¿QUÉ HARÁS CON JESÚS? - Misión Vida para las Naciones

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MENSAJES DEL CIELO

¿QUÉ HARÁS CON JESÚS?

El hecho trascendente es que Cristo murió en la cruz del calvario y eso no se discute; más, en nuestro ambiente tampoco se discute que haya resucitado. La pregunta que quiero contestar es la que se hicieron los religiosos de la época y leemos en San Juan 11:47: “Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales”.

Según este pasaje bíblico, unas semanas antes de la Pascua se tuvo que reunir el concilio porque la situación era desesperante: ¡Jesús había hecho muchas señales y milagros! Los religiosos exigían a Jesús que hiciera señales pero Él no las llevaba a cabo porque ellos se lo pedían, sino porque formaba parte del plan divino, el hacer manifiestas las señales del reino de Dios aquí en la tierra. Él dijo: “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros” (Lucas 11:20). Jesús sanó muchos enfermos, liberó endemoniados y resucitó muertos; en esa ocasión en que los religiosos se hicieron esa pregunta, había resucitado a Lázaro, ¡y se había armado una batahola tremenda! Porque muchos judíos creían y entre ellos estaba José de Arimatea que formaba parte del concilio. Él se había convertido en un discípulo secreto del Señor y participó del concilio que lo condenó pero no estuvo de acuerdo con la decisión que ellos habían tomado. Después, ese José de Arimatea pidió a Pilato que le entregara el cuerpo de Jesús, entonces lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro que nadie había usado.

Lo cierto es que los principales sacerdotes según Juan 11:47, reunieron el concilio, esto era, un consejo de ancianos al que también se le llamaba sanedrín: 47Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. 48Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación” (Juan 11:47 y 48).

El miedo que tenían los fariseos, los religiosos de la época, era que si Jesús seguía creciendo en fama y tenía más seguidores, ellos perderían el predominio, perderían el poder ya que estaban muy bien acomodados con el imperio romano. Incluso el rey Herodes había construido un templo majestuoso a los religiosos de esa época.

Otra versión de la Biblia, referida a ese mismo pasaje de Juan 11:47, señala: “Nos quitarán el santuario y nos quitarán la nación” refiriéndose al lugar santo, el templo. ¡Ese era el problema de los religiosos de la época! La cuestión no era si Lázaro había resucitado o no sino que Jesús hacía demasiadas señales y ellos decían: “Si lo dejamos así la gente le va a seguir, todo el mundo se va a ir detrás de él y nosotros vamos a perder nuestra posición, perderemos el santuario y el dominio de la nación”.

La pregunta es: ¿Qué haremos con Jesús? ¡Esto también debemos cuestionarnos nosotros! ¿Resucitó a Lázaro o no? ¿Resucitó Él de entre los muertos o no? Y si yo creo que resucitó, ¿qué lugar me toca en eso? ¿Cuál es mi posición y qué es lo que se espera de mí si es que yo creo? Todo el mundo tendrá que toparse ante esta realidad: ¿Jesucristo resucitó o no resucitó? Porque los que creen en Él inmediatamente cambian su estilo de vida, cambian su mentalidad y su filosofía existencial. Los que creen en Él comienzan a seguirle y esto era lo que sucedía en aquel entonces: ¡Jesús predicaba y hacía milagros, entonces la gente comenzó a seguirle!

            LA RESPUESTA DE LOS RELIGIOSOS

Pero, estamos viviendo en un tiempo en que da igual si Cristo resucitó o no; me encuentro todos los días con gente que me dice: “¡A mi me encanta el flaco!” Alguien me dijo: “¡A mi me fascina! y creo que él es dios, vos y yo también somos dios”. Yo le respondí que Jesús dijo: “Yo soy el camino y la verdad y la vida y nadie viene al Padre si no es por mi” y tengo que decidir si le creo no. ¡Yo le creo!

