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Este mensaje también podríamos titularlo: Emociones que matan. En todo el sentido de la palabra, hay emociones que son tóxicas, y que llegan a ser con el tiempo, fatales. Decimos que son emociones tóxicas, porque algunas de ellas que producen en nuestro cuerpo reacciones químicas, que afectan nuestros tejidos y nuestros órganos.
El Salmo 31, versículo 9 y siguientes dice: “Ten misericordia de mi, oh JHVH, porque estoy en angustia. (El salmista tiene angustia, lo cual es una emoción, un sentimiento) Mis ojos, mi alma y mis entrañas están consumidos de tristeza. (El salmista también tiene tristeza) Mi vida se ha agotado en tristeza, y mis años en suspiros. A causa de mi iniquidad (o sea, a causa de esto) mi vigor ha decaído, y se consumen mis huesos”. (Versión La Biblia Textual)
Tengo un amigo muy querido, un cardiólogo estudioso de todo lo que tiene que ver con el corazón y el sistema circulatorio, el Dr. Juan Antonio Tripolone, que ya ha venido a Uruguay en alguna oportunidad y dio charlas en siete lugares importantes de Montevideo. Este hombre de Dios ha hecho unos estudios muy interesantes que llevan al conocimiento de cómo determinados sentimientos, o determinadas emociones afectan el sistema cardiovascular. Una de las charlas que disertó, llevó por título: “La depresión como factor de riesgo en eventos cardiovasculares”. También, el año pasado presentó 23 estudios en el Congreso Argentino de Cardiología, de los cuales 20 han sido publicados en revistas de Ciencias y asimismo presentará 4 investigaciones científicas en el próximo Congreso Mundial de Cardiología. Todos los estudios se refieren a las enfermedades que se desarrollan en el cuerpo por causa de las emociones que afectan a la persona, como el odio, la ansiedad, la tristeza, la angustia y el temor. Cuando alguien va al cardiólogo a hacerse un chequeo, los médicos comienzan a estudiar las válvulas, las arterias para ver dónde está el problema. Pero este médico dice que no sólo hay que sanar el problema cardiovascular existente sino también sanar su interior; el paciente va a volver a tener otro problema cardiovascular si no se le tratan sus problemas del alma. Es necesario conocer cuál es su situación familiar, si tiene circunstancias de estrés en particular, porque los sentimientos que tenemos, generan dentro de nuestro organismo reacciones químicas. Nuestras emociones liberan sustancias que circulan por nuestros huesos, por nuestras venas y arterias, afectando los tejidos y los órganos. De esto no se sabía mucho, pero se hablaba bastante hace cuatro o cinco décadas atrás, cuando se hacía mención a las enfermedades psicosomáticas. Hoy en día esto es un hecho tan notable, al punto que los científicos conocen cuáles son las sustancias que se liberan cuando se padecen determinadas emociones. Por ejemplo, si tienes temor, miedo, liberas una hormona llamada “adrenalina”. Cuando el cerebro detecta el temor, envía unas señales al cuerpo, de modo que el organismo genera adrenalina. Ahora, es necesaria la adrenalina en un caso de temor, pero en el caso de que vivas con temores, la adrenalina se comienza a comportar como una droga dentro del organismo, y luego de un tiempo no puedes vivir sin tu temor y sin la adrenalina que éste genera. ¡Estarás comportando como un drogadicto creyéndote que eres un buen creyente! Tú dices, “nunca he fumado ni me he drogado”; sin embargo, por causa de tus temores eres un drogadicto y no puedes vivir sin esa droga.
El estrés y otras emociones hacen que en el organismo se liberen también otras hormonas; una de ellas se llama “cortisol” y otra se denomina “norepirefrina”. Yo había escuchado que el cigarrillo tenía más de mil sustancias tóxicas. ¡Pero tener miedo es tan nocivo como fumar! Porque el miedo dispara más de mil cuatrocientas reacciones químicas, activando más de treinta hormonas; si te enfrentas a un león, liberar un poco de hormonas no te hará daño, pero si vives en temor, adquieres una enfermedad fatal. Por eso el nombre del mensaje, “emociones tóxicas” porque estas sustancias como el “cortisol”, la “norepirefrina” y tantos otros como la “adrenalina” comienzan a trabajar dentro nuestro y generan enfermedades mortales; por ejemplo el cortisol, inhibe el calcio, el magnesio y el potasio en los huesos, de modo que la falta de esos elementos provoca el surgimiento de enfermedades en los huesos, como la osteoporosis, que es una enfermedad del tipo psicosomático. Cuando estamos diciendo que hay emociones tóxicas que se convierten en emociones fatales, decimos que se transforman en enfermedades que necesitan del block quirúrgico, o tratamientos químicos como el cáncer. Posiblemente estés desarrollando un cáncer y no lo sabes, a consecuencia de tus emociones tóxicas, pero, ¡Dios quiere librarte de estas emociones, que son emociones negativas!
Las emociones negativas están prohibidas en la Biblia. Por ejemplo, la Biblia prohíbe odiar y temer. Tú dices: “¿Por qué Dios no puedo tener temor? ¡Porque es malo y porque es pecado tener una emoción que te domine en ese sentido! Cuando estoy predicando, le veo la cara de angustia de algunas personas, porque algunos tienen la tristeza, la impotencia y la frustración dibujadas en la cara. Cuando viene la gente a la iglesia, yo quiero que canten, que alaben y que adoren a Dios, que puedan sonreír. Hago chistes porque me gusta hacerlos sonreír. ¿Sabes que la risa trae sanidad? Hay estudios que hablan a acerca de esto. ¡Perola Bibliaya la había dicho! Hay científicos que piensan que nuestra fe es algo obsoleto, algo extrañísimo y antiguo, del siglo XV. ¡Pero la Biblia ya ha hablado de estas cosas antes que la ciencia! Yo le doy gloria a Dios, porque Él a través de su palabra me ha enseñado que hay sentimientos que me enferman pero también hay sentimientos que me sanan. Porque así como hay sentimientos que son fatales y tóxicos, hay sentimientos que me bendicen y me sanan y uno de ellos es el gozo del Señor. ¡Cuando alguien tiene gozo, tiene salud en su cuerpo!
Los científicos dicen que la hostilidad presenta mayor riesgo de enfermedad cardiovascular que el fumar y el colesterol. Si tu eres hostil, no es necesario que fumes o que bebas alcohol… ¡de todas maneras estás generando una enfermedad cardiovascular! Lo que sientes hoy en tus emociones, se transformará en lo que sentirá tu cuerpo mañana y lo que sientes hoy en tu cuerpo es el resultado de lo que ha sentido un tiempo atrás, tu corazón y tu mente. ¡Las emociones tienen que ver con el corazón y con la mente! Hay aún un agravante y es el hecho de que el cerebro no distingue entre eventos recientes y eventos del pasado. Es común que una persona se estremezca cuando recuerda un hecho tal como ocurrió. Conozco abuelas de sesenta y setenta años que cuando se les ha hablado del tema del abuso sexual se estremecían como cuando sufrieron el abuso ocurrido hace más de treinta años. El cerebro no distingue entre un hecho reciente y un hecho del pasado. Cuando el pasado viene al presente y la memoria recuerda un hecho que produce angustia, amargura o tristeza, entonces el cerebro manda las señales correspondientes y se produce la liberación de estas sustancias tóxicas, aunque ya el hecho haya pasado hace mucho tiempo. No se quién nos enseñó que “el tiempo lo cura todo”. ¡El tiempo no sana las heridas! ¡Estos sentimientos dañinos son un pecado dentro de nosotros que deben ser confesados, perdonados y liberados!
El que odia es esclavo del odio, y no se puede liberar del odio; lo que necesita es que Cristo te perdone, te limpie y te libre. Tú debes confesar estas emociones negativas, fatales, que enferman el cuerpo. Si te pasó algo en tu niñez, y lo recuerdas, es como que vuelves a vivir esa misma circunstancia, y esas sustancias se liberan en tu cuerpo cada vez que te acuerdas. ¿Has visto esas mujeres que llevan el prontuario del marido? El marido se arrodilla y le dice: “Te pido por favor que me perdones todo, te prometo que nunca más te voy a fallar”. Entonces la mujer le dice: “Bueno te perdono”, ¡pero hasta la próxima discusión! En la siguiente reyerta saca de nuevo todo el prontuario y le dice: ¿Te acordás en la luna de miel lo que me hiciste? Llevan 40 años de casados; entonces cada vez que ella recuerda lo que el marido le hizo en la luna de miel o antes de la luna de miel, ese resentimiento dentro del corazón, está enfermando a esa señora.
“¿Cómo hago?”, dicen algunos, “¡yo quiero perdonar pero no puedo!” Otros me han dicho: “Pastor, yo la perdoné a mi señora pero no se qué pasa”. Cuando lo mira mal, otra vez le viene el recuerdo y el pensamiento. ¡Lo que tú necesitas es que Cristo reine en tu corazón! Dice la Biblia: “De modo que si alguno es nueva criatura en Cristo, las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas” (Versión La Biblia Textual – 2ª Corintios 5:17). Hay cristianos que todavía no han experimentado esta verdad bíblica. ¡Hay cristianos que tienen odio y resentimiento en su corazón! Si tú quieres bendición tienes que perdonar. “Yo no puedo perdonar a mi papá”, me dicen algunos. Es verdad, tú no puedes, porque el único que te puede liberar de las ataduras es Cristo. Dice la Biblia que el que hace pecado es esclavo del pecado. El que odia nunca se va a liberar del odio, porque el odio es pecado y es una esclavitud. ¡Lo que necesitas es arrepentirte, venir a Cristo y pedirle perdón por tus pecados! El te va a cubrir con su sangre preciosa, y te va a librar del azote del odio, del resentimiento, de la amargura, de la tristeza.
Generalmente los sentimientos se asocian al dolor. La gente dice: “Lo que me dijo, me causó mucho dolor”. La gente asocia las circunstancias con el dolor. ¡Pero Dios quiere sanar tu alma! Si Dios no sana tu alma, tu cuerpo está en peligro junto con tu alma. Dios te ama y te quiere dar otro sentir, el sentir de Cristo. En realidad hay otras cosas que él quiere poner, y que no pueden entrar si estás lleno de lo que tienes. La Biblia habla de la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento. También dice: “Por nada estéis afanosos” (Filipenses 4:6) ¡Por nada!
El otro problema es: ¿Por qué te estresa, te entristece y te angustia algo? Aquí hay un problema de percepción. El problema no está fuera de ti, sino dentro de ti. ¡El problema eres tú! Las heridas más grandes que tenemos tienen que ver con las personas que más amamos y más cerca de nosotros están.
Pero también, lo que a una persona le angustia a otra no le angustia. Recientemente una hermana me dijo: “Pastor, estoy angustiada, estoy mal, porque mi marido me ha dicho que yo me acuesto con usted. Yo le dije: “¿Y tú te has acostado conmigo?” ¡No pastor! ¿Entonces por qué te angustias y por qué lloras? Lo que a ti te angustia, a otro no le angustia. El retener adentro un sentimiento negativo tiene que ver con la manera en que tú percibes tus circunstancias. A su vez, viene otra mujer y me dice: “Pastor, mi marido me dice que yo me acosté con usted, pobrecito, me dio risa, ¡voy a orar por él!” ¡Así que si tú tienes angustia o amargura es porque la quieres tener! Hay gente que se aferra a la amargura, a la tristeza, tienen un montón de excusas para retener la tristeza.
Lo importante no es lo que sucede fuera de ti, sino lo que sucede dentro de ti. Si la paz de Dios está en ti, ¿qué circunstancia puede causarte amargura? Su tú sabes que eres un hijo de Dios, ¿qué podrá causarte tristeza? Si sabes que tienes perdón de pecados y vida eterna, ¿qué te va a causar depresión, angustia, afán y ansiedad? Una mujer se puede estresar cuando tiene que hacer una cena para cuatro personas, ¡en ese momento no la podes ni siquiera llamar! Pero hay otros que hacen comida para cuatrocientas personas y ello les resulta algo muy agradable. ¿Te das cuenta que no es lo que está afuera de ti sino dentro de ti? Para mí fue una experiencia tremenda hacer una paella para 150 personas en el casamiento de mi hija Vivi; me saqué el traje de fiesta, me puse la ropa de cocinero y fue para mí un honor y una alegría tremenda hacer esa paella. ¡Tu amargura, tu impotencia y frustración están allí, porque no las has querido dejar ir!
Filipenses 4:6 dice: “Por nada estéis angustiados, antes bien, por la oración y la súplica, en todo sean conocidas ante Dios vuestras peticiones con acción de gracias” (Versión La Biblia Textual). Cuando le entregas al Señor todas esas ansiedades y sentimientos negativos, Dios toma tu carga y te da a cambio su paz la cual guarda tu corazón (tus sentimientos) y tus pensamientos. Cuando esos sentimientos se van, entonces tus huesos, tus órganos, tu sistema circulatorio, comienzan a funcionar mejor. Hay sentimientos que inhiben el sistema inmunológico. Así que te puedes enfermar y morir de cualquier enfermedad, porque un sentimiento te inhibió el sistema inmunológico y no se pudo defender de un resfrío. Nadie vive sus emociones solamente en la mente y en el corazón, las vive también en su cuerpo. Por lo tanto el perdón de Dios trae sanidad. Los estudiosos dicen que la ansiedad produce síntomas en el sistema circulatorio, provoca el síndrome de colon irritable, produce úlceras y disminuye la función inmunológica.
El Salmo 22:11-14 dice: “No te alejes de mi, porque la angustia está cerca, porque no hay quien ayude. Me han rodeado muchos toros, fuertes toros de Basan me han cercado. Abren su boca contra mí, como león voraz y rugiente. Estoy siendo derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntan…” (Versión La Biblia Textual). ¿Por qué tiene angustia el salmista? ¡Porque hay gente que habla de él! Yo se que las heridas más grandes de tu vida tienen que ver con algo que dijeron de ti. Si yo no hubiera superado esto de que hablen y digan cosas de mi, hace rato que estaría en el cementerio. El temor entra por ejemplo, a través de alguna película, o de alguna otra circunstancia por medio de la que le abriste la puerta. ¡El temor no puede entrar si no le abres la puerta! Está bien que algunos provocan el temor sobre ti, pero todo está fuera de ti mientras tú permanezcas en la fortaleza que es Cristo. Jesús dijo a los creyentes: “He aquí Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin de los siglos” (Mateo 28:20 – Versión La Biblia Textual). Al que se olvida de estas promesas, le viene la angustia, la depresión y el temor.
Salmos 22:13-14 dice: “Abren su boca contra mi, como león voraz y rugiente. Estoy siendo derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntan, mi corazón se me ha vuelto como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas”. (Versión La Biblia Textual). Los científicos han descubierto que los órganos, las entrañas y los huesos se enferman por los sentimientos. Así que si te duelen los huesos, o tienes osteoporosis, es probable que le tengas que pedir perdón al Señor por albergar esos sentimientos. Salmos 31:9-10 dice: “Ten misericordia de mí, oh JHVH, porque estoy en angustia. Mis ojos, mi alma y mis entrañas están consumidos de tristeza. Mi vida se ha agotado en tristeza, y mis años en suspiros. A causa de mi iniquidad mi vigor ha decaído, y se consumen mis huesos”. (Versión La Biblia Textual).
Quiero compartir contigo los sentimientos que vienen cuando se hace presente el Señor. Proverbios 17:22 afirma: “El corazón alegre es una buena medicina, pero el espíritu quebrantado seca los huesos.” (Versión La Biblia Textual) ¡Esto es una verdad literal! Los científicos están descubriendo que la Biblia tenía razón. Se han estudiado los músculos de la cara que se ejercitan cuando alguien se ríe y se llegó a la conclusión que la risa es una gran medicina para el cuerpo. Salmos 51:7 dice: “¡Purifícame con hisopo y seré limpio, lávame, y quedare más blanco que la nieve! ¡Hazme oír gozo y alegría, y regocíjense los huesos que abatiste! ¡Aparta tu rostro de mis pecados, y borra mis iniquidades!” (Versión La Biblia Textual)
¡La amargura ataca los huesos! Esos sentimientos fatales, producen dolor de espalda, de cabeza, aumentan la presión, producen trombosis en las arterias, hacen trabajar al doble el corazón, fatigan las válvulas, destruyen los riñones. Lo que te ofrece Cristo, es hacerse cargo de tus ansiedades, temores angustias, resentimientos y temores. Ya sabes que tú solo no puedes, pero también sabes que Cristo perdona y libera. ¡Dios cambia en alegría tu tristeza! El consuelo de Dios trae paz y seguridad. Que habite Jesús por la fe en tu corazón a partir de esta hora, que seas libre de las ataduras de estos sentimientos negativos. ¡Dios pondrá paz en tu corazón, no mañana, sino ahora! Cristo puede perdonarte y librarte en esta hora. ¿Has querido perdonar y olvidar pero no has podido? Pídele perdón a Dios por no haberlo hecho, te perdonará y te dará poder para perdonar. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y te llenará con su presencia, experimentarás el perdón de tus pecados y una nueva fuerza para vivir. No podías acercarte a algún pariente ni abrazarlo, pero ahora irás y te acercarás a ese pariente como si nunca pasó nada, ¡porque Dios te llenará de amor!
El amor de Dios que lo puede todo, cambiará tu vida y tus relaciones. Una hermana querida de la iglesia, vivía en amargura continua y con un resentimiento tremendo porque su madre le ha dicho que era “una negra asquerosa, inmunda, que daba asco”. Ella no tenía cómo digerir lo que su madre le decía, no sabía cómo afrontar todo eso, y llegó a creer que lo que la madre le decía era verdad. Así que se crió con esa amargura y con ese resentimiento, pero un día oyó de este Cristo que predicamos que la cautivó con su amor, perdonó sus pecados y le cambió la vida. ¡Isabel es un testimonio viviente del amor de Jesús! ¿Tienes el convencimiento de que debes pedirle perdón a Dios por esos sentimientos tóxicos, por esas emociones fatales? ¿Quieres librarte de la enfermedad y de la muerte? ¿Qué hay en tu corazón que estorba el hecho de que Cristo no pueda sentarse en el trono de tu vida?La Bibliadice que si le entregas a Señor tus cargas, él las tomará. Él se esta acercando a ti, acércate a él.
¡Señor, hay personas que necesitan perdonar a otros! ¡Quita la amargura y la tristeza! ¡Perdona los pecados y libera a los cautivos! A ti Señor sea la gloria y la honra, en el nombre de Jesús, amen.
ANEXOS: