LA PERSPECTIVA DE DIOS - Misión Vida para las Naciones

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MENSAJES DEL CIELO

LA PERSPECTIVA DE DIOS

INTRODUCCIÓN

Leemos en la carta que el apóstol Pablo le escribió a los Efesios: “…por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria” (Efesios 3:13). Quiero cambiar la perspectiva de la realidad que vemos porque lo que vemos no siempre es la realidad. El apóstol pide a Dios que la iglesia de Éfeso no desmaye a causa de sus tribulaciones, ya que había sido encarcelado por predicar el evangelio.

Hoy en día se ha comenzado a perseguir el evangelio de tal manera, y encarcelan a quienes predican el evangelio o a quienes defienden principios que tienen raíces en el evangelio. En Argentina, un médico que salvó la vida de una criatura tuvo que enfrentar un juicio; digamos que salvó la vida de la madre y de su bebé. Lo enjuiciaron por el crimen de no haber practicado el aborto. Hoy en día, el aborto es algo extremadamente horrible. Lo que se discute en algunos casos es que, si la mujer quiere abortar, hay que matar al bebé, aunque haya que hacerle una cesárea para sacárselo vivo. Digamos que no hay que salvar a la criatura. El bebé está fuera de la madre, aún vive, respira, su corazón late; pero hay que dejarlo en una bandeja y que se muera. No se le puede prestar servicio médico porque no es un enfermo sino un abortivo, ni se le puede salvar la vida porque hay que matarlo. Hay un diputado cristiano en Argentina que ha ido a felicitar a ese médico por su valentía al haber salvado las dos vidas. Hoy en día se está poniendo difícil ser cristiano y sostener los valores cristianos.

El apóstol Pablo estaba preso injustamente, por predicar el evangelio, pero no estaba pensando en él; estaba pensando en los cristianos de la iglesia de Éfeso, y le ha llegado la noticia de que estaban tristes, por lo que les dijo: “…pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria”. Estaba preso por haberles predicado el evangelio, pero la gloria era que ellos conocieron el evangelio y no importaba tanto que él estuviese preso. ¡Qué capacidad para ver la tribulación desde una perspectiva tan distinta a lo que la veríamos normal o naturalmente!

MIRANDO NUESTROS PROBLEMAS, DESDE LO ALTO

¿A qué se debe esta diferencia en la visión de la perspectiva? Quiero que mires tus problemas y pienses en los problemas que tienen otros que están a tu alrededor. El apóstol Pablo no estaba preocupado por su situación sino por la situación de otros. Eso significaba que, aunque estuviera preso, él estaba bien y lo notamos a partir del versículo 14 de Efesios 3: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu”.

Cuando habla del hombre interior se refiere al espíritu del hombre. Entonces pedía que sea fortalecido su espíritu, y notamos aquí, que la palabra espíritu está con minúscula, de modo que se diferencia al Espíritu Santo que se escribe con mayúscula. Resulta que cuando el espíritu está fortalecido, ya no se ven las cosas como se ven cuando se miran desde el alma. Tú puedes ver las circunstancias desde el alma o desde el espíritu. Las ves desde el alma y piensas que está todo perdido, pero las ves desde el espíritu y confiesas que estás venciendo. Las cosas cambian cuando mi espíritu es fortalecido por el Espíritu de Dios. Y hoy vas a ser fortalecido en tu ser interior para que ya no veas tus circunstancias como las venías viendo. El apóstol Pablo les dijo a los de Éfeso: “…para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor…”

Aquí agrega que el ser fortalecidos con poder en el espíritu significa que Cristo reina en nuestro corazón. Cuando reina la carne, entonces no reina Cristo. El espíritu, normalmente o naturalmente se pone de acuerdo con el Espíritu de Cristo y el Señor prevalece. ¡Cristo reina! Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo…para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones…”

Quiero que se te grabe esto que dijo el apóstol Pablo. Ya cuando Cristo habita o se manifiesta, sigue diciendo Pablo: “…a fin de que, arraigados y cimentados en amor…” Aquí vemos que somos fortalecidos en el espíritu, entonces Cristo comienza a reinar dentro de nosotros. Por lo tanto, si Cristo está reinando, en nosotros reina el amor; somos arraigados y cimentados en el amor. Y aquí viene lo extraordinario: dice la Biblia que las muchas aguas no podrán apagar el amor y no lo ahogarán los ríos (Cantares 8:7). ¡El amor es un poder extraordinario!

Debo decir que en lo natural no hay amor como el amor de las madres. Hay que ver de qué manera las madres se sobreponen a sus dificultades y tribulaciones. Yo que soy muy observador, he visto tantas madres que están destruidas por dentro; han sido humilladas, abandonadas, maltratadas. Pero ellas se secan las lágrimas, ven a sus hijos, les sonríe y les hablan con amor. ¡Qué fuerza tienen las mujeres! Pero no es la fuerza de las mujeres, es el amor que Dios ha puesto en ellas. ¡El amor vence dificultades!

Una mujer joven me sorprendió en la puerta de la iglesia y me preguntó cómo podía hacer para bendecir a su nenita. Entonces, como estaba por predicar y justamente ese día era el día de la madre, le dije: “Ahora mismo vamos a bendecir a tu hijita”. Le pregunté por el papá de la niña y ella me dijo: “Bien, gracias”. El papá se fue y no apareció más. La joven se dispuso buscar a Dios y el hecho de ser mamá le cambió la perspectiva de su circunstancia. Miraba a su pequeña bebé y sonreía. Es que el amor te lleva a ver las cosas desde una perspectiva diferente. Y el amor es causa de la presencia de Cristo, y la presencia de Cristo es causa de haber sido fortalecidos en el ser interior con poder.

El apóstol Pablo estaba lleno de amor porque cuando dobla sus rodillas para orar por los de Éfeso, no le pide a Dios que lo saque de la situación que estaba atravesando, no deja notar que era una injusticia lo que estaba viviendo, ni se cuestionó por qué Dios permitía eso. La perspectiva de Pablo no era acerca de su tribulación, sino de llevarles a los efesios la visión que él tenía, y que era una gloria para ellos el haber recibido el evangelio, por lo que oraba para que sean fortalecidos con poder en su ser interior, para que habite por la fe Cristo en sus corazones, de tal manera que sean arraigados y cimentados en amor.

Entonces, Pablo les dice: “…a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”. Dice la Biblia que el perfecto amor echa fuera el temor. El amor tiene cualidades maravillosas y el verdadero amor proviene de Dios. ¡Ojo que hay imitaciones falsas! Abre tu corazón y deja que Dios fortalezca tu ser interior, tu espíritu, por su Espíritu.

Algunos quieren un poquito de Dios, en cambio, el apóstol Pablo piensa que podemos tener toda la plenitud de Dios. ¿Quién, yo? ¡Dios lo quiere hacer! Él lo puede hacer y sabe cómo hacerlo. Oraba el apóstol Pablo que los efesios recibieran justamente esto, este amor extraordinario que es tan alto, tan bajo, tan ancho, etc. Y no sólo que tengamos ese amor, sino que seamos plenamente capaces de entender lo grande e inmenso de ese amor de Dios. ¡Ese es el amor que te rescató! ¡Entiende el gran amor de Dios por ti! ¡Dios te ama profundamente! ¿Quién podrá separarte del amor de Dios?, dice el apóstol Pablo. “¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8: 35,38 y 39). ¡El amor de Dios es muy grande!

Cuando Jesús fue a la cruz, dice la Biblia que Él menospreció el oprobio, despreció la burla. Jesús sabía que se iban a burlar de Él, sabía de los azotes y de la corona de espinas. Pero menospreció todo por el gozo puesto delante de Él. Jesús veía desde otra perspectiva la cruz. Se sentía feliz porque estaba cumpliendo la voluntad de Dios y sabía que siempre, hacer la voluntad de Dios da buenos resultados.

Leemos en el Salmo 23: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo…” No importa cuál es el valle o qué tan profundo sea el valle de oscuridad que atraviese. La alegría viene del solo hecho de saber que Dios está caminando conmigo.

LA VISIÓN DE DIOS ES DIFERENTE A LA TUYA

Un joven vino a nuestra iglesia, destrozado; la droga lo arruinó. Estaba al borde de la muerte. Ese joven conoció el evangelio y fue libre de la droga. En un año, más o menos, estaba en otra dimensión. Había sido tocado por Dios y estaba feliz. Él cantaba y tocaba la guitarra e hizo varias canciones para Dios, muy lindas. Una de esas canciones dice así: “Grande es tu amor por mí, me alienta y me impulsa a seguir. ¡Qué bello eres Señor! ¡Tenerte es mi mayor bendición! Cuántas veces he tratado de entender, y razonar por qué es que se te olvidan mis errores. Y he llegado a descubrir que inexplicable es la forma que tú, tienes de amar. Te doy mi corazón. Transfórmalo. Moldéalo a tu imagen. Y dame hoy Señor, un toque de tu amor. Quiero ser como tú”.

Te hablo de una visión de la vida y de las circunstancias que es totalmente distinta a como estás viendo tú, tu situación. Este joven se fue de la iglesia y volvió a las drogas, luego regresó a la iglesia y compuso más canciones, y nuevamente se fue a las drogas. Yo siempre miro hacia la puerta porque sé que algún día Ricky va a volver. Porque aquel que probó la dulzura del amor de Jesús no puede resistirse por mucho tiempo. La última noticia que tengo de él es que estaba apacentando cerdos, sí, como el hijo pródigo. Ricky estaba al borde de la muerte por culpa de la droga pero qué grande y poderoso es Dios, que tuvo misericordia de él.

No hay lugar que la mano de Dios no pueda llegar para rescatarte. Sólo que te niegues y te rebeles contra Él; sólo que elijas el pecado y rechaces su amor. Pero si le buscas y levantas la mirada al cielo, su mano llegará hasta el lugar más profundo en el que estés y te asirá.

Recientemente he casado una pareja; el joven proviene de los hogares Beraca y la novia, una chica criada en un hogar cristiano, una princesa. Sus padres son cristianos y ella se crió en la iglesia. El muchacho, antes de ingresar al hogar era un sinvergüenza, ladrón, mentiroso y violento. Tanto mal hizo, que su familia lo echó de su casa. Llevaba una vida muy complicada. Ya no veía salida, su futuro era incierto. Hacia adelante veía sólo oscuridad. Cuando los estaba casando, yo lo miraba y me admiraba cómo Dios pudo sacar de un pozo tan profundo a ese joven. La novia lo miró con ternura y le dijo: “¡Qué lindo que estás mi muñequito de torta!” Yo le dije que hoy tenía la dicha de casarse, pero podría haber muerto mucho tiempo atrás si Dios no lo hubiera rescatado. Hoy estaba contrayendo matrimonio con una princesa. Este joven tenía prohibida la entrada a su casa, y un día su hermana llegó, pero no entró por la puerta principal, sino que fue por el fondo y vio a su hermano colgado. La hermana no entendía por qué causa no había entrado por adelante, pero cuando decide ir por el fondo, lo encuentra casi muerto. Estuvo un mes internado, al borde de la muerte. ¡De dónde salió ese joven y dónde está hoy! ¡Cómo Dios le cambió la vida! ¡Es que Dios puede! No es que no quiere: ¡Dios quiere ayudarte! Tal vez quien no quiere, eres tú.

Declara el apóstol Pablo en Efesios: “…para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”.

Él va a cambiar la visión de tus circunstancias. Tengo un amigo con quien nos criamos juntos, pero a él le gustaban mucho las mujeres y dos por tres estaba enredado en algún pecado. Yo pensaba que ya no tenía arreglo y Dios no podía hacer nada con él. Al poco tiempo me entero que fue levantado como pastor. Yo lo había condenado y Dios lo había salvado. Yo lo sentencié que no tenía remedio y Dios no lo iba a cambiar, pero Dios me demostró que Él puede.

CONCLUSIÓN

Y yo pregunto: ¿Qué hay que Dios no pueda hacer? ¿Qué dificultad o pecado estás enfrentando que no puedes con ello? ¡Dios puede cambiarte la perspectiva! La perspectiva de David lo llevó a declarar: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. ¿Qué son la vara y el cayado? El pastor contaba con una vara para guiar a las ovejas y con ella le pegaba al animal para que no se desviara. El cayado es una especie de palo con una curvatura; cuando la oveja caía en algún lado, el pastor la sujetaba con el cayado y la sacaba. También dijo el rey David: “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”. ¡Jesús te sirve una mesa delante de tus angustiadores! Ya no te lamentes por lo que te hicieron o dijeron porque Dios te dará una nueva perspectiva.

