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Leemos en Isaías 60:1 y 2: “1Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. 2Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria”. Gloria, tiene que ver con luz, pero no una luz cualquiera. Gloria es una luz muy grande y fuerte. ¡Uruguay y el mundo están necesitando ver la gloria de Dios en la vida de los creyentes! Nosotros tenemos para dar un mensaje mejor que el que da el mundo. ¿Tú has oído un mensaje que levante muertos? ¡Sí, el evangelio!
El evangelio tiene el poder de quitar la amargura y poner dulzura, tiene el poder para sacar la tristeza y poner alegría. ¡Es un mensaje extraordinario! El mensaje del evangelio nos dice que nuestros pecados pueden ser perdonados por la fe en la sangre preciosa de Jesús. La Biblia señala que el pecado es el aguijón de la muerte y éste domina sobre los hombres por causa de que éstos erraron al blanco, pero el evangelio es la buena noticia de Dios, la que declara que Cristo perdona pecados, los limpia, trae resurrección y libra de la muerte. ¡Me fascina predicar el evangelio porque puedo ver cómo les cambia la cara a las personas!
Yo, con veinte años de edad, en la flor de la vida me preguntaba: ¿Para qué vivo, para qué estudio y para qué trabajo? Me había enamorado de Marta y ella no quería saber nada conmigo. Entonces yo decía: ¿Qué sentido tiene la vida? Pero el evangelio vino a mí con las palabras que yo estaba necesitando cuando me sentía fracasado. Yo estaba como esas plantitas que parecen muertas, a las que habría que arrancar y plantar otra en su lugar. Sucede en Monte Beraca que me preguntan si arrancan la planta que está marchita y ponen una más bonita, pero yo me niego y les pido que no la saquen aún, sino que la rieguen. ¡Le echan agua y la plantita revive! ¡Se pone tan linda! Cuando yo predico estoy regando y hoy lo estoy haciendo sobre tu corazón, te estoy dando el mejor mensaje que existe sobre la faz de la tierra; el mensaje de la paz. ¡El mundo no sabe qué hacer para tener paz! ¡No saben qué arma inventar para lograr la paz! Las noticias de hoy nos informan que Chile se está por retirar de La Haya porque tiene problemas con Bolivia y Perú. Israel ha mostrado al mundo un arma nueva con rayo láser, capaz de derribar aviones, misiles, destruir barcos y matar mucha gente, y todo esto, para conquistar la paz.
Al mensaje del evangelio se le llama también el evangelio de la paz. Porque la paz está en Dios y viene de Él. Pero, las noticias del mundo no nos producen paz. ¡Ya no se puede ir a un cumpleaños de quince! Un chico de dieciséis años de edad, acudió a una fiesta de cumpleaños, y en determinado momento se presentaron unos jóvenes preguntando por él, y cuando lo encontraron, lo mataron a sangre fría.
Si quieres llenarte de depresión, angustia e impotencia, mira los noticieros, lee las noticias en los diarios, escucha el informe en la radio. Ahí podrás ver sangre que corre, políticos que estafan, etc. Ahora, si quieres llenarte de fe, lee las noticias de la Biblia. ¡¡Si quieres esperanza y paz lee las noticias de la Biblia!!
De la palabra de Dios yo he recibido fe por lo tanto camino en fe y seguro en la vida. Yo tengo una seguridad que no me atribuyo a mi mismo, me la ha dado Dios. El día que yo ya no sirva a Dios, que no lo ame más y ya no le tenga temor perderé esa condición de hombre de fe, de persona segura. Pero yo no la perderé porque nunca me voy a apartar de Dios ni de su palabra. Todos los días atiendo gente que se aparta de Dios y no estima su palabra. De ellos aprendo que no me debo apartar. Tú tienes que tener temor de Dios porque entonces te irá bien. La palabra de Dios será tu comida y tu bebida. Tu fuerza vendrá de la palabra de Dios y de su presencia.
SÓLO DIOS TIENE BUENAS NOTICIAS
Quiero compartir contigo un versículo bíblico que compartí con los niños al finalizar el campamento infantil en Beraca y se encuentra en Isaías 52:7: “7¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!”
Alegres nuevas serían, noticias felices. ¿Dónde vas a encontrar noticias felices? ¿Quieres recibirlas? ¡No prendas el televisor! ¡Busca en la palabra de Dios! Busca un siervo de Dios que sea espiritual y te hable, entonces tendrás buenas noticias.
Agradezco a Dios que en estos veinte y tantos años que estoy en Uruguay, el diablo, aunque quiso, no ha logrado amargarme. ¡Ha hecho de todo para angustiarme pero no ha podido! ¡Qué bendición es poder pararme frente a la congregación y sonreírles! ¡Diablo no has podido amargarme, no me has quitado la esperanza ni la fe! ¡Soy el hombre más feliz del mundo! Y cuando predico el evangelio siembro paz, esperanza y fe. ¡La gente recibe y es edificada! ¡El mundo está necesitando esto! “7¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!” ¡Gloria a Dios!
Sión estaba rodeado de enemigos. Era una fortaleza que había en aquel entonces, la más alta en Jerusalén. Hoy es la explanada donde está edificada la mezquita de la discordia. Sión era la fortaleza de Jerusalén. Es como que le dijeran: “Jerusalén, estás rodeada de enemigos pero alégrate porque tu Dios reina”. “Jerusalén, ¿tienes problemas? ¡Alégrate porque tu Dios reina!” Juancito, ¿tu suegra está viviendo contigo? ¡Alégrate, tu Dios reina! ¿Te quedaste sin dinero? ¡No te hagas problema! ¡Alégrate porque tu Dios reina! ¿Estás enfermo? ¡No temas! ¡Tu Dios reina! ¡Dios no ha perdido el control en el planeta Tierra, ni el control de la humanidad! ¡Dios sabe a dónde va y yo voy detrás de Él!
¡Se necesita gente que lleve noticias alegres! Se necesitan personas portadoras de paz. Atendí una abuela que viajó desde el interior del país porque tiene un nieto en terapia intensiva. Ella llegó angustiada y gemía. Después de hablar un rato con la abuela, se calmó. Le hablé de la palabra de Dios, oré por ella y así hago con muchos que llegan angustiados. Al finalizar se ponen la mano en el pecho y me dicen: “¡Gracias pastor por sus palabras y la oración! ¡Ahora me siento mejor! ¡Tengo paz!” La abuela me buscó para que yo orara por su pariente pero que primero le dije iba a orar por ella.
Hay mujeres que vienen para que yo ore por su esposo y me dicen: “Pastor ore por mi marido a ver si Dios lo cambia”. Y me empiezan a contar todo lo que hace el esposo, entonces yo les digo que primero voy a orar por ellas. ¡Qué lindo es cuando hablo con alguien y veo que después de un rato, la paz que yo tengo se le pegó a esa persona! ¡La esperanza que yo tengo, ahora la tiene la otra persona!
¡El mundo te necesita! El mundo necesita tener la paz, la esperanza y la fe que supuestamente tú posees por ser cristiano. ¡No hay nada que logre perturbar a un cristiano que ha entendido el valor y el poder del evangelio! Si tienes algún macumbero tocándote el tambor en el techo de tu casa, dile a tu cónyuge: “¡No te aflijas! ¡Dios reina!”
Señala la Biblia que el hombre de bien no tiene temor de malas noticias (Salmos 112:7). El temor aflige a muchos pero no al verdadero creyente, porque el perfecto amor echa fuera el temor. ¡Mira qué mensaje tremendo para predicarle al mundo!
Señala la Biblia que Dios envió su palabra y los sanó. Irás y le dirás a un enfermo: “Aquí vengo con la palabra de Dios. Te voy a rociar con su palabra y Dios te librará de tu enfermedad”. ¡Es una noticia hermosa! ¡El evangelio es la mejor noticia que existe en el mundo! No hay nada que emita un mensaje que produzca paz como el evangelio y no hay mensaje que libere a las personas como lo hace el evangelio. Por eso, Dios señala en su palabra, que son hermosos los pies sobre los montes de los que traen buenas noticias.
Hoy en día las noticias nos llegan a través de Internet, pero en aquel entonces llegaban a través de los pies. En la Biblia se menciona a los atalayas; cuando éstos veían llegar a alguien decían: “Esa es la manera de caminar de fulano de tal y por la forma en que viene, trae buenas noticias”. Ya, el atalaya, por la manera de correr de la persona se daba cuenta que hubo victoria en la guerra. ¡Por la manera de correr del creyente vemos si hay victoria o no en su vida!
¡Bendigo a Dios por el mensaje del evangelio! ¡Lo bendigo porque el evangelio es su noticia! El evangelio ha levantado a miles de personas. Pero mi esperanza y te lo quiero contar, como declaró Martin L. King: “Tengo un sueño”, mi sueño es que se levantarán cientos de personas en Uruguay que tendrán fuego adentro. El fuego de Dios se les meterá en la médula de los huesos y no lo van a poder resistir. ¡Un impulso del cielo los hará salir para llevar el evangelio de poder, de salvación y de paz a la gente!
La realización del campamento Beraca Kid`s nos ha dado mucho trabajo. Tuvimos que trasladar en ómnibus entre setecientos y ochocientos niños desde sus hogares hasta Beraca y desde Beraca a sus hogares, todos los días. ¡Una tarea tremenda! Por causa del mal clima tuvimos que cambiar la temática e hicimos un campamento flotante. No podíamos hospedar a los niños en las carpas por las lluvias intensas, y porque además estaba todo humedecido de la semana anterior. Algunos padres se quejaron y surgieron toda clase de inconvenientes. Pero sobrellevamos los problemas y les alegramos la vida a los niños. ¡Ellos corrían a saludarnos! ¡Cómo te devuelven el amor que les das! ¡Qué lindos son!
Una mujer me escribió desde Argentina la semana anterior al campamento, diciéndome que tenía una sobrina de doce años de edad que vive en Uruguay y era muy depresiva, lo que la ha llevado a cortarse los brazos varias veces. Ella me preguntó si podíamos hacer algo por su sobrina y yo le informé acerca del campamento de niños. Le pregunté si era posible que los padres la autorizaran a participar de esa actividad y de ser así yo la becaba. Ellos estuvieron de acuerdo, entonces mandamos un matrimonio a buscar a la niña y la trajimos al campamento. Como a los dos días me acordé de que esa niña estaba en Beraca y la mandé a buscar. Allá venía saltando, alegre y feliz. Le pregunto cómo la estaba pasando y me dijo: “¡Esto está de más! ¡La estoy pasando bomba!” Le pregunté por qué se cortó los brazos y me contó que fue por causa del bullying. Como es gordita, en la escuela se burlaban de ella. También me dijo que su papá se impacienta con ella y no la aguanta demasiado. Ella se acercaba pero sabía que no iba a recibir un abrazo de él y éste le decía que estaba ocupado, etc. Con la mamá sucedía algo parecido. Yo le seguía haciendo preguntas y mientras conversábamos la notaba inquieta, entonces, en un momento me dijo: “Perdoname, ¿podemos dejar la charla por hoy? Es que quiero ir a jugar con mis amigas”. ¡La dejé ir a disfrutar! ¡Ese es el poder del evangelio! Esa niña volverá a un lugar negativo y contrario, que le querrá volver a sembrar amargura o lo que fuere, pero ella ya sabe donde hay luz. ¡Esa niña sabe que el evangelio es la esperanza!
Las noticias que recibimos de los niños nos dicen que más que nunca están siendo abusados sexualmente. ¡No son valorados! ¡No son amados! Seiscientos mil adolescentes se suicidan en el mundo cada año; chicos entre trece y veintiocho años de edad. Trescientos mil de esos se quitan la vida por causa del bullying, una persecución demoníaca de compañeros de estudio sobre una chica o un chico porque es muy flaco/a, muy gordo/a, etc. Siempre hay alguien que acosa, y hay una víctima; pero siempre hay un grupito que son los que se divierten y alientan esta actividad demoníaca que termina en suicidio. También se hace usando videos y fotos eróticas que se suben a la Web, de chicos y chicas que inadvertidamente practican cosas que no convienen sin darse cuenta que eso puede estar viéndose en las redes sociales. ¡Eso produce suicidio!
¡No se escuchan buenas noticias en el mundo! El mundo no te quiere y te voy a decir por qué; el mundo no te quiere porque Dios te ha creado. Quiere rebajarte a la mínima expresión para que tú no sientas valor de ti mismo y quiere menospreciarte hasta lo sumo, de tal manera que tú mismo te menosprecies y no conozcas el valor que tienes delante de los ojos de Dios. ¡El Señor te ha creado y para Él tú tienes mucho valor! ¡Para Dios eres importante!
Fuimos bendecidos con esto de que los niños iban al campamento y regresaban a sus hogares. En campamentos anteriores, llegaba el día sábado y al finalizar le contaban a su familia lo que vivieron en la semana pero en esta oportunidad, todos los días contaban lo que habían escuchado y experimentado. ¡Muchos padres nos han agradecido por todo lo que hemos sembrado en sus hijos!
Una niña, por tres meses guardó un dibujito que hizo para mí y estaba ansiosa por verme para poder entregármelo. Cuando estuvo en Beraca le comunicó a su maestra lo que quería hacer y ésta la trajo a donde yo estaba. Cuando me lo entregó, la abracé y la bendije. Esa niña se fue a su casa y les dijo a sus padres: “Márquez me miró, recibió mi dibujo y me dio un beso”. ¡Estaba feliz! Los papás me agradecían por lo que yo había hecho, pero ¿qué hice yo? ¡Recibí un dibujito! ¡Es que con tan poca cosa se hace feliz a un niño! ¡No es necesario gastar mucho dinero para hacer feliz a un niño! Hay que tener un corazón dadivoso y amoroso para ellos. ¡Me encanta ver a los niños felices!
También, en la semana del campamento, me estaba afeitando en el baño con la puerta abierta, y tenía espuma de afeitar en la cara. Entonces, se asoma mi nieta y me mira admirada, como si me dijera: “¡Yo también quiero!” Ahí nomás le puse espuma de afeitar a ella y le saqué fotos. ¡Ella se miraba y veía que tenía espuma como el abuelo! ¡No es caro hacer feliz a un niño!
Predico este mensaje porque tengo un sueño. Un día ya no voy a estar más pero esos niños a quienes hoy les estamos alegrando la vida van a bendecir Uruguay y el mundo. ¡Estoy sembrando para el futuro!
Dios te quiere transformar hoy en un sembrador, en una sembradora. ¡Siembra esperanza y paz en los niños! Claro, si tú no tienes temores, puedes ayudar a un niño a que no los tenga. Tú tienes que estar exento de temores y de dudas; exento de incredulidades y de depresión.
“Pastor, ore por mi hija. ¡Es muy nerviosa!” ¡Tú quieres que ore por tu hija y tomas pastillas para los nervios! Primero voy a orar por ti. ¡Cómo quieres que tu hija no esté nerviosa! Si tú tienes paz en el corazón, tu hija va a experimentar la paz. En cambio si tú tienes temores, tu hijo o tu hija tendrán temores. Si tienes alegría, tus hijos serán alegres. El niño es feliz porque su papá es feliz. Y el mundo necesita niños felices y con paz. Los niños no sólo necesitan alimento; el alimento más importante que pueden tener es la fe y la esperanza de los padres y la ausencia de dudas, temores e incredulidad de éstos. ¡Tú hoy te tienes que llenar de esperanza y de fe! Hoy tienes que recibir el evangelio de Jesucristo en tu corazón. “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, dijo el Señor. La vida abundante de Jesús es contagiosa, si lo quieres te contagiarás de fe, de esperanza y de gozo.
De esos pies que llevan la esperanza, que llevan la paz y las buenas noticias; las noticias de salvación, Dios dice: “Hermosos son los pies sobre los montes de aquel que trae buenas noticias”. Mi sueño consiste –y oro a Dios por ello- en que si Marta, yo y mis dos hijas que llegamos solitos a Uruguay y en veinticuatro años hemos bendecido tantos matrimonios, tantas familias y tantas vidas, que en este tiempo se levanten cincuenta o cien que hagan lo que mi familia y yo estamos haciendo, entonces conquistaremos Uruguay y el mundo. Y no es que yo me lleno la boca diciéndolo, sino que cada día recibo comentarios de gente que me dice: “Márquez, gracias por lo que predicó”, “Gracias por bendecirnos”. ¡Cuánta gente hemos bendecido! ¡Cuántos han salido de la amargura, de la tristeza, de la frustración y yo clamo Señor! ¡Cree esto y declara que Dios lo puede hacer contigo! Anhela hacer la voluntad de Dios y desea ser la mejor influencia para los demás, desea ser una bendición para niños y grandes. ¡Pídele a Dios que te tome en sus manos y te use!
¡Tengo un sueño! Para mí, los campamentos no son cualquier cosa porque un campamento me marcó para toda mi vida. Me escribe en Facebook un muchacho, hijo de un amigo, que se fue a vivir a Estados Unidos hace veinte años y no supe más nada de él. Su hijo me pone lo siguiente: “Le escribo porque mi papá siempre me ha hablado de usted”. Lamentablemente me enteré que mi amigo abandonó su familia. Como él siempre le habló a su hijo de mí, el joven se quería relacionar conmigo y yo acepté con gusto. Pero cuando me fijo, el mensaje tenía como fecha, diciembre de dos mil doce. De todas formas le escribí y me respondió enseguida. Yo le dije: “Los hijos de mis amigos amados, son tan amados como mis amigos”. ¿Quién es el padre de este chico? ¡El maestro que tuve en un campamento en el cual participé cuando tenía ocho años de edad! Yo he contado que jamás lo olvidé. Él iba y venía con todos nosotros de la mano, como hacen hoy los maestros del campamento Beraca con sus niños. Siempre lo he recordado y tengo un afecto especial por él. Vivíamos lejos el uno del otro pero la amistad y la comunión no se perdía. No sé por qué razón se separó de su familia, no sé en qué le habrá ido mal, pero yo lo amo, a él y a su familia.
Estoy admirado de cómo mi vida impacta a lo lejos. Yo recibo saludos y agradecimientos de varias partes del mundo. Estoy sembrando en muchos países el mensaje del evangelio de la paz. ¡Dios, qué tremendo lo que has hecho conmigo!
Yo tengo un sueño. Así como Dios me tocó a los ocho años de edad en un campamento, del campamento de niños que tuvo lugar en Beraca se van a levantar decenas de niños que serán siervos del Dios Altísimo porque tienen la misma savia que me alimentó a mí.
No se trata de hacerle pasar un buen rato a los niños, que sean bendecidos o reciban el evangelio para que sean felices, sino que reciban la gloria de Dios para bendecir al mundo. Está sucediendo en Haití, donde los niños que viven allá están recibiendo la misma palabra de aliento y el mismo espíritu de fe. También lo estamos haciendo en Chile, Argentina y Brasil.
Un día estuve como tal vez estás tú ahora, necesitaba que Dios hiciera algo con mi vida. Estuve en un pozo de oscuridad tremenda… Hablé con un muchacho que está atravesando una situación muy conflictiva y le tiene miedo a Dios. ¡Yo también le tuve miedo a Dios! Cuando le dije al Señor que quería hacer su voluntad, Él comenzó a cortar con todo lo que era mi voluntad. ¡Cortó todos mis planes! ¡Destruyó todo lo que yo apreciaba y también aquellas cosas con las que me sentía seguro! Llegué a entrar en un pozo depresivo. ¡Todo me salía mal! Y estando en esa situación, Dios me dio una palabra: “1Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 2Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová” (Salmo 40: 1 al 3). La ciénaga es un lugar en el que si caes, te chupa. Cuando yo leí este Salmo no tenía ni ganas de cantar porque estaba muy mal. Pero esta palabra me decía que Dios ponía en mis labios cántico nuevo, también que muchos lo verían, muchos iban a temer y a confiar en Jehová. ¡Eso se cumplió en mi vida! ¡Y hoy también se cumple sobre tu vida! Cuando leí esta palabra, no tenía la menor idea de que sería pastor y que cantaría delante de la gente. Le dije al muchacho con el que hablé, que esa misma palabra se iba a cumplir sobre su vida. ¡La palabra que Dios me dio la sigue cumpliendo!
Si reina Dios en tu corazón, reina la paz, reina la esperanza y la fe. Si reina Dios, no reina el dolor; no reina la amargura ni la soledad.
El apóstol Pablo estaba sobre un barco y éste se hundía. Todos gritaban: ¡Nos morimos! Pero Pablo les dijo: “¡No nos vamos a hundir! ¡He estado con Dios! El Dios a quien amo y a quien sirvo me ha dicho que nadie va a perecer”. ¡Reina Dios!
Si predicas el evangelio y das las buenas noticias de Dios a alguien en algún lugar, más vale que reine Dios en tu vida. ¡Que no falte la presencia poderosa de Dios en tu vida!
¿Has entendido que tienes una misión de parte de Dios, que debes dejarlo reinar y que tus pies tienen que llevar el evangelio de la paz? ¿Quieres tener esos pies hermosos como los que señala la Biblia? En el campamento de niños, les lavamos a todos ellos los pies y les pusimos calzado nuevo, proféticamente, y los enviamos como siervos de Dios. Profetizamos que ellos predicarían el evangelio. Yo tengo un sueño y lo veré cumplido con los niños y con muchos más.
El mundo necesita que lleves la luz del evangelio. ¡Dios te demanda que lo hagas! Tú debes pedirle perdón a Dios y decirle que derrame su unción sobre ti para tener la fuerza, el ímpetu y el fuego que se te meterá adentro de tus huesos. Entonces huirá la duda, el temor, la incredulidad y todo demonio que te oprime; y la fe y la esperanza del Señor vendrán sobre tu vida. Que el Padre te alumbre, te llene de su poder y de su gloria. Sea establecido el reino de Dios sobre tu vida, en el nombre de Jesús.
ANEXOS: