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Hay un pasaje de la Biblia que está en el Salmo 103, versículos 17 y 18 el que quiero compartirlo con ustedes. Una de mis hijas lo imprimió en una hoja bonita y lo pegó en la puerta de mi guardarropas: “Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos; 18 Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra”.
Si tú estás haciendo una buena vida, honrando a Dios, estás proveyendo no solo para ti, sino para tus hijos y para los hijos de tus hijos. ¡La vida cristiana tiene premio! Y ese premio perdura en el tiempo.
Actualmente estamos en una etapa de la historia de la humanidad en que la gente no conoce el bien ni el mal, tampoco su diferencia. Estamos en un mundo donde se cuestiona el bien o lo que siempre se supuso es bueno, hemos entrado en un período donde no se aceptan verdades absolutas universales; esta discusión está en todas partes, en la universidad, en la educación, en el parlamento. El principio filosófico es: Nada es verdad en sí mismo o mejor dicho, todo puede ser verdad de acuerdo al punto de vista que se miren las cosas, es decir, lo que para uno es verdad, para otro es mentira.
Se habla de tolerancia, de modo que cuando una persona expresa que no está de acuerdo con determinado tema, se dice que esa persona es poco tolerante. Se ha puesto de moda el ser tolerante, y eso significa, aceptar las verdades de todas las personas, lo que cree y lo que piensa, sin cuestionar nada, para no ofenderla. Hoy en día difícilmente puedes ser un ejecutivo de importancia si no eres adepto a la nueva tolerancia. Todo está siendo revisado y cuestionado; no hay verdades absolutas universalmente aceptadas. Por supuesto los cristianos estamos a contra mano de esta corriente. Nosotros decimos: El bien y el mal existen. El consejo de esta nueva corriente es: “Ud no puede cambiar a nadie; si Ud. quiere cambiar a alguien, lo echaremos del trabajo”.
Próximamente a los chicos de primaria y secundaria se les enseñará el principio de incertidumbre, el que se ha difundido en las ciencias. Este principio dice que no hay verdades absolutas ni siquiera en la matemática, física o química, nada es una verdad absoluta, puede ser una verdad provisoria hasta que la ciencia cambie la definición. Y los grandes descubrimientos científicos que se veían de una perspectiva, ahora se están viendo desde otra; como por ejemplo, aquellos que querían demostrar que la luz es materia y lo descubrieron y lo confirmaron pero pasados unos años, otros dijeron: “No, la luz es energía”, e investigaron y demostraron que la luz es energía. La luz se comporta pues, como materia en determinados experimentos que tiene que ver con la materia y como energía en determinados experimentos que tienen que ver con la energía. Una misma cosa tiene dos interpretaciones y lecturas. En el caso del átomo, un señor llamado Thompson, demostró que el electrón del átomo es materia, pero su propio hijo, 30 años después, descubrió que el electrón era energía; a cada uno de ellos se les concedió un premio Nóbel por sus descubrimientos, dándole la razón a ambos. ¡La misma ciencia está mareada!
Pero cuando venimos a Dios, no venimos a alguien que relativiza las cosas, sino que nos enseña qué es el bien y qué es el mal. Dios no piensa como los científicos, él ha determinado qué es lo bueno y qué es lo malo. Dios no tiene pensamientos ambiguos; Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;”(Juan 14:6). Hoy en día se dice que no hay verdad absoluta sin embargo Jesús afirmó que él es la verdad absoluta. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). Jesús no es relativista, creemos en un Dios que no le da lo mismo una cosa que otra, él ha establecido leyes y normas inmutables. Hoy se dice que no hay dos sexos sino que hay muchos sexos; eso es relativismo; no se quiere hablar de hombre y mujer sino de género, de inclinación o elección sexual. ¡Tendremos que poner en los edificios, tres tipos de baños!
Cuando hace un tiempo atrás el Arzobispo de Montevideo dijo que el homosexual era una persona con una enfermedad, se levantó el Sindicato Médico del Uruguay y dijo que su pensamiento era retrógrado porque la ciencia ya superó ese pensamiento; si bien hasta hace 30 años afirmaba que el homosexualismo era una enfermedad, el pensamiento científico evolucionó y se llegó a la conclusión de que el homosexualismo es una opción sexual; antes la práctica homosexual era condenada, hoy en día se pretende igualarlo al sexo masculino o femenino y como este ejemplo, podemos dar muchos otros ejemplos. La ciencia quiere obligarnos a cambiar nuestra manera de pensar porque es científica; hace 30 años la ciencia dijo que el homosexualismo era enfermedad, y todos teníamos que creer eso, ahora dice que es una opción sexual, ¡y pretende que creamos eso! y si no creemos, nos llamarán retrógrados. Se habla asimismo de la evolución del pensamiento humano y de la evolución científica de la psicología, de la psiquiatría y otras ciencias. ¡Todas las cosas son relativas!
Hace poco salió por TV una legisladora diciendo que lo que había en el vientre de la madre, no podíamos decir que era un ser humano; dijo que una cosa era un ser vivo y otra muy distinta un ser humano. Yo me pregunto: ¿Qué puede haber dentro del vientre de una madre que no sea un ser humano? ¿Será posible que sea un pez pero a la hora de dar a luz se transforme en un ser humano? No hay algo más digno, más noble, en la vida de una mujer que ser madre.
Lo más gracioso es que se creen que lo que están pensando es fruto de la evolución humana, pero observo que los “sofistas” de antaño, a quienes mi hija está estudiando, pensaban igual: “Llamamos sofistas a aquellos hombres que se presentan como representantes, no de una ciencia en particular, sino de la cultura en general; que están con un pie en la retórica y con el otro en la filosofía, que son a un tiempo gramáticos y filósofos, virtuosos de la palabra y campeones de la luz de la razón, mitad científicos y mitad periodistas. Eran maestros de enseñanza superior, la cual surge precisamente con ellos. Sus clases versaban sobre los temas más diversos, podríamos decir que no había especialización, sino más bien una cultura general, pero orientada hacia un objetivo específico: la formación del orador, pues el hombre político es el que tiene un juicio prudente, bien fundamentado y comunicado con oportunidad y de manera convincente”. ¿Cuáles eran las características de los sofistas? Estaban entre el escepticismo y el relativismo. Les leeré lo que es el escepticismo: “Afirman que no podemos estar seguros de nada o al menos de casi nada. El entendimiento humano no puede discernir con certeza entre lo verdadero y lo falso, por lo que la única postura racional, es la duda. El máximo representante del escepticismo en esta época es Gorgias, que dice: «Si hay verdad absoluta, es imposible conocerla». ¿Quiénes son retrógrados? ¿Ellos o nosotros? La relatividad moral que reina hoy en día no es producto de la evolución humana sino que es un pensamiento que ya predominaba en los sofistas. El entendimiento humano, decían ellos, no puede discernir con certeza entre lo verdadero y lo falso, por lo que la única postura racional es la duda. El máximo representante del escepticismo en esta época es Gorgias, que dice: «Si hay verdad absoluta, es imposible conocerla». Ese señor se murió dudando y todos los sofistas también. ¡Quienes enseñan el relativismo moral hoy en día no están enseñando algo nuevo, están enseñando algo que ya fracasó y que es viejo! Si no podemos aprender de la historia, somos tontos. El relativismo dice: Lo verdadero y lo falso es relativo a una serie de factores, y lo que es verdadero para un hombre, puede no serlo para otro. El máximo representante de este movimiento en la época es Protágoras quien dijo: «No hay verdad absoluta». ¿Quién es retrógrado? ¿Nosotros o ellos? La Biblia dice en Isaías 5:20: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”. La filosofía del mundo está en contra de la filosofía de Dios y viceversa, no se quiere que los cristianos presenten su verdad pero yo me pregunto: Si tienes una solución contra el cáncer, y la guardas, ¿no sería injusto y estarías pecando? ¡No puedo callar el evangelio cuando sé que es verdad y que hará bien a quien lo pruebe! Cuando oyes a Jesús no puedes aceptar el escepticismo ni el relativismo en tu vida. El dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Juan 8:12.
Evidentemente la filosofía divina es distinta a la filosofía sofista; dice Protágoras: “No hay verdad absoluta” pero Jesús dice. “Yo puedo enseñarte lo que está bien y lo que está mal”. Salomón pidió sabiduría y entendimiento para discernir entre lo bueno y lo malo y Dios se lo concedió. ¡Hoy tienes que decidir si crees en Dios o no! Vienen tiempos difíciles en que se te pondrá en aprietos por creer en Dios. En 2000 años muchas filosofías se levantaron, pero la iglesia sigue en pie; el comunismo se levantó en Rusia, pero una de las iglesias más fuertes está en ese país, ¡donde más se persigue el cristianismo, más crece! Tú decides si hay Dios o no. Dios no es relativo sino absoluto, su palabra es verdad. Hoy en día le llaman principio de incertidumbre a lo que los griegos llamaban escepticismo. ¡Elige en quién vas a creer! Con Dios puedes caminar seguro; puedes confiar en él, dice la Biblia que su palabra es inmutable, no muda, no cambia, y que él es el alfa y la omega, la primer letra del alfabeto y la última. Me encanta que haga referencia al alfabeto griego, porque lo que hoy estamos viviendo es filosofía griega. Tenemos que afirmar nuestro corazón en Dios porque para él, el pecado y la condenación siguen existiendo. Para Dios hay solo fe, y el que se acerque a él debe hacerlo con fe, no dudando nada. Dios está en contra de la duda. Si has creído en Dios, no vivas en dudas, en ansiedades, en incertidumbres, en temores, busca con ahínco la verdad para tu vida, él sabe cuál es la verdad de tu matrimonio, de tu trabajo, él no navega en un mar de incertidumbres como el hombre, él sabe con certeza lo que necesitas para la solución de tus problemas.
Me encanta saber que mi Dios es un Dios misericordioso. Su misericordia es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen. Puedo confiar en Dios no solamente en esta etapa que estoy viviendo sino aun para lo que sucederá después que me vaya de este mundo; se que estoy dejando herencia espiritual a mis hijas y la misericordia de Dios estará sobre ellas como lo está sobre mi. ¡En Dios hay certeza, en Dios no hay incertidumbre ni relativismo moral! El relativismo moral destruye los pueblos. Ejemplo de ello es el imperio romano; se sabe que muchos de los emperadores romanos eran homosexuales; hoy no hay más rastros de ese imperio, pero la misericordia es sobre los que temen a Dios y guardan sus mandamientos. Si aceptas la verdad de Dios, tendrás sus respuestas sobre tu vida y su misericordia será sobre la vida de tus hijos y los hijos de tus hijos. Si reconoces que has vivido lejos de los caminos de Dios, hoy es el momento para acercarte a él; haz esta oración: “Señor te amo porque a través de tu palabra me das seguridad y certeza; enséñame tus caminos, muéstrame y revélame tu verdad. Hoy confieso que Jesús es la luz del mundo y que no andaré en tinieblas sino que tendré la luz de la vida. Te doy gracias porque me has hecho conocer tu verdad; dame un corazón que te busque y enséñame a discernir entre lo bueno y lo malo porque solo tu eres fiel y verdadero, tu eres misericordioso. Te abro mi corazón, ven a morar en él, limpia mis pecados, saca de él toda incertidumbre, toda duda, todo escepticismo, y pon tu fe y tu certeza. En el nombre de Jesús hago esta oración, amén”.
ANEXOS: