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MENSAJES DEL CIELO

SEMANA DE VICTORIA

INTRODUCCIÓN

Estamos celebrando la semana más alta del año y es la Semana Santa. En algún momento, el gobierno en Uruguay ha querido cambiar el verdadero motivo de la celebración de Semana Santa y finalmente fue secularizada, presentando otras actividades y la llamaron semana de turismo, semana criolla, etc. ¡Pero yo digo que los cristianos estamos celebrando Semana Santa!

Alguien me escribió a mi página de Facebook: “Avísenle a éste, que acá en Uruguay no hay semana santa porque es un estado laico”. Hace dos mil años que en todas las naciones del mundo, incluida la República Oriental del Uruguay, es Semana Santa. Para nosotros es la semana más alta del año. Amamos a Jesús con pasión. Hace veinticinco años que estoy en Uruguay y nunca me tomé descanso en esta fecha porque considero más importante honrar a Jesús, quien se sacrificó por mí dando su vida y derramando su sangre para que yo sea perdonado y bendecido. Creo que el Señor se merece todo mi reconocimiento, toda mi adoración y mi gratitud porque Él me ha dado vida eterna. ¡Jesús me ha dado ganas de vivir! Mucha gente se toma esta semana de descanso y se van de vacaciones pero vuelven más cansados de lo que se fueron. Pero yo en Cristo tengo una paz que no encuentro en ninguna otra cosa.

LA HISTORIA EN CUATRO VERSÍCULOS

En el capítulo 9 del libro de Daniel encontramos una secuencia de cuatro versículos en los cuales están condensados más de dos mil quinientos años de historia. El ángel Gabriel se presenta ante Daniel y comienza a hablar con él. Daniel está ayunando, orando e intercediendo delante de Dios a favor de su pueblo que permanecía cautivo por casi setenta años. Estaba afligido en cilicio y ceniza. El cilicio eran unos sacos, tipo bolsas que se colocaban las personas que estaban muy afligidas para mostrar su dolor. El cilicio da mucho escozor. En eso estaba Daniel cuando se le presentó el ángel Gabriel con presteza y le dijo:

setenta semanas de daniel

En este cuadro leemos lo que el ángel Gabriel le dijo a Daniel. La preocupación de Daniel se suma a mi preocupación. “Señor, ¿qué vas a hacer con tu pueblo? ¿Finalmente se van a perder? Llevamos setenta años sin nación. Setenta años sin Jerusalén y sin santuario”. Daniel estaba preocupado, no por nosotros sino por su pueblo. El ángel le contesta específicamente a Daniel, y le dice que la visión que le traía tenía que ver con su pueblo y con su santa ciudad, también señala que en esas setenta semanas se terminará la prevaricación. La prevaricación es un pecado de obstinación, es una transgresión y rebelión que consiste en el hecho de que, conociendo la voluntad de Dios, conociendo su palabra y sabiendo que hay algo que el Señor no quiere, a sabiendas y con conocimiento yo transgredo la ley o la voluntad de Dios. No es un pecado que cometo por ignorancia sino que me revelo a conciencia contra lo que Dios quiere. El ángel le anuncia que en esas setenta semanas se va a terminar ese pecado y se va a expiar la iniquidad. O sea que la iniquidad será echada fuera; será echado fuera el mal para traer justicia perdurable. En algunas versiones se habla de justicia eterna.

El Señor nos mandó a orar que venga su reino y que se haga su voluntad como en el cielo también en la tierra. Y no hay justicia si no se establece el reino de los cielos en la tierra. ¡No hay justicia sin Dios! Su justicia es perdurable, es eterna. Luego, dice este pasaje de sellar la visión y la profecía. Esto significa que no habrá más visiones ni profecías; esto se terminará. Porque cuando termina el pecado y la iniquidad, cuando acaba la prevaricación, se termina el tiempo, y al hablar del tiempo del fin significa que no hay más tiempo. El tiempo es parte de la creación de Dios para nosotros que vivimos en el espacio tiempo, pero los días dejarán de ser. En la eternidad no hay tiempo; en la eternidad no hay pasado ni futuro sino el continuo presente.

Daniel estaba orando una cosa y el ángel le contestó otra muy grande. “Amado varón de Dios te voy a hacer entender y te daré una visión que abarca desde este momento en que estás hablando conmigo hasta que se termine todo”. En los cuatro versículos del capítulo 9 de Daniel: 24, 25, 26 y 27 se habla de los sucesos que acontecerán hasta el fin del mundo.

69 SEMANAS

69 semanas

Dice al ángel en Daniel 9: 25: “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos”. El ángel habló con Daniel aproximadamente 500 años antes del nacimiento de Jesús. ¿Qué significa esto de 7 semanas y 62 semanas? Son un total de 69 semanas identificadas en la imagen. Con color amarillo, en la línea horizontal superior las 7 semanas, y en naranja las 62 semanas. Esas 69 semanas significan 483 años. Los que entienden de este tema según el lenguaje hebreo, señalan que estas 70 semanas de Daniel son muy famosas ya que no hay un seminario en que este tema no se estudie. También afirman que esas 70 semanas significan, setenta grupos de siete y no son semanas de días sino de años; o sea que una semana equivale a siete años. Entonces, 69 semanas son 483 años (69 x 7). Hay 7 semanas y 62 semanas hasta el Mesías Príncipe (segunda línea vertical amarilla en la imagen).

El ángel le dijo a Daniel: “…se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos” (Daniel 9:25). Daniel y todo el pueblo de Israel fueron cautivos de los babilonios, de los medos y de los persas. En el libro de Nehemías capítulo 2 aparece el rey Artajerjes y Nehemías que era el copero del rey estaba muy triste porque se había enterado que Jerusalén estaba destruida, sus puertas estaban quemadas y sus muros derribados. Fue Nehemías quien consiguió el permiso del rey Artajerjes para reedificar la ciudad de Jerusalén, así esa orden fue dada por el rey Artajerjes y quien la logró fue Nehemías, lo que ocurrió en el año 445 A.C (primera línea vertical amarrilla de la figura).

Dice que hay 7 semanas más 62 hasta el Mesías Príncipe. Jesús nunca fue reconocido como el Mesías Príncipe mientras estuvo en la tierra, pero hubo un solo día que lo reconocieron como tal. Ese día fue cuando Jesús entró en Jerusalén y todos lo aclamaron. Sería en la celebración de Semana Santa el que se denomina “domingo de ramos”. Unos días antes de la crucifixión de Cristo, el Señor entró montado en un burro. Zacarías lo había profetizado: “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” (Zacarías 9:9). Y ese día coincide con lo que se le conoce como el domingo de ramos, o la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. La gente cortaba ramas de árboles y las echaban delante del Señor así como también echaban sus mantos en el camino y pasaba Jesús sobre el asno. Ahí fue cuando el burro dijo: “¡Qué importante que soy!”

Ahora, dice 7 semanas y 62 semanas. Yo no estudié que habrá pasado dentro de esas primeras siete semanas de la profecía. Posiblemente, desde que el ángel habló con Daniel pasaron siete años y sucedió lo de Nehemías y el rey Artajerjes. Tal vez se haya preparado en ese lapso todo lo que se iba a utilizar para la reconstrucción de la ciudad. Leemos en Daniel 9:26: “Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”. Después del Mesías príncipe se le quitará la vida al Mesías. Aquí dice que se va a edificar Jerusalén pero después dice que se le quitará la vida al Mesías y un príncipe que ha de venir volverá a destruir la ciudad; destruirá nuevamente el santuario y el templo. Todas estas cosas ocurrieron ya, porque murió el Mesías después de haber sido reconocido como Príncipe, a los pocos días lo crucificaron. Y después que fue crucificado, pocas décadas después, el general Tito, romano, destruyó Jerusalén y el templo. Aunque el general Tito quería conservar el templo como un trofeo, y que se transformara en un gran edificio romano, sus soldados habían escuchado rumores de que allí había oro escondido. Entonces desobedecieron la orden del general y comenzaron a destruir el templo, quitando piedra sobre piedra. Recordemos lo que Jesús le dijo a sus discípulos: “¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada”. Cuando los soldados llegaron bien abajo y ya no había piedras para sacar, descubrieron que no había oro.

¿Por qué te cuento todo esto? Porque lo que dice la Biblia es confiable y tal vez tú lo has leído muchas veces, sin embargo no entendías nada. Pero hoy estás entendiendo que el ángel Gabriel lo dijo y que siempre Dios cumple su palabra. Él es Dios y su gloria consiste en que el Señor anuncia las cosas antes que sucedan, para que cuando sucedan, los que creen en Él  se alegren y lo glorifiquen. El diablo tiene adivinos, él y sus demonios son adivinos, pero Dios te dice la verdad. ¡Él no necesita adivinar nada!

EL TIEMPO DE LOS GENTILES

La profecía de Daniel 9 llega hasta nuestros días. Los cuatro versículos hablan de los acontecimientos de Israel y de Jerusalén hasta el fin del mundo, pasando por nuestros días. “Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”. Israel sería destruida y el pueblo dispersado, y esto durará hasta el fin de las devastaciones. Ese período lleva dos mil años. Es como un paréntesis en la historia de las setenta semanas de Daniel. Porque esas setenta semanas tienen que ver con la historia del pueblo de Israel y de la ciudad santa de Israel. Pero durante dos mil años no hubo historia de Israel, el pueblo no estuvo al frente de Israel ni de Jerusalén. Por lo tanto, se trata de un paréntesis. En la primer figura, donde está la preposición “y” dentro de un circulo, ahí hay un bache, ese es el paréntesis. Hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Israel, creo yo, es el único pueblo que ha estado disperso y ha sido perseguido durante dos mil años sin tener una bandera, sin tener un himno nacional o un idioma, y sin tener un gobierno. Y en el año 1948, en un día se declaró la independencia y volvió a existir. ¡Esto es un milagro único en la historia del mundo!

Leemos en Daniel 9:27: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”. La otra semana está del otro lado de la “y”.  O sea, una semana o siete años. A la mitad de la semana, la mitad de los siete años, hará cesar el sacrificio y la ofrenda.

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En la segunda figura que vimos, donde se muestra el círculo que rodea la “y” en la primera imagen, aquí está ampliado y comprende un paréntesis, lo que sería la línea amarilla vertical tercera y la cuarta. En la primera línea vertical amarilla se representa la orden de edificar la ciudad, dada por el rey Artajerjes, año 445 A.C, hasta el Mesías Príncipe (segunda línea vertical amarilla). Dijo el ángel a Daniel: “Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías” (tercer línea amarilla vertical que tiene una cruz). Esto fue después de haberlo declarado Príncipe. Así que entre la tercera línea amarilla y la cuarta se cortan las 70 semanas y no sigue funcionando el reloj porque se produce un bache histórico que se conoce como “los tiempos de los gentiles”. Recuerda que la profecía es acerca de Israel y de Jerusalén (de tu pueblo y de tu santa ciudad). Pero, en el año 70 D.C es destruida la ciudad santa, se destruye el templo y no sigue la cronología porque el pueblo es dispersado y la Biblia señala que Israel es endurecido en parte hasta que la plenitud de los gentiles haya entrado (Romanos 11:25).

Según la palabra de Dios los judíos fueron endurecidos por causa de nosotros y Jesús dijo que el evangelio del reino sería predicado para testimonio a todas las naciones y después vendría el fin (la última semana). Hay varios versículos que hablan acerca de esto y uno lo encontramos en Romanos 11:25 cuando el apóstol Pablo dice: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles”. La plenitud de los gentiles significa, hasta el total de las personas de las naciones que están inscriptas en el libro de la vida para que entren al reino de Dios. En cualquier día de estos va a entrar el último gentil y cuando esto acontezca se terminará el tiempo de los gentiles o, según otra versión, los tiempos de las naciones.

Ya al final de su ministerio Jesús observa la ciudad de Jerusalén y se lamenta: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor”. (Lucas 13: 34 y 35) ¿Qué es eso de que la casa de Israel es dejada vacía? Que el Espíritu Santo se retira del pueblo y deja de ser su cobertura y su protección. El apóstol Juan dijo: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”. Y ante el rechazo del pueblo de Israel, de no haber aceptado, de no haber creído y de haber matado al Mesías, se produce una vaciedad que termina con la dispersión del pueblo de Israel en el año 70 D.C y que dura dos mil años. Mas las profecías declaran que Dios volverá a traer a su pueblo a su tierra de todas las naciones a donde fueron dispersados y que les va a hacer bien.

Cuando Dios comienza a traer de nuevo a Israel a su tierra se va terminando el tiempo de los gentiles o los tiempos de las naciones. Observando la segunda gráfica, en la línea blanca donde dice: 7 últimos años de la historia, vemos que en algún momento se volverá a activar el contador cronológico y cuando esto suceda quedarán sólo siete años antes del fin. Aunque todavía no se activó el reloj, no te duermas, porque en cualquier momento ocurrirá.

 

SEMANA 70

 

Entonces el ángel le dice a Daniel: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda…” (2ª figura donde señala las 7 semanas). En Israel, en la actualidad no hay sacrificios ni ofrendas, tampoco hay templo; en Israel no se hacen sacrificios porque se deben hacer en el altar del templo y los judíos ortodoxos están esperando construir el tercer templo. Hay un lugar en Israel llamado el Instituto del Templo que los turistas pueden visitar; y allí hay guardados en vitrinas todos los elementos que se necesitan para volver a ofrecer sacrificios y ofrendas. Entre esos elementos hay un candelabro de oro muy grande y otros utensilios. Hay ciento de miles de dólares invertidos en instrumentos de oro que serán usados en el templo cuando se construya. Nosotros estamos en ese paréntesis entre la tercera línea amarilla y la cuarta. Y no hay templo pero en algún momento se va a edificar. Habrá gozo y algarabía porque habrá sacerdotes y sacrificios de animales. Para ellos, la sangre de los animales es la que opera en el perdón de los pecados y durante dos mil años no ha habido perdón de pecados porque no han habido sacrificios, y no han habido sacrificios porque no hay altar. Y no ha habido altar porque no hay templo, pero lo van a construir. En cuanto se edifique el templo y haya un altar entonces vamos a estar en la última semana de la historia que son los últimos siete años de la historia de la humanidad. ¿Da miedo esto, no? A la mitad de la semana, es decir, a los tres años y medio, alguien va a suspender las ofrendas y los sacrificios; y es que se va a manifestar como dijo el apóstol Pablo: “…el inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Tesalonicenses 2:9). La Biblia dice que ese inicuo que va a gobernar el mundo, no va a reconocer a ningún Dios sino que se va a endiosar por sobre todos los dioses y se hará adorar. Daniel 9: 27 dice: “…Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”. ¿Qué se entiende por la palabra consumación? Cuando se consumó es cuando se terminó, o sea cuando llegue el fin.  El versículo 27 del libro de Daniel 9 dice: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos…” Israel firmará un pacto de paz pero Isaías señala que ese es un pacto con la muerte, porque a la mitad de los últimos siete años el firmador de ese pacto va a parar los sacrificios del templo y dice a Biblia que él se sentará en el templo como dios y se va a hacer adorar, pero no va a aceptar ninguna ofrenda y  ningún sacrificio al Dios del cielo. A la mitad de esos siete años, el anticristo se quitará la careta y se mostrará tal cual es, un emisario de satanás.

Habrás escuchado en varias oportunidades que se viene un gobierno mundial al que le llaman New World Order. Se está gestando un poder internacional que está por encima de las naciones, que domina a través de la economía o el dinero e impone leyes como la del aborto, la ideología de género entre otras cosas, que no forman parta de nuestra esencia o historia pero sí de este nuevo orden. Por ejemplo, en la que el hombre no es hombre ni la mujer es mujer, en la que el matrimonio no es matrimonio y la familia no es familia. Esto se está enseñando en las escuelas. Es un nuevo orden de cosas que definen a lo bueno como malo y a lo malo lo define como bueno. ¡Es el mundo del revés! Entonces a la mitad de los siete años, el anticristo, el dominador del mundo se va a dar a conocer hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador, lo que sería el juicio. Los versículos 24, 25, 26 y 27 del capítulo 9 de Daniel hablan de la historia desde 445 años A.C hasta el fin de los días.

Con todo esto que expuse quiero hacerte ver cuánto Dios nos ama y realmente, si escudriñamos las escrituras, si las estudiamos podremos entender cosas que el mundo no entiende. Cuando Israel firme un pacto con el anticristo se dispararán los últimos siete años y se termina el tiempo de gracia que habría sido estipulado para los gentiles.

Termina la historia cuando el ángel le enseña a Daniel lo que habrá de suceder a su pueblo y a su santa ciudad. ¿Qué es lo que sucederá? Se va a construir un templo, volverán a haber sacrificios pero luego el anticristo lo suspenderá. ¿Qué sucederá? Que en la consumación de los días, Cristo vendrá en las nubes. Desde que se firme un pacto con Israel y haya un estadista mundial hasta la segunda venida de Cristo habrá solo siete años. A esto se refería Jesús cuando dijo: “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”. Jesús declaró cuáles eran todas las cosas que iban a suceder.

Observemos a continuación la tercera figura:

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Aquí, Daniel 9:25 hace referencia a los tiempos de Nehemías. En esta figura podemos ver lo que expuse en la primera parte de la enseñanza que es la orden para edificar Jerusalén dada a Nehemías hasta el tiempo en que Jesús entró triunfal a la ciudad y fue aclamado por el pueblo como vemos a continuación en la cuarta imagen.

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Pasamos a la quinta figura y lo que está resaltado entre las dos líneas amarillas es el período que nosotros estamos viviendo, el de los gentiles y que también se da a llamar el tiempo de los gentiles.

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Me han enviado un video que mostraba a unos cristianos a los que una multitud de gente golpeaba con palos, los arrojaban al suelo y los pateaban. ¡Esto es tan duro! Tanto los golpeaban que quedaban atontados, entonces los arrojaban sobre unas ramas y les prendían fuego. Uno se pregunta, ¿puede haber tanta maldad? ¡Si se trata sólo de gente que ama a Jesús! Pero sí, hay mucha maldad. En Medio Oriente se matan más cristianos que judíos. Las últimas noticias nos muestran cómo hicieron explotar unas bombas en dos iglesias cristianas de Egipto. Todos los días están degollando cristianos. En el período de los siete años finales el odio a Jesucristo, a Dios, a toda religión y a los cristianos se incrementará. El escenario ya está listo porque las leyes que están surgiendo nos condenan por no aceptar los nuevos valores que se están imponiendo en la sociedad. Se nos tilda de retrógrados por no estar de acuerdo con el homosexualismo y dicen que difundimos el odio, pero yo hoy confieso que predico el amor de Jesús y declaro que la última palabra no la tienen los gobernantes del mundo, porque la última palabra la tiene Dios.

Hay una doctrina que habla de la inminencia de la segunda venida de Cristo, y desde niño me han enseñado que Jesús puede venir en cualquier momento y yo te digo que aún no viene el Señor. ¡Se tienen que cumplir primero las señales que Él ha manifestado! Siria siempre fue enemiga de Israel y es colindante con esta nación. Siria está unida al grupo de naciones que odian a Israel, también se encuentra Irán. Jordania tiene un tratado de paz y lo está respetando. Pero en general hay una gran cantidad de naciones árabes que quieren que Israel desaparezca, pero no lo harán desaparecer porque Dios ya los trajo a su tierra y después de tres mil años, el Señor ha cumplido su palabra de que los iba a plantar y nadie más los iba a mover de su tierra. No obstante hay profecías que tienen que ver con el hecho de que a Siria no le va a ir bien y así es, no le está yendo bien. En esa nación el gobierno está luchando contra unos rebeldes y éstos contra el gobierno; Rusia apoya al gobierno en tanto que Estados Unidos apoya a los rebeldes. Por otro lado está ISIS, el estado islámico que está destruyendo tanto a unos como a otros y las naciones miran lo que está aconteciendo con Siria. Si no me equivoco, más de ciento cincuenta mil personas han tenido que abandonar su tierra. ¡Las ciudades están destruidas! No hay servicios básicos y se siguen matando gente. El presidente de Estados Unidos Donald Trump ordenó que desde unos barcos de la marina Americana se dispararan cincuenta misiles con el fin de destruir un aeropuerto desde donde salieron supuestamente aviones del gobierno sirio que dispararon armas químicas sobre su pueblo. ¡Es un infierno! Y esto es sólo una muestra de lo que sucederá.

Una periodista árabe-israelí habla acerca de esta masacre en Siria como un holocausto y dice sentir vergüenza por lo que está sucediendo. La periodista dice lo siguiente: “En estos precisos momentos en la ciudad de Alepo en Siria, a sólo ocho horas de Tel-Aviv se está llevando a cabo un genocidio. ¿Saben qué? Permítanme ser más precisa. Es un Holocausto. Sí, un Holocausto. Quizás no queremos escucharlo o enfrentarnos a que en el siglo XXI, en la era de las redes sociales, en un mundo en el que podemos tener la información en la palma de la mano, donde podemos ver y escuchar a las víctimas y sus historias en tiempo real, nos quedamos quietos sin hacer nada mientras hay niños siendo masacrados cada hora. No me pregunten quien está bien y quién está mal, quiénes son los buenos y quiénes los malos porque nadie lo sabe y la verdad es que no importa. Lo que importa es que está ocurriendo ante nuestros ojos y nadie en Francia, Reino Unido, Alemania o Estados Unidos hace nada para detenerlo. ¿Quién marcha en las calles por los hombres y mujeres inocentes de Siria? ¿Quién grita por los niños? ¡Nadie! La ONU está celebrando reuniones de su Consejo de Seguridad y secándose las lágrimas cuando ven la imagen de un padre sujetando el cuerpo de su hija pequeña. Hay una palabra para eso: ¡Hipocresía! Yo soy árabe, musulmana, ciudadana del estado de Israel, pero también soy ciudadana del mundo y estoy avergonzada. Avergonzada como ser humano de que elijamos líderes incapaces, de unirnos en sus condenas y de actuar con fuerza. Me avergüenza que el mundo árabe sea secuestrado por terroristas y asesinos sin que hagamos nada. Me avergüenza que la mayoría pacífica de la humanidad sea irrelevante una vez más. ¿Necesitamos un recordatorio? Armenia, Bosnia, Darfour, Ruanda, la Segunda Guerra Mundial. No, no lo necesitamos. Albert Einstein dijo: El mundo no será destruido por quienes hacen el mal sino por aquellos que observan sin hacer nada”.

Delante de nuestros ojos, hace unos cinco o seis años está ocurriendo un holocausto en Siria y no hablemos del holocausto que viven los pobladores de África que tratan de escapar y se hunden en las aguas del Mediterráneo. Pero no quiero dejar pasar por alto el hecho de que Siria está pagando y ayudando a Hezbola que quiere destruir Israel, no me sorprende que Dios esté cumpliendo sus profecías y hay una profecía específica en Isaías 17 que dice así: “Profecía sobre Damasco. He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y será montón de ruinas. Las ciudades de Aroer están desamparadas, en majadas se convertirán; dormirán allí, y no habrá quien los espante. Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de Damasco; y lo que quede de Siria será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos”.

Damasco es la capital de Siria. En otra versión dice que Siria dejará de ser nación. Esto sucederá antes de las siete semanas de Daniel. No será en el periodo de los últimos siete años de la humanidad sino dentro del tiempo de las naciones. Lo que yo estuve viendo acerca de Siria en este último tiempo es escalofriante. El presidente sirio Bashar al-Asad envió aviones que arrojaron bombas químicas contra su propio pueblo, y esas armas químicas son destructivas. El presidente Donald Trump declaró que por causa de esas armas químicas la marina de Estados Unidos disparó cincuenta misiles contra un aeropuerto donde supuestamente salieron los aviones con esas armas. Para que tengamos una idea de lo que sucede a diario en Siria, hay un video que muestra cómo estas armas han afectado a varias personas en espacial a un niño que perdió su familia y también un hospital en donde los estaban atendiendo fue bombardeado. Un niño declara que estaba mirando los aviones y vio cómo un avión dejó caer un barril y un humo amarillo, entonces comenzó a toser. El niño cuenta que comenzaron a huir. La mujer que lo asistió le preguntó si sus hermanos estaban bien pero él dijo que no sabía dónde estaban ellos. Entonces, tosiendo, le pregunta a la mujer: “¿Me voy a morir señorita?” Y mientras el niño era atendido junto a otros más, bombardearon el hospital. Era el único que quedaba en esa zona en donde los niños eran asistidos. Las enfermeras sacaron rápido a los bebes de las incubadoras. Ya no quedan hospitales. ¿Sabes cuántas personas en el mundo ni se enteran de lo que está sucediendo? Por más fuertes que sean los videos hay que divulgarlos. Tú que ahora mismo estás en tu casa tranquilo no tienes idea lo que estas personas viven a diario.

Estados Unidos arroja bombas en Siria para defender a los rebeldes contra el gobierno porque aseguran que el gobierno es tirano. Rusia arroja bombas en Siria porque defiende al gobierno sirio. Estados Unidos tiene sus intereses y Rusia los suyos; y en medio está el estado islámico que mata a unos y a otros, y en medio de todo este lío está Hezbola que hace lo mismo. Y los muertos se cuentan por miles y decenas de miles. Quiero decirte que la justicia del hombre desata la justicia de Dios.

Las personas preguntan por qué Dios permite estas cosas. ¿Por qué tiene que morir un hombre bueno en manos de un hombre malo? Yo te digo que es la injusticia del hombre la que apresura la justicia de Dios. Se está acumulando ira para el día de la ira. Pero Dios no dejará esto así, el Señor va a actuar y le va a demandar al hombre y lo juzgará porque el hombre no es juez del hombre y mucho menos es dueño de la historia. La historia no la cuenta Trump ni Putin; no la cuenta ningún presidente de ninguna nación del mundo. ¡La verdad la cuenta Dios en su palabra! ¡Y lo que Él ha dicho que sucederá, sucederá!

 

CONCLUSIÓN

 

No te preocupes por la maldad ni por la injusticia que hay en las naciones, ocúpate de tu relación con Cristo y de formar parte de su ejército, aquellos que le creemos a Él. Hoy a través de este mensaje Dios te ha demostrado que Él no miente. Lo que dijo que iba a suceder sucedió y lo que falta por suceder acontecerá como Dios lo declaró. No es tan importante saber qué va a pasar en el mundo sino qué va a pasar conmigo. ¿Estoy en una relación correcta con Cristo? ¿Es Jesucristo mi Señor y Salvador? ¿Le he permitido a Dios que haga su voluntad en mi vida? ¿Le he abierto mi corazón a Jesús para que lo limpie y destruya lo que haya que destruir? Lo más importante no es lo que pasa con otros sino lo que sucederá contigo. Muchos correrán de aquí para allá, vagarán buscando consuelo o tratarán de llenar su alma con alguna cosa y encontrar satisfacción con algo. Yo te digo que en los tiempos que estamos viviendo, quien produce satisfacción es Dios.

En cuanto al video que muestra a cristianos que eran golpeados y quemados vivos, había una canción de fondo que la compuso un cristiano que también murió de forma similar. A él le decían que debía renunciar a su fe en Cristo y si se negaba  matarían a su esposa delante de sus ojos. Entonces comenzó a cantar una canción, que él mismo compuso, que dice así: “He decidido seguir a Cristo/// No vuelvo atrás, no vuelvo atrás”. Lo amenazaban con matar a su esposa y él seguía entonando la canción. Al final mataron a su esposa y le dijeron que le iban a perdonar la vida si él negaba a Jesús, pero el hombre cantaba: “He decidido seguir a Cristo. No vuelvo atrás, no vuelvo atrás. El Rey de gloria me ha transformado. No vuelvo atrás, no vuelvo atrás”. Y lo mataron.

Yo le pregunté a Dios: “Señor, ¿será que me quieres en ese país de África? ¿Será que podremos hacer algo más que orar?” Y es que ni siquiera oramos porque no estamos dispuestos a perder nada por Cristo. ¿Qué es lo que falta para que el fuego de Dios se encienda en nuestras vidas? ¿Verdaderamente le has dicho si al llamado de Dios a tu vida? ¿O estás muy cómodo en tu estudio o trabajo y no quieres que Dios te toque nada de eso que no quieres soltar? Este es un tiempo en que los cristianos van a mostrar lo que son capaces de pagar por la causa de Cristo. Si no estás seguro de pertenecer a Cristo y el Espíritu Santo te insiste en que tienes que consagrarte hoy, tienes que tomar una decisión importante.

Jesús entró sobre un pollino a Jerusalén un día como en el que se celebra domingo de ramos en Semana Santa, pero Él sabía que en unos días más las cosas iban a cambiar. Unos pocos días después, el mundo estaría gritando: “¡Crucifíquenle!” Pero su amor le hizo tomar la mejor decisión por mí y fue a la cruz porque le pareció un acto de amor pagar el precio con su vida por la salvación de muchos. ¡Entrégale tu corazón a Jesús! Hoy es un día de salvación. Dile a Jesús: “Padre Santo, vengo a ti en el nombre de Jesús confesando que necesito que me limpies, que me perdones y que seas a partir de hoy mi Señor y mi Salvador. Sé mi protector y mi sustentador. Tú diste tu vida por mí y yo ahora decido dar mi vida por ti. Tómame y úsame, Señor. Te doy gracias porque me has llamado y soy tu hijo. A partir de hoy su tu hijo, soy tu hija. Gracias te doy en el nombre de Jesús, amén”.

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