VIDA ETERNA: VIDA DE DIOS - Misión Vida para las Naciones

Av. 8 de octubre 2335

Montevideo

WhatsApp:(+598) 095333330

MENSAJES DEL CIELO

VIDA ETERNA: VIDA DE DIOS

INTRODUCCIÓN

La vida eterna es un tema que no muchos pasan por alto. Nos interesan cosas que tengan que ver con la vida terrenal; tenemos preocupaciones como lo que es una dolencia, falta de trabajo, temor a no llegar a fin de mes, etc. ¡Eso es importante para las personas! Nosotros valoramos aquello que consideramos importante; y como la vida eterna no es algo significativo, no nos preocupa ni siquiera saber qué es. Me preguntan qué hacer cuando se enferma un familiar, cuando marcha mal el matrimonio, y toda clase de preguntas; pero nunca nadie me pide que le hable de la vida eterna. Tienen el corazón y la mente saturados de problemas que nada tienen que ver con la eternidad.

Dice la Biblia en Juan 5:26: “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”.  Es un misterio el tema de la vida. Es que Dios tiene una clase de vida que no necesita alimentos o vitaminas, tampoco necesita de ninguna energía. El hecho de que tenga vida en sí mismo significa que no depende de nada y nada fuera de Él puede aportarle algo para que su vida mejore o permanezca. Los científicos andan en la búsqueda de algún mecanismo que ande por sí solo, sin que intervenga ninguna otra energía sin resultados, y eso es la vida eterna. Vida que no tiene principio ni fin.
Antes que hubiese un principio ya Dios existía; es por eso que la Biblia señala que Él es el principio y el fin. No nos damos cuenta que nuestra vida depende de una fuente de energía. Nuestra vida, la que tanto nos preocupa es una vida temporal, es una vida biológica que se termina. Y tener yo una vida en mí mismo significa que no necesita ninguna fuente para subsistir. Hay un abismo muy grande entre la vida humana temporal y la vida eterna. Si conociéramos bien acerca de la vida eterna no pararíamos de alabar a Dios y viviríamos excitados de tanta emoción.

En la tierra, la vida que existe es la que surge de una energía que proviene del sol. Hay un postulado que señala que nada se pierde, todo se transforma, según los físicos. Sabemos que el sol tiene un origen y tiene un final; algún día dejará de emitir energía, y ese día desaparecerá toda vida en la tierra. Otra cosa que han descubierto los científicos es que todo es energía. Albert Einstein soñó con la posibilidad de una relación entre la materia y la energía y se propuso demostrar que tanto materia como energía eran lo mismo. Hoy sabemos que la materia se puede transformar en energía y viceversa; porque en esencia son lo mismo. Todo tiene que ver con radiaciones electromagnéticas. Sin esa energía, la vida que tenemos, que es temporal y desechable, no existiría.

LA FE EN CRISTO TE DA VIDA ETERNA

Pero hay otra vida, la vida eterna o vida espiritual y es la vida que Dios tiene. La vida de Dios no necesita de la energía del sol, de una galaxia ni nada por el estilo. Él creó toda esa energía que es el universo entero y lo va a hacer desaparecer algún día. Dice la Biblia que Dios va a destruir todo este sistema visible y tangible en el que vivimos. ¡Él está preparando para nosotros cielo nuevo y tierra nueva! Los que hemos creído en Cristo Jesús somos esos seres especiales que vamos a disfrutar de ese cielo nuevo y esa tierra nueva. Según leemos en la Biblia, Jesús había alimentado 5 mil personas multiplicando los panes y los peces, y la gente estaba maravillada. Como dije, nuestra vida se mantiene con los alimentos que ingerimos; eso es energía que se metaboliza o se quema dentro de nuestro cuerpo. El sol manda su energía a la tierra, las semillas germinan y salen las verduras y frutas; todo eso es energía trabajando. ¡Esto es maravilloso, pero no es lo que tiene que preocuparnos!

Juan narra que después de alimentar a la multitud, Jesús se va a otro lugar en una barca. La gente que había sido alimentada andaba en busca de Jesús y lo encuentran; pero no andaban preocupados por la vida eterna. Leemos en Juan 6:25 al 27: “Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a este señaló Dios el Padre”.

No te afanes por lo cotidiano porque todo va a pasar. Algunos se lamentan porque algún familiar que aman se les va a morir, y sí, es lo más seguro que se muera. La gente me mira feo porque hablo de la muerte con tanta naturalidad. ¡Nos vamos a morir! A continuación, dice el pasaje de Juan 6:28 y 29: “Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado”. La fe en Cristo Jesús abre las puertas a la vida eterna; para recibir ese alimento que no son panes y peces. ¡Esa comida permanece para siempre! ¡Eso es lo que nos tiene que alegrar! No debe ser una alegría comprarnos una casa, un auto o alguna cosa que deseemos. Lo más importante y valioso es que Jesús nos quiere dar vida eterna.

Sigue relatando Juan: “Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer” (Juan 6:30 y 31). Siguen con el tema de la comida, aduciendo que Moisés había hecho una gran señal en el desierto. Los judíos hasta el día de hoy creen más en Moisés porque para ellos es un gran libertador que hizo señales portentosas. Recordemos que Dios les dio pan del cielo que era el maná; y cada mañana tenían que salir de sus tiendas a recogerlo. Entonces, insistían en decirle a Jesús: “Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo”. El maná fue una muestra gratis; fue tipo de lo que es la verdadera comida. Y Jesús agregó: “Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo”. El verdadero pan es una persona y descendió del cielo; y Dios se la dio a la humanidad para que coman y se sacien. Luego de tal afirmación le dijeron: “Señor, danos siempre este pan”. Y Jesús les dijo: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”.

Hay un orden de cosas que tenía que ver con la comida que buscaban comer, pero no estaban muy interesados en la verdadera comida que venía del cielo la cual era Jesús y según afirma la Biblia, a éste señaló Dios el Padre. Por lo que los incentivó a trabajar, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre les daría. En Juan 6:39 leemos: “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero”. Cuando habla de resurrección se refiere a la manifestación de esa vida eterna para aquellos que comieron el pan que Dios envió el cual es Jesucristo. Les habló del poder que le ha sido otorgado por el Padre de dar la vida que está en Él y que es la vida eterna; vida en sí mismo. En el pasaje de Juan 6 Jesús dice cuatro veces: “Yo les resucitaré en el día postrero”; como leemos por ejemplo en Juan 6:40: “Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Los judíos murmuraban acerca de Él por causa de las declaraciones que hizo, y según ellos lo conocían que era hijo de José y conocían a su padre y a su madre. Jesús que sabía lo que estaban hablando, les respondió: “No murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero”. ¿Por qué Jesús puede dar vida eterna? Así dijo Jesús: “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”. El Padre y el Hijo tienen la misma vida; y no solo eso, sino que el Padre le dio al Hijo la potestad de dar esa vida a los que creen en Él. Un hijo nace porque una mujer queda embarazada y procrea según la capacidad que tenemos los seres humanos, lo que significa: crear juntamente con Dios. O sea; se junta Dios, un hombre y una mujer y procrean un hijo. El niño o la niña resulta ser de la especie homosapiens. ¿Por qué? Podría nacer rana, pero nace niño o niña; podría nacer perro, pero nace niña o niño. De un ser humano nace otro ser humano. La clase de vida que tienen los progenitores es la que les imparten a los hijos. Los hijos nacen conforme a la naturaleza del padre. Una chancha tiene chanchitos, una perra tiene perritos; y los seres humanos tienen seres humanitos.

Estamos tratando de visualizar y valorizar algo tan grandioso y extraordinario, y es que Dios tiene vida propia permanente, eterna; vida en sí mismo, que no necesita ser alimentada de ninguna fuente externa. Y le ha dado al Hijo la potestad de dar esa vida a los que llamará hijos del Dios viviente. Los ángeles tienen naturaleza de ángeles; así como los querubines tienen naturaleza de querubines; y los seres humanos tenemos naturaleza de seres humanos. Mas los hijos de Dios tenemos la naturaleza de Dios el Padre. Jesús dijo que nadie puede venir a Él si el Padre no los trajere, y Él los resucitará en el día postrero.

En Juan 6:45 Jesús declaró: “Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí”. En Isaías 31:34 dice así la palabra de Dios: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”. Esta profecía se estaba cumpliendo. “Yo que tengo vida eterna y nadie me la quita, sino que pongo mi vida cuando quiero y la tomo cuando quiero. Yo soy Dios enseñándole a ustedes personalmente. El que cree en mi tiene vida eterna”.

Te digo cuál ese esa comida. Juan 1:1 dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Aquí, verbo se traduce como palabra. La palabra es Cristo. Y Él declaró: “Mis palabras son espíritu y son vida”. Tu recibes vida a través de la palabra que ahora estás escuchando que viene de parte de Dios. La vida está en la palabra, y la palabra es de Dios, y la palabra es Cristo, y Cristo es Dios. Si puedes creer en esto y si te apoderas de la palabra de Dios, Jesús te da vida eterna y te resucitará en el día postrero.

El Señor te quiere dar una vida que no es la que tú persigues. Vas a la iglesia porque te empujaron, porque no tenías trabajo; vas buscando llenar algún vacío; porque estas enfermo y te dijeron que en la iglesia Dios te puede sanar. Sin embargo, fue Dios que te llevó engañado o engañada porque lo que Él quiere en última instancia, no es solo sanarte o bendecirte, sino que quiere que creas en Él y recibas una vida que no tiene fin. “El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida”; así de fácil. Y dijo más Jesús: “Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo…De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:49 al 54).

¿No sientes que se estremece algo en tu corazón con esta palabra que recibes? Te digo que aquellos que tienen el corazón abierto y que creen a lo que Dios está hablando, están comiendo la palabra y esa es la carne y la sangre. Porque el verbo era en el principio con Dios, y el verbo era Dios. La carne bajó viva en Jesús; y Él es el alimento que Dios tiene para darnos. Los que tenemos vida eterna comemos por el oído; cuando recibimos la palabra, recibimos a Jesús. Y habiendo recibido y creído la palabra, el Señor dice: “El que a mi viene yo no le echo fuera. Yo le voy a dar vida eterna; lo voy a resucitar en el día postrero”.

CONCLUSIÓN

Tengo 72 años y solo yo sé lo que me pasa con la edad. Me voy arrugando más, me dueles las articulaciones, ando rengueando. Nuestra vida se termina. ¡No te afanes tanto y no corras por esta vida! Trabaja por la comida que a vida eterna permanece. Es tan poderoso lo que nos relata Juan, que Jesús dejó un mandamiento a sus discípulos y les dijo: “Hagan esto en memoria de mi”. Cuando tomó pan dijo: “Esto es mi cuerpo”, así también tomo la copa y declaró: “Esta es mi sangre. Comed de este pan todos y bebed de esta copa todos”. Y nos prometió que volvería a comer con nosotros el pan e iba a beber la copa.

Tal vez estarás pensando que realmente no te has ocupado de la vida eterna. Sí te has ocupado de tu cuidado personal, de la comida de cada día; te has ocupado de lo visible y tangible. Y te estás dando cuenta qué poco has valorado la vida eterna y qué poco sabes de esta. En conclusión: Dios el Padre tiene una vida que no depende del sol, de la luna ni de ningún otro astro. Dios el Padre es el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Él creó una fuente de energía para que nosotros pudiésemos existir en esa clase de vida que nos dio. Pero plantó una semilla de vida eterna en nosotros que germina cuando ésta muere. Nuestra esperanza no es que Dios nos va a dar una casa soñada, un yate; no es que nos va a dar un empleo ni una empresa exitosa. Lo más grande que Dios tiene para darnos es su vida misma. Y Él le dio esa vida al Hijo; y le dio potestad al Hijo de darnos esa misma vida a nosotros. La vida de Dios, su naturaleza divina y eterna. Si llegaras a valorar esto serías más agradecido. Si llegaras a entender cuánto vale esto vas a adorar a Dios como nunca lo has hecho. ¡Vas a vivir más feliz! Y como ya te diste cuenta que la vida eterna es muy importante, ya no vas a llorar más por lo que te sucede con esta tu vida que perece.

Pero has vivido con la mirada puesta en lo que te falta aquí abajo y no has valorado lo que Dios te ha querido mostrar desde que has conocido el evangelio. Dice la Biblia que a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; y los hijos tienen la naturaleza del padre. Ser hijo de Dios es tener naturaleza divina. Al no valorar lo que Dios te está ofreciendo tu fe se debilita, tu visión se opaca y pierdes de vista el alto valor de la vida que el Señor te ha ofrecido.

Sé que hay alguien que necesita vida eterna. Algunos no pueden ni orar porque no tienen la fuerza de la vida eterna. Cuando tienes la vida de Dios no hay quien te frene. ¿Necesitas la vida de Dios? ¿Quieres que Jesús te dé esa vida? ¿Quieres comer del pan y beber de su sangre? Necesitas que Jesús perdone tus pecados y te dé vida eterna. Dile a Dios: “Padre, te necesito, dame tu vida, dame la vida de Cristo. Lávame con tu sangre preciosa y aliméntame con tu cuerpo. Yo te recibo como Señor de mi vida y declaro que recibo a través de ti la vida del Padre. Me declaro un hijo de Dios; me declaro una hija de Dios y recibo de tu vida eterna en mí, en el nombre de Jesús y para tu gloria Padre, amén”.  

MENSAJES

MISIÓN

VIDA

PARA LAS NACIONES

Av. 8 de octubre 2335

Montevideo, Uruguay

WhatsApp: (+598) 095 333 330

email: info@misionvida.org

twitter: misionvidauy

facebook: iglesiamisionvida

Diseño: VerakaWeb