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MENSAJES DEL CIELO

FLORECERÁS COMO LA PALMERA

INTRODUCCIÓN

En la Biblia hay enseñanzas que tienen que ver con árboles, como podemos leer por ejemplo en el Salmo 1: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”.

Dios quiere hablarte acerca de lo que quiere hacer contigo y quiere que seas como un árbol plantado junto a corrientes de agua. Un árbol grande y frondoso ofrece sus ramas a las aves de cielo para que hagan sus nidos, da sus frutos a las personas y su sombra a los que están cansados; además da flores. Los arboles han sido creados por Dios para bendecirnos. Lo que caracteriza a un árbol frondoso y grande es que no piensa en sí mismo y todo lo que hace es para los demás.

SÉ COMO LA PALMERA

Proverbios 11:30 dice así: “El fruto del justo es árbol de vida, y el que gana almas es sabio”. El que gana almas se comporta como un árbol que bendice y da vida. ¿Y quién es ese? El justo. Podríamos dividir a las personas en dos grupos; están los que dan y están los que piden. Están los que viven del evangelio y los que viven para el evangelio. También están los maduros y los inmaduros, y yo no tengo problemas con éstos últimos siempre y cuando sean niños. No nos molesta tanto que un niño haga travesuras porque es niño. No nos tiene que poner mal que sea inmaduro porque es niño y es de esperar que los niños sean inmaduros.

En el último viaje que hicimos a Israel hemos visto varios árboles endebles y raquíticos, y no sé para qué los cuidan tanto, pero hacen tanta falta los árboles. Vimos en el desierto de En-gadi por ejemplo, árboles flaquitos, que si te llegas a agarrar de ellos los rompes; pero éstos son regados y fertilizados constantemente por medio de un sistema de goteo ya que para los israelitas los árboles son muy importantes el hecho de tener vegetación en el desierto. Ellos han entendido que los árboles son una tremenda bendición y llevan ya cuarenta y un millón de árboles plantados desde el año mil novecientos nueve. Y esto está cambiando el sistema ecológico de Israel. En esa nación predominan los desiertos, pero los árboles son portadores de bendición.

Uno de los árboles que bendice Israel es el que produce dátiles. También hemos visto palmeras en lugares desérticos. Uno no puede creer cómo una palmera puede subsistir en un lugar donde sólo hay sequedad y sol, y nos han dicho que la palmera representa a Israel. Cuando visitamos Meguido, observamos un Tel, como conocemos la ciudad de Tel Aviv, que es una especie de montaña formada con la superposición de distintas culturas que han sido destruidas y se han vuelto a construir. En Meguido han excavado y han encontrado veinticinco culturas que surgieron una tras otra por miles de años. Sobre ese Tel que es pura piedra, que es tierra dura y seca, en la que no hay sitio donde cobijarse a la sombra, sin embargo, ahí, están las palmeras.

Salmo 92:12 dice: “El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano”. Yo me preguntaba cómo sería esto, y entendí que la palmera echa raíces muy profundas, buscando agua, así encuentran aguas amargas que otros árboles no soportan o por las que no sobreviven. Las palmeras toman esas aguas amargas que en realidad son aguas minerales con altísimos contenidos de sales y que son muy duras para que el ser humano beba porque lo enfermaría. Entonces, la palmera toma de esas aguas amargas y produce dátiles. Cuando la Biblia habla de la tierra que produce leche y miel, se refiere a la miel que produce el dátil, fruto de la palmera. Se extrae del dátil un néctar muy consumido en Israel y es el producto dulce de las aguas amargas. La Biblia señala que así es Israel, y así es el justo; el justo florecerá como la palmera. Éste vive de amarguras, pero produce dulzura; vive de quebrantos y adversidades, pero produce bendición. ¡Esa es la capacidad del creyente! ¡Ese es el tipo de árbol que Dios quiere hacer de ti!

El buen árbol, el justo, produce fruto abundante y da vida. El árbol que no es maduro, que no proviene de la justicia por decirlo así, es el árbol que piensa en sí mismo, no está dando sino recibiendo. Es el tipo de personas que está pendiente si lo llaman o no, si lo buscan o no; y si no lo hacen piensa que en la iglesia no hay amor, que nadie se acuerda de él. Ese tipo de persona resulta ser inmadura. Las actitudes de un niño inmaduro nos causan gracia; pero si un grande es inmaduro nos causa problemas. Si a los cuarenta años te sigues orinando ya no causa gracia, y nosotros no sabemos qué hacer con esa clase de personas. No sabemos qué hacer con una persona grande que sigue pensando en sí misma y espera de los demás, espera del gobierno o de la sociedad.

El árbol maduro da fruto y les da lugar a las aves del cielo para que hagan nido. El creyente que Dios quiere formar es el creyente que da vida. Un creyente que tiene esperanza siembra esperanza, y la esperanza es vida; un creyente que tiene fe, siembra fe y la fe es vida. Un creyente que tiene paz siembra paz. ¡Qué lindo es poder hablarle e infundirle paz a una persona turbada! El creyente maduro está capacitado para darle paz al que carece paz. ¡Dios quiere hacer de nosotros personas de bendición!

Como iglesia hemos donado unos mil árboles a una ONG llamada Keren Kayemet LeIsrael (KKL), parte de los cuales hemos plantado en Israel en este último viaje que hicimos. Esta organización hizo una ceremonia en reconocimiento por la donación de esos árboles. Hemos prometido que del dinero que entre para el campamento juvenil de Beraca del próximo año apartaríamos para comprar otros mil árboles más y donarlos a esta ONG. Después de haber plantado esos árboles nos llevaron a un lugar cerca de allí debajo de muchos árboles donde corría una brisa muy linda, nos sirvieron una mesa con frutas y bebidas, donde también se ofreció la ceremonia. Ese es un bosque que inauguró el ex presidente de Uruguay, Luis Alberto Lacalle en el año 1992. ¡Qué diferencia estar en el desierto y después ingresar a esa zona de bosques! ¡Un bosque es una bendición! Plantar árboles es bendecir al mundo y Dios nos ha plantado a los cristianos, personas justas, para que seamos de bendición, como el árbol que da sombra y da fruto.

SÉ ARBOL DE JUSTICIA

Tal vez estás cansado o cansada de estar siempre esperando que te den algo, de mendigar que alguien haga algo por ti, en lugar de ser como un árbol grande y frondoso que bendice a los demás. Hubo un tiempo en que yo pensaba en mí mismo, tenía mis propios planes, pero un día Dios me transformó e hizo que yo ya no produzca para mí sino para los demás.

Estábamos orando en el último encuentro que tuvo lugar en Monte Beraca para que las personas sean llenas por el Espíritu Santo, pero hay quienes no están preparados para ello porque hay algo en su vida que se los impide. Yo le impuse las manos a una jovencita, pero ella estaba tiesa y no recibía nada. Al finalizar me puse a conversar con la joven y me contó que no conocía a su papá y eso la entristecía mucho. Antes de orar por las personas para que reciban el bautismo del Espíritu Santo les advertí que no pensaran en nada, sólo en ser llenos del Espíritu de Dios. El Señor no te va a dar aquello que no quieres recibir y si tienes otros pensamientos en tu cabeza que ocupan un lugar prioritario entonces le das a entender a Dios que no quieres ser lleno de su Espíritu. La jovencita no podía anhelar la llenura porque su anhelo era tener un papá que le diera afecto. Yo le hice ver a ella que Dios es nuestro verdadero Padre y a veces estás deseando un abrazo de ese padre que no te amó, que no te dio ni siquiera el apellido, de un padre que estaba más interesado en él que en su hijo o en su hija. Por más que desees eso no puedes cambiar la naturaleza de la otra persona, pero sí puedes cambiar tu actitud. Si tu padre te rechazó tú no serás como él. Tú te vas a aferrar a tu verdadero Padre que es Dios. Cuando tienes un encuentro con tu Padre del cielo, su Espíritu viene sobre ti y tú llegas a ser una madre o un padre como Él. Dios quiere impartir su Espíritu de paternidad sobre ti. El árbol se comporta como un padre que provee bendición, cobijo y frutos.

El Espíritu del Padre es el mismo que se manifiesta en los hijos. Cuenta la Biblia que Jesús llegó a Nazaret y se le dio el libro del profeta Isaías, y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel…” (Isaías 61:1). El Espíritu que hay en el Padre es el Espíritu que unge al Hijo para que sea un árbol de bendición. Y continúa diciendo Isaías: “…a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya”.

Dios hoy te llama a ti, árbol de justicia. En poco tiempo viajaré a Italia con varios parientes, entre ellos mis hermanos y primos; y por este motivo he diseñado un árbol genealógico. Puedo ver en esto que la bendición de mi abuelo continúa a través de sus descendientes y me hace feliz saber que el espíritu que se movió en la vida de mi abuelo, y lo que él tenía en su corazón que era predicar el evangelio y ser de bendición, también tocó nuestras vidas. Mi abuelo, después de haberse convertido a Cristo fue a Italia a predicarle a sus parientes y amigos, pero no fue bien recibido; fue despreciado a tal punto que decidió irse de Italia y tomar otros rumbos porque quería criar a sus hijos en el evangelio. Y el poder de Dios que se movió en la vida de mi abuelo hace hoy, que veinte de sus descendientes, después de más de cien años, vayamos a su pueblo natal a bendecir esa tierra que no lo recibió. Yo tengo grandes expectativas acerca de esto. Hemos pedido al intendente que nos permita hacer un acto especial donde presentaremos el libro que habla de la historia de mi abuelo y donde honraremos su memoria.

Piensa que un árbol tiene generaciones. En nuestro viaje a Israel, estuvimos en el Monte de los Olivos y los expertos nos dijeron que algunos de los árboles de olivo tienen unos mil ochocientos años. Los buenos árboles trasmiten bendición por generaciones. Dios quiere hacer de ti un árbol fuerte y tu bendición continuará a través de generaciones. Yo voy a Italia con un legado que recibí de mi abuelo. Una persona inmadura, para llegar a ser un árbol de justicia necesita la unción del Espíritu Santo; necesita ser saciado con el néctar de Dios. Debe aprender a ser feliz y tener contentamiento cualquiera sea la circunstancia porque no es la circunstancia lo que determina su felicidad, la que le puede generar paz o alegrar su corazón, sino que es la presencia de Dios en su vida. El Señor quiere producir hoy un cambio en tu vida. Dice la Biblia que el Espíritu Santo nos anhela celosamente. Ser llenos del Espíritu Santo es ser saciados con toda la bendición de Dios, con su néctar, con su sabia. ¡Benditos los que anhelan la llenura y la presencia del Espíritu Santo! “Yo te voy a hacer madurar”, dice el Señor. “La gente vendrá a ti para recibir de mi”.

He sido muy bendecido en mi viaje a Israel porque he tomado conciencia de lo importante que es tener árboles y he entendido que somos plantíos de Jehová. ¡Somos árboles del Señor! ¿Qué recibe de ti la gente que te rodea? ¿Ellos se acercan a un palo seco o a un árbol frondoso? Hay quienes se sienten fracasados, sienten que no tienen para dar, es más ellos están muy necesitados. Pero nosotros hemos sido saciados, cualquiera sea nuestra circunstancia, el temor no puede amedrentarnos porque el Señor está con nosotros; la soledad no nos abatirá porque el Señor está con nosotros. De nuestro interior brotan ríos de agua de vida y dijo Jesús que ese río de agua viva es el Espíritu que tienen aquellos que creen en Él. Deja de pensar que un mejor trabajo o un mejor sueldo te hará feliz; deja de creer que tu cónyuge te hará feliz porque muchos pusieron sus expectativas en su cónyuge pensando que los harían felices y sin embargo no lo son. Hay personas que viven insatisfechas y siguen esperando algo, pero lo que necesita su alma es la presencia de Dios.

CONCLUSIÓN

Leemos en Salmo 104:16: “Se llenan de savia los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que él plantó”. La savia produce ramas, hojas, flores y fruto. Y Dios me dijo: “Se llenan de savia los árboles que yo he plantado en Uruguay. Plantío de Jehová serán llamados”. Dios está esperando que sus plantas bendigan el planeta. No te canses buscando satisfacción para tu alma; ábrele tu corazón a Dios. Si te sientes seco o seca, si te sientes fracasado y débil necesitas tomar una decisión. Una vez tuve que tomar una decisión y le dije a Dios que se haga su voluntad en mi vida. El Señor obró y destruyó todo lo que no servía y puso lo que Él quería. Me asombra hasta el día de hoy el hecho de que yo sea pastor. Nunca me imaginé que en mi hubiese sabia para ser pastor. Y aquellos que hemos sido plantados por Dios somos personas llenas de su savia. ¡Dios no te ha llamado para ser mendigo sino para ser una fuente de bendición!

Si te sientes débil, sin fuerzas, si todavía te disgustas porque no te prestan atención, porque no te reconocen como debieran, deja eso de lado y acércate a Dios para ser saciado por Él. Ya no importarán más tus circunstancias. El Señor reemplaza toda circunstancia y a toda persona que te ha faltado, sea quien sea. ¡Dios quiere llenar tu vacío! Serás un árbol cuyas ramas se extienden hacia el cielo.

Me gustó una frase de un discurso que ofreció en Argentina el primer ministro de Israel que dice así: “Israel es como un árbol antiguo que ha echado raíces profundas y sus ramas se extienden hacia el cielo”. Cuando escuché eso me maraville porque esa frase tiene un sentido bíblico y es que Dios ha declarado: “Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra” (Isaías 62: 6 y 7). ¡Y lo está haciendo!

Yo siempre pensé en bendecir a Israel para ser bendecido, pero de pronto comencé a demandarle al pueblo judío que bendiga a las naciones porque la Biblia dice que Israel ha sido puesto para luz de las naciones. Y me animé a decirles a unos embajadores israelitas: “Ustedes nos recuerdan esa frase que dice bendeciré a los que te bendijeren y maldeciré a los que te maldigan, mas yo quiero recordarles que Dios les dijo a ustedes, te bendeciré y serás bendición. Así que les reclamo que ustedes sean de bendición para nosotros”. Y después escuché al primer ministro israelí decir que países árabes buscan amistad con Israel. Un problema importante de los países árabes es que no tienen agua e Israel ha desarrollado la mejor tecnología del mundo que lo abastece de agua. Jordania está entre los cinco países más secos del mundo, prácticamente es un desierto. Estuvimos en el lugar donde Moisés hizo salir agua de la roca y hasta el día de hoy sigue emanando agua de esa fuente en Jordania. Una de las causas por las que Jordania está en paz con Israel es porque éste le abastece de tecnología para el riego. Israel ha comenzado a ser bien vista por muchas naciones. Gracias a la tecnología israelí ahora no podemos librarnos de multas por causa de las cámaras que clocaron en las calles. Hay una gran cantidad de cosas con las que Israel colabora con las naciones y así como declaró el primer ministro de esa nación, Israel es como un árbol antiguo que tiene raíces muy profundas cuyas ramas se extienden hacia el cielo.

Dios ha hecho de Israel una bendición para el mundo, pero quiere hacer de ti también una bendición. Que eches raíces profundas y te rías del sequedal porque sabes dónde buscar aguas y extender tus ramas hacia otros. Y si te está faltando fuerzas para bendecir, es hora de que acudas al Señor. Si te sientes seco y débil, si te faltan palabras y te cuesta todo, quieres pero no puedes, acércate a Dios para recibir de Él. ¡Recibe la llenura del Espíritu Santo!

¡Toca las vidas, Señor! Derrámate sobre nosotros y haz de nosotros, árboles que den sombra y cobijo, árboles que den fruto y bendigan a otros. Repite esta oración y di: “Seré un árbol de bendición, el Espíritu Santo llenará mi vida. Lo creo, lo confieso, en el nombre de Jesús, amén”.

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