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Deuteronomio 1:38: “Josué hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá; anímale, porque él la hará heredar a Israel”. Este pasaje se refiere al momento en que Moisés estaba terminando su ministerio; durante 40 años Moisés fue el líder de Israel, lo condujo por medio del desierto hacia la tierra prometida y cuando llegó, Dios le dijo: “No entrarás a ella pero te permitiré contemplarla; toma a Josué, hijo de Nun, el joven que ha estado a tu lado durante todos estos años sirviéndote, él hará heredar la tierra a los hijos de Israel”. Este es un versículo clave, se refiere a un traspaso generacional; es el momento en que Moisés estaba pasando la antorcha a Josué.
Hoy quiero hablarles acerca de lo que veo, está sucediendo en nuestro tiempo: El proyecto que hemos denominado “Al Rescate de una Generación” no es una actividad más de la iglesia, a través de ella estamos entregando a nuestros jóvenes y adolescentes el futuro, estamos traspasando la visión de conquista que Dios nos ha dado para esta tierra. Es maravillosa la obra que Él está haciendo en nuestro medio; estamos elaborando un libro que trata acerca de la vida de los pastores, y hoy quiero compartir un testimonio de ellos, el de la pastora Laura Mazzaro de Brasil.
Nací en la ciudad de Canelones; mis hermanos y yo fuimos creciendo sin mucha disciplina porque mi mamá no usaba su autoridad y ocultaba de mi padre nuestras picardías; lo hacía por miedo porque era un hombre un poco duro. Todavía me acuerdo hoy a mis 35 años cuando él llegaba por las noches, se trancaba en el dormitorio y comenzaba a gritar a mi madre. Escuchábamos detrás de la puerta, impotentes; cuántas veces llegaba a soñar con la muerte de mi mamá, y muchas de las noches en que había tranquilidad, de igual forma el miedo estaba allí. Eso afectó mucho mi vida… a los 16 años me ennovié con Santiago (mi actual marido). Al poco tiempo quedé embarazada, por lo cual nos casamos. Pensé que estaba llegando el tiempo de ser realmente libre (de mi padre), sin imaginar que estaban comenzando los años más duros de mi vida. Cuando nuestros hijos aún eran bebes, Santiago ya estaba no sólo en adulterio sino sumergido en la prostitución. Perdí todo valor de la vida, de mi vida como mujer, comencé a desear la muerte y a llamarla. Un día estaba en Montevideo con mi hermana de compras y de repente… algo vino sobre mí, yo no entendía qué estaba pasando, sólo sabía que me estaba muriendo, comencé a pedirle que hiciera algo, que llamase a una ambulancia. Cuando llegamos a Canelones el médico explicó, después de haberme sedado, que había tenido una crisis nerviosa; sólo recuerdo estar dando mi cabeza contra la pared en el consultorio médico, rogándole que hiciese algo por mi. De allí en más, viví un infierno. Comencé a tratarme con un psiquiatra, ya que no dormía de noche ni de día, tenía miedo de todos y a todos, estaba hipocondríaca. Llegó el tiempo en que mi esposo todas las noches hacía más de 20 kilómetros al hospital, al que llegaba en crisis: Me inyectaban tranquilizantes y me mandaban de regreso a casa. Ya era conocida en la ciudad, no pude salir más de casa, andar en ómnibus, subir escaleras, ascensores, estar en reuniones, cuidar de mis hijos, tenía una mujer que cuidaba de mí las 24 horas. Veía animales en mi cuarto, a la noche entraba en el dormitorio de mis hijos y los veía muertos, era algo desesperante. Vivía dopada, tomaba 9 pastillas diarias, además de los inyectables; mi psiquiatra no me daba esperanza, decía que deberíamos acostumbrarnos a la enfermedad y culpaba a Santiago de mi problema, por no haberse ocupado de mí y de sus hijos; dijo que la carga que estaba sobre mis hombros me había llevado a la locura. Le conté al médico el miedo que tenía de matar a mis hijos pues varias noches fui tentada a dejar de sufrir, lanzándonos, mis hijos y yo, a un pozo de agua que estaba en el fondo de mi casa; decidió pues internarme para hacerme electroshocks. Dijo que era importante que me olvidara de todo lo que había vivido, quería borrar mi pasado, que había sido según él, el causante de mi enfermedad. Estuve un mes en la clínica psiquiátrica pero regresé a mi casa de la misma forma, sin ningún resultado. El médico estaba pensando en medidas más drásticas, pero para mi sorpresa, había alguien más que estaba pensando en mí. Una noche llegó un matrimonio desconocido, que vino desde Brasil por negocios con mi suegro y pidieron dormir en nuestra casa; mientras cenábamos, yo con mi bolsa de remedios en la mano como de costumbre, el hombre dijo: “Dios nos dijo que deberíamos venir a esta casa a decirles que El los ama”. Seguidamente la señora nos contó cómo Dios la había curado de una enfermedad, coincidentemente la misma que yo estaba padeciendo. No entendíamos nada, pero una esperanza comenzó a nacer en nosotros; al otro día nos llevaron a una iglesia y aceptamos a Jesús. ¡Vinieron por un solo día, pero terminaron quedándose un mes en casa! La enfermedad, los papeles de divorcio todavía estaban pero…algo dentro nuestro, algo inexplicable, estaba comenzando a suceder. Lo primero que Dios hizo fue restaurar nuestro matrimonio, nunca hubiese soñado con perdonar y mucho menos volver a amar a la persona que yo creía había arruinado mi vida. Comencé a entender que yo era alguien importante para Dios, me costó entender su amor incondicional pero cada día me demostraba su amor y sabes, él cambió mi historia. Hoy tengo mi vida totalmente restaurada, tengo más de lo que nunca pude imaginar; así son los sueños de Dios, más altos que los nuestros. Si me preguntan si hay alguna cosa difícil o imposible para Dios, puedo responder con convicción y certeza: ¡NADA es imposible para Dios!
Hace diez años, mi esposa, mis hijas y yo vinimos a Uruguay y es visible la obra de Dios; si con tan solamente cuatro personas Dios ha hecho cosas maravillosas, qué no hará con una generación que se consagre a su obra.
Esta semana conocí a una mujer que hospedó a los chicos del “Proyecto Rescate” en la ciudad de Tacuarembó. Ella se convirtió hace 4 años viendo Enlace TBN; tiene altos de carpetas con apuntes hechos de los mensajes y cientos de videos grabados de la TV; fue una persona muy activa dentro de la iglesia católica, aunque también recorrió varios caminos en la búsqueda de Dios: El control mental, la yoga, etc, pero cuando conoció Enlace, comenzó a vivir un mundo nuevo. Cuando descubrió a los chicos del “Proyecto Rescate”, se los llevó a los 40 jóvenes a dormir a su casa. Qué belleza hablar con una persona tan crecida, tan llena del Espíritu Santo; su marido que la vio pasar por el control mental y por tantas cosas, está pensando cuál es la próxima puerta donde tocará. Pero ella ya llegó, Dios se hizo presente en su vida. Imagínense lo que fue hablar cara a cara con el pastor a quien vio durante 4 años. La pregunta es: ¿Qué hace la diferencia en este tiempo? La diferencia no la hace la iglesia, la diferencia la hace el amor de Dios en la vida de las personas.
Dice Efesios 3:16-19: ” …para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”. Esta sociedad será cambiada y bendecida por la presencia poderosa de Jesucristo en el corazón de las personas. Una institución, una metodología, una ley, un decreto, no hará la diferencia, sino el amor de Dios que sobrepasa todo conocimiento y entendimiento. ¡Es amar a la gente lo que hará la diferencia! Lo que está necesitando Dios son personas llenas de su amor. ¡Qué no hará Dios por salvar una persona como Laura! Una vida sin fe y sin esperanza, pero el amor de Dios alcanzó su vida. ¿Qué hace un empresario grande quedándose un mes en la casa de una persona cuando sólo vino un día por un negocio? ¡Eso sólo puede hacerlo el amor de Dios! Ese amor, ¿está en tu vida? “Oro a Dios”, decía el apóstol Pablo, “que ustedes sean fortalecidos con poder en el hombre interior, de tal manera que Cristo habite por la fe en sus corazones, a fin de que cimentados y arraigados en amor, puedan conocer la altura, la profundidad y la anchura y de conocer el amor de Dios que excede todo conocimiento”. Si no has conocido el amor de Dios, no has conocido lo más importante que tienes que conocer en tu paso por el planeta tierra; si eres ingeniero pero no conoces a Dios, tu conocimiento de ingeniería no te sirve para nada. ¡Necesitas conocer el amor de Dios y ser revestido de él! Si conoces todas las ciencias, todas las filosofías pero no conoces el amor, no sabes nada. El amor de Dios es el que se detiene a curar y a sanar al debilitado.
Dios no puede hacer su obra si no cuenta con gente, porque él ha determinado que su gloria habitará en la gente, que tu y yo seamos el templo del Espíritu Santo, él ha determinado que tus manos sean sus manos, que tus ojos sean sus ojos, que tu corazón y pensamientos, sean los suyos. Dios ha establecido que lo que se conozca de él sea a través tuyo. Ese es el límite que se ha impuesto: Que no hará lo que la iglesia no quiera hacer y que hará lo que la iglesia quiera hacer. Dios le ha dado a la iglesia las llaves del reino y le ha dicho: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. 19Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. Mateo 18:18-19.
Muchos siervos de Dios han traído profecías y he cometido el error de no prestarles mucha atención y decir: “Si son de Dios, se cumplirán, de lo contrario, no”, pero Dios me llamó la atención al hecho de que cuando viene una profecía, tengo que decidir si es de Dios o no, y luego creer o rechazarla; y si la creo, debo demandar que esa palabra se cumpla sobre mi vida y debo caminar de acuerdo a ella. Hay un pasaje de la Biblia que dice: “Sin profecía el pueblo se desenfrena” (Proverbios 29:18). La profecía es visión y Dios ha determinado que caminemos mediante la visión que él nos da. El evangelista Víctor Fredes, el 21 de agosto de 1998 profetizó lo siguiente: “Viene una gran cosecha juvenil como nunca antes en la historia aquí en el Uruguay. Jóvenes ministrando a jóvenes en “Operación Rescate”, sacándolos de la droga, delincuencia y prostitución. Viene una unción de cosecha juvenil, Dios levantará jóvenes entrando en “Operación rescate.” Viene una gran sanidad a los matrimonios, Dios vuelve el corazón de los hijos a los padres. Dios está levantando una “Generación de Relevo”, gente con conciencia de Reino”. Hoy proclamo que esta profecía es palabra de Dios. ¡Qué lástima que no lo haya tenido en cuenta antes!
Dios está buscando personas que quieran ser bautizadas, revestidas con esa presencia de amor que sólo puede venir de él. La diferencia en esta sociedad la hará, no una nueva idea económica, no una brillante idea política, los cambios que necesita la sociedad no están en manos del humanismo ni en manos de hombres, están en manos de la iglesia, es ella la que debe ofrendarse voluntariamente y decirle a Dios: “Quiero tener tu amor.” Solamente gente que ame a la gente producirá el milagro que esta sociedad está necesitando. Lo que esta sociedad está necesitando, Dios te lo quiere dar hoy. Dios tiene algo con esta tierra, él hará grandes cosas con Uruguay. Dios me dio una profecía cuando no era nadie ni tenía nada; no tenía trabajo ni qué darle de comer a mis hijas, pero él me dijo: “Pídeme y te daré por herencia las naciones”. Luego vino un profeta y me dijo: “Te entrego Brasil”. Yo pensé: “¿Qué tengo que ver con Brasil?” Pero hoy veo cómo las puertas se están abriendo en ese país. Los pastores Santiago y Laura están grabando programas de TV que están saliendo por una de las cadenas más importantes de Brasil. Todo sucedió cuando se hicieron amigos del dueño de esa cadena de TV, que vive en Leme, ¡y tiene a su esposa hipocondríaca como estuvo Laura! ¡Las casualidades de Dios!
¿Habrá algo difícil para Dios? ¿Qué es lo que te está frenando? Pon ese algo en las manos de Dios, entrégale tus dudas, tus incredulidades, tus timideces, tus vergüenzas y ábrele tu corazón. Dios tiene un propósito especial contigo, no has nacido para pasar por este mundo de manera inadvertida. ¡Has nacido para hacer las obras de Dios! ¡Has venido a este mundo para hacer su voluntad! Si esta palabra ha tocado tu corazón, haz esta oración ahora mismo:
“Padre querido, perdóname porque no he tomado en cuenta tus planes para mi vida y he fabricado mis propios planes; he caminado conforme a mis caminos, conforme a mi visión y no me he dado cuenta que tus caminos son más altos que los míos y tu planes mejores que los míos. ¡Límpiame Señor! ¡Perdona mis pecados y haz de mí una nueva persona! ¡Pon en mi tu corazón, tus pensamientos, para hacer tu voluntad, para hacer la obra que quieres que haga. Creo Señor, por la fe, que mi vida no será la misma desde este momento, sino que tu Espíritu llena mi vida y me capacita para hacer tu obra. En el nombre de Jesús hago esta oración, amén”.
ANEXOS: