AÑO NUEVO: OPORTUNIDAD DE DIOS

Dios quiere que entiendas los tiempos.La Biblia señala en varios pasajes: “un tiempo, y tiempos y medio tiempo”. Un tiempo en las escrituras corresponde a un año; y la expresión “tiempo y tiempos y medio tiempo” nos da la pauta de que son tres años y medio, esto es cuando hace referencia al período de la gran tribulación. Dios tiene tiempo para tu vida; yo te aviso que se te acabó uno al terminar este año. 2012 fue un tiempo, ¿y qué has hecho con este tiempo que está finalizando? Pero, te aviso también, que empieza un nuevo tiempo.

Yo me emociono mucho al terminar un año y comenzar otro porque veo los años como oportunidades de Dios para nuestras vidas. No creo en la frase “año nuevo y vida nueva”, pero sí que en el Señor, nuestra vida, nuestros años, tienen un propósito. No creo en eso de que se me fue un año en vano. ¡Qué importante es que tu vida esté en las manos de Dios y en su propósito para que no pierdas tiempo! Muchos son los que andan por el mundo y por la vida perdiendo el precioso tiempo, ya que éste es lo más valioso que tenemos y representa nuestra vida.

Como seres humanos y finitos que somos no sabemos el futuro, aunque son muchas las personas que quieren conocerlo, entonces llaman a las líneas del tarot, se tiran las cartas, y se dejan engañar por demonios. Había uno que preparaba el horóscopo para una revista y tenía una caja con papelitos en los que había anotado determinadas cosas que después, al azar, sustraía, para poner en cada signo zodiacal. Decidía hacer por ejemplo capricornio, y metía la mano y sacaba un papelito en el que decía: un buen tiempo para el amor, cuida lo que tienes. Es por eso que cuando algunos consultan el horóscopo para encontrar alguna cuestión del futuro, leen una revista y dice una cosa y en otra dice algo totalmente distinto. ¡Nunca se ponen de acuerdo! ¡Es que es todo una mentira!

Pero cuando tu vida está en las manos de Dios, también tus tiempos están en sus manos. ¡No hay mejor cosa que tener nuestras vidas en las manos de Dios! ¡Qué lindo es saber que nuestra existencia en sus manos no es una vida desperdiciada sino que cada día y cada año que pasa es una extraordinaria oportunidad para recibir lo que Dios tiene para nosotros! Cosas que tienen que ver con el propósito y el plan de Dios para nuestras vidas.

¡Así que se te está yendo un año pero está comenzando otro! Esto me emociona mucho porque sé que tengo una nueva oportunidad de tomar decisiones correctas. ¿Qué es lo que voy a hacer con mi vida en este nuevo año que está por comenzar?

            TODO TIENE SU TIEMPO

Tú tienes que ser una persona sabia; si lo que ha pasado en este año no funcionó será porque algo tiene que cambiar. ¡Algo tiene que suceder! ¿Reconoces tú que tienes que cambiar cosas en el próximo año que comienza? Te digo que si bien nuestras vidas están en las manos de Dios, mucho de nuestro futuro depende de nosotros. No porque tengamos poder sino porque interviene nuestra voluntad en todo esto. ¡Es tu existencia! No somos autómatas que andamos por la vida dominados; algunos le echan la culpa al diablo en todo y dicen por ejemplo: “Este año fue difícil porque el diablo metió la cola”. ¡Ellos nunca son culpables de nada! Pero Dios quiere que seas sabio al tomar decisiones en el nuevo año que comienza, para que sea un año bendecido para tu vida.

Yo he estado reflexionando sobre los tiempos que nos tocan vivir y muchas veces son duros aunque no todos lo son; como reza el dicho: “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante”. Si te pones a pensar te darás cuenta que los males que han vendido a tu vida no han durado por siempre. Cuando dijiste, “esto no lo voy a poder superar”, lo hiciste, ¡estás vivito y coleando, no te has muerto! Has dicho: “¡No se si voy a soportar esto!” ¡Lo aguantaste, estás vivo, Dios te ayudó!

He podido ver cómo los tiempos de Dios están tan asociados con su plan y su propósito y cómo esos tiempos pueden cambiar en función de nuestra actitud y nuestras decisiones y cómo Dios está esperando y deseando determinados cambios de actitud en nosotros para soltar determinados tiempos.

Así por ejemplo, hablamos del fin y señalamos que aún no ha llegado porque falta que sucedan algunas cosas muy importantes como por ejemplo, la firma de un tratado de paz en Medio Oriente; podemos ver en las noticias que la cosa está cada día peor allá, pero tendrán que suceder determinados acontecimiento antes del fin ya que el arma está gatillada para ese entonces y el disparo se detonará cuando se firme ese tratado de paz, y esto será cuando se den determinadas condiciones. Con esto, sólo quiero darte un ejemplo para hacerte ver que si hay cosas que no han sucedido en tu vida, tienen mucho que ver con nuestra actitud ante Dios y sus propósitos para nosotros.

Estaba leyendo en un mensaje del apóstol Jorge Márquez acerca de sus vivencias, cómo durante tantos años de su vida se sintió frustrado y fracasado hasta que Dios lo llevó a un tiempo en el que, en oración él le dijo: “Señor hágase tu voluntad en mi vida”. Y ese hambre por la voluntad de Dios desató un sin fin de cosas. Así sucede con nosotros, muchas veces, uno no logra ver nada porque Dios le está llevando a un tiempo de clamor, de oración; ese tiempo desatará otros tiempos. Muchas veces previo a un avivamiento en tu vida viene un tiempo de dolor, de quebranto, de humillación, de oración, en el que tienes que buscar a Dios. Nos encontramos en un tiempo de clamor a Dios en donde no vemos absolutamente nada, y esto nos has sucedido y les sucede a muchos, pero es un tiempo.

Leemos en Eclesiastés 3: 1 al 8: 1Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 2Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; 3tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; 4tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; 5tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; 6tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; 7tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; 8tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz”.

¿En qué tiempo estás hoy? Había en la época de David, algunos conocedores de los tiempos, éstos eran los hijos de Isacar (1ª Crónicas 12:32). Del mismo modo, Dios quiere que puedas discernir y entender el tiempo que estás viviendo. Para muchos éste será el tiempo en que Dios les está llamando a servirle, para otros los está llamando a un nuevo desafío. La vida es como un examen que debemos rendir, las materias que tú no quieras rendir hoy las tendrás que rendir mañana en un tiempo que quizás no te sea grato hacerlo. Tendemos a dejar las cosas para último momento pero llega el día en que hay que pagar las cuentas y si no lo haces a tiempo, tendrás que pagar con recargo. ¡Aprovecha tu tiempo!

¡Hay tiempo para todo! Dios tiene en sus manos tus tiempos, siempre y cuando tu corazón esté apegado a su propósito y a su voluntad. Se pierde tiempo cuando el corazón no está apegado a la voluntad de Dios y Él no quiere que lo pierdas. Lo más triste que te puede pasar es que te des cuenta que Dios tenía algo especial para tu vida a los ochenta años. A algunos, Dios los ha llamado toda la vida, a vivir, a tener y alcanzar determinadas cosas que por su rebeldía y por su corazón duro no lograron alcanzar, por no querer reconocer que era el momento. ¡Cuando llega el tiempo, llega! ¿Qué vas a esperar? ¡Todo tiene su hora debajo del sol

Otros han estado esperando cosas por años y te quiero dar una buena noticia, ¡todo llega en la vida! Aquello que parecía que nunca iba a llegar, llega; o aquello que nunca te iba a alcanzar, te alcanza. La pregunta, cuando no pasa nada, es: ¿Por qué no llegó? Algunos están trancados porque su corazón no está agradando a Dios, otros deberán esperar un poco más. La pregunta es: ¿Qué hace Dios en ese tiempo en el que tú estás esperando lo que anhelas? Lo cierto es que hay un tiempo para todo.

            TIEMPO Y OCASIÓN ACONTECEN A TODOS

Meditando en esto leí una palabra que me sacudió mucho. Yo vi el amor de Dios en este pasaje, porque tenemos la tendencia a creer que a algunos les pasa ciertas cosas porque tienen determinadas cualidades y decimos: “Este llegó al lugar dónde está o alcanzó a tener determinada cosa porque tiene algo que yo no tengo”. “Llegó porque es una persona inteligente”. “¿Cómo no va a tener novio? ¡Mira lo linda que es!” “Este muchacho tiene novia porque es “fachero”… ¿quién me va a mirar a mi?” “No, yo soy una persona muy torpe, yo no sirvo para esto, ese otro es inteligente y capaz. ¡Mira cómo Dios lo levantó!” ¡Se la dan para atrás! ¡Piensan que las bendiciones o los tiempos en la vida de una persona dependen de sus cualidades! Pensar así es pensar que Dios es injusto pero Él es justo y nos ama a todos por igual.

Leemos en Eclesiastés 9:11: 11Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos”.

Pensaba en mis años de escuela, donde siempre fui un turro para los deportes; me veían alto y flaco y pensaban que para correr era bárbaro así que me seleccionaban, pero no podía correr ni a la tortuga Manuelita. ¡Todos me ganaban! Siempre pensé que la carrera es de los ligeros, pero leo enla Bibliaque no es así; tampoco es de los fuertes la guerra, ni aún de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos. ¡Hay oportunidad para ti!

Ese que humanamente, muchas veces no tenemos oportunidad o no la merecemos, pero en Dios tenemos una oportunidad y un tiempo para nuestras vidas.

¡Qué extraordinario es cuando una persona se mete en el río de Dios, en su propósito y comienza a vivir estas cosas! Que no es de los ligeros la carrera, no es de los fuertes el ganar la guerra,  que no es por las habilidades que tú puedas tener, que las cosas vienen a tu vida no por tu inteligencia o por tus fuerzas, sino que tiempo y ocasión acontecen a todos. ¡Yo ordeno que se vayan de tu mente los argumentos que te impiden creer! Hay gente que está abarrotada de argumentos, que les impiden creer que Dios les pudiera dar una oportunidad, o que pudiera tener hacia ellos una muestra de favor y de misericordia. Cuando le decimos a algunos que Dios tiene planes con sus vidas preguntan: “¿A quién, a mi?” Porque están convencidos de que nunca jamás serán ellos merecedores de que Dios pudiera traer algún tiempo o alguna ocasión bendita para sus vidas.

Esta palabra me sacude al terminar el año porque me da esperanza de saber que no depende de cuán inteligentes, sabios, fuertes o ligeros seamos, sino de nuestra actitud y nuestro corazón hacia Dios. Si tú tienes un corazón que le agrada, señala la Bibliaen Eclesiastés 2:26: 26Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios”.

Dios no está buscando gente capaz o inteligente y está bien si lo eres, pero qué bueno es saber que no depende de eso el tiempo o la ocasión en tu vida sino de cuán rendido esté tu corazón a Él. Dios, un día tuvo que reventar y romper la capacidad, fuerza e inteligencia de muchos que creían que con esas cualidades podían agradarlo o hacer su obra. Él los tuvo que llevar al punto cero en sus vidas, al punto de la nada, donde tuvieron que orar: “Señor, intenté todo pero aquí estoy, no sé qué hacer con mi vida”. Y a partir de ese momento comenzó un tiempo nuevo para sus vidas, no basado ya en sus fuerzas, inteligencia o capacidad sino fundado en la fe y en el creer que para Dios todas las cosas posibles, ¡porque todo es posible para Él! Aún, tomar tu vida, la que tú consideras nada o inútil y hacer de ti un hombre o una mujer que experimenta un tiempo extraordinario para servir, para fructificar, bendecir a otros, sanar enfermos, liberar endemoniados y predicar el evangelio. ¡Dios lo puede hacer! ¡Porque tiempo y ocasión acontecen a todos!

Y si les acontece a todos, ¿qué es lo que sucede? Es que muchos lo ven pero otros no, unos lo valoran pero otros no, algunos lo entienden, en cambio otros no. ¡Que no se te pase a ti el tiempo! Pero no sólo estoy hablando del tiempo “Cronos”, del tiempo del reloj, sino que lo más importante es que no se te pase el tiempo “Kairos”. Este último, es el tiempo de Dios para tu vida. Entonces, que no se te pase el kairos de Dios. ¡Hay un kairos para tu vida! ¡Lo hay! Por más que seas lento para la carrera; parece que otros te pasan, y sí, lo hacen, pero tiempo y ocasión acontecen a todos. ¿Podrá ser que en el nuevo año que comienza llegue tu kairos?

Tú estás esperando que tu corazón lata expectante: “¡Señor, aquí está mi vida, heme aquí, envíame a mi, yo quiero servirte!” Pero a otros no les importa nada: “Aquí estoy esperando a ver si Dios me habla”. ¿Qué actitud es esa? ¡Así no vas a llegar ni a la esquina!

El diablo nos quiere envenenar con negatividad, con envidia, con celo contra los demás que crecen y avanzan, que prosperan. ¡Es un veneno que te impide tener tu tiempo! Cuando una persona vive preocupada por lo que tiene el otro y está envenenada porque Dios le dio al otro pero a él o a ella no le dio, se pierde de vivir su tiempo, el tiempo de Dios para su vida, por estar envidiando el momento del otro. ¡Qué no te pase a ti!

La Biblianos dice en Mateo 6:33: 33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Quiero que medites, no en lo que estás haciendo, sino en lo que no estás haciendo; quiero que pienses en eso que tú dices: “¡No, esto no, esto no, esto no!” y Dios te dice: “¡Esto si!”

            KAIROS DE DIOS PARA TU VIDA

Hay un pensamiento que señala: “Si quieres ver lo que nunca viste, tienes que hacer lo que nunca hiciste”. Si tu vida sigue igual mientras que haces lo mismo de siempre, pregúntate qué deberías hacer para que venga sobre tu vida el kairos de Dios, el tiempo de Dios, porque sin duda que algo debemos hacer. 3Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3). ¿Dónde empieza el tiempo Kairos? ¡Comienza en el clamor! No dice: “Se rápido, se fuerte, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” sino: “Clama a mí…” y el clamor nos da la pauta de humillación, de postración, de soledad y secreto. ¡Te enseñará lo que tiene preparado para tu vida! ¿No será que todo lo que no has recibido y esperas, y aquello por lo que muchas veces te frustras, es la oportunidad de clamar? Es la oportunidad de ir a Dios y decirle: “Señor, yo ya no sé qué hacer con mi vida, no sé qué hacer con esta situación. ¡Clamo delante de ti!” ¡Hay esperanza cuando tú y yo clamamos a Dios! Porque es ahí donde se desata el kairos, se desata aquello que Dios preparó para nosotros. “Te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Pero no hemos clamado, más bien hemos estado frustrados, tristes, oprimidos, porque no hemos clamado.

Si tu vida golpea una y otra vez con frustraciones y cosas que no te permiten avanzar, “Clama a mí, te dice el Señor, y yo te responderé… ” Ese, “te responderé”, no queda allí, y eso es lo que me gusta porque Dios agrega: “…y te enseñaré…” Si estás viviendo ese tiempo en el que no ves cosas en tu vida, no ves tu avance, no ves a tu familia en el Señor, no ves tu prosperidad o tu crecimiento, hoy yo te digo: ¡Gloria a Dios, porque ésta es tu oportunidad de clamar! “Clama a mi y yo te responderé”. ¿Tú quieres que en el año que comienza Dios te enseñe cosas nuevas? ¿Estás dispuesto a hacer algo nuevo? ¿Estás dispuesto a rendirte a Dios? ¿Estás dispuesto a hacer lo que no has hecho hasta ahora?

Cuando estamos en el plan de Dios, Él maneja nuestros tiempos. Deja que sea Dios el que decida el cuándo y el cómo. Deja que sea Él quien decida cuándo hará lo que debe hacer. Deja que sea Dios el que tome esa decisión. ¡Él lo tiene! ¡Deja que sea Dios!

Dice la Biblia: “Por nada estéis afanosos…” (Filipenses 4:6). “¡Pero es que se me va la vida!” ¡Por nada estés afanoso! Muchas veces queremos tomar nuestras vidas en nuestras manos porque tenemos temor de que Dios no nos dé lo que anhelamos y como sentimos temor, decimos: “Voy a hacer lo que yo quiero”. “No viene lo que yo quiero, lo voy a ir a buscar”. En el temor, mucha gente toma sus vidas en sus manos y quiere controlarla. ¿Sabes lo que le sucede a esas personas que quieren controlar sus vidas? Le pasa lo que Jesús dijo: “El que quiera ganar su vida la perderá” (Lucas 9:24). Cuando tú tomas el control de tu vida, porque no estás dispuesto a esperar el kairos de Dios, estás perdiendo tu vida, no la estás ganando. El Señor, luego agregó: “Mas el que la pierda, la hallará”. ¡No hay cosa más extraordinaria que hallar la vida en Dios! ¡Tus años de fidelidad y de espera tienen recompensa! ¡Lo que estás esperando, pronto vendrá a tu vida! ¡Dios es fiel! ¡Dios es bueno! ¡Él no es deudor de nadie! ¡Mantente en Dios, mantente en la fe y espera porque aunque tardare, vendrá! ¡Deja de preocuparte tanto por lo que no tienes y comienza a valorar lo que tienes! ¡Deja de preocuparte tanto por tu vida y comienza a preocuparte por la de los demás! ¡No hay cosa más linda que las bendiciones de Dios te persigan y te alcancen! Pero eso sucederá cuando estés preocupado en otros. ¡Qué duro cuando nos preocupamos sólo por nosotros! Nos encerramos, nos hacemos un nudo, porque estamos mirando nuestra vida y no la de otro. Entonces, nos preocupa nuestra soledad, nuestra frustración, nuestro poco crecimiento, etc. Si dedicaras tu vida a servir a los demás no estarías preocupado por tu vida y no te deprimirías tanto.

Le dije recientemente a una chica que no pensara tanto en ella, porque cuanto más piensa en ella, más se deprime. ¡No pienses en ti! Te quiero decir que cada vez que te deprimes es porque estás pensando en ti. Tú dices: “¡Ah, estoy solo! Comienzas a pensar en ti, en lo que no eres o en lo que no tienes.

Un chico me dijo: “Pastor, lo que pasa es que soy una basura, no sirvo para nada; yo soy un vago, flojo e incrédulo”. ¡Me dijo todo lo que era! Sólo le respondí que cambiara de actitud; él me miró extrañado esperando un reto mío o un palo en la cabeza, porque creyó que todo lo que me había dicho era para que yo lo matara. Le aconsejé: “Cambia de actitud, abraza tu llamado, sirve a Dios” ¡Y me fui! ¡Ni le oré! Le palmeé el hombro y me fui porque tenía cosas que hacer, pero antes le dije que se ponga a orar. Me miró como diciéndome: “¡No me vas a orar tampoco!” Se ve que me obedeció porque a los pocos días lo vi cambiado, entonces le pregunté que le había pasado y me respondió: “Es que oré pastor y cambié de actitud”. Ahora es completamente diferente a lo que me había declarado: Trabaja, se esfuerza, avanza, está creciendo, tomando responsabilidades. Le hice ver que él tenía la capacidad para hacer lo correcto. El problema es que cuando empezamos a pensar en nosotros mismos, inutilizamos las facultades y los dones que Dios nos ha dado, y no nos los ha dado para nosotros sino para los demás.

Cuando una persona entiende esto empieza a vivir en el fluir del tiempo de Dios y comienza a experimentar el kairos de Dios es su vida; y aunque quizás deba esperar, disfruta la espera.

La vida cristiana no es una vida de tormento, como esa gente que no asiste a la iglesia porque dicen que allí les van a prohibir fumar, ir al Hipódromo, andar con mujeres o tomar. Creen que la vida cristiana es una vida de prohibiciones donde el pobre cristiano es un infeliz que cuando está al lado de uno que fuma, tiembla de ganas pero no puede; o que cuando alguien está tomando un whisky, el pobre cristiano desea tomar un trago pero no puede porque la religión no se lo permite. ¡Eso es una mentira! El cristiano no fuma, no bebe, y no peca, no porque hace fuerzas para no pecar mientras que por dentro se muere de ganas; Cristo, quien habita en él le ha perdonado, le ha bendecido y le ha hecho una nueva criatura por lo que ya no vive ni desea lo malo de este mundo. ¡Es vencedor! ¡Lo mismo sucede con el tiempo! Decide atravesar la espera que te toque, disfrutando y sirviendo a los demás; cuando menos te des cuenta, lo que estás esperando, viene. ¡Y vendrá cuando te hayas olvidado de que iba a venir! Ahora, cuando estás esperando y ves que no viene, te llenas de bronca, de envidia, de celos porque vives pendiente de lo que quieres tener en lugar de vivir pendiente de ayudar a los demás y servirles con lo que Dios te ha dado a ti.

Un día, Dios que es bueno, te encuentra haciendo eso y decide bendecirte, pero antes te tuvo que llevar a un punto de clamor, donde no había nada.

Dios quiere que puedas desfrutar la vida que te ha dado y no que tu existencia sea un tormento, pensando en lo que quisieras recibir y el tiempo que quisieras vivir. Si tú no puedes contentarte con lo que tienes hoy y ser feliz, tampoco lo serás mañana. ¡La felicidad no viene por lo que tienes sino por tu relación con Dios! Si Él se transforma en el todo para tu vida, ¡no hay problema! ¿Por qué dijo el Señor que la demás cosas son añadiduras? ¿Qué es una añadidura? Es algo que se agrega, significa que hay algo más importante y tú ya lo tienes; o sea que, la añadidura es lo que se agrega a lo más importante y que ya está en tu vida. ¡Lo más importante, es el Señor! ¡Si Jesús está en tu vida, eres feliz!

Leemos en Deuteronomio 28:2: 2Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”. Una cosa es que tú salgas a perseguir las bendiciones y otra es que éstas te alcancen. Yo quiero que en este nuevo año que comienza, las bendiciones me alcancen. Pero luego dice: “…si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios”.

¿Será que no estás viviendo el kairos de Dios porque no has oído atentamente la voz de Dios? Porque has oído tu propia voz o la del diablo mintiéndote, pero no la de Jehová tu Dios.

Lo extraordinario de Dios es que Él cree que nosotros podemos hacer lo que dice que podemos hacer. Entonces, Dios toma a alguien como yo o como tú y hace cosas grandes, porque tiempo y ocasión acontecen a todos. No mires a los que han crecido y los ves como algo inalcanzable, porque un día, quienes te hablamos, te ayudamos y te ministramos estuvimos en donde estás tú hoy.

Anhelamos que en el próximo año Dios te levante, y que levante pastores, maestros, evangelistas, profetas, apóstoles, ¿Te gustaría? ¿Lo anhelas en tu corazón? ¡Qué se te meta la fe adentro!

No es de los ligeros la carrera, no es de los fuertes la guerra…tiempo y ocasión acontecen a todos. ¡Hay esperanza para tu vida!

Nos llenamos de emoción al pensar en los matrimonios que se van a formar. ¡El próximo año casaremos a muchos que servirán a Dios! ¡Todo es posible! Si Dios le ha dado a mi esposa un hombre tan lindo como yo, ¿cómo no lo hará contigo? Yo me la doy para adelante, pero es al revés. Recuerdo que cuando nos conocimos con Lorna, la que hoy es mi esposa, yo servía en la radio y ella que vivía al lado e iba a hacernos compañía y nos llevaba alfajores de maicena. ¡Era una flaca simpática! ¡Pero yo estaba en otra, sirviendo al Señor! Lorna me saludaba y yo con frialdad, le decía: “¿Qué haces, cómo andas?” “¿Querés un alfajorcito de maicena?” “Dejámelo por ahí”. ¡Me hacía el duro! Pero me empecé a enamorar; entonces yo llegaba a mi casa y claro, sentía cosas por ella, pero me ponía de rodillas y reprendía al diablo: “Diablo, a mí no me vas a embromar, yo conozco tus maquinaciones, ¡suéltame ahora espíritu de Lorna!” ¡Ataba al diablo! ¡Me ponía de pie firme! Entonces cuando la veía, ella me saludaba muy simpática y yo le decía: “¿Qué hacés?” ¡Me hacía el duro para que no se diera cuenta! Lorna me miraba como diciendo: “¿A éste que le pica? ¡Está loco!”

Lo cierto es que yo no andaba buscando una novia, sinceramente yo quería servir a Dios y crecer, mas Dios comenzó a ponerme amor por Lorna y a ella por mí al punto en que se desmayaba y caía. Un día no aguanté más y me le declaré. Pero no es que oré y clamé, ella tampoco, no ayunábamos. Algunas personas oran: “Señor, por favor envía a quien tengas que enviar. El que a mi viene yo no lo echo fuera, Señor. Venid a mí los que estéis trabajados y cargados”. ¡Dios te lo quiere dar! ¡Estas bendiciones te alcanzarán! ¡No pierdas el tiempo orando tanto por ello, sirve a Dios y cuando menos lo pienses, el flaco o la flaca estará junto a ti! Así es con todo, algunos están oprimidos pensando tanto en su familia, que no sirven a Dios; no hacen la obra de Dios por estar pensando en sus seres queridos y se olvidan que en este mundo hay muchas otras familias que salvar. Les digo a las madres: Tú que tienes a tu hijo en la droga y que te angustias por él, entrégalo en las manos de Dios y dedícate a predicarle a los hijos de otras mujeres. Transfórmate en una madre que predica el evangelio a hijos de otras madres y verás cómo Dios te dará a los tuyos. ¡Busca el reino!

El reino es más que tu ombligo, más que tu vida, que tu familia o tus deseos. El reino de los cielos tiene que ver con los intereses de Dios en esta tierra, tiene que ver con el necesitado, con la viuda, con el huérfano, con el pobre, con dar la vida por aquel que no tiene padre ni madre. ¡Dios está buscando gente que ponga su corazón y lo alinee con el suyo! ¡A esa gente Dios bendecirá y prosperará como nunca antes! Porque no están yendo tras sus necesidades personales sino que están dando su vida para servir al reino de los cielos que excede a su propia vida, incluyendo su familia y necesidades.

¡Cuando tu corazón está alineado con Dios así, Él te bendice! ¡Te da mucho más abundantemente de lo que tú pides o entiendes! ¡Se destapa el tiempo de Dios sobre tu vida!

            CONCLUSIÓN

Yo te quiero desafiar a que dejes de pensar tanto en ti y en tu necesidad y comiences a pensar en las de otros, entonces Dios te sorprenderá. ¡No te ha funcionado pensar en ti o preocuparte tanto por tu familia! ¡Te has obsesionado! Has pasado al lado del herido, del hambriento, del huérfano, porque has estado pensando solamente en lo que tú quieres y en tu familia. Si no puedes detenerte un momento para poner tu corazón donde Dios lo tiene, difícilmente Él pueda darte lo que quieres, porque su palabra dice que busquemos el reino y su justicia, y las demás cosas nos serán añadidas. La justicia significa equidad, igualdad, de que si puedes amar a tus hijos también podrás amar a los hijos de otros; que si has orado por los tuyos, también puedes orar por los demás, que si quieres el bien para tu vida, ¿por qué no dedicar tu vida para darle bien a los demás? Si puedes entender esto en este año que se va, yo te profetizo que el próximo año será extraordinario para tu vida.

¿Quieres ser parte del reino? ¿Podrás tomar hoy la decisión de vivir para Dios, poniendo tu vida para servir a otros y no sólo vivir para ti, ni estar tan preocupado por lo tuyo? ¿Te habrán pasado por tu cabeza cosas locas para hacer que Dios te ha pedido, pero que quizás has estado esquivando? ¡Son esas cosas que Dios te pide las que traerán un tiempo nuevo sobre tu vida! Si has entendido que preocuparte por lo tuyo o vivir por lo tuyo no te ha servido, porque estás igual que siempre, debes tomar la decisión de poner tu vida al servicio del reino, buscando ese reino y su justicia pues así, todas las cosas te serán añadidas. “Clama a mi, dijo el Señor, y yo te responderé”. Si tienes una carga fuerte, entrégasela a Dios, si sientes de parte de Él un llamado que has visto frustrado al pasar el año, clama a Dios y verás que a partir del próximo año que comienza Él te dará eso que has visto frustrado.

Dile a Dios: “Señor, en esta hora y delante de tu presencia clamo a ti y reconozco que he puesto mi mirada y mi corazón en lo mío, en mis intereses. Pero ahora yo abrazo el reino de los cielos, abrazo tu reino. Trae sobre mi vida un nuevo tiempo de compromiso y de amor por tu reino, por tus intereses, por las personas necesitadas. Hoy consagro mi vida para que tú la uses para amar a los que nadie ama, para ayudar a los que nadie ayuda, para abrazar y dar una palabra a los desamparados y abandonados. ¡Pon en mi camino esa gente! Aquí está mi vida, aquí están mis manos y mi boca para que tú me uses para tu gloria. Señor, hoy busco el reino de los cielos y declaro que todo aquello por lo cual me afané y gasté mis años y mi vida, tú me lo darás por añadidura. ¡Lo creo! En el nombre de Jesús hago esta oración, amén”.      

¡Queremos conocerte! Déjanos tu comentario

Loading Facebook Comments ...

3 Responses to AÑO NUEVO: OPORTUNIDAD DE DIOS

  1. enriqueta ramos dice:

    gracias o estas palabras he buscado respúestas y creo entenderlas mejor yo quiero servirle aunque me siento que traicione a los que me dieron y mucho;y que he querido llevar yo el rumbo de mi vida y hasta ahora me siento muy perdida,vacia,porque no he permitido que dios y jesus me ayuden y lleven el rumbo de mi vida,;creo ahora entender señor ayudame a pedirte que tu entres a mi porque soy muy rebelde y autosuficiente;y si tu vienes me sera mas facil y podre no resistirme.Quiero ir bajo tu fluidez contigo como el agua que lleva los rios,con esa fluidez,sin presas,sin cloacas encharcadas,quiero fluir,aunque see que no sera facil,gracias.

  2. Erwin A dice:

    Gracias señor por este gran mensaje que nos has dado para comensar el año,para ver la vida de otra manera, pensando en los mas necesitado en los debiles en los necesitados de amor,ayudanos a pensar mas en las cosas de Dios en esta tierra

  3. Armando Lima dice:

    Gracias Hermanos por publicar los mensajes del Pastor Marquez, son de gran bendición para mi vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


− uno = 7

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>