SABIDURIA PARA USAR EL TIEMPO - Misión Vida para las Naciones

Av. 8 de octubre 2335

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MENSAJES DEL CIELO

SABIDURIA PARA USAR EL TIEMPO

INTRODUCCION

 

Como muchos saben cumplí 70 años y esto me ha llamado a la reflexión; porque 70 años es un período de tiempo que Dios me asignó y yo tendré que darle cuentas a Él por ese tiempo, por cómo lo administré. Créeme que te demandará a ti también cómo has usado el tiempo que te dio. Hablamos de lo que hemos hecho o no hemos hecho, hablamos de decisiones que hemos tomado, buenas o malas; pero lo hacemos sin entender que todas esas obras o decisiones las tomamos dentro del tiempo, o sea, dentro de un bien que no está estanco, sino que va pasando. El tiempo se nos escapa, ¡se va! Y quedan marcadas las decisiones y las obras, pero en realidad esas decisiones que hemos tomado o esas obras que hemos hecho se han dado en un determinado tiempo. En un mismo tiempo que hemos tomado esa decisión buena, tal vez habríamos tomado una decisión mala. En el mismo tiempo podríamos haber hecho una obra mala, o que Dios no quería que hagamos; entonces eso es doblemente malo, porque en el tiempo que invertimos en tomar una decisión o hacer una obra que Dios no quiere, tendríamos que haber hecho exactamente lo contrario.

No somos conscientes que el tiempo transcurre y hay que aprovecharlo. Resulta graciosa esa gente que me dice: “Pastor, cuando tenga un tiempito hablamos”. A mí no me sobra tiempo; lo tengo totalmente ocupado. Ahora, si tienes un problema importante, sea lo que fuere, tengo tiempo para ti. Pero si sólo quieres hablar por hablar, para confraternizar, no tengo tiempo. Cuando digo que no tengo tiempo no significa que no tengo tiempo; tengo el mismo tiempo que tú tienes, son 24 horas. ¿Habrá alguien que tenga más de 24 horas? ¿Habrá alguien que tenga un día de 20 horas? Todos tenemos 24 horas. En realidad, tenemos tiempo para aquello que queremos y elegimos. A cada paso, en cada decisión y en cada tarea, nosotros decidimos si tenemos tiempo o no lo tenemos. Cuando nos excusamos que no vamos a la iglesia porque no tenemos tiempo, porque estamos cansados; en realidad no es que no tenemos tiempo, sino que hemos decidido ocupar el tiempo en descansar. Entonces he decidido no tener tiempo para ir a la iglesia y usar ese tiempo para descansar.

Conozco madres que tienen tres trabajos y han desatendido a sus hijos, y ellas creen en su corazón que se están sacrificando por los hijos. Los hijos se crían en la calle, terminan odiando a la madre, prueban la droga; y ella decidió que tenía que trabajar en tres trabajos sin ver a sus hijos en todo el día, y cuando llega a la noche los encuentra durmiendo. Esa mujer dejó a los hijos sin madre; ella dijo que no tenía tiempo porque tenía que trabajar. ¡No! No tenías que trabajar, sino que has decidido que vas a trabajar tantas horas y has decidido que ibas a desatender a tus hijos ese tiempo. Así también hacen los padres. A veces decidir que tienes que hacer algo no significa que lo tienes que hacer; significa que tú has decidido hacerlo. Así que nosotros somos administradores del tiempo que tenemos.

 

TIENES TIEMPO PARA AQUELLO QUE VALORAS

 

Dice la Biblia en Eclesiastés 3:1: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. No digas que no tienes tiempo; tú tienes tiempo para todo lo que lo que tú quieres y amas. No tienes tiempo para tu familia, pero tienes tiempo para salir con tus amigos. Amas más pasar tiempo con tus amigos que a tu propia familia. Todas nuestras decisiones tienen consecuencias, y Dios te va a demandar y a juzgar por el tiempo que te ha dado y que malgastaste. El Señor te ha dado una oportunidad y la oportunidad se da en el tiempo; y Él va a juzgar el resultado de todas tus decisiones en el tiempo.

A mí Dios me ha dado setenta años de edad y yo voy a ser juzgado por lo que hice en todos los años de mi vida. Los últimos treinta años los he vivido en Uruguay. Dios me mandó a Uruguay y yo tomé la decisión de obedecerlo. Y todos los días me encuentro con gente que me dice, por ejemplo: “Pastor, si usted no hubiese venido yo podría estar muerto”, “Si usted no hubiera venido a Uruguay no habría recuperado a mi familia”.

Cuando llegué a Uruguay una hermana nos hospedó en su casa porque no teníamos donde vivir al comienzo. Ella se iba de vacaciones por un mes y nos ofreció quedarnos en su apartamento. Pero el hijo que en aquel entonces tenía 19 años, que se drogaba, se volvió de las vacaciones con su novia; y nosotros que creíamos que íbamos a estar solos por ese mes. ¡No! ¡Tuvimos compañía! Entonces, el hijo con la novia se metían el dormitorio y mi hija Cecilia, que tenía en ese entonces 6 añitos, los vio y nos dijo: “Mami, papi, ¿esos dos son novios o son esposos?” Vivimos una situación bastante incómoda pero sirvió para hablar con el muchacho, aunque no lo aprovechó porque me miraba sobrándome, pensando seguir como estaba. Era como que yo le hablaba a la pared. El joven siguió su camino por treinta años, drogándose. Yo lo amé mucho por causa de que su mamá que también amamos, que sin conocernos nos prestó su casa. Uno se sentía en deuda con ellos. Lo último que pasó hace poco es que hubo una pelea familiar en la casa de este muchacho que en la actualidad tiene 48 años y un hijo de 20 años; entonces, éste comenzó a gritar y a romper las cosas y amenazó a su hijo con que le iba a pegar. El hijo lo golpeó en la cabeza con lo primero que vio, la esposa gritaba que llamaran a la policía y los vecinos llamaron a la policía; entonces se lo llevaron preso con orden de restricción de no volver a su casa. El juez lo había sentenciado a prisión y este hombre llamó a mi yerno y le preguntó si él lo podía ayudar a entrar en Beraca porque ya no sabía qué hacer con su vida y estaba pensando en auto eliminarse. El juez aceptó que lo hospedáramos en un hogar Beraca. Este hombre fumaba crack, incursionó en las peores drogas, pero hace un tiempo que dejó de drogarse, se ha entregado a Cristo y se bautizó. Treinta años han pasado, pero Dios hizo la obra en él. La madre me dijo: “Pastor, si no hubieras venido a Uruguay mi hijo estaría en la cárcel o muerto”. Me dijo que no ha podido proyectar nada en treinta años porque hasta se había endeudado para pagarle deudas de droga a su hijo.

¡Cuánto valor tienen tus decisiones! ¡Cuánto valor tiene lo que haces! Tú que te dices cristiano, ¿has decidido servir a Cristo? ¿Has experimentado el placer de salvar almas? ¿O crees que el cristianismo es la excusa para que Dios te dé lo que anhelas? Cuando le dije a Dios que se haga su voluntad en mi vida, Él desbarató todos mis sueños y rompió todos mis planes. ¡Bendito sea el Señor que rompió todo para que se haga su voluntad y no la mía! Es mucho más valioso lo que Dios ha planeado hacer conmigo que lo que yo quería hacer conmigo.

Cuando tengas muchos años, ¿podrás mirar para atrás y te alegrarás porque realmente valió la pena lo que has vivido o te lamentarás qué has gastado tu vida en cosas vanas? La vida se gasta en el tiempo y vamos a ser juzgados por Dios en cuanto a qué hemos hecho en el tiempo que Él nos ha designado. Dijo el predicador: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar…” (Eclesiastés 3:1 al 4).

¿Hay tiempo o no? Dios te dice: “Te he dado suficiente tiempo”. ¿Has decidido dar vida o has decidido matar? Porque hay tiempo para todo. El tiempo no solamente trascurre; el tiempo se termina. Un gran luchador por la vida y la familia, el doctor Estefanof del Chaco, Argentina ha fallecido por Covid. Su esposa había muerto unas semanas antes por Covid también; pero eso no es lo más triste. Lo más lamentable es que sus hijos adolescentes quedaron huérfanos. Los dos eran preciosos siervos de Dios. Nadie sabe cuándo se le acaba la vida. ¿O tú tienes calculado cuándo vas a morir? Yo pensaba estudiar y a los 25 años enamorarme, y a los 26 casarme. Pero Cupido se adelantó y a los 20 años me enamoré de Marta y ya no podía ni estudiar pensando en ella. No siempre podemos planificar lo que se nos dé la gana. Pero lo que sí sé es que hoy tengo que hacer la voluntad de Dios. Hoy es el tiempo que tengo. El futuro todavía no lo tengo y el pasado se fue; pero hoy tengo que tener la certeza de que estoy en la voluntad de Dios, cumpliendo con el propósito por el cual el Señor me trajo al mundo. Tú no has nacido por casualidad. Algunos piensan que no tendrían que haber nacido. ¡Te equivocas! Dios no se equivocó al haberte hecho nacer; no estás en el mundo por casualidad. Tampoco llegaste en el tiempo equivocado; no naciste en el país equivocado. Naciste en el lugar y en el tiempo que Dios quería que nacieras. Podrías haber muerto pero el Señor te ha guardado. Deja de cuestionarte para qué has venido al mundo y comienza a preguntarle a Dios cuál es el propósito por el cual Él te trajo. Y ningún proyecto que tengas planeado le sirve a Dios porque Él ya tiene proyectos eternos para ti y para la iglesia.

Hay gente que hace años está en la iglesia y aún se pregunta cuál será la voluntad de Dios para su vida. Dios no arroja el tiempo a la basura. ¿No será que has estado viendo por tus proyectos y trabajando por tus anhelos? ¡Cómo Dios va a desperdiciar años sin declararte lo que Él quiere o para qué te trajo al mundo! Un alma que está demasiado ocupada en los pensamientos de su corazón no oye la voz de Dios, la ignora y la esquiva.

 

                DIOS TE HA DADO UN LÍMITE DE TIEMPO

 

Al llegar a la edad de 70 años Dios me regaló un versículo bíblico en el Salmos 90:10 y dice: “Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos”. Mi hermano me saludó por mi cumpleaños y me dijo: “Bienvenido a la década de los 80”. “Si recién cumplo 70”, le respondo. “No, no, los 70 son los que acabas de terminar, entraste en la edad de los 80”, agregó él. Le digo a Dios: “¿Me das un día más para festejar mi cumpleaños y poder predicar a la iglesia, o me vas a matar esta noche?” Por supuesto que me puse reflexivo y entendí el mensaje de Dios. Jorge se terminó, los días de tu edad son 70 años y dice la Biblia que, si en los más robustos son 80 años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo. De aquí en más no me va a ser fácil. Digamos que, si Dios me concede más años, estoy seguro que quiere algo de mí, pero es una yapa o regalo aparte, para que le sirva; aunque no será tan fácil, como los 70 que ya pasé.

Pensando en esto me pregunto si la gente de la iglesia es consciente que se les pasa el tiempo y éste se va. Yo soy de la época de los niños de pantalones cortos. Yo quería usar pantalones largos. Tú quieres apurar el tiempo porque quieres hacer cosas de grandes. Uno desesperado que pase el tiempo; hasta que llegó mi tiempo de usar pantalones largos. Ah, pero después quieres hacer otras cosas, aunque aún no es tiempo, como manejar, por ejemplo. Yo deseaba que pasara el tiempo para poder manejar. Después quieres ennoviarte y miras para todos lados buscando cuál será esa persona con la que querrás casarte. Te pones de novio y te quieres casar. Desesperado porque el tiempo pase. ¡Y se te está yendo de las manos! Ya cuando te casaste, cuando vinieron los hijos, el tiempo te sigue empujando y quieres que se detenga. ¡No empuje! Ya quieres que el tiempo se detenga un poco, pero el tiempo sigue pasando. Por cada tic tac del reloj el tiempo se te va y la oportunidad también; la oportunidad de haber hecho la voluntad de Dios.

Muchos creen que están haciendo la voluntad de Dios, pero no es así; porque tienen sus propios planes y creen que lo incluyen a Dios en ellos. Entonces piensan que Dios tiene que estar de acuerdo con los planes que ellos tienen. No se han enterado que Dios tiene otros planes determinados. Dios me advirtió que el tiempo un día se termina y si te añade un poco más de tiempo, aun así ya no será lo mismo, porque pronto pasan los tiempos y volamos.

Este es un buen día para pedirle a Dios que a partir de hoy solamente se haga su voluntad en tu vida. Dale permiso para que rompa lo que haya que romper. Desecha tus pensamientos y abraza los suyos; no te aferres a tus planes, abraza los suyos. No esperes que se te siga yendo la vida y tengas que lamentar que los días que has vivido no han sido útiles. ¿Qué es hacer algo que está bien? Es hacer lo que está dentro de la voluntad y del propósito de Dios para tu vida. ¿Qué es hacer mal? Es desobedecer al propósito de Dios. Tú puedes inventar muchas obras buenas, pero no son las que Dios tiene pensadas para ti; y en ese caso, todas tus obras buenas son basura delante del Señor, como trapos de inmundicia, según declaró el profeta Isaías. No decidas tú cuáles son las obras buenas ni digas más: “A mí nadie me va a decir lo que tengo que hacer”. Algunos me dicen: “¡Si lo hubiera escuchado hace veinte años atrás! ¡Si le hubiera hecho caso!” Otros están felices por haberme hecho caso. ¡Es bueno estar en la voluntad de Dios! Dice la Biblia que a aquellos que están en la voluntad les irá bien. No importa la edad que tengas, ¡te irá bien!

¿Quieres que te vaya bien? No elijas tú lo que es el bien, déjalo a Dios que elija. Los niños quieren comer algo que no es sano y la mamá no se lo da; parece mala la madre, pero ella le da el alimento que el niño necesita. ¡Así es Dios! No esperes que Él te acompañe en lo que tú decides que es bueno. Deja que Dios decida. Dile: “Toma mi vida hoy Señor por favor. He vivido este tiempo como si no fuera administrador de él. He tratado de hacer cosas buenas, pero no sé ni siquiera cuál es el propósito de mi existencia aquí en la tierra. No sé cuál es tu voluntad. Me arrepiento de haber vivido de la manera que he estado viviendo. He tratado de convencerme que soy cristiano, que soy buena persona y que a ti te agrada lo que hago, pero he vivido errado, he vivido errada. Perdóname Señor”.

Yo le doy gracias a Dios que me ha dejado llegar a los 70 años de vida. Estoy muy conmocionado por la muerte de mi amigo; él tenía unos 50 años de edad y servía a Dios incansablemente. No sé cuánto tiempo más me dará Dios de vida, pero quiero estar seguro y convencido que estoy haciendo lo que Él quiere. Al llegar a esta nueva etapa de mi vida debo darle gracias a Dios que me trajo a Uruguay porque ha sido hermoso ver la obra que el Señor ha hecho en estos años que estoy aquí. Yo llegué con mi esposa y mis dos hijas, solitos; salimos de nuestra tierra en San Juan Argentina a una tierra que no tenía pensado que iba a llegar. Y ahora, hace unos años ya que hemos mandado misioneros a San Juan, el pastor Andrés Gonzales y su esposa; y a otros hermanos más. El pastor me ha invitado para fin de año, para celebrar el bautismo de mil personas allá en mi tierra natal. Además, han abierto una iglesia en la ciudad de Mendoza que va creciendo rápido. Yo obedecí a Dios y dejé mi tierra y mi parentela; pero el Señor no se ha olvidado de mí y está bendiciendo mi nación. Muchos aman mi tierra por causa de mí y se fueron a servir allá y no piensan volver, como yo que llegué a Uruguay y no pienso volver a San Juan.

 

CONCLUSIÓN

 

¿Podrá decirte Dios, “ven buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré”? ¿Has sido fiel a su propósito o has sido fiel a tus deseos? Si no es así pídele perdón, arrepiéntete y dile que ya no quieres perder más tiempo; dile que ya no quieres usar mal el tiempo que te dio. Dios planificó bien las cosas. Algunos vamos terminando nuestra etapa se servicio en el mundo, pero con la semilla que hemos sembrado, Dios está levantando un nuevo linaje de pastores y estoy muy feliz por esto. Agradezco al Señor por todo. Alguna vez le dijiste a Dios que le dabas tu vida, pero no se la diste; más bien fuiste tras lo que quisiste, lo que más te gustaba a ti. Pídele a Dios que te libre de ti mismo y de la tiranía de tu alma. Entiende que le perteneces a Él; no eres tu dueño ni eres dueño de hacer lo que se te da la gana. Comprueba el gozo que provoca hacer lo que Dios quiere. Hay mucha gente en la iglesia, pero nos falta obreros en Haití y nos falta gente en otras ciudades del interior del Uruguay. ¿Será que Dios está haciendo mal las cosas o será que no estás respondiendo a su llamado? Hay muchos lugares en donde hace falta abrir iglesias. ¿Qué estás haciendo? ¿Dónde están los que le dirán al Señor: “Heme aquí, envíame a mi”?

Si estás dispuesto, si estás dispuesta dile a Dios: “Señor, dónde tú quieras. No más de mis planes. Tú diste todo por mí, yo voy a dar todo por ti, Señor. Yo me arrepiento Padre, porque he usado mal mi tiempo y he tomado decisiones equivocadas. He hecho lo que no está en tus planes. Confieso que no me ha importado mucho hacer tu voluntad y he hecho la mía. Perdóname, Señor. Líbrame y que no pase más el tiempo sin que yo haga tu voluntad. Toma mi vida, Padre; límpiame y cúbreme con tu sangre, Jesús. Recibo la llenura de tu Espíritu en esta hora. Pongo mi vida a tu disposición Dios mío; envíame, úsame, te lo pido en el nombre de Jesús”.

Oro por ti: “Padre, quebranta toda fortaleza que se ha levantado para que las personas no te sirvan; quebranta toda resistencia del alma, de las emociones y de la voluntad. Derrama tu Espíritu Santo y quema con tu fuego, Dios. Hay corazones que se están abriendo y están respondiendo. Toca Señor, y haz tu obra en ellos, te lo pido en el nombre de Jesús. Rompe cadenas y ataduras; rompe maldiciones ancestrales, corta las maldiciones heredadas Dios mío, en el nombre de Jesús te lo pido. Exalta tu nombre Señor. “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”, dice tu palabra. Que las personas que hoy abren su corazón y están dispuestas hagan tu voluntad Señor. Guíales Espíritu Santo y líbrales de la independencia de ti y de la rebelión, en el nombre de Jesús. Sopla tu Espíritu sobre cada vida, Padre, venga tu reino a nosotros y sea hecha tu voluntad y no la nuestra, así como se hace en el cielo se haga en la tierra. No como nosotros queremos sino como tú quieres Señor, amén”.

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