Sara Winter, ex activista de Femen, grupo feminista radical, ahora activista pro vida, fue entrevistada y una periodista le hablaba mal de los hombres, diciendo que violan a las mujeres, etc; y ella le preguntó a la periodista: “¿A ti te violaron?” a lo que ella respondió que no. Y Sara le dijo: “A mí sí me violaron. Déjeme hablar a mí porque lo hago con propiedad”. Eso es tener otra perspectiva. Vé a saber por qué causa Dios permitió que atravesaras esa circunstancia, pero Él la va a usar para tu gloria. El apóstol Pablo dijo: “Mis tribulaciones son vuestra gloria”. ¡Dios transforma las tribulaciones en gloria!

Desde el mismo momento que tu ser interior, tu espíritu, es fortalecido por su Espíritu, Cristo habita por la fe en tu corazón, de manera que estarás arraigado y cimentado en el amor, y serás plenamente capaz de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.

Mientras más fortalecido ha sido mi espíritu interior, más creció en mí el amor por la gente; me importaron menos mis problemas. Siempre hay alguien que sufre más que yo. Cuando más problemas tenía, Dios me acercaba gente con muchos más problemas que yo; y yo me sentía débil, pero en realidad, por dentro estaba más fuerte. Yo alentaba al que estaba peor que yo. “¿Qué tengo para dar?” pensaba yo. Pero daba consejos a las personas y éstas se iban agradecidas y felices. Deja que Dios tome tu vida en esta hora, que Èl tome tus problemas y circunstancias adversas, y que el Espíritu Santo fortalezca tu ser interior. Pídele que te permita ver desde otra perspectiva lo que estás atravesando.

La gente sigue viendo sus miserias desde la misma perspectiva siempre. Te trataron mal y no puedes olvidar lo que te hicieron. Ya hiciste tu vida, te casaste, tienes hijos, un trabajo; pero cada vez que te acuerdas, te hierve la sangre. Todavía sigues mirando desde la perspectiva del pasado. Dios te dice en esta hora: “Déjame que te oriente hacia el futuro y que te muestre desde mi perspectiva. Olvídate lo que viviste, deja a un lado las circunstancias adversas que vives ahora. Yo te voy a elevar a las alturas y desde allí veras las cosas pequeñitas como yo las veo”. Todo depende del enfoque con que miras las circunstancias. Todo tiene que ver con la perspectiva con que ves las cosas. Ninguna adversidad es más grande que el Dios que tienes.

Has llegado a la conclusión que necesitas ser fortalecido en tu ser interior, porque lloras por lo que estás viviendo; y yo te digo que eres como ese chancho que llora sobre la bolsa de maíz. ¡Hay gloria en tu sufrimiento! Hay gozo guardado para ti, para atravesar tus circunstancias. Lo más importante de todo es que Dios te ama. ¡Nunca más pienses que Dios te ha desechado! Sabe que Él nunca haría tal cosa. El muchacho de quien les hablé, nos robó varias cosas, y yo no lo estoy esperando para que me las devuelva, sino para abrazarlo. La última vez que nos mintió y delinquió, se fue creyendo que era la última vez que lo íbamos a aceptar, que ya no había esperanza para él. Pero yo lo espero para abrazarlo. ¡Así es Dios con nosotros! A veces lloramos de impotencia; has querido enmendar tu vida y no has podido porque no sabes cómo, y por más que intentes arreglar la vida de otros, no puedes, porque ni siquiera has podido con la tuya.

¡Pero Dios puede tomar tu vida y cambiarte la perspectiva de la situación en la que te encuentras! Dile a Dios: “Señor, te pido que me fortalezcas en mi espíritu y que habite Cristo con poder en mi vida. Cambia mi perspectiva de ver las cosas, y que yo pueda conocer el amor de Cristo que excede todo conocimiento. Sé que tú me amas y me vas a ayudar en mis circunstancias, para tu gloria Señor, en el nombre de Jesús, amén”.

 

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