EL LÍMITE DEL DIOS OMNIPOTENTE - Misión Vida para las Naciones

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MENSAJES DEL CIELO

EL LÍMITE DEL DIOS OMNIPOTENTE

INTRODUCCIÓN

 

Dios se ha auto limitado por cuanto Él es Santo; y aunque ha permitido que fuera de él habite todo lo que no es santo, sin embargo, todo en Él es Santo. Y como Dios se ha limitado, no puede hacer lo que un incrédulo no le permite hacer. El Señor le puso límite a su poder y determinó una ley; el incrédulo no puede recibir al Dios Todopoderoso, por ejemplo.

En el libro de Marcos capítulo 5 hay una historia muy linda. Dice la Biblia que Jesús vino con sus discípulos, llegó a la orilla del Mar de Galilea, no dice dónde; pero sí dice que apareció un principal de la sinagoga de la ciudad. Este se acercó a Jesús y le rogaba mucho diciendo: “Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá” (Marcos 5:23).

Me agradó la fe de este hombre porque no era de esperarse que un principal de la sinagoga acepte a Jesús. Porque Jesús vino con enseñanzas nuevas que confrontaban las enseñanzas de los fariseos, de los saduceos, y de los entendidos en la ley de Dios y en los ritos del pueblo judío. Jesús comenzó un movimiento que irritaba a los religiosos de la época. Normalmente los que estaban a cargo de las enseñanzas de las sinagogas, que son lugares donde se lee la Torah o la Biblia cada sábado eran los rabinos. La sinagoga no es un templo ya que el templo es uno solo, como fue ordenado por Dios, y debe estar en Jerusalén. Y hay controversia al respecto de esto porque no hay templo en Jerusalén, por lo que no se pueden celebrar los ritos de las creencias judías. Lo que sí hay son sinagogas que son escuelas de enseñanzas bíblicas. Y en cada ciudad importante hay una sinagoga a la que van los judíos, en la cual hay una rabí o maestro que enseña la Biblia.

Entonces Jesús llegó a ese lugar y un principal de la sinagoga llamado Jairo se postró delante de Él y le rogaba por su hija. Dice la Biblia en Mateo 5:24 al 29: “Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote”.

 

EL PODER DE LA FE

 

¿Acaso hay una doctrina de tocar el manto? No ha habido ninguna doctrina o mandamiento que aluda a que alguien puede tocar el manto de un rabino o tocar el manto de Jesús. Pero la fe tiene esas cosas locas. Yo hablé acerca de una mujer sirofenicia a la que Jesús le dijo que no era bueno quitarle el pan a los hijos para darle a los perros; y esa mujer dijo algo tremendamente loco: “Pero los perrillos comen de las migajas que caen de las mesas de los amos. No te pido que me des el pan de los hijos, con una migaja me basta. ¡Dame una migaja!” Y Jesús exclamó: “¡Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres!”

La mujer de este relato tenía una pérdida de sangre importante por muchos años, lo que le provocó mucha debilidad. Yo sé lo que es eso de perder sangre porque sufrí de gastroduodenitis erosiva crónica que me provocó una anemia extraordinaria. Por años estuve perdiendo sangre sin saberlo. Una madrugada caí como muerto en mi baño. Había perdido mucha sangre, me sentía agotado y débil, y no sabía por qué; y como yo trabajaba mucho, el cansancio se lo atribuía al trabajo. Era la anemia que me había agotado totalmente. Esa madrugada fui al baño y largaba unos chorros de sangre impresionante, y al tratar de incorporarme, caí al piso. Cuando desperté, mi esposa estaba orando y reprendiendo al espíritu de muerte, entonces le dije: “Seguí orando por eso”. Yo sentía que me iba. Perder sangre por mucho tiempo genera una anemia crónica tal que provoca cansancio, fatiga y debilidad. Es que si te falta sangre entonces te falta oxígeno. La anemia es una afección en la cual careces de suficientes glóbulos rojos sanos para transportar un nivel adecuado de oxígeno a los tejidos del cuerpo. Conocida como nivel bajo de hemoglobina, puede hacer que te sientas cansado y débil.

La Biblia dice que la mujer había gastado todo lo que tenía y había sufrido mucho por doce años porque los médicos no habían logrado curarla. Pero había una prohibición que decía que una mujer que tenía flujo de sangre no podía acercarse a la gente y mucho menos tocarla. Mas ella fue muy arriesgada. La fe es arriesgada. Así que fue por detrás, entre la multitud y tocó el borde del manto de Jesús y dice la Biblia que virtud salió de Él. Nos cuenta Marcos: “Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto” (Marcos 5:31 y 32).

Aunque la multitud lo tocaba, Jesús sintió que alguien lo tocó distinto. Cuando alguien se acerca con fe Jesús, el Señor inmediatamente lo detecta. Quien tiene fe, tiene una conexión especial con Dios. Es necesario que trabajes tu fe. Dice Marcos en este relato que Jesús sabía que alguien lo había tocado diferente porque había sentido que poder salió de Él. “Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.  Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote”. Se terminaron 12 años de luchas, de angustias, de gastar el dinero.

En el momento que la fe se hizo presente, el poder de Dios se hizo presente. Y la fe alegra el corazón del Señor. Cuando asistes a la iglesia escuchas palabra de Dios, y la fe viene por el oír y por el oír de la palabra de Dios; entonces se activa tu fe y tú recibes ese milagro. Mi nieta cuando vio la antena que levantaron en Beraca me preguntó: “Abuelo, ¿qué es una antena?” “Bueno, una antena tiene una onda”. “¿Y qué es una onda?” Andá a explicarle para que entienda. Pero lo más sorprendente es que me quitó el celular y me dijo: “Vos no sabes abuelo”. Activó en el celular la búsqueda por voz y dijo: “Dibujitos animados”. Y le salen los dibujos animados. Ella no sabe cómo funcionan las ondas electromagnéticas; no sabe que los teléfonos reciben señal de las antenas, pero ella lo usa. Así es quien tiene fe; no entiende nada, pero cree. No sabes cómo va a funcionar, pero sabes cómo hacerlo funcionar. No preguntes tanto por qué o para qué; haz funcionar la fe. Tú quieres saber y entender por qué Dios permite tal o cual cosa.

Hubo un tiempo que yo preguntaba a un pastor por qué esto, por qué lo otro y un día me impuso manos y me reprendió el espíritu de por qué. “Padre en el nombre de Jesús reprendo el espíritu de por qué”, oró. ¡Se cansó de mí! Pero se fue ese espíritu que había en mí y me hacía cuestionar todo. Yo pensaba que era alguien que indagaba y que estudiaba porque quería saber; sin embargo, era alguien que cuestionaba demasiado y creía poco. Por causa de la fe de la mujer Dios pudo hacer algo. Tal vez tú te cansaste de luchar por algo, pero hoy se despierta tu fe.

 

EL TEMOR ATACA LA FE

 

Al fin, todos muy contentos, la mujer se sana; y siempre hay un “pero”. Escribió Marcos: “Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?” El hombre estaba desesperado, pero se le apareció una mujer que detuvo a Jesús, y encima vinieron y le dijeron delante de Jesús que su hija había muerto. En los velorios de la época se contrataba gente que llorara y entonces se fomentaba el lamento. Era una competencia a ver en qué velorio había más lamento. Inmediatamente se hicieron presentes los parientes, los amigos, los vecinos, los llorones; y cuando Jesús llegó, vio el alboroto que hacían. Doce años tenía la niña; y cuando fueron con la noticia de que había muerto, Jesús le dijo al principal de la sinagoga: “No temas, cree solamente”.

Aquí hay dos palabras claves; una de ellas es: temor; y el temor es enemigo de la fe. Hago un paréntesis aquí. En Haití ha habido tiroteos de grupos sediciosos que intentan entrar en el hogar de niños con la intención de amedrentarlos para que huyan de ahí. La iglesia ha hecho una inversión muy grande en el hogar de niños en Haití. Los vecinos que vivían en la zona se han ido. Solo quedaron los del hogar en medio de una falda de una montaña. Estos sediciosos han querido entrar y hay una organización que nos ha prestado dos guardias armados. Entonces comenzaron los tiroteos y todos se tiraron al suelo. Si bien el temor golpea a la puerta de nuestros corazones en situaciones así, les pedí por favor a los encargados del hogar que no se dejen vencer por el temor y que éste no gobierne sus vidas. Y esto mismo te digo a ti; no permitas que el temor gobierne tu vida.

Volviendo al tema del principal de la sinagoga, Jesús le dijo: “No temas, cree solamente”. El temor ataca la fe. Llegó Jesús a la casa y dijo: “¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme”. Y agrega la Biblia en Mateo 5:40: “Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña”. Jesús hizo entrar a los tres discípulos que estaban con Él: Pedro, Jacobo y Juan. Jesús tenía gente muy cercana con quienes compartía experiencias que no compartía con otros. Esto es una enseñanza muy importante; tú no puedes compartir con cualquiera lo que sea de tu vida. Tienes que tener cuidado a quien le abres tu corazón. Estoy seguro que hay gente dolida porque le contó algo a alguien y le salió mal y esa persona divulgó lo que le contaron.

Jesús entró a la casa con tres de sus discípulos más cercanos, y tomando la mano de la niña dijo una frase muy famosa y poderosa: “Talita cumi”; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. ¡Y la resucitó! ¡Este es nuestro Señor Todopoderoso! ¿Qué hizo posible que la niña sea resucitada? ¿Fue el poder de Dios o la fe del principal de la sinagoga? ¡Fue la fe! Jesús le dijo: “No temas, cree solamente”. Si el hombre hubiera temido; hubiera perdido el milagro. Pero él creyó y el milagro vino. Estos son ejemplos de lo que puede lograr la fe.

 

EL PODER DE LA INCREDULIDAD

 

Ahora veamos lo que logra la incredulidad. Leemos en Marcos 6:1: “Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene este estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él”.

Hay varios puntos que escudriñar aquí. Yo no sé si te ha pasado que tenías cierta idea de una persona, y lo agarraste en algo que te hizo pensar mal de ella. Entonces se te cayó la imagen que tenías de esa persona y te quedaste con una mala impresión. Tiempo después te encontrás con esa persona y te acordás de lo que hizo hace años atrás porque eso ha generado en ti un preconcepto o una idea previamente concebida. La palabra concepto significa concebir una idea previa. Y esto tiene mucho que ver con el hecho de ser ateo o ser creyente. El ateo tiene ideas preconcebidas. Concebir es cuando una mujer queda embarazada como consecuencia de un acto sexual en la que el espermatozoide fecunda el óvulo. Hay personas que para mí se me cayeron del estrado. Yo no dije nada, pero me quedé con un mal concepto de esa persona. Y al pasar de los años no sé si a esa persona la habrá tocado Dios y el Señor habrá hecho algo con ella. Me entero después de alguien que por ejemplo es pastor. ¿Este pastor? ¡Noooo! Es que tengo un preconcepto de esa persona. Tienes que dejar que Dios te alumbre, porque esa persona que no es como tú quisieras, tal vez mañana sea mucho mejor de lo que crees.

Jesús empezó a enseñar en la sinagoga y la gente se preguntaba, ¿qué habla este hombre? ¿No es este el carpintero? Tenían una idea preconcebida de Jesús. Habrán pensado un montón de cosas de Él y no tenían ni idea que Jesús era el Hijo del Dios viviente. Tampoco tenían idea que fue ungido con el Espíritu Santo al bautizarse y que el poder y la unción de Dios reposaban sobre Él. No aceptaban que Jesús tuviera tanta gracia. Entonces leemos en Marcos 6:4: “Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa”.

En Uruguay me reconocen como apóstol y me llaman así; aunque otros me dicen: “¿Qué haces Jorge?” En cambio, voy a mi tierra en San Juan, donde me crie, y los que me conocen no me dicen apóstol, sino que dicen: “Vino el Jorge”. Para ellos soy el Jorge. Y muchos parientes me han dicho: “¿Y vos quién te crees que sos? Mira que nosotros te conocemos bien”. Cuando fuimos a San Juan recientemente, tuvimos una cena con los integrantes del coro que yo dirigía en la primera iglesia bautista y nadie estaba admirado por la obra que Dios hizo conmigo. Para ellos era el Jorge.

Del mismo modo, Jesús se choca con el hecho de que las personas tenían una idea preconcebida de Él; y señala la Biblia en los siguientes versículos: “Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando”.

 

CONCLUSIÓN

 

Me golpea esa frase que dice que no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que puso su mano sobre unos pocos enfermos y los sanó. ¿Tú le crees a Jesús? En los versículos 7 y 12 nos relata Marcos: “Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos…Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen.  Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban”.

Si tienes fe, Jesús lo puede hacer y lo puede hacer alguien a quien Jesús levantó como su discípulo. La incredulidad te va a cerrar muchas puertas, pero la fe te llevará a recibir ese milagro que esperas. Veo mucha gente angustiada, cansada, afligida, atormentada y atemorizada; veo que mucha gente está enferma. Últimamente los laboratorios procuran que las enfermedades no sean sanadas porque eso no es buen negocio; es mejor que te den medicación prolongada. Dios quiere sanarte porque las enfermedades son una maldición. Lo importante es que creas. ¡No le impidas a Jesús hacer un milagro en tu vida! ¡Abre tu corazón para que el Señor lo haga!

 

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