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Hay una realidad de la que debemos estar conscientes y es que Cristo nació para tomar la sustancia humana, y no se trata de una reencarnación sino de una encarnación; Jesús se hizo carne, se hizo un ser humano, con el objetivo de introducir en el mundo una nueva generación de seres humanos que ya no sean de la misma sustancia de la que se conoció hasta que Él vino. A partir de la muerte de Jesús surgió en el mundo una nueva generación de seres humanos y la tierra nunca más fue la misma. Porque los hombres y mujeres que vinieron a formar parte de la misma sustancia de Jesús, de su generación son quienes introdujeron el cristianismo en el imperio romano que estaba diseminado por el mundo y lo llevaron a todas partes. Y de ese grupo de creyentes surgieron naciones, surgió la civilización occidental y cristiana; es decir, un grupo de naciones que nacieron y se formaron con bases en los principios de la Biblia. Entre ellas están las naciones europeas, están las Américas desde Canadá hasta Tierra del Fuego, conformando una civilización que ha traído los avances tecnológicos más importantes del mundo, que llevó la ciencia a todas las demás civilizaciones, también las escuelas y universidades.
O sea que, el resultado de la venida de Jesucristo es grandioso, aunque lo quieran negar y aunque en Europa hayan introducido una carta magna donde ignoran las raíces cristianas; no pueden quitarse de encima el hecho de que gran parte del mundo ha sido impactado de tal manera que aún en las naciones en las que no se puede predicar el evangelio hay cristianos que dan su vida por Cristo. En esto quiero enfatizar, y es para que los creyentes vean la importancia del tema, por lo que quiero citar algunos versículos bíblicos.
Para que tomes conciencia, la simiente de Dios fecundó en el vientre de María, por esa causa, Jesús tiene simiente de ser humano, porque fue fecundado un óvulo humano, pero, Jesús es Dios y decimos que Él es Dios y es hombre. El término simiente, en su raíz, tiene el mismo origen que la palabra semilla y la palabra semen. No es irreverente decir que el semen de Dios tocó el óvulo de María. Es por esa causa que el ser que nació, que es Jesús, es distinto a todos los hombres que nacieron antes en el mundo, y Él se propuso dejar una simiente en la tierra. Jesús dijo: “24De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24).
1ª Pedro 1:23 dice: “23siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”. Y Juan 1:1 expresa: “1En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Era la palabra, ésta es la simiente incorruptible y Cristo es la palabra. ¡Él es la simiente incorruptible!
He predicado acerca del hecho de que Jesús se quiere multiplicar, Él no quiere gente que declare tener a Cristo, sino que Él quiere tener gente. No que lo tengas a Cristo sino que Él te tenga a ti. No que seas una persona que lleva a Cristo sino que Él te lleve. ¡No que sea tu naturaleza sino la de Cristo!
Una de las verdades de la Navidad es que Dios se encarnó en Jesucristo para que nosotros pidiéramos encarnar su Espíritu. Él se hizo hombre para que nosotros pudiésemos ser como Él. ¡Esta verdad se tiene que apoderar de tu vida! Tú no eres una persona con un Dios que te ayuda, eres un nuevo ser cuya simiente no es propia, ni la de tu padre, sino que eres un pesebre en donde Jesús ha nacido.
Cuando la palabra dice: “siendo renacidos de simiente incorruptible” significa que hemos sido renacidos por medio de Jesús, que el Señor nos ha embarazado con su Espíritu Santo. Si bien nosotros hemos nacido, ya no sirve eso, lo que importa es que hemos renacido.
El apóstol Pablo dice en Gálatas 4:19: “19Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros…” ¡Yo no quiero encontrarme contigo sino con Cristo! El mundo no necesita tener un encuentro contigo, necesita tener un encuentro con Cristo. Quien produce los grandes cambios, quien salva, quien regenera, quien perdona es Cristo, quien resucita, quien tiene poder para sanar y para liberar es Cristo.
Cristo vino una Navidad al mundo para mostrarnos un modelo de la clase de hombre que Dios quiere en la tierra. Dios no quiere un Cristo del cual supimos todo lo que hizo hace dos mil años sino que quiere un Cristo multiplicado en cada uno de nosotros, ese es el anhelo de Dios. Él no te quiere hablando, quiere que Cristo hable en ti, no te quiere mirando, quiere a Cristo mirando a través de ti.
Jesús se encarnó haciéndose hombre para que nosotros encarnemos la idea de que Él quiere que seamos como Él es. El Señor vino a sembrar una nueva generación de hombres y mujeres los cuales no son renacidos de carne y de sangre sino que son regenerados por el Espíritu de Dios. Y esa no es una generación de gente que no sabe qué hacer, que no sabe dónde está Dios, no es una generación de gente que se pregunta por qué Dios permite esto o lo otro, es una generación de gente que sabe dónde está plantada, sabe lo que tiene adentro y se identifica con Jesús hasta la mismísima muerte.
Deseo que Cristo sea encarnado, sea formado en ti. He llegado a la Navidad con muchas expectativas; creo que Cristo está trayendo nuevas revelaciones, que Dios está refrescando nuestra cabeza para que dejemos de pensar en pelotitas, arbolitos, pan dulce, y que meditemos en el extraordinario misterio que es Dios hecho hombre, para hacernos a la medida de la estatura de la plenitud de su Hijo.
Me llena de emoción saber que Cristo haya querido reproducirse en mí y de hecho ya se ha reproducido en mí, la simiente de Jesús está en mí. ¡Quiero que se vea en mí las obras de Jesús! ¡Yo anhelo eso para mi vida y para la tuya! No que sean personas con una mente inteligente, sabia, aguda, sino con la mente de Cristo. El apóstol Pablo le dijo a los Corintios: “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1ª Corintios 2:16).
Yo anhelo con todo mi corazón que a partir de esta Navidad sucedan cosas importantes en nuestros corazones, en nuestras mentes y emociones. Todas las noticias que he estado leyendo en este tiempo hablan acerca del caos económico en Europa, Estados Unidos y el mundo entero. Los grandes economistas del mundo pronostican que la cosa se va a poner fea para el año 2012, que las economías del mundo vienen en caída. Eso, yo ya lo sabía, ya lo he dicho. Tienen que ser sacudidas todas las economías del mundo para introducir en éste, un nuevo sistema económico. Lo he predicado muchas veces y se profetiza que el año 2012 será difícil para el mundo pero no será sí para el que tiene la mente de Cristo.
¡Tú no necesitas una mente despierta, necesitas la mente de Cristo! ¡No necesitas una mente inteligente, necesitas la mente de Cristo! Si crees que tienes una mente inteligente, despierta e intuitiva, no tienes nada porque la de Cristo es más inteligente, más despierta y más intuitiva. ¡Vienen tiempos en los que necesitamos tener la mente de Jesús!
Así como Jesús vino haciéndose de carne y hueso, tuvo un corazón de ser humano, sangre, ojos, manos como un ser humano, su anhelo es que nosotros tengamos ojos y manos como las de Él, y tengamos la mente como la de Él. Anhelo que te entren estos deseos y que tomemos en serio el evangelio. ¡Este es un tiempo que se requiere compromiso con Jesús!
Otro pasaje que habla de la multiplicación de Cristo en nosotros se encuentra en Romanos 8:29: “29Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”.
Yo tengo un Cristo que se declara mi hermano, Él es el primero entre muchos hermanos, es como yo y yo soy como Él. Se hizo como yo cuando vino a Belén y después me llamó para que yo me haga como Él. He sido predestinado, no para ser un hombre cristiano sino para ser uno como Cristo. Te hablo de la mismísima sustancia de Dios, el mismo ADN de Dios. Mi esposa y yo trajimos al mundo dos hijas y ellas tienen nuestro ADN, ahora nacerán nietos que tendrán mi ADN y el de mi esposa. Formamos una familia, y cuando yo me vaya de este mundo, mi ADN seguirá vigente por generaciones. Estamos ligados como familia por una fórmula increíble que se llama ADN. Ahora, en Cristo estamos ligados de la misma manera pero con una sustancia más contundente, espiritual, somos hermanos todos los cristianos por el hecho de que el ADN de Jesús está en nosotros, por eso hemos sido renacidos.
¿Has sido renacido? ¿Realmente eres otra persona? No que hayas cambiado un poquito sino que se trata de un cambio fundamental y trascendental en tu manera de ser, de ver, de hablar y en tu poder al hacer lo que debes hacer.
Nos predestinó para que fuésemos hechos conforme a la imagen de su hijo para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. ¡La encarnación de Jesús es un gran misterio! Dios le entregó la tierra al hombre para que la habite, la administre y señoree; y porque Dios es justo y lo que le dio al hombre no se lo entregará a un arcángel ni aun ángel, al ver que ningún ser humano podía tomar las riendas del planeta, Él se hizo hombre para vencer a Satanás y estando en esa condición, arrebatarle el poder para tomar el mando del planeta tierra y reinar, no con cualquiera sino con todos aquellos que tienen su mismo ADN.
Es un misterio que Dios haya tenido que hacerse hombre para tomar el control del planeta, ¿por qué? ¡Porque quiere que el hombre reine en el mundo! Por eso vino a tomar un pueblo para transformarlo en reyes y sacerdotes; y declara que la tierra es nuestra herencia. ¡No es herencia de los ateos, no es de los libres pensadores ni de los filósofos, no es de los poderosos de la tierra, de los que tienen grandes riquezas y dominios, la tierra es de los que son de Cristo! ¡Esa es nuestra herencia! ¡La tierra es nuestra! ¡Es la herencia de Dios para los que creen en Él!
Jesucristo vino a Belén a inaugurar una nueva era y no es la que todos enseñan por ahí; la única era que prevalecerá es la de Jesucristo. ¡No habrá otro poder! Vendrá un poder engañoso, un gobierno engañoso, pero Cristo le dará por la cabeza a ese poder y a ese gobierno, porque el reino y el honor le pertenecen a Él, la dignidad la tiene Él y el rey que tiene poder es Él. Reinarán juntamente con Jesús aquellos que se han identificado con Él, así como Él se identificó con los pecadores. Sufrió como un pecador siendo que no era pecador, para que éstos sean librados de sufrir la condenación eterna. Por eso la Navidad me despierta tanta gratitud. Yo adoro a Jesús y declaro que su nombre es el más dulce que existe en la tierra.
¡Quiero adorarte Jesús, quiero agradecerte, bendecirte, honrarte y darte la gloria!
Ofrécele a Jesús tu vida así como Él te ofreció la suya.
“Señor, no sólo queremos vivir una Navidad con Jesucristo en casa, queremos vivir una vida contigo en casa. No queremos tu paz sólo por esa noche, la queremos a cada momento. Queremos tu presencia siempre Señor, y queremos ver tu poder cada día, a cada instante. Hoy queremos declararte que, reconocemos que tú eres todo en nosotros, tú eres nuestra sabiduría y nuestra inteligencia, tú eres nuestra esperanza y nuestra paz. Te bendecimos y te adoramos, te glorificamos Jesús”.
Si hoy quieres consagrarte, si reconoces que estás lejos de la demanda que Jesús tiene sobre tu vida, si reconoces tu debilidad frente al pecado, frente a los problemas y circunstancias y necesitas ser renovado, si necesitas ser lleno de la presencia de Jesús, confiésale tu necesidad: “Padre amado, necesito ser lleno de tu Espíritu Santo. Reconozco que soy débil, que nada puedo hacer con mis propias fuerzas. ¡Lléname y úngeme en esta hora! En el nombre de Jesucristo hago esta oración, amén”.
ANEXOS: