DIOS DE PACTOS - Misión Vida para las Naciones

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MENSAJES DEL CIELO

DIOS DE PACTOS

INTRODUCCION

Hace ya algunos años, una hermana hizo un pacto con Dios y decidió darle al Señor el cincuenta por ciento de todos sus ingresos. Durante el año ha padecido escasez, pero no rompió su promesa. Muchas veces, con lágrimas en los ojos me dijo: “Yo sé pastor, que Dios me va a bendecir”. En una oportunidad trajo su diezmo como había acordado y al día siguiente le cortaban el teléfono, no obstante, no le importaba porque ella quería darle al Señor lo que le había prometido. Tiempo después me contó las bendiciones que Dios le comenzó a dar. ¡Su estudio contable comenzó a llenarse de clientes! Yo he visto la fidelidad de Dios y su bendición para con los fieles. No tengas miedo de hacer un pacto con Dios, porque estarás entrando en alianza con alguien que te va a bendecir muchísimo.

Los tratos de Dios con el hombre y con sus hijos están circunscriptos dentro de un pacto. Él ha querido darle suma seriedad a la relación que tiene con nosotros, y no hace como algunos que no quieren comprometerse, entonces no firman. Dios no duda en dejar por escrito cuánto nos va a bendecir con prosperidad, con salud, o cuánto bendecirá nuestra familia, etc., y lo hace por medio de un testamento. ¡Dios quiere hacer un pacto contigo hoy!

La Biblia está formada por el contenido de dos pactos: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Las palabras testamento y pacto tienen un mismo significado. Los tratos de Dios con nosotros están estipulados en un pacto; Él se compromete con nosotros a través de un pacto escrito. Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). El Señor te dice hoy: “Te voy a bendecir, y no retrocederé en mis dichos. ¡Prometo que te bendeciré!”

Mucha gente me dice que siente deseos de morir. Parece que al acercarse la Navidad y fin de año hay personas que hacen balances negativos, por lo que, según ellos, no vale la pena continuar con la vida. Una persona me dijo: “Cuando mis hermanas me necesitaron, siempre me tuvieron a su lado; me dediqué a mi familia. Pero cuando yo tuve un problema, no se animaron a visitarme, sólo me hablaban por teléfono”. Después de haberse separado de su esposo, la hija de esta mujer entró en crisis, quien finalmente terminó confesando que su papá la abusaba. Así que se quedó sin su esposo, lo que ya es una crisis grande, y tuvo que internar a su hija en un centro de rehabilitación psiquiátrico. La mujer me decía que ya no quería vivir más. Yo traté de motivarla para que luchara por su hija y fue entonces que me dijo: “Ya no me importa mi hija. ¡No me importa nada! ¡Me quiero morir!”. Y agregó: “Dios no se acordó de mi”.

Esta mujer no sabe del pacto, no conoce bien la palabra de Dios o la está ignorando y por ignorarla se pone en contra de ella. Yo le dije: “¿Me quieres hacer creer que eres más buena que Dios?” “¡De ninguna manera!”, asevera ella. “Pero me dices que tu hermana te falló, tu madre y tu padre te han fallado, tu esposo te falló; y finalmente estás convencida que Dios también te falló. Dices que has hecho todo bien y que no mereces lo que estás viviendo. Me quieres convencer de que eres más buena que Dios”. Entonces seguí hablando con ella y le dije: “¡Dios te ama! Dios es el único que te puede ayudar. No te sirve estar en contra de Dios porque de la manera que estás pensando, te lo echas de enemigo. A ti no te sirve de nada que yo sea bueno si no tienes confianza en mí. Yo puedo ser muy bueno, pero tú no crees que soy bueno, ¿y de que sirve que te diga que soy bueno si no puedes confiar? Estás mal por tu falta de confianza y por tu falta de fe en Dios. El Señor es muy bueno y misericordioso, pero tú no le crees porque no le tienes confianza”.

El asunto es que la mujer tenía una cara de muerte y un pesimismo brutal. Le hice ver que ha estado rechazando a Dios al estar en contra de la vida, con deseos de morir. Jesucristo dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Pero ella quería la muerte y no se daba cuenta que estaba rechazando a Jesús que es la vida.

¡Cuidado con lo que piensas! ¡Cuidado con lo que sientes! A los creyentes que me dicen que se quieren morir y que no soportan más la vida les digo: ¡Te has creído que Dios es malo! ¡Estás rechazando la vida! Le dije a la mujer que tenía que pedirle perdón a Dios y entonces oramos: “Señor, perdón porque, aunque no dije que eras malo, mis pensamientos me llevaban a creer que eras malo. ¡Perdón Señor por haber deseado la muerte! No sabía que estaba rechazando a Jesucristo que es la vida. Señor, te abro mi corazón para que entre Cristo, para que se vaya la muerte y entre la vida”.

Yo podía sentir la presencia de Dios entre nosotros. ¡Qué lindo cuando uno está orando y ya está sabiendo que va a estar todo bien! Así que dije amén y enseguida le pregunté: “¿Te quieres morir aun?” “¡No! ¡Ya no!” me dijo.

¡Qué lindo es entrar en pacto con Dios! Es el pacto más importante que tú puedes hacer en tu vida. Parece ser que los cristianos ponemos algunas cláusulas y a veces nos olvidamos de esas cláusulas del pacto. Un pacto es un convenio o tratado solemne, estricto y condicional entre dos o más partes en el que ambas partes se comprometen a ejecutar ciertas acciones y a recibir retribuciones de la otra parte por su cumplimiento. Por ejemplo, el artículo tres del contrato señala que el comprador se compromete a pagar ciento veinte cuotas de dos mil quinientos pesos. Otro artículo señala que si la persona no paga lo estipulado se procederá legalmente, ya sea para devolver el bien adquirido o yendo contra la garantía que éste presentó. Y resulta que puso como garantía a su madre, a su suegra y la casita que le costó cuarenta años pagar. Luego de firmar el pacto o el contrato la persona se va contenta y en la cuota número dieciséis se olvida del artículo que habla acerca del incumplimiento, y cuando te olvidas de algunos artículos del convenio surgen algunos problemas. Dios no tiene problemas porque Él no se olvida de nada de lo que ha prometido. Algunos dicen: “¡Dios se ha olvidado de mí!” ¡Pero Dios no tiene mala memoria! ¡Dios no se olvida de ti! Lo que puede estar pasando es que tú te olvidaste de algún artículo o de alguna cláusula, pero está estipulado todo lo que Dios está dispuesto a hacer por ti; incluso, morir en la cruz del calvario y derramar su sangre por tu salvación, por tu perdón y por tu rescate.

DIOS SE RELACIONA A TRAVÉS DE PACTOS

Cuando Dios comenzó sus tratos con Adán, fue a través de un pacto que se denomina: Pacto Adámico. Cuando Dios trató con Noé también hizo un pacto según leemos en Génesis 9: 8 al 10: “Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: he aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra”.

Dios también establece un pacto conmigo, me bendice a mí y bendice a mis descendientes después de mí, y bendice a todos los animales que están conmigo, hasta los gansos de Beraca. El versículo 9 dice que el Señor bendice tu perro, tu gato, tu canario, etc. La jirafa fue bendecida por el pacto que Dios hizo con Noé, también el elefante, el cuervo, la paloma, etc. Cuando uno entra en pacto con Dios, Él bendice todo lo que uno tiene. ¡Dios quiere bendecir todo lo que tienes! ¡Qué inclusivo que es Dios! Cualquier persona que está en pacto con Dios asegura bendición para todo lo que le rodea. Bendición para tu suegra, bendición para tu esposo que se alcoholiza y para tu hijo que se droga. ¡Sobre ti reposa la bendición! ¡Créelo y recíbelo!  Así que Dios hizo pacto con Noé y con él incluyó a todos sus descendientes después de él.

En el libro de Levítico, en un solo pasaje habla de tres pactos. El Señor les habla de las consecuencias de apartarse del pacto de Dios y profetiza todas las cosas que después se cumplieron una por una, cuando cayó cautivo el pueblo de Israel bajo el poder del imperio babilónico, el de los medos y los persas; después bajo el imperio de los griegos y de los romanos. Todo se cumplió de acuerdo a las cláusulas del pacto. Es que ellos se olvidaron del pacto que habían hecho con su Dios y cualquier persona que establece un pacto con Dios y no lo cumple, se opone a Dios y vive en enemistad con Él.

Dios dijo: “Voy a dejar que los lleven cautivos los babilonios, los voy a esparcir por todas las naciones de la tierra”. Es un infierno lo que Dios le promete que va a pasar, pero lo permite por su misericordia.  Y luego leemos en Levítico 26: 41y 42: “Yo también habré andado en contra de ellos, y los habré hecho entrar en la tierra de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado. Entonces yo me acordaré de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham me acordaré, y haré memoria de la tierra”.

Dios hizo un pacto con Abraham y no contento con las promesas que le había hecho a Abraham, hizo un pacto con Isaac, y comenzó a tratar con Jacob e hizo un pacto con él, que era una continuación del pacto que había hecho con Abraham y que había hecho con Isaac. Por eso la Biblia hace mención del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. ¿Quiénes son estos tres? Gente con la que Dios hizo pactos. Y dijo entonces Dios: “Cuando los descendientes de Abraham, de Isaac y de Jacob me dejen yo los voy a abandonar, y van a vivir esto y lo otro”. Y enumera unas cuantas calamidades. Pero dijo también: “Allá se van a quebrantar y me van a pedir perdón; y yo me voy a acordar del pacto que hice con Abraham, con Isaac y con Jacob. Y haré memoria de la tierra”.

Leamos Levítico 26: 43 al 45: “Pero la tierra será abandonada por ellos, y gozará sus días de reposo, estando desierta a causa de ellos; y entonces se someterán al castigo de sus iniquidades; por cuanto menospreciaron mis ordenanzas, y su alma tuvo fastidio de mis estatutos. Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová soy su Dios. Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones, para ser su Dios. Yo Jehová”.  Dios les muestra su misericordia aun estando en castigo, aun habiendo pecado, aun siendo enviados a padecer a la tierra de sus enemigos. ¡Qué bueno que es Dios! Aunque andemos en caminos de maldición padeciendo, siendo nosotros hijos de Dios, como al hijo pródigo, Dios nos dice que jamás desistirá de ser nuestro Dios, jamás se olvidará de nosotros para desecharnos ni para destruirnos porque Él ha dicho que es nuestro Dios.

Leemos en Éxodo 34, versículos 6 al 10: “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación. Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró. Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque es un pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por tu heredad. Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo”.

Esta palabra me ha dado Dios para ti: Créela o deséchala. Y si la tomas, dile al Padre: “Señor, sé que soy de dura cerviz y que te he fallado. Te pido perdón. Camina conmigo y tómame por tu heredad, te lo pido en el nombre de Jesús”. Y Dios te contesta: “He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo”.

Con mucha tristeza me he enterado de gente que se ha ido de la iglesia, y van rodando por ahí, de iglesia en iglesia. Algunos se han juntado en pareja con alguien, pero no lo hicieron en serio porque a las personas no les gusta tomar decisiones serias, no les gusta comprometerse. Y todavía me dicen en la cara: “No me quiero consagrar a Dios porque tengo miedo a fallar”. ¿Y qué otra salida tienes?

O te comprometes con Dios o te vas al infierno. Hay quienes dicen: “Dios, no quiero compromiso con vos, pero por favor llévame al cielo. ¿Crees que Dios es estúpido? ¿Cómo es eso de que no me voy a comprometer con Dios porque tengo miedo de fallarle? Mejor sigo haciendo la mía y sigo viviendo en mis deseos y en mis planes, y voy a creer que Dios me va ayudar de todas maneras. Dios asume un compromiso contigo y Dios demanda compromiso de tu parte. Dios quiere hacer un pacto contigo; Él te da todo si tú le das todo. Te hace partícipe del reino, te hace heredero, coheredero juntamente con Cristo y con los santos en luz, si tú le das todo. ¿Quieres que Él te de todo sin que tú le des nada? ¡No es así la cosa con Dios!

                CONCLUSIÓN

                Para terminar, quiero decirte algo trascendente. Hay un nuevo pacto que es el más importante. En Lucas 22:20 encontramos el pacto de los pactos, el pacto testado con la muerte del hijo de Dios, Jesucristo. La palabra testado viene de testamento, y tiene que ver con un testador, quien deja un testamento. Es una persona que va a morir y manifiesta su voluntad acerca de lo que va a suceder después que se muera. El testamento no puede entrar en vigencia ni tiene valor si el testador no muere; el testador es Jesucristo y debe morir. Entonces, después de derramada su sangre entra en vigencia el pacto eterno. Y todos los pactos anteriores (los del antiguo testamento) son sombra, son tipo del pacto que Dios hizo con nosotros. Así que nosotros hemos venido a vivir en una era espiritual en la que nos corresponde entrar directamente con el pacto de los pactos, con el gran pacto de Dios con la humanidad. Hebreos 9 señala que Jesucristo es el mediador de un mejor pacto, y que es necesario que intervenga muerte del testador.

                Dios ya entró en pacto contigo. Desde la eternidad su compromiso contigo es bendecirte, amarte, aguantarte, soportarte; enviar sobre ti, si es necesario, castigos y maldiciones para que te hagan bien, para que te vuelvas a Él con todo tu corazón y para que le pidas perdón por olvidarte del pacto que hiciste con Él. Hay gente que creía que le iba a servir a Dios toda la vida, y le sirvió solo un tiempito. Ahora viven para la casa, para la familia, para alcanzar algún título, para pasarla lo mejor posible, pero se olvidaron del pacto. Te profetizo que te van a venir males para que te arrepientas, te profetizo que tus prosperidades se volverán miseria, para que te arrepientas y te acuerdes del Señor tu Dios a quien le hiciste promesas. Y te promete Dios que no se apartará de ti. No se apartará de ti su misericordia y estará esperando que le digas: “Señor voy a cumplir mis promesas conforme al pacto que hice contigo”.

                Es un momento muy especial; es un momento de arrepentirse antes que vengan los males. Dile a Dios: “Padre, te pido perdón porque me olvidé de algunas cláusulas. Te dije que te amaba, te dije que te iba a servir. ¡Te prometí tantas cosas que no cumplí! Me arrepiento y te pido perdón. ¡Limpia mi corazón! He caminado en contra tuyo, como enemigo tuyo; y tú estás en contra mío. Quiero pedirte en el nombre de Jesús que tengas misericordia de mí y que me libres. Señor, hoy vengo delante de tu presencia para hacer firmes mis promesas y confirmar mi relación de pacto contigo. Perdóname y sana mis rebeliones, te lo pido en el nombre de Jesús. Glorifícate Señor en mi vida, vuélveme el gozo de tu salvación y vengan sobre mí todas las bendiciones que han sido estipuladas en tu pacto, en el nombre de Jesús, amén”. 

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