EN TODO TIEMPO BENDECIRÉ A DIOS - Misión Vida para las Naciones

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MENSAJES DEL CIELO

EN TODO TIEMPO BENDECIRÉ A DIOS

 INTRODUCCIÓN

El rey David escribió: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmo 34:1). Este Salmo fue inspirado cuando David atravesaba una situación de conflicto grave. Veremos cómo David utiliza ese conflicto para acercarse a Dios y expresar su confianza en Él, porque Dios es digno de ser bendecido en cualquier momento. Él es inmutable; o sea que no cambia. Una circunstancia no lo cambia a Dios, y esto lo entendió David; es por eso que declaró: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo”. Bendecir significa: “hablar bien de”. Él no empezó a cuestionar: “¿Por qué me pasa esto?¿Por qué lo permites Dios?” David entendió que tenía que bendecir el nombre del Señor en todo tiempo. 

Los Salmos son el himnario del pueblo de Israel. Cuando David escribió el Salmo 34 estaba muy apremiado. Luego de haber matado a Goliat y haber vencido al ejército filisteo, Saúl lo quiso matar porque tenía celos de él ya que el pueblo lo amaba y estando en el palacio le arrojó su lanza mientras David tocaba. Más tarde lo persiguió por el desierto con un ejército de tres mil soldados. También persuadió a su hijo Jonatán para que lo matara; pero Jonatán amaba a David en gran manera, y le dijo que se escondiera. ¡Saúl no soportaba a David! Procuró matarlo tantas veces, hasta que David decidió huir, y escapó a la tierra de sus enemigos, los filisteos. Uno de los siervos del rey lo reconoció y dijo: ¿No es éste David, el rey de la tierra? ¿No es éste de quien cantaban en las danzas, diciendo: hirió Saúl a sus miles, y David a sus diez miles? Y David puso en su corazón estas palabras, y tuvo gran temor de Aquis rey de Gat.  Y cambió su manera de comportarse delante de ellos, y se fingió loco entre ellos, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba” (1ª Samuel 11 al 13).

BUSCA A DIOS EN TU AFLICCIÓN

David se hacía el loco para que no lo mataran. De ahí salió el rey más excelso de Israel y el dulce cantor de Israel. De ahí salió el hombre que nunca perdió una batalla. De David surgió la descendencia que llegó al Mesías. De un hombre que atravesó circunstancias difíciles. Creo que todos los siervos de Dios hemos atravesado circunstancias difíciles; pero de todas nuestras aflicciones, Dios nos libra. Muchas veces no entendemos para qué son las aflicciones; sin embargo, Dios saca provecho de esas circunstancias, y se las arregla para transformar en bendición todo lo que el diablo, las circunstancias y las personas envían para nuestra maldición. 

Me imagino que, al escribir este Salmo, David lo cantaba afligido. Y estaba solo, no tenía a su familia cerca. Pero sucede que mientras uno más se acerca a Dios y busca su rostro, los temores se diluyen, la angustia se va y entra la fe y la esperanza. 

Dijo David: “Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores” (Salmos 34:4). Muchos no saben buscar a Dios. Supongamos que tienes una perla grande y hermosa, vas caminando por un bosque de noche y se te cae la perla. Entonces empiezas a clamar: “¡Dios ayúdame a encontrar la perla!” Pero no la puedes hallar. Después te enojas y dices: “Yo no sé qué le pasa a Dios que no me escucha”. ¿Buscabas a Dios por la perla, o sólo buscabas la perla? Muchas veces buscamos a Dios porque queremos que Él nos solucione alguna dificultad; no es que lo buscamos a Él. Nos volvemos a Dios, llorando quizás, por alguna aflicción que tenemos, pero eso no es buscar a Dios. David no buscó que Dios le hiciera algo al rey Aquis o que le arreglara el asunto. ¡No! ¡David buscó a Jehová!

No es lo mismo buscar a Jehová que buscar un don de Dios. Muchos se enojan contra Dios porque dicen que nunca les respondió, o que se olvidó de ellos. Le pidieron que hiciera algo y no lo hizo. Tratas a Dios de sordo, ciego y mudo. Cuando lo tratas como alguien que no se interesa por ti, no lo bendices, sino que te quejas contra Él; y cuando te quejas, no hablas bien acerca de lo que Dios es. Bendecir es decir bien de alguien. Bendecir a Dios es decir que Él es Santo y no deja jamás de serlo; es declarar que tiene oídos y escucha, aunque no te dé lo que quieres, y que tiene ojos y ve lo que te sucede. Pero cuando comienzas a cuestionar a Dios, ya no lo estás bendiciendo, o sea que no hablas bien de Él. Tu confianza y tu fe en Dios, te lleva a buscarlo a Él. 

LA FE EN DIOS TE ALEJA DEL TEMOR

Uno de los problemas más graves que nos mueve son los temores. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, la Biblia nos anima a no temer a las circunstancias. Dijo también David: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende” (Salmos 34:7). Una jovencita de la iglesia estaba declarando este Salmo, pero después le pidió a alguien que la acompañara a la casa porque era de noche y tenía miedo. ¡Se olvidó que el ángel la defiende! Nuestra desconfianza le abre puertas al temor. ¡Hay tantas promesas en la Biblia! Tenemos que ser libres de temores por causa de nuestra confianza en Dios y de su gran amor. Yo amo a mis hijas y a mis nietos; tanto que me convierto en un protector para ellos. Ellos corren a mí con total confianza. Mis nietos confían en el gran amor que su abuelo les tiene y en la capacidad que tengo de cuidarlos. Quieren estar conmigo y me piden para irse a mi casa porque se sienten seguros conmigo. Una de mis nietas me abrazaba, me besaba la cabeza y me decía: “¡Mi chiquito! ¡Mi novio!” Ella se siente tan bien con su abuelo. Así tendríamos que ser con Dios. ¡Él es nuestro Padre! Dios es nuestro protector, nuestro sustento, nuestro sanador. No tendríamos que temer. Obedecemos demasiado a los temores que nos asedian. Yo manejo muy rápido; y un hermano que iba conmigo me sugería que no debía pasar los límites de velocidad, que tuviera cuidado de no traspasar la línea amarilla, etc. Un día le dije: “¿Lo tuyo es prudencia o miedo?” Algunos se pasan de prudentes, pero en realidad los manipula el miedo y Dios quiere librarte de tus temores. 

LUZ VENDRA A TI, CUANDO BUSQUES A DIOS

“Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados”, dijo David en el Salmos 34:5. ¡El Señor irradia una luz tan hermosa! No creo que haya nadie a quien no le guste la luna. Se ve hermosa desde aquí abajo, pero en realidad es fea. La luna es un desierto inhóspito; pero se ve hermosa porque se refleja en ella la luz del sol. 

En Números 6:24 al 26 leemos una bendición sacerdotal que dice así: Jehová te bendiga, y te guardeJehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.

Moisés estuvo cuarenta días en el Monte Sinaí delante de la presencia de Dios; cuando descendió con las tablas de la ley, su rostro brillaba y tuvo que cubrirse porque los hebreos estaban tentados a adorarlo. Mientras más buscas el rostro de Dios, más está la luz de Dios sobre ti.  Buscar el rostro de Dios hace que el Señor te alumbre; su gloria viene sobre ti. En este tiempo de oscuridad en que los científicos, los gobernantes y los políticos no se ponen de acuerdo con esto del coronavirus y cada uno trata de hacer lo que puede; en este tiempo de oscuridad sobre las naciones dice el Señor: “Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria” (Isaías 60:1 y 2).

No importa lo que venga, porque cuando busco el rostro de Dios, soy alumbrado. En medio de la oscuridad que cubre las naciones, luz habrá en ti; y muchos querrán andar a tu luz. Estamos felices hoy de poder celebrar la bondad de nuestro Padre. Le decimos a Dios: “Señor confiamos en ti, creemos en ti; tu eres nuestra esperanza. Te alabamos, te exaltamos y nos gloriamos en ti Señor”. Dijo David: “Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias” (Salmos 34:5-6). Este pobre estaba haciendo un curso acelerado para ser el mejor rey de Israel. En medio de la crisis Dios está obrando a nuestro favor. 

Recordemos la historia de José. Él fue vendido por los hermanos, esclavizado, puesto en la cárcel; mas Dios lo estaba preparando para ser gobernador de Egipto. Tú no sabes lo que Dios hará contigo; no conoces sus pensamientos ni sus caminos, y lo que te va a sacar adelante es tu fe, tu confianza y tu amor a Dios. David declaró que Dios lo libró de todas sus angustias. La angustia es un estado de ánimo calamitoso que proviene de la incertidumbre de que no voy a salir. Estás en angustia, pero buscas el rostro del Señor y Él quita tu angustia. 

Las circunstancias producen temores y motivan a la angustia; pero la presencia de Dios es tan poderosa que puede quitar el temor, aunque tu circunstancia siga siendo la misma. La paz no viene porque Dios te quite de la circunstancia que estás viviendo. Si Dios te la paz, no importa la circunstancia. Dios quita el temor y ya no importa la dificultad. El problema que atraviesas te generaba temor; pero Dios quitó ese temor y te llenó con su presencia poderosa dándote libertad. Ya no estás oprimido por el temor ni por la angustia. En este tiempo de caos mundial por causa del Covid-19, Dios quiere bendecirte. ¡Es bueno poder confiar en Dios!

 CONCLUSIÓN

El Salmo 34 ha bendecido a millones de personas durante miles de años, y tiene origen en una aflicción muy grande que atravesó David. Bendecir es hablar lo bueno, y hoy de parte de Dios te hablo bendición. Dios te ama. Creo que esta palabra va a penetrar en tu corazón y Dios quitará tus temores y tus angustias. Hoy has aprendido que tienes que buscar el rostro de Dios más que sus favores. No es que si te compras una casa Dios es bueno y si no la compras entonces Dios es injusto. ¡Dios sigue siendo bueno! No importa lo que digan los demás, nosotros sabemos quién es Dios. Por eso lo alabamos en medio de esta pandemia mundial y de todo lo que ésta ha causado. 

¡Dios va a quitar tu dolor hoy! Sé que hay circunstancias que estás atravesando que requieren consuelo y la Biblia dice que Dios es Padre consolador. Él es Dios de toda consolación. 

Padre bendito, alabo tu nombre. Padre bendito, exalto tu nombre. Te doy gracias por poder hablar de tus bondades y de lo grande y misericordioso que eres. Sé que vas a llegar con tu misericordia a la vida de muchos y les darás paz. ¡Te alabamos y te glorificamos! Te bendecimos, Padre. Hablamos de tu grandeza, Señor. Nos enfocamos en hablar de ti y no en lo que nos das. Queremos resplandecer a la luz de tu rostro, por eso te buscamos. En tu nombre Jesús, imparto tu paz; esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Te pido que quites las cargas, que te lleves todo afán y toda preocupación, en el nombre glorioso de Jesús. ¡Te doy gracias, Padre! Tu pueblo aprende a esperar y a confiar; tu pueblo entiende que no está en las manos de un Dios caprichoso, sino en las manos de un Dios bondadoso. Recibe toda gloria y toda honra Padre, en el nombre precioso de Jesús, amén.

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