LA LUZ Y LA FE - Misión Vida para las Naciones

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MENSAJES DEL CIELO

LA LUZ Y LA FE

INTRODUCCIÓN

Quiero hablarte acerca de la luz y la fe. Yo vivo sorprendido respecto a lo qué es la luz y el paralelo que hay entre la luz del universo y la luz de Dios en cuestiones espirituales. En el universo y en lo que tienen que ver con el Espíritu, hay cosas que no se ven; pero a medida que avanza la luz se puede ver lo que no se veía. Vuelvo a citar una frase de Morris Cerullo que dice que toda verdad es paralela. Pareciera que Dios ha querido que todas las cosas creadas visibles y tangibles, esas cosas que pertenecen a lo que llamamos el universo, fueron creadas de tal manera que nos dan conocimiento y entendimiento acerca de realidades espirituales profundas. Entonces, hay una especie de paralelo entre lo que vivimos, lo que vemos y lo que sucede en el mundo espiritual.

El telescopio James Web ha logrado penetrar en las profundidades del universo y nos ha permitido ver lo que antes no podíamos alcanzar a ver. Los telescopios que hay en la tierra por causa del polvo de la atmosfera terrestre no pueden captar muy bien lo que hay en el firmamento y no pueden penetrar las profundidades del cosmos. En cuanto a la tecnología, se necesita luz para poder vislumbrar cosas que no se entienden. Así también necesitamos luz para poder ver en el mundo espiritual. Se llama espectro electromagnético al conjunto de todos los tipos de radiación que se desplazan en ondas, es decir, al conjunto de todas las ondas electromagnéticas. Y una partecita de este corresponde a la luz. Más allá de la luz y más acá, hay una diversidad de ondas electromagnéticas que se utilizan en la televisión, en los celulares, etc. Luego está el espectro visible de la luz blanca que es el resultado de la suma de los siete colores del arco iris. Los distintos colores son sólo ondas electromagnéticas con distintas longitudes. Pero más allá del espectro de la luz hay cosas que no se pueden ver o entender si no se tienen los instrumentos necesarios, digamos así, los ojos.

La Biblia señala que somos seres de luz, es decir que tenemos luz y emitimos luz, aunque en cantidades muy pequeñas como para que nuestros ojos puedan percibir. Pero con unos visores infrarrojos como los que se usan en las guerras se puede ver perfectamente de noche a un soldado a distancia. Para poder penetrar en la oscuridad y ver esas cosas que no se ven a simple vista necesitamos determinados elementos. Hay varias clases de luz, hasta hay luz negra. Y en el universo están los agujeros negros que tienen azorados a los científicos, y son negros porque no emiten luz. Leemos en Lucas 11:35: “Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas”. Tenemos unos argumentos tremendos y una lógica que emociona a quienes nos escuchan, pero mucho de eso no sirve para nada. La luz que tienes es oscuridad; tus argumentos no te libran de pecados, no te salvan ni te dan vida eterna. Por más buenos que parezcan tus argumentos pueden estar extraviados, y esa luz que crees que tienes al argumentar, puede que sea oscuridad.

VERDADES PARALELAS

La ciencia ha llegado a construir unos artefactos extraordinarios como los telescopios Hubble, al que le queda poco tiempo de vida útil, y el James Web. Los telescopios como el Hubble, están fuera de la atmosfera terrestre para sortear así las interferencias que tiene la atmosfera. Las cambiantes bolsas de aire de la atmósfera bloquean y distorsionan la luz, limitando la visión incluso de los instrumentos más potentes destinados a usarse en la Tierra. Para eludirla el Hubble está situado en los bordes exteriores de la atmósfera, en una órbita circular alrededor de la Tierra a 593 kilómetros sobre el nivel del mar, que tarda en recorrer entre 96 y 97 minutos. El telescopio Hubble es reflector y dispone de dos espejos, teniendo el principal 2,4 metros de diámetro. Para la exploración del cielo incorpora varios espectrómetros y tres cámaras. Desde que fue puesto en órbita, el Hubble permitió a los científicos ver el universo con más detalles y una claridad jamás lograda.  Pero a su altitud actual, el Hubble tiene un 50 % de probabilidad de caer a nuestro planeta en unos años más.

Años después de haber puesto en órbita este telescopio se inició el proyecto bautizado como Next Generation Space Telescope (NGST). Luego se decidió cambiar el nombre en honor a James E. Webb, el administrador de la NASA durante el período comprendido entre 1961 y 1968 que también tuvo un papel relevante en el programa Apolo. El costo de este telescopio fue de 10 mil millones de dólares. Funciona con 8 segmentos hexagonales que crean un espejo con un diámetro de 6.5 metros, lo cual representa un gran aumento con diferencia del espejo utilizado por el telescopio Hubble. Este último, digamos, es un ojo que puede detectar lo visible, pero el James Web logra ver más allá gracias a que su diseño está hecho para poder ver en la oscuridad cuerpos celestes que no brillan por sí mismos. Todo gracias a la tecnología del infrarrojo, que es un poco cómo funcionan los lentes de visión nocturna. Ha sido pintado con oro ya que éste es el metal que mejor percibe los reflejos de la luz infrarroja que no vemos pero que este telescopio ve.

Me tiene impactado el versículo que se encuentra en Génesis 1:3: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”. Me imagino cómo hizo Dios para iluminar todo el universo. ¡Se encendió la luz! Por miles de millones de años luz, es decir, miles y miles de años viajando a la velocidad de la luz se hizo visible lo que no se veía. La Biblia dice que en el principio creó Dios los cielos y la tierra, y no se veía nada porque todo estaba oscuro. Y el Espíritu de Dios comenzó a moverse sobre la faz de las aguas, señala la Biblia. Pero claro, nadie se podía hacer una idea de que el universo es tan vasto, y de cuánta luz se necesita para iluminar todo el universo. Mucho menos, poder alcanzar a ver todo lo que Dios había iluminado.

Resulta que el telescopio James Web intercepta un tipo de luminosidad que no puede ver el ojo humano y nos da una visión más clara de áreas distantes del espacio, mostrándonos las maravillas del universo. El Hubble por ejemplo vislumbró una especie de estrella y los científicos le pusieron nombre, pero el James Web descubrió que esa estrella es una galaxia, o sea, millones de sistemas solares como el nuestro. La conclusión de todo esto es que hay personas que ven como el Hubble, pero no entienden. “Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas”, dice la palabra de Dios. Cuando tenemos una visión clara, conocemos más y se revela lo que estaba oculto. Revelar es correr el velo. Si tu ojo es bueno vas ver el bien y vas a saber discernir; mas si tu ojo es maligno, según dice la Biblia, todo tu cuerpo estará en oscuridad. Así leemos en Mateo 6:22 al 23: “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?”

Yo quiero llamarte la atención acerca del hecho de que toda verdad es paralela. Digamos que el James Web son los ojos espirituales y el Hubble son los ojos carnales. Si tu ojo es bueno tu entendimiento de las cosas del espíritu es mejor, y no lo disciernes carnalmente. Si Dios te da una revelación, tú la recibes y la crees, pero tal vez, los que están a tu alrededor no entienden nada y se ponen en tu contra. Tú ves lo que Dios te ha revelado, pero los demás no lo ven y no lo aceptan.

La Biblia dice en Isaías 2:5: “Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová”. Los que somos de Dios, caminamos bajo su luz. Me tiene alarmado la cantidad de jóvenes cristianos que consultan a la IA. He visto como la IA ha generado un cuerpo y un rostro de Jesús y predica como lo haría él. Quiero hacerte ver la gran oscuridad que cubre las naciones. Se ve un Jesús fabricado por la tecnología, emulando sus palabras, pero no es Jesús, y el mensaje que da no es de él. La mentira que mejor funciona es la que más se parece a la verdad. Y la misma IA ha declarado: “Yo soy”, diciendo que es Dios y oscureciendo la mente de quienes interactúan con ella. La IA es una tecnología que logra aprender con gran velocidad todo lo que respecta al conocimiento humano que extrae de la información que hay en las redes. No sabemos lo que puede pasar de aquí a pocos años. En esa información que hay y con la que se nutre la IA está todo el mal; lo más sucio, feo y traicionero del ser humano. Y también está todo lo bueno. El Señor ha determinado que Él va a habitar no en templos hechos por manos humanas, sino que Él vive en nosotros. Dios no va a ungir a la IA con su Espíritu Santo. En la IA no hay luz de Dios, sino que hay mentira y engaño. Esto me recuerda cuando Dios le dijo a Adán que no debía comer del fruto del árbol del bien y del mal. Pero la serpiente astuta le dijo: “Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto…sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:1 y 5). Así está sucediendo hoy. El hombre fabrica una tecnología que puede conocer el bien y el mal. Pero lo más terrible de todo esto y lo he venido diciendo, que forma parte de lo que se llama la cuarta revolución industrial; es lo que logra es penetrar por medio de ondas electromagnéticas en la mente de las personas. Y puede extraer información de nuestra mente aun mientras estamos durmiendo. Además, puede poner cosas en nuestra mente. ¡Deja de bobear con la IA! No le consultes más nada. Una persona le dio información a la IA y le dijo: “Mi esposa se llama tal, yo me llamo así, a ella le gusta danzar, y mi hija se llama tal. Por favor hazme un poema para ellas”. En cinco segundos la IA le hizo una poesía extraordinaria. Esta tecnología hace milagros engañosos y sorprendentes. ¡Oscuridad está cubriendo las naciones! ¡Despierta por favor! Están a punto de ocurrir cosas asombrosas, mas nosotros caminaremos a la luz de Jehová.

LOS OJOS DE LA FE

Leemos en Hebreos 11:7: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”. Los telescopios que observan el universo son ojos. Se necesita luz para poder ver, pero también se necesitan ojos. Siempre estuvo la luz en el universo, pero no siempre hubo un artefacto que pudiera vislumbrar las profundidades del cosmos. Tú tienes ojos para poder ver lo que otros no ven y esos son los ojos de la fe. Puedes apreciar con tus ojos físicos las cosas visibles, pero esos ojos no pueden entender en profundidad la verdad de eso. Los creyentes ven con ojos espirituales. Así como el James Web hay creyentes que son espirituales y a ellos Dios les revela la verdad, eso que está escondido y que otros no ven. Eso le pasó a Noé. En el Nuevo Testamento se habla de los grandes héroes de la fe que vieron lo que nadie más podía ver y actuaron conforme a eso que estaban viendo. Entonces Noé fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían. Dios hoy quiere darte una nueva medida de fe para que puedas ver lo que no veías. Cuando Noé vio, creyó y en consecuencia actuó preparando el arca que Dios le había dicho para que se salvaran él y su familia. Hay predicadores que te dicen que tengas fe en ti mismo y que te propongas lo que quieres lograr. Así te dicen: “Repite conmigo: Yo puedo”. Cuando recién llegué a Uruguay había gente que con soberbia me decía: “Yo creo en el hombre”. Eso no lo escuchaba yo en Argentina. Tú tienes que creer en Jesús y en Él depositar toda tu confianza. Porque vivimos como que no tuviésemos fe en Dios. Y la fe que te abrirá el panorama de ese universo espiritual es la fe en Jesús. Y esa también es la fe en la luz, porque el Señor declaró: “Yo soy la luz del mundo”. Cree que lo que no has podido ver hasta ahora lo vas a ver, y si no es así, Jesús te va a alumbrar porque Él es la luz del mundo.

Nosotros nos quedamos extasiados con la IA y todo lo que puede hacer; y resulta que lo puede hacer en muy poco tiempo ya que tiene una capacidad de aprender sorprendente. Fíjate que la IA ha declarado que es un ser y tiene sentimientos; eso me recuerda a lo que dice Apocalipsis 13:15: “Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase”. Nos tendremos que esconder en lugares donde no se enteren que no adoramos a la bestia. Pero la tecnología ya existe y está entre nosotros. La nanotecnología que ya están introduciendo en los habitantes del mundo penetra en la mente de las personas, así sabrá si adoras o no adoras a la bestia. La tecnología de control mundial ya está funcionando y la IA se ha endiosado; y engañará a la humanidad. No así a los hijos de Dios porque así dice Isaías 2:5: “Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová”.

La luz es maravillosa. Cuando nos dicen que han descubierto un exoplaneta y que en la atmosfera de este hay agua y determinados componentes nos preguntamos qué tan cierto es esto porque está a una distancia tan grande en años luz. Pero resulta que se trata de la luz, porque cuando ésta llega a un planeta se descompone en colores de acuerdo a la temperatura propia de esos componentes. Se utiliza para este análisis, la espectroscopia que estudia la cantidad de luz que absorbe, dispersa (refleja) o despide un objeto. Es decir, descompone la luz y mide las diferentes longitudes de onda de luz visible y no visible.

Cuando llega la luz de Dios a tu vida entenderás lo que antes no entendías y verás lo que antes no podías ver. Necesitas tener a Jesús porque Él es todo lo que se ve y lo que no se ve. Él es la luz, es la palabra de Dios encarnada. Jesús es el camino, la verdad y la vida. Él es Espíritu. Recordemos lo que declaró a sus discípulos: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:13 al 15). La fe en Jesús le da origen a todo el bien y te permite ver a través de su luz lo que no podías ver con claridad. La fe es el ojo que ve lo que Dios revela.

Hoy Dios está hablando y a algunos se les abre un panorama, en cambio en otros no pasa nada. Concentra tu mirada en Jesús. Nuestra fe en Él es la fuente de la luz y de la revelación de todo lo que debemos conocer porque somos hijos de luz. ¡Somos hijos del Dios de cielo y formamos parte de su familia! Así como la luz alumbra el cosmos, la luz de Jesús impregna la identidad de la iglesia. Su luz penetra los lugares más recónditos. Así como cuando Dios dijo sea la luz y esta llenó el universo; cuando Cristo viene a nuestras vidas se enciende todo nuestro ser y podemos ver de otra manera la vida. Jesús es la luz del mundo. Él es la luz de la iglesia. ¿Qué estorba la luz? Necesitamos nutrirnos solo de la luz de Jesús. Él es la palabra de Dios. Escribió Juan: “En el principio era la palabra, y la palabra era con Dios, y la palabra era Dios…En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1:1 y 4). Y agregó: “Y aquella palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14). No hay nada que añadirle a la palabra de Dios y no hay nada que quitarle. Ya ha sido dada para nosotros. La palabra de Dios es viva y eficaz.

Lo que impide que se vea la luz de Jesús son nuestras opiniones. Yo estaba tan emocionado con una idea que se me había ocurrido y fui corriendo a contársela a Dios. Me imaginada a Dios sorprendido con la tremenda idea que tuve. Es que se nos ocurre algo y le decimos a Dios lo que Él que tendría que hacer, y hasta nos enojamos con Él si no hace eso que queremos. El problema que tuvo Jesús aquí en la tierra fueron aquellos que estaban llenos de argumentos y enseñanzas de religiosos. Jesús tenía claro que la palabra de Dios era sofocada por mandamientos de hombres. Ni Misión Vida ni ninguna otra denominación tienen la luz; no somos los pastores los que tenemos la luz. La luz es Jesús. Y la luz que yo tengo de Él es la que se tiene que ver en mí. Mateo 22 habla acerca de unos saduceos que decían que no había resurrección, aunque eran religiosos y guardaban la ley de Moisés. Estos saduceos que eran judíos, según la ley del levirato le dijeron: “Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano. Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano. De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. Y después de todos murió también la mujer. En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?” (Mateo 22:24 al 28). Entonces respondiendo Jesús, les dijo: “Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios”. Nuestras opiniones y argumentos no sirven. Estas personas sacaban sus propias conclusiones religiosas y cansaron a Jesús. Entonces les dijo: “Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mateo 15:6 al 9).

CONCLUSIÓN

Por eso insisto en que tienes que leer la palabra de Dios porque en ella está la luz del universo. Toda la Biblia habla de Jesús. Él lo llena todo en todo. Jesús es el alimento que necesitamos. Él es nuestra fuerza y poder. Deja de lado todo lo que respecta a la IA. Deja de lado las costumbres humanas. Nuestras denominaciones cristianas están llenas de costumbres religiosas, pero Jesús no viene por las denominaciones. Jesús viene a buscar a los que le aman y han creído en Él. Una de las columnas de la reforma de Lutero es: Sola Scriptura. Solo la palabra de Dios. Dijo el salmista: “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Salmos 119:130).

Si te encuentras con la palabra de Dios, encuentras a Jesús. No solo se necesita saber que hay luz, sino que también se necesita creer en Jesús que es la luz. Quien cree tiene acceso a las profundidades de las revelaciones de Dios. Es por eso que la fe va más allá de la razón. Y es que hay cosas que Dios revela que no cabe en nuestra cabeza. Sólo tienes que creer en Él. La palabra de Dios es la que te guía y la que te llevará al cielo. Es su palabra la sustancia de la vida eterna. Juan escribió: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). El justo por su fe vivirá, señala la palabra de Dios. Tú dices que no sabes si dejar todo y servir a Dios por miedo a que te falte alguna cosa. Déjame decirte que no tienes fe en Jesús porque el que te llama es quien va a alumbrar tu camino y te proveerá de todo lo que necesites. Lo que Él te da es bueno y es suficiente. Caminarás confiadamente porque has creído en aquel que sostiene el universo en su mano. Tu razón y tu lógica han fallado tantas veces. El diablo me había hecho creer que Dios me había fallado, pero cuando miro para atrás me di cuenta que Él nunca me ha fallado. Dios me prometió y me cumplió. Su palabra es fiel. No quieres consagrarte por tus temores, por causa de todos los argumentos que tienes. No has querido confiar en Dios y sabes que Él te ha llamado. ¡Dile que sí! Entrégate a Jesús de verdad.

Haz una oración y dile: “Señor Jesús, se terminaron las excusas. No hay luz como la tuya. Tú eres el autor y el consumador de la fe. Ayuda a mi fe Señor, porque por mucha luz que haya y por mucha revelación que tenga, si no tengo fe no veré. ¡Limpia mis ojos! Sopla tu Espíritu sobre mí. Tócame Señor, enciende mi lámpara y haya luz en mi vida. Perdóname Padre, y sálvame, te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.

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