Como Cristo no enseñó que la piedra es dios, ni el sapo, ni la serpiente, no enseñó que todo es dios, entonces, yo he decidido creerle a Cristo; es que todos creemos algo, los ateos, los agnósticos creen algo, ¡todos creen! Nadie ha demostrado nada. El tema es quién cree lo correcto, el tema es decidir quién cree la verdad y no hay nadie que haya dicho como Jesús: “Yo soy el camino y la verdad y la vida” ni: “¡Ésta es la verdad!” Fue Cristo quien declaró: “Yo soy la verdad”. Ya que no hay ningún otro que haya dicho eso, yo le creo a Jesús.

En aquel entonces, los religiosos se preguntaron: ¿Qué hacer con Jesús? Entonces pensaron y en esa reunión decidieron que había que matarlo. Pensaron, como dice el refrán, “muerto el perro, se acabó la rabia”. ¡Pero hace dos mil años que están matando al perro y la rabia no se acaba! Hace dos mil años que los religiosos de Israel quieren matar el mito de Jesús crucificado en la cruz del calvario y resucitado. ¡Las cosas que hicieron! Primero decidieron matarlo y después que lo hicieron fueron a hablar con Pilato y le dijeron: “Mira Pilato, tenemos un problema porque éste mentiroso dijo que al tercer día iba a resucitar por lo que necesitamos que selles la tumba con el sello romano, no vaya a ser peor el remedio que la enfermedad, no vaya a ser que sus discípulos roben el cuerpo y después digan que ha resucitado”. Pilato accedió y les envió con un grupo de soldados para que sellaran la tumba con el sello romano, el cual nadie podía tocar; allí pusieron soldados romanos de guardia. Así lo señalan los documentos históricos, escritos por los apóstoles. Aunque los científicos modernos a partir de un cráneo parcial, un colmillo y una mandíbula diseñaron al hombre del Piltdown, y sentenciaron que era “eslabón perdido”, el antecesor del Homo sapiens; así que lo pusieron en una vitrina a vista de todo el mundo, ¡pero después descubrieron que eso que habían encontrado era el colmillo de un mono! ¡Eso es científico, pero creerle a los documentos escritos por los discípulos de Jesús no lo es! Cualquier escritura de los griegos, de los romanos o alguna cosa que se encuentra escrita por ahí se considera documento científico, pero lo que han escrito los discípulos de Jesús no lo consideran científico. ¡La cancha está flechada!

La Biblia afirma que el primer día de la semana, el domingo, es el día de la resurrección de Jesús; el término “domingo” viene del latín “Dominus” que significa “Señor” porque el domingo es el día del Señor. Al primer día de la semana, unas mujeres fueron de madrugada muy tempranito a la tumba, ya que habían tenido que enterrar a Jesús sin terminar de acondicionar el cuerpo según las costumbres del lugar; éstas compraron ungüentos y perfumes e iban a pedir ayuda para que les abrieran la tumba y así poder hacerle los ritos. Jesús había muerto en vísperas del sábado, un día festivo en el que no se podían hacer trabajos, así que lo tuvieron que enterrar y dejarlo hasta el domingo. Cuando llegaron a la tumba encontraron que la piedra estaba removida y a dos ángeles que les dijeron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?” ¡Las mujeres se estremecieron! ¡No sabían qué hacer! ¡Quedaron espantadas! Alguna dijo: “¡Me lo robaron!” En un momento, Jesús le pregunta a María Magdalena: “¿Qué estás buscando?” Y ella pensando que era el que cuidaba la huerta le suplicó: “Si tú me los has quitado por favor devuélvemelo porque necesito hacerle el trabajo que se le hace a los muertos”, y el Señor le dijo: “¡María!” ¡Ella estaba espantada! Entonces le dice: “Raboni” que significa, Maestro. ¡No puedo creerlo! ¡Estoy hablando con Él!

¡Qué espectáculo! ¡Las mujeres corrieron a contarle a los discípulos lo que habían visto! Dos de ellos fueron a la tumba corriendo y al entrar encontraron la tela que envolvía el cuerpo y el turbante enrollado, como si Jesús se hubiese quitado todo y lo dejó acomodadito.

Claro, si no crees en Dios, no creas lo que estoy diciéndote; debe ser todo mentira, los discípulos eran unos engañadores y quisieron engañar al mundo, mas el mundo está creyendo esa mentira y celebra el domingo de Pascua como el día de Resurrección, el día del Señor.

Durante dos mil años los religiosos judíos contradijeron esta verdad histórica y durante ese período, la ciencia materialista y atea se ha reído de estas cosas insinuando: “Otro día te vamos a escuchar”. La pregunta que debemos contestar es: ¿Qué haremos con este Jesús? “¡Matémoslo!”, dijeron los religiosos. Y cuando lo hubieron hecho, cuidaban que no fuera a resucitar y cuando resucitó se les vino abajo todo. ¡Los soldados romanos estaban espantados! Dice la Biblia que hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos (Mateo 28:1-15). Los soldados estaban petrificados, no daban crédito a lo que habían visto. Ellos sabían que les tocaba la muerte por haber permitido que le roben el cuerpo de Jesús. ¡No querían ni hablar! Sólo pensaban en su muerte, mas los fariseos y principales sacerdotes les dieron mucho dinero y los enviaron a que declarasen que fueron los discípulos de Jesús que se robaron el cuerpo mientras ellos estaban durmiendo. ¡Los religiosos se encargarían del asunto cubriendo a los soldados romanos si los discípulos llegaban a indagar!

Así sucedió la historia, pero Jesús se hizo presente a más de quinientas personas, por lo que este hecho se sigue viviendo y predicando.

            LA RESPUESTA DE LOS CIENTÍFICOS

En una primera instancia fueron los religiosos de la época y hoy en día, son los científicos racionalistas, materialistas y ateos los que quieren ridiculizar la verdad de la resurrección de Jesús, y la bandera más alta que han levantado en este sentido es la de la teoría de la evolución de Darwin. Éste, en el año mil ochocientos cincuenta y nueve publicó un libro titulado “La evolución de las especies”. En aquel entonces se refería a la probabilidad de que todos venimos de una ameba, una vida primitiva y que la evolución fue haciendo la maravilla que podemos apreciar hoy. Darwin comenzó a cuestionar las verdades divinas; él era de origen anglicano, asistía a una iglesia donde comulgaba, y creía en Dios, pero sus observaciones científicas y racionalistas lo fueron endureciendo; finalmente se le murió una hija de diez años, y se endureció aun más contra Dios, no queriendo saber más nada con Él. Se había transformado, como muchos de su época, en un libre pensador, y desde ese entonces hasta hoy, hace ciento cincuenta y tres años, la ciencia materialista y atea encontró un argumento para hacerle creer a la gente que Dios no existe, declarando que todo lo que se ve, proviene de la materia. Y hace ciento cincuenta y tres años que esa ciencia materialista y atea predica otro evangelio contrario al de Jesús; un evangelio que expone que todo viene por la casualidad; las leyes de la naturaleza están ahí, nadie las puso, lo mismo que la materia. Según ellos, todo fue creado a raíz de una explosión increíble, y desde aquel entonces hasta ahora la gente provoca explosiones con bombas de toda clase pero jamás han logrado una explosión tan perfecta como la del Bing Bang. Esta explosión nos legó todo lo que vemos como los pajaritos, los árboles, ¡todo! ¡Es increíble lo que creen! ¡No han demostrado nada! Por eso digo que ellos creen y a mí no me molesta que crean, lo que me fastidia es que digan que eso es científico, que es lógico y es verdad. ¡Eso me molesta! Yo acepto que lo que nosotros creemos se le pueda calificar desde el punto de vista científico como “la teoría creacionista” o “la teoría del diseño inteligente” pero que no me digan que la teoría de la evolución es científica, y que mi creencia en Dios no lo es.

En la mañana que celebramos la resurrección de Jesucristo allí en Monte Beraca, me detuve para ver el sol por un lado y la luna por otro, y me maravillé. ¡Qué científico es Dios! ¡Mira si la explosión del Bing Bang iba a dar una luna tan redondita! La evolución se predica en películas, en las escuelas de occidente, en todas las naciones, a millones y millones de estudiantes y a miles y miles que ya murieron de distintas generaciones, enseñándoles que no hay Dios y que la casualidad hizo posible la materia gris que tengo en mi cerebro.

La teoría de la evolución tiene una ley que habla de la prevalencia del más fuerte y la selección natural de las especies; esta ley señala que los más fuertes son los que prevalecen y los más débiles se van quedando, como la canción que dice: “¡Que se mueran los feos!” La teoría de la evolución dice que los más débiles se van quedando y los más fuertes van dejando al mundo una descendencia más fuerte, o sea que los leones son cada vez mejores, también los monos… ¡Cualquier día te encontrarás con alguno que habla tres idiomas! Los elefantes y las ballenas son cada vez mejores porque los más débiles se van muriendo y sólo los más fuertes dejan una descendencia mejor equipada genéticamente.

Darwin estudió botánica entre otras cosas y vio cómo se podían mejorar las especies de flores haciendo intercambios, no genéticos, sino combinando flores rojas con blancas; también lo hizo con animales cruzando por ejemplo, chanchas blancas con alguna de otro color para así mejorar la raza. Entonces, los evolucionistas razonan diciendo: “Está la ley natural pero también está la inteligencia del hombre que la ayuda en cuanto a la evolución, a la prevalencia del más fuerte”. Entonces surgieron en la época de Darwin, algunas ideas llamadas eugenésicas. Eugenesia significa, la selección de quienes debieran vivir y quienes no. ¡Por lo que la teoría de la evolución terminó siendo la teoría eugenésica!

En un escrito de Darwin bajo el título de “El origen del hombre”, se señala que si se ayuda a los débiles a sobrevivir y procrear, se podrían perder los beneficios de la selección natural. ¡Si tú socorres a los pobres y débiles estás empeorando la naturaleza del hombre! La selección natural siempre llevará a que los más fuertes, los más ricos e inteligentes tengan hijos que irán perfeccionando la raza. Hay quienes dicen que los más ricos son más inteligentes y eso se estudia en la universidad; según ellos, los ricos son de esa clase porque son más inteligentes, por lo tanto son más independientes que los pobres, etc. Entonces la teoría señala que si los pobres tienen descendencia y ésta va en aumento por cuando se les brinda ayuda a sobrevivir y procrearse se podrían perder los beneficios de la selección natural. La idea era mejorar la raza humana y ya salieron personas diciendo: “Entonces tenemos que lograr que se casen los lindos con los lindos pero no con los feos”. Sucede algo semejante a lo que ocurre en la India, donde se tienen que casar los de las castas altas entre ellos y procrear; así los de las castas más bajas que revienten y se busquen un karma mejor o que les ayude la evolución a volver a nacer en otra casta mejor.

Se han desarrollado ciencias en este sentido, de tal manera que en Bélgica, en Estados Unidos, Brasil, Canadá y Suecia se impusieron leyes de esterilización obligatoria; todo parecía ir bárbaro hasta que llegaron los nazis e hicieron desastres con este tema, entonces se reconoció el derecho a la vida como un derecho primario y fundamental de todo hombre. ¡Tienes el derecho a vivir y que nadie te desprecie porque eres más feo o más débil! Prevaleció la cultura cristiana la cual señala que hay que socorrer a los niños, a las viudas, a los huérfanos, darle de comer al que tiene hambre; pero hay quienes quieren gobernar el mundo y están intentando que se mueran los feos. Están intentando de todas maneras frenar el crecimiento de la población aunque en realidad no frenan el crecimiento de la población de los ricos sino de los pobres. Cuando llegó la era de los nazis pues, se echó a perder el crédito que tenían las teorías maltusianas y otras teorías eugenésicas.

Yo te recuerdo a ti qué es lo que tenemos que contestarnos: ¿Qué haremos con Jesús? ¡Me encanta! Jesús predicó por tres años y en la escuela laica, gratuita con carácter de obligatoria se predica el evangelio de Darwin. ¡Tiene más púlpito Darwin que Cristo! Hace ciento cincuenta y tres años que se está predicando el evangelio de Darwin y hace dos mil años que se predica el evangelio de Jesucristo incluida la resurrección; y no han podido los religiosos ni los científicos dejar la idea de lado, de que Dios es el creador de todas las cosas, que envió a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en Él cree no se pierda sino que tenga vida eterna. ¡No han podido apagar la fe de aquellos que creemos que Cristo murió en la cruz del calvario, que derramó su sangre por nosotros y nuestros pecados son limpiados y perdonados por esa sangre, y por la fe tenemos vida eterna!

            ERA NECESARIO QUE PADECIESE Y RESUCITASE

En el capítulo 24 de Lucas se relata el último tiempo que pasó Jesús con sus discípulos, habiendo ya resucitado. Lucas 24 desde el versículo 13 relata que Jesús se encontró en el camino a Emaús con dos discípulos que estaban tristes y hablando entre ellos acerca de las cosas que habían sucedido; ellos amaban al Señor, valoraban mucho la obra que Él había hecho pero también estaban creyendo que, “muerto el perro se acabó la rabia”. Los discípulos de Jesús estaban tristes y temerosos, escondidos, y estos dos que relata Lucas 24 y que no pertenecían a los doce también estaban muy tristes por lo que había acontecido; Jesús se les puso al lado y comenzó a dialogar con ellos. Les preguntó qué estaban platicando y uno de ellos le dijo: “¿Tú eres el único forastero que no sabe lo que ha pasado por aquí?” “¡Cuéntenme!” les dijo Jesús. Entonces ellos le contaron de Jesús Nazareno, un hombre muy bueno que había hecho muchos milagros y señales. “Pero hace tres días que lo han crucificado y estamos tristes”; también ellos estaban pensando “muerto el perro se acabó la rabia”. Ellos iban caminando con Jesús, y en un momento éste les dice: “Ustedes son tardos de corazón para entender y creer las escrituras”. Y dice Lucas 24:28 y 29: 28Llegaron a la aldea a donde iban, y él hizo como que iba más lejos. 29Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos”.

Esos hombres no entendían, tenían los ojos velados. Lucas 24:25 al 27 dice: 25Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 27Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”.

Este fue el primer encuentro de Jesús con gente del pueblo. Cuando el Señor partió el pan, y lo bendijo ellos se dieron cuenta que estaban hablando con Jesús, mas Él se desapareció al instante. Y en esa misma hora, regresaron a Jerusalén y contaron a los discípulos lo que les había acontecido. Y mientras ellos aún hablaban de estas cosas, dice la Biblia que Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: “…Paz a vosotros. 37Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu” (Lucas 24:36 y 37). ¡Les costaba creer que Jesús había resucitado! Él les había dicho: “Es necesario que yo padezca, que sea muerto y que resucite” y agregó: “Yo voy a resucitar y voy a ir delante de ustedes a Galilea. Espérenme allí”.

Leamos Lucas 24:39 al 46: 39Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. 40Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. 41Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? 42Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. 43Y él lo tomó, y comió delante de ellos. 44Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; 46y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese,b y resucitase de los muertos al tercer día”.

En los versículos 46 y 47 vemos tres verbos, el primero es padecer, el segundo resucitar y el tercero es predicar. Era necesario que Cristo padeciera. ¿Por qué? Porque era necesario que Él pagara el precio de nuestra paz, para que seamos libres de la muerte, era necesario que Él sufriera las consecuencias del pecado sobre su propio cuerpo, delante de Dios.

Dios nos ama pero es justo, te quiere llevar al cielo pero no te llevará injustamente. Él dijo que el alma que pecare morirá, entonces hizo provisión de un sustituto para que nosotros pudiésemos ir al cielo, pero, ese sustituto tenía que pagar las consecuencias de nuestros pecados por eso era necesario que padeciera. Dice la Biblia que Cristo fue tentado en todo. No hay una tentación de la que puedas decir “es insoportable”, porque Jesús te dirá: “¡Yo sufrí la misma tentación que tú estás sufriendo!” Tú dices: “No aguanto más, tengo que hacerlo”. Mentir, robar, lo que sea, Jesús fue tentado en todo y no sólo que fue tentado sino que también fue acusado del pecado de todos nosotros y padeció soledad y angustia. ¡Todo lo que teníamos que padecer por causa de nuestros pecados, Él lo padeció! Así que era necesario desde el punto de vista de la justicia de Dios que Él padeciera y también fue necesario que resucitara de entre los muertos al tercer día según señala Lucas 24:46. Si no hubiera habido resurrección, tampoco habría victoria. El poder del pecado es la muerte y satanás es el señor de la muerte y se enseñorea de las personas para meterlos en las cárceles del hades para así retenerlos en las prisiones de la muerte, por tanto, si Jesús es el Hijo del Dios viviente y si Él es poderoso, no sólo tenía que padecer por nosotros sino que también debía vencer la muerte. ¡Es por ello que era necesario que resucitara al tercer día! El apóstol Pablo dijo a los corintios: 12Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 13Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. 14Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe” (1ª Corintios 15:12-14).

            ¿CUÁL ES TU RESPUESTA?

La pregunta es: ¿Qué vas a hacer con Cristo? Porque Él no te aguantará que no tomes en serio quién es Él y qué es lo que hizo por ti. En Apocalipsis 3:16 Jesús dice: “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. ¡Dios me ha mandado a decirles a unos cuantos, que están en su boca y que son vomitivos! ¡Es necesario hacer algo con Jesús! ¡No se puede permanecer tranquilo delante de su presencia, hay que hacer algo con Él! ¡Dios te prefiere caliente o frío! Si eres frío te conocemos que eres del infierno y si estás caliente con el evangelio, con el fuego de Dios con su Espíritu, sabemos que eres del cielo. Ahora si eres tibio, a Dios no lo confundes pero confundes a los fríos haciéndoles creer que eres creyente y confundes a los calientes haciéndoles creer que tú eres un creyente consagrado cuando en realidad eres tibio.

Era necesario que Jesús resucitara al tercer día y que se predique el evangelio de Jesucristo en todas las naciones para perdón de pecados, para que el que cree sea perdonado y el que no cree sea condenado, así lo dijo Jesús en Lucas 24:46 y 47: “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén”. Luego, Jesús le dijo a sus discípulos: 48Y vosotros sois testigos de estas cosas” (Lucas 24:48), y agregó: 49He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24:49).

¡Cuánto sabía Jesús lo que decía! ¿Sabes cuál es el libro traducido a más idiomas en todo el mundo? ¿Sabes cuál es el libro más vendido en todo el mundo y el más difundido? No hay otro libro más vendido, más difundido ni traducido a más idiomas como la Biblia porque Jesús está asegurando que el evangelio para el perdón de pecados se predique para testimonio en todas las naciones.

Los discípulos de Jesús eran medios pasmados; le prometieron que no lo iban a abandonar, le dijeron que lo amaban y que no se avergonzarían de Él pero resulta que todos se avergonzaron y se fueron dejándolo solo. ¡Ninguno tenía agallas ni suficiente fuerza! ¡Nadie tenía poder porque sin el Espíritu Santo nadie puede hacer la obra de Dios!

¿Cuál es la garantía de que el evangelio se va a predicar en todas las naciones hasta lo último de la tierra? La garantía de ello, es porque Jesús dijo: “Yo les voy a enviar la promesa del Padre” y esa promesa es el bautismo, la llenura y el poder del Espíritu Santo sobre los creyentes.

Fíjate que ni la religión ha podido borrar la historia de la resurrección de Jesús, ni la ciencia que tiene no un púlpito en cada escuela, sino en cada año de primaria, en cada año de secundaria y de universidad y tiene eximios predicadores de la teoría de Darwin. No obstante, después de ciento cincuenta y tres años, y Cristo predicó sólo tres años, la Biblia señala que este evangelio será predicado en todas las naciones y agregó el Señor: “Quédense tranquilos, yo les voy a enviar a ustedes la promesa del Padre. Ustedes serán revestidos por el poder del Espíritu Santo. Ustedes han intentado predicar y no les sale nada, han intentado ser buenos pero no les sale, han tratado de ser cristianos pero lo que han logrado es ser cristianoides pero yo les voy a enviar la promesa del Padre, el Espíritu Santo”.        

¡El Espíritu que ungió a Jesús es el mismo que unge a los creyentes! ¿Por qué yo predico con tanta convicción? ¿Por qué predico con tanta fuerza? ¡Es porque el Espíritu Santo me hace arder! Si no fuera por el Espíritu Santo yo te diría: “Razonemos un poquito, piénsalo un poco. Yo creo que te conviene tomar una decisión por Cristo, si necesita un mes, tómese el tiempo necesario”. Pero como el fuego del Espíritu Santo está en mí, yo te digo: ¡Hoy tienes que tomar una decisión por Cristo! ¡Hoy tienes que decidir que vas a hacer con Cristo! ¿Te lo vas a quitar de encima como los religiosos, como los científicos? ¿Lo vas a patear para el costado o le pedirás perdón por tus pecados y le dirás que te llene con el poder y el fuego de su Espíritu Santo?

¡No hay tiempo que perder! El devorador anda suelto; cuando venía de Beraca, en un semáforo había una camioneta con las ruedas para arriba y un auto abollado. ¿Tú estás listo para la muerte? Recientemente estuve en la India, y en la oficina central del ministerio que me invitó a predicar allí, había una mujer muy consagrada que servía a Dios; en estos días recibí un correo a través del que me hacían llegar la noticia de que esta hermana, hace poco, salió a hacer algo en una moto, la chocaron y murió. ¿Tú eres dueño del momento en que te vas a morir?

La pregunta es: ¿Qué voy a hacer con Jesús? ¿Seguiré esperando que pase algo o voy a tomar una decisión hoy? “Estoy esperando a ver qué pasa, porque en la iglesia me ha fallado mucha gente”. Yo no me refiero a la gente que te ha fallado, te hablo de Cristo. “Sí, pero duele. Un pastor me mintió y eso duele”. ¡Deja tus dolores! ¿Qué vas a hacer con Cristo? “¡Me falló el hombre!” Yo te pregunto: ¿Te falló Cristo?

Darwin creyó que Cristo le falló cuando su hija de diez años murió; él era de la idea de que los más fuertes continúan, no pensaba que si a Dios se le antojaba que su hija se muera a los diez años tenía todo el derecho. ¡Se ofendió con Él! ¡Se volvió contra la Biblia y contra  Dios!

Yo caculo, por la teoría de la evolución, que su hija debe haber sido muy débil. ¡Se murió por débil! ¡Que se mueran los feos, eso es lo que sugiere la teoría de la evolución! Es más, a la hija de Darwin no tendrían que haberla socorrido en su momento de enfermedad porque atenta contra la ley del más fuerte. ¡Toda una contradicción!

            CONCLUSIÓN

Contestemos la pregunta en dos partes. La primera es: ¿Qué estás haciendo con Cristo?  Y la segunda es: ¿Qué vas a hacer con Cristo? Conozco muchos creyentes con muchos años en la iglesia que tienen clarísimo lo que no quieren hacer, si Dios le pide pastorado, no, él siente ora cosa; si Dios le pide ir para allá, tampoco. ¿Qué quiere Dios de ti? “No se, pero estoy seguro de lo que no sé”. ¡Me tienen loco los creyentes que saben que no tienen que hacer nada! ¡Me desconciertan! “Esto no lo siento, esto tampoco” ¿Y qué vas a hacer? “Voy a orar, a ver qué me dice Dios”

“Me voy de la iglesia porque siento que aquí no tengo que estar más”. ¿A dónde te vas? “¡No se!” ¿Qué te ha dicho Dios? “¡Todavía nada!” ¿Pero qué vas a hacer? “¡Voy a orar!” ¿Por qué no te quedas y haces algo por Cristo mientras esperas la respuesta? “¡No, no, estoy convencido!” ¡Cara duras! ¡Hipócritas! “Voy a dejar el arado…” ¿Por qué? “Porque Dios me ha dicho que esta arado no…”

¿Qué estás haciendo con Cristo y qué vas a hacer con Él? Si estás inseguro, lo que necesitas es la llenura del Espíritu Santo. Él te impulsa y te mueve en la dirección de Dios, porque ya sabe lo que Él quiere. ¡El Espíritu Santo quiere tener libertad en ti! Pero si tú tienes el volante, ¿qué hará el Espíritu Santo? Si Él llega a apretar el acelerador, chocas en el próximo semáforo. El Espíritu Santo no puede hacer nada si tú tienes dominio y control de tu vida. ¡Tienes que entregarle a Jesús las riendas de tu existencia! ¡Tienes que pedirle perdón por tu inoperancia, por tu falta de frutos!

A muchos, Satanás los tiene adormecidos, ellos dicen: “Ya vamos a ver, algún día Dios me va a mostrar qué hacer…”

¡Me hace tan feliz ser de Cristo! ¡Que Darwin siga demostrando lo que quiera, que me saque todas las pipetas que él quiera, las matemáticas, la física y el Big Bang! ¡Yo creo en la inamovible palabra de Dios! “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” dijo Jesús en Marcos 13:31. ¡No podrán! ¡No podrá el ateísmo, el materialismo histórico, dialéctico y ateo, no podrá el laicismo hacerme retroceder de la fe que Dios ha puesto en mí!

Muchas personas me dicen que quieren hacer algo, creen que si hacen algo y encuentran un lugarcito para servir a Dios crecerán espiritualmente. ¡Pero lo que tú necesitas es ser lleno del Espíritu Santo! ¡Él no te dejará ser ocioso! A veces tienes la idea de que si no te dan un lugar en alguna parte, y esto es un error grosero, te sentirás frustrado porque no te lo dan.

¡El Espíritu Santo siempre te da un lugar, no te dejará estar ocioso! ¡No necesitas un cargo sino saber qué es lo que Dios quiere! El que te da el impulso en ese sentido es el Espíritu Santo, necesitas que Él llene las fibras más intimas de tu ser. Él puede hacer algo nuevo, algo distinto a todo lo que has vivido o te has imaginado. ¡Dios te puede llevar a donde menos has pensado!

¡Era necesario que Jesús padeciera y que se predicase este evangelio del reino para perdón de pecados en todas las naciones! ¡Y es necesario que tú seas lleno con el Espíritu Santo!

“Padre querido, toca donde quieras que llegue este mensaje, en el nombre de Jesús. ¡Toca los hogares con el poder de tu Espíritu, descienda tu fuego Dios mío! Vence nuestras barreras hoy, destruye nuestras ataduras hoy, derriba nuestros argumentos. ¡Toca Jesús! Que se rompa toda opresión del infierno sobre los creyentes y los no creyentes. ¡Diablo te ato y te echo fuera, te ordeno que sueltes las mentes, suelta ahora a las personas en el nombre de Jesús! ¡Te debilitas ahora espíritu agnóstico, espíritu ateo materialista! ¡Te debilitas ahora! ¡Espíritu de incredulidad te echo fuera de las vidas! ¡Espíritu de letargo, fuera en el nombre de Jesús! ¡Espíritu conformista, fuera en el nombre de Jesús! ¡Suelta las mentes diablo! Espíritu Santo, toca con tu gloria, mueve tu mano Señor, en el nombre de Jesús. Sean libres los oprimidos ahora, los espíritus apocados sean liberados ahora, en el nombre de Jesús. ¡Extiende tu mano Señor! ¡Este es el tiempo en que se levantan hombres y mujeres con el fuego del Espíritu Santo! En el nombre de Jesucristo hago esta oración, amén”.



b 24.46: Isaías 53.1–12.

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