y oré: “Señor, si tú hiciste grandes cosas conmigo, ¿qué no harías con diez o con cientos? Tú puedes levantar a alguien que haga diez veces más de lo que yo he hecho, que esté dispuesto a abrir su corazón”. Yo les dije a los que participaron del encuentro que ellos eran hijos espirituales míos y no estaría celoso o envidioso si ellos anhelaban hacer más que lo que yo he hecho hasta ahora. Un padre no debe sentir celos de que su hijo sea mejor que él porque los hijos no están compitiendo sino que son la prolongación de su vida, son su alegría y su orgullo.

Jesús fue lleno del Espíritu Santo y dice Mateo capítulo 4:1: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo”. El Señor fue ungido por el Espíritu Santo y llevado al desierto para ser tentado y satanás en persona lo tentó y lo puso “contra las cuerdas”. Jesús, después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches sintió hambre. “Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”.

Si el Señor convertía esas piedras en pan y Él podía hacer lo que quisiera ya que el poder del Padre estaba sobre el Señor, pero si hacía caso a lo que el diablo le decía, entonces lo estaba obedeciendo a él, pero Jesús vino a obedecer sólo a su Padre. La conveniencia no es el camino más corto, no es lo más fácil sino la obediencia a la voluntad del Padre y a su palabra. El Señor fue probado y salió vencedor en todo porque la unción del Espíritu Santo estaba sobre Él. ¡No seas un perdedor! Clama hoy al Señor que el poder de su Espíritu Santo llene tu vida. Tú eres una vasija de barro y no vales nada sin Dios, no hay valor más grande que puedas tener y que el Señor te pueda dar. Pídele que su presencia se manifieste en ti y ya no titubees a la hora de hacer o hablar. Que estés ungido de tal manera que el poder, la gloria y las palabras de Dios fluyan en ti y que hagas la obra de Dios y no las tuyas. Que la gente diga acerca de ti que lo que haces o dices no proviene de ti y se pregunten qué tienes de especial.

Yo he dicho en otra oportunidad que la iglesia en este momento está atravesando por un sacudimiento y está siendo limpiada, y hay gente que se asusta de esto, mas yo hoy te hablo bajo el poder y la unción del Espíritu Santo, depende de ti si lo crees o no. Yo creo que cuando Dios está por manifestar un gran avivamiento el diablo moviliza su ejército para promover un gran sacudón. Gedeón juntó treinta y tres mil soldados para ir a la guerra y Dios le dijo que eran demasiados, no sea que después se jacten y digan que la guerra la vencieron ellos por el gran ejército que eran. Con menos gente el Señor podía trabajar, gente valiente que se pusiera en sus manos. Gedeón entonces, redujo su ejército de treinta y dos mil a diez mil y estaba medio temeroso porque el ejército opositor era numeroso pero Dios le dijo que aún eran muchos y ordenó a Gedeón que llevara al pueblo a las aguas. “Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas” (Jueces 7).

El Señor le dijo que iba a usar a quienes tomaran agua como lo hacen los perros. Nueve mil setecientos hombres tomaron agua como cualquier persona normal pero sólo trescientos lo hicieron como Dios dijo y esos eran suficientes para el Señor. ¡Con esos hombres libró una guerra increíble! Dios dividió a esos trescientos en grupos y los colocó alrededor de la ciudad que iban a invadir de noche y usó cántaros o vasijas con fuego adentro. ¡El Señor quiere usar vasijas con fuego adentro! Los hombres habían puesto unas teas encendidas dentro de las vasijas y dada la orden, rompieron las vasijas y el fuego se vio por todas partes, entonces los del ejército enemigo se espantaron y ese día hubo gran victoria sin empuñar una sola arma.

CONCLUSIÓN

Dios no usará a los temerosos, la Biblia señala que los cobardes no entrarán en el reino de los cielos. El Señor necesita gente valiente y valiente es aquel que es ungido con la unción de Dios, porque el poder del Señor viene sobre la persona de tal forma, que ésta  enfrenta las circunstancias y sale vencedora. Dios quiere llenar a mujeres y hombre con su gloria; Él quiere poner su riqueza en cacharros de barro. ¿Será éste el día en que dejes que te llene? Tú no ves en tu vida la gloria y el poder de Dios, tus palabras no son palabras de poder ni crees lo que dices. Pídele al Señor que te llene y haga contigo como hizo con Cristo. La única manera que las obras sean eternas es que Dios las haga. Jesús predicó el evangelio del reino por tres años y fue suficiente, el fuego se encendió y hasta hoy no ha parado. ¡Ese fuego está en mí! Tú necesitas ese fuego, si eres de esos que titubean a la hora de obedecer a Dios, si le pones excusas porque tienes otros planes o porque estás cansado. ¿Será este el día en que dejes que Dios haga contigo lo que se propuso cuando te trajo a la tierra?

“Padre, oro por tu pueblo para que sea bendecido y descienda tu gloria sobre ellos. Tú has mandado esta palabra y este desafío. Tú no harás la obra con gente que se cree inteligente y sabia en su propia sabiduría o que cuenta con sus propias fuerzas. Harás una obra poderosa con gente ungida y llena de tu gloria. Queremos tener una riqueza más grande que el vino en nuestras vasijas, Señor, queremos tu gloria. Haz lo que has dicho en tu palabra, que tú alumbraste en la oscuridad de nuestros corazones para mostrarnos la gloria de Jesús. Sopla tu Espíritu Santo sobre tu pueblo y bendice, Dios. Limpia con tu sangre y destruye los pensamientos y  las estructuras mentales que se oponen; destruye las maldiciones heredadas que se oponen, también los trabajos de hechicería. Padre, glorifica tu nombre y muestra tu poder en las naciones. ¡Queremos ver tu gloria en Uruguay y en el mundo, Señor! Nadie detendrá el evangelio, sino que crecerá y tu gloria cubrirá la tierra así como las aguas cubren el mar. Atrae a ti a tus escogidos, Padre, te lo pido en el nombre de Jesús y manifiesta tu presencia sobre ellos. Llénalos con tu Espíritu Santo, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”. 

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INTIMIDAD CON DIOS TE DA LUZ

INTRODUCCIÓN

 

Respecto a la creación del hombre, encontramos dos relatos en la Biblia; uno se encuentra en Génesis capítulo 1 y el otro en el capítulo 2. Leemos en Génesis 2:7: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. En otras versiones declara: “y fue el hombre un alma viviente”. Más adelante, en este mismo capítulo nos relata la Biblia que Dios vio que el hombre estaba solo y eso no era bueno. “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”.

Me llama la atención que Dios creó al hombre del polvo de la tierra pero a la mujer la creó de la carne y de los huesos de éste. Notemos aquí que la sustancia del hombre es el polvo de la tierra pero la mujer es la sustancia del hombre. Cuando Adán la vio, declaró: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”. De la Iglesia, la Biblia señala que somos de Jesucristo carne de su carne y huesos de sus huesos; hemos salido también del costado de Jesús, de las costillas perforadas del Señor en la cruz del calvario.

Dios creó al hombre del polvo de la tierra y yo ya he predicado que nosotros somos terrenales o terráqueos porque somos de la tierra. ¿Por qué eres de la tierra? Porque comes frutas, verduras y hortalizas que se cosechan de la tierra, y si comes vaca, esta se alimenta de la tierra. ¡Todo proviene de la tierra! Lo que pasa es que Dios es un gran artista y entonces, de la tierra sacó zanahorias, naranjas, etc. Muchas cosas creó a partir de la tierra pero la mejor creación, es el hombre.

El capítulo 1 del libro de Génesis cuenta día por día todo lo que creó Dios y cada uno culmina diciendo: “Y vio Dios que era bueno”. Al sexto día creó al hombre y a la mujer y cuando hubo finalizado, dice la Biblia: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”. Dios le da un lugar de trascendencia a la creación del hombre y lo considera la corona de todo lo que creó. El Señor decidió crearlo pero lo hizo conforme a su imagen y semejanza; puso la imagen del Dios creador, en el hombre, y lo hizo a éste un ser creativo. Los conejos desde su creación hasta hoy en día siguen construyendo su madriguera, las águilas siguen construyendo los mismos nidos, los monos siguen alimentándose de banana y colgándose de los árboles; los animales no han logrado nada más porque no son creativos pero Dios hizo del hombre un ser creativo y nos maravillamos de lo que éste ha hecho sobre la faz de la tierra.

 

TESORO EN VASOS DE BARRO

 

Yo quiero defender el valor que tiene el ser humano porque Dios envió a su Hijo a morir en la cruz del calvario para pagar el precio del rescate de los hombres y las mujeres en el mundo. ¡Tú vales mucho para Dios! De hecho, cuando Dios creó al hombre y vio lo que había hecho, declaró que era bueno y bueno en gran manera. Somos polvo pero muy bien hecho; yo me admiro al pensar en el trabajo que realizan mis riñones, el hígado, los pulmones, etc. ¡Qué habilidad la de Dios para sacar de la tierra una obra de arte como lo es el hombre al cual la Biblia llama vasija de barro! En 2ª Corintios 4:7 el apóstol Pablo señaló: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro…” El tesoro es Cristo y nosotros la vasija de barro. ¡Qué bien hecha está la vasija! El Señor nos dio inteligencia y sabiduría y puso en nosotros sentimientos, ¡qué barro más bien pensado! Tú comes frutas y verduras entre otras cosas y recibes energía a través de lo que comes y así sigues manteniendo tu sistema neurológico fuerte además de otras funciones del cuerpo. ¡Una creación hermosa y bendita! ¡Dios es un gran alfarero! Según la sapiencia popular se dice que Dios fue el primer alfarero y el hombre su primer vasija. ¡Bendito sea Dios!

Algunas mujeres, al ver una vasija de barro, pueden llegar a perderse, abandonando el estudio, la familia, etc. porque se enamoran perdidamente de esa vasija. Es que el hombre es precioso. ¡Tiene un valor extraordinario! Lo mismo sucede con los hombres, al ver una vasija femenina también se vuelven locos y se pierden. Es que las vasijas que Dios creó son una obra de arte maravillosa. Algunos hombres y mujeres dicen que están felices con su cacharro y no los cambian por nada del mundo; es que Dios también puso amor en la vasija. Cuando el hombre pecó, se pervirtió e independizó de Dios y perdió lo mejor de Él; perdió sus virtudes, la verdad se escapó de su interior y comenzó a creer en la mentira. En lugar de darle la gloria a Dios comenzó a darle gloria a la luna, a las estrellas y a toda cosa creada, así el hombre se perdió. Y la vasija se rompió en sus manos.

Leemos en Jeremías 18: 2 al 6: “Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel”. Dios se compara con un alfarero; Jeremías, obedeciendo a su mandato fue a la casa del alfarero y vio cómo trabajaba el barro en la rueda, pero observó también que la vasija se deshizo en sus manos. Mas Dios, que es buen alfarero, toma el mismo barro y hace una vasija como mejor le parece. Otra versión de la Biblia señala que el alfarero hace una vasija mejor a la que se le rompió. Esto ha sido una gran enseñanza para mí y Dios me ha consolado a través de este pasaje porque Él me llevó a mirar, no lo que se está diciendo de mí sino lo que Él está haciendo en medio de su pueblo. La mayoría de nosotros tenemos fotos de cuando éramos pequeños, yo tengo una mía en un triciclo en el patio de mi casa. ¡Era un encanto de niño! El doctor le dijo a mi mamá que nunca había visto un niño tan inteligente como yo. Era una obra de arte que Dios había creado, pero a medida que fui creciendo me fui pudriendo. Tal vez cuando eras pequeño o pequeña eras una criatura linda pero al crecer terminaste haciendo todo lo malo, cosas que nunca hubieras querido hacer o ser. Tal vez llegaste a pensar que ya está, que fracasaste, que no sirves para nada porque le has fallado a Dios. Tal vez llegaste a decir que tu vida ya no tiene sentido, que estás consciente de que Dios existe y ha hecho todo bien pero no sabes por qué te ha tocado ser tan infame y tan cruel; te cuestionas por qué terminaste haciendo lo que no querías hacer al punto de ofender a Dios.

LA HISTORIA DE DIEGO

Quiero compartir unas fotos: no se trata de una chica sino de un muchacho.

Diego 1 Diego 2

¡Una ternura de su abuela! Era una vasija bien hecha hasta que se echó a perder. Diego nos cuenta: “Sólo Dios pudo transformarme en lo que soy ahora, ya no soy lo que aparece en las fotos. En ese entonces tenía muchos aplausos, llenaba teatros, estuve en mil tarimas y boliches e hice muchas giras artísticas”.

Diego Grupal

“En la foto que dice: “El futuro se construye con amor”. Yo me estaba manifestando contra los pastores evangélicos porque me quería casar con un hombre. Yo integraba la comisión de un colectivo gay en la que era vicepresidente y luchaba porque quería casarme con una persona de mi mismo sexo. Sentía que nadie velaba por mis derechos y quería que mi futuro se construyera con amor. Quiero decirte que el futuro que hoy en día estoy construyendo se está haciendo con amor, con el amor de Dios que todo lo puede, todo lo soporta, todo lo espera. Cuando yo era pequeño, era una vasija de barro muy bien hecha. Mi abuela mi crió y me dio todo. A los doce años sufrí una violación que marcó mi futuro, desde ese entonces decidí que quería estar con hombres. Años más tarde comencé a consumir cocaína lo que me llevó a la perdición, pero un tiempo después encontré los hogares Beraca que hoy están siendo muy cuestionados por gente que realmente no conoce lo que se vive allí. Yo escribí en una nota al respecto diciendo: Hoy la sonrisa de mi madre, los ojos llenos de amor de mi abuela, las palabras de aliento de mi padre, los abrazos de mis hermanos y el amor de mis amigos me hacen entender que la obra de Beraca no fue en vano, que ahí no se paga derecho de piso sino que se vive como hay que vivir. Beraca es lo que uno necesita cuando está solo, cuando no tiene a nadie y necesita amor. Beraca es hacer sentir a la gente que tienen un bastón llamado ONG ESALCU. Beraca es realizar un campamento para más de dos mil jóvenes donde sus vidas son cambiadas y donde se marca el destino de cada uno. Beraca fue y seguirá siendo el verdadero lugar de rehabilitación. ¡A mí me cambió la vida! En un campamento Dios me dio identidad. Yo veía a Menny Escobar y me veía a mí predicando, presentando a mi esposa y a mi familia. Yo he sido homosexual y quiero decirte que si conoces personas homosexuales no tienes que distanciarte de ellos sino predícales del amor de Dios, ese amor que me predicaron a mí y que me permitió cambiar”.

Diego 3 Diego 4

Diego hoy es el tecladista en nuestra iglesia en la ciudad de Maldonado, él es un ejemplo que me lleva a decirle a Dios: “Señor, vale la pena todo esfuerzo y toda inversión”. ¡No importa de qué me acusen! Yo he tomado la determinación de que no voy a parar de hacer la obra que Dios me encomendó. En el libro de Jeremías vemos que el alfarero estaba haciendo una vasija la que se echó a perder en sus manos, entonces el alfarero tomó ese mismo barro (como Diego) e hizo una vasija conforme a su beneplácito. Hoy Diego quiere formar una familia, él quiere tener una esposa e hijos. Dios hace obras extraordinarias y quiere hacerlo también en tu vida.

LA HISTORIA DE GABRIL Y ETELVINA

Dije que Dios me consoló de una manera increíble. Yo estaba en medio de un mar de problemas, la angustia y la tristeza me invadían, aunque no sentía temor sino una paz profunda en mi corazón. Yo tenía ganas de acostarme a dormir pero una pareja de jóvenes me pidió que los casara y fui. El casamiento se realizó en uno de nuestros hogares Beraca a unos kilómetros del centro, en medio del campo, un lugar muy bonito; y le doy gracias a Dios porque el pastor encargado de ese hogar y su esposa lo han arreglado con esmero y cariño. ¡Quisiera que todos los hogares fueran así! Me gustaría tener mejores cosas como colchones y camas, pero aunque no estén en las mejores condiciones, sin embargo son mejores que las veredas duras y frías en las que dormían algunos jóvenes. Está bien que a veces no tenemos la mejor comida, pero aun así consideramos que esa comida, que no sólo consumen los chicos sino también los encargados de los hogares, es mucho mejor que lo que consumían de la basura.

Unos cuantos jueces nos han solicitado que recibamos personas que han estado privadas de su libertad por rapiñas, hurtos, crímenes etc. Cuando leemos el prontuario de esas personas nos da miedo y a esos nenes tenemos que recibirlos en los hogares. Y el juez lo solicita. Supongamos que alguien ha sido condenado con doce años de prisión y pasaron diez, pero como tiene buena conducta el juez propone alguna sentencia alternativa para cumplir los dos años que restan y nos pide que lo recibamos hasta que cumpla su condena en los hogares Beraca. Nosotros accedemos y apenas llegan les preguntamos qué saben hacer a lo que nos responden que no saben nada entonces les enseñamos un oficio.

Esos que nos critican que hacemos trabajar a los jóvenes y no les pagamos sueldo, ¡qué les pague el estado! El Portal Amarillo o esa organización que cobra mil o dos mil dólares, Manantiales. ¡Que ellos les paguen un sueldo! Con tal currículum y esa clase de empleados, yo, jefe de una empresa no los tomaría. Pero nosotros no buscamos empleados y ellos no buscan empleo porque esos jóvenes lo que buscan es amor, afecto, socorro. El setenta por ciento de las personas adictas golpean las puertas de las iglesias y ellos declaran que prefieren acudir a una organización religiosa aunque tengan un colchón precario porque allí los reciben con amor y con abrazos. ¡Allí tienen contención! No andamos buscando empleados sino que estamos socorriendo almas. ¿Qué clase de almas? Las almas que creemos que Dios hace pasar por valles de sombra de muerte para luego llevarlos a ser príncipes del reino de los cielos. ¡Es maravillosa la obra de Dios! El Señor toma una vasija rota y la hace nueva.

La pareja que casé, tuvo un comienzo no muy feliz: La joven conoció a quien hoy es su esposo, cuando fue en busca de droga a una “boca”; ella fue al lugar y le dijo a quien estaba cuidando la puerta: “Decile a tu jefe que necesito droga pero no tengo dinero”. El jefe desde adentro la estaba observando, entonces la invitó a salir con él a lo que ella le dice: “Si hay droga lo que vos quieras”. Esa fue su declaración de amor. Asi se conocieron y desde ese momento comenzaron a vivir un infierno de infidelidad, de prostitución, de consumo y tráfico de drogas, ¡un desastre! Viendo la muerte a cada momento cara a cara e incrédulos de que habría alguna solución para ellos. Estos jóvenes se habían separado y vuelto a juntar, a todo esto habían tenido un hijo de quien se hizo cargo un familiar. Finalmente los dos acudieron a los hogares de Beraca pidiendo socorro; ellos no fueron pidiendo empleo ni sueldo alguno. Hay hogares Beraca de hombres, de mujeres, de madres con hijos. Algunos han salido a decir que nosotros separamos las familias, es que no podemos ingresar una pareja en los hogares, el hombre es alojado en un hogar de hombres y la mujer donde están las mujeres.

A la joven que acabo de mencionar la mandamos a un hogar que queda a quinientos Kilómetros de la capital y él se quedó en un hogar para hombres en las afueras de la capital. Con mucha dificultad el joven se fue recuperando y madurando, el evangelio fue ganando su corazón y llegó a ser la mano derecha del pastor que estaba a su cargo y líder del hogar. En cambio ella retrocedió, se fue del hogar, se comenzó a drogar y a prostituirse nuevamente, más que antes. En la ceremonia de casamiento nos dijo que era tan prostituta que ya ni para eso servía pero un día volvió, se recuperó y se fue de nuevo a lo que hacía. La primera vez que se fue del hogar, su novio Gabril  lloró porque él quería formar una familia y que su hijo creciera con papá y mamá, pero ya la segunda vez que se fue, decidió que necesitaba otra mujer, una sierva de Dios, algo que no veía en ella. Pero la joven volvió y nuevamente comenzó a recuperarse aunque después de un tiempo se fue de nuevo. Esta vez estaba convencida que había perdido la oportunidad que Dios le había dado, dejó de creer que algún día iba a ser la esposa de Gabril; ella se veía abajo y a él lo veía inalcanzable. Se fijó entonces en un joven que vivía en uno de los hogares que estaba cerca del suyo a quien veía a su nivel. Cuando le pregunté si realmente amaba a ese muchacho me dijo poco convencida que le gustaba; le pregunté también si amaba a Gabril y me respondió: “No pastor, si yo lo amara no le hubiera hecho lo que le hice”. “¿No crees que Dios puede revertir las cosas? Le insistí. “Y, ya no tengo fe. Él está tan alto y yo acá abajo”. Le dije que yo creía que Gabril era el papá que su hijo necesitaba y que ella era la mamá que el niño necesitaba. La alenté a que si ella se animaba a creer, yo la iba a respaldar, ella sonrió, lloró y me dijo: “¿Usted cree pastor?” “Sí, creo” le afirmé. Ahí se encendió una chispita de esperanza. Nosotros tratábamos de que se vieran, así que la traíamos de Salto para realizar algún trámite en la capital y lo llamábamos a él para que se encontraran y estuvieran unos momentos juntos, también con su hijito. Así se fueron animando hasta que hace poco los casamos. Cuando estuve delante de ellos y los vi llorar, lloré con ellos porque Dios me sacudió y me trajo a memoria la palabra del alfarero que tomó dos vasijas rotas, destruidas, y no tomó barro nuevo sino el mismo que estaba deshecho para hacer unas vasijas nuevas.

Gabril 1 Gabril 2

CONCLUSIÓN

Desde que fuiste creado estuviste en las manos de Dios, no sé si te has alejado de Él o todavía estás en sus manos, pero tu vasija no glorifica al Señor, tu vida necesita que el alfarero tome ese barro y haga una obra nueva. Tal vez piensas que tu vida no sirve para nada, que has fracasado en todo; tal vez has negado a Dios y pisoteado su gracia pero hoy quieres ponerte en las manos del alfarero y dejar que Él haga una vasija como quiere. Dile: “Señor, yo soy barro y estoy en tus manos”.

“Toma cada vida Señor, tú eres el alfarero y nosotros barro en tus manos. Sea hecha oh Dios tu voluntad en nuestras vidas, venga a nosotros tu reino. Limpia con tu sangre preciosa toda maldad e impedimento. Deshace nuestras maldades delante de ti Señor, perdona nuestras iniquidades, envía tu Espíritu Santo y llena cada vida, Padre. Haz una vasija conforme a tu beneplácito, te lo pido en el nombre de Jesús. Levanta al pobre del muladar, Dios Todopoderoso. Toma este barro. ¡Es increíble lo que tú puedes hacer con nosotros! De la nada puedes hacer todo Padre, en el nombre de Jesús lo declaro y para tu gloria, amén”.

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INTIMIDAD CON DIOS TE DA LUZ

INTRODUCCIÓN

Quiero hablarte de dos elementos fundamentales, los cuales provienen de Dios: El amor y el poder. El amor es lo que mueve a Dios a hacer todo lo que hace. ¡Él no hace nada sin amor! ¿Qué lo movió a crear el universo y el sistema solar? ¡El amor! ¿Qué lo movió para crear al hombre? ¡El amor! Para hacer lo que hacemos o decir lo que decimos, para ser como somos, tenemos motivaciones; cuando hablas, algo te motiva a hacerlo. ¡Siempre hay una motivación! Cuando una persona está resentida, es el resentimiento que la mueve y lo que habla es empujado por ese resentimiento. Lo mismo sucede con la amargura; si alguien está amargado, este sentimiento motiva mal a esa persona. El odio es el que mueve a las personas también a actuar a hacer y a pensar. De todos los motivadores habidos, por excelencia, el más grande, el más importante, el mejor de todos y el más bendito es el amor. Tú puedes tratar a tu esposa con celo y si esto es lo que te motiva obtendrás un resultado, tal vez no muy bueno, pero si te motiva el amor obtendrás otro resultado totalmente distinto. Tanto si te mueve uno o el otro los resultados son diferentes. Si eres una persona resentida, llena de odio y de venganza, tratarás a tus hijos con ese odio que hay en tu corazón. Pero si te mueve el amor, ves a tu suegra como una princesa. ¡El amor te hace ver las cosas distintas! Éste tiene una perspectiva que ningún otro espíritu tiene. El amor es el que mueve a un hombre a amar a una mujer fea o viceversa.

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INTIMIDAD CON DIOS TE DA LUZ

INTRODUCCIÓN

En varias oportunidades he tocado el tema de las emociones tóxicas y digo que son tóxicas en todo el sentido de la palabra, porque enferman el organismo y producen reacciones químicas dentro de nuestro cuerpo, envenenándolo y enfermándolo. Una definición de emoción señala que “es una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa”. Cuando dice que es una alteración del ánimo significa que es una alteración del alma; el alma es el centro de la mente, la voluntad y las emociones, entonces, estas tres áreas son alteradas. ¡Si te das un martillazo en un dedo no te dan ganas de reír! Las emociones están sujetas a circunstancias, así que el alma que no conoce de Dios, que no conoce su palabra y no se afirma en ella está sujeta a esas circunstancias que generan emociones, entonces, si tienes fe en la palabra de Dios vives en una dimensión, en cambio si no conoces la palabra de Dios o ésta no te viene a la memoria en el momento que te sucede algo y no ejerces fe en ella, vives lo mismo pero en otra dimensión.

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INTIMIDAD CON DIOS TE DA LUZ

INTRODUCCIÓN

Debemos entrar en un estado del corazón, de fe, confianza y esperanza. El mundo entero está en tinieblas, bajo el poder del maligno, el príncipe de las potestades del aire. Vivimos rodeados de oscuridad, por lo que no es confiable lo que vemos ni lo que entendemos, por lo tanto, debemos volver una y otra vez a enfatizar la importancia de la fe: La fe nos permite ver la luz, nos ayuda a bucear en un mar de oscuridad. Tenemos que aprender a mirar como mira Dios, porque las cosas no son como tú las ves. Algunos me dicen que lo que sienten es muy real y yo te digo que las cosas no son como tú las sientes. La realidad no es lo que veo ni lo que siento, por lo tanto tengo que aprender a leer mis circunstancias bajo la lupa de Dios ya que el Señor tiene un propósito en cada una de ellas y la fe es la lupa con la que puedo ver bien qué sucede detrás de las circunstancias y cuál es el propósito de Dios por medio de ellas.

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INTIMIDAD CON DIOS TE DA LUZ

INTRODUCCIÓN

Existe una relación significativa entre la bendición y la matemática de Dios. La matemática de Dios no es como la nuestra, ya que para Él poco es mucho, y eso lo puedes descubrir en los evangelios cuando Jesús con sólo cinco peces alimentó a cinco mil personas, y nada es todo; si lees el libro de Génesis notarás que de la nada, de lo que no se veía, el Señor hizo todo lo que se ve. Así que según las matemáticas de Dios, poco es mucho y nada es todo. “…Mas bienaventurado es dar que recibir”, dijo Jesús, además agregó que cuando nosotros damos se nos devolvería con medida buena, apretada y remecida. En la antigüedad se pesaban los granos en unos canastos; algunos no eran buenos ya que no daban una buena medida, así que por más que se llenaran, pesaban menos que la medida exacta que debían tener. Es por eso que a los canastos bien hechos se les llamaba medida buena. Apretada se refiere a cuando se sacude el canasto y los granos se acomodan, llenando los espacios, entonces se puede volver a echar más granos. Jesús dijo que si dábamos, se nos devolvería con medida buena, apretada y remecida.

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INTIMIDAD CON DIOS TE DA LUZ

INTRODUCCIÓN

Hoy tenemos que meditar acerca de la muerte y la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, reconociendo que no es más importante la muerte, ni más importante la resurrección porque una no puede ser sin la otra. No puede existir la resurrección si primero no existe la muerte. La muerte era una necesidad absoluta que abriría la puerta al poder más grande que se ha manifestado en el planeta Tierra y es el poder de la vida sobre la muerte, la resurrección. ¡El poder que levantó de la muerte a Jesús! La cruz y la muerte de Jesús son un misterio que no entenderemos en su totalidad hasta que el Señor nos lo revele, pero somos felices al participar de la revelación y del conocimiento que Dios ya nos ha dado.

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INTIMIDAD CON DIOS TE DA LUZ

INTRODUCCIÓN

Meditaremos acerca de una oración que hizo Jesús y que el Padre no contestó; aunque parezca mentira, al Señor le sucedió lo que a muchos de nosotros nos sucede cuando oramos por algo y pareciera que nuestra oración no llega y lo único que hay es un silencio de parte de Dios.

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