Av. 8 de octubre 2335
Montevideo
WhatsApp:(+598) 095333330
El lema del último campamento de jóvenes que ha tenido lugar en Beraca es “Full HD – La vida en alta definición”. Full HD es la última tecnología que ha logrado hacer maravillas en lo que se refiere a video; HD significa High Definition o sea Alta Definición. De esa realidad hemos tomado ejemplo para aplicarla al campamento de jóvenes, señalando que también hay una Alta Definición en el orden espiritual, en la visión y en la vida.
La tecnología Full HD permite ver los detalles que con otro sistema no se podrían apreciar; se trata de una tecnología que tiene más pixeles, algo así como mil novecientos veinte por mil ochenta puntos que ayudan a definir más detalles, de tal manera que los defectos que no se veían con un sistema normal, con el Full HD se pueden ver. ¡Se ve mucho más y mejor que con la tecnología analógica! Claro que para esta tecnología nueva se necesita una buena visión, a un ciego no le sirve ni la anterior ni la actual.
Para poder entender bien el asunto, quiero contarte acerca de una discusión que he tenido por Facebook con una chica, la que me escribió contándome que estaba muy mal, y me manifestó que Dios se había olvidado de ella. Yo recuerdo que hace años atrás ella fue una adolescente feliz, se sentaba en la primera fila en la iglesia y con una pandereta alababa a Dios. ¡Me daba una alegría tremenda verla con su pandereta! La joven me contó que sentía cómo el fuego de Dios la tocaba pero que ahora no lo siente más; era una chica feliz pero ahora ya no, lo que me pone muy triste, porque ella era amiga de mi hija y de otras chicas que han crecido en la iglesia. Esta joven se apartó del Señor y perdió la calidad de vida. Puso en Facebook un comentario que me molestó mucho. El caso es que ella se ha alejado de la iglesia, volvió pero otra vez se fue. ¡Está mal, el pecado la tiene atada! Entonces, comentó que la última vez que asistió a la iglesia notó que ésta no era la misma y agregó: “Ya no hay ese fervor como cuando yo tocaba la pandereta” y puso entre signos de interrogación: “¿Dónde está mi iglesia? Luego me dijo: “Perdone que lo moleste, pero me he quedado sin iglesia”. Yo me enojé por causa de ese comentario y le contesté: “La verdad es que me molestas y mucho. La que se fue y se metió en el pecado eres tú. Los que antes predicábamos en la iglesia seguimos ahí, los que teníamos gozo cuando tú tocabas la pandereta continuamos con el mismo gozo, predicamos como antes y bautizamos gente, la única que falta es la de la pandereta”. Le dije más: “Tu pecado te ha llevado a publicar en Facebook las fotos que he podido ver y esas no son precisamente las de una mujer que anda buscando a Dios porque si realmente estuvieras buscando a Dios ya hubieras encontrado una iglesia más ungida que la nuestra”. La enfrenté con su pecado y le dije: “¡No estás viendo bien las cosas!” A los pocos días me responde: “Perdóneme apóstol, la verdad es que todo lo que escribí, estaba mal. Ese comentario lo escribí cuando estaba drogada”.
El pecado te quita la visión, no te deja ver ni entender. Las ataduras con las que el diablo liga a las personas sean creyentes o no, les ciega el entendimiento, lo que da como resultado que la visión se opaque. ¡Pero necesitamos ver las cosas en la verdadera dimensión, que es la de Dios! ¡Necesitamos una mirada penetrante que nos ayude a ver la realidad de las cosas tal cual Dios la ve! No podemos ver de acuerdo a nuestro corazón porque la Biblia dice: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9) No sé si los animales tienen corazón pero de ser así, su corazón es mejor que el de las personas. ¡Si los mosquitos tienen corazón, éste es mejor que el del hombre!
El corazón del hombre fue vendido al pecado. Jeremías 17:9 dice: ¿Quién lo conocerá? No hay ser humano que pueda conocer su propio corazón, ni tampoco entiende hacia dónde va éste. “…Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo…” (Jeremías 17:5) Esto se puede parafrasear: “Maldito el que humanamente, carnalmente quiere entender las cosas”. ¿Quién conocerá el corazón del hombre? Y la respuesta de Dios es: “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jeremías 17:10). Así que si tú quieres saber cómo eres, no te mires al espejo, mejor dile a Dios: Señor, muéstrame quien soy yo, enséñame la realidad de mi corazón”.
Resulta pues, que esta chica, desde su pecado o desde su ceguera, quiere ver y juzgar a la iglesia, al pastor y a los hermanos. ¡Necesitas una visión de Alta Definición! ¡Esa visión existe y Dios se la quiere dar a los creyentes para que éstos puedan ver las cosas en su verdadera dimensión!
NECESITAS QUE DIOS TE ALUMBRE
¿Cuántas mujeres han sido engañadas por su visión y se han enamorado de un hombre, del que, aunque le decían que era un sapo, ella lo veía como un príncipe? ¡El padre y la madre insisten que ese hombre es un sapo pero ella no quiere escuchar porque está enamorada! Hasta el pastor le dice que no se meta porque es un sapo, pero ella lo hace igual. Al tiempo, vuelve llorando y dando la razón a todos los que le decían que era un sapo.
La falta de visión te lleva a no ver ni entender en dónde te estás metiendo. Tener una mala visión, es decir, ver mal las cosas, te lleva a tomar decisiones equivocadas y no te permite tener una vida Full HD. ¡Necesitas que Dios te alumbre y no que tus sentimientos, tu mente o tú razón lo hagan!
Mientras trabajamos en Monte Beraca, nosotros, los pastores, observamos a los chicos que nos ayudan. Había allí un adolescente, sobrino de una hermana que vive en la comunidad; ella nos había pedido autorización para tenerlo allí por unos días. El chico no es creyente y le gustaban todas las chicas del lugar, andaba con ellas para arriba y para abajo y todos los pastores nos percatamos de ello. Nosotros veíamos lo que otros no, muchos pensaban que era un lindo chico, amigable, pero a los pastores, Dios nos ha dado una visión Full HD; es por eso que les aguamos la fiesta a algunos que nos vienen a decir que están enamorados, porque vemos más allá de lo que otros no ven. Pero esta visión, no es sólo para pastores, sino también para todos los creyentes.
Surgió un comentario, y fue que ese joven quiso besar a una niña de once años, ella no quiso y él se le fue encima. Mi hija menor lo buscó para echarlo de Beraca y yo lo mandé a llamar para lo mismo. Cuando llegó a donde yo estaba, nos pusimos a conversar y como vi que estaba acongojado, le dije que le íbamos a dar otra oportunidad, así que le permití quedarse en Beraca, pero le advertí que lo estaríamos observando. El chico me manisfestó que se sentía perseguido y me argumentaba que él era inocente, que lo único que quería es hacer amistad con las chicas. Terminamos de conversar y se va a hacer a sus cosas pero a las horas volvió y me dijo: “Tengo que ser sincero con usted, estoy enamorado”. ¡No vaya a ser de la de once años! pensé. Pero no era ella, estaba enamorado de una chica de doce. Le pregunté: “¿Cómo estás tan seguro de que te enamoraste?” Y me responde que la chica también está enamorada de él. “¿Cómo sabes eso?” “¡Ella se me declaró!”, me contestó. Nosotros no le creíamos porque veíamos que la chica tenía una carita de “mosquita muerta” y asegurábamos que era imposible que ella se le haya declarado. Él insistía que era verdad, entonces mandamos a llamar a la chica. Cuando viene le dije: “Él nos confesó que te le declaraste”. “Bueno, sí pero no…” me responde la joven y agrega: “Yo le dije que me gustaba, que sentía algo por él, pero no sé si eso significa que estoy enamorada”. “¡Yo estaba en lo cierto!” interrumpe el chico. “Yo sólo le dije que quería ser su amigo”, agrega ella. Entonces le pregunto a la chica: “¿A todos tus amigos les dices que sientes algo por ellos?” ¡Él dijo que sentía algo por ella y la chica también nos declaró que sentía algo por el chico! Es la idiotez que comenten todos los que no saben si están enamorados, entonces como no saben lo que les pasa, manifiestan que sienten algo. Cuando vienen diciéndome que sienten algo por alguien, enseguida los detengo y les digo: “¡No estás enamorado así que no embromes más!”
A ella le dije que era una necia, con doce años de edad se estaba metiendo con un chico más grande que ella, al que le gustaban todas. “Yo no lo vi con todas las chicas” me contradice ella. “Bueno, le dije, te quiero contar, que hace unos días quiso besar a una niña de once años, fulanita de tal”. ¡Ella se sorprendió e inmediatamente me dijo que no quería saber nada más con él! Después de varios manoseos y de haber quedado con las huellas digitales del chico marcadas por todos lados, se había dado cuenta que no era de Dios lo que ella sentía por él. ¡Qué triste! ¡Es una niña de doce años! Hablamos con ella, la ayudamos, una chica preciosa que no tiene papá ni mamá y se había criado en un orfanato. Le explicamos que nosotros estábamos para ayudarla, para defenderla y darle consejos; al final entendió y se hizo amiga nuestra. Le dije que si ella nos buscaba, la ayudaríamos a tomar decisiones para que no le suceda igual que con sus padres, además de otras cosas que ha tenido que sufrir y que ahora no vienen al caso. ¡Ella sintió que contaba con alguien que la podía ayudar a ver mejor las cosas! ¡Si no hubiéramos interferido, se metía con el pibe!
Así, hay gente que se mete en negocios, en matrimonios y tantas otras cosas en las que nunca debió hacerlo. Siempre cuento de una hermana que me declaró: “Pastor, he descubierto que por veinte años he dormido con un demonio. De verdad que está endemoniado y yo no lo sabía” ¡Estaba enojadísima con el demonio con el que había tenido relaciones sexuales por veinte años! Está bien, el marido era un endemoniado pero ella era una estúpida. ¡Veinte años tardó en darse cuenta que dormía con un demonio! ¿Tu crees que esa es la clase de vida que Jesús vino a darnos cuando dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”? ¡No! ¡No es una vida de errores!
Una mujer me dijo: “Si Dios existe y es tan bueno como dicen, Él tiene que hacer tal y cual cosa”. ¡Yo me espanté! Resulta que ella era filósofa y me señaló que la filosofía de Sartre la tenía mal. ¡Te tiene mal Sartre! ¡Yo te voy a dar con la palabra de Dios! ¡Mira si Dios tiene que hacer lo que tú quieres o te parece, si es que es Dios según tú, y si es que existe! ¡De ninguna manera!
Comencemos por creer que primeramente Él es Dios, que es sabio, justo y bueno; es mi amigo y es mi Padre. ¡Comencemos por ahí! No dejemos que ningún demonio de Sartre o cualquier otro nos den una visión incorrecta. “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas…” dijo Jesús.
EL EJEMPLO DE NATANAEL: DE SISTEMA ANALÓGICO A FULL HD
Leemos en Juan 1: 44 y 45: “44Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. 45Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret”. En palabras actuales, Felipe estaba diciendo: “Hemos encontrado al Mesías, hemos encontrado a aquel a quien nuestro pueblo ha esperado por dos mil años. Hemos encontrado a aquel de quien habló Moisés y los profetas. ¡Está aquí! ¡Es el hijo de José!” Y Natanael, con una tecnología Analógica, no la Full HD, se guiaba por lo que habían declarado por años los fariseos; ellos enseñaban que de Nazaret no podía salir nada bueno, ni profeta, ni sacerdote, ¡nada! Entonces, él como loro repitió: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” Él no tenía una visión profunda, más bien estaba contaminado con la visión que otros tenían y declaraban. Natanael creía lo que creía todo el mundo creía, que de Nazaret no podía salir nada bueno. Entonces Felipe le dijo: “¡Ven y ve!”
Señala la Biblia en Juan 1:47: “47Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. Jesús no declaró esto como un halago, tampoco pretendió pasarle la mano por las espaldas para ganárselo; Jesús sabía que Natanael era un hombre íntegro y que no había engaño en él. Y seguimos leyendo en Juan 1:48: “48Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. ¡Cómo podía ser que Jesús conociera a Natanael si no eran amigos, ni siquiera se habían relacionado antes! ¡Jesús, sólo miró a Natanael!
Se dice que hay hombres que tienen una mirada penetrante, que miran a una mujer y la desnudan, pero no se trata de eso a lo que me refiero, se trata de la visión de Jesús. Es como cuando habló con la mujer samaritana a la que mandó a buscar a su esposo pero ella le respondió que no tenía esposo: “17Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; 18porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. 19Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta (Juan 4:17 19). Jesús tiene visión Full High Definition. ¡Él sí que te mira y te ve desnudo! No necesitas ir con argumentos delante de nadie porque Jesús ya sabe todo de ti antes de que digas nada, y es que te ha visto como a Natanael debajo de la higuera. ¡Te vio y ya está, no necesitas más! ¡Esa es la visión que Dios quiere darte!
Una buena visión te lleva a tomar buenas decisiones, lo que a la postre, te lleva a una buena vida. Hay demasiados creyentes que están esperando esa buena vida que Jesús les ha ofrecido, pero no saben ver ni decidir, no saben qué hacer porque no tienen la visión que se necesita para alcanzar esa vida. ¡Jesús quiere cambiar tu visión y te quiere dar esa clase de vida que estás esperando! ¡Una vida de gozo, de paz, no de fracaso, sino de victoria en victoria y de gloria en gloria! Jesús sabe el motivo por el que te trajo al mundo, y sabe también lo que te está enseñando. Tú no sabes para qué has venido, pero Jesús ha venido para cambiarte la visión y así poder disfrutar de esa vida abundante que te ha prometido.
¡El Señor te ama y anhela que tengas la misma visión que Él! No se trata de cualquier visión sino de la misma que Él tiene porque Dios ha derramado su Espíritu Santo sobre los creyentes, el cual es el Espíritu de Cristo para que los creyentes miren, piensen y hagan como Él.
Cuando Natanael escuchó lo que Jesús declaró, enseguida respondió: “…Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel” (Juan 1:49). Primero había dicho que de Nazaret no podía salir nada bueno. ¡¿Qué pasó con este hombre?! ¡Esa declaración es la primera, en el Nuevo Testamento, de alguien que confiesa que Jesús es el Rey de Israel y que es el Hijo de Dios! Y esto lo apreciamos en el capítulo uno del evangelio según San Juan; Jesús aún no estaba desarrollando su ministerio, Él recién estaba eligiendo a sus discípulos. Antes de que Jesús hiciera grandes cosas, ya, Natanael, supo que Jesús era el Rey de Israel, aquel de quien los profetas habían hablado. No necesitó muchas explicaciones, tuvo un contacto mínimo con el Señor, fue una pequeña conversación y salió de su boca una declaración de fe. ¡Tuvo una visión que nadie había tenido! Todos creían que Jesús era como cualquier otra persona de carne y hueso, otros lo veían como un gran profeta, pero el Señor era más que eso: ¡Jesús era el Hijo de Dios en la tierra!
Cuando Pedro dijo: “68… Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:68 y 69), ya llevaba un buen tiempo viviendo con Jesús, y ya había presenciado muchos milagros como la multiplicación de los panes y los peces, ya había aprendido muchas cosas del Señor, pero Natanael recibió en un instante una visión extraordinaria.
¿Quieres tener tú una visión así? ¡Hoy Dios te limpiará los ojos! Señala la Biblia que si tu ojo está en luz, todo tu cuerpo está en luz. ¡Tu vida entera estará en luz si tu visión está en luz!
En el capítulo 2 de Juan sucede algo que llama la atención respecto a la visión de Jesús: “23Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. 24Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, 25y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Juan 2:23 al 25). “¡Hola Maestro! ¿Qué tal Maestro? ¡Te quiero mucho! ¡Qué tremendo lo que has hecho!” Jesús no se fiaba de ninguno porque los conocía a todos, no necesitaba andar indagando de dónde venían, quiénes eran sus padres y por lo que han pasado. ¡No! ¡Él miraba a las personas y las conocía! Cuando dice que Jesús sabía lo que había en el hombre significa que Él veía si había un demonio de lujuria, de falsa humildad, de hipocresía, sabía si había timidez, temor, amargura, resentimiento. ¡Jesús conoce lo que hay en el hombre!
Cuando hay amargura, uno puede ver a través de ésta, como sucedió con la joven que mencioné, ella se drogó y comenzó a despotricar en contra de la iglesia pero reconoció que estuvo mal y me pidió perdón. Es que cuando sales del efecto de tu pecado, tu visión es distinta. ¡Cuando el pecado es limpiado, la persona comienza a ver bien!
Esto es para mostrarte cómo ve Jesús, y el Señor pretende que veas como Él ve. La Biblia señala: “13Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13). ¡Tú no serás engañado sino que sabrás la verdad antes y no después! ¡No serás engañado porque tienes la visión antes del mal y no después!
Volviendo a Juan 1:50 y 51 leemos: “50Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. 51Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”. Jesús estaba diciendo: “¡A ustedes les voy a cambiar la visión! ¡Si baja algún ángel, o si sube ustedes lo verán!” ¿Cómo hago yo para tener esa visión? ¿Cómo hago para ver como vio Natanael? Jesús le aseguró a Natanael que vería cosas más grandes y también te lo promete a ti. ¡Verás cosas más grandes de las que has visto!
“¿Cómo hago para tener esa visión para que mi esposo no me engañe? ¡Ya me he casado con varios hombres!” Siempre cuento de un evangelista que quería trabajar conmigo; cuando llegó, se presentó y me contó de su trayectoria. Según él, había conquistado el mundo entero, y después me enteré que se había casado unas diez veces. Él me hablaba de la unción, del fuego, que la gente se caía al suelo cuando él predicaba. Este hombre quería ser parte de mi equipo pastoral pero le dije: “Me han comentado que te has casado como diez veces”. “No he tenido suerte con las mujeres” me contesta y agrega: “Me han salido todas mal” ¡En vez de reconocer que es un gil de cuarta y que no sabe lo que ve ni con quién se mete, anda diciendo que todas las mujeres le salieron mal! ¡Si no sabes con qué mujer te metiste, no te quiero de evangelista! No sabe con quien se casó y al poco tiempo dice: “Padre, la desecho, me salió mala, mándame otra”.
CONCLUSIÓN
¿Cómo haces para tener una visión Full HD? Juan 1:50 dice: “50Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás”. Dicho de otra manera: “Por cuánto creíste, te prometo que vas a ver más cosas”. ¡A aquel que cree en Cristo le alumbra la luz del mundo! ¡Es una cuestión de fe! La fe te lleva a ver, ésta es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve; es otra clase de visión que te lleva a la dimensión de Dios. Si tú puedes creer en la palabra que Dios trajo a tu vida, hoy recibirás una nueva visión, entenderás mejor lo que sucede en tu casa, o por qué te metes en deudas, podrás entender mejor por qué no puedes arreglar los problemas que tienes con tu suegra. Entenderás mejor cómo guiar a tus hijos, o cómo llevarte con la iglesia y con el pastor. ¡Dios te hará ver!
Si puedes creer como lo hizo Natanael, estás en condiciones de ver mejor, estás listo para que Dios cambie tu visión. Dios quiere cambiarte la visión para que no seas un fracaso, para que no lo avergüences hablando, pensando y haciendo sandeces. ¡Por amor de su nombre, Dios te quiere cambiar la visión, para que no lo dejes mal!
Personas que sienten temores, no pueden ejercer fe, por lo tanto carecen de visión. El temor te da una visión y la fe te da otra. El temor te hace incapaz, incrédulo, te debilita, te hace cobarde; el temor se enseñorea de ti. Si es que tienes temores, deberás renunciar a ellos ahora porque no puedes decir que tienes fe si éste te domina. Gente que duda, no puede tener fe, por lo tanto carece de visión, porque la duda te ciega el entendimiento, te da inseguridad, entonces, quien está inseguro, no puede tener fe ni visión, porque la fe te da seguridad. ¡Tienes que renunciar a ese sentimiento de inseguridad ahora! La inseguridad, el temor y la duda son cosas que no pueden habitar en ti, porque quien tiene fe no teme, no duda y está seguro.
¿Estás conciente de que Dios hoy quiere romper las ataduras del temor, de la duda o la inseguridad en ti? ¡Esos yugos del infierno caerán ahora! La unción del Espíritu Santo, hará que el yugo de la duda, de la inseguridad, de la incredulidad y del temor se pudran. ¡¡Yo te digo que si puedes creer, cosas mayores que las que has visto verás a partir de hoy!!
ANEXOS: