DIOS TIENE UN PLAN: El necesita una persona - Misión Vida para las Naciones

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MENSAJES DEL CIELO

DIOS TIENE UN PLAN: El necesita una persona

INTRODUCCIÓN

Dios tiene un plan y nadie podrá detenerlo. Dios hizo el cielo, los astros, la tierra; todo lo hizo con un plan. Si no hay plan, si no hay dirección, hay anarquía y desastre. Acerca de las elecciones en Estados Unidos, hay una gran confusión. Los grandes medios de comunicación mundial ya han proclamado a Biden como el nuevo presidente y muchos mandatarios de otros países ya lo han felicitado. Lo cierto es que se ha denunciado fraude porque muchas personas ya fallecidas aparecen como que han emitido voto. Se habla de un plan secreto ideado por la gente de Trump, y es que han imprimido las listas de votaciones dentro de un plan secreto del ejército, por lo cual, tienen un sello invisible; entonces hay otras listas que otros han imprimido por ahí, las cuales son falsas.

Pareciera que va a haber un juicio interminable por fraude. Hablamos de la más grande estafa que se la haya hecho a la democracia en la historia. Un poder de oscuridad, de engaño y de mentira ha interferido, y no solo contra Trump, sino que ha derrotado a la democracia. Muchos se enojaron conmigo porque defiendo a Trump, pero lo cierto es que yo tengo la mirada puesta en el reino de los cielos y trabajo por ello. Tengo certeza de cosas básicas como el defender la vida, la familia, el matrimonio, la libertad de culto, la libertad de expresión. Yo defiendo las verdades de Dios y no puedo estar de acuerdo con políticas pro LGTB; defiendo algunas declaraciones de Trump, por ejemplo, cuando habló acerca de leer la Biblia y orar en las escuelas como se hizo hasta el año 1952 en Estados Unidos.

Reitero que defiendo la postura de Trump, no porque me caiga simpático, porque es un hombre soberbio. Orgulloso y soberbio como muchos cristianos. A mí no me importa que gane Biden o Trump. Yo oro para que Dios saque a luz toda mentira y engaño; así que si hay engaño en Trump que Dios lo saque a luz. Sea quien sea el presidente; sea Biden o Trump, se va a llevar a cabo el plan de Dios quieran o no, les guste o no. Hay un empleado de Dios que está haciendo bien su trabajo para que se cumpla a la perfección el plan de Dios. Ese empleado es satanás quien trabaja para Él. Todo lo que hace es para destruir la obra de Dios, sin embargo, está haciendo lo que Dios ya ha estipulado. Y encima trabaja gratis; su paga es un lugar en el lago de fuego y azufre.

Lo cierto es que Dios tiene un plan y poco importa si el presidente es Trump o Biden. La tierra verá la gloria de Dios y va a suceder lo que Dios ha decretado. Mi deseo de que gane Trump es para poder tener tiempo de predicar el evangelio y que muchos se conviertan, pero sé que viene un gobierno mundial. Y no estoy de acuerdo con el gobierno mundial que es del anticristo. Pero Dios tiene un plan, y esto se aplica globalmente en cada nación y en cada vida. Para el plan que tiene, Dios necesita un hombre o una mujer. Jesús dijo: “… será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Dentro del plan de Dios está establecido que todos van a saber quién es Dios. ¡Él no se deja sin testimonio! En todas las naciones, Dios se muestra y es conocido; o se hace conocer.

DIOS TENIA UN PLAN CON DANIEL

Dios tuvo que mandar cautivo a su pueblo Israel a Babilonia para que esta sepa que hay Dios y para que lo reconozca como Rey Soberano sobre todo; Él llevó a su pueblo cautivo para darse a conocer.

Babilonia era la nación más importante en su tiempo. Se llevaron cautivo a todo Judá y entre ellos había un grupo de jóvenes que eran preparados, gente que había nacido para ser príncipes en Israel. Para que se cumpliera el plan de Dios había que arruinar el propósito de que ellos fueran príncipes de Israel.

Dios puede romper todos tus planes, pero su plan prevalecerá. Él se tuvo que dar a conocer en Babilonia, por lo que permitió que destruyeran a Israel, y también el templo de Salomón. ¿Para qué? Para que su pueblo vaya cautivo a Babilonia y entonces un grupo de príncipes llegaran allá. Y Dios tenía elegido a un hombre, el cual se llamaba Daniel, quien amaba a Dios y no lo iba a cambiar por nada. Daniel y sus amigos fueron llevados a una nación donde habían cientos de dioses, la cual era regida por un rey muy soberbio que se jactaba diciendo: “¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?” (Daniel 4:30). Entonces, Dios decidió mostrarle que Él era el poderoso y el glorioso; y que no hay otro poder fuera de Él.

¿Qué necesita Dios de una persona y qué necesitaba de Daniel? Que no transe sus valores; especialmente que no cambie a su Dios por nada y esté dispuesto a dar la vida por su Dios. Que pague el precio que haya que pagar para que el nombre de Dios sea exaltado. Un día, el rey Nabucodonosor tuvo un sueño que lo perturbó en su espíritu pero cuando se levantó no se acordaba qué era lo que había soñado. Entonces llama a todos los magos, astrólogos, encantadores y caldeos para que le explicasen sus sueños. Babilonia conquistó muchas naciones y Nabucodonosor había llevado de otras partes a los mejores adivinos, a los mejores sabios y sacerdotes de todas las religiones. Entre ellos estaba seleccionado Daniel y sus amigos, Sadrac, Mesac y Abed-nego. Los caldeos le pidieron que les dijera el sueño y ellos le mostrarían la interpretación.  El asunto es que no había uno que supiera decirle el sueño ni su interpretación, y el rey los mandó a matar a todos. Hasta publicó un edicto de que los sabios fueran llevados a muerte, y en esa lista estaban Daniel y sus compañeros. Daniel pidió al rey que le diese tiempo, y él mostraría la interpretación del sueño. Entonces le hizo saber a Sadrac, Mesac y a Abed-nego del asunto para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia. Y le fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo al Dios del cielo.

Dios llevó a un principal de Israel a Babilonia, permitió la destrucción de Jerusalén y que su pueblo fuera llevado cautivo porque se tenía que manifestar a Nabucodonosor. Tenía que mostrarle que él no es nada y Dios es todo. Lo hace soñar y el rey queda perturbado con el sueño, pero también tiene un hombre que lo interpretaría para cumplir su plan. Daniel le dice: “Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad”. Le está dando testimonio que hay un Dios en el cielo y ese Dios es quien le ha dado poder y gloria. Entonces Daniel le dice a Nabucodonosor: Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido” (Daniel 2:31 al 33).

Daniel le declaró que la cabeza de oro que vio en la imagen era él mismo, y después de él vendría otro imperio que fue el de los medos y los persas, que corresponden al pecho y sus dos brazos de plata, luego surgiría el imperio griego, que era el bronce, luego los romanos, la cual fue la época de hierro y así sucesivamente. ¡Nabucodonosor quedó maravillado! Y dice la Biblia en Daniel 2:46: “Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre su rostro y se humilló ante Daniel, y mandó que le ofreciesen presentes e incienso”. Todo el que entrara en la presencia del rey Nabucodonosor debía humillarse y postrase sobre su rostro; si no lo hacían lo mataban; pero aquí sucedió al revés. Hay un hombre que está cumpliendo el plan de Dios y está manifestando su gloria, y por otro lado, un rey postrado porque ha visto la gloria del Dios de Daniel. El versículo 47 del capítulo 2 de Daniel dice: “El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio”.  A quien se humilla delante de Dios, el Señor lo honra delante de la gente. Dijo Dios: “…porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco” (1ª Samuel 2:30).

Dios levanta a los humildes y aplasta a los soberbios. Yo me imagino a este rey soberbio, Nabucodonosor, como Biden o Trump; me lo imagino sacudido, temblando porque ha descubierto al Dios del universo. El creía que tenía los mejores dioses, pero descubrió uno que está sobre todas las cosas, que es invisible y hay quienes lo honran a pesar de todo. Este Daniel, el que no podía hacer ninguna petición a ningún otro dios que no fuera el rey Nabucodonosor, y solamente tenía que inclinarse ante él; ese hombre se inclinó sólo delante de su Dios y nunca delante del rey. Daniel no tuvo miedo de pagar el precio que fuera por honrar a su Dios; y el precio era la muerte. Sin embargo estaba dispuesto a morir en el foso de los leones, pero no iba a dejar de adorar, de orar y de inclinarse delante del Dios vivo.

Dios tiene un plan y para ese plan cuenta con un hombre, pero ese hombre tiene que considerar a Dios más importante que su propia vida. Dice la Biblia en Daniel 2:48: “Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia”. Esto significa que si algún agorero decía que tenía una revelación, Daniel la vetaba; y se hacía lo que decía el jefe. Fíjate en la posición que Dios puso a Daniel, bien en alto.

DIOS TENIA UN PLAN CON SADRAC, MESAC Y ABED-NEGO

Y Dios hizo esto muchas veces, por ejemplo, lo que sucedió con Sadrac, Mesac y Abed-nego, cuando fueron echados al horno de fuego. Se había decretado un edicto, el cual el rey selló, pero ellos no cumplieron la orden, sin embargo, Dios los honró. Y dice en el libro de Daniel 3:28: “Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios”.  

Dios busca gente que esté dispuesta a pagar el precio que haya que pagar por honrarlo. Estos tres fueron obligados a adorar una estatua de oro de sesenta codos de alto, que representaba a Nabucodonosor; pero se negaron porque ellos honraban a un solo Dios y no se iban a inclinar delante de ningún otro dios. Y el rey con ira les dijo: “…si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? Entonces ellos respondieron: He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (Daniel 3:15,17 y 18).

¿Dónde Dios hallará un hombre o una mujer que esté dispuesto o dispuesta a pagar el precio que haya que pagar por servirlo? Hay personas que tienen un llamado de Dios pero no quieren dejar su trabajo por miedo a que les falte el sustento. ¿Habrá quien pueda demostrar que realmente Dios está primero en sus vidas entes que todas las cosas? Esa gente mostrará al mundo el plan de Dios. Tienes que entender que no puedes poner tus deseos, tus posesiones y tus logros antes que a Dios. Dijo Jesús: No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:31 y 33).

El rey Nabucodonosor mandó a que se calentase siete veces más el horno y que echasen a Sadrac, Mesac y a Abed-nego atados adentro, a ver si su Dios los podía salvar. Entonces sucedió algo maravilloso. Dice la Biblia en Daniel 3:24 y 25: Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses”.

¡Cuán grande es Dios! ¡Y qué maravillosa la actitud de estos tres hombres que no se doblegaron ente tan grande adversidad! Hay un joven que está dispuesto a irse a trabajar al hogar de Haití y su mamá está con medio cuerpo paralizado por causa de un ACV; y con esto del Covid19 los pasajes están a la mitad de precio por lo que hay que aprovechar para mandarlo ya a Haití. El está dispuesto a irse y dejar a su mamá al cuidado de otros porque Dios está primero. Esta gente es la que va a mostrar los planes de Dios. Alguno pensará que soy malvado. Jesús dijo: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios” (Lucas 9:60).

Varios me han dicho que tenían un llamado de Dios para ir a Haití, y pagamos sus pasajes, y los mandamos; pero allá se apartaron del Señor, se drogaron de nuevo, se alcoholizaron y en lugar de ayudar en la obra, les robaban. Yo le dije al joven que está dispuesto a irse a Haití que nosotros le pagábamos el pasaje pero si se arrepiente, se vuelve nadando. Ya me han cansado esos que se echaron para atrás y quitaron las manos del arado. Dios busca gente como Daniel y sus compañeros que manifiesten su gloria.

DIOS TENIA UN PLAN CON JOSE

¡En tu vida se tiene que ver la gloria de Dios! ¿Estás dispuesto o dispuesta a perder con tal de llevar a cabo el plan de Dios? Otro ejemplo en  la Biblia es José. Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú” (Génesis 41:39 y 40).

Dios se va manifestando nación por nación. Una joven de dieciocho años tiene siete hermanos, todos de distintos padres; su madre nunca la quiso. La llevaba a Argentina, la metía en un tacho y la ponía en venta. No conoce a su padre. Un tío abusó de ella y la abuela que la crió no le cree hasta el día de hoy. Pero Dios tuvo misericordia de ella. Cuando esta joven conoció el evangelio inmediatamente entendió que tenía que perdonar a su papá, a su mamá, a su tío y a su abuela. Ella tiene una sonrisa que cautiva y danza para el Señor alegre y feliz. El Señor la ha rescatado y el evangelio la ha cambiado. Dios no le pide al hombre algo que Él no haya hecho. El Señor tiene un plan, y para ese plan necesitaba un hombre quien debía dar su vida y morir en la cruz; ese hombre se llama Jesús. Y por amor al Padre, y por amor a nosotros pagó el precio que había que pagar para rescatar a esta joven que vivió tantas adversidades. Ella no está traumada por nada. Le pedí que contara su testimonio y por un momento se negó porque le daba vergüenza pero le dije que debía contarle al mundo lo que Dios hizo por ella; entonces accedió y se paró en frente de todos para testificar del amor de Dios por ella.

Jesús pagó el precio para que tu vida manifieste su poder y la gente que te escucha y te observa quede maravillada como sucedió con Nabucodonosor, con Daniel y sus compañeros; y para que quien trata contigo con soberbia se humille ante el Dios que tú tienes. La madre quería vender a su hija; y en la Biblia encontramos la historia de José que fue vendido por sus hermanos. Ellos no lo soportaban a José y no podían hablar con él pacíficamente. José fue hijo de Jacob, el padre de Israel. José fue un príncipe en Egipto, y tuvo dos hijos: Efraín y Manasés. Esos dos hijos fueron las tribus más importantes de Israel. José que había nacido para ser príncipe, fue vendido para ser esclavo en Egipto, pero a pesar de todo el mal que vivió Dios hizo cosas maravillosas con él. Sucedió que faraón también tuvo un sueño, y soñó con siete vacas gordas y siete vacas flacas; también con siete espigas gruesas y llenas y siete espigas menudas. Y José interpretó el sueño del faraón, quien quedó totalmente maravillado. Pero también le dio la solución para el problema que se avecinaba, por lo que le dijo faraón: “Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.  Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto” (Génesis 41:39 al 41).

DIOS TIENE UN PLAN CONTIGO

¡Quien honra a Dios es honrado por Él! Faraón puso a José como gobernador de Egipto. Dios tiene un plan, y para que ese plan ocurra, Él tiene una persona escogida. Te lo aclaro: para cada persona Dios tiene un plan. Dios no tiene hijos huérfanos; Él no se agarró la cabeza porque en una noche de placer entre un hombre y una mujer nació un hijo que no esperaba. Si Dios trae hijos a la tierra es porque tiene un plan sobre ese hijo. Dios tiene un plan contigo y te necesita para que manifiestes su gloria en la tierra. Él quiere que lo consideres más importante que a tu propia vida. ¿Será que Dios te puede demandar cualquier cosa y le vas a decir que sí? ¿O le vas a poner excusas que el trabajo, que la familia, etcétera? ¡Hoy es día de quemar las naves! Había guerras que para que los soldados no retrocedan sino que avancen, los capitanes quemaban el barco, de modo que luchasen en la guerra, como si no tuvieran más esperanzas de volver.

Dile a Dios: “Señor, hoy entiendo que hay que pagar el precio y te quiero ofrecer mi vida. Aunque mis planes fracasen que tu plan sea llevado a cabo en mi vida. Tú eres Dios, el gran Dios de Daniel, el gran Dios de José; Dios de dioses y Rey de reyes. Tus planes son más preciosos que mi vida y yo hoy te la entrego. Demándame Señor que yo te obedezca y que se haga tu voluntad, en el nombre de Jesús, amén”.